{"id":46431,"date":"2024-03-22T23:00:00","date_gmt":"2024-03-22T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-03-22T23:00:00","modified_gmt":"2024-03-22T23:00:00","slug":"remedios-reme-para-las-amistades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/remedios-reme-para-las-amistades\/","title":{"rendered":"Remedios: Reme para las amistades"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46431\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 25<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Remedios. Reme para las amistades. Nacida el uno de abril del a&ntilde;o mil novecientos sesenta. En la actualidad tiene sesenta y cuatro a&ntilde;os. Igual que yo. Hija de Francisco y Francisca. No tiene hijos. Yo s&iacute;.<\/p>\n<p>Amiga m&iacute;a desde la universidad. Con tantos a&ntilde;os de conocernos, nuestra amistad ha dado &ldquo;veintidiez&rdquo; mil vueltas. Hemos sido &iacute;ntimas a pasar de ser solo conocidas, de comprometernos en una causa mutua a enfrentarnos en divergencias pol&iacute;ticas. De hacernos un &ldquo;bollo&rdquo; a ir juntas a una orgia. De casi no hablarnos a ser imprescindibles. Cincuenta a&ntilde;os de amistad, dan para mucho. Ella no ha tenido hijos, yo s&iacute;, dos gemelos. Al no tenerlos, yo no me he podido follar a ninguno de sus hijos, ella s&iacute;, a los dos. Las dos tenemos una cosa en com&uacute;n, somos unas calentorras, desde siempre, desde la universidad y desde antes.<\/p>\n<p>Mal casada por dos veces, en la actualidad est&aacute; tonteando con un muchacho al que le lleva treinta a&ntilde;os, y con una muchacha a la que le lleva veinte. Sus ex dos parejas la dejaron por haberles sido infiel. Reme, llevaba el cartel puesto de &ldquo;mujer infiel&rdquo;. Al igual que yo, aunque yo solo me cas&eacute; y divorci&eacute; una vez, mi marido tambi&eacute;n me dej&oacute; por haberle puesto los cuernos.<\/p>\n<p>Una de las primeras emociones que experimentamos cuando alguien nos ha sido infiel es la decepci&oacute;n. Otorgar la confianza plena a una persona es muy dif&iacute;cil, por eso este sentimiento puede llegar a ser muy doloroso. No solamente porque por un lado te han hecho el coraz&oacute;n a&ntilde;icos y adem&aacute;s se termina una relaci&oacute;n, sino porque llegar a tener un nivel de intimidad tan grande con alguien requiere de mucho esfuerzo y de tiempo. Ella entend&iacute;a haber causado esa decepci&oacute;n a sus parejas y yo tambi&eacute;n. Hab&iacute;a una palabra que la pod&iacute;a definir esa era el &ldquo;Poliamor&rdquo; pero no se trataba de eso, Reme no se enamora, es una depredadora sexual, y como ya he dicho, desde la adolescencia, igual que yo.<\/p>\n<p>Pese a que el dicho &ldquo;la curiosidad mat&oacute; al gato&rdquo; sea m&aacute;s o menos cierto, la verdad es que una mente curiosa es pr&aacute;cticamente imposible de saciar respecto a su sed de conocimientos. Reme era as&iacute;, por decirlo de otra manera m&aacute;s llana, era cotilla, por eso su ansia de aprender y conocer no ten&iacute;a l&iacute;mites. Por eso mismo siempre sac&oacute; las mejores notas y por eso mismo ha triunfado en su mundo de investigaci&oacute;n bioqu&iacute;mica. Es reputada y reconocida mundialmente por sus avances en la investigaci&oacute;n acerca de las c&eacute;lulas cancer&iacute;genas.<\/p>\n<p>La cabrona se conserva estupendamente y la madre que la pari&oacute;, sin cirug&iacute;a, al menos eso es lo que dice, pero yo lo dudo. Yo estudi&eacute; qu&iacute;mica, al igual que ella, pero profesionalmente me he decantado hacia el lado de la ense&ntilde;anza, soy profesora de qu&iacute;mica en un instituto y lo complemento con trabajos de c&aacute;lculo de cargas en contenedores de gases por una empresa multinacional.<\/p>\n<p>Con Reme incluso llegamos a vivir m&aacute;s de un a&ntilde;o juntas en un piso de estudiantes en la capital. Ah&iacute; nos influenciamos mucho una a la otra. La influencia social defiende la idea de que cuando convivimos en sociedad, es inevitable que influyamos sobre el comportamiento de otras personas y ellas lo hagan sobre el nuestro. Esta influencia social se crea mediante diferentes fen&oacute;menos, como la persuasi&oacute;n, la obediencia, la conformidad a las normas y el respeto. Lo que ten&iacute;amos en com&uacute;n era lo que m&aacute;s nos un&iacute;a en aquella &eacute;poca. Era lo tremendamente calientes y pasionales que &eacute;ramos.<\/p>\n<p>Al igual que ahora, a ambas nos van los &ldquo;yogurines&rdquo;, en aquella &eacute;poca nos atra&iacute;an los hombres maduros. Un d&iacute;a hicimos un plan para follarnos las dos a Don Jerem&iacute;as, el due&ntilde;o de una caballeriza a la que algunos s&aacute;bados por la ma&ntilde;ana acud&iacute;amos para aprender a montar a caballo. &Eacute;l no era el profesor, era el due&ntilde;o, y era un hombre ya bastante mayor, entonces tendr&iacute;a casi setenta a&ntilde;os. Lo que nos motiv&oacute; crear un plan para conquistarlo y foll&aacute;rnoslo fue a ra&iacute;z de que un d&iacute;a lo espiamos teniendo una relaci&oacute;n sexual, follando, vaya, a una instructora y nos quedamos heladas al ver la dimensi&oacute;n de su polla y su vigor en las embestidas. Su barriga no era prominente, el viejo se manten&iacute;a fuerte y vigoroso. Le dio un revolc&oacute;n sobre el heno a la instructora que seguro la dej&oacute; abierta para d&iacute;as.<\/p>\n<p>Lo cuchicheamos y comentamos durante varios d&iacute;as y no ve&iacute;amos la forma de crear su atenci&oacute;n, hasta que un d&iacute;a se nos ocurri&oacute; preguntarle a nuestro instructor que deb&iacute;amos hacer para comprar un caballo y &eacute;l nos dijo que deber&iacute;amos hablar con don Jerem&iacute;as. Ah&iacute; vimos la puerta para al menos tener un contacto. Pedimos cita con &eacute;l en las oficinas y nos dijeron que por la tarde pod&iacute;amos pasar cuando quisi&eacute;ramos, que lo encontrar&iacute;amos en las cuadras, estar&iacute;a ah&iacute; casi toda la tarde.<\/p>\n<p>Aquella misma tarde nos vestimos como dos putitas pijas, ambas con faldita corta, plisada y muy mini, tipo colegiala con una camisa blanca casi transparente de botones y sin sujetador. Mira si &iacute;bamos lanzadas que el tanga era un puro cord&oacute;n en la raja de nuestro culo y vagina.