{"id":46426,"date":"2024-03-22T00:15:01","date_gmt":"2024-03-22T00:15:01","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-03-22T00:15:01","modified_gmt":"2024-03-22T00:15:01","slug":"produciendo-plusvalia-para-mi-jefa-por-varios-medios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/produciendo-plusvalia-para-mi-jefa-por-varios-medios\/","title":{"rendered":"Produciendo plusval\u00eda para mi jefa por varios medios"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46426\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">42<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En una de las pocas veces que tuve que recurrir al llamado &ldquo;Mercado laboral&rdquo; (que no deja de ser una met&aacute;fora de un mercado de esclavos), me sali&oacute; un curro de operario en una f&aacute;brica de botellas de vidrio.<\/p>\n<p>Era una peque&ntilde;a empresa familiar con 40 empleados. La due&ntilde;a es una mujer de unos 60 a&ntilde;os, de muy buen ver. Se llama Rebeca, es rubia con una melena ondulada. Andar&aacute; en el 1,68 m de altura y con algunos kilos de m&aacute;s que se le posan en caderas, barriga y muslos.<\/p>\n<p>De cara a la galer&iacute;a, Rebeca muestra un car&aacute;cter desp&oacute;tico y seco, para hacerse respetar y guardar las formas, pero cuando coges confianza con ella, es muy agradable y cordial.<\/p>\n<p>All&iacute; hac&iacute;an todo tipo de botellas. Las hab&iacute;a de todas las formas y colores para embotellar diferentes productos: aceite, vinagre, agua, vino, co&ntilde;ac, ron, y un largo etc.<\/p>\n<p>El trabajo era ameno, pero casi todo estaba mecanizado. &iexcl;Son malos tiempos para la artesan&iacute;a!<\/p>\n<p>El contrato solo era para cuatro meses, de junio a septiembre, para ir cubriendo las diferentes vacaciones de los empleados en plantilla.<\/p>\n<p>Cuando llevaba unos veinte d&iacute;as en la empresa, la jefa me llama a su despacho y me comenta lo siguiente:<\/p>\n<p>&ndash;Mira Jonathan, no est&aacute;s rindiendo ni al nivel m&iacute;nimo exigible. Hay unos est&aacute;ndares, estad&iacute;sticas, que marcan lo m&iacute;nimo que un operario debe producir para que le resulte econ&oacute;micamente aceptable al patr&oacute;n contratarlo. T&uacute; est&aacute;s muy por debajo de lo que se exige.<\/p>\n<p>&ndash;Ya, la famosa plusval&iacute;a, &iquest;no? &ndash;le comento.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, hijo s&iacute;. Si has le&iacute;do a Karl Marx sabr&aacute;s que la ganancia o plusval&iacute;a del empresario no sale ni de las materias primas ni del producto elaborado. Nuestra riqueza nace de la fuerza de trabajo del obrero no desembolsada y acaparada por nosotros. Nos quedamos con una parte considerable de vuestro esfuerzo y sudor. Solo as&iacute; se puede competir en el mercado libre con otras industrias del sector. Pero t&uacute; eres tan flojo, que poca fuerza de trabajo te puedo extraer.<\/p>\n<p>Yo en aquel momento ten&iacute;a 27 a&ntilde;os y necesitaba el dinero para comprarme un coche nuevo. Despu&eacute;s dejar&iacute;a el trabajo (que no s&eacute; por qu&eacute; lo llaman chollo, porque de chollo no tiene nada), y volver&iacute;a a mi vida de punk errante. Pero por el momento tendr&iacute;a que sacrificarme.<\/p>\n<p>Rebeca estaba toda resuelta a rescindir mi contrato. Entonces yo la abord&eacute; de la siguiente manera:<\/p>\n<p>&ndash;Mira Rebeca, yo nunca trabaj&eacute; en este gremio y es normal que no siga el ritmo de mis compa&ntilde;eros. Pero puedo proporcionarte la dichosa ganancia o plusval&iacute;a por otros medios.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Cu&aacute;les? &ndash;pregunt&oacute; Rebeca toda intrigada.