{"id":44696,"date":"2024-02-18T23:00:00","date_gmt":"2024-02-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-02-18T23:00:00","modified_gmt":"2024-02-18T23:00:00","slug":"mi-primera-vez-por-dinero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-primera-vez-por-dinero\/","title":{"rendered":"Mi primera vez por dinero"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44696\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">24<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me cas&eacute; muy joven, a los 23 a&ntilde;os. A los 25 tuve mi primer hijo. Cuando ten&iacute;a 26 a&ntilde;os, mi esposo se qued&oacute; sin empleo. Ese momento me llev&oacute; nuevamente a mis terribles 20 a&ntilde;os, cuando estaba en quinto ciclo de contabilidad y mi pap&aacute;, al igual que mi esposo, se qued&oacute; sin empleo. Tuve que dejar los estudios. Como hablo bastante bien el ingl&eacute;s, no me fue dif&iacute;cil conseguir un empleo como mesera en un restaurante en Miraflores, en la zona tur&iacute;stica de Lima. Por sus precios, solamente frecuentado por turistas o peruanos con un nivel de ingresos medio o alto. Mi hoy esposo era uno de sus clientes.<\/p>\n<p>En aquellos a&ntilde;os, &eacute;l sol&iacute;a ir con sus colegas a almorzar. Siempre era el m&aacute;s joven. Ten&iacute;a s&oacute;lo 28 a&ntilde;os y, seguro todos sus colegas por encima de los 40s. De aquella &eacute;poca recuerdo que siempre dejaba muy buenas propinas. Muchas veces iba a comer solo, se sentaba siempre en la misma mesa, pues sol&iacute;a llegar temprano. Me tocaba atenderlo pues era mi zona asignada. Ni una sola vez me dijo algo fuera de lugar. Siempre cort&eacute;s y amable, educado y respetuoso. Y con muy buenas propinas.<\/p>\n<p>El d&iacute;a que cumpl&iacute; 21 a&ntilde;os, tuve que trabajar pues no consegu&iacute; nadie que me reemplace. Nada grave, pues mi turno terminaba a las 4 pm y desde ese momento, a celebrar. Mi hoy esposo lleg&oacute; a almorzar solo. Me acerqu&eacute; a atenderlo y antes que decirle algo, me deseo un feliz cumplea&ntilde;os y me entreg&oacute; un peque&ntilde;o presente. Me pidi&oacute; que lo abra al final del d&iacute;a.<\/p>\n<p>No resist&iacute; la curiosidad y lo abr&iacute; en la cocina. Un perfume de lujo, de aquellos que sab&iacute;a que exist&iacute;an, pero que nunca hab&iacute;a ni siquiera visto. Me acerqu&eacute; y le agradec&iacute;. Se sonri&oacute; y me dijo que era una traviesa. Le pregunt&eacute; c&oacute;mo se hab&iacute;a enterado. Con una sonrisa me mostr&oacute; un panel del restaurante, junto al bar, donde entre otras cosas, se indicaba los cumplea&ntilde;os del mes. Me sonre&iacute; y le pregunt&eacute; como sab&iacute;a que ir&iacute;a a trabajar. Me dijo que no lo sab&iacute;a, pero que, si no estaba ese d&iacute;a, volver&iacute;a al siguiente con mi regalo.<\/p>\n<p>Poco a poco, cada vez que llegaba convers&aacute;bamos algo m&aacute;s. Finalmente me invit&oacute; al cine. Acept&eacute;.<\/p>\n<p>Desde all&iacute; todo fluyo. Era un hombre parco, poco hablador, pero a la vez, lleno de detalles, amable y generoso. Me enamor&eacute; muy r&aacute;pidamente y por como me miraba, sab&iacute;a que &eacute;l tambi&eacute;n. Hab&iacute;a tenido antes varios novios y una vida sexual bastante activa. Pero llevaba meses saliendo con &eacute;l, y ni siquiera un beso furtivo. Mor&iacute;a de amor, me sent&iacute;a especial, sent&iacute;a su amor, pero &eacute;l no avanzaba.