{"id":44752,"date":"2024-02-28T23:00:00","date_gmt":"2024-02-28T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-02-28T23:00:00","modified_gmt":"2024-02-28T23:00:00","slug":"el-rancho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-rancho\/","title":{"rendered":"El rancho"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44752\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En una variedad de formas el 2020 fue un a&ntilde;o dif&iacute;cil para casi todo el mundo. Aun cuando se gozara de una buena condici&oacute;n f&iacute;sica y econ&oacute;mica los estragos de salud p&uacute;blica alrededor del planeta eran imposibles de ignorar, afectando el grado de movilidad de las personas; m&aacute;s a&uacute;n para aquellos que, como mi novia Leslie y yo, se consideraban as&iacute; mismos viajeros frecuentes.<\/p>\n<p>De un d&iacute;a para otro innumerables vuelos fueron cancelados a la par que las fronteras se cerraban para todo aquel viaje que no fuera de naturaleza esencial; seg&uacute;n los criterios establecidos por las autoridades del destino en cuesti&oacute;n.<\/p>\n<p>Esta situaci&oacute;n echo por tierra los planes de millones de personas de tener sus vacaciones so&ntilde;adas, resultando en p&eacute;rdidas econ&oacute;micas incalculables; pues no s&oacute;lo los vacacionistas se vieron afectados en su bolsillo, sino tambi&eacute;n aquellos trabajadores que recib&iacute;an sus ingresos principales del turismo. Gracias al cielo no era nuestro caso, pues hasta ese momento mi novia y yo no cont&aacute;bamos con ninguna reserva.<\/p>\n<p>Aun cuando no hab&iacute;amos resultado directamente afectados por esta contingencia el estr&eacute;s derivado por la pandemia psicol&oacute;gica nos oblig&oacute;, a mi novia y a m&iacute;, a considerar la posibilidad de tomar un descanso de la &lsquo;jungla de asfalto&rsquo; y la psicosis colectiva que nos rodeaba (pues por varios meses nuestra rutina se hab&iacute;a reducido a ir del departamento al supermercado y de regreso al departamento).<\/p>\n<p>Pero, &iquest;ad&oacute;nde pod&iacute;amos ir para escapar de la paranoia relacionada con este evento global aunque fuera s&oacute;lo por un fin de semana? Para nosotros s&oacute;lo hab&iacute;a una respuesta: El rancho.<\/p>\n<p>Todo habitante del norte de M&eacute;xico se jacta de al menos una vez en su vida haberse hospedado en alguna caba&ntilde;a campestre o rancho, haya sido por necesidad o s&oacute;lo por turismo; pues despu&eacute;s de nuestra dosis semanal de contaminaci&oacute;n citadina un par de d&iacute;as al aire libre pueden resultar muy gratificantes.<\/p>\n<p>Lejos de ser una zona conocida por su densa vegetaci&oacute;n el noroeste del pa&iacute;s es m&aacute;s bien &aacute;rido, inclin&aacute;ndose a un desierto; caluroso por el d&iacute;a y fr&iacute;o por las noches. Aun as&iacute; cuenta con una amplia variedad de &lsquo;oasis&rsquo; como manantiales y r&iacute;os subterr&aacute;neos, ideales para vacacionar en un ambiente apacible sin la necesidad de abordar un avi&oacute;n; lo que dado las circunstancias de ese momento era lo ideal.<\/p>\n<p>Tan pronto las autoridades levantaron el toque de queda a los hoteles y actividades tur&iacute;sticas Leslie y yo nos apresuramos a buscar una caba&ntilde;a donde pasar un par de d&iacute;as. Como era de esperarse no &eacute;ramos los &uacute;nicos con la misma idea por lo que no result&oacute; f&aacute;cil conseguir una caba&ntilde;a que se ajustara a nuestro presupuesto e itinerario.<\/p>\n<p>Para nuestra fortuna un amigo nos recomend&oacute; un hotel en el que se hab&iacute;a hospedado el verano anterior, el cual se ubicaba en una antigua autopista que conectaba con el estado vecino.<\/p>\n<p>Por ser esta carretera poco transitada por los paseantes ten&iacute;a la ventaja de casi siempre tener habitaciones disponibles; pero contaba con piscina, manantiales de aguas termales y un acceso casi exclusivo a la majestuosa cordillera monta&ntilde;osa de la regi&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de ponernos de acuerdo mi novia y yo acerca de los d&iacute;as que solicitar&iacute;amos permiso en nuestros respectivos empleos llamamos al hotel para hacer la reserva; para nuestra grata sorpresa pudimos conseguir habitaci&oacute;n para esa misma semana a muy buen precio, pues el hotel intentaba recuperarse despu&eacute;s de estar varios meses cerrado al p&uacute;blico.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo ves amor? &mdash;pregunt&eacute; a mi novia por la posibilidad de adelantar nuestros planes una semana y as&iacute; aprovechar la oferta.