<\/p>\n<p>Nos presentamos en las cuadras a las cuatro de la tarde y salimos de ah&iacute; a las siete. La primera media hora fue en balde, la pasamos entre presentaciones y haciendo el parip&eacute; de qu&eacute; tipo de caballo quer&iacute;amos, quienes &eacute;ramos y dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Cundo ya hab&iacute;amos cogido m&aacute;s confianza, fue durante un momento, que Reme quiso probar una silla que se encontraba expuesta en el guarnicionero, que empez&oacute; todo. Entre risas Jerem&iacute;as la cogi&oacute; en brazos y la subi&oacute; a la silla, las manos se le hab&iacute;an quedado una en el culo y la otra en su barriga. Adrede o no, un dedo de la mano en el culo desnudo de Reme, empez&oacute; a hurgar en su vagina. Yo lo supe cuando mir&aacute;ndola vi su expresi&oacute;n de placer. Esta cara yo ya la conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>Jerem&iacute;as la gir&oacute; y la mantuvo ah&iacute; sentada, frente a &eacute;l, y con las piernas abiertas. Le empez&oacute; a comer el chichi. Yo aprovech&eacute; el momento para desabrocharle el pantal&oacute;n y sacar su polla &iexcl;Dios m&iacute;o! A&uacute;n hoy en d&iacute;a est&aacute; en la lista de las &ldquo;top ten&rdquo; grandes que he visto. El viejo ten&iacute;a un empalme bestial. No sin esfuerzo, porque ol&iacute;a a demonios, me tragu&eacute; un buen trozo de aquel nabo. Cuando baj&oacute; de la silla a Reme, nos llev&oacute; a un cuarto con un sof&aacute;, un camastro, una nevera y una licorera, que enseguida nada m&aacute;s entrar abri&oacute; para servirnos a las dos, un wiski con hielo. Su ingesta ayud&oacute; durante la tarde.<\/p>\n<p>Casi medio siglo nos diferenciaba en edad aquel hombre, al que el &uacute;nico atractivo que le vi, al menos yo, era su polla. Era un ser primitivo, bruto, para nada delicado, cuando te com&iacute;a el co&ntilde;o parec&iacute;a un cochino bebiendo de un charco y su olor era fuerte. Cuando le saqu&eacute; la polla del pantal&oacute;n, recib&iacute; un vaho de olores diferentes, entre orines y sudores, que si no me meto la polla enseguida en la boca, vomito. Su cuerpo tambi&eacute;n ol&iacute;a a sudor.<\/p>\n<p>Esto era algo en que nos diferenci&aacute;bamos Reme y yo. A m&iacute; en general el viejo me asqueaba un poco, en cambio a Reme la volv&iacute;a loca. Ella le lami&oacute; hasta las axilas a &eacute;l, adem&aacute;s de todo el cuerpo. En un momento dado en que las dos le est&aacute;bamos chupando su polla, la muy guarra le abri&oacute; las cachas del culo y le lami&oacute; hasta el ojete. El viejo gru&ntilde;&iacute;a y gru&ntilde;&iacute;a de placer. Estaba como pose&iacute;do, en un arranque que tuvo, con una especie de histeria me alz&oacute; con las manos en la cintura y me clav&oacute; en el aire su polla de un solo golpe. Me vi obligada a rodearlo con mis piernas por la cintura y agarrarme a su cuello o si no caigo y me mato. Me estuvo follando as&iacute; hasta que empez&oacute; otra vez a emitir gru&ntilde;idos y ambos nos corrimos a la vez.<\/p>\n<p>Su polla qued&oacute; como una ventosa dentro de m&iacute;, y cuando la sac&oacute;, arrastr&oacute; de mi co&ntilde;o una fuente de fluidos y semen incre&iacute;ble. As&iacute; estuvimos follando con el viejo toda la tarde.<\/p>\n<p>Yo no repet&iacute; el encuentro con &eacute;l, Reme s&iacute;, estuvo m&aacute;s veces con &eacute;l, pero no muchas. Me gust&oacute;, pero no tanto como para repetir, en aquel entonces me saciaba sexualmente muy bien con varios hombres que realmente me apetec&iacute;an m&aacute;s que el viejo.<\/p>\n<p>El sexo produce un chute de autoestima, seguramente es gracias a los v&iacute;nculos emocionales que se activan durante su pr&aacute;ctica. Despu&eacute;s de follar, la mejora de la confianza y el aumento de la seguridad en uno mismo son evidentes. Tras practicar algo de sexo, &iexcl;somos capaces de todo! Creo que al haber sido durante toda mi vida muy activa sexualmente, eso haya sido la gasolina para mi motor. Tengo sesenta y cuatro a&ntilde;os y a&uacute;n voy rompiendo braguetas, y Reme igual.<\/p>\n<p>No me saco de la cabeza que se haya follado a mis hijos, encima la cabrona seguro que disfrut&oacute; del morbo que le deb&iacute;a dar follar con los dos hermanos a la vez y encima gemelos. Sabiendo adem&aacute;s que eran mis hijos, que de peque&ntilde;os hasta en el regazo en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n los tuvo sentados. &iexcl;La madre que la pari&oacute;! Imagino encima como debe de haber disfrutado, anda que no hubiera disfrutado yo si no fueran hijos m&iacute;os. M&aacute;s de una vez hasta sue&ntilde;os er&oacute;ticos han visitado mi cabeza y me he masturbado imaginando escenas con ellos. Intento no tener estos pensamientos, me confunden la mente.<\/p>\n<p>No puedo culparla, yo tambi&eacute;n me he follado al hijo de una amiga, y amigo de mis hijos a la vez, y la verdad que fue una gozada. S&oacute;lo el hecho de saber que aquel adonis era hijo de mi amiga Esperanza, el morbo que me entr&oacute; me moj&oacute; enseguida. Aquel d&iacute;a &eacute;l cumpl&iacute;a los dieciocho a&ntilde;os, y seguro, que yo fui su mejor regalo de aniversario.<\/p>\n<p>A&uacute;n recuerdo aquel d&iacute;a de su cumplea&ntilde;os. Por la ma&ntilde;ana se acerc&oacute; a casa a buscar a mis hijos, pero estos se hab&iacute;an ido ya. Se maldijo por haber llegado tarde, y se maldec&iacute;a porque tendr&iacute;a que estar solo toda la ma&ntilde;ana ya que no ten&iacute;a las llaves de su casa y no pod&iacute;a entrar hasta el medio d&iacute;a que regresaban sus padres. Le dije que los esperara a que regresaran que en una hora, hora y media estar&iacute;an de vuelta. Decidi&oacute; quedarse y esperarlos.<\/p>\n<p>Yo en aquel entonces ten&iacute;a cuarenta y siete a&ntilde;os, y los llevaba perfectamente, de hecho de los cuarenta hasta los cincuenta y cinco ha sido la &eacute;poca en la que m&aacute;s depredadora sexual he sido, y la mayor&iacute;a de veces con &eacute;xito, Reme igual. Mis pechos sin ser exageraos son grandes, se mantienen a&uacute;n hoy erguidos, aunque a los sesenta me hice un estiramiento de piel porque dado el volumen no me cayeran, ni se nota. Soy de pez&oacute;n largo y culo resping&oacute;n, completamente redondo. Me considero y la gente considera, que soy guapa, y lo soy, tengo unos rasgos vikingos que hacen que mis ojos azules brillen. Soy rubia y el pelo del co&ntilde;o tambi&eacute;n lo tengo rubio, ya casi blanco o sin color, pero encuentro que me da un aire interesante. Los del co&ntilde;o desde que entr&oacute; la moda de su depilaci&oacute;n, anda desnudo de pelambrera.<\/p>\n<p>Bien aquel d&iacute;a, fue &eacute;l quien me dijo que era su cumplea&ntilde;os y que por la noche hab&iacute;an preparado una fiesta, que mis hijos tambi&eacute;n ir&iacute;an. &iexcl;Vaya! A m&iacute; ni me lo hab&iacute;an mencionado. Le dije que entrara en la casa y que los esperara en el jard&iacute;n, que yo iba ahora a darme un ba&ntilde;o en la piscina. &Eacute;l me dijo que no llevaba ba&ntilde;ador, yo me re&iacute; y le dije que viniera conmigo, &eacute;l vino.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; al jard&iacute;n me desnud&eacute;, siempre me ba&ntilde;o en pelotas, y se lo dije, &eacute;l se qued&oacute; atontado, no s&eacute; si por lo que le dije o por verme a mi desnuda. Hasta aquel momento no me lo hab&iacute;a mirado como presa sexual, pero cuando al final se desnud&oacute;, se meti&oacute; en el agua, lo vi nadar, aquella musculatura de joven sano, y sobre todo el calibre de su pene, mi actitud cambi&oacute;, y surgi&oacute; en m&iacute; la cazadora de m&iacute; ser.