{"id":46328,"date":"2024-03-14T03:46:32","date_gmt":"2024-03-14T03:46:32","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-03-14T03:46:32","modified_gmt":"2024-03-14T03:46:32","slug":"delicioso-trio-en-casa-de-nuestro-amigo-parte-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/delicioso-trio-en-casa-de-nuestro-amigo-parte-i\/","title":{"rendered":"Delicioso tr\u00edo en casa de nuestro amigo (parte I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46328\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por cuestiones de trabajo me toc&oacute; ir a Tijuana unos d&iacute;as y te ped&iacute; que me acompa&ntilde;aras para pasar a San Diego, aprovechando que tus responsabilidades laborales te permit&iacute;an tomar unos d&iacute;as y atender algunas cosas en forma remota.<\/p>\n<p>Llegamos un jueves temprano, en el vuelo que aterriza en Tijuana a las 7:15 h y r&aacute;pidamente nos instalamos en el hotel acostumbrado que, por su ubicaci&oacute;n, nos permite cubrir m&uacute;ltiples compromisos, y cercan&iacute;a a nuestros lugares de inter&eacute;s. El plan era dormir all&iacute; una noche y de viernes a domingo pernoctar en San Diego.<\/p>\n<p>Luego de terminar nuestras actividades y de visitar a un par de amigas, a una pareja conocida de all&aacute; y a un antiguo cliente de nuestras consultor&iacute;as, m&aacute;s una deliciosa cena del jueves en un restaurante italiano en la zona del R&iacute;o, el viernes nos trasladamos a San Diego donde pasar&iacute;amos el fin de semana.<\/p>\n<p>All&aacute; tenemos algunos amigos tambi&eacute;n, con quienes organizamos vernos para cenar viernes y s&aacute;bado y almorzar el domingo.<\/p>\n<p>La cena del viernes fue con un amigo, a quien llamaremos Arturo, que yo conoc&iacute;a desde hace tiempo, y que incluso hab&iacute;amos colaborado en algunos proyectos, pero que nunca hab&iacute;as tenido t&uacute; la oportunidad de convivir con &eacute;l en persona. Excelente profesional en su ramo, hombre responsable, pragm&aacute;tico, muy culto, de grandes ideas y soluciones, adem&aacute;s de ser un gran conversador, din&aacute;mico, sensible, de extraordinario trato, amante del arte y del buen comer. Tambi&eacute;n ha sido cuidadoso de su salud y consecuentemente, tiene una buena condici&oacute;n f&iacute;sica lo que lo hace atractivo para las mujeres.<\/p>\n<p>Su casa en la zona norte de San Diego, en espec&iacute;fico Sunset Cliffs, sobre la calle Cordova, tiene una vista privilegiada hacia el dorado pac&iacute;fico. La ladera le oblig&oacute; a una arquitectura en terrazas con escenas extraordinarias desde varios cuartos de la casa. Aun cuando esta fue construida en los setentas, &eacute;l la adquiri&oacute; en los 90&#39;s y posteriormente la remodel&oacute; hace unos a&ntilde;os atr&aacute;s, imponiendo ahora un toque actual, con materiales modernos y de gran gusto.<\/p>\n<p>En la terraza de la estancia principal tiene un piso cubierto de madera que soporta unos mullidos sillones y una base para fogatas que usa con frecuencia. El espacio es rematado con un barandal de vidrio templado y a los lados unas mamparas que dan la privacidad necesaria, considerando las casas vecinas, que tienen similar conformaci&oacute;n, y a la vez hacen un marco extraordinario para las fotograf&iacute;as de los atardeceres.<\/p>\n<p>La casa la compr&oacute; muchos a&ntilde;os atr&aacute;s y fue habitada por su familia hasta que los hijos fueron emigrando a sus estudios universitarios y la din&aacute;mica con quien fuera su esposa les llev&oacute; a un divorcio que le dej&oacute; a &eacute;l la propiedad de la casa.<\/p>\n<p>En un par de ocasiones me hab&iacute;a tocado visitarle y la invitaci&oacute;n a seguir a su casa despu&eacute;s de la cena hab&iacute;a sido ya habitual.