{"id":44704,"date":"2024-02-20T09:30:24","date_gmt":"2024-02-20T09:30:24","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-02-20T09:30:24","modified_gmt":"2024-02-20T09:30:24","slug":"una-pareja-de-lesbianas-me-uso-a-su-capricho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-pareja-de-lesbianas-me-uso-a-su-capricho\/","title":{"rendered":"Una pareja de lesbianas me us\u00f3 a su capricho"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44704\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">46<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hace cinco a&ntilde;os m&aacute;s o menos, en una conferencia-charla que dio un sindicato, me sent&eacute; al lado de dos chicas treinta&ntilde;eras con una est&eacute;tica rapera. Una, que luego supe que se llamaba Emma, llevaba una visera que cubr&iacute;a su melena rubia, una camiseta, mono vaquero con tirantes y tenis. La otra chica, que descubr&iacute; que se llamaba Rosa, llevaba una gorra que cubr&iacute;a una cabellera pelirroja corta, blusa, pantal&oacute;n corto vaquero y sandalias. De cara eran muy atractivas y hermosas las dos, con algunas pecas en las mejillas de Rosa.<\/p>\n<p>La conferencia trataba sobre los libros &ldquo;Doce pruebas de la inexistencia de Dios&rdquo; de Sebastian Faure y &ldquo;La Peste de Dios, La Bestia de la Propiedad y el Monstruo Social&rdquo; de Johann Most.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una hora de charla, los conferenciantes abrieron una tanda de preguntas. Varias personas levantaron el brazo para dar su punto de vista o para que les aclararan algunas dudas.<\/p>\n<p>Para mi sorpresa, Emma levant&oacute; la mano para pedir la palabra y cuando le concedieron la vez, dijo:<\/p>\n<p>&ndash;La creencia en Dios es perjudicial hasta para experimentar un orgasmo intenso, verdaderamente placentero. Quien cree que un Ser Supremo lo vigila las 24 horas del d&iacute;a, tanto en sus actos como en sus pensamientos, se inhibe, por su ingenuidad, y, o se convierte en un ser fr&iacute;gido, u obtiene orgasmos muy pobres al no disfrutar de la sexualidad con naturalidad. Solo siendo atea, una llega a desinhibirse completamente y a disfrutar de una buena follada, sin remordimientos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de esta intervenci&oacute;n, todos los presentes aplaudimos. En aquella reuni&oacute;n a nadie se le hab&iacute;a ocurrido el unir la causa de la creencia en Dios con el efecto de obtener malos orgasmos. Fue una idea original.<\/p>\n<p>Decid&iacute; romper el hielo con mis audaces vecinas de butaca y me present&eacute;.<\/p>\n<p>Cuando me dijeron sus nombres, Rosa apostill&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash;Para recordarlos, asocia el nombre de mi compa&ntilde;era con el de Emma Goldman y el m&iacute;o con el de Rosa Luxemburgo.<\/p>\n<p>&ndash;Muy interesante. Buenas referencias ideol&oacute;gicas y culturales &ndash;le contest&eacute;.<\/p>\n<p>Me comentaron que trabajan en una gasolinera.<\/p>\n<p>&ndash;Y t&uacute;, &iquest;a qu&eacute; te dedicas? &ndash;me pregunt&oacute; Emma.<\/p>\n<p>&ndash;Yo soy artista freelance. No me gusta tener amos. Soy punk aunque tambi&eacute;n me gusta el Rap Metal.<\/p>\n<p>&ndash;Pues esta noche hay un concierto tributo a Red Hot Chili Peppers organizado por diferentes grupos, &iquest;te apuntas? &ndash;me inform&oacute; Rosa.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;C&oacute;mo no! Buena m&uacute;sica y excelente compa&ntilde;&iacute;a. &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s puedo pedir!<\/p>\n<p>Decidimos hacer tiempo yendo de terraceo para refrescarnos e intimar m&aacute;s.