<\/p>\n<p>A&uacute;n recuerdo la cara que puso cuando me fui nadando hacia &eacute;l, me sumerg&iacute; y me sub&iacute; a sus hombros. Intencionadamente le di un buen masaje con mi chichi en su cogote, y desde ah&iacute; arriba de sus hombros, me deslic&eacute; frente a &eacute;l poniendo mi chichi frente de sus morritos y despacio me dej&eacute; engullir por el agua hasta que mi co&ntilde;o tropez&oacute; con su erecta polla. Me la fui introduciendo lentamente mientras le ten&iacute;a agarrado por el cuello, le mir&eacute;, vi esa cara de &aacute;ngel d&oacute;cil y sorprendido, sin decir nada le rodee la cintura con mis piernas, con un golpe de cadera termin&eacute; de meterme toda aquella tranca dentro y lo bes&eacute;.<\/p>\n<p>No tard&oacute; en vaciarse dentro de m&iacute;, pero le volvi&oacute; la energ&iacute;a de juventud, y despu&eacute;s nos tumbamos y revolcamos en la hierba del jard&iacute;n, estuvimos follando hasta que escuche el regreso de mis hijos. El chaval me hizo mojar. Nos volvimos a ver un par de veces, pero deje que pasara tiempo, el amor cuando se da mucho y seguido puede ser peligroso, cae en la tentaci&oacute;n de ser engullido por el enamoramiento, y esta es la emoci&oacute;n y estado de m&aacute;s gilipollez que se da en la condici&oacute;n humana, aunque en sus inicios todo parece maravilloso. Es algo que me autoimpongo casi desde siempre, no enamorarme, como Reme, en eso somos iguales.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n somos iguales a la hora de jugar a calentar pollas, principalmente a los hombres que sabemos no nos vamos a follar, o bien por no gustarnos f&iacute;sicamente, o por no tener ning&uacute;n atractivo v&aacute;lido para una. S&eacute; que soy una cabrona, pero no tengo remedio, me gusta serlo y aun hoy en d&iacute;a. Disfruto con eso, a veces una se encuentra en alguna reuni&oacute;n, o celebraci&oacute;n, donde el alcohol invita a despellejare de una poca de dosis de verg&uuml;enza, en esas celebraciones o eventos habitualmente visto siempre sexy, y luzco hermosa y provocativa. Al no tener pareja los z&aacute;nganos siempre pululan a mi alrededor para ver si pican a la reina, y convertirme precisamente en la reina del deseo de los hombres y mujeres, me encanta. A Reme tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Recuerdo un d&iacute;a que llegu&eacute; a calentar tanto a un joven que estaba casado con una belleza de mujer, que le propuse como condici&oacute;n para acostarse conmigo, que me la entregara tambi&eacute;n a ella en la cama, o sea, un trio. Le dije que si la convenc&iacute;a, met&eacute;rmela podr&iacute;a. Al principio se rio, cre&iacute;a que me cachondeaba de &eacute;l y lo dej&eacute; helado cuando en un momento que se acerc&oacute; ella a nosotros, le dije delante de su marido.- Hola Elisa, estaba aqu&iacute; con tu marido hablando de un tema, ya te dir&eacute;, quiere pedirte una cosa, os dejo unos minutos para que lo habl&eacute;is.<\/p>\n<p>Lo dej&eacute; con la obligaci&oacute;n de dec&iacute;rselo, lo utilic&eacute; para mi prop&oacute;sito y no me fui muy lejos, durante la velada, como &eacute;l era un moscard&oacute;n a mi alrededor, su mujer al principio no paraba de mirarnos, y yo le cazaba la mirada y le sonre&iacute;a, ella me devolv&iacute;a siempre la sonrisa. En uno de estos encuentros de miradas furtivas con ella, me atrev&iacute; a gui&ntilde;arle un ojo, y me sonri&oacute; en complicidad. La verdad es que yo pon&iacute;a caliente a su marido, pero ella me pon&iacute;a caliente a m&iacute;. Llevaba entonces un tiempo sin hacerlo con otra mujer y esa muchacha me pon&iacute;a a cien. Era menudita, tendr&iacute;a unos treinta como &eacute;l, yo entonces ten&iacute;a mis cuarenta muy bien puestos. La mujer vest&iacute;a con un vestido largo y muy escotado, apenas ten&iacute;a pechos, iba sin sujetador y se le percib&iacute;an unos pezones largos, estas mujeres sin tetas y de pez&oacute;n largo, siempre me han puesto a mil, adem&aacute;s s&eacute; por experiencia que suelen ser las lobas m&aacute;s feroces en la cama.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a ellos de nuevo, porque vi que se comentaban sonriendo algo, al acercarme vi que se les sub&iacute;an los colores a los dos, ella me sonri&oacute;, &eacute;l no lo s&eacute;, porque en aquel momento solo ten&iacute;a ojos para ella. Le cautiv&eacute; la mirada y ella cabizbaja pero sin dejar de mirarme me sonri&oacute; p&iacute;caramente. Al llegar a ellos, sin mediar palabra alguna, la cog&iacute; de la cintura y le dije al o&iacute;do que en mi casa hab&iacute;a una botella de cava esper&aacute;ndonos.<\/p>\n<p>En el taxi me sent&eacute; en medio de los dos, durante el trayecto a ella le cog&iacute; la mano y me le lleve a mi muslo. Ella al principio ten&iacute;a el pu&ntilde;o cerrado, pero sus dedos fueron abri&eacute;ndose y empezaron sus t&iacute;midas caricias. &Eacute;l fue bruto, y torpe en acariciarme la rodilla. Le susurr&eacute; al o&iacute;do que a partir de aquel momento su rol era el de obedecerme y que no pod&iacute;a hacer nada si yo no le daba permiso. Lo dej&eacute; seguramente arrepinti&eacute;ndose de haber propuesto la cita a su mujer al ver la indiferencia con que lo trataba.<\/p>\n<p>Llegamos a casa, puse el cava en una cubitera y tres copas sobre una bandeja, le orden&eacute; a &eacute;l que la cogiera y nos siguiera a m&iacute; y a su mujer a la que llev&eacute; cogida de la mano hasta mi habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a la habitaci&oacute;n le orden&eacute; a &eacute;l que se desnudara, y as&iacute; lo hizo, se apunt&oacute; al juego y por lo que vi le gustaba, no sab&iacute;a el pobre lo que ocurrir&iacute;a. Siempre me han gustado los fetiches sexuales y teniaa en la habitaci&oacute;n unas esposas y cuerdas. Lo hice tumbar en la cama y su mujer me ayud&oacute; a enmanillarlo de pies y manos a los barrotes de la cama. Con las piernas abiertas y los brazos en cruz su imagen era m&aacute;s bien pat&eacute;tica. &Eacute;l se re&iacute;a y su mujer tambi&eacute;n, les hac&iacute;a gracia y a m&iacute; me hac&iacute;an gracia la verdad, ellos.<\/p>\n<p>Serv&iacute; dos copas una para ella y otra para m&iacute;. Empec&eacute; desnud&aacute;ndola despacio, hice caer su vestido al suelo y empec&eacute; a hacerle caricias y darle peque&ntilde;os besos por todo su cuerpo. Me encantaban aquellos pezones largos puntiagudos y duros. Las mujeres que tienen poco pecho, s&eacute; por experiencia que tienen los pezones m&aacute;s sensibles de las que tenemos m&aacute;s pecho o pechos grandes, se les agudiza el dolor y el placer a la vez. A ella la puse card&iacute;aca.