{"id":46457,"date":"2024-03-25T23:00:00","date_gmt":"2024-03-25T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-03-25T23:00:00","modified_gmt":"2024-03-25T23:00:00","slug":"la-busqueda-capitulo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-busqueda-capitulo-ii\/","title":{"rendered":"La b\u00fasqueda (cap\u00edtulo II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46457\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cap&iacute;tulo I: &ldquo;<a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-busqueda\/\">La b&uacute;squeda<\/a>&rdquo;<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo II<\/p>\n<p>En el subterr&aacute;neo<\/p>\n<p>Mon&iacute; vio pasar por la ventana del vag&oacute;n la estaci&oacute;n en la que ella e Isa tendr&iacute;an que haberse bajado. Con una sonrisa y cruzando la pierna delicadamente, tom&oacute; asiento frente a Mario. Isa tom&oacute; el asiento junto a &eacute;l, de manera que lo ten&iacute;an m&aacute;s o menos acorralado.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que no quer&iacute;a saludarnos &mdash;le dijo Mon&iacute; a Mario, mientras terminaba de sentarse y se acomodaba la falda del vestido negro, para que le llegara a las rodillas, y el chalequito guinda, para que ajustara a los hombros.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no querr&iacute;a saludarnos? &mdash;le dijo Isa a Mon&iacute;, aunque su di&aacute;logo iba dirigido a Mario.<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute; por la forma en la que renunci&oacute;: no abandon&oacute;, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>&mdash;Hola, chicas &mdash;contest&oacute; finalmente Mario, con una sonrisa tensa y ligeramente triste. &mdash;Lo lamento. Los lentes ya no corrigen demasiado mi vista, y s&oacute;lo cuando se me acercaron estuve completamente seguro de que eran ustedes. &iquest;C&oacute;mo han estado?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;&rdquo;Chicas&rdquo;! &mdash;exclam&oacute; Mon&iacute;, falsamente ofendida, llev&aacute;ndose una mano abierta al pecho. &mdash;Ya no se acuerda de nuestros nombres.<\/p>\n<p>&mdash;Mon&iacute;. Mon&iacute; e Isa &mdash;contest&oacute; Mario con confianza y sin prisa.<\/p>\n<p>&mdash;De ti no es raro que se acuerde &mdash;dijo Isa. &mdash;Eras siempre la mejor alumna en todas las clases.<\/p>\n<p>&mdash;En la suya no, &iquest;verdad? &mdash;le reproch&oacute; Mon&iacute;; de pronto, en medio del juego le hab&iacute;a aflorado un sentimiento real y olvidado. &mdash;Usted ten&iacute;a otros favoritos.<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;. En todo caso, sab&iacute;a que t&uacute; escuchabas alguna parte de la clase, Mon&iacute;. Y eso te lo agradezco &mdash;dijo Mario. Su voz, como su sonrisa, era triste. &iquest;Por qu&eacute; era triste? El misterio (el misterio y no el sentimiento) amans&oacute; un poco el car&aacute;cter de Mon&iacute;, que volvi&oacute; a sonre&iacute;r.<\/p>\n<p>Isa jugaba con su rubio cabello al hombro. La sonrisa le hab&iacute;a redondeado las mejillas otra vez. Sus muslos, en ajustados pantalones de mezclilla negra, se&ntilde;alaban a los muslos de Mario, pero sin tocarlos. Mon&iacute;, por otro lado, mov&iacute;a ligeramente la pierna derecha, en la que ten&iacute;a apoyada la izquierda; el ritmo hac&iacute;a temblar el encaje de su vestido negro. Ese temblor de las piernas, que a Mario siempre le hab&iacute;a comunicado ansiedad, en Mon&iacute; parec&iacute;a implicar satisfacci&oacute;n y, quiz&aacute;, un poco de coqueter&iacute;a.