<\/p>\n<p>Mi amigo gusta de cocinar y es un excelente anfitri&oacute;n, por lo que al saber &eacute;l que t&uacute; me acompa&ntilde;ar&iacute;as, me dijo que cen&aacute;ramos ese viernes en su lugar, no dud&eacute; en confirmarle y organizar todas las actividades para estar con &eacute;l alrededor de las 18 h y aprovechar para pasar el atardecer en su casa.<\/p>\n<p>Cruzar una de las fronteras m&aacute;s transitadas de M&eacute;xico con EUA es siempre complicado y lleva tiempo, pero logramos hacerlo a buena hora y eso nos permiti&oacute; estar viendo la bah&iacute;a de San Diego y sus imponentes barcos de la base de Coronado a&uacute;n con la luz de d&iacute;a. Hicimos unas compras para llevar vino, unas botanas, quesos y un postre. Luego nos hospedamos en uno de los hoteles que est&aacute;n pr&oacute;ximos a la Bah&iacute;a, bajando las maletas del auto, y cambiarnos para dejar nuestros atuendos m&aacute;s formales que tra&iacute;amos para estar m&aacute;s acordes para la cena.<\/p>\n<p>La temporada veraniega hace que el clima en la zona sea caluroso, fresco y sabiendo que estar&iacute;amos en su casa optamos por ropa m&aacute;s ligera, informal y c&oacute;moda. Yo me puse un pantal&oacute;n de tela delgada, y camisa de lino de manga corta y t&uacute; llevabas un vestido liso, con botones al frente, que te llegaba ligeramente arriba de la rodilla, sin mangas, ce&ntilde;ido apenas a la cintura, que permite apreciar tu trasero firme y con escote en V que hace lucir tus atractivos y bien proporcionados senos. Un collar elegante y de buen gusto que es de tus favoritos y que luces extraordinariamente, una chalina de seda semitransparente en contraste con el color de la tela de tu vestido que cubre tus hombros y cae espl&eacute;ndidamente en tu cuerpo, bolso de mano peque&ntilde;o acorde al atuendo y unos zapatos de tac&oacute;n que acent&uacute;an tu figura, completaron tu arreglo dando un toque alegre, pero a la vez interesante que no permite que pases desapercibida a tu paso entre la gente, situaci&oacute;n a la que estoy acostumbrado.<\/p>\n<p>Al llegar, nos abri&oacute; la puerta y se dieron los saludos de rigor y las presentaciones que permitieron a Arturo admirar tu persona y expresar su alegr&iacute;a de al fin conocerte y tenernos en su casa. Por nuestros trabajos, ya se hab&iacute;an dado sesiones remotas previas de revisi&oacute;n de algunos temas, talleres y cursos, donde hab&iacute;as participado t&uacute;, pero no se hab&iacute;a dado el que se conocieran ustedes dos en persona. Excelente qu&iacute;mica desde el primer momento. Ese particular brillo en tus ojos fue el mejor testigo de ello, ya que Arturo no te fue para nada indiferente y las expresiones y lenguaje corporal de &eacute;l se dieron en el mismo sentido.<\/p>\n<p>Nos hizo pasar a la cocina, para terminar de preparar la cena. All&iacute; aprovech&eacute; para abrir la primer botella de vino tinto de la regi&oacute;n del Valle de Guadalupe (que sabemos disfruta nuestro anfitri&oacute;n), que llevamos y brindamos por la ocasi&oacute;n, la servimos en las copas que nos proporcion&oacute; Arturo y vino el primer brindis. En un par de platones dispusimos los quesos, el jam&oacute;n serrano, galletas y panecitos que acompa&ntilde;aron las bebidas, mientras los platillos terminaban su cocci&oacute;n.