<\/p>\n<p>Me desnud&eacute; y ambas desnudas nos subimos a la cama. A &eacute;l le ca&iacute;a la baba y su erecci&oacute;n era potente, su polla sin ser grande era gruesa, pero ni su pene ni &eacute;l ten&iacute;an un atractivo especial para m&iacute;. Su mujer s&iacute;. Nos dimos un morreo largo enlazando nuestras lenguas y pas&aacute;ndonos las salivas. La not&eacute; que ard&iacute;a, le toque la vulva y estaba mojada, la situaci&oacute;n le gustaba. La tumb&eacute; sobre su marido y le abr&iacute; las piernas, me dediqu&eacute; largo rato saboreando las mieles de su co&ntilde;o, debo reconocer que la cabrona sab&iacute;a deliciosamente bien. El succionamiento de cl&iacute;toris no fallaba y cuando yo quer&iacute;a que se corriera lo hac&iacute;a, ella flipaba conmigo, jam&aacute;s le hab&iacute;an comido el co&ntilde;o as&iacute; y como me lo dijo, le dije que lo repitiera a su marido para que lo oyera y darle envidia. &Eacute;l empez&oacute; a cansarse seguramente de estar atado y no participar en nada, y empez&oacute; a protestar. Para que se callara le propuse un reto, si me hac&iacute;a correr comi&eacute;ndome el co&ntilde;o, lo soltaba, ten&iacute;a cinco minutos de co&ntilde;o en boca para conseguirlo. Me sent&eacute; sobre su boca y sent&eacute; a su mujer sobre su polla. Su mujer con mis besos y caricias y con el rabo de su marido dentro, volvi&oacute; a correrse. Cuando ella lo hizo, la saqu&eacute; r&aacute;pidamente de sobre su polla, no quer&iacute;a que &eacute;l eyaculara dentro y ensuciara aquella fuente de fluidos de buenos sabores. Como no hizo correrme no lo desat&eacute;.<\/p>\n<p>&Eacute;l si se corri&oacute;, solo, y sin tocarlo, lo hizo cuando vio que est&aacute;bamos las dos con las piernas entrelazadas roz&aacute;ndonos los co&ntilde;os sobre su cara. Me atrev&iacute; y me orine un poco en su boca, s&eacute; que le gust&oacute;. Ella estaba como loca con una sobredosis de placer, la ten&iacute;a completamente a mi merced. Derram&eacute; cava encima del cuerpo de &eacute;l y la hice que lamiera el l&iacute;quido vertido, mientras con un arn&eacute;s con una polla bestial le iba dando ca&ntilde;a desde atr&aacute;s a su co&ntilde;o. Ella perdi&oacute; ya el n&uacute;mero de orgasmos que llevaba. Yo me hab&iacute;a corrido un par de veces.<\/p>\n<p>A &eacute;l lo dejamos atado toda la noche, y toda la noche estuvimos ella y yo follando. Le ense&ntilde;&eacute; a succionarme el cl&iacute;toris, y aprendi&oacute; r&aacute;pido, le di tambi&eacute;n placer anal con el dildo, agujero que ten&iacute;a virgen seg&uacute;n ella me coment&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando lo desat&eacute; por la ma&ntilde;ana, me maldijo y se cabre&oacute; much&iacute;simo, pero su mujer se lo hab&iacute;a pasado tan bien que se aline&oacute; conmigo y la cosa no lleg&oacute; a ser tan grave. Una buena lecci&oacute;n le di.<\/p>\n<p>Me gusta conservar el aroma y sabor de un co&ntilde;o, cuando he tenido relaciones l&eacute;sbicas, durante un rato largo, es cuando me enciendo un canuto de marihuana y degusto la mezcla de ambos sabores, me encanta. A Reme tambi&eacute;n le gusta hacer lo mismo y fumarse un canuto, era costumbre nuestra desde la adolescencia, lo hac&iacute;amos las dos despu&eacute;s de habernos enrollado y lo continuamos haciendo, aunque ya llevamos a&ntilde;os sin enrollarnos las dos.<\/p>\n<p>No soy muy bebedora, ahora cuando me pongo, me pongo, Reme tambi&eacute;n. El alcohol a veces ayuda en situaciones dif&iacute;ciles, siempre le puedes echar la culpa de las desgracias que pasan, por eso es algunas veces buen compa&ntilde;ero en las situaciones donde la puedes cagar. Yo a veces simulo que voy bebida para salir de situaciones embarazosas, y siempre funciona, a una borracha se le perdona todo.<\/p>\n<p>Los hombres temen m&aacute;s el sexo que las mujeres dec&iacute;a un escritor &iquest;Por qu&eacute; ser&aacute;? Yo tengo claro el porqu&eacute;, porque los dominamos cuando queremos dominarlos. Incluso las sumisas dominan sobre sus amos en cierta manera ellas son sus esclavas porque quien serlo y gozan con ello.<\/p>\n<p>El sexo es realmente importante, al menos para m&iacute; y para Reme tambi&eacute;n, y para el G&eacute;nesis porque as&iacute; empieza, hablando de sexo. Tengo una amiga que hasta hace poco no sab&iacute;a nada de sexo, y eso era porque siempre hab&iacute;a estado casada, ahora libre se ha empezado a enterar, aunque en el fondo ya lo sab&iacute;a, lo llevaba dentro, ahora es casi m&aacute;s depredadora que yo.<\/p>\n<p>Debo reconocer que a medida que han ido pasando los a&ntilde;os, las estrategias para cazar a una presa sexual las he tenido que ir variando, Reme tambi&eacute;n. Al igual que me han variado los gustos y preferencias en edades, cuanto m&aacute;s vieja me hago, m&aacute;s j&oacute;venes me gustan. A Reme tambi&eacute;n le ocurre lo mismo. Seguramente ser&aacute; la raz&oacute;n por la que llevamos tiempo sin vernos ni enroll&aacute;ndonos, ya las dos hemos pasado los sesenta. A&uacute;n recuerdo conversaciones de adolescente cuando entre las dos coment&aacute;bamos como seria nuestra vida a los sesenta a&ntilde;os, cuando fu&eacute;ramos viejas, entonces para nosotras una mujer de sesenta a&ntilde;os era una vieja. Quiz&aacute;s s&iacute; seamos viejas, pero si es as&iacute;, somos dos viejas zorras que cazan cachorros, cuando quieren y como quieren.<\/p>\n<p>El caso es que la cabrona se ha follado a mis hijos y yo no, y no puedo follarme a los suyos porque no tiene. Y pensar que cuando eran peque&ntilde;os, Reme m&aacute;s de una vez me hab&iacute;a ayudado a pon&eacute;rmelos en los pechos para amamantarlos, y m&aacute;s de una vez la amamant&eacute; a ella. Que de caliente iba yo en aquella temporada.<\/p>\n<p>Era una tarde de oto&ntilde;o donde la chimenea ya encendida del hogar prestaba al romanticismo calentando la habitaci&oacute;n, la decoraci&oacute;n perfecta era el gran ventanal que permit&iacute;a ver los colores cambiantes de las caducas hojas de los &aacute;rboles del bosque cercano prepar&aacute;ndose para caer y terminar su ciclo. Mis hijos dorm&iacute;an en sus cunas y yo estaba escuchando m&uacute;sica y leyendo a un cl&aacute;sico del erotismo Pierre Lou&yuml;s, ese autor me fascina y hace que ardan mis deseos.<\/p>\n<p>Estaba sola en la gran casa que hab&iacute;a alquilado para llevar la maternidad en tranquilidad con mis hijos. No es que en mi casa no pod&iacute;a estar a gusto, era simplemente para aislarme un poco de todo mi entorno. Hab&iacute;a sido madre y ahora deb&iacute;a de reflexionar como encarar los tiempos que me vendr&iacute;an y de qu&eacute; forma y manera mejor los pod&iacute;a llevar.<\/p>\n<p>La inmobiliaria a la que le alquil&eacute; la gran casa, puso a mi disposici&oacute;n un jardinero, que a la vez me hac&iacute;a de mayordomo. La mayor&iacute;a de veces le mandaba hacer mis encargos en el pueblo cercano y yo apenas me mov&iacute;a de la finca. Pepe, que as&iacute; se llamaba aquel buen hombre, deber&iacute;a tener los setenta a&ntilde;os aproximadamente o quiz&aacute;s alguno m&aacute;s. Era un hombre m&aacute;s bien fr&aacute;gil de apariencia, con barba corta y blanca ya de la edad al igual que su pelo, pero era muy servicial, y lo fue m&aacute;s.<\/p>\n<p>El aislamiento me provocaba sue&ntilde;os er&oacute;ticos, los libros que le&iacute;a estaban cargaos de sexo. Cerraba los ojos cuando les daba de amamantar a mis hijos, me imaginaba que eran los labios de cualquiera de mis ex amantes, y me calentaba de sobremanera. Nunca hab&iacute;a mirado a este hombre tan simple con deseo sexual, al contrario cuando la agencia me lo envi&oacute;, me agrad&oacute; precisamente porque no me produjo inter&eacute;s alguno, y as&iacute; me proteg&iacute;a a m&iacute; misma de m&iacute; l&iacute;vido.