<\/p>\n<p>Las chicas iban de fiesta, pens&oacute; Mario. El vestido de Mon&iacute; no ten&iacute;a tirantes: estaba detenido solamente por la notable turgencia de su pecho. Su pierna vibrante terminaba en un zapato abierto, negro y casi sin tac&oacute;n, que brillaba enceguecedoramente bajo la luz artificial del subterr&aacute;neo. Isa, por el contrario, llevaba, adem&aacute;s de aquellos pantalones, una blusa negra. El escote, profundo pero estrecho, dejaba ver una franja de ambos pechos hasta un poco m&aacute;s abajo de la mitad. Y, en torno al escote, la blusa ten&iacute;a tantas orlas y tan garigoleadas, que el torso de Isa parec&iacute;a el capitel de una columna antigua.<\/p>\n<p>&mdash;Ustedes van de fiesta &mdash;termin&oacute; por decir Mario.<\/p>\n<p>&mdash;No exactamente de fiesta; solamente a un bar, a pasar el tiempo. Y lo llevaremos a usted, si todo nos sale bien &mdash;dijo Isa, sin inmutarse.<\/p>\n<p>&mdash;Es decir, que nos gustar&iacute;a mucho que nos acompa&ntilde;ara &mdash;corrigi&oacute; Isa, que por alguna raz&oacute;n se sent&iacute;a inc&oacute;moda con el tono de Mon&iacute;<\/p>\n<p>A partir de aqu&iacute;, a Mon&iacute; las cosas empezaron a parecerle confusas. Ante Mario, Mon&iacute; ganaba confianza, autoridad y sarcasmo. Mientras m&aacute;s hablaba, m&aacute;s se volv&iacute;a la Mon&iacute; que hab&iacute;a sido a&ntilde;os atr&aacute;s. Por otro lado, la Isa confianzuda y libidinosa que hab&iacute;a conocido los &uacute;ltimos meses parec&iacute;a haber retrocedido, y dado paso a la otra Isa, la que sonre&iacute;a en la clase de Mario como si as&iacute; pudiera decirle algo, como si se le fuera la vida en ello.<\/p>\n<p>Por lo dem&aacute;s, era extra&ntilde;o. &iquest;Qu&eacute; era exactamente lo que pretend&iacute;a Isa? Antes cre&iacute;a haberlo entendido, pero ya no estaba segura. Cuando le dijo &ldquo;por favor; las dos; entre las dos podemos m&aacute;s&rdquo;, Mon&iacute; record&oacute; una fiesta en casa de un excompa&ntilde;ero de la preparatoria, hac&iacute;a poco menos de un a&ntilde;o.<\/p>\n<p>En el pasado (o Una mano lava la otra)<\/p>\n<p>La fiesta estaba llena de universitarios desconocidos para ella, nuevos amigos de Isa. Mon&iacute;, que ya no conviv&iacute;a con ese c&iacute;rculo d&iacute;a a d&iacute;a, era la novedad y pas&oacute; la noche cortejada intermitentemente por una decena de personas. Hab&iacute;a entre ellos un chef, alto, esbelto, fuerte de brazos y de mand&iacute;bula, con una barba poblada y profundamente negra. El sujeto le pregunt&oacute; toda clase de cosas inoportunas: a qui&eacute;nes conoc&iacute;a (&ldquo;nada m&aacute;s no me digas que eres novia de alguien&rdquo;), c&oacute;mo se la estaba pasando (&ldquo;porque siempre hay que pas&aacute;rsela mejor y mejor, &iquest;ve&rsquo;&aacute;?&rdquo;), qu&eacute; edad ten&iacute;a (&ldquo;no vaya a ser que haya problema, &iquest;ve&rsquo;&aacute;?&rdquo;). Malas preguntas todas ella, porque ten&iacute;an que preguntarse gritando, para que la voz se sobrepusiera a la m&uacute;sica. Mon&iacute;, para cuando pod&iacute;a contestar, estaba harta de tratar de o&iacute;r.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; qu&eacute; estudias? &mdash;le pregunt&oacute; el sujeto, cuando se le acab&oacute; su gui&oacute;n para ligar. Mon&iacute; le respondi&oacute; qu&eacute; estudiaba. &mdash;Ah, &iquest;y eso que es?