{"id":46466,"date":"2024-03-26T23:00:00","date_gmt":"2024-03-26T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-03-26T23:00:00","modified_gmt":"2024-03-26T23:00:00","slug":"novios-formales-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/novios-formales-ii\/","title":{"rendered":"\u00bfNovios formales? (II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46466\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No mentir&iacute;a si dijera que nunca estuve segura del paso que di. No fue f&aacute;cil renunciar a tantas cosas que hab&iacute;an formado parte de mi d&iacute;a a d&iacute;a durante a&ntilde;os. Pero, de un modo u otro, todos los caminos parec&iacute;an llevar a ello; hab&iacute;a algo dentro de m&iacute; que me gritaba que lo hiciera y, si de algo s&iacute; estoy convencida, es que estoy perdidamente enamorada de Lex.<\/p>\n<p>Tras decidir dejar los dos nuestras vidas promiscuas y poner punto y final a eso de follarnos a todo lo que se cruzaba en nuestro camino, pasamos juntos unos de los mejores d&iacute;as de nuestras vidas. A su lado no dudaba de nada y me sent&iacute;a la persona m&aacute;s feliz del mundo. No paraba de re&iacute;r, de divertirme, de follar, de sentirme cuidada, de sentirme bien&#8230; Pero ahora tocaba volver a casa y a una realidad muy distinta. Ahora tocaba esperar al pr&oacute;ximo viaje y luego al siguiente, y as&iacute; hasta que terminara esta etapa de mierda y lo volvieran a destinar aqu&iacute;, a mi lado.<\/p>\n<p>En el avi&oacute;n no paraba de pensar en las pocas ganas que ten&iacute;a de trabajar al d&iacute;a siguiente. La rutina y la normalidad me persegu&iacute;an de nuevo: ten&iacute;a que hacer la compra, planificar las comidas de toda la semana, regar las macetas, avisar a mi amigo Jack, que me estaba cuidando los gatos durante mi ausencia, de que ya volv&iacute;a&#8230; Qu&eacute; poco me gustaba esto sin que Lex estuviera a mi lado.<\/p>\n<p>Al llegar a casa, cargada de maletas y pensando en todo lo que ten&iacute;a que hacer, mis dos bolitas de pelo salieron a saludarme. Se me fue el santo al cielo y, cuando fui a darme cuenta, casi hab&iacute;a pasado una hora achuch&aacute;ndome con los gatos, sin hacer absolutamente nada. Me entraron las prisas y me puse a deshacer las maletas en el mismo sal&oacute;n. Le enviaba un audio a Lex para que no se preocupara cuando, al abrir la segunda maleta, los ojos me hicieron chiribitas. Acababa de ver, entre la ropa, el juego de dildos que compramos juntos y la voz se me cort&oacute; en seco. Tras unos segundos, segu&iacute; hablando al m&oacute;vil para decirle que lo llamaba en un momento.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la cajita de los dildos y los contempl&eacute; con una risita. El plug peque&ntilde;o, el plug grande, el dildo b&aacute;sico, el finito pero curvado, el grande y rugoso y el obscenamente ancho. Era preciosos, parec&iacute;an llevar grabado a fuego las horas y horas de placer que garantizaban. Llena de malos pensamientos, cerr&eacute; las cortinas, fui a la habitaci&oacute;n, me cambi&eacute; y cog&iacute; lubricante de la mesita de noche.<\/p>\n<p>Coloqu&eacute; el m&oacute;vil en la mesa, frente al sof&aacute;, apoyado con lo primero que pill&eacute;, e hice una videollamada a Lex. &ldquo;Hola, cari&ntilde;o. &iquest;C&oacute;mo has llegado?&rdquo; fue su saludo, a lo que no contest&eacute; con nada m&aacute;s que una sonrisa. Me alej&eacute; del tel&eacute;fono dejando ver mi sencillo atuendo: un simple liguero negro, de cintas anchas y lisas y argollas met&aacute;licas. Nada m&aacute;s. Nada arriba, nada m&aacute;s abajo. Lex se qued&oacute; mudo y trag&oacute; saliva. Se mord&iacute;a el labio viendo como me sentaba en el sof&aacute;, abriendo las piernas y cogiendo el m&aacute;s peque&ntilde;o de los dildos. Abr&iacute; las piernas a la vez que me llevaba el dildo a la boca, lami&eacute;ndolo y chup&aacute;ndolo con delicadeza al mismo tiempo que empezaba a tocarme. Lex, en su casa, tom&oacute; asiento, se meti&oacute; la mano bajo el pantal&oacute;n y se dispuso a disfrutar del espect&aacute;culo.