<\/p>\n<p>Aquella tarde era rom&aacute;ntica. Regres&oacute; Pepe del pueblo con mis encargos, yo estaba amamantando a mis hijos, le indiqu&eacute; donde deb&iacute;a de poner las cosas que llevaba y lo mir&eacute;. Me parece que se percat&oacute; de mi extra&ntilde;a mirada porque me pareci&oacute; verlo nervioso y un poco tembloroso. Quiz&aacute;s era por la imagen que le ofrec&iacute;a, tumbada en el gran sof&aacute;, casi desnuda y con mis dos hijos mamando de mis pechos.<\/p>\n<p>Terminaron mis hijos su merienda, y los acost&eacute; en sus cunas. Volvi&oacute; Pepe de la cocina para decirme que ya estaba todo en su lugar. Los hombres cuando est&aacute;n solos ante una mujer desnuda a la que creen inalcanzable, son el animal m&aacute;s d&oacute;cil del mundo.<\/p>\n<p>&#8211; Ven Pepe, ac&eacute;rquese.<\/p>\n<p>&#8211; Si se&ntilde;ora, como usted mande.<\/p>\n<p>&#8211; Ac&eacute;rcate m&aacute;s Pepe. &iquest;Ves mis pechos?<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute; se&ntilde;ora<\/p>\n<p>&#8211; Mis hijos no me sacan la suficiente leche para que queden relajaos y no duelan.<\/p>\n<p>&#8211; Pues vaya, en la farmacia creo que venden un aparato para eso.<\/p>\n<p>&#8211; Para que ir a la farmacia si se puede sacar de forma natural.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, claro<\/p>\n<p>&#8211; Ac&eacute;rquese Pepe, Arrod&iacute;llese ante m&iacute;, acerque su boca a mis pechos y b&eacute;base un buen trago de cada uno.<\/p>\n<p>El pobre hombre se qued&oacute; de piedra, con solo una mirada m&iacute;a de imposici&oacute;n, se acerc&oacute; a mis pechos y empez&oacute; a mamarme torpemente. Yo me agarr&eacute; una teta y le ense&ntilde;aba a mamar como si fuera un bebe. &Eacute;l cumpl&iacute;a con mis &oacute;rdenes y le iba dirigiendo en la comida. Lo coloqu&eacute; entre mis piernas y mi co&ntilde;o estaba expuesto y desnudo tambi&eacute;n ante &eacute;l. Cuando lo apart&eacute; de mis pechos y la leche le regaloneaba por sus labios levante mi co&ntilde;o, le agach&eacute; la cabeza y le di de comer mi chichi. Tambi&eacute;n le iba orientando de c&oacute;mo deb&iacute;a com&eacute;rmelo. Mis &oacute;rdenes eran tiernas y a la vez rotundas, como si estuviera impartiendo una clase a un ni&ntilde;o.<\/p>\n<p>Aquel vejete dej&oacute; de ser insignificante cuando lo hice desnudar. Su piel blanca y suave no ten&iacute;a vello. Sus peque&ntilde;os pechos ca&iacute;dos ten&iacute;an la gracia que imponen los a&ntilde;os. Pepe solo esperaba &oacute;rdenes, no hubiera sabido que hacer si no se lo ordenaba. Lo hice levantar y quitare tambi&eacute;n los pantalones. Yo sentada en el sof&aacute; con las piernas abiertas ver&iacute;a en primer plano su polla cuando apareciera. Soy una cabrona y una zorra calienta pollas, como Reme, y me gusta en ocasiones ridiculizar a los hombres. Pretend&iacute;a eso con &eacute;l, humillarlo, pero tuve que cambiar de opci&oacute;n y tratamiento cuando apareci&oacute; ante m&iacute; una descomunal polla que no estaba en nada de acorde con su aspecto f&iacute;sico. Parece que a &eacute;l le alegr&oacute; y sonri&oacute; satisfecho al ver mi rostro de admiraci&oacute;n. Le llegaba por encima del ombligo, su tacto era suave, la ten&iacute;a bien dura y sus test&iacute;culos colgaban grandes y le llegaban, exagerando un poco, casi a medio muslo. No puede resistirlo, llevaba ya demasiados d&iacute;as sin tener una polla en la boca, abr&iacute; la boca y empec&eacute; a mam&aacute;rsela. Se corri&oacute; enseguida y sin avisar. Le baj&oacute; la erecci&oacute;n, y aun as&iacute; su polla deb&iacute;a medir casi un palmo.<\/p>\n<p>Decid&iacute; utilizar su boca y le dije como deb&iacute;a succionarme el cl&iacute;toris con los labios, despu&eacute;s de varios intentos, empez&oacute; a hacerlo medio bien. &Eacute;l estirado en el suelo, y yo sentada en cuclillas en postura fecal sobre su boca me corr&iacute;. El viejo sonre&iacute;a cuando le orden&eacute; que abriera bien la boca, pero la abr&iacute;a poco. Le agarr&eacute; sus pezones y se los pellizqu&eacute; fuerte, para causarle dolor. Tuvo que abrir la boca para emitir el grito, tan abierta la ten&iacute;a que fue ideal para vaciar mi orina dentro de su garganta directamente. El pobre casi se me ahoga, tos&iacute;a rojo como un tomate.<\/p>\n<p>Cuando se hubo recuperado le dije que por hoy ya no lo necesitaba, que pod&iacute;a retirarse y en silencio, pero s&eacute; que agradecido se fue. Durante aquel a&ntilde;o que me pas&eacute; ah&iacute; aislada fueron m&uacute;ltiples las ocasiones en que use a Pepe. Siempre d&oacute;cil y servicial.<\/p>\n<p>Reme ten&iacute;a la costumbre de dominar a sus amantes, yo tambi&eacute;n, en eso nos parec&iacute;amos y a&uacute;n hoy nos parecemos. A pesar de la edad. Me hace gracia a veces alg&uacute;n jovencito, que cree que porque estoy entrada en a&ntilde;os, puede dominarme, apa&ntilde;ado va. Adem&aacute;s tengo la virtud de saber hacerlo de manera sutil, los voy llevando poco a poco a mi terreno, me encanta a veces poner alguno a babear antes de poder tocarme, eso me excita de sobremanera. A Reme tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Recuerdo al hijo de una conocida de juventud. Ella me llam&oacute; pidi&eacute;ndome si la pod&iacute;a ayudar en conseguir un piso en la ciudad para su hijo. &Eacute;l muchacho buscaba un piso para compartir con otros estudiantes, ven&iacute;an a la ciudad a estudiar en la universidad donde yo doy clases, adem&aacute;s seguro que lo tendr&iacute;a de alumno. Por suerte yo misma dispon&iacute;a de uno, tengo varias inversiones en propiedades que las rento. Quedamos en que se pondr&iacute;an en contacto conmigo para verlo y terminar de cerrar el tema.<\/p>\n<p>A los pocos d&iacute;as recib&iacute; su llamada para quedar conmigo y ver el piso. Lo cit&eacute; en la misma vivienda a las once de la ma&ntilde;ana. Se present&oacute; el muchacho, Iv&aacute;n y su padre Marcos. En aquella &eacute;poca yo tendr&iacute;a los cincuenta ya hechos, estaba esplendida, er&oacute;tica y a esa edad m&aacute;s puta que nunca, los yogurines me volv&iacute;an loca, eran mis presas favoritas. Para la ocasi&oacute;n y como era verano me puse una mini falda vaquera y un top a tiras en forma de &ldquo;X&rdquo; que recog&iacute;an mis pechos sin sujetador y me dejaba el abdomen y la espala al descubierto. Zapatos de tac&oacute;n y todo de marcas elegantes.<\/p>\n<p>Con Marcos nos conoc&iacute;amos algo, no mucho, hab&iacute;amos coincidido en alguna feria o evento, solo nos relacionaba su mujer Elvira, que hab&iacute;amos estudiado en el mismo colegio. Era un tipo elegante, y para nada era feo, incluso atractivo, ten&iacute;a un deje que lo hac&iacute;a interesante. L&oacute;gicamente al verme se le pusieron los ojos como platos, al percibirlo se despert&oacute; en m&iacute; lo zorra y calienta pollas que soy.