<\/p>\n<p>Mon&iacute; intent&oacute; describirle qu&eacute; hab&iacute;a estado estudiando esa semana. Balanceaba su caballito vac&iacute;o de tequila para ordenar sus ideas; y termin&oacute; bastante emocionada, hablando con una voz aguda y sorprendida ella misma de cu&aacute;nto estaba disfrutando su carrera. El sujeto la interrumpi&oacute; para preguntarle si quer&iacute;a otro tequila y, aunque ella dijo que no, &eacute;l fue a serv&iacute;rselo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; suerte tienes! &mdash;se acerc&oacute; a decirle Isa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute;! &mdash;le pregunt&oacute; a gritos Mon&iacute;, que no la hab&iacute;a escuchado.<\/p>\n<p>Las amigas salieron a un balc&oacute;n que les daba, al mismo tiempo, el silencio que quer&iacute;a Mon&iacute; y la secrec&iacute;a que quer&iacute;a Isa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; suerte tienes! &iexcl;Javier!<\/p>\n<p>&mdash;Ah, s&iacute;. Personas as&iacute; nos ense&ntilde;an lo que es la suerte. &iexcl;Imag&iacute;nate ser su santa madre!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eh? Ahj, t&uacute; siempre con esa cara. Me refiero a que est&aacute; muy, muy&hellip; decente digamos. Cogible, pues. Y parece muy clavado contigo.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que t&uacute; lo has estado viendo &mdash;sugiri&oacute; Mon&iacute;. &mdash;&Eacute;chatelo t&uacute;, a m&iacute; no me interesa. Su carita todasm&iacute;as me parece detestable.<\/p>\n<p>Cuando Isa iba a contestar, Mon&iacute; lo repens&oacute;. Era cierto que el sujeto le pareci&oacute; detestable; pero era falso que no le interesaba. En realidad, le parec&iacute;a agraciado. Sin embargo, no le parec&iacute;a que pudiera mostrarle la devoci&oacute;n que ella exig&iacute;a; ese car&aacute;cter desenfadado hab&iacute;a que castigarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Espera. Tengo una idea.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo mando llamar, le haces la pl&aacute;tica un rato, te le ofreces un poco, cuando est&eacute;s harta te vas y me lo dejas a m&iacute;, listo para el ruedo? &mdash;pregunt&oacute; Mon&iacute;, como recitando de memoria.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; s&iacute;. Pero &iquest;c&oacute;mo supiste que esa era mi idea?<\/p>\n<p>&mdash;No lo sab&iacute;a. M&aacute;s bien era lo que yo quer&iacute;a proponerte desde el principio.<\/p>\n<p>Y, en efecto, eso fue lo que hicieron. Isa mand&oacute; llamar al tal Javier. Mon&iacute; lo encontr&oacute; ligeramente m&aacute;s agradable sin la m&uacute;sica; lo oblig&oacute; a escuchar de nuevo su semana en la universidad, una vez que comprob&oacute; que el tipo no la hab&iacute;a escuchado en lo absoluto. Y mientras lo hac&iacute;a, jugaba a abotonar y desabotonar los pu&ntilde;os de las mangas de &eacute;l; luego, pas&oacute; al cuello de su camisa. Despu&eacute;s de espiarlos un momento, Isa cerr&oacute; las cortinas que daban al balc&oacute;n y se qued&oacute; de guardia.<\/p>\n<p>&mdash;Eres hermosa &mdash;le dijo &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Tambi&eacute;n t&uacute; eres hermoso. Creo que eso es parte del problema &mdash;contest&oacute; ella, mir&aacute;ndolo a los ojos. Su voz era tierna, y el tal Javier, acostumbrado a relacionarse con las mujeres s&oacute;lo por sus tonos, ni se dio cuenta que lo estaban insultando.