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad me gusta la idea, pero tendr&iacute;a que avisar ma&ntilde;ana temprano para salir &eacute;ste mismo jueves &mdash;respondi&oacute; mi novia ansiosa por escapar en un par de d&iacute;as de la monoton&iacute;a que reg&iacute;a nuestras vidas desde hac&iacute;a varios meses.<\/p>\n<p>Como ambos est&aacute;bamos en ese momento, gracias a la tecnolog&iacute;a de las comunicaciones, laborando de manera remota desde nuestro departamento no encontramos problema en escaparnos un par de d&iacute;as de nuestras responsabilidades laborales.<\/p>\n<p>&mdash;Si surge algo en la oficina, igual lo podemos solucionar por tel&eacute;fono o internet &mdash;sugiri&oacute; mi novia con actitud despreocupada; pues la verdad debido al paro t&eacute;cnico de la actividad comercial hab&iacute;a poco movimiento en nuestros empleos.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que no se acabe el mundo de aqu&iacute; al lunes; pero si llega a suceder, al menos estaremos juntos en un lugar paradis&iacute;aco &mdash;dije a modo de broma de mal gusto, pues la realidad era que para muchas personas eran momentos sumamente dif&iacute;ciles al haber perdido alg&uacute;n familiar.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de avisar en nuestros empleos hicimos la reserva y preparamos nuestras maletas para salir de paseo el siguiente jueves.<\/p>\n<p>Salimos ese d&iacute;a temprano, poco despu&eacute;s de la 7 de la ma&ntilde;ana. Como el tr&aacute;fico era escaso en esos d&iacute;as vaticin&aacute;bamos llegar a nuestro destino en un par de horas. Sin embargo como el camino era antiguo y poco utilizado no recib&iacute;a mantenimiento peri&oacute;dicamente; por lo que el trayecto result&oacute; m&aacute;s movido de lo esperado por el mal estado en que se encontraba.<\/p>\n<p>&mdash;Esto es mejor que mi vibrador &mdash;dijo mi novia en modo de broma despu&eacute;s de que la camioneta rebotara en un par de baches.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que lo hayas empacado, porque yo vine a descansar &mdash;dije devolviendo la broma, haciendo alusi&oacute;n a las largas sesiones de sexo que hab&iacute;amos sostenido mientras est&aacute;bamos confinados a nuestro departamento.<\/p>\n<p>Como muchas parejas j&oacute;venes el primer d&iacute;a que nos toc&oacute; trabajar desde casa fue recibido como una especie de mini vacaciones no solicitadas; aprovechando cualquier ventana de tiempo durante la &lsquo;dom&eacute;stica&rsquo; jornada laboral para realizar actividades de &iacute;ndole personal.<\/p>\n<p>Ver una pel&iacute;cula, cocinar en pareja nuestro almuerzo, hacer algo de ejercicio o retomar un viejo pasatiempo abandonado por la presunta falta de tiempo (el que extra&ntilde;amente ahora parec&iacute;a sobrar); son s&oacute;lo algunas de las actividades con las que la mayor&iacute;a de las personas en nuestras circunstancias intentaban hacer mas llevadero el enclaustro. Y por supuesto el sexo.<\/p>\n<p>De un d&iacute;a para otro, el m&aacute;s sublime de los placeres carnales vino al rescate para liberar el estr&eacute;s acumulado por la pandemia. Y no es que Leslie y yo no tuvi&eacute;ramos sexo regularmente; de hecho sosten&iacute;amos relaciones sexuales varios d&iacute;as a la semana. Era s&oacute;lo que &eacute;ste, como en la mayor&iacute;a de las parejas, hab&iacute;a sido limitado a un horario espec&iacute;fico.<\/p>\n<p>Por la noche antes de dormir o muy temprano por la ma&ntilde;ana los fines de semana, son los per&iacute;odos de tiempo regularmente asignados para que las personas se puedan entregar a sus instintos m&aacute;s b&aacute;sicos. Por lo que el hecho de pasar ahora el d&iacute;a entero con tu pareja proporcion&oacute; una innumerable cantidad de oportunidades para tener sexo; al menos para las parejas sin hijos.<\/p>\n<p>Pues sin la necesidad de salir de casa o conectarse en video conferencia remota, Leslie sol&iacute;a vestir regularmente una camiseta holgada sin ropa interior; otorg&aacute;ndome acceso total a su hermoso cuerpo en el momento que yo deseara (o cuando ella lo demandara).<\/p>\n<p>En cuestiones de sexo mi novia y yo siempre fuimos del tipo abierto y travieso; atr&aacute;s hab&iacute;an quedado los absurdos prejuicios de generaciones anteriores que gustaban tanto del sexo como nosotros, pero que consideraban tab&uacute; hablar del tema.