<\/p>\n<p>Yo no sab&iacute;a a cu&aacute;l de las dos chicas le gustaba. A mi radar le costaba dar alg&uacute;n indicio sobre el tema. Las dos eran muy simp&aacute;ticas y agradables conmigo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de dar varias vueltas por el centro de la ciudad y de hablar de todo un poco (m&uacute;sica, tatuajes, filosof&iacute;a, etc.), en otra de las terrazas en la que aterrizamos me decid&iacute; a preguntarles de forma directa y clara:<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, y a todo esto, &iquest;qui&eacute;n de las dos est&aacute; interesada en m&iacute;? Porque no acabo de captar los mensajes subliminales.<\/p>\n<p>Soltaron una carcajada las dos, a las que me un&iacute; yo tambi&eacute;n, despu&eacute;s, al verlas re&iacute;r con ganas. Al cabo, Emma me contest&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Por qu&eacute; tiene que ser solo una la interesada en ti?<\/p>\n<p>En ese momento mi verga comenz&oacute; a activarse. La conversaci&oacute;n empez&oacute; a subir de tono y en momentos, me fui dando algunos piquitos con ellas de forma alterna.<\/p>\n<p>Ya en la sala de conciertos, despu&eacute;s de pedir unas consumiciones, nos fuimos acercando al escenario.<\/p>\n<p>Yo le pas&eacute; una mano por la cintura a Emma, y acercando mi cara a la suya, le pegu&eacute; un buen morreo. Ella me dijo al o&iacute;do:<\/p>\n<p>&ndash;No te olvides de Rosa, que tambi&eacute;n quiere su raci&oacute;n.<\/p>\n<p>Por supuesto que no me olvidaba de su cachonda amiga. Le paso por su cintura el otro brazo, me acerco, y le doy su filete rebozado, tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Para mi sorpresa, luego, observo que ellas dos se abrazan y se morrean con tal intensidad, que me doy cuenta que son algo m&aacute;s que compa&ntilde;eras de trabajo y de piso.<\/p>\n<p>El concierto dur&oacute; dos horas y media y en todo ese tiempo los magreos y besuqueos entre los tres fueron constantes, intercalados con bailes sensuales al ritmo de la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>&ndash;Somos una pareja lesbi que de vez en cuando mete en la cama a un hombre para que nos haga el trabajo sucio, &iquest;no te importa, verdad? &ndash;me confes&oacute; Rosa.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Qu&eacute; me va a importar! Yo tambi&eacute;n debo confesaros que estoy casado. Somos una pareja abierta &ndash;le contesto&ndash;. Y el trabajo sucio, &iquest;en qu&eacute; consiste? &ndash;le inquiero.<\/p>\n<p>&ndash;Es que a m&iacute; no me ilusiona en exceso el hacer cunnilingus. Emma me los hace muy bien, me corro como una golfa. Pero cuando me toca a m&iacute;, no puedo con ello.<\/p>\n<p>&ndash;Pues yo soy vuestro mu&ntilde;eco hinchable. A partir de ahora no busqu&eacute;is m&aacute;s machos. Ponedme en plantilla como juguete sexual de recambio u apoyo a la pareja. Adem&aacute;s, si os apetece, con el tiempo os puedo presentar a mi esposa. Ella es bisex y le apasiona el sushi.<\/p>\n<p>Rosa se ech&oacute; a re&iacute;r y me dijo:<\/p>\n<p>&ndash;Pues a m&iacute; el sushi no me va, y lo intento. &iexcl;Vaya si lo intento!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, Rosa se acerc&oacute; al o&iacute;do de Emma para informarla de lo que hablamos.<\/p>\n<p>Mi mujer me hace favores present&aacute;ndome a algunas de sus amantes para que la distancia entre sus empotramientos extramatrimoniales mensuales y los m&iacute;os no sea enorme. Yo, present&aacute;ndole a estas dos pichoncitas, s&eacute; que la pondr&eacute; muy contenta y me lo agradecer&aacute;.<\/p>\n<p>Emma despu&eacute;s de escuchar a Rosa, se me acerca y me dice:<\/p>\n<p>&ndash;Si te portas bien y das la talla de amante discreto (de actor de reparto), te meteremos en nuestro grupo de WhatsApp. Lo de presentarnos a tu mujer, gracias pero no. Preferimos que la tercera persona sea hombre, por temas de celos.<\/p>\n<p>Comprend&iacute; su postura y asent&iacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>Salimos de la sala de conciertos, cogimos mi coche y nos dirigimos hacia su piso.<\/p>\n<p>Ellas iban sentadas en el asiento de atr&aacute;s y se daban el lote con desenfreno.