<\/p>\n<p>El manantial de fluidos vaginales no se hizo esperar y, con una hilera de saliva colgando, el dildo viaj&oacute; desde mi boca a mi co&ntilde;o. Lex se desabroch&oacute; el pantal&oacute;n cuando el primero de mis gemidos, t&iacute;mido y breve, se escap&oacute; de mi garganta. Mis movimientos eran lentos y fluidos, describiendo una ligera e involuntaria onda con la cadera al comp&aacute;s del dildo introduci&eacute;ndose en mi co&ntilde;o. Cuando Lex se sac&oacute; la polla, pr&oacute;xima a la erecci&oacute;n, me incorpor&eacute; en mi asiento para ver mejor y, como un automatismo, agarr&eacute; el dildo m&aacute;s fuerte y lo introduje m&aacute;s r&aacute;pido y profundo.<\/p>\n<p>A cientos de kil&oacute;metros, conectados por la peque&ntilde;a pantalla de m&oacute;vil, nuestras masturbaciones se sincronizaron. Lex se la meneaba siguiendo mi mano, con cara de inter&eacute;s, sin perder detalle. Gir&eacute; mi cadera hacia la izquierda para que se me viera bien el culo, quedando mi mano derecha con el dilo atrapada entre mis muslos. Con la mano izquierda, me agarr&eacute; el cachete y abr&iacute; para que se viera bien. Llevaba el plug metido en el culo. A Lex casi se le salen los ojos de las &oacute;rbitas. Reclinado hacia delante, olvid&oacute; nuestra sincronizaci&oacute;n y empez&oacute; a masturbarse como un desesperado. Sin dejar de meterme el dildo, me acariciaba el contorno del ano, jugando con la base del plug y amagando con sacarlo. Al cabo de un rato, con Lex comi&eacute;ndome con los ojos, lo fui sacando muy despacito, dejando ver como mi ano se iba dilatando. Tras unos segundos y con un peque&ntilde;o sonido que record&oacute; al del vac&iacute;o, el plug qued&oacute; fuera y mi culo abierto.<\/p>\n<p>Permanec&iacute; as&iacute; unos segundos, para que Lex me viera&#8230; para verlo yo a &eacute;l. En el breve trascurso de tiempo desde que vi los dildos en la maleta y fui a mi habitaci&oacute;n hab&iacute;a planeado toda una secuencia a seguir. Sin dejar en ning&uacute;n momento de darme ca&ntilde;a con el primero de los dildos, tom&eacute; de la caja el segundo. Era turno de ese chico tan sutil, pero de malas ideas, el dildo finito con curva endiablada destinado desde el d&iacute;a en que se dise&ntilde;&oacute; a recorrer mi recto. Se acerc&oacute; a la puerta de mi ano y ni siquiera toc&oacute; antes de entrar. La dilataci&oacute;n y su curva se aliaron para allanar el camino a mis entra&ntilde;as. Cuando lo tuve dentro tuve, sent&iacute; como si un gancho me agarrara desde el culo pero, al tirar de &eacute;l, sali&oacute; con la misma suavidad con la que entr&oacute;. Era maravilloso, solo que hab&iacute;a un problema: el plug era tan gordo que, aun teni&eacute;ndolo puesto solo unos minutos, me dej&oacute; el culo tan ensanchado que ahora me sab&iacute;a a poco. No dud&eacute; mucho y di un salto de guion.<\/p>\n<p>Acto tercero: golpeando con La Maza. As&iacute; llam&eacute; al dildo m&aacute;s largo de la colecci&oacute;n. No me cerraban los dedos por poco al cogerlo. Su punta estaba formada por grandes &oacute;valos y esferas que cumpl&iacute;an una labor similar a la de las bolas chinas. D&aacute;ndole la espalda al tel&eacute;fono, dej&eacute; en la caja los dos dildos con los que ya hab&iacute;a jugado y pas&eacute; al siguiente nivel. Me gir&eacute; para mirar a Lex y que viera bien lo que ven&iacute;a. Como un reflejo de pasi&oacute;n, pas&eacute; la lengua por el dildo. Me pareci&oacute; por instantes que la larga polla negra de la videollamada era lo que ten&iacute;a entre manos. Su sabor se represent&oacute; en mi mente y, salivando, mi lengua se aplast&oacute; contra el dildo en su ascenso. Roci&eacute; lubricante tanto en &eacute;l como en la mano para aplic&aacute;rmelo despu&eacute;s en el culo. Lanc&eacute; una &uacute;ltima mirada a Lex y me puse a cuatro patas, dej&aacute;ndole la visi&oacute;n de mi culo y mi co&ntilde;o. Las dos primeras bolitas entraron bien, resbal&aacute;ndose con el lubricante. Sin embargo, la tercera supon&iacute;a un salto considerable. No lo esperaba y no puse delicadeza