<\/p>\n<p>Nuestra generaci&oacute;n era una que no ten&iacute;a reparo en hablar de algo tan natural y valioso como la vida misma. Por lo que acostumbr&aacute;bamos intercambiar experiencias y consejos con nuestros amigos en el af&aacute;n de enriquecer nuestra propia vida sexual.<\/p>\n<p>&ldquo;Se la chup&eacute; mientras estaba en una junta&rdquo;, confes&oacute; una de nuestras amigas, al presumirnos como le hab&iacute;a practicado sexo oral clandestinamente a su novio; mientras este participaba en una conferencia remota de su empleo por video. Orgullosa de haber puesto en serios aprietos a su pareja en lo que &eacute;l trataba infructuosamente de continuar con su reuni&oacute;n virtual ignorando los p&iacute;caros est&iacute;mulos bajo su cintura.<\/p>\n<p>De pronto este tipo de an&eacute;cdotas entre parejas eran la norma en las reuniones sociales virtuales que la nueva normalidad nos impon&iacute;a; con cada uno de nosotros intentando superar las &lsquo;haza&ntilde;as&rsquo; domesticas de otra pareja. Pues parec&iacute;a que la falta de cercan&iacute;a f&iacute;sica nos estaba volviendo m&aacute;s desinhibidos en todo lo relacionado con el sexo.<\/p>\n<p>&ldquo;Bueno, &eacute;l pr&oacute;ximo que salga de c&aacute;mara ya sabemos que se encuentra bajo la mesa&rdquo;, concluimos entre risas todos los participantes de aquella reuni&oacute;n donde nuestra amiga hab&iacute;a confesado su travesura.<\/p>\n<p>Siendo este tipo de reuniones a distancia la &uacute;nica forma en que pod&iacute;amos seguir manteniendo contacto con nuestros familiares y amigos.<\/p>\n<p>Pero el tiempo paso y los pron&oacute;sticos iniciales para la duraci&oacute;n del confinamiento distaron mucho de ser precisos. Y las iniciales 2 semanas se extendieron a 12 o m&aacute;s dependiendo de la regi&oacute;n. Y lo que originalmente parec&iacute;a una bendici&oacute;n, el tiempo con tu pareja, se transform&oacute; en una condena compartida.<\/p>\n<p>De pronto ya no hab&iacute;a nada que decir entre tu pareja y t&uacute;, la habitual pregunta de &ldquo;&iquest;c&oacute;mo estuvo tu d&iacute;a?&rdquo; perdi&oacute; valor pues pas&aacute;bamos todo el d&iacute;a juntos. Todas las pel&iacute;culas que valieran la pena ya hab&iacute;an sido vistas (algunas hasta m&aacute;s de una vez), crucigramas y rompecabezas se amontonaban ya resueltos sobre la mesa. Y el sexo, &eacute;se del que pensabas nunca te ibas aburrir, ahora s&oacute;lo se practicaba por los escasos 5 segundos del orgasmo; dejando los jugueteos y caricias previas de lado.<\/p>\n<p>Esta era la principal raz&oacute;n por la que Leslie y yo necesit&aacute;bamos un cambio de aire tan desesperadamente; la urgencia de salir de la rutina en que nos encontr&aacute;bamos enfrascados. Por lo que cuando surgi&oacute; la oportunidad de adelantar nuestras vacaciones no lo pensamos dos veces.<\/p>\n<p>Tan pronto abandonamos la autopista para internarnos en los caminos rurales comenzamos a disfrutar del aire libre, aun cuando tuvi&eacute;ramos las ventanas arriba. Pues lo que despertaba nuestro aletargado esp&iacute;ritu de aventura era la ind&oacute;mita vista del amarillo y rojizo paisaje des&eacute;rtico, tan diferente a las grises edificaciones de concreto que se divisaban desde la ventana de nuestro hogar.<\/p>\n<p>&mdash;Descuida, traje bater&iacute;as de sobra &mdash;agreg&oacute; mi novia entre risas, completando mi broma previa acerca del consolador.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de demorar un poco m&aacute;s de lo previsto a causa de las condiciones del camino llegamos a nuestro destino antes de mediod&iacute;a.<\/p>\n<p>El hotel ten&iacute;a la fachada de una antigua hacienda de la regi&oacute;n, con un edificio principal donde se encontraba el hotel y algunas otras edificaciones de soporte.<\/p>\n<p>La fachada que era de un fuerte color amarillo contrastaba con la verde cordillera detr&aacute;s de ella. Sus puertas ostentaban rojizos errajes propios del tiempo de la revoluci&oacute;n. Y frente a la entrada principal una antigua noria de ladrillos nos trasportaba a una &eacute;poca m&aacute;s simple.<\/p>\n<p>Nos estacionamos a lado de la entrada principal en lo que uno de los empleados se acerc&oacute; a recibirnos, abriendo la puerta de lado de Leslie para ayudarla a bajar.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, mi nombre es Antonio, sean bienvenidos &mdash;salud&oacute; el chico con una voz potente y una blanca sonrisa al saludarnos de mano.