<\/p>\n<p>Mi polla estaba a reventar con aquel espect&aacute;culo que a trav&eacute;s del espejo retrovisor yo contemplaba.<\/p>\n<p>Cerca de su vecindario no hab&iacute;a d&oacute;nde aparcar. Entonces, Emma me dijo que lo metiera en el garaje de su edificio y que aparcara en la plaza de unos vecinos que el finde suelen ir a la sierra. As&iacute; lo hice.<\/p>\n<p>Al salir del coche no pude reprimir darles unos buenos leng&uuml;etazos por el cuello y la nuca a las dos. Hab&iacute;a c&aacute;maras de seguridad pero no nos importaba. Emma y Rosa me palpaban el paquete por fuera del pantal&oacute;n y me dec&iacute;an &ldquo;Si te portas bien dejaremos que nos la metas&rdquo;.<\/p>\n<p>Yo no dejaba de lamerles y succionarles las orejas mientras les comentaba que eso era solo un aperitivo de lo que les har&iacute;a en sus mejillones y ojetes anales.<\/p>\n<p>Arrimados a una columna del garaje hicimos una buena exhibici&oacute;n de puter&iacute;o para ponerle los dientes bien largos al encargado de ver los videos de seguridad.<\/p>\n<p>Una vez ya dentro de su apartamento me ense&ntilde;an la casa. Observo que en la mesita de noche de su alcoba hay un ejemplar de &ldquo;La filosof&iacute;a en el tocador&rdquo; del Marqu&eacute;s de Sade.<\/p>\n<p>&ndash;Es nuestro libro de cabecera &ndash;comenta Rosa, y adoptando una postura regia, continu&oacute;&ndash;. Franceses un esfuerzo m&aacute;s si quer&eacute;is ser republicanos.<\/p>\n<p>Y nos re&iacute;mos recordando uno de los pasajes m&aacute;s sublimes del libro.<\/p>\n<p>Emma puso m&uacute;sica de La Mala Rodr&iacute;guez y comenz&oacute; a hacer un striptease. Rosa y yo nos sentamos en un sof&aacute; a deleitarnos con el show. De repente, Rosa me desabrocha la cremallera de los vaqueros y me saca la picha toda tiesa ya. Empieza a masturb&aacute;rmela con cierta dejadez, sin poner mucho entusiasmo en el asunto. Curiosamente ese desd&eacute;n me excit&oacute; m&aacute;s y se me puso m&aacute;s dura y palpitante a&uacute;n si cabe.<\/p>\n<p>Una vez que Emma qued&oacute; en pelota viva, le toc&oacute; el turno a Rosa. Emma se sent&oacute; a mi lado y continu&oacute; el pajeo que su novia me estuvo haciendo antes. Emma le puso m&aacute;s inter&eacute;s al orde&ntilde;o. Yo ya comenzaba a sentir alg&uacute;n cosquilleo de placer por el interior del nabo.<\/p>\n<p>Una vez acabado el striptease Rosa, decidieron colocarse de rodillas con las piernas algo flexionadas, una en frente de la otra. Mientras se sobaban e intercambiaban filetes, yo, acostado en el suelo les iba comiendo las panochas y ojetes, chupete&aacute;ndoselos bien.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n hice el amago de penetrar con mi rabo el co&ntilde;o de Rosa, y al comprobar que no opon&iacute;a resistencia, se la fui introduciendo poco a a poco, hasta hacer tope en mi pubis.<\/p>\n<p>Mientras lam&iacute;a y martilleaba con mi lengua el co&ntilde;o y el esf&iacute;nter de Emma, con mi falo perforaba con fuerza el chumino de Rosa.<\/p>\n<p>Cuando Emma se corri&oacute;, llen&aacute;ndome la boca con sus jugos, cambi&eacute; de posici&oacute;n. Comenc&eacute; a hacerle un buen lavado de bajos a Rosa mientras le hincaba mi polla bien adentro en el berberecho a Emma.<\/p>\n<p>Con la punta de mi lengua le martille&eacute; el cl&iacute;toris a Rosa con tanto &iacute;mpetu que no tard&oacute; mucho en vaciarse en mi cara.<\/p>\n<p>No pude aguantar mucho m&aacute;s tiempo el ritmo del folleteo y me corr&iacute; en el chocho bien dilatado y chorretoso de Emma. Esta dijo:<\/p>\n<p>&ndash;Le dejaste bien limpitos los orificios a mi hembra. Ahora d&eacute;jame relucientes tambi&eacute;n los m&iacute;os. Tr&aacute;gate tu propio esperma. Date prisa, est&aacute; a puntito de salir de mi almeja.<\/p>\n<p>Yo estaba tan encantado con estas dos jacas en celo que no quer&iacute;a disgustarlas. Para que me volvieran a llamar acced&iacute; a la petici&oacute;n de Emma.