alguna en mis acciones. De golpe, mi culo se hab&iacute;a abierto un cent&iacute;metro m&aacute;s. Los ojos se me dieron la vuelta y not&eacute; un calambrazo en el ano. Con una mano hacia atr&aacute;s usando a La Maza no era la postura m&aacute;s id&oacute;nea para estimularme el cl&iacute;toris, pero ten&iacute;a que hacerlo. Con la cara aplastada contra el sof&aacute; y poniendo m&aacute;s el culo en popa, llegu&eacute; hasta el cl&iacute;toris con la mano tonta como pude. Mis abundantes fluidos se mezclaban con el lubricante que chorreaba por mi culo. Mi mano era una locomotora. Un temblor me recorri&oacute; por dentro desde el co&ntilde;o a las rodillas y desde el co&ntilde;o a la garganta. Una &ldquo;A&rdquo; vibrante y creciente se escap&oacute; por mi boca y la cuarta esfera entr&oacute; en mi culo.<\/p>\n<p>Se hizo el silencio en mi mente. Mi mente se perturb&oacute; tanto como mi culo. Mov&iacute; el dildo en la direcci&oacute;n opuesta, sintiendo como cada mil&iacute;metro del relieve sal&iacute;a suavemente. Al volver a introducirlo, no hall&eacute; resistencia alguna. &iquest;Tan f&aacute;cil?, pens&eacute;. Lo saqu&eacute; y lo met&iacute; una vez m&aacute;s, un poco m&aacute;s r&aacute;pido. Y despu&eacute;s un poco m&aacute;s. Cuando vine a darme cuenta, estaba aporre&aacute;ndome el culo pose&iacute;da por un apetito voraz hacia una cosa que no pod&iacute;a ni agarrar bien con una sola mano. Un dildo al que el sobrenombre de La Maza se le quedaba corto. Con fuerza y constancia persever&eacute; en mi flagelo anal hasta que el brazo se me qued&oacute; dormido.<\/p>\n<p>Me dej&eacute; caer, agotada. Observ&eacute; el dildo en la mano y asent&iacute; al ver todo lo que mi culo pod&iacute;a tragarse. Busqu&eacute; a Lex en el m&oacute;vil y los dos re&iacute;mos como p&iacute;caros. Me tom&eacute; unos segundos para recuperar el aliento. Usando solo gestos, le indiqu&eacute; a Lex que esto no hab&iacute;a terminado.<\/p>\n<p>Quedaba un &uacute;ltimo amigo por conocer. Ten&iacute;a forma de bala achatada, pero de tama&ntilde;o obscenamente grande. Solo para expertos&#8230; como yo. En aquel momento no supe decir si era largo o corto, porque era tan jodidamente grueso que su longitud parec&iacute;a rid&iacute;cula. Haci&eacute;ndome la remolona, dej&eacute; caer con pausa el lubricante por su superficie. Lex resoplaba retomando la sincronicidad conmigo al masturbarse. Me abr&iacute; de piernas y alc&eacute; la cadera, mi co&ntilde;o se ve&iacute;a brillante y mi culo negro profundo. Apoy&eacute; aquella herramienta de locura contra mi ano, cerr&eacute; los ojos y empuj&eacute;. Para sorpresa de nadie, mi culo hambriento y experimentado se trag&oacute; aquella aberraci&oacute;n con suma facilidad. Mantuve los ojos cerrados y respir&eacute; profundo hacia el cielo. Oh, Dios. Creo que nunca tuve algo tan gordo dentro de mi, mucho menos de mi culo. Con ese tama&ntilde;o no pod&iacute;a darme mucha ca&ntilde;a, as&iacute; que centr&eacute; mis esfuerzos en reventarme el cl&iacute;toris. Con el roce de mis dedos por mi co&ntilde;o se escuchaba un ligero chapoteo. Sent&iacute; un quemaz&oacute;n en mi interior que me imped&iacute;a abrir los ojos, indicando que estaba a punto de correrme. Se ven&iacute;a, estaba llegando. Mi cuerpo ardiendo se tens&oacute; para recibir el orgasmo&#8230; y la puerta se abri&oacute;.<\/p>\n<p>Grit&eacute;, pero no fue el orgasmo lo que me empuj&oacute; a ello. Ajeno a mi presencia, Jack entr&oacute; a la casa como hizo cada d&iacute;a durante mi ausencia para alimentar a mis gatos. No s&eacute; si por el grito o por la imagen que le recibi&oacute;, su amiga desnuda y abierta de piernas con el co&ntilde;o chorreando y un consolador del grosor de su pu&ntilde;o metido en el culo, Jack casi se cae del susto. Atropellando las palabras trataba de disculparse y dejar atr&aacute;s este comprometido momento. &ldquo;Perd&oacute;n&rdquo;, &ldquo;no sab&iacute;a que ya hab&iacute;as llegado&rdquo;, &ldquo;quedamos en otro momento&rdquo;&#8230; dec&iacute;a todo a la vez mientras daba marcha atr&aacute;s cerrando la puerta. Lex ped&iacute;a explicaciones preocupado, pues no ten&iacute;a ni idea de qu&eacute; estaba pasando, ya que solo me ve&iacute;a a m&iacute; blanca como la leche, con cara de haber visto un fantasma y sac&aacute;ndome a toda prisa el troncho del culo. &ldquo;Ahora te llamo&rdquo;, le dije y colgu&eacute;.