<\/p>\n<p>Mi objetivo se centr&oacute; en que se viera con la suficiente confianza de poder ligarme. Es cuando m&aacute;s d&oacute;ciles son los hombres, cuando llegan a este punto de creerse vencedores. Pero mi objetivo no estaba en &eacute;l, mi objetivo era Iv&aacute;n. Era la viva estatua de un dios griego, el muchacho con sus veinte a&ntilde;os por cumplir se hab&iacute;a convertido en mi presa.<\/p>\n<p>Les gust&oacute; el piso, lo compartir&iacute;a con otro estudiante que adem&aacute;s que coincid&iacute;a que iban a estudiar lo mismo, y una muchacha que tambi&eacute;n iba a la ciudad, aunque a otra universidad. Pactamos el precio, estuvimos de acuerdo en que podr&iacute;an ocuparlo cuando ellos quisieran. Quedamos en mi casa para firmar el contrato, que ma&ntilde;ana mismo lo preparar&iacute;a y cuando ellos quisieran.<\/p>\n<p>A los dos d&iacute;as recib&iacute; una llamada de Iv&aacute;n, dici&eacute;ndome que si me apetec&iacute;a pod&iacute;an firmar ya el contrato. Lo firmar&iacute;a &eacute;l como responsable y con autorizaci&oacute;n de los dem&aacute;s. Quedamos de acuerdo, le pregunt&eacute; cuando quer&iacute;a venir y con quien vendr&iacute;a. Me dijo que vendr&iacute;a solo, que se llevar&iacute;a una maleta y que deseaba ya ocupar el piso, que por &eacute;l ma&ntilde;ana mismo. Le coment&eacute; que por la ma&ntilde;ana tendr&iacute;a el contrato preparado, que se pasara a media tarde por mi casa, y que despu&eacute;s yo misma lo llevar&iacute;a a la vivienda.<\/p>\n<p>Instintivamente iba tejiendo la red para capturar mi presa, ya lo estaba acercando a mi guarida.<\/p>\n<p>Se mostr&oacute; amable el muchacho cuando lleg&oacute; a media tarde, en taxi y con una maleta para firmar el contrato. Un tanga de hilo y una camiseta larga de baloncesto eran mi indumentaria. Esa camiseta regalada por un jugador profesional me permit&iacute;a ir fresca, era como un vestido holgado, mis pechos por las aberturas de las axilas en los laterales, se ve&iacute;an descarados, redondos, firmes, hermosos con el pez&oacute;n mirando al cielo, como son a&uacute;n mis pechos. Los de Reme tambi&eacute;n son hermosos.<\/p>\n<p>Sus bellos ojos parec&iacute;an dos galaxias lejanas que se acercaban en el infinito espacial. No paraba de mirarme, intentaba disimular las miradas descaradas para convertirlas torpemente en discretas. Yo le provocaba con mis movimientos, al agacharme pod&iacute;a vislumbrar en el interior de la camiseta todo mi desnudo cuerpo, incluso mi tanga que apenas cubr&iacute;a mis labios vaginales y se perd&iacute;a entre mis gl&uacute;teos en el culo.<\/p>\n<p>&#8211; Iv&aacute;n, mira l&eacute;ete el contrato, lo que tenemos un peque&ntilde;o problema, las llaves del piso me las tienen que traer de la agencia donde ten&iacute;a el piso para alquilar, me ha dicho que cuando cierren a las siete me las acercar&aacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Vale, no hay problema, si quiere vuelvo m&aacute;s tarde.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; dices tonto? Que va, t&uacute; te quedas aqu&iacute;, ahora lees el contrato, si tienes alguna duda me preguntas, yo te servir&eacute; lo que quieras para beber y te pondr&eacute; algo para picar en el jard&iacute;n. Te quitas la ropa y mientras esperamos nos damos un ba&ntilde;o en la piscina, que hace mucha calor &iquest;Entendido se&ntilde;or inquilino? Ja, ja, ja&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Ja, ja, ja, si me lo pone as&iacute; &iquest;C&oacute;mo le voy a decir que no?<\/p>\n<p>&#8211; Venga pues vamos al jard&iacute;n.<\/p>\n<p>Sin dejar opci&oacute;n a &ldquo;me lo tengo que pensar&rdquo; y a la reflexi&oacute;n, asumiendo siempre el s&iacute;, es como mejor preparada dejas a la presa.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; dos cervezas, unas aceitunas y unos snacks. Frente a &eacute;l dej&eacute; caer sensualmente al suelo mi camiseta de baloncesto con la que me cubr&iacute;a. &Eacute;l a&uacute;n estaba vestido. Permanec&iacute;a sentado en la silla y quer&iacute;a ocultar su mirada, sin poder hacerlo. Aprovechaba cuando levant&oacute; el vaso para beber gozarme con su mirada.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Piensas ba&ntilde;arte vestido Iv&aacute;n?<\/p>\n<p>&#8211; Ah, s&iacute;, ahora me pongo un ba&ntilde;ador que llevo en la maleta.<\/p>\n<p>&#8211; Iv&aacute;n<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute; se&ntilde;ora<\/p>\n<p>&#8211; Ven, ac&eacute;rcate a mi<\/p>\n<p>Empec&eacute; a ordenar los pr&oacute;ximos movimientos que deb&iacute;a realizar la presa. Se levant&oacute; y se acerc&oacute; a m&iacute;. Despacio y nervioso.<\/p>\n<p>Seguro que en algunas de sus fantas&iacute;as sexuales, hab&iacute;a circulado por su imaginaci&oacute;n, que una se&ntilde;ora madura que estaba un mont&oacute;n de buena, empezaba a quitarle la camisa, a desabrocharle el pantal&oacute;n y sac&aacute;rselo, quitarle el b&oacute;xer, y llevarlo de la mano a la piscina.<\/p>\n<p>Una vez en el agua, sin mediar palabra hice prisionera su mirada con la m&iacute;a. Mir&aacute;ndolo fijamente le clav&eacute; una dosis de lujuria a su cerebro, le rodee el cuello con mis brazos y le bes&eacute;.<\/p>\n<p>Mis pechos contra los suyos enseguida fueron abarcados por sus manos, su polla presionaba mi entrepierna busc&aacute;ndose un lugar para cobijarse. Y as&iacute; me sent&eacute; dentro del agua a su cipote, y fui meti&eacute;ndomelo despacio, mientras le susurraba al o&iacute;do con alientos y besos, palabras guarras de vieja zorra.<\/p>\n<p>Jugando y follando en la piscina pasamos la tarde. Una joven presa, una vez cazada, percibe siempre un pronto final, seguro le corr&iacute;a m&aacute;s prisa y le daba m&aacute;s placer salir a contarles a sus amigos el &eacute;xito de haberse follado a la madura propietaria del piso.<\/p>\n<p>Los j&oacute;venes machos suelen ser ingenuos, no conocen la estrategia, y no saben la que es capaz de montar una depredadora sexual como yo, o como Reme. La verdad que no hab&iacute;a agencia, ni las llaves estaban fuera de mi casa, ni las ten&iacute;an que traer nadie, se vio obligado a pasar la noche en casa porque yo as&iacute; lo planee, lo de que a la de la inmobiliaria se le olvid&oacute; traerlas creo que se imagin&oacute; que era falso, pero le satisfizo y dio por buena la excusa, por supuesto durmi&oacute; conmigo, lo poco que dormimos. Aquella noche la record&oacute; toda su vida, a&ntilde;os despu&eacute;s en otro encuentro sexual con &eacute;l, me lo confes&oacute;. No volv&iacute; a follarme a Iv&aacute;n hasta que ya despu&eacute;s de la universidad se cas&oacute; y me invit&oacute; a su boda. Asist&iacute; al evento, y como malas putas que somos a veces las mujeres, mi regalo de boda fue acompa&ntilde;ado con un polvo que le regal&eacute; muy especial, pero eso ya es otra historia.