{"id":46487,"date":"2024-03-30T13:56:05","date_gmt":"2024-03-30T13:56:05","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-03-30T13:56:05","modified_gmt":"2024-03-30T13:56:05","slug":"queridos-suegros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/queridos-suegros\/","title":{"rendered":"Queridos suegros"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46487\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 26<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>-Vamos, cari&ntilde;o, dame el aperitivo antes de la cena -le digo mientras le rodeo el cuello por detr&aacute;s y sinti&eacute;ndome hambrienta.<\/p>\n<p>-Ya sabes que no estoy c&oacute;mo con mis padres en casa, nos pueden o&iacute;r.<\/p>\n<p>-No hacemos ruido, adem&aacute;s&#8230; Tengo un regalito para ti.<\/p>\n<p>-Otro d&iacute;a, &iquest;vale?<\/p>\n<p>Me siento resignada en su cama mientras Iv&aacute;n no aparta la vista de la pantalla del ordenador y se mantiene impasible en la silla de su escritorio. Ni se interesa por el regalo que le ten&iacute;a preparado.<\/p>\n<p>-Otro d&iacute;a&#8230; Seguro que tus padres follan m&aacute;s que nosotros -digo en voz baja. Est&aacute; tan absorto en el juego que ni me escucha.<\/p>\n<p>Llevamos casi m&aacute;s de tres meses sin tener relaciones. &iquest;Por falta de ocasiones? Para nada, tenemos tanto su casa como la m&iacute;a solas constantemente. &Eacute;l es hijo &uacute;nico as&iacute; que no tiene problemas de interrupciones cuando sus padres trabajan o salen, lo cual hacen much&iacute;simo, y mi hermano mayor se independiz&oacute;, as&iacute; que tampoco aparece por sorpresa por casa. Tenemos el coche, sitios como probadores, parques de noche&#8230; Pero no, &eacute;l no quiere. Tras dos a&ntilde;os y medio de relaci&oacute;n tengo la impresi&oacute;n de que definitivamente se ha cansado de m&iacute;, que ya no me ve atractiva o que ya no le interesa el sexo, y yo estoy que me subo por las paredes.<\/p>\n<p>Me levanto y me miro en su espejo. A mis veintitr&eacute;s a&ntilde;os estoy en una de las mejores etapas de mi vida, con unas tetas considerables, redondas y muy poco afectadas por la fuerza de la gravedad gracias a que me salieron tarde, una figura estupenda de gimnasio con piernas fuertes, gl&uacute;teos abultados de las cientos y cientos de sentadillas que hago, vientre plano, tatuajes all&iacute; y all&aacute; que adornan mi cuerpo, algunos que hasta me excita mir&aacute;rmelos, como dos peque&ntilde;os p&aacute;jaros, uno a cada lado de mi cadera, que tienen la direcci&oacute;n de vuelo hacia mi entrepierna o el que tengo en el entrepecho. Mi melena rubia, nariz ligeramente ancha adornada con un septum y que compagina a la perfecci&oacute;n con lo redondita que es mi cara, ojos grises, boca que siempre me la han definido como provocativa&#8230;<\/p>\n<p>No entiendo c&oacute;mo no tiene ganas de ponerme ah&iacute; mismo contra el espejo o que me diga que se la coma mientras &eacute;l juega. Ya hemos hecho todo eso antes y muchas cosas m&aacute;s y es de lo m&aacute;s excitante y placentero. &Eacute;l es bastante atractivo, digno hijo de sus padres que son espect&aacute;culos andantes y nos enco&ntilde;amos el uno del otro en secundaria, pasando meses de idas y venidas hasta que nos oficializamos como pareja. Los primeros meses fueron de esc&aacute;ndalo, con la adrenalina y el morbo por las nubes aunque &eacute;l solo quer&iacute;a hacerlo o en la cama o en el