<\/p>\n<p>&ndash;Por ejemplo, comi&eacute;ndote el berberecho como nunca nadie te lo ha comido ni te lo comer&aacute; en la vida, y peg&aacute;ndote unos buenos revolcones, de los de no levantarse antes de experimentar dos o tres orgasmos &ndash;y le hice unos juegos malabares con mi lengua (retorci&eacute;ndola a derecha e izquierda como si fuera una toalla empapada a la que se estruja para exprimir el agua), para mostrarle mis habilidades &ldquo;ling&uuml;&iacute;sticas&rdquo; y que supiera lo que se perder&iacute;a en caso de no aceptar.<\/p>\n<p>Mi jefa llevaba una falda hasta las rodillas que al sentarse le hac&iacute;a de mini. Ten&iacute;a las piernas cruzadas. En alguna ocasi&oacute;n cambiaba el cruce de piernas, fruto del nerviosismo provocado por mi exposici&oacute;n, se&ntilde;al de que le picaba la panocha.<\/p>\n<p>&ndash;Bien. La verdad es que si te despido en este momento voy a perder m&aacute;s dinero a&uacute;n, si cabe. Adem&aacute;s habr&aacute; que contratar a otro chaval, que a saber c&oacute;mo ser&aacute;. Seguro que m&aacute;s inepto que t&uacute;. As&iacute; que, para recuperar lo que me est&aacute;s costando seguir&aacute;s en la f&aacute;brica hasta acabar el contrato de cuatro meses. Poco a poco espero que te vayas amoldando al ritmo de tus compa&ntilde;eros. A parte de todo esto, me har&aacute;s el amor tres veces por semana en un hotel que yo te indicar&eacute;. En el catre me demostrar&aacute;s tus habilidades. Florituras con la lengua ya veo que haces muchas. Comprobar&eacute;, como buena contable que soy, si realmente eres tan bueno follando como dices, y as&iacute; podr&eacute; extraerte la fuerza de trabajo y la plusval&iacute;a que no me rindes en la f&aacute;brica &ndash;coment&oacute; de forma picarona Rebeca.<\/p>\n<p>A los pocos d&iacute;as, por WhatsApp me manda el lugar, d&iacute;a y hora del primer encuentro.<\/p>\n<p>Acudo al lugar. Es un hotel muy lujoso de cinco estrellas. Tiene 15 plantas. Yo me dirijo a la 9, despu&eacute;s de indicarle al recepcionista que voy a hacer una visita de cortes&iacute;a.<\/p>\n<p>Ya enfrente de su puerta golpeo unas tres veces. Me abre Rebeca. Lleva el pelo recogido en un mo&ntilde;o, una blusa blanca con un generoso escote, una falda plisada larga color azul y unos tacones de aguja que la ponen en el 1,76 m, sac&aacute;ndome bastante altura.<\/p>\n<p>Sus dos jamones los lleva enfundados en unas medias color rojo pasi&oacute;n haciendo juego con el pintalabios.<\/p>\n<p>Sus morritos hinchados con relleno de &aacute;cido hialur&oacute;nico desde hace pocos d&iacute;as me inflaban la polla tambi&eacute;n a m&iacute;, como si tuviera un efecto contagio.<\/p>\n<p>Sus ojos negros me hipnotizan. No me har&aacute; falta recurrir al Viagra para cumplir con esta zorra en celo ansiosa de que un buen macho la monte y le eche un polvazo en condiciones.<\/p>\n<p>Mi jefa pone m&uacute;sica, se sienta en un c&oacute;modo sof&aacute; haciendo un er&oacute;tico cruce de piernas y me ordena que haga un striptease.<\/p>\n<p>Al ritmo de la m&uacute;sica, lentamente, me voy quitando chaqueta y camisa, quedando mi torso de gym al descubierto. Rebeca se relame diciendo:<\/p>\n<p>&ndash;Me gusta lo que veo. Sigue, a ver la parte de abajo lo que me depara.<\/p>\n<p>Contin&uacute;o quit&aacute;ndome el cintur&oacute;n, despu&eacute;s los zapatos, desabrocho los jeans con mucha parsimonia y me los saco en un abrir y cerrar de ojos.<\/p>\n<p>All&iacute; estaba yo, con solo un par de calcetines puestos y un b&oacute;xer, marcando paquete.<\/p>\n<p>Me quito los calcetines poco a poco, para que la espera por el despelote subiera m&aacute;s la tensi&oacute;n y ya por fin, me bajo el b&oacute;xer dej&aacute;ndolo caer al suelo.<\/p>\n<p>A la vista de Rebeca me magreo un poco mi verga de 18 cm de larga por casi 14 cm de per&iacute;metro. El pubis y el escroto los llevo bien depilados. La polla ad libitum va golpeando contra mi bajo vientre mientras yo bailo al ritmo de la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Rebeca me hace un gesto con el dedo &iacute;ndice para que me acerque a ella. Me aproximo con mi m&aacute;stil inhiesto y observo que ella acerca su rostro a mi entrepierna.