{"id":44839,"date":"2024-03-10T23:00:00","date_gmt":"2024-03-10T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-03-10T23:00:00","modified_gmt":"2024-03-10T23:00:00","slug":"me-zumbe-el-chumino-jugoso-de-un-chico-trans-gay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/me-zumbe-el-chumino-jugoso-de-un-chico-trans-gay\/","title":{"rendered":"Me zumb\u00e9 el chumino jugoso de un chico trans gay"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44839\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">51<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Alberto enviud&oacute; hace siete meses. El fallecimiento de su mujer fue algo repentino e inesperado. Un golpe muy fuerte para Alberto tanto an&iacute;mica como existencialmente, hasta el extremo de hacerle replantearse sus valores morales y su modus vivendi.<\/p>\n<p>Hace pocas semanas comenz&oacute; a salir los fines de semana por la noche. La casa se le cae encima y necesita airearse, socializar. El problema es que se siente desactualizado. El twerking y el reggaet&oacute;n no son lo suyo. Se siente como un hombre de cera de otro siglo, como si se hubiera escapado de alg&uacute;n museo.<\/p>\n<p>Apoyado en la barra de un pub, se contenta con observar a las muchachas, casi todas adolescentes, menear el trasero como si fuera una coctelera.<\/p>\n<p>&ndash;Creo que a eso lo llaman perrear &ndash;le comenta el hombre que comparte barra a su lado.<\/p>\n<p>Alberto tiene 50 a&ntilde;os y se qued&oacute; congelado en La Movida. El hombre que est&aacute; a su lado tiene algunos a&ntilde;os menos, quiz&aacute;s 41, y se presenta con estas palabras:<\/p>\n<p>&ndash;Me llamo Harry. Parece que esta noche no hemos tenido suerte. Nos vamos de vac&iacute;o para casa. Con los a&ntilde;os cuesta m&aacute;s ligar.<\/p>\n<p>&ndash;Con los a&ntilde;os cuesta m&aacute;s todo &ndash;y se echan a re&iacute;r&ndash;. Yo me llamo Alberto. Encantado de conocerlo. Por lo menos hemos aireado la vista un poco, aunque no mojemos el churro &ndash;comenta Alberto.<\/p>\n<p>Harry es un hombre apuesto. Viste de traje y lleva el pelo niquelado. Luce una ligera barba recortada.<\/p>\n<p>Entablaron una amena charla. Salir solo de noche tiene el inconveniente de que no puedes comentar con nadie tus observaciones.<\/p>\n<p>Abandonaron ese pub y fueron visitando otros de la zona. Se hicieron buenos colegas e iban invit&aacute;ndose a copichuelas alternativamente.<\/p>\n<p>Cuando ya hab&iacute;an intimado lo suficiente, gracias a los efectos del alcohol, Harry le hace esta confesi&oacute;n a Alberto:<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;No te has dado cuenta de que soy un chico trans?<\/p>\n<p>&ndash;Pues la verdad es que no. Tienes un aspecto muy varonil. De todas formas a m&iacute; eso me da igual. A partir de ahora seremos dos buenos colegas depredadores, a la caza de chuminos &ndash;contest&oacute; Alberto.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, tambi&eacute;n soy gay. Yo salgo a la caza de un buen macho.<\/p>\n<p>&ndash;Pero si te cambiaste de sexo ser&aacute; porque te gustan las churris, &iquest;no? &ndash;quiso indagar Alberto, todo intrigado.<\/p>\n<p>&ndash;Yo era un gay atrapado en el cuerpo de una mujer. Quise cambiar de g&eacute;nero para ser lo que soy hoy y disfrutar del sexo con hombres&hellip; siendo yo hombre.<\/p>\n<p>&ndash;Seguro que los cirujanos te pusieron una polla m&aacute;s grande que la m&iacute;a. &iexcl;Qu&eacute; suerte ten&eacute;is los trans!<\/p>\n<p>&ndash;Me cambi&eacute; de g&eacute;nero pero no de sexo. Tengo una almeja, que en este momento est&aacute; toda empapada, por lo cachondo que me pones. Si quieres mojar el churro conmigo, mi almeja est&aacute; abierta y receptiva &ndash;le solt&oacute; con socarroner&iacute;a.<\/p>\n<p>Alberto estaba en un dilema moral: o se iba para casa solo y se la pelaba (como lleva haciendo desde la muerte de su esposa); o se enrolla con Harry, que aunque es un hombre, tiene un buen chocho depilado y muy h&uacute;medo esperando a ser penetrado por su gorda polla. Y pens&oacute; para sus adentros &ldquo;Un chocho es un chocho, al margen de qui&eacute;n sea su propietaria&hellip; o propietario&rdquo;.<\/p>\n<p>Con Harry gan&oacute; un amigo con el que salir a tomar unas copas y ya en la intimidad de la alcoba, le ofrece una buena boca, un jugoso y chorretoso chumino y un estrecho y acogedor ojete anal, para descargar el esperma que sus huevos fabrican a diario abras&aacute;ndole la entrepierna. &iexcl;No se pod&iacute;a quejar!