<\/p>\n<p>Sus cabezas se fueron acercando, imantadas por los labios, pero Mon&iacute; no consinti&oacute; que se besaran. Con su labio inferior, toc&oacute; el labio superior de &eacute;l, lo rasp&oacute; poco a poco, y cuando los labios del Javier quer&iacute;an cerrarse como pinzas sobre el dulce p&eacute;talo de Mon&iacute;, ella se retiraba, veloz como una liebre. Despu&eacute;s de que el sujeto probara su desesperaci&oacute;n, intentando besarla varias veces, Mon&iacute; cambi&oacute; de estrategia y tom&oacute;, entre su lengua y su labio, el labio inferior de &eacute;l. Ning&uacute;n hombre se hab&iacute;a opuesto a tener la lengua de Mon&iacute; en el labio, y ella sab&iacute;a que eso era suficiente para desactivar todos sus intentos. Roces y lengua, y jam&aacute;s el chasquido de un beso. El sujeto la tom&oacute; del antebrazo y la acerc&oacute; hacia &eacute;l. Ella lo tom&oacute; del otro antebrazo e hizo lo mismo, para que &eacute;l no la tuviera asida, sino que fuera una especie de abrazo. El miembro del Javier se hab&iacute;a erguido inc&oacute;modamente, y, como era m&aacute;s alto, Mon&iacute; no sinti&oacute; presionar no en la entrepierna sino en el est&oacute;mago.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y ni nos hemos besado! No corras tanto, o vas a llegar muy pronto. &iquest;Que no has o&iacute;do eso de que &ldquo;el destino es el viaje&rdquo;?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eh? &mdash;pregunt&oacute; el Javier.<\/p>\n<p>&mdash;Digo que &eacute;sta &mdash;y Mon&iacute; tom&oacute; el miembro del Javier con la mano con la que no lo ten&iacute;a agarrado del antebrazo &mdash;se levant&oacute; muy pronto.<\/p>\n<p>&mdash;Es por tu culpa &mdash;dijo &eacute;l, escap&aacute;ndosele, de la sorpresa, un bufido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Culpa? &iquest;De d&oacute;nde sacan los hombres esas idioteces? Es por mi causa, a lo mejor. Causa, &iquest;s&iacute;? Son dos conceptos muy distintos. Ahora, vamos a seguir un poco, pero si me da cualquier problema, se acaba, &iquest;correcto?<\/p>\n<p>Mon&iacute; abri&oacute; el pantal&oacute;n del sujeto y sac&oacute; su miembro por el hoyo de un boxer gris y viejo. &iexcl;Y no sin dificultad! Cuando por fin pudo sacarlo, la muchacha lo inspeccion&oacute; cuidadosamente: no sab&iacute;a que tan preocupada estar&iacute;a Isa por la salud del fulano, y era mejor evitarse problemas. Saludablemente rosa y morado, terso, de una anchura que hasta a Mon&iacute; le parec&iacute;a deseable. Todo parec&iacute;a estar en orden. Entonces, Mon&iacute; masturb&oacute; el glande vigorosamente, d&aacute;ndole vueltas en su palma. Despu&eacute;s de algunos segundos, el sujeto intent&oacute; presionar sus hombros para que Mon&iacute; se hincara.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; haces? &mdash;le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero sentir tu boca, M&oacute;nica.<\/p>\n<p>Mon&iacute; no se llamaba M&oacute;nica, pero eso era lo de menos. El sujeto hab&iacute;a sellado su suerte. Mon&iacute; tambi&eacute;n se hab&iacute;a calentado, y podr&iacute;a haber considerado incumplir el plan de Isa y cog&eacute;rselo en el mism&iacute;simo balc&oacute;n, si el sujeto no la hubiera seguido empujando despu&eacute;s de que le pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;qu&eacute; haces?