<\/p>\n<p>Me coloco debajo de su cueva y comienzo a darle leng&uuml;etazos por la entrada de su vulva. Despu&eacute;s le separo con mis dedos sus labios mayores y repito otra serie de leng&uuml;etazos, estos ya por el cl&iacute;toris y la parte interna de la vagina. A los pocos segundos noto que inunda mi boca un chorro de mi semen. Ten&iacute;a raz&oacute;n una novicia que conoc&iacute; hace a&ntilde;os cuando dec&iacute;a que el esperma tiene sabor a clara de huevo. Pero a m&iacute; no me gustan los huevos crudos. Gracias a sus deliciosos jugos vaginales fui camuflando el sabor de mi lechada.<\/p>\n<p>Del interior de su vagina salieron dos o tres chorros m&aacute;s de esperma. Me los tragu&eacute; casi sin saborearlos mientras le succionaba el mejill&oacute;n buscando algo m&aacute;s de sus caldos. Tambi&eacute;n le dej&eacute; el esf&iacute;nter bien lamido y relamido.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;As&iacute; se come un chocho y un culo! La mayor&iacute;a de los hombres lo hacen de prisa y corriendo, le ponen menos ganas que Rosa. Con qu&eacute; pasi&oacute;n y dedicaci&oacute;n hace el cunnilingus Jonathan. Aprende de este maestro, Rosa, a degustar un sushi &ndash;dec&iacute;a Emma con la voz casi ida.<\/p>\n<p>Mientras yo recuperaba fuerzas, las chicas decidieron seguir con la juerga.<\/p>\n<p>Emma se coloc&oacute; un consolador con arneses. Rosa se puso a cuatro patas y esper&oacute; pacientemente a que su macho la penetrara con garra. Emma se la introdujo en dos embestidas. Con las manos en la cintura, adoptando una actitud de chulapa, le iba propinando buenos caderazos.<\/p>\n<p>Ante aquella visi&oacute;n, mi polla comenz&oacute; a tomar cuerpo, a ponerse morcillona. Opt&eacute; por acercarme a Emma, por la espalda, y agarr&aacute;ndola por la cintura le fui besando el cuello, nuca y orejas. Emma me dijo:<\/p>\n<p>&ndash;Mientras me zumbo el chocho de Rosa, l&aacute;meme el culo. Hazme cosquillitas en el ojete.<\/p>\n<p>Me puse manos a la obra y separando sus nalgas con mis manos, le pegu&eacute; unos buenos morreos en el ano. Le met&iacute; la lengua bien adentro buscando petr&oacute;leo.<\/p>\n<p>Cuando Rosa lleg&oacute; al cl&iacute;max, despu&eacute;s de estar cerca de un cuarto de hora jadeando y gimiendo como una perra, intercambiaron los papeles. En la postura de misionero, Rosa, despu&eacute;s de colocarse el consolador con arneses, se iba follando el chumino de Emma a buen ritmo, mientras le chupeteaba los pezones. Yo adopt&eacute; el mismo rol de antes, lamiendo y succionando esta vez, el esf&iacute;nter de Rosa.<\/p>\n<p>Emma alcanz&oacute; el orgasmo acompa&ntilde;ado con unos espasmos y gemidos endiablados.<\/p>\n<p>Nos tomamos un descanso y decidimos darnos una ducha, pues los tres est&aacute;bamos bastante sudorosos. La melena rubia de Emma estaba humedecida y algo rizada por el acaloramiento que la sesi&oacute;n de sexo le estaba proporcionando.<\/p>\n<p>&iexcl;La noche era joven y larga!<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en un sof&aacute; y le propuse a Emma que se sentara sobre mi polla d&aacute;ndome la espalda. No lo pens&oacute; dos veces y se subi&oacute; a mi cabalgadura. Mientras esta me montaba, le suger&iacute; a Rosa que hiciera de mamporrera y nos lamiera el co&ntilde;o y la polla durante el folleteo. Rosa puso mala cara y no quise insistir.<\/p>\n<p>Emma sub&iacute;a y bajaba a lo largo de mi m&aacute;stil, su conejo comenzaba a chapotear. Yo, la sujetaba por la cintura. Le lam&iacute;a la espalda a la altura de los om&oacute;platos y le mord&iacute;a los hombros.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Qu&eacute; diferencia el meterse en el chocho una polla de carne en lugar de una de l&aacute;tex! La de carne est&aacute; calentita y palpitante. Teniendo un amigo de confianza, que no se vaya de la lengua, es preferible esta opci&oacute;n. Jonathan lleva camino de ser ese amigo que necesitamos. &iexcl;Qu&eacute; aguante tiene! &ndash;coment&oacute; Emma.