<\/p>\n<p>Sus labios rojos, carnosos e hinchados engullen mi glande. Lo lame, lo chupetea y lo succiona con &iacute;mpetu. Cuando Rebeca le da un peque&ntilde;o respiro al capullo veo que lo deja todo rojo de los restos de su pintalabios.<\/p>\n<p>Vuelve a meterse mi cabeza menor en la boca y, poco a poco va introduciendo en el interior de su garganta el resto de mi morcilla, hasta hacer tope con mi pubis. En la punta de mi rabo noto el contacto con su campanilla.<\/p>\n<p>Me la machaca con su boca durante tres o cuatro minutos. Cuando se la saca, escupe una considerable cantidad de babas espumosas en la punta del nabo, que van escurri&eacute;ndose por el resto de la tranca, llegando a los huevos, y cayendo en forma de hilillos al suelo.<\/p>\n<p>&ndash;Tienes la polla casi tan lubricada como mi co&ntilde;o. Noto c&oacute;mo me palpita el cl&iacute;toris. Estoy a punto de correrme y lo quiero hacer en tu boca de guarro vicioso &ndash;me comenta Rebeca toda excitada.<\/p>\n<p>Ahora soy yo el que se sienta en el sof&aacute; y Rebeca comienza a poner en pr&aacute;ctica un improvisado striptease.<\/p>\n<p>Se va desabrochando la blusa, bot&oacute;n a bot&oacute;n, hasta dejarme ver un sujetador rojo de encaje muy sexy. Deja caer la blusa al suelo y con unos movimientos de hombros muy sensuales, se baja el sujetador por debajo de sus senos dejando ver un par de melones exquisitos. Sus pezones y aureolas est&aacute;n pidiendo a gritos que los lama y chupetee.<\/p>\n<p>Se desabotona la falda dej&aacute;ndola caer al suelo. Se planta delante de m&iacute; con sus bragas blancas de punto, sus medias rojas con los respectivos ligueros negros y subida a sus tacones de aguja. El olor a hembra caliente que desprenden los poros de su piel consigue que mi polla comience a soltar babilla preseminal.<\/p>\n<p>Desengancha los ligueros y va bajando despacio las bragas.<\/p>\n<p>A un metro de distancia qued&oacute; a mi vista un chumino con un bello rubio recortado y todo pringoso (por lo mojada y cachonda que ya estaba), que me invitaba a que lo devorara.<\/p>\n<p>Rebeca me indica que me tumbe en la cama. Ella no pierde ni un segundo en aplastar sus prominentes cachas en mi cara y con sus muslazos hace las veces de tenazas, para evitar que me mueva. La sensaci&oacute;n de asfixia que en ocasiones yo sent&iacute;a era angustiosa. Entonces haciendo de grandes males, grandes remedios, comienzo a inspirar fuerte. El aroma a loba salida, que me inunda desde el interior de su cueva, me embriaga, sintiendo una excitaci&oacute;n enorme.<\/p>\n<p>Efectivamente Rebeca estaba a puntito de caramelo. Con solo tres minutos lamiendo, relamiendo, chupando, succionando y sorbiendo aquella almeja encharcada, suelta unos alaridos enloquecidos de lujuria desenfrenada y noto como me empapa toda la boca con sus caldos. Restriega y frota con fuerza su chocho sobre mi rostro buscando que le limpie bien las paredes internas de su vagina y los labios mayores y menores de su vulva.<\/p>\n<p>&ndash;Ahora s&iacute; que me est&aacute;s rindiendo. Me voy a quedar con toda tu fuerza de trabajo. Te voy a dejar en los huesos, cari&ntilde;o. En vez de quedar tres veces por semana, vamos a quedar cuatro. Tengo que exprimirte toda la plusval&iacute;a que pueda, hasta sentirme bien saciada y completamente restituida. &iexcl;Joder, que comida de co&ntilde;o! &ndash;dice toda sobreexcitada mi jefa.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a seguimos un cuarto de hora m&aacute;s en esta postura, hasta que Rebeca arranca de sus entra&ntilde;as un segundo orgasmo, llen&aacute;ndome la cara y boca de nuevo de sus sabrosos chorros vaginales. Me trago todo lo que sale de sus bajos, incluso alg&uacute;n chorrillo de orina que no pudo contener. Le dejo la entrepierna bien limpita.