&rdquo;. Pero, de cualquier manera, Mon&iacute; sigui&oacute; masturbando al sujeto, pasando ahora al tronco, para poder ser m&aacute;s r&aacute;pida, sin temor a que acabara de pronto. Le dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Mira c&oacute;mo est&aacute;s. &iquest;Crees poder aguantar? Porque despu&eacute;s a&uacute;n me tienes que coger.<\/p>\n<p>&mdash;Prometo que s&iacute; &mdash;contest&oacute; el sujeto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y si no puedes?<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;a masturbarte toda la noche. Pero, por favor, necesito sentir tu boca.<\/p>\n<p>Feliz con esta peque&ntilde;a victoria, Mon&iacute; hizo adem&aacute;n de bajar, pero se detuvo.<\/p>\n<p>&mdash;Con una condici&oacute;n. Ahora vas a salir del balc&oacute;n, ir&aacute;s al ba&ntilde;o, te lavar&aacute;s con mucho cuidado y regresar&aacute;s aqu&iacute;. No se te bajar&aacute; en el camino, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dios, no! Antes creo que seguir&aacute; subiendo, s&oacute;lo de pensar en ti &mdash;dijo el sujeto, que estuvo a punto de entrar a la fiesta sin haberse guardado el miembro en el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando Mon&iacute; lo vio entrar al ba&ntilde;o, le habl&oacute; desde afuera a Isa, que segu&iacute;a en la puerta<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cansada de montar guardia? &iquest;Quieres montar otra cosa?<\/p>\n<p>&mdash;Odio tus juegos de palabra, &iquest;sabes? &mdash;le contest&oacute; Isa. &mdash;&iquest;C&oacute;mo est&aacute; &eacute;l?<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bastante bueno. Estuve a punto de cog&eacute;rmelo. M&eacute;tete al balc&oacute;n y espera a que regrese. Dile que me fui.<\/p>\n<p>Cuando el Javier regres&oacute; al balc&oacute;n, Isa lo salud&oacute; agitando la mano. Javier estuvo a punto de correr a la fiesta, para ver d&oacute;nde estaba Mon&iacute;, pero Isa le dijo con una voz fuerte:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mon&iacute;? Se fue. Creo que la espantaste.<\/p>\n<p>&mdash;No, no. Ella&hellip; &mdash;mascull&oacute; Javier &mdash;&iquest;Ella dijo eso? &iquest;Dijo algo?<\/p>\n<p>&mdash;Yo s&oacute;lo la vi irse, y me desped&iacute; a lo lejos. Parece que llevaba prisa. &iquest;Ser&aacute; eso lo que la incomod&oacute;? &mdash;dijo se&ntilde;alando el bulto de Javier, que no se hab&iacute;a bajado ni con la mala noticia. Por primera vez en la noche, el tipo se sonroj&oacute;, y se dio la vuelta.<\/p>\n<p>Isa lo abraz&oacute; por atr&aacute;s. Sus generosos pechos se amoldaron a la espalda de Javier, y la mano de ella se desliz&oacute; por el brazo de &eacute;l, hacia su entrepierna.<\/p>\n<p>&mdash;Soy tu compa&ntilde;era de clase desde el semestre pasado. &iquest;C&oacute;mo me llamo?<\/p>\n<p>Como Javier no contest&oacute;, Isa retir&oacute; su mano. &Eacute;l musit&oacute; algo que a ella le son&oacute; como &ldquo;perd&oacute;n&rdquo;, y de nuevo tom&oacute; su miembro. Igual que lo hab&iacute;a hecho Mon&iacute;, Isa lo masturb&oacute;. Pero, desde atr&aacute;s, desde su espalda, la masturbaci&oacute;n de Isa era m&aacute;s exacta que la de Mon&iacute; (Javier pens&oacute; que esa mano parec&iacute;a conocerlo tan bien como su propia mano), y los pechos de Isa le daban una encanto especial a la escena. Javier quer&iacute;a verlos. A diferencia de los de Mon&iacute;, enormes para las proporciones de la chica, los de su amiga se ajustaban perfectamente a su cuerpo, armoniosamente robusto y abundante en las partes perfectas.