<\/p>\n<p>Entonces, nos trasladamos a los amplios sillones de la terraza, donde Arturo encendi&oacute; la fogata y el ligero ruido al consumirse la le&ntilde;a y el calor del fuego fue un extraordinario complemento para la charla. Unas mesitas adecuadamente colocadas permitieron tener las copas a la mano, as&iacute; como las botanas preparadas. R&aacute;pidamente pasamos a la segunda botella. T&uacute; apresurabas el contenido de tu copa y Arturo te hac&iacute;a segunda, brindando por el gusto de compartir, del momento, y tambi&eacute;n del esperado encuentro. Hab&iacute;a buena qu&iacute;mica y los comentarios y expresiones que se daban lo respaldaban. Sabiendo que yo manejar&iacute;a m&aacute;s tarde, opt&eacute; por ir a un menor ritmo sin dejar de disfrutar del momento, las bromas y an&eacute;cdotas que compart&iacute;amos.<\/p>\n<p>El sistema de altavoces que tiene en la terraza estaba a un volumen muy adecuado, permitiendo disfrutar de la m&uacute;sica, la charla y el entorno.<\/p>\n<p>T&uacute; no dejaste de aprovechar en varias ocasiones el decirme que era un lugar maravilloso y disfrutable, mientras me regalabas besos moment&aacute;neos y abrazos donde yo pod&iacute;a sentir tus senos ya turgentes y tus pezones ligeramente duros producto de esa excitaci&oacute;n por todo lo que &iacute;bamos disfrutando. El horizonte nos obsequi&oacute; una puesta de sol maravillosa y la noche le fue dando un toque m&aacute;s rom&aacute;ntico y sensual.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el momento de cenar y los platillos los pusimos al centro, en las mesas de la terraza, lo que nos ayud&oacute; a disfrutar de los mismos, en forma c&oacute;moda y en porciones adecuadas. Pr&aacute;cticamente fue seguir disfrutando de la noche y la tercer botella de vino acompa&ntilde;&oacute; perfectamente los alimentos. Lo disfrutamos mucho.<\/p>\n<p>El ambiente era relajado y la atmosfera y la interacci&oacute;n eran diferentes, abiertas, permitiendo que las sensaciones afloraran m&aacute;s. Juntos llevamos el servicio de regreso a la cocina y regresamos a seguir botaneando y brindando por la agradable noche, sintiendo que podr&iacute;a ser m&aacute;s grata y placentera. Nuestro anfitri&oacute;n ya no pod&iacute;a disimular su admiraci&oacute;n por ti, y no te quitaba la vista en momentos que te incorporabas por m&aacute;s botana o para traer algo de la barra de la cocina.<\/p>\n<p>En alguna ocasi&oacute;n, cuando estuviste alejada por momentos, me lleg&oacute; a comentar que yo era un afortunado por estar contigo y le dije que s&iacute;, porque eras una mujer inteligente, brillante, plena, segura de ti misma y maravillosa. Mi comentario fue rematado por un as&iacute; se aprecia de su parte y chocamos nuestras copas para brindar por ello.<\/p>\n<p>Te acompa&ntilde;&eacute; al ba&ntilde;o y, justo antes de entrar, me abrazaste y me diste un beso muy pasional, diciendo que la noche pod&iacute;a prolongarse y que t&uacute; estabas dispuesta a que as&iacute; fuera. Nuestra relaci&oacute;n es muy abierta y esas se&ntilde;ales son comunes entre nosotros. Te pregunt&eacute; que si estabas a gusto, y tu respuesta fue positiva. Incluso, me pegaste tus senos al cuerpo y me dijiste que sintiera lo excitada que estabas. La presencia de Arturo y todo lo que iba pasando hab&iacute;a disparado las cosas.<\/p>\n<p>Te dej&eacute; en el servicio y regres&eacute; a la terraza, donde nuestro amigo Arturo se recarg&oacute; en el balc&oacute;n y me ense&ntilde;aba las luces de la costera. Momentos despu&eacute;s, llegaste a nuestro lado y te colocaste en medio de los dos. Me abrazaste, me plantaste un beso r&aacute;pido en la boca y mientras te explicaba que Arturo me mostraba la vista, volteaste hacia &eacute;l y le diste un medio abrazo, que el acept&oacute; y en correspondencia rode&oacute; tu espalda con su brazo, mientras te describ&iacute;a las zonas y luces de la bah&iacute;a, se&ntilde;alando con su mano opuesta. T&uacute; aprovechaste para ponerte de lado, completamente hacia &eacute;l, dej&aacute;ndolo sentir tu cuerpo, lo que no le pas&oacute; desapercibido, y llevaste tu otro brazo a su cuerpo.