coche, pero me daba igual pues &eacute;ramos muy buenos, ten&iacute;amos qu&iacute;mica, pero poco a poco parece que se fue perdiendo. Lo que antes era un incendio imparable ahora son cenizas que se lleva el viento con poco &aacute;nimo de volver a prenderse. Llevo tiempo pensando en acabar, ya no solo por el sexo, sino porque parece que me descuida, que me da por sentada, que estoy ah&iacute; y ya est&aacute;&#8230; cada vez menos risas, cada vez menos planes, cada vez menos polvos&#8230;<\/p>\n<p>Mis amigas me han dicho todas que lo deje. Miro hacia &eacute;l y para colmo se ha puesto los cascos. La adrenalina sube por mi cuerpo. Esta noche sus padres, Selene y Alberto, me invitaron a cenar con ellos y con Iv&aacute;n, su hijo y mi probablemente ex dentro de poco, por el cumplea&ntilde;os de su madre. La rabia me invade por segundos. Mi mente alterna entre el ultimatum definitivo o el dejarle directamente, disculparme con sus padres que son un encanto, darle el detalle que he tra&iacute;do a su madre e irme a mi casa. Resoplo. No lo aguanto m&aacute;s. Son las siete, llevo m&aacute;s de una hora en su casa y pr&aacute;cticamente no hemos intercambiado palabra porque no me hace ni caso. Se acab&oacute;, no puedo m&aacute;s. Me giro y me dispongo a tocarle el hombro cuando, de pronto y haciendo que me d&eacute; un vuelco el coraz&oacute;n, la puerta del cuarto se abre al ritmo de varios golpes en la misma y la voz de su madre llenando el vac&iacute;o que nosotros hab&iacute;amos dejado.<\/p>\n<p>-Hola, &iquest;est&aacute;is ocupados?<\/p>\n<p>Me giro hacia ella al instante.<\/p>\n<p>-Bueno, Iv&aacute;n est&aacute; jugando, yo pues entre mi tel&eacute;fono y verle a &eacute;l.<\/p>\n<p>-Este chico&#8230; &iquest;Quieres ayudarme a hacer el postre? Ten&iacute;a pensado hacer una tarta y Alberto ha salido a comprar la decoraci&oacute;n, as&iacute; que podemos empezarlo y as&iacute; cuando llegue estar&aacute; casi hecho.<\/p>\n<p>-Vale, vamos -digo tras un suave resoplido, que habr&iacute;a sido mucho mayor si no estuviera ella, pues en &eacute;l liber&eacute; solo un poco de la rabia que me da toda esta situaci&oacute;n. Definitivamente no voy a seguir as&iacute;.<\/p>\n<p>Bajamos al piso de abajo. Su casa tiene tres, con la habitaci&oacute;n de Iv&aacute;n, la de invitados, un ba&ntilde;o y alg&uacute;n despacho en la segunda, el sal&oacute;n, cocina, otro ba&ntilde;o y sala de estar que mezcla cosas de hacer ejercicio con entretenimiento como un futbol&iacute;n. En el &uacute;ltimo piso, lo que normalmente ser&iacute;a el desv&aacute;n, est&aacute; la habitaci&oacute;n de matrimonio. Nunca me he atrevido a subir, pero tiene que ser enorme, me da curiosidad. Selene y Alberto se conocieron en la carrera universitaria, trabajan en la misma empresa de comercio internacional donde tienen puestos bastante altos y ganan mucho dinero. Ojal&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a tenga una casa como la suya, pero parece cada vez menos claro que sea con su hijo. Llegamos a la cocina donde tiene ya varios ingredientes sobre la isla central.<\/p>\n<p>-Vamos a hacer una de dos chocolates, blanco y negro, esa te gustaba, &iquest;no?<\/p>\n<p>-S&iacute;, me encanta.