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero verte &mdash;dijo &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; no. En un cuarto &mdash;contest&oacute; ella.<\/p>\n<p>La victoria de Isa fue atravesar la fiesta llevando de la mano a un sujeto tan carita, tan convencionalmente guapo, y meterse con &eacute;l a uno de los pocos cuartos que, para esa hora, estaban desocupados. La cara era grande y ten&iacute;a un n&uacute;mero absurdamente grande de habitaciones para cualquier tonter&iacute;a. En una de ellas, probablemente del jefe de familia, hab&iacute;a un sill&oacute;n ergon&oacute;mico enorme como un trono, largos libreros llenos de enciclopedias y libros de derecho que nadie parec&iacute;a haber le&iacute;do nunca, y un escritorio est&uacute;pidamente grande, que ocupaba casi la mitad del cuarto, que estaba coronado en cada esquina por una estatua que representaba a un general valeroso sobre un caballo encabritado y ten&iacute;a un reposapi&eacute;s debajo.<\/p>\n<p>Isa se sent&oacute; en el sill&oacute;n ergon&oacute;mico y Javier se par&oacute; en el reposapi&eacute;s. La muchacha se quit&oacute; el pasado su&eacute;ter que tra&iacute;a en ese momento, debajo del cual estaban, retenidos por un brassier deportivo, dos pechos blanqu&iacute;simos. Isa anim&oacute; a Javier a acercarse y le quit&oacute; el pantal&oacute;n, ahora completamente. Despu&eacute;s de probar la dureza del pene entre sus manos, empez&oacute; a besar el tronco. Luego, us&oacute; la lengua y, marcando una estela de saliva, recorri&oacute; el camino hacia el glande, que empez&oacute; a succionar con destreza. El novio abusivo que hab&iacute;a tenido en preparatoria hab&iacute;a ya quedado en el olvido, y le hab&iacute;a dejado una sola cosa buena: mucha experiencia en el sexo oral. Isa sab&iacute;a crear un vac&iacute;o justo antes de romperlo pasando por encima la lengua, creando un peque&ntilde;o chasquido que el hombre sent&iacute;a en todo su cuerpo. Este truco, a&ntilde;os atr&aacute;s, a veces le hab&iacute;a ahorrado tener que introducirse aquello hasta la garganta.<\/p>\n<p>En este caso, eso no la preocupaba, puesto que Javier ten&iacute;a la vida clavada en su brassier, y entre m&aacute;s diestramente mamaba Isa, m&aacute;s quer&iacute;a &eacute;l quit&aacute;rselo. Finalmente no resisti&oacute;, y dobl&oacute; su cuerpo para llegar con las manos hasta la espalda de Isa, sin salir de su boca. El resultado fue terrible, porque este movimiento casi lo tira del reposapi&eacute;s. Javier no call&oacute;, pero para conservar el equilibrio, tuvo que bajar del reposapi&eacute;s, y la mezcla entre excitaci&oacute;n y v&eacute;rtigo lo oblig&oacute; a sentarse en el piso. Isa rio hasta ponerse colorada, se quit&oacute; ella misma el brassier y subi&oacute; sobre el cuerpo de Javier. Sus pezones ten&iacute;an una aureola rosada y difusa, pero el mont&iacute;culo se hab&iacute;a concretado y definido por la excitaci&oacute;n; roz&oacute; con cada pez&oacute;n el pene unas diez veces, y luego lo masturb&oacute; entre los pechos. Estando casi a punto de acabar, a Javier se le pas&oacute; por la cabeza la idea de que se estaba cogiendo una nube divina , encarnada en una hermosura rubia y recubierta de terciopelo.