<\/p>\n<p>Debo decir que le fue complicado -y ciertamente c&oacute;mico- verlo tratar de continuar su explicaci&oacute;n de la vista, con la sensaci&oacute;n de tu cuerpo abraz&aacute;ndolo. El mensaje estaba dado, volte&oacute; su cara hacia t&iacute;, se di&oacute; el encuentro de sus ojos, la cercan&iacute;a de los rostros, tus labios hermosos en actitud de deseo antecedieron el primer beso de la noche entre ustedes, que se prolong&oacute; pasionalmente con las caricias de sus cuerpos. Le pusiste los brazos en el cuello y le dejaste sentir tu cuerpo en todo su esplendor. Lo siguiente fue regresar con cuidado, sin soltar el abrazo al sill&oacute;n m&aacute;s amplio y acomodarnos los tres en &eacute;l.<\/p>\n<p>Arturo te hizo un comentario al o&iacute;do y le respondiste que no se preocupara. Las caricias y los besos se intensificaron, no hab&iacute;a m&aacute;s ruido que la le&ntilde;a consumi&eacute;ndose, la acertada m&uacute;sica de fondo a un nivel adecuado y las caricias y besos que se prodigaban. Te separaste brevemente, volteaste hac&iacute;a mi, d&aacute;ndome un beso pasional y delicioso, mientras &eacute;l te acariciaba la espalda, tus hombros y tu cuello.<\/p>\n<p>Te incorporaste, levantaste un poco tu vestido, abriste tu comp&aacute;s para sentarte arriba de sus piernas y sabiendo que ten&iacute;as toda su atenci&oacute;n, comenzaste a desabrochar los botones superiores de tu vestido, bajando &aacute;gilmente el corpi&ntilde;o que tra&iacute;as, dejando a su vista y alcance tus ricos senos. No tard&oacute; en poner sus manos en ellos, acariciarlos, sentirlos, cubrirlos con las palmas de sus manos, constatar lo duro de tus pezones y llevarlos a tu boca, mientras que t&uacute; frotabas su ya muy evidente erecci&oacute;n que se mostraba en el pantal&oacute;n. Alcanzaste a decir con jovial asombro: &iexcl;mmmm, qu&eacute; tenemos aqu&iacute;!&#8230; y todos re&iacute;mos brevemente, rompiendo por momentos el hielo y la tensi&oacute;n que reinaba.<\/p>\n<p>&Eacute;l regres&oacute; a chupar tus senos, alternando uno y otro en su boca y tu giraste un poco hac&iacute;a mi para besarme y acariciarme tambi&eacute;n. Sin levantarte, liberaste su pene, que ya se observaba completamente erecto y de buen tama&ntilde;o y lo acariciabas con cuidado, atendiendo la punta. Yo me afloj&eacute; la ropa y dej&eacute; a tu alcance mi pene, que tambi&eacute;n estaba completamente duro.<\/p>\n<p>Te escuchaba gemir y disfrutar de lo que pasaba. Se lo mucho que te gusta tener en tu boca un buen pene y que no dejar&iacute;as de hacerlo en esta ocasi&oacute;n. As&iacute; que te separaste de &eacute;l por momentos, lo besaste intensamente, te incorporaste para jalar sus pantalones hacia abajo, te colocaste entre sus piernas, nos empezaste a masturbar con cada mano y en un momento, comenzaste a pasar tu lengua a lo largo de su tronco hasta llegar a la punta, para luego meter el glande dentro de tu boca, saborearlo, jugar con tu lengua en &eacute;l y succionarlo varias veces.<\/p>\n<p>&Eacute;l estaba disfrutando del momento y s&oacute;lo alcanzaba a acariciar tu cabello con cuidado. Te moviste un poco entre los dos, le diste un sorbo a la copa de &eacute;l que estaba m&aacute;s a tu alcance y a continuaci&oacute;n, sin soltar su muy hinchado pene con tu mano, te acercaste a mamar deliciosamente el m&iacute;o, dej&aacute;ndole ver a &eacute;l lo mucho que disfrutas hacerlo, frotando tu pelvis en su pierna y dej&aacute;ndole sentir la humedad producto de tu excitaci&oacute;n. Alternando tus caricias orales entre ambos miembros, fuiste retirando tu ropa, hasta casi quedar desnuda frente a nosotros.