<\/p>\n<p>Harry le coment&oacute; lo siguiente:<\/p>\n<p>&ndash;No me cambio de sexo porque de esta forma tengo acceso a un amplio p&uacute;blico de machos heteros hambrientos de un buen berberecho y reacios a la sodom&iacute;a. Si tuviera pene, mi nicho de mercado amoroso y sexual se reducir&iacute;a much&iacute;simo. Podemos ser amigos con derecho a roce, no es necesario pasar por la vicar&iacute;a.<\/p>\n<p>Alberto asinti&oacute; con la cabeza. Le ech&oacute; un vistazo a Harry, de arriba a abajo, buscando alg&uacute;n resquicio oculto de su feminidad anterior con la que activar su libido y contest&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash;Acepto tu propuesta, Harry. Vayamos a tu apartamento que te quiero bombear el conejo, pero bien.<\/p>\n<p>Fueron en busca del coche de Harry. Es un Ferrari rojo. Un deportivo de dos plazas.<\/p>\n<p>&ndash;Por dar un voltio con este buga dejo hasta que me sodomices si quieres &ndash;coment&oacute; Alberto, echando unas carcajadas los dos.<\/p>\n<p>Ya en el apartamento de Harry, este puso un disco de Duke Ellington (Swing del bueno), para amenizar el encuentro. Se tomaron unas copas y hablaron del amor, del sexo y de la vida.<\/p>\n<p>En esto que Harry se acerca a Alberto y comienza a lamerle una oreja. Le pasa la lengua por el l&oacute;bulo y por el resto del pabell&oacute;n auditivo, mordisqueando todo el cart&iacute;lago. Luego le lame el interior de la oreja, buscando algo de cerumen que llevarse a la boca, y le suelta:<\/p>\n<p>&ndash;Esto y mucho m&aacute;s se lo har&eacute; a tu polla dentro de un rato. No vas a notar la diferencia entre una furcia y yo.<\/p>\n<p>&ndash;La barba es lo que me echa un poco para atr&aacute;s. En un futuro, &iquest;no te apetecer&iacute;a afeit&aacute;rtela? &ndash;le sugiere Alberto.<\/p>\n<p>&ndash;Sin barba me parecer&iacute;a a la chica de la que estoy huyendo, perder&iacute;a mi masculinidad. No te preocupes, te har&aacute;s a ella. Adem&aacute;s, en la entrepierna estoy depilado y podr&aacute;s saborear mi conejo y mi ojete sin el inconveniente de tener que escupir pelos cada dos por tres. No tendr&aacute;s excusa para despistarte en la faena.<\/p>\n<p>Se desnudaron los dos en un plis plas.<\/p>\n<p>A Alberto la visi&oacute;n de un hombre con barba y chumino, al principio le choc&oacute; un poco. Estaba m&aacute;s acostumbrado a ver a chicas trans pon pene.<\/p>\n<p>&ndash;Eso se debe, mi buen amigo, a la sociedad heteropatriarcal y faloc&eacute;ntrica en la que vivimos. Los chicos trans con vagina estamos invisibilizados. Por eso a tu mente le cuesta m&aacute;s asimilarlo &ndash;coment&oacute; Harry.<\/p>\n<p>&ndash;Tienes raz&oacute;n, amigo Harry. Como bien dijo el ilustre f&iacute;sico Albert Einstein, es m&aacute;s f&aacute;cil desintegrar un &aacute;tomo que un prejuicio, pero esta noche yo voy a desintegrar un prejuicio y te voy a hacer el amor como nunca nadie te lo ha hecho. A partir de ahora voy a ser tu empotrador oficial &ndash;y despu&eacute;s de unas risas se dieron un morreo de lujo.<\/p>\n<p>Se colocaron en la postura del 69 con Harry arriba. Este le iba lamiendo la vaina a Alberto. Le chupeteaba el glande dej&aacute;ndoselo m&aacute;s rosado de c&oacute;mo lo suele tener habitualmente.<\/p>\n<p>Alberto, abraz&aacute;ndose a los muslos bien trabajados de Harry, hincaba su cara en aquel co&ntilde;o ya pringoso y chorretoso, succionando sus caldos y sabore&aacute;ndolos con verdadera devoci&oacute;n antes de tragarlos. Tampoco se olvidaba de lamer y besar el ojete y la raja que las hermosas nalgas de Harry escond&iacute;an.<\/p>\n<p>Alberto se dio cuenta de que aquel ojete hac&iacute;a tiempo que hab&iacute;a perdido el precinto, como &eacute;l sospechaba. A Harry se lo hab&iacute;an tirado por los tres orificios naturales, al muy guarro. Alberto no se iba a ir aquella noche sin probarlos, por supuesto. &iexcl;Qu&eacute; menos!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un buen cuarto de hora comi&eacute;ndose la entrepierna, deciden colocarse en la postura del misionero. Alberto clav&oacute; su poll&oacute;n en el chumino de Harry en dos arremetidas. Hac&iacute;a tiempo que no experimentaba la sensaci&oacute;n placentera y excitante de un chocho acogedor, calentito y h&uacute;medo, abraz&aacute;ndole el pene. &iexcl;Estaba en la gloria!