<\/p>\n<p>El chico era de tez blanca, aunque bronceado por el sol, cabello casta&ntilde;o, alto y fornido, con una edad muy similar a la nuestra (unos 24 a&ntilde;os), de apariencia algo hosca; pues no vest&iacute;a propiamente un uniforme como los mozos de la mayor&iacute;a de los hoteles, sino m&aacute;s bien un atuendo apto para el lugar donde nos encontr&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Una camisa de manga larga que lo proteg&iacute;a de los fuertes rayos del sol, unos pantalones vaqueros en color azul, un par de botas en tono naranja que lo hac&iacute;an lucir imponente al darle m&aacute;s altura y, por su puesto, un sombrero de ala ancha color caf&eacute;. Todo un vaquero. Quiz&aacute;s la idea del hotel era crear un atm&oacute;sfera del viejo oeste y &eacute;se era realmente su uniforme.<\/p>\n<p>El tono de su voz tampoco ayudaba mucho a suavizar su imagen; pues &eacute;sta era profunda y grave muy acord&eacute; a su apariencia ruda. Tal parec&iacute;a que era el mismo John Wayne quien nos recib&iacute;a, s&oacute;lo que mucho m&aacute;s joven (yo s&oacute;lo hab&iacute;a visto algunas de sus &uacute;ltimas pel&iacute;culas).<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, gracias &mdash;respondimos nosotros un poco intimidados (especialmente yo, Leslie no tanto), por la franqueza y firmeza de su saludo. &iexcl;Juro que sent&iacute; los callos en su mano, producto de la vida en el campo, al saludarlo!<\/p>\n<p>Contrario a su apariencia Antonio result&oacute; ser muy amable y cort&eacute;s ofreciendo ayudarnos con nuestro equipaje. Por ser un destino poco glamoroso viaj&aacute;bamos ligeros; pr&aacute;cticamente s&oacute;lo llevamos una maleta de tama&ntilde;o medio, una mochila donde Leslie llevaba sus art&iacute;culos personales y nuestras chaquetas para las fr&iacute;as noches que se pronosticaban en esos d&iacute;as.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de registrarnos la recepcionista nos entreg&oacute; un par de folletos con las actividades que podr&iacute;amos realizar en la zona; excursiones nocturnas, montar a caballo, escalar riscos y espeleolog&iacute;a para algunas de las cuales se ocupaba gu&iacute;a.<\/p>\n<p>Otras actividades como las caminatas por el bosque o las visitas a las aguas termales eran bajo consideraci&oacute;n propia; aunque se recomendaba ser cauto y responsable para no perturbar la flora y la fauna.<\/p>\n<p>Cualquier cosa que nos hiciera salir de la rutina, aunque fuera una simple caminata, era bien recibida por Leslie y por m&iacute;; pues ten&iacute;amos meses que ni a un gimnasio pod&iacute;amos ir, por lo que &eacute;sta era una oportunidad para estirar las piernas.<\/p>\n<p>De camino a nuestra habitaci&oacute;n Antonio nos mostr&oacute; las instalaciones, las cuales inclu&iacute;an una piscina en el patio central, un restaurante y un peque&ntilde;o bar en la que anteriormente hab&iacute;a sido una biblioteca o estudio.<\/p>\n<p>&mdash;La hacienda data de antes de la revoluci&oacute;n, fue hecha para durar m&aacute;s de un siglo &mdash;coment&oacute; nuestro anfitri&oacute;n enfatizando lo bien que hab&iacute;a sido construido el edificio al se&ntilde;alar los gruesos muros de &eacute;ste.<\/p>\n<p>&mdash;Fuerte y hermoso &mdash;dijo mi novia al tentar con su mano una columna de soporte del pasillo principal, admirando la arquitectura del lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias se&ntilde;orita &mdash;respondi&oacute; el chico de buen humor fingiendo sentirse aludido por el comentario de mi novia&mdash;. Usted tambi&eacute;n es muy hermosa &mdash;agreg&oacute; p&iacute;caramente.<\/p>\n<p>La broma de Antonio hizo que Leslie y yo solt&aacute;ramos una peque&ntilde;a carcajada; pues nunca nos hubi&eacute;ramos imaginado que alguien con su apariencia tuviera tan buen humor rompiendo con su imagen de hombre recio.<\/p>\n<p>Ya en nuestra habitaci&oacute;n, la cual era sencilla pero enorme, el chico nos dio algunos consejos b&aacute;sicos para que nuestra estad&iacute;a fuera lo m&aacute;s agradable.<\/p>\n<p>&mdash;Si salen a caminar procuren llevar agua y algo con que cubrirse del sol para que no sufran un golpe de calor &mdash;dijo Antonio record&aacute;ndonos lo elevado que pod&iacute;a ser la sensaci&oacute;n t&eacute;rmica durante el d&iacute;a&mdash;. Hay varias veredas que conducen a la monta&ntilde;a; traten de no salirse de ellas que as&iacute; hemos perdido varios hu&eacute;spedes &mdash;agreg&oacute; en tono de broma sac&aacute;ndonos otra sonrisa.