<\/p>\n<p>En un momento, levantaste tu cara, y con la punta de su pene asomando por tus labios me dijiste: Amor, hay que agradecer al anfitri&oacute;n sus atenciones. Asent&iacute; ligeramente, y acto seguido te montaste en &eacute;l, para primero jugar con su pene, frotando su punta en tu cl&iacute;toris y los labios de tu vagina y, posteriormente, abrirle paso hacia tu interior, sujet&aacute;ndote con una mano en sus hombros y la otra guiando su ya muy mojado pene hacia tu vagina. Ese movimiento lo observamos Arturo y yo. Fue muy excitante.<\/p>\n<p>Luego, pude ver la expresi&oacute;n de tu rostro conforme ibas sintiendo el acceso en tu cuerpo de ese pene de buen tama&ntilde;o y grosor, mientras tu vagina se acoplaba a este ocasional visitante. Tus senos quedaron nuevamente a la altura de su boca y &eacute;l no tard&oacute; en lamerlos y chuparlos intensamente de nueva cuenta. Eso te excit&oacute; mucho m&aacute;s y comenzaste a subir y bajar tu cadera para sentirlo recorrer tu interior. Arturo s&oacute;lo se despegaba de tus senos para decir que cog&iacute;as riqu&iacute;simo, que estabas buen&iacute;sima y que le encantaba tu respuesta tan pasional y la forma tan especial de coger.<\/p>\n<p>Tu excitaci&oacute;n iba en aumento y el ruido de su penetraci&oacute;n por la humedad de tu sexo lo hac&iacute;a m&aacute;s evidente.<\/p>\n<p>Yo observaba todo, sabiendo que si segu&iacute;as esos movimientos, nuestro amigo podr&iacute;a venirse muy pronto. El sudor en ustedes dos era mayor y perlaba tu frente, a la vez que las gotas se desplazaban por tu cuello y senos. Arturo disfrutaba de tenerte encima y no dejaba de acariciar tu espalda, cadera y apretar tus nalgas con ambas manos conforme te mov&iacute;as.<\/p>\n<p>En momentos bajabas la intensidad y desplazamiento de tu cadera, seguramente para prolongar tus sensaciones y la cogida con nuestro anfitri&oacute;n. Mi pene estaba duro, mojado ya. Te diste cuenta de ello, me pediste que me pusiera de pie y me acercara para llevarlo a tu boca. Esa sensaci&oacute;n de ser cogida y poder chupar un pene es algo que te agrada y lo disfrutas mucho. Me acomod&eacute; para que lo pudieras tomar, e inclinando un poco tu cuerpo, empezaste a lamer mi pene, tomando con tu lengua mis primeras gotas de l&iacute;quidos preseminales. Te separaste brevemente de m&iacute; y le diste a Arturo un beso intenso, d&aacute;ndole a probar tu boca y lengua, para sin perder el ritmo de tu cogida, regresar a lamer mi pene con esa dedicaci&oacute;n y deseo que te caracteriza.<\/p>\n<p>Ahora recorr&iacute;as tu cadera hacia adelanta y atr&aacute;s para frotar tu cl&iacute;toris con el cuerpo de &eacute;l. Las sensaciones y oleadas de deseo estaban al tope y no tardaste en abrazar fuertemente a nuestro amigo para sentir tu primer orgasmo intenso, mojando su pene, piernas y test&iacute;culos profusamente. Te quedaste as&iacute; por momentos para recuperar tu aliento, y te saliste de &eacute;l para abrazarte conmigo, besarnos y decirme que hab&iacute;a sido muy intenso y rico. Al separarte, viste que el segu&iacute;a muy erecto y s&oacute;lo le pediste unos minutos para recuperarte y poder seguir con esto. Me besabas y abrazabas con ese placer y complicidad de siempre, llevando mi mano a tu muy mojado sexo, diciendo que sintiera lo excitada que estabas y lo mucho que estabas disfrutando de ese momento, mientras acariciabas mi pene.<\/p>\n<p>Sab&iacute;amos que la noche dar&iacute;a para m&aacute;s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Por cuestiones de trabajo me toc&oacute; ir a Tijuana unos d&iacute;as y te ped&iacute; que me acompa&ntilde;aras para pasar a San Diego, aprovechando que tus responsabilidades laborales te permit&iacute;an tomar unos d&iacute;as y atender algunas cosas en forma remota. 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