<\/p>\n<p>Me sonr&iacute;e dulcemente. Su piel ligeramente morena est&aacute; cubierta en un vestido rosa que resalta su impresionante figura. Hoy mismo cumple 44 a&ntilde;os, uno menos que su marido, y parece que est&eacute; en sus treinta, es una locura. Su piel lisa y ligeramente morena, ojos verdes, pelo marr&oacute;n oscuro liso y largo hasta casi su cintura, labios gruesos, un cuello de cisne, precioso, una figura espl&eacute;ndida, con m&aacute;s pecho que yo, pero le gano en el culo. Siempre sonriente, siempre agradable, siempre desprendiendo sensualidad con cada paso. Definitivamente follan m&aacute;s que nosotros, si yo fuera Alberto la tendr&iacute;a cada d&iacute;a en la cama, o donde fuera, pero navegando entre sus piernas. Empezamos a cocinar, hablando de su cumplea&ntilde;os, de su vida, de su trabajo, de mis estudios y de c&oacute;mo estoy estudiando m&aacute;rketing despu&eacute;s de un grado superior&#8230; hasta que de repente me asalta con una pregunta que nunca habr&iacute;a imaginado de ella.<\/p>\n<p>-La vida sexual no te va tan bien, &iquest;no? Te lo percibo en la cara, yo estuve igual hace mucho.<\/p>\n<p>-Eh&#8230; -el coraz&oacute;n se me par&oacute; y me hice peque&ntilde;a a pesar de que somos de la misma altura.<\/p>\n<p>-No pasa nada, puedes hablar de sexo perfectamente conmigo, mi mente no puede ser m&aacute;s abierta, te lo aseguro.<\/p>\n<p>-Bueno, estamos en una &eacute;poca dif&iacute;cil, s&iacute;, pero&#8230; -iba a decirle que no sab&iacute;a si deb&iacute;a hablar de esto con la madre de mi novio, pero no me deja.<\/p>\n<p>-S&iacute;. La verdad es que Iv&aacute;n es muy guapo, pero la verdad me ha sorprendido que lleve tanto tiempo contigo, siempre ha sido muy as&iacute;. Le gustan cuatro cosas contadas y es eso lo que hace, y nunca ha manifestado demasiado inter&eacute;s por la vida amorosa, entonces&#8230;<\/p>\n<p>-Bueno&#8230; Yo ya no s&eacute; qu&eacute; puedo hacer para llamar su atenci&oacute;n -&iquest;le he dicho eso a mi suegra?<\/p>\n<p>-Mira, te voy a contar algo que tal vez no debiera, pero la vida es una entonces&#8230; -dej&oacute; lo que estaba haciendo y se acerc&oacute; a m&iacute;-. Yo una vez tuve un novio parecido, que era un poco&#8230; soso. &iquest;Sabes lo que hice? -negu&eacute; con la cabeza esperando la continuaci&oacute;n de la historia-, intent&eacute; llamar su atenci&oacute;n de todas las formas posibles, como seguro que has hecho t&uacute;, hasta le propuse un tr&iacute;o con una amiga m&iacute;a, pero el t&iacute;o pasaba todo el rato, as&iacute; que me fui tirando a sus compa&ntilde;eros de clase hasta que finalmente le dej&eacute; -mis ojos se abrieron como platos-. &iquest;Y sabes lo mejor? No me arrepiento. Intent&eacute; por todos los medios que me hiciera caso. La primera vez que le enga&ntilde;&eacute; s&iacute; me sent&iacute; horriblemente mal, pero cuando fui a cont&aacute;rselo, a pesar de decirle que era algo importante, se mostr&oacute; impasible, despreocupado, como si le diera igual. As&iacute; que acab&eacute; arrasando con otros tres chicos y otras dos chicas de su clase que al menos no eran de su grupo de amigos, pero me hicieron darme cuenta de que la vida es una, no hay que ir suplicando, sino que lo que quieres vas y lo tomas. Eso me dio fuerzas para dejarle. Me sumerg&iacute; en una vor&aacute;gine de follar hasta que en la universidad conoc&iacute; a Alberto y, por suerte, esa vor&aacute;gine no solo no par&oacute;, sino que fue a m&aacute;s. S&eacute; que con esto parece que te estoy diciendo que enga&ntilde;es a mi hijo, t&uacute; haz lo que creas mejor, pero no dejes de vivir ni de experimentar por nadie.