<\/p>\n<p>Al parecer el chico ten&iacute;a aspiraciones de comediante pues no dudaba en hacer comentarios jocosos tratando de ser simp&aacute;tico.<\/p>\n<p>&mdash;No tengo se&ntilde;al &mdash;dijo mi novia al revisar su tel&eacute;fono inteligente.<\/p>\n<p>&mdash;Tampoco yo tengo &mdash;asent&iacute; con ella.<\/p>\n<p>&mdash;Descuiden, si necesitan comunicarse con alguien se pueden conectar a la red del hotel &mdash;ofreci&oacute; el chico indic&aacute;ndonos la clave de acceso escrita en un papel sobre la mesa de noche.<\/p>\n<p>Por la ubicaci&oacute;n del hotel la se&ntilde;al de las compa&ntilde;&iacute;as telef&oacute;nicas era bloqueada por las cumbres monta&ntilde;osas, no as&iacute; con la conexi&oacute;n de internet el cual era satelital.<\/p>\n<p>&mdash;En caso de que necesiten utilizar su tel&eacute;fono pueden subir a aquella colina &mdash;dijo el chico se&ntilde;alando por la ventana un mont&iacute;culo que se encontraba como a medio kil&oacute;metro de distancia&mdash;; es lo que yo hago cuando quiero utilizar mi tel&eacute;fono o s&iacute; prefieren los puedo llevar en mi caballo &mdash;agreg&oacute; con una sonrisa dirigi&eacute;ndose a Leslie; no perdiendo la oportunidad de presumirle sus dotes como jinete.<\/p>\n<p>A pesar de su apariencia, se ve&iacute;a que Antonio era un chico de un car&aacute;cter alegre y despreocupado por lo que fue f&aacute;cil simpatizar con &eacute;l. Quiz&aacute;s lo prolongado de la cuarentena le hab&iacute;a hecho apreciar m&aacute;s a sus hu&eacute;spedes o pod&iacute;a ser que &eacute;l realmente se sintiera atra&iacute;do hacia mi novia; lo cual no me sorprender&iacute;a pues Leslie siempre sol&iacute;a tener varios pretendientes detr&aacute;s de ella (figurativa y literalmente).<\/p>\n<p>Debido a que Leslie y yo estuvimos laborando en nuestro departamento por varias semanas, era com&uacute;n que yo escuchara algunas de las video conferencias que mi novia sosten&iacute;a con sus compa&ntilde;eros de trabajo. La mayor&iacute;a eran concernientes a las actividades que ella realizaba en su puesto; sin embargo otras no tanto, tocando en estos asuntos meramente triviales.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Esto quieres ver?&rdquo;, escuch&eacute; a mi novia preguntar a uno de sus compa&ntilde;eros mostrando su hombro, al amagar con quitarse la blusa, cuando este le hab&iacute;a solicitado desnudarse frente a la c&aacute;mara de su computadora. Excus&aacute;ndose el chico en lo mucho que extra&ntilde;aba ver a mi hermosa novia. &iexcl;Conmigo del otro lado de la mesa!<\/p>\n<p>Obviamente el compa&ntilde;ero de oficina de Leslie ignoraba que yo estaba en la misma habitaci&oacute;n que ella, sino supongo que nunca se hubiera atrevido a pedirle tal cosa. Sin embargo mi novia no se molest&oacute; en hacerle saber la situaci&oacute;n al chico y por el contrario lo vio como una oportunidad para salir de la rutina, al fingir acceder por un segundo a la solicitud de aquel pervertido.<\/p>\n<p>Leslie tiraba de su blusa hacia abajo mostrando primero un hombro y luego el otro dejando ver a su espectador que no estaba utilizando sost&eacute;n. En determinado momento ella se puso de pie y se levant&oacute; la camisa hasta la altura del busto para mostrar lo plano y marcado de su abdomen, provocando la algarab&iacute;a de su ingenuo compa&ntilde;ero a trav&eacute;s de los parlantes de su ordenador.<\/p>\n<p>Lejos de molestarme por su actitud traviesa me limitaba a sonre&iacute;r sin siquiera levantar la mirada, aprobando t&aacute;citamente sus jugueteos, en lo que yo realizaba las tareas de mi empleo. Pues consideraba normal que mi novia necesitara divertirse un poco para salir de la rutina, cre&aacute;ndole falsas expectativas a uno de sus compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>Una fantas&iacute;a que le duro poco al chico cuando Leslie termin&oacute; la conferencia abruptamente cerrando su computadora, no sin antes levantar la voz llam&aacute;ndole pervertido y terminar ri&eacute;ndose de &eacute;l. S&oacute;lo esperaba que mi novia terminara ese tipo de conversaciones de la misma manera cuando yo no estuviera frente a ella.<\/p>\n<p>Aunque debo confesar que el hecho de saber que mi novia era capaz de excitar a un hombre que se encontraba a kil&oacute;metros de distancia despertaba en mi una sensaci&oacute;n dif&iacute;cil de explicar. Por lo que en ocasiones la animaba a continuar con sus travesuras, aconsej&aacute;ndole que cuando un chico le pidiera que se desnudara para la c&aacute;mara le exigiera a su interlocutor que &eacute;l deber&iacute;a hacerlo primero. Ignoro cuanto de sus anatom&iacute;as alcanzaron a mostrarle aquellos chicos a mi novia antes de que ella diera por terminadas las conferencias.