<\/p>\n<p>Una tarde, sentados en el Parque Kennedy en Miraflores, me dijo que ten&iacute;a algo que decirme. Pens&eacute; que me pedir&iacute;a ser novios y estaba dispuesta a un si rotundo. Pero no fue lo que esperaba, se salt&oacute; todo. El noviazgo. La primera relaci&oacute;n sexual. El vivir juntos. El presentarnos a nuestras familias. Me pidi&oacute; que sea su esposa. Acept&eacute;.<\/p>\n<p>Lo lleve a mi casa. Les encant&oacute; a mis padres. Me llev&oacute; a Cuzco, de donde era, les encant&eacute; a sus padres. De lo que convers&aacute;bamos me qued&oacute; claro que &eacute;l deseaba trabajar y vivir en Cuzco. Me pareci&oacute; genial esa idea, pues la ciudad me encant&oacute;.<\/p>\n<p>Mientras hac&iacute;amos los preparativos para la boda, consigui&oacute; su empleo so&ntilde;ado en Cuzco. Nos casamos y al mes nos vinimos a vivir ac&aacute;. Alquil&oacute; un lindo y amplio departamento a unas pocas cuadras de donde viven sus pap&aacute;s y empezamos nuestra vida juntos. Estaba feliz, muy enamorada. Nuestra vida sexual no era (ni es) espectacular, pero creo es suficiente. Al mes de llegar, luego de poner en orden nuestro departamento, empec&eacute; a trabajar. Como mesera en un restaurante tur&iacute;stico, que era lo que me gusta hacer.<\/p>\n<p>A los 25 a&ntilde;os qued&eacute; embarazada. A los cuatro meses de embarazo, la jornada de mesera se me hac&iacute;a dura y renunci&eacute;. Mi esposo me apoyo. De hecho, trabajaba por mi propio gusto, no por necesidad, &eacute;l ganaba como m&iacute;nimo 10 veces lo que yo, incluidas mis propinas.<\/p>\n<p>Naci&oacute; nuestra hija. Y antes que cumpliera el a&ntilde;o. Mi esposo qued&oacute; desempleado.<\/p>\n<p>Al principio todo sigui&oacute; igual. Lo tom&oacute; como vacaciones. A los 2 meses de desempleo, lo empec&eacute; a notar preocupado. A los 4 meses me pregunt&oacute; si pod&iacute;amos ir a vivir donde sus padres, para ahorrar. Acept&eacute;, es hijo &uacute;nico y la casa es enorme. De hecho, ya pas&aacute;bamos mucho tiempo all&iacute;.<\/p>\n<p>Cuando estuvo 5 meses desempleado, le dije que buscar&iacute;a trabajo. Me sonri&oacute; y me dijo que le parec&iacute;a buena idea. Fui al restaurante donde trabajaba, pero estaba copado, sin vacantes disponibles. Me recomendaron ir a un Irish Pub, donde hab&iacute;a vacantes. Fui y hab&iacute;a un puesto para el turno de ma&ntilde;ana, de 8am a 2pm. Un horario con muy pocos clientes, y casi nulas propinas. Nadie lo aceptaba por eso. A m&iacute; me pareci&oacute; genial. Mi suegra me pod&iacute;a ayudar por las ma&ntilde;anas con mi bebe y yo ya dedicarme a ella por las noches.<\/p>\n<p>Como esperaba, el movimiento en el Irish Pub era m&iacute;nimo. Turistas llegando a desayunar. Algunos a tomar unos tragos matinales. Trabajo descansado y, lo malo, de pocas propinas. Algunos, que se pasaban de tragos, a pesar de ser de ma&ntilde;ana, me piropeaban discretamente o me dec&iacute;an cosas subidas de tono o incluso me hac&iacute;an propuestas indecentes. No chocaba con ellos, pero tampoco les daba cuerda. Tengo un cuerpo que destaca en Cuzco, pues son muy nalgona y ac&aacute; las mujeres son &ldquo;planas&rdquo;. Lo que me dec&iacute;an me sub&iacute;a la moral, m&aacute;s que molestarme.<\/p>\n<p>Como a los 3 meses de trabajar all&iacute;, mi esposo segu&iacute;a sin empleo. Un turista, que estaba ya una temporada larga por Cuzco, se hizo habitual, casi dejando un d&iacute;a iba a tomar. A mi zona. Un ingl&eacute;s de algo m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, fornido, siempre serio. Un maduro muy atractivo. Se tomaba dos o tres gin tonics y se iba tranquilo. Luego del segundo tonic, algunas veces, me dec&iacute;a algunos piropos, sobre todo sobre mis nalgas, pero nunca m&aacute;s. Me sent&iacute;a c&oacute;moda con &eacute;l pues no lo sent&iacute;a invasivo.