<\/p>\n<p>Me tap&eacute; con lo primero que pill&eacute; y me asom&eacute; a la puerta para llamar a Jack. La verg&uuml;enza, el remordimiento o vete t&uacute; a saber qu&eacute; sentimiento me estaba corroyendo. Jack era uno esos amigos a los que me foll&eacute; innumerables veces en mi reci&eacute;n apartada vida promiscua y me hab&iacute;a visto cientos de veces en pelotas (y con cosas dentro del culo), pero esto era diferente. Ten&iacute;a la necesidad de justificarme, pedirle perd&oacute;n no se muy bien por qu&eacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Jack! -grit&eacute; asomada a la puerta, sin llegar a salir- Ven&#8230; lo siento. No pasa nada.<\/p>\n<p>-No te preocupes. Vengo en otro momento. Pensaba que a&uacute;n no hab&iacute;as llegado y&#8230;<\/p>\n<p>-Ven, porfa. Si ya est&aacute;. Si&#8230; -no ten&iacute;a ni idea de qu&eacute; decir-. Entra, porfa, y hablamos.<\/p>\n<p>Levantando los brazos, en se&ntilde;al de no tener otra opci&oacute;n, Jack se dio la vuelta y entr&oacute; en la casa. Tapada solo con una camiseta de baloncesto de Lex, que me quedaba como un vestido y ten&iacute;a para estar por casa, siempre tirada por el sof&aacute;, le di un fuerte abrazo. Nos sentamos en el sof&aacute; donde acababa de pillarme meti&eacute;ndome una bala de ca&ntilde;&oacute;n por el culo, me sent&eacute; girada hacia &eacute;l, nerviosa a&uacute;n y torpe en mis movimientos por lo que acababa de ocurrir. De inmediato me di cuenta de que, al sentarme, el camiset&oacute;n no me cubr&iacute;a mucho m&aacute;s del culo y no ten&iacute;a nada debajo. Di un saltito tirando de la camiseta hacia abajo y me cruc&eacute; de piernas tratando de preservar la poca verg&uuml;enza que me quedaba.<\/p>\n<p>-Muchas gracias por cuidarme los gatos y&#8230; Y perdona por lo que has visto. Se me ha olvidado avisarte cuando he llegado. &iexcl;Lo siento, lo siento!<\/p>\n<p>-Tranquila, Hanna. &iquest;De qu&eacute; tienes que disculparte? No estabas haciendo nada malo y&#8230; no he visto nada que hubiera visto antes.<\/p>\n<p>-Eso es verdad. No te vas a asustar despu&eacute;s de todo.<\/p>\n<p>-Creo que en peores te he visto. Buenos, nos hemos visto.<\/p>\n<p>Nos re&iacute;mos, normalizando, al fin, la situaci&oacute;n. Sent&iacute; mucho alivio. Jack se reclin&oacute; en el sof&aacute; y dio un peque&ntilde;o brinco para buscar por su espalda algo que le molest&oacute;. Lentamente sac&oacute; de entre los cojines el dildo gordo que hab&iacute;a tenido en el culo. Me ech&eacute; las manos a la boca en cuanto lo vi en sus manos. A&uacute;n pringoso de lubricante, lo observaba con cierta distancia y cara de asombro.<\/p>\n<p>-&iexcl;Dame, dame! -me apresur&eacute; a decir-. Toma, l&iacute;mpiate las manos. &iexcl;Joder, lo siento!<\/p>\n<p>-&iexcl;Que no te preocupes, tonta! &iexcl;Que es normal!<\/p>\n<p>-Bueno -mir&eacute; el grueso del dildo-. Normal, normal&#8230;<\/p>\n<p>-Vale, ah&iacute; llevas raz&oacute;n. No quer&iacute;a ser yo quien lo dijera. Pero porque t&uacute; eres una campeona y esa alegr&iacute;a que te llevas -contest&oacute; Jack medio en broma medio en serio.<\/p>\n<p>-S&iacute;, alegr&iacute;a me estaba llevando&#8230; pero ahora noto como me entra aire por el culo.<\/p>\n<p>A Jack se le escap&oacute; una risa sonora y se tap&oacute; la cara con la mano, mirando hacia otro lado.<\/p>\n<p>-&iquest;Por el culo? &iquest;Eso? Ha sido muy r&aacute;pido y no me ha dado tiempo a distinguir pr&aacute;cticamente nada. Pero, joder&#8230;<\/p>\n<p>-No te sorprendas ahora, amigo. Que sabes que mi novio que cumple el estereotipo de negro. Y, bueno, t&uacute; tampoco est&aacute;s mal. Y, que yo recuerde, un par de veces lo hemos hecho por detr&aacute;s -dije haci&eacute;ndome la indignada, d&aacute;ndole palmaditas en la pierna.