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, con el internet del hotel es suficiente para nosotros; gracias de todos modos &mdash;dije a mi novia sin darle importancia al hecho de estar parcialmente incomunicados; pues hab&iacute;amos llegado hasta ese lugar precisamente para salir de la rutina, ahora no pod&iacute;amos quejarnos por esto.<\/p>\n<p>&mdash;Pero el paseo a caballo ese s&iacute; me lo debes &mdash;dijo mi novia comprometiendo a Antonio con llevarla de paseo con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Cuando usted guste, ser&aacute; un placer se&ntilde;orita &mdash;dijo el chico sin limitarse por mi presencia; lo cual no me molest&oacute; pues yo ya estaba acostumbrado a que mi novia recibiera halagos de todo tipo. Pues al final sab&iacute;a que yo era quien dorm&iacute;a con ella.<\/p>\n<p>Antonio se despidi&oacute; cort&eacute;smente, ofreciendo atendernos personalmente en cualquier momento; pues por la situaci&oacute;n actual hab&iacute;a poca ocupaci&oacute;n en el hotel y el personal era reducido, aunque esperaban un repunte en la actividad en las pr&oacute;ximas semanas. Ya en la intimidad mi novia y yo tuvimos tiempo para consentirnos como pareja.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta amor? &mdash;pregunt&eacute; a mi novia cruzando mis brazos por la cintura al abrazarla por la espalda, en lo que ella observaba por la ventana la belleza ind&oacute;mita del lugar donde nos encontr&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Hac&iacute;a tanto tiempo que Leslie y yo no ten&iacute;amos un minuto para estar s&oacute;lo nosotros dos disfrutando de nuestra compa&ntilde;&iacute;a que no lo pod&iacute;a recordar.<\/p>\n<p>Y no es que no durmi&eacute;ramos juntos todas las noches en nuestro departamento; era s&oacute;lo que al estar en ese lugar, tan familiar y diferente a la vez, sin tener que estar preocup&aacute;ndonos por la crisis mundial que hab&iacute;amos estado viviendo los &uacute;ltimos meses, ofrec&iacute;a la oportunidad de realizar una depuraci&oacute;n de nuestras prioridades como pareja. Aunque fuera s&oacute;lo por un par de d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;Me encanta &mdash;respondi&oacute; ella girando su rostro hacia m&iacute; para sellar nuestro reencuentro con un delicioso beso en la boca.<\/p>\n<p>Instintivamente gir&eacute; el cuerpo de Leslie para tenerla de frente y as&iacute; prolongar la uni&oacute;n de nuestros labios mientras mis manos la sujetaban por la cintura. Ella se colg&oacute; de mi cuello apasionadamente en lo que yo me dejaba caer de espaldas en la cama arrastr&aacute;ndola conmigo.<\/p>\n<p>Desde que Leslie y yo nos conocimos en la universidad hubo qu&iacute;mica entre nosotros. Ten&iacute;amos casi las mismas aficiones e intereses como la de ejercitarnos al aire libre y el deseo de viajar; por lo que de inmediato nos comprometimos en una relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al terminar nuestros estudios decidimos mudarnos juntos para experimentar la vida de pareja antes de casarnos, pues &eacute;sta ya era una pr&aacute;ctica com&uacute;n entre nuestras amistades. Periodo en que aprovechamos para viajar y conocer un poco de la cultura y belleza de distintos lugares.<\/p>\n<p>Leslie es muy hermosa, de bello rostro, tez blanca y ojos claros enmarcado perfectamente por su cabello rubio ondulado. Favorecida por su gen&eacute;tica, su cuerpo luce espectacular con un par de senos redondos y firmes al frente que, gracias a su vientre plano, aparentan ser m&aacute;s exuberantes de lo que realmente son.<\/p>\n<p>Su afici&oacute;n al gimnasio y al entrenamiento f&iacute;sico le ha proporcionado un trasero firme y respingado que, junto a un par de largas piernas, le crean una estilizada figura dif&iacute;cil de ignorar a donde quiera que va.<\/p>\n<p>El acostumbrarme a verla desnuda caminando por el departamento, casi a cualquier hora durante las &uacute;ltimas semanas, hab&iacute;a ocasionado que yo diera por sentado la suerte que ten&iacute;a de tenerla a mi lado. El aparentemente inocente gesto de Antonio al coquetear con ella me lo hab&iacute;a recordado. Pues una m&aacute;xima del confucianismo dice &ldquo;que lo que uno da por sentado otro lo anhela&rdquo;.