<\/p>\n<p>Isa se dio cuenta de que era ahora el momento, y sin preguntarle nada, se quit&oacute; el pantal&oacute;n y lo mont&oacute;. Fue impetuosa y un poco imprudente, porque Javier era un poco m&aacute;s largo de lo que ella profunda, y el primer golpe de su verga, producido por la ca&iacute;da de ella, la lastim&oacute; un poco. Como fuera, sigui&oacute; casi con la misma intensidad, porque, en ese momento, el dolor no se distingu&iacute;a claramente del placer. Javier, por su parte, hac&iacute;a movimientos un poco err&aacute;ticos tratando de seguir el ritmo. Y mientras, &eacute;l se daba a lo que le gustaba: nalguearla delicadamente y separarle la nalgas para sentir una penetraci&oacute;n m&aacute;s libre y m&aacute;s fluida.<\/p>\n<p>De pronto, por una especie de iluminaci&oacute;n divina, se le ocurri&oacute; a Javier mirarle a Isa la cara (y, por primera vez, no el sexo ni los pechos). Vio que ten&iacute;a los ojos en blanco. Para cuando &eacute;l se dio cuenta, Isa estaba teniendo, qui&eacute;n sabe desde hac&iacute;a cu&aacute;nto tiempo, un orgasmo largo, sutil y apagado. Se hab&iacute;a quedado como trabada en esa primera parte del orgasmo que es un anuncio, una premonici&oacute;n &mdash;es parte de la que las parejas de los hombres precoces suelen no pasar nunca. Javier entonces se irgui&oacute; para besarle bruscamente los pechos. La idea fue ganadora, puesto que las paredes de Isa se contrajeron y se le escap&oacute; un quejido prolongado. En el movimiento, patearon el escritorio, y uno de los jinetes se cay&oacute; y se rompi&oacute;. Isa estaba ida por el orgasmo, y Javier demasiado caliente como para darle importancia. Como &eacute;l no hab&iacute;a terminado, tumb&oacute; a Isa de espaldas y la penetr&oacute; misioneramente. Era algo que hac&iacute;a para s&iacute; mismo; Isa yac&iacute;a l&aacute;nguida y Javier le daba con la energ&iacute;a que le quedaba. Dur&oacute; poco m&aacute;s, y apenas pudo salir para terminarle en el est&oacute;mago. Isa no se habr&iacute;a arriesgado: en realidad ten&iacute;a diu, pero siempre le daba curiosidad c&oacute;mo reaccionaban los hombres antes de venirse.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de disfrutar el sopor que sigue a encuentros as&iacute;, se vistieron y acordaron que Javier saldr&iacute;a primero. Mon&iacute; estaba esperando en la puerta y le dijo, muy en voz alta:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero qu&eacute; ruidoso eres! Me hubieras aturdido con tus quejidos si hubiera sido yo la afortunada.<\/p>\n<p>Javier no supo qu&eacute; decir.<\/p>\n<p>&mdash;Mira, eres muy guapo, pero eres medio pat&aacute;n. Y, para m&iacute;, &ldquo;medio pat&aacute;n&rdquo; ya es pat&aacute;n suficiente. Me gust&oacute; tontear contigo; y a mi amiga le gust&oacute; cogerte. Todo en orden, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Javier asinti&oacute; con la cabeza y casi no volvi&oacute; a decir nada el resto de la noche. En realidad, se port&oacute; bastante agradable y receptivo. A Mon&iacute; jam&aacute;s la contact&oacute; de nuevo, pero a Isa le escrib&iacute;a cada tanto con noticias personales y le daba peque&ntilde;os regalos. Mon&iacute; e Isa volvieron a intentar un par de veces la misma f&oacute;rmula. Iban a un bar o a una fiesta, Mon&iacute; seleccionaba a un sujeto de su gusto, y procuraba dejarlo listo para Isa. Sin embargo, Mon&iacute; casi nunca llegaba a masturbarlos, y los hombres generalmente se iban, felices y excitados, pero solos, pensando que era mejor sentirse solamente halagados por dos chicas, que ser desfalcados por dos posibles estafadoras. As&iacute; pues, Mon&iacute; e Isa cambiaron la t&eacute;cnica, y empezaron a coquetear con los hombres simult&aacute;neamente. A Isa le gustaba ver c&oacute;mo la belleza de Mon&iacute; los trastornaba y, aunque ya no cog&iacute;an con ellos, normalmente se llevaban una noche de juerga gratis.