<\/p>\n<p>Acab&oacute; su historia con su cl&aacute;sica sonrisa y acarici&aacute;ndome cari&ntilde;osamente la mejilla.<\/p>\n<p>-Muchas gracias, de verdad.<\/p>\n<p>Retomamos la cocina pero una duda me invadi&oacute; y no era capaz de retenerla.<\/p>\n<p>-Y, &iquest;Alberto sabe esa historia?<\/p>\n<p>-Claro, fue de las primeras cosas que le cont&eacute; y lo comprendi&oacute; perfectamente. &Eacute;l s&iacute; quiso hacer ese tr&iacute;o y fue maravilloso, y los dem&aacute;s que hicimos tambi&eacute;n. Lo importante de la qu&iacute;mica sexual es encontrarla y luego mantenerla, y &eacute;l y yo la mantenemos igual que el primer d&iacute;a.<\/p>\n<p>Verla hablar con tanta pasi&oacute;n de su pareja y de &eacute;l me hizo temblar algo por dentro. Alberto era un hombre alto, recio, fibrado, la mand&iacute;bula marcada en su justa medida con una corta barba que mezcla de forma perfecta el negro con el blanco que le empieza a aparecer, su pelo oscur&iacute;simo un poco largo que se peina hacia arriba, nariz ancha, ojos marrones claros y una sonrisa que te cautiva y parece que te quita el aliento. Tiene presencia. Tiene que ser un espect&aacute;culo verles en acci&oacute;n. Iv&aacute;n ha sacado una simbiosis casi perfecta de los rasgos f&iacute;sicos de sus padres, pero para nada su car&aacute;cter.<\/p>\n<p>Seguimos manejando los ingredientes y mezclas, intercambiando ahora pocas palabras cuando, de golpe, estando de espaldas nos giramos a la vez, nos chocamos y el bote de harina cae entre las dos, manchando nuestra ropa y la piel que no cubre. Nuestra reacci&oacute;n es separarnos al instante, pero con el blanco ya sobre nosotras.<\/p>\n<p>-Joder&#8230; Perdona, Paula, nos he puesto perdidas.<\/p>\n<p>-No te preocupes, estas cosas pasan.<\/p>\n<p>-Pero te he puesto perdida, ven.<\/p>\n<p>Me toma suavemente de la mu&ntilde;eca y me lleva con ella a las escaleras, subiendo al segundo y tercer piso, a su cuarto. Iv&aacute;n ni nos escuchar&aacute; con los casos. M&aacute;s a&uacute;n con el volumen tan alto al que se los pone, no s&eacute; c&oacute;mo no est&aacute; sordo ya la verdad. El coraz&oacute;n se me acelera ligeramente. Tengo ganas de ver su cuarto. Nada m&aacute;s subir las escaleras hay un peque&ntilde;o descansillo y una puerta. Se abre y veo una habitaci&oacute;n enorme, tres veces la de Iv&aacute;n, con las paredes en un azul claro que recuerda a la playa, varios muebles blancos, entre ellos un armario inmenso, la cama es gigante y veo hasta un sill&oacute;n tantra negro que me hace esbozar una sonrisa; nunca he probado uno. Me gu&iacute;a a una puerta que da paso a un ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Ah&iacute; tienes para darte un agua en el cuerpo. Me das la camiseta y el pantal&oacute;n y te los lavo y otro d&iacute;a que vengas los traes. Te dejo algo m&iacute;o.<\/p>\n<p>-Me va a sobrar, no tengo tus tetas -al instante aprieto los labios. Joder. Mi suegra ahora sabe que me fijo en su pecho, bueno, y en todo. Esboza una sonrisa.<\/p>\n<p>-Ni yo tu culo, as&iacute; que espero encontrar algo suelto de cintura para abajo.<\/p>\n<p>Desaparece tras la puerta. Me desvisto completamente. El ba&ntilde;o es igual de grande que el otro que tienen, pero tambi&eacute;n muy bien decorado, muy relajante. Entro en la ducha, me hago un mo&ntilde;o y enciendo el grifo. Solo tengo que quitarme la harina del escote, el cuello y los brazos, pero as&iacute; no me mojo la ropa interior. Apago el grifo r&aacute;pido. Tomo de una percha la &uacute;nica toalla que hay y me seco, enrollo mi cuerpo con la toalla y salgo por la puerta. Veo ya algunos trapitos puestos en uno de los muebles.