<\/p>\n<p>Las mujeres como yo y como Reme, que las hay, no nos enamoramos, nos gusta demasiado controlar y dominar la situaci&oacute;n, siempre. El enamoramiento te deja sin defensas, convirti&eacute;ndote en presa en vez de cazadora. Por mucho que un amante te haya gustado, no hay que hacerse asidua a su placer, hay que estar tranquila, otra presa vendr&aacute;, las depredadoras como yo y como Reme, valoramos tanto o m&aacute;s, la satisfacci&oacute;n que conlleva desarrollar el arte en cazar, que a la presa en s&iacute;. Una vez cazada, ya pierde emoci&oacute;n.<\/p>\n<p>Tuve una &eacute;poca entrando a los cuarenta, donde deb&iacute;a salvaguardarme mucho, era la &eacute;poca en pleno cambio de preferencias sexuales, estaba cruzando la l&iacute;nea que pasaba de gustarme los hombres maduros, a los jovencitos. Fue ideal este cambio progresivo en m&iacute;, ya que corr&iacute;a el peligro de caer en la trampa del enamoramiento. Me estaba viendo ya con demasiada frecuencia con un hombre de avanzada edad que me ten&iacute;a en aquel entonces en una nube pasional. Hora me rio, pero en aquel entonces lo que m&aacute;s me gustaba de &eacute;l es que era tremendamente primitivo y a la vez rom&aacute;ntico y detallista.<\/p>\n<p>Su aspecto era de Neandertal, muy velludo y fuerte. Ten&iacute;a una polla incre&iacute;ble, m&aacute;s que por larga por su grosor. Su cuerpo ya era como un basti&oacute;n fuerte para aquella polla incre&iacute;ble. De todos los amantes que he tenido, ninguno ha superado a Manuel en grosor de polla y volumen de test&iacute;culos. Sus huevos eran una delicia. Mi pasi&oacute;n en tenerlos durante tiempo en la boca se convirti&oacute; en adicci&oacute;n para mi libido. Eso fue lo que casi me engancha para dar paso al enamoramiento. &iquest;Te puede enamorar un hombre porque te gusta tener sus test&iacute;culos en la boca? Puedo asegurar que s&iacute;, conmigo aquel par de huevos casi lo consiguen. Debo agradecerle a Manuel, que siendo amante m&iacute;o, me prepar&oacute; bien el recto. Siempre me han gustado los imposibles, me gusta superar retos, a Reme le pasa igual. El grosor de aquel rabo predec&iacute;a una dada por el culo dolorosa y casi imposible. Mi reto fue conseguirlo.<\/p>\n<p>No solo consegu&iacute; que aquella polla entrara en mi culo y que me lo follara, consegu&iacute; en el mismo acto, meterme a la vez sus grandes huevos en el co&ntilde;o. Esto me mataba de placer. Era inevitable no orinarme, y me encantaba hacerlo sobre sus test&iacute;culos cuando me los sacaba. La avanzada edad de Manuel no le imped&iacute;a someterme a folladas duraderas y fuertes, el cabr&oacute;n sab&iacute;a manejar muy bien los tempos de su vigor. Dicho claro, sabia follar. Me gustaba demasiado follar con &eacute;l, vi peligrar mi voluntad y ser sometida a la suya.<\/p>\n<p>Apareci&oacute; en mi vida oportunamente una chica muy especial y muy joven. Casualidades de la vida, coincidimos en una conferencia en la misma universidad donde trabajaba, que trataba sobre el liderazgo de las mujeres en el mundo social. Debo reconocer que me fije en ella por su etnia, la cual siempre me ha creado fascinaci&oacute;n. Era japonesa. Reme, una vez estuvo liada con un japon&eacute;s, la verdad que a m&iacute; no me produc&iacute;a ning&uacute;n inter&eacute;s.<\/p>\n<p>Era como una figura tallada de talco, su hermosura p&aacute;lida era cautivadora. Hab&iacute;a algo en ella que me causaba inter&eacute;s desde el primer momento que la vi. Sonre&iacute;a casi constantemente, porque casi constantemente recib&iacute;a el saludo de alguien. L&oacute;gicamente una presa de esta especie tiene muchos cazadores al acecho. Me acerqu&eacute; a ella sin mostrarle inter&eacute;s, hice que se viera envuelta en una situaci&oacute;n c&oacute;mica conmigo, esto siempre funciona.<\/p>\n<p>Paseando con mi copa de coctel servida para la ocasi&oacute;n, pas&eacute; por detr&aacute;s de ella en el momento que un cazador de bellezas aficionado se acercaba a saludarla, mi pie intencionadamente zancadilleo pidiendo disculpas a ese don Juan, para que el contenido de su copa, con el traspi&eacute;s salpicara a la mu&ntilde;eca de talco y a m&iacute;. &iexcl;Carambola! Las dos nos miramos, sonre&iacute;mos y nos fuimos juntas ri&eacute;ndonos por la situaci&oacute;n a los servicios, para arreglar el estropicio en nuestros respectivos vestidos.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a ejercer el control desde el momento que la cog&iacute; del brazo y la hice entrar con una sonrisa, en se&ntilde;al de acierto c&oacute;mplice, al cuarto de cambiar los pa&ntilde;ales. Ella acept&oacute; y entr&oacute; conmigo dentro del habit&aacute;culo.<\/p>\n<p>No le di motivos para la reflexi&oacute;n ni la duda cuando le desabroche la blusa que llevaba y se la quit&eacute; para ponerla y mojarla, bajo el grifo, excusa para limpiarle la mancha. La ausencia de sujetador me permiti&oacute; ver sus peque&ntilde;os pechos puntiagudos en forma casi piramidal, parec&iacute;an unos pechos a&uacute;n sin terminar de formar. No tard&eacute; mucho en entender el porqu&eacute; de esos pechos y el de su extra&ntilde;a belleza, mientras le hac&iacute;a sujetar la blusa bajo el aire caliente del secador de manos, le baj&eacute; la falda alert&aacute;ndole que tambi&eacute;n estaba manchada. Lo hice todo muy r&aacute;pido, nunca hay que darle opci&oacute;n a la presa de que piense. Fue cuando vi de d&oacute;nde proven&iacute;a su ex&oacute;tica belleza, ten&iacute;a pene. Era una chica con pene, denominadas travestis. Mi co&ntilde;o parec&iacute;a ya el lago de Ba&ntilde;olas.<\/p>\n<p>A mis casi cuarenta a&ntilde;os no me hab&iacute;a encalanado a&uacute;n a ninguna de esas chicas especiales. El morbo hizo acto de presencia y dispar&oacute; a&uacute;n m&aacute;s mis artes de seducci&oacute;n. Se moj&oacute; tanto la blusa y la falda que era imposible secarla con el seca manos, por lo que le suger&iacute; y la invit&eacute; a ir a mi despacho en la misma facultad, que siempre hay algo de ropa, para que la sustituyera moment&aacute;neamente. Ofrecer una soluci&oacute;n a un problema es aconsejable, la v&iacute;ctima se agarra casi siempre a las soluciones ofrecidas, el cerebro las asume como manera f&aacute;cil de no tener que pensar en encontrar otras.<\/p>\n<p>Su ingl&eacute;s era bastante fluido nos entend&iacute;amos bien. De todas maneras no hace falta idiomas que no sean el de las miradas y gestos para estos casos. Entendi&oacute; f&aacute;cil cuando le cog&iacute; su m&aacute;s que considerable pene con la mano y lo acarici&eacute;. Su erecci&oacute;n no pod&iacute;a esconder el morbo que tambi&eacute;n seguramente provoque en ella. Junt&eacute; mis pezones con los suyos y la bese mientras continuaba acarici&aacute;ndole aquella polla que ten&iacute;a un encanto especial. Ella correspondi&oacute; mis besos y se dej&oacute; llevar por m&iacute;. Era d&oacute;cil.