<\/p>\n<p>De nuevo en el subterr&aacute;neo<\/p>\n<p>Por estas razones, Mon&iacute; no sab&iacute;a qu&eacute; era lo que quer&iacute;a Isa. &iquest;Quer&iacute;a que el profesor Mario corriera con los gastos? El portafolio desgastado y el saco de parches era una mala se&ntilde;al al respecto. &iquest;Quer&iacute;a volver al plan original? Eso tendr&iacute;a sentido, puesto que desde hac&iacute;a a&ntilde;os, Isa le ten&iacute;a ganas a aqu&eacute;l hombre. Pero, en ese caso, &iquest;de d&oacute;nde hab&iacute;a salido ese &ldquo;nos gustar&iacute;a mucho que nos acompa&ntilde;ara&rdquo;? &iquest;D&oacute;nde estaba la nueva, atrevida Isa universitaria?<\/p>\n<p>El profesor no vacil&oacute; en su respuesta, y en el segundo en el que Mon&iacute; pens&oacute; todo esto, contest&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Hace un tiempo que no bebo, pero supongo que podr&iacute;a pedir un vaso de agua. Me gustar&iacute;a saber qu&eacute; ha sido de ustedes y disculparme apropiadamente por lo que pas&oacute;.<\/p>\n<p>&iexcl;Ese desgraciado profesor, siempre hablando como el personaje de una novela victoriana! Al profesor (Mon&iacute; se lo hab&iacute;a preguntado) no le gustaba ese g&eacute;nero, y hablaba id&eacute;ntico. A ella le hab&iacute;a gustado mucho ese g&eacute;nero, y siempre le choc&oacute; c&oacute;mo hablaba el profesor.<\/p>\n<p>&mdash;Es que nosotras ya no sabemos a d&oacute;nde ir &mdash;dijo Isa, entre risitas (tontas, seg&uacute;n Mon&iacute;). &mdash;La verdad, es que por venir a verlo nos pasamos de nuestra estaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Oh, lo lamento mucho. Si yo me hubiera acercado a hablarles, probablemente habr&iacute;an bajado a tiempo &mdash;contest&oacute; el profesor. &iexcl;Pero qui&eacute;n en su sano juicio dice &ldquo;oh&rdquo;! &mdash;Conozco un lugar por aqu&iacute;, que es m&aacute;s bien un caf&eacute; que un bar. Debe uno sentarse en el piso, entre almohadones, y todo el lugar est&aacute; a media luz. Pero, si eso no les molesta, creo que el caf&eacute; vale la pena.<\/p>\n<p>Isa asinti&oacute; enf&aacute;ticamente con un saltito. Mon&iacute; hizo un gesto de sospecha al ver como los ojos de Mario se posaban un segundo en el escote de Isa, esa preciosa columna antigua, para luego subir discretamente y clavarse con respetuosa atenci&oacute;n en sus ojos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cap&iacute;tulo I: &ldquo;La b&uacute;squeda&rdquo; Cap&iacute;tulo II En el subterr&aacute;neo Mon&iacute; vio pasar por la ventana del vag&oacute;n la estaci&oacute;n en la que ella e Isa tendr&iacute;an que haberse bajado. Con una sonrisa y cruzando la pierna delicadamente, tom&oacute; asiento frente a Mario. Isa tom&oacute; el asiento junto a &eacute;l, de manera que lo ten&iacute;an m&aacute;s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28446,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":{"0":"post-46457","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-series"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28446"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46457"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46457\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}