<\/p>\n<p>&ndash;Gracias Emma. Yo estoy a vuestra entera disposici&oacute;n. Y aguante, el que quer&aacute;is. Solo me correr&eacute; cuando vosotras decid&aacute;is &ndash;asever&eacute;.<\/p>\n<p>Emma, al poco rato se corri&oacute;, calc&aacute;ndose mi rabo con fuerza, chocando pubis contra pubis. Despu&eacute;s, se desacopl&oacute; dej&aacute;ndole el sitio a Rosa. Esta, una vez que ensart&oacute; mi falo en el interior de su conejo, empez&oacute; a hacer c&iacute;rculos con la cadera.<\/p>\n<p>Emma no tuvo tantos escr&uacute;pulos a la hora de poner en pr&aacute;ctica un buen cunnilingus, e iba lamiendo almeja y chorizo sobre la marcha del folleteo.<\/p>\n<p>A Rosa le ayud&eacute; un poco con mis manos, que ten&iacute;a sujetas a su cintura, a subir y bajar por mi nabo, ya que ella estaba algo cansada y prefer&iacute;a solamente hacer un ligero hula hoop.<\/p>\n<p>Alrededor de unos veinte minutos despu&eacute;s, Rosa alcanz&oacute; el cl&iacute;max, reprimiendo un gritito y mordi&eacute;ndose el labio superior. Se baj&oacute; del tiovivo dej&aacute;ndome la polla encharcada de sus jugos.<\/p>\n<p>Emma, entonces, tuvo una ocurrencia y quiso ponerla en pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p>Se tumbaron las dos, una enfrente de la otra, con las piernas en alto y con los pies formando una imitaci&oacute;n de copa o de cuenco. Entonces, me dijo Emma que me masturbara y me corriera en el interior de ese improvisado recipiente, llenando las plantas de sus pies y los deditos, de mis descargas de esperma.<\/p>\n<p>Siguiendo sus indicaciones, me la fui sacudiendo con energ&iacute;a, fij&aacute;ndome en las caras de guarras que iban poniendo para provocarme un calent&oacute;n intenso que me llevara pronto a la eyaculaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mi polla por fin explosion&oacute;. Los primeros chorros los dirig&iacute; hacia la parte plantar de sus pies y el resto de las descargas las fui esparciendo por sus veinte deditos. Me la sacud&iacute; varias veces, hasta soltar las &uacute;ltimas gotas de esperma en el interior de aquel cuenco de carne.<\/p>\n<p>En esto que Emma me dice:<\/p>\n<p>&ndash;Ahora, l&aacute;menos los pies y tr&aacute;gate todo tu semen hasta dejarnos los pies bien limpitos y sequitos.<\/p>\n<p>Me arrodill&eacute; y comenc&eacute; a lamer las cuatro plantas de sus esbeltos pies. Trag&aacute;ndome casi sin saborear mucho, mi propia lefa. Emma y Rosa se re&iacute;an al ver la desagradable cara que yo pon&iacute;a.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s fui chupando los veinte deditos, muy despacio. Succionaba y mordisqueaba cada uno de ellos. Lam&iacute;a y relam&iacute;a con verdadero placer cada uno de sus delicados dedos y recog&iacute;a con mi lengua los restos de lechada que pudiera haber entre los huecos. Me tragu&eacute; todo lo que fui recogiendo, dejando los cuatro pies tan relucientes como los chorros del oro.<\/p>\n<p>Durante casi dos a&ntilde;os segu&iacute; vi&eacute;ndolas una vez por semana por lo menos, haci&eacute;ndoles el &ldquo;trabajo sucio&rdquo;. Pero un buen d&iacute;a, Emma me inform&oacute; que hab&iacute;an roto, ella y Rosa. Emma hab&iacute;a conocido a otra chica, que al parecer, le hac&iacute;a unos buenos lavados de bajo, sin los escr&uacute;pulos insuperables de Rosa, y decidi&oacute; cambiar de hembra. Por lo tanto, prescindieron de mis servicios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>46 Hace cinco a&ntilde;os m&aacute;s o menos, en una conferencia-charla que dio un sindicato, me sent&eacute; al lado de dos chicas treinta&ntilde;eras con una est&eacute;tica rapera. Una, que luego supe que se llamaba Emma, llevaba una visera que cubr&iacute;a su melena rubia, una camiseta, mono vaquero con tirantes y tenis. 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