<\/p>\n<p>-S&iacute;, un par de ves. Y tres, y cuatro.<\/p>\n<p>Me ech&eacute; a re&iacute;r colorada de la verg&uuml;enza. Le di un abrazo ocult&aacute;ndome la cara y el me zarande&oacute; entre risas.<\/p>\n<p>-Soy lo peor.<\/p>\n<p>-No, simplemente disfrutas de tu sexualidad. A ver, d&eacute;jamelo que lo vea.<\/p>\n<p>-&iquest;Pero que dices, tonto? Si est&aacute; lleno de lubricante y me lo acabo de meter por el culo.<\/p>\n<p>-&iquest;Volvemos al principio? &iquest;T&uacute; crees que me importa? -sin mucha convicci&oacute;n, le hice caso y se lo pas&eacute;-. &iexcl;Joder! La verdad que es un buen troncho.<\/p>\n<p>-Ya te he dicho, he estado entrenada por los mejores. Entre unos y otros me hab&eacute;is acostumbrado a lo bueno y uno normalito ahora me sabe a poco.<\/p>\n<p>Cuando acab&eacute; de decir esta &uacute;ltima frase, cientos de recuerdos me bombardearon la mente y me hicieron estremecer. La maquinaria, que no hab&iacute;a terminado de apagarse, se puso en marcha de nuevo, calent&aacute;ndose r&aacute;pidamente, presa de un deseo olvidado, que nunca extinguido. Hubo silencio y proximidad; una mirada de sonrisa muda y todos los elementos de la futura culpabilidad se reunieron. Me gustar&iacute;a decir que fue cosa de los dos y no mentir&iacute;a mucho, pero fui yo quien se lanz&oacute; a su boca. Fui yo quien rompi&oacute; la fr&aacute;gil barrera entre el mero tonteo de los antiguos amantes y la pasi&oacute;n de los nuevos. Hasta el culo levant&eacute; del asiento para ir a buscarlo y no perdieron tiempos mis manos en rodear su cabeza.<\/p>\n<p>La respuesta, eso s&iacute;, fue inmediata. Con cierto titubeo me rode&oacute; la cintura mas, cuando mi lengua entro en su boca, sus manos entraron bajo mi escasa vestimenta. Me agarr&oacute; el culo y me dej&eacute; caer sobre &eacute;l. A la vez que ca&iacute;a mi cuerpo, cientos de pensamientos cayeron en mi consciencia. Todos los actores de mi cuerpo se detuvieron cuando entre ellos hallaron culpa. Culpa. Culpa por algo que hace nada no supon&iacute;a un problema. Culpa por lo que iba a hacer, culpa por mi ser. Desprend&iacute; mis labios de los suyos y busqu&eacute; en su mirada auxilio. Jack, confuso, me mir&oacute; contrariado, con ojos de tierna preocupaci&oacute;n. Mi cara se alargaba y este inesperado dolor prepar&oacute; las l&aacute;grimas en mis ojos. Jack, con las manos a&uacute;n bajo mi ropa, me acarici&oacute; la espalda con cari&ntilde;o. Y fue el nuevo contacto de su piel con piel lo que aviv&oacute; las ascuas del incendio en mi interior.<\/p>\n<p>Mord&iacute; de nuevo su boca como un depredador en la noche y le agarr&eacute; la cabeza con ambas manos de tal forma que casi se la arranco. El fuego era el silencio de la culpa y m&aacute;s fuego necesitaba mi pesar. Casi con desesperaci&oacute;n, le agarr&eacute; el paquete, sin soltarle la cabeza, sin dejarle de morderle los labios. Con r&aacute;pidos movimientos tuve en un instante su polla en mi mano. Jack se estremeci&oacute; en ese momento y tir&oacute; de mi camiseta hacia arriba, mostrando el liguero y mi sexo desnudo. Hab&iacute;a estado masturb&aacute;ndome durante quince minutos delante de un m&oacute;vil, estaba chorreando y m&aacute;s que preparada. No quer&iacute;a esperar m&aacute;s. La culpa era grande, pero el deseo lo era m&aacute;s.<\/p>\n<p>-&iquest;Ya? -pregunt&oacute; sorprendido Jack.<\/p>\n<p>-Me has cortado la paja, los preliminares los tra&iacute;a ya hechos.<\/p>\n<p>Me levant&eacute;, dirig&iacute; con la mano y me dej&eacute; caer. Mi co&ntilde;o se trag&oacute; su polla. Ambos aspiramos un quejido al un&iacute;sono. Sin esperas, sin calentamiento, sin ritmo ascendente&#8230; mi cadera golpe&oacute; con fuerza tras ese primer suspiro. Jack trag&oacute; saliva y apret&oacute; los dientes, incapaz de asimilar tanta pasi&oacute;n de golpe. Me agarr&eacute; a su cuello para ganar potencia y estabilidad. Las sacudidas de mi pelvis eran limpias y poderosas como un ariete&#8230; a la inversa. &iexcl;Pum! &iexcl;Pum! &iexcl;Pum! Mi cuerpo machacaba al suyo al caer contra &eacute;l. Tratando de capear la andanada de golpes p&eacute;lvicos, Jack despert&oacute; de su trance, me agarr&oacute; del culo con las manos bien abiertas y se hizo con las riendas de mi galope. Con la fuerza que llevaba, al caer la siguiente vez, not&eacute; su polla tan adentro que sent&iacute; algo parecido a un calambre en el est&oacute;mago.