<\/p>\n<p>Sacando ventaja de su atractivo f&iacute;sico Leslie gustaba de vestir ropa bastante reveladora o sugestiva; sin preocuparse por llegar a mostrar de m&aacute;s en la oficina o en cualquier otro lugar al que asist&iacute;a. Utilizando principalmente blusas con profundos escotes que favorecieran su senos; que combin&aacute;ndolas con mini faldas y pantaloncillos para lucir sus piernas le creaban una imagen muy atractiva y seductora para el sexo opuesto.<\/p>\n<p>Lo cual lejos de molestarme como su novio me hac&iacute;a sentir una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de orgullo por estar a su lado; pues casi pod&iacute;a sentir las miradas de envidia de sus amigos y conocidos, lo cual debo reconocer es una sensaci&oacute;n muy gratificante.<\/p>\n<p>Pero lo mejor de mi novia es algo que no suele saltar a primera vista, al menos no para todos, y es su voracidad en la cama y todo lo relacionado con el sexo. Libre de prejuicios Leslie siempre has sido una mujer que le gusta experimentar de todo sin complejos; poni&eacute;ndonos frecuentemente en situaciones algo desafortunadas.<\/p>\n<p>Como la vez que quisimos tener sexo en un lugar p&uacute;blico y escogimos un parque natural al que acostumbr&aacute;bamos ir a caminar para realizar esto. Escapando a pocos segundos de ser atrapado por uno de los guarda parques. &iexcl;Juro que yo nunca hab&iacute;a eyaculado tan r&aacute;pido!<\/p>\n<p>O la vez que fuimos a un bar gay para mostrar nuestra solidaridad con la comunidad LGTB. Lo cual no ser&iacute;a nada fuera de lo ordinario para una pareja con conciencia social como nosotros; si no fuera por el hecho de que Leslie se encarg&oacute; de conseguirme una pareja s&oacute;lo por diversi&oacute;n en el momento que me ausent&eacute; para ir al cuarto sanitario. Un chico muy apuesto por cierto el que a&uacute;n guardo su contacto.<\/p>\n<p>De igual manera en la intimidad de nuestra alcoba Leslie era igual de aventurera y no sol&iacute;a negarse a nada; lo cual era genial, excepto por el detalle que ella exig&iacute;a ser pagada de forma rec&iacute;proca despu&eacute;s de cumplir mis fantas&iacute;as. En ocasiones me arrepiento de haberle pedido sexo anal&#8230; otras no tanto.<\/p>\n<p>Sent&aacute;ndose sobre m&iacute; Leslie se transform&oacute; en el ser insaciable que conoc&iacute;a, comenzando a despojarse de su ropa como desesperada; como s&iacute; un ente extra&ntilde;o la hubiera pose&iacute;do oblig&aacute;ndola a saciar su libido a trav&eacute;s de m&iacute;. Lo cual me resultaba sorpresivo pues la noche anterior hab&iacute;amos tenido sexo. Para m&iacute; era obvio lo que suced&iacute;a; la conversaci&oacute;n con el joven mozo la hab&iacute;a excitado.<\/p>\n<p>En segundos nuestra ropa vol&oacute; por la habitaci&oacute;n mientras nuestros cuerpos desnudos se fund&iacute;an en uno solo al revolcarnos en la cama; desatando toda la pasi&oacute;n acumulada durante el largo per&iacute;odo de confinamiento en lo que mutuamente ara&ntilde;&aacute;bamos nuestras espaldas. Daba la impresi&oacute;n de que no nos hab&iacute;amos visto en meses; quiz&aacute;s realmente as&iacute; era.<\/p>\n<p>Tomando la iniciativa Leslie se sent&oacute; en mi cadera y sujetando mi ahora duro miembro en sus manos, lo introdujo lentamente en su tibio y h&uacute;medo sexo. Introduci&eacute;ndolo de a poco en su vagina lo masajeaba con las contracciones de &eacute;sta a medida que mi pene se abr&iacute;a paso en su interior.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mierda! &mdash;exclam&eacute; al sentir como penetraba a mi novia casi por completo.<\/p>\n<p>Ella sonri&oacute; al escuchar mi lamento; pero lejos de compadecerse solt&oacute; una ligera bofetada en mi vientre como preludio de lo que estaba por ocurrir.<\/p>\n<p>Apoyada en sus rodillas, repentinamente mi novia comenz&oacute; a elevar y bajar su cuerpo sobre mi cadera. Aprisionando mi miembro cada vez que sub&iacute;a para tirar de &eacute;l cruelmente por unos segundos, apretuj&aacute;ndolo con sus labios vaginales, antes de dejarse caer sobre m&iacute; para que &eacute;ste pudiera llegar m&aacute;s profundamente dentro de ella. &iexcl;Leslie me estaba cabalgando como si yo fuera un animal de carga, un caballo! Quiz&aacute;s esto deber&iacute;a agradec&eacute;rselo al chico que minutos antes hab&iacute;a salido por la puerta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Arre, cabr&oacute;n! &mdash;grit&oacute; mi novia sacando su lado vaquero; ret&aacute;ndome a soportar la tortura que me infring&iacute;a hasta que ella quedara satisfecha.