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n momento, luego de 3 gin tonics me propuso salir. Le dije que no, que le agradec&iacute;a, pero no. Una semana despu&eacute;s me lo volvi&oacute; a proponer, ofreci&eacute;ndome una propina de 100 d&oacute;lares. Le volv&iacute; a decir que no. Aunque necesitaba, y mucho, ese dinero.<\/p>\n<p>Unos d&iacute;as despu&eacute;s, en la tienda del barrio, en la que fiaba pa&ntilde;ales para mi hija, me dijo el tendero que &ldquo;ten&iacute;a que encontrar la forma de pagarle ya&rdquo;. En su mirada sent&iacute; lo que sus palabras no dijeron. Que el pago era sexo. Me sent&iacute; repugnada. Es un tipo repulsivo, de los que no me gustan ni como amigos. Me pagar&iacute;an a&uacute;n unos 15 d&iacute;as despu&eacute;s y no ten&iacute;a efectivo, ni a quien pedirle.<\/p>\n<p>Esa noche no pude dormir bien, con el asco y sabiendo que, sin el fiado, no tendr&iacute;a como comprar pa&ntilde;ales. Me daba mucha verg&uuml;enza pedirles m&aacute;s dinero a mis suegros.<\/p>\n<p>Al despertar, tras esa noche horrible, mi esposo me coment&oacute; que ir&iacute;a a una entrevista de trabajo, en un pueblo a unas 3 horas de Cuzco. Llegar&iacute;a por la noche. Se fue animoso y desee que al fin lo logre.<\/p>\n<p>En el bar estuvo todo tranquilo. Hacia las 11 lleg&oacute; el ingl&eacute;s. A la 1 ya ten&iacute;a tres gin tonics encima y me volvi&oacute; a proponer los 100 d&oacute;lares por ir a su hotel. En ese momento, la necesidad me hizo aceptar. Le dije que saldr&iacute;a a las 2pm. Le ped&iacute; los datos de su hotel. Se retir&oacute;.<\/p>\n<p>Pas&eacute; la hora m&aacute;s larga de mi vida.<\/p>\n<p>Al salir del bar me temblaron las piernas. Eran los 100 d&oacute;lares de un gringo que me resultaba atractivo, o acostarme con el tendero por una deuda que justo era equivalente. La segunda opci&oacute;n con un tipo que me parec&iacute;a horroroso y adem&aacute;s en el mismo barrio, con todas las habladur&iacute;as que seguro se generar&iacute;an.<\/p>\n<p>Cerr&eacute; los ojos un instante y cuando los abr&iacute;, enrumb&eacute; al hotel del gringo.<\/p>\n<p>Ped&iacute; en recepci&oacute;n que me dejen pasar. No se hicieron problema. Toque su puerta, me abri&oacute; desnudo.<\/p>\n<p>Titubee, pero me dijo que pasara r&aacute;pido. Cruce el umbral. Me dijo que cogiera los 100 d&oacute;lares de la mesa y que me desnude.<\/p>\n<p>Los tome. Los puse en mi cartera. Se acost&oacute; en la cama. Con el dinero ya en la cartera pens&eacute; huir. Pero sab&iacute;a que &eacute;l conoc&iacute;a donde trabajaba. Pens&eacute; no volver a trabajar, pero lo imagin&eacute; denunci&aacute;ndome en el bar y ellos sab&iacute;an d&oacute;nde yo viv&iacute;a. Decid&iacute; desnudarme y dar el siguiente paso.<\/p>\n<p>Mientras me denudaba pude ver como se masturbaba y como su pene que fl&aacute;cido ya era grande, ponerse enorme. Mi esposo tiene un pene promedio. Mis anteriores novios, poco m&aacute;s poco menos que mi esposo. Ning&uacute;n hombre que hubiera conocido ten&iacute;a un pene as&iacute;.<\/p>\n<p>Me apuro. Me dijo, en su castellano medio chaporreado &ldquo;puta venir y chupar&rdquo;. Escuchar esas palabras, al contrario de lo que hubiera imaginado, me prendieron.