<\/p>\n<p>Estaba flotando en una especie de ingravidez sexual, dando botes en una nube. Los dos con sonrisas en la boca, nos miramos y supimos entender que estaba siendo tan divertido para el otro como lo era para nosotros. Hab&iacute;a echado de menos a mi amante. Estaba tan guapo y tierno foll&aacute;ndome con esa sonrisa. &iquest;Por qu&eacute; dejamos de hacerlo? Oh, ya&#8230;<\/p>\n<p>Me sent&iacute; miserable. De la ingr&aacute;vida nube ca&iacute; al suelo firme, parti&eacute;ndome en la ca&iacute;da. No por la imposici&oacute;n, sin por haber faltado tan f&aacute;cil y r&aacute;pido a mi palabra, a un acuerdo del que fui precursora a partes iguales. Y Lex&#8230; &iquest;En qu&eacute; lugar le dejaba esto? Le estaba fallando, le hab&iacute;a mentido. Pero, &eacute;l era como yo, &iquest;por qu&eacute; privarnos de lo que nos causa gozo? &iexcl;Dios! No quer&iacute;a buscar respuestas, no quer&iacute;a indagar en esa tormenta. No ahora. Estaba echando un polvo y esas sombras no iban a joderme.<\/p>\n<p>La ca&iacute;da no fue solo metaf&oacute;rica, pues mi cuerpo, sin mente que lo gobernara, cedi&oacute; hacia un lado. Jack se apresur&oacute; a cogerme y, cuando se despej&oacute; la bruma de mi cabeza, trat&eacute; de disimularlo con risas, besos y mordiscos al cuello. De un empuj&oacute;n lo mand&eacute; de nuevo contra el respaldo del sof&aacute;. De un brinco me escap&eacute; y de otro me puse de rodillas frente a &eacute;l. Le agarr&eacute; la polla, le masaje&eacute; los huevos, desproveyendo a mi v&iacute;ctima de toda fuerza, y me met&iacute; todo lo que pude en la boca. Me encantaba verlo mientras se la mamaba, con el cuello retorcido, los ojos cerrados y gimiendo muy gracioso al paso de mi lengua por su pene.<\/p>\n<p>Me aventur&eacute; hacia regiones desconocidas. Manteniendo presa su polla en mi mano y, haciendo previa escala por esos huevazos que ten&iacute;a, descend&iacute; por el perineo. Entendi&oacute; r&aacute;pidamente las se&ntilde;ales y me facilit&oacute; el acceso levantando las piernas de forma obediente. Mi lengua descendi&oacute; en vertical y, al hacer contacto con el ano, apret&oacute; los gl&uacute;teos y emiti&oacute; un sonoro suspiro. Tuve una idea malvada.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a la caja de los dildos transparentes y saqu&eacute; el plug peque&ntilde;o, a&uacute;n sin estrenar. Con la boca bien abierta, ense&ntilde;ando los dientes y frot&aacute;ndome las manos con mi juguete le pregunt&eacute; como una ni&ntilde;a traviesa &ldquo;&iquest;puedo?&rdquo;. A lo que Jack, con un gesto que no indicaba mucha convicci&oacute;n, contest&oacute; &ldquo;dale&rdquo;.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a mi sitio para saborear de nuevo su polla, deslizando el plug por ella. Con un buen chorre&oacute;n de lubricante, lo acerqu&eacute; hasta su ano y, dibujando c&iacute;rculos con mi mu&ntilde;eca, se lo introduje muy, muy lentamente sin dejar de pajearlo en el proceso. &ldquo;&iexcl;Hostia!&rdquo; profiri&oacute; cuando entr&oacute; del todo en su culo. Consciente de cu&aacute;l era mi labor en ese momento, mi boca se peg&oacute; de nuevo a sus genitales y se trag&oacute; sus casi veinte cent&iacute;metros de carne. Me esforc&eacute; para que se olvidara del plug que acababa de meterle y as&iacute; parece que fue. El otrora silencioso Jack gem&iacute;a constantemente con sus m&uacute;sculos agarrotados. Cuando ya lo tuvo olvidado, volv&iacute; a meter la polla al completo en mi boca como maniobra de distracci&oacute;n y aprovech&eacute; para sacar y meter varias veces el plug. Las piernas de Jack se entrelazaron sobre mi cuello a la vez que su tragaba sus quejidos. Mi boca se separo de su polla, dejando por el camino abundantes hilos de densa baba blanca. Mi trabajo aqu&iacute; estaba terminado.