<\/p>\n<p>Luego decido sentarme en un sof&aacute; y le indico a Rebeca que se siente sobre m&iacute; y cabalgue, mientras le saboreo las tetas.<\/p>\n<p>Mi jefa segu&iacute;a con el sost&eacute;n por debajo de los pechos, las medias y los zapatos. No se los quit&oacute; en ning&uacute;n momento de las tres horas que estuvimos en aquella habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Monta sobre m&iacute; y cabalga con furia. Estaba deseando alcanzar su tercer orgasmo. Yo le mordisqueo los pezones. Se los chupo como si fuera un beb&eacute; en busca de su alimento. Ten&iacute;a las tetas bien operadas. Turgentes y picando hacia arriba. Tambi&eacute;n le lamo el cuello y le pego unos buenos morreos a esos labios tan gordos.<\/p>\n<p>Ella vuelve a correrse al tiempo que suelta por la boca todo tipo de &ldquo;vejaciones&rdquo; hacia mi persona. Se sent&iacute;a con poder de hacer conmigo lo que quisiera.<\/p>\n<p>Yo le digo que sin bajarse del burro, nunca mejor dicho, cambie de postura d&aacute;ndome la espalda, ahora.<\/p>\n<p>La sujeto por la cintura mientras ella sube y baja por mi tranca, toda embadurnada de efluvios de hembra caliente. Comienza a cansarse y, clavando sus tacones en mis muslos, eleva un poco sus cachas para que yo pueda bombearle el conejo a su gusto. Le separo un poco las nalgas para que el ritmo del fuelle no se frene con sus voluminosas carnes.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de estar unos veinte minutos zumb&aacute;ndole el chocho, avisa por fin de su cuarta corrida, la muy puta. Pero esta vez no pude aguantar m&aacute;s y me vac&iacute;o con ella, llenando su almeja de una considerable descarga de esperma.<\/p>\n<p>Cuando se baj&oacute; de su peculiar tiovivo, me dej&oacute; unas marcas ensangrentadas en los muslos provocadas por sus puntiagudos tacones. Pero ni me doli&oacute;. Sus medias rojas medio rotas y su mejill&oacute;n ba&ntilde;ado en mi esperma y todo chorretoso, me pusieron el rabo duro en un peque&ntilde;o descanso, y volvimos a la carga.<\/p>\n<p>Esta vez mi jefa se puso en la postura del misionero. Yo le endi&ntilde;&eacute; unos buenos empellones durante casi diez minutos, mientras le babeaba todo su rostro de golfa insaciable. Despu&eacute;s, Rebeca, se coloc&oacute; a cuatro patas y sujet&aacute;ndola yo por las caderas, le di ca&ntilde;a, con garra, en aquel chocho pegajoso. La muy furcia experiment&oacute; el quinto orgasmo, este ya con menos intensidad, pero la suficiente para hacer que empujara hacia atr&aacute;s, buscando el calcarse mi polla y meterse toda dentro sin dejar ni un cent&iacute;metro fuera, para sentirla bien y conseguir estirar la duraci&oacute;n del orgasmo.<\/p>\n<p>Yo me salgo de su chocho y me dirijo a su glotona boca. Me follo aquella garganta profunda durante unos minutos y por fin, llego a mi segundo orgasmo. Rebeca abraza con sus labios hinchados como longanizas mi rabo, no lo deja salir. Descargo en su boca de mamona unos ocho chorros de leche merengada. Se los traga todos con mi polla dentro. Cuando a los cuatro minutos permite que me salga de su cavidad bucal, la ten&iacute;a vac&iacute;a de todo rastro de semen y saliva. Mi rabo tambi&eacute;n hab&iacute;a salido sin rastro de esperma ni saliva. Con sus labios carnosos lo exprimi&oacute; tanto que lo sac&oacute; limpito.<\/p>\n<p>&ndash;Como exprim&iacute; tu polla as&iacute; te voy a exprimir a ti, cari&ntilde;o. Los pr&oacute;ximos cuatro meses van a ser un Infierno para ti &ndash;me dice Rebeca, mientras se relame y vuelve a succionar la punta de mi pene, buscando el sorber las &uacute;ltimas gotas que salen por la uretra, ya casi sin fuerza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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