<\/p>\n<p>-Mira, creo que alguno de estos te puede quedar bien, &eacute;chales un vistazo mientras yo me aclaro tambi&eacute;n el cuerpo.<\/p>\n<p>Entra y escucho c&oacute;mo el grifo de la ducha se abre y cierra en cuesti&oacute;n de segundos mientras yo veo los vestidos que me ofrece. Son bastante bonitos. Joder, no he cogido la ropa interior. Pocos segundos despu&eacute;s la puerta del ba&ntilde;o se abre. Me giro instintivamente por el sonido para ver a mi suegra Selene desfilar completamente desnuda. Me quedo pillada. No soy capaz de apartar la mirada. &iquest;Qu&eacute; me pasa? Joder, es m&aacute;s atractiva de lo que pensaba, y el list&oacute;n estaba alto. Las curvas de su cintura son para perderse en ellas, su piel es lisa y casi brillante, sus tetas redondas, ligeramente ca&iacute;das e hipn&oacute;ticas &iquest;Por qu&eacute; no dejo de mirarla? Me sonr&iacute;e mientras se acerca a m&iacute;, y yo con la boca abierta, literalmente.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta lo que ves?<\/p>\n<p>-S&iacute;, a ver&#8230; Ya intu&iacute;a que estabas muy bien pero&#8230; Guau.<\/p>\n<p>-Ten&iacute;as t&uacute; la toalla, entonces ten&iacute;a que salir as&iacute;.<\/p>\n<p>-Lo siento, yo&#8230;<\/p>\n<p>-No lo sientas, me ha permitido saber algo que sospechaba y que realmente quer&iacute;a que pasara -sigue caminando imparable hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>-&iquest;El qu&eacute;? -est&aacute; muy cerca.<\/p>\n<p>-Esto.<\/p>\n<p>Sus manos se posan con ternura en mi mand&iacute;bula y une sus labios a los m&iacute;os. El coraz&oacute;n se me dispara, la respiraci&oacute;n se me agita y mi sangre empieza a correr como loca, especialmente a una direcci&oacute;n concreta. Separamos nuestras bocas despu&eacute;s de un dulce beso.<\/p>\n<p>-Selene, yo&#8230; Eres mi suegra.<\/p>\n<p>-Ya te he dicho que no debes esperar nada, debes ir a por ello, y a t&iacute; llevo queri&eacute;ndote mucho tiempo. Y por la forma en la que me miras, t&uacute; tambi&eacute;n me quieres.<\/p>\n<p>Intenta volver a besarme, pero camino un poco hacia atr&aacute;s. No s&eacute; si esto est&aacute; bien. No voy a negar que he fantaseado con ella, y con mi suegro Alberto, bueno, y con los dos juntos en ese espacio de tiempo en el que me confes&oacute; que hacen tr&iacute;os hasta que la harina hizo que ahora estuvi&eacute;ramos en esta situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Es que no s&eacute;&#8230;<\/p>\n<p>-&iquest;No te gustan las mujeres?<\/p>\n<p>-A ver, una vez me enroll&eacute; con una amiga y fue muy divertido, pero no s&eacute; si&#8230;<\/p>\n<p>-Te aseguro que te puedo devorar como nadie lo ha hecho.<\/p>\n<p>Mi cadera choca contra el mueble donde descansa la ropa que me iba a prestar. Sus manos se apoyan en el mismo rodeando mi cuerpo. Su boca lenta pero decididamente se hunde en mi cuello, con sus labios pos&aacute;ndose sobre mi piel para al instante dejar que su lengua h&uacute;meda me haga sentir un escalofr&iacute;o por todo el cuerpo.<\/p>\n<p>-Adem&aacute;s, te he escuchado decir que ten&iacute;as hambre y una sorpresita. &iquest;Me la quieres ense&ntilde;ar a m&iacute;? Yo quiero verla, y tambi&eacute;n quiero darte de comer.