<\/p>\n<p>Sobre el sof&aacute; pod&iacute;a ver a dos de mis nuevos amigos. La bala gigante que Jack sac&oacute; de entre los cojines y, escondida en el lateral, se hallaba la Maza. Tom&eacute; mi arma en mano y me ech&eacute; al sof&aacute;, de lado. Alc&eacute; mi pierna derecha e hice un candado con mi brazo izquierdo, dejando mi culo y mi co&ntilde;o bien a la vista. Llev&eacute; mi maza hasta el culo, a&uacute;n lubricado, pensando que tendr&iacute;a que tomarme mi tiempo para dilatar nuevamente. No fue as&iacute;, el camino a&uacute;n segu&iacute;a abierto. La Maza se adentr&oacute; bien profunda en mi interior y Jack se qued&oacute; como un pasmarote viendo el espect&aacute;culo. Tuve que llamarle la atenci&oacute;n, hab&iacute;a otro camino esper&aacute;ndolo a &eacute;l.<\/p>\n<p>Jack tom&oacute; posici&oacute;n sobre m&iacute;. De repente, mi pelvis estuvo rellena de pl&aacute;stico y carne. &iexcl;Joder! Un subid&oacute;n de pura energ&iacute;a me llego hasta el paladar. &iexcl;Guau!, exclam&eacute; y me mord&iacute; los labios. Dio inici&oacute; a las penetraciones y yo lo segu&iacute; machac&aacute;ndome el culo. Nos mantuvimos la mirada, los dos con la lengua casi fuera, viendo como disfrutaba el otro. Lo retaba a que me diera m&aacute;s duro aumentando la velocidad con la que me met&iacute;a el dildo. Siempre me alcanzaba. Nuestro duelo fue in crescendo hasta que el arma de mi mano empez&oacute; a golpear en su cadera, haciendo muy dif&iacute;cil continuar nuestro reto. As&iacute; que me saqu&eacute; del todo la Maza, sent&iacute;a como se hab&iacute;a quedado abierto de par en par, y, con decisi&oacute;n, le dije &ldquo;f&oacute;llame el culo&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin perder tiempo, sac&oacute; la polla de mi co&ntilde;o, se escupi&oacute; y me penetr&oacute; el ano. Apret&eacute; los dientes cuando empez&oacute; a empalarme, hasta que mi garganta escupi&oacute; un alargado grito. Apoy&eacute; la cara contra los cojines y me limit&eacute; a recibir las embestidas. Dej&eacute; la pierna caer y apret&eacute; los muslos, roz&aacute;ndolos con la propia vibraci&oacute;n de las acometidas, sintiendo en el cl&iacute;toris una percusi&oacute;n salvaje.<\/p>\n<p>Las potentes sacudidas de un Jack envalentonado, me estaban dejando KO. Me dio un palmetazo en el culo, para despu&eacute;s subir por mi muslo, agarrando bien en su ascenso; abraz&oacute; mi pierna para pegarse m&aacute;s a m&iacute;, piel con piel, y darme con toda su fuerza. La vuelta de su amante pr&oacute;diga hab&iacute;a sido recibida con una en&eacute;rgica fiesta de machacantes penetraciones. Sin embargo, lejos de mermarme ante semejante vendaval, se despert&oacute; en m&iacute; un hambre vamp&iacute;rica que me hac&iacute;a querer m&aacute;s por mucho que recibiera.<\/p>\n<p>Aprovechando una breve pausa que tom&oacute; para respirar, dej&eacute; mi posici&oacute;n y me puse en pie para besarlo, llena de babas de la mamada que le hice momentos antes. Estaba desquiciada y mis manos, al igual que mi boca, iban de un lado para otro, sin control, resbalando con nuestros sudores; le agarr&eacute; el culito resping&oacute;n que ten&iacute;a (relativamente generoso para ser un hombre) y comprob&eacute; que a&uacute;n llevaba el peque&ntilde;o plug que le hab&iacute;a metido. Me excit&oacute; much&iacute;simo y pens&eacute; en el &uacute;ltimo polvo que ech&eacute; con Lex y lo cerdo que se puso en la discoteca al ver que llevaba el plug gordo metido. Lex, joder&#8230; perd&oacute;name.