<\/p>\n<p>La hice estirar sobre la mesa de mi despacho y me dedique largo rato en saborearla, la bes&eacute; por todo el cuerpo y he de reconocer que piel fina como la suya pocas me hab&iacute;a encontrado. Aquellos pechos que se estaban formando hormonados mostraban unos pezones exquisitos &iexcl;Como me gustaban! Me recree en ellos tiempo. Hice que se corriera enseguida antes de que me la metiera dentro de la vagina, aun corriendo el riesgo de que su erecci&oacute;n no se mantuviera, pero mis deseos de probar el sabor de su semen hicieron que le aplicara una succi&oacute;n vibratoria a su polla que enseguida hizo que se vaciara en mi boca.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; sobre su polla y empec&eacute; las sentadillas a ritmos cambiantes y haci&eacute;ndole c&iacute;rculos con mis caderas para que su polla recorriera mi vagina entera. Ella me acariciaba los pechos mientras yo me la follaba. Volvi&oacute; a correrse y lam&iacute; las mieles de su corrida mezclada con mis fluidos. Delicioso manjar. Le prest&eacute; un vestido que guardaba de una alumna, que por talla le quedaba perfecto. A ella le gust&oacute;. Le hice dejar su ropa en mi despacho, le dije que la har&iacute;a lavar y se la devolver&iacute;a, excusa para asegurarme volver a verla.<\/p>\n<p>Cuando regresamos al sal&oacute;n donde se celebraban los actos, no me dej&oacute; ya ni un minuto. Cuando la celebraci&oacute;n termin&oacute;, me la lleve a casa, y los juegos entre s&aacute;banas me hicieron olvidar a Manuel. Las dos semanas que estuvo en el pa&iacute;s, los pas&oacute; en mi casa y follamos tanto que hasta ella se sorprendi&oacute; de c&oacute;mo era posible haberse enamorado de una mujer, as&iacute; me lo dijo, que me amaba, que quer&iacute;a ser mi mujer. Volv&iacute; a ver como peligraba mi autocontrol de no enamorarme de nadie y la deje marchar. A&uacute;n veo sus ojos llenos de l&aacute;grima cuando nos despedimos en el aeropuerto. Las dos lloramos, las dos sab&iacute;amos que quiz&aacute;s, ya no nos volver&iacute;amos a ver nunca m&aacute;s.<\/p>\n<p>Reme me hab&iacute;a llamado hac&iacute;a dos d&iacute;as, quer&iacute;a verme, era seg&uacute;n ella algo muy importante y de m&aacute;xima urgencia que quer&iacute;a comentarme. La &uacute;ltima vez que nos vimos fue cuando la vi desaparecer de una fiesta donde las dos est&aacute;bamos. Se fue con la jovencita con la que aun, creo esta liada. Se fue de la fiesta para no compartirla, me dijo que hab&iacute;a demasiadas pollas al acecho, y no quer&iacute;a que desviara su atenci&oacute;n con otra cosa que no fuera ella y su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>No s&eacute; lo que querr&aacute;. No pienso meterle bronca por haberse follado a mis hijos, ya la perdono, aunque por dentro tengo una rabia que me corroe, aunque yo tambi&eacute;n me hubiera follado a los suyos si los tuviera, pero la cabrona no ha parido.<\/p>\n<p>En el estudio de la &eacute;tica, el mal siempre es consecuencia del bien y viceversa. No sabr&iacute;amos lo que es andar c&oacute;moda, si no hubiera andado alguna vez incomoda, valoramos las cosas que nos dan placer, cuando hemos conocido las cosas que no nos lo dan. Por ejemplo el tama&ntilde;o del pene. Dicen que no importa, y es mentira, si importa. Una cosa es que mires a un pene procreador y solo para engendrar, y otra que lo veas como algo para disfrutar y jugar &iquest;C&oacute;mo juegas con un mini pito? &iquest;Qu&eacute; le haces a una polla de estas que parecen un gusano arrugado que casi no aflora de la pelvis? Nada, no puedes jugar a nada y el caso es que da risa, una se reir&iacute;a y quiz&aacute;s a&uacute;n ser&iacute;a divertido, pero no puedes hacerlo, a los hombres les molesta, se enfadan y debes de aguantarte hasta de pas&aacute;rtelo bien. El tama&ntilde;o s&iacute; importa. Reme opina igual que yo.<\/p>\n<p>La estoy esperando, como siempre, seguro que no es puntual, nunca lo ha sido. Recuerdo un d&iacute;a que su falta de puntualidad me hizo vivir una situaci&oacute;n si m&aacute;s no surrealista. Tengo que re&iacute;rme ahora record&aacute;ndolo. Aquel d&iacute;a ten&iacute;a que verla para, para adem&aacute;s darle unos documentos sanitarios comerciales, que necesitaba con urgencia. Hab&iacute;amos quedado en una cafeter&iacute;a c&eacute;ntrica, me dijo que hab&iacute;a quedado ah&iacute; con un m&eacute;dico que estaba en el mismo campo de investigaci&oacute;n bioqu&iacute;mica. Despu&eacute;s deb&iacute;a marcharse con &eacute;l a un congreso.<\/p>\n<p>A m&iacute; al rev&eacute;s que Reme me gusta ser m&aacute;s que puntual, habitualmente llego siempre un poco antes. Result&oacute; que el m&eacute;dico tambi&eacute;n, el me conoc&iacute;a, yo no, sab&iacute;a que hab&iacute;amos quedado con Reme y se sent&oacute; en la misma mesa en la que yo estaba. Despu&eacute;s de presentarnos, con las habituales forzadas sonrisas, empezamos a conversar, los hombres sin recursos de seducci&oacute;n, siempre empiezan por hablar del tiempo, nunca he entendido el porqu&eacute;. Despu&eacute;s de comentar que no llov&iacute;a y las desgracias que nos acontecer&iacute;an y sufrir&iacute;a el mundo sin agua. Recibimos ambos un mensaje de Reme dici&eacute;ndonos que se retrasar&iacute;a media hora.<\/p>\n<p>&#8211; Vaya, media hora, Reme siempre igual. &ndash; Le dije yo<\/p>\n<p>&#8211; Tranquila, media hora pasa volando<\/p>\n<p>&#8211; Precisamente por eso lo digo, porque pasa volando y quiz&aacute;s no nos d&eacute; tiempo<\/p>\n<p>&#8211; No te entiendo &iquest;Tiempo?<\/p>\n<p>Las mujeres como yo y como Reme, cuando hablamos del tiempo no nos referimos a las nubes, al frio o a la calor, nos referimos a los diez minutos que tarda un hombre en correrse, y media hora la mujer. L&oacute;gicamente son datos de promedio.<\/p>\n<p>Sin contestarle, me levant&eacute; de la silla, lo mir&eacute; y le hice un gesto para que me siguiera. &Eacute;l lo hizo. Los hombres cuando les rompes los esquemas, los puedes f&aacute;cilmente dominar. Lo met&iacute; dentro de los servicios, lo sent&eacute; en la taza del v&aacute;ter, me levant&eacute; la falda y le mostr&eacute; mi co&ntilde;o. &Eacute;l a&uacute;n estaba anonadado, seguramente no hab&iacute;a ligado nunca tan r&aacute;pido, tambi&eacute;n fue lo que me dijo cu&aacute;ndo a los cinco minutos de tener su pollita dentro ya se hab&iacute;a corrido. Me dijo que nunca se hab&iacute;a corrido tan r&aacute;pido, que no era eyaculador precoz, que deb&iacute;a ser el sitio, las prisas, la incomodidad. Un hombre cuando fracasa en un polvo siempre busca echar la culpa a alguien o a algo. Lo consol&eacute; dici&eacute;ndole que me hab&iacute;a gustado mucho. Cuando regresamos a la mesa Reme a&uacute;n no hab&iacute;a llegado. Reme es as&iacute;, yo no. Esper&aacute;ndola, como siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 25<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Remedios. Reme para las amistades. Nacida el uno de abril del a&ntilde;o mil novecientos sesenta. En la actualidad tiene sesenta y cuatro a&ntilde;os. Igual que yo. Hija de Francisco y Francisca. No tiene hijos. Yo s&iacute;. Amiga m&iacute;a desde la universidad. Con tantos a&ntilde;os de conocernos, nuestra amistad ha dado &ldquo;veintidiez&rdquo; mil vueltas. 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