<\/p>\n<p>Lejos de acobardarme acept&eacute; su desaf&iacute;o con valor y apoy&aacute;ndome en mis piernas y los m&uacute;sculos de mi espalda comenc&eacute; a hacer empujes de cadera con el peso de mi novia justo encima de mi pelvis. No perdiendo la oportunidad de bramar en varias ocasiones simulando ser un potro salvaje.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eso cabr&oacute;n, as&iacute; me gusta! &mdash;exclam&oacute; mi novia en voz alta, sin detenerse a pensar que sus gritos pod&iacute;an ser escuchados por alg&uacute;n otro hu&eacute;sped, pues era casi medio d&iacute;a, complacida por la frecuencia con que la hac&iacute;a subir y bajar con mi miembro bien clavado en su vagina.<\/p>\n<p>Gracias al cielo esta rutina de gimnasio era de mis favoritas (levantando hasta 80 kg sobre mi cadera); pues es bien sabido que no s&oacute;lo tonifican los gl&uacute;teos, sino tambi&eacute;n te preparan para satisfacer a tu pareja en la cama. Sin embargo, la falta de pr&aacute;ctica comenz&oacute; a hacer mella en mi desempe&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sorpresivamente sent&iacute; una leve punzada en mi dorsal izquierdo; si no fuese por las endorfinas que invad&iacute;an mi torrente sangu&iacute;neo hubiese parado. Pero el placer era tanto que hice lo que cualquier hombre har&iacute;a en mi posici&oacute;n: apret&eacute; los dientes y segu&iacute; complaciendo a mi novia con el subir y bajar de mi cadera.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;As&iacute;!&hellip; &iexcl;As&iacute;!&hellip; &iexcl;C&oacute;geme duro! &mdash;exclam&oacute; Leslie levantando la vista hacia arriba, ausent&aacute;ndose de la habitaci&oacute;n para dedicarse a gozar con la &lsquo;cabalgata&rsquo; que estaba realizando&mdash; &iexcl;C&oacute;geme bien duro!<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Una verdadera amazona!&rdquo;, no pude evitar pensar al observar como sus hermosos y voluptuosos senos rebotaban alegremente como un par de globos que se blanden en la mano de un infante. S&oacute;lo que &eacute;ste par de globos no eran del ins&iacute;pido hule, sino rosados, jugosos y de carne.<\/p>\n<p>Cuanto deseaba poner mis labios en sus rosados pezones e intentar inflar un poco m&aacute;s aquellos enormes globos. Pero no, eso tendr&iacute;a que esperar para otra ocasi&oacute;n, &eacute;sta era la fantas&iacute;a de mi novia; la de sentirse como una vaquera que dom&oacute; el m&aacute;s salvaje de los potros en la zona.<\/p>\n<p>No importaba que la inicialmente leve punzada se hubiera transformado en una ardiente daga que se incrustaba en mi espalda. Valiente ignor&eacute; el dolor y, sacando fuerzas de flaqueza, aument&eacute; la amplitud de mis empujes levantando mi cadera lo m&aacute;s alto que pude para inmediatamente despu&eacute;s dejarme caer bruscamente y as&iacute; clavar mi miembro m&aacute;s profundo gracias a la inercia de su peso.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mierda! &mdash;exclam&oacute; ella al sentir como la estaca en su entrepierna se clavaba sin piedad; mordi&eacute;ndose el labio para aclarar la sensaciones que su cuerpo experimentaba, al estar confundida entre el placer y el dolor al que estaba siendo sometida.<\/p>\n<p>Yo sonre&iacute;, pues ese gesto era la se&ntilde;al de que Leslie estaba pronta a alcanzar el orgasmo; por lo que proced&iacute; a repetir mis empujes experimentando mi propia confusi&oacute;n un par de series hasta que ambos alcanzamos el cl&iacute;max casi al mismo tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mierda! &mdash;exclamamos al un&iacute;sono al tiempo en que una descarga de endorfinas se liberaba en nuestra sangre.<\/p>\n<p>Leslie se desliz&oacute; de sobre mi cadera para terminar recostada a mi lado sobre la cama, sin siquiera haber removido el elegante edred&oacute;n sobre &eacute;sta. Visiblemente excitados y satisfechos por nuestra primera sesi&oacute;n de sexo de ese fin de semana.<\/p>\n<p>S&oacute;lo el sudor en nuestros cuerpos nos hizo notar la escasa circulaci&oacute;n del aire en nuestra habitaci&oacute;n; pues aparentemente el sistema de aire acondicionado hab&iacute;a sido desactivado para reducir los costos provocados por la falta de visitantes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 15<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 En una variedad de formas el 2020 fue un a&ntilde;o dif&iacute;cil para casi todo el mundo. 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