<\/p>\n<p>Unos deditos que llegaron por sorpresa a mi co&ntilde;o evitaron que cayera de nuevo al pozo de la culpa. Di un respingo y me ech&eacute; a re&iacute;r. Le agarr&eacute; del cuello, en un acto reflejo, y le pegu&eacute; un manotazo en la polla. Sin preguntarle nada, me puse a su lado a cuatro patas, ya sab&iacute;a que tocaba ahora. De inmediato recib&iacute; un mordisco en el culo, seguido de un buen lamet&oacute;n en el co&ntilde;o que me hizo retorcerme del gusto. Me agarr&oacute; por las caderas como si le fuera la vida en ello y, de pronto, fui arrollada por un tren. Mi esf&iacute;nter se apret&oacute; entorno a su polla y todo mi recto vibraba con cada penetraci&oacute;n. La excitaci&oacute;n era tal que, sin contacto alguno, el cl&iacute;toris y todo el co&ntilde;o me palpitaba. En aquella posici&oacute;n sent&iacute;a placer en cada terminaci&oacute;n de mi cuerpo. Cuando llev&eacute; mi mano al cl&iacute;toris para llevar m&aacute;s lejos aquella sensaci&oacute;n, fui presa de una hipersensibilidad pasmosa que me hizo contraerme entera. Tensa, fruto del inesperado espasmo, mi ano se cerr&oacute; de tal manera que a Jack le dificult&oacute; continuar.<\/p>\n<p>-Me voy a correr ya mismo -dijo tras mi espasmo.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;No ahora, no! &iexcl;Aguanta, Jack, aguanta!&rdquo; Me dije a m&iacute; misma al borde de un orgasmo que promet&iacute;a ser &eacute;pico. Necesitaba solo un poco m&aacute;s. Sin pensarlo, de manera casi autom&aacute;tica, escap&eacute; de mi posici&oacute;n y me gir&eacute; deprisa. Cog&iacute; a Jack de los pelos y, sin tener en cuenta el da&ntilde;o que pudiera hacerle, arrastr&eacute; su cabeza hasta mi co&ntilde;o. &Eacute;l tambi&eacute;n, actuando bajo automatismos, se puso a comer en cuanto su boca hizo contacto. Este chico ten&iacute;a un don, una lengua prodigiosa, pero, aunque me tuviera gimiendo descontrolada, no era lo que necesitaba ahora, fue casi que una maniobra de distracci&oacute;n para ganar unos segundos y tratar de emparejar nuestros orgasmos. De la misma manera que lleve su boca hasta mi co&ntilde;o, la separ&eacute; despu&eacute;s. Lo empuj&eacute; con vehemencia y me sent&eacute; sobre &eacute;l; esta vez d&aacute;ndole la espalda, esta vez clav&aacute;ndome una polla por el culo hasta el est&oacute;mago. Apoy&eacute; la espalda contra Jack y me ech&eacute; la mano al co&ntilde;o. Mis caderas sub&iacute;an y bajaban violentamente.<\/p>\n<p>Mi culo ca&iacute;a como un martillo sobre &eacute;l, su polla me golpeaba duro las entra&ntilde;as y mis dedos casi me arrancan el cl&iacute;toris. Jack estaba anulado, todo el control era m&iacute;o, toda la fuerza, creciente, infinita. Un maremoto con epicentro en la barriga me advirti&oacute; que algo llegaba. Estaba aqu&iacute;. Un prolongado grito fue la antesala de la catarata que escap&oacute; por mi co&ntilde;o. Un inesperado squirt se manifest&oacute; en tres caudalosos chorros que cayeron sobre nuestras piernas y el sof&aacute;. Y en esas olas se fueron mis fuerzas y mi pasi&oacute;n, quedando l&aacute;nguida sobre mi amante. Sin demora, este tom&oacute; el relevo, no solo en cuanto a la fuerza motora que requer&iacute;a nuestro sexo, sino tambi&eacute;n al poner la voz al grito que se iba desvaneciendo en mi garganta y ahora crec&iacute;a en la suya. Un relevo fugaz que acab&oacute; con el semen escapando lentamente por mi ano, a&uacute;n ensartado por su miembro, y con un dueto a contratiempo de nuestros gemidos, profundos y cansados.<\/p>\n<p>Al romper nuestra uni&oacute;n, me hice un ovillo sobre mi compa&ntilde;ero, que me recogi&oacute; entre sus ahora tiernos brazos. No se pronunci&oacute; palabra alguna durante largos minutos, no se limpiaron ni los m&uacute;ltiples fluidos que de nuestro coito fueron fruto. Me limit&eacute; a estar, a sentir refugio entre aquellos brazos. Y al fin, cuando nuestros cansados gemidos cesaron y dieron paso al silencio, Jack, con un beso, me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?<\/p>\n<p>-Bien -contest&eacute; acarici&aacute;ndole el rostro. Volv&iacute; a mi refugio, cerr&eacute; los ojos y, cuando escap&oacute; la primera l&aacute;grima, a&uacute;n no supe decirme si dec&iacute;a la verdad o no. Lex, te amo&#8230; pero no me arrepiento. Y, no se por qu&eacute;, me duele.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 No mentir&iacute;a si dijera que nunca estuve segura del paso que di. No fue f&aacute;cil renunciar a tantas cosas que hab&iacute;an formado parte de mi d&iacute;a a d&iacute;a durante a&ntilde;os. 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