<\/p>\n<p>Compaginaba su folleteo con lametones y chupeteos en los pezones de Harry.<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n, subi&oacute; por el cuello llegando a las orejas. No paraba de lamer y chupar la piel de su amante.<\/p>\n<p>Fueron cambiando de postura cada diez minutos (a cuatro patas, de lado, sentado Harry sobre Alberto de cara o d&aacute;ndole la espalda). En esta &uacute;ltima postura, por fin se corre Harry, soltando unos berridos que parecer&iacute;a un becerro en el matadero y empapando de jugos vaginales la polla y huevos de Alberto. Este, entonces, le comenta a Harry:<\/p>\n<p>&ndash;He probado tu encantadora y sensual boca, tu jugoso y acogedor chumino y ahora me toca el atravesar tu esf&iacute;nter. Nunca di por el culo a nadie, pero al comprobar que no eres virgen por ah&iacute;, me da morbo el saber qu&eacute; se siente al meterla por un orificio tan estrecho.<\/p>\n<p>&ndash;Eso est&aacute; hecho, cari&ntilde;o. R&oacute;mpeme el culo todo lo que quieras y c&oacute;rrete dentro si te apetece. Me pone mucho el sentir tu rabo tan duro y grueso perforando mis tres orificios &ndash;asever&oacute; Harry.<\/p>\n<p>Harry se coloc&oacute; a cuatro patas y esperaba con ansiedad que su macho le atravesara el ano. Quer&iacute;a sentir cada cent&iacute;metro de aquel cacho de carne calentita y palpitante en todo su recto.<\/p>\n<p>Alberto se postr&oacute; de rodillas y acercando su miembro al ojete de su improvisada hembra, se lo fue introduciendo, poco a poco, en el interior del trasero al guarro de Harry.<\/p>\n<p>Al principio le fue bombeando el culo a un ritmo muy lento para, poco a poco, ir subiendo la cadencia de las emboladas, hasta llegar por fin, a una follada salvaje.<\/p>\n<p>A Alberto le encanta la postura de que su pareja se siente sobre &eacute;l d&aacute;ndole la espalda y sugiri&oacute; a Harry ponerla en pr&aacute;ctica. Ya la hab&iacute;an hecho antes, pero meti&eacute;ndosela en el conejo, ahora entrar&iacute;a por la puerta de atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Alberto se recost&oacute; en uno de los sof&aacute;s del sal&oacute;n y Harry se posicion&oacute; en cuclillas sobre &eacute;l, colocando sus pies sobre los muslos de su empotrador, y se fue hincando en el culete todo el rabo de su hombre. Alberto sujetaba por la cintura a su chico ayud&aacute;ndole a subir y a bajar por su largo m&aacute;stil. Despu&eacute;s, con la mano derecha le iba frotando el chichi para que Harry obtuviera su segundo orgasmo a la vez que &eacute;l eyaculaba en el interior de su recto. Esto a&uacute;n tard&oacute; en ocurrir, pues antes, Alberto ten&iacute;a pensado disfrutar por lo menos durante veinte minutos, del taladro del culo de su chico.<\/p>\n<p>&iexcl;C&oacute;mo entraba de ajustada la polla por aquel t&uacute;nel oscuro! Hab&iacute;a que tener la verga muy inhiesta, pues a la m&iacute;nima flacidez, era imposible introducirla por aquella puerta.<\/p>\n<p>Alberto le lam&iacute;a la espalda, ya empapada en sudor, a Harry. Este no hac&iacute;a m&aacute;s que decir:<\/p>\n<p>&ndash;Me corro, cari&ntilde;o. Fr&oacute;tame el co&ntilde;o con tus dedos &iacute;ndice y coraz&oacute;n, con &iacute;mpetu, y p&eacute;game unas buenas estocadas con tu sable, por el culo. &iexcl;Esto es el Para&iacute;so, joder!<\/p>\n<p>Por fin lleg&oacute; el momento del cl&iacute;max. Los dos se corrieron a la par. Alberto resoplaba y jadeaba con las fuertes enculadas que le endi&ntilde;aba a su chico, llenando todo el interior de su recto de una buena cantidad de esperma de su cosecha. Harry, tambi&eacute;n bufaba y gem&iacute;a poniendo los ojos en blanco, al tiempo que experimentaba un orgasmo brutal, como pocos en su vida.<\/p>\n<p>Ya de vuelta a la cama, se acurrucaron haciendo la cucharita y se quedaron dormidos.<\/p>\n<p>Alberto y Harry llegaron a una buena entente. Amistad verdadera y sexo del bueno los unieron de por vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>51 Alberto enviud&oacute; hace siete meses. El fallecimiento de su mujer fue algo repentino e inesperado. Un golpe muy fuerte para Alberto tanto an&iacute;mica como existencialmente, hasta el extremo de hacerle replantearse sus valores morales y su modus vivendi. Hace pocas semanas comenz&oacute; a salir los fines de semana por la noche. 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