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; a su lado en la cama y comenc&eacute; a chup&aacute;rsela lo mejor que sab&iacute;a. Tener ese miembro en la boca me excit&oacute;. Y comenc&eacute; a sentir placer de chup&aacute;rsela. Me dijo que cogiera un cond&oacute;n del velador y se lo pusiera.<\/p>\n<p>Jam&aacute;s hab&iacute;a puesto un cond&oacute;n en mi vida. Abr&iacute; el paquetito y se lo coloqu&eacute; lo mejor que pude. Volvi&oacute; a ordenarme &ldquo;subir puta&rdquo;. Y me sub&iacute; en su miembro. Sentir su largo y su grosor me hizo llegar muy r&aacute;pido, tuve un orgasmo intenso y gem&iacute; mucho.<\/p>\n<p>Le gust&oacute; y sin darme tiempo para reaccionar, me levant&oacute;. Me acomod&oacute; como perrita y me empez&oacute; a coger as&iacute;. El morbo de hacerlo por dinero, de ser la primera vez que enga&ntilde;aba a mi esposo, en esas condiciones, me hizo volver a llegar.<\/p>\n<p>Me dijo &ldquo;querer tu culo, dar 200 d&oacute;lares&rdquo;. Le dije que s&iacute;, que los quer&iacute;a. Sent&iacute; que sus dedos untaban mi culo con saliva y antes que pudiera reaccionar, su enorme verga estaba entrando en m&iacute;. Sin cuidado ni pausas, en una sola brutal penetraci&oacute;n anal.<\/p>\n<p>Fue terrible. Si en mi concha sent&iacute;a la diferencia de tama&ntilde;o, en mi culo la sent&iacute; m&aacute;s. Se dio cuenta de mi sufrimiento y eso lo excit&oacute; m&aacute;s. No tuvo piedad y por unos minutos s&oacute;lo sent&iacute;a dolor mientras &eacute;l me disfrutaba. Hasta que el morbo, la libido, hicieron que el dolor se apague y se encienda la pasi&oacute;n. Comenc&eacute; a disfrutar como nunca antes. Tuve un orgasmo, luego otro. Me cambi&oacute; de posici&oacute;n, boca arriba, con mis piernas sobre sus hombros y su enorme pene llen&aacute;ndome el culo. As&iacute; me escupi&oacute;. En el rostro. Jam&aacute;s un hombre hab&iacute;a hecho algo as&iacute;.<\/p>\n<p>Luego de s&eacute;ptimo u octavo orgasmo, o quiz&aacute;s m&aacute;s, la sac&oacute;, se quit&oacute; el cond&oacute;n y me tir&oacute; todo su semen, mucho semen, en mi vientre y senos.<\/p>\n<p>&ldquo;Tu vestir e irte&rdquo; me dijo. Con papel del ba&ntilde;o me limpi&eacute; lo mejor que pude. Me dio los 100 d&oacute;lares adicionales. Cambi&eacute; s&oacute;lo 100. Me guard&eacute; los otros 100. Tome un taxi a la bodega. Le pagu&eacute; al tendero. Disfrute su cara de frustraci&oacute;n. En casa me ba&ntilde;e bien. Cuando lleg&oacute; mi esposo, sin haber conseguido el empleo, se acost&oacute; triste a mi lado. Esa noche empez&oacute; a ser, adem&aacute;s de desempleado, un cornudo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>24 Me cas&eacute; muy joven, a los 23 a&ntilde;os. A los 25 tuve mi primer hijo. Cuando ten&iacute;a 26 a&ntilde;os, mi esposo se qued&oacute; sin empleo. Ese momento me llev&oacute; nuevamente a mis terribles 20 a&ntilde;os, cuando estaba en quinto ciclo de contabilidad y mi pap&aacute;, al igual que mi esposo, se qued&oacute; sin empleo. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17575,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[],"class_list":{"0":"post-44696","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-primera-vez"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44696","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17575"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44696"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44696\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44696"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44696"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44696"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}