<\/p>\n<p>Su sensual voz pegada a mi o&iacute;do me hace estremecerme. Las piernas me tiemblan. La presi&oacute;n me sube y mi respiraci&oacute;n ya est&aacute; agitada. Joder, es magn&eacute;tica. Otra vez su lengua pasa por mi cuello. Mis riendas est&aacute;n a punto de soltarse. Siento su mano rozando mi pecho y sujetando la toalla.<\/p>\n<p>-&iquest;Me dejas ver lo que escondes debajo de esta toalla? Quiero ver si realmente ese culo es m&aacute;s grande que el m&iacute;o, y si estas tetas son tan apetitosas como me las he imaginado.<\/p>\n<p>Riendas sueltas. Me pierdo. Me desboco. Tengo una fantas&iacute;a sexual aqu&iacute; delante, mi suegra, que est&aacute; dispuesta a darme todo lo que quiero que me den. A la mierda todo. Yo misma subo las manos a mi toalla, tiro de la doblez que la manten&iacute;a sujeta a m&iacute; y cae al suelo.<\/p>\n<p>-Buena chica -me susurra.<\/p>\n<p>Mis manos asienten como una exhalaci&oacute;n a su mand&iacute;bula y pego su boca a la m&iacute;a. Empiezo a mover mis labios. Me sigue el ritmo. Mi lengua al segundo invade su boca y es recibida por la suya. Danzan entre ellas, chocando y bati&eacute;ndose en duelo, quedando en empate pues ambas son muy diestras. El beso es intenso, con fuerza y pasi&oacute;n. Tras varios intercambios de golpes de lengua, nos separamos.<\/p>\n<p>-Vaya, vaya -me dice sorprendida por mi cambio tan brusco de actitud.<\/p>\n<p>-Necesito que me follen bien. Estoy que me subo por las paredes.<\/p>\n<p>-Genial.<\/p>\n<p>Sus manos aferran mi cadera, me giran en direcci&oacute;n a la cama, me hace retroceder y me da un peque&ntilde;o empuj&oacute;n dejando que caiga de espaldas sobre el colch&oacute;n.<\/p>\n<p>-Procura no hacer mucho ruido, aunque voy a hacer todo lo posible por que grites de placer -dice a la par que coloca sus manos y rodillas a los lados de mi cuerpo. Estoy convencida de que podemos hacer que arda Troya que con los cascos Iv&aacute;n no se va a enterar de nada.<\/p>\n<p>Nuestros labios se unen de nuevo, con mis manos yendo a su cuello. Deja caer su cuerpo sobre el m&iacute;o y nuestras tetas entran en contacto. Mis pezones se rozan con la mullidez de sus senos, al igual que los suyos se hunden en los m&iacute;os. Su lengua es ahora la que manda, llevando la iniciativa y dirigiendo con marchas r&aacute;pidas. Se separa de m&iacute;. Nuestros ojos se miran fijamente, nadando cada una en el iris de la otra. Es guap&iacute;sima. Nos une un peque&ntilde;o hilo de saliva. Lo rompo de un leng&uuml;etazo, ella apresa mi labio inferior entre sus dientes y lo libera lentamente. Sus labios vuelven a descender hasta mi cuello. Mis manos aferran su culo, apret&aacute;ndolo con fuerza y ahogando un gemido. Empieza a bajar hasta que llega a mi entrepecho, donde da un lento lamet&oacute;n. Sus manos rodean mis tetas, las sujeta firmemente y hunde sus dedos en ellas. Me mira, yo la contemplo deseando que lo haga. saca la lengua y la desliza lentamente por mi pez&oacute;n izquierdo. Gimo sin dejar de perder el contacto visual. Hace todo con una sensualidad que abruma.<\/p>\n<p>Pasa a la otra y repite el movimiento sobre mi dur&iacute;simo pez&oacute;n. Sus manos masajean mis senos de abajo arriba y su lengua empieza a dibujar espirales de dentro a fuera, rodeando mi pez&oacute;n para introducirlo en su boca y aplicarle fuertes lametazos alternados con suaves mordidas. Mi espalda se arquea mientras me aferro a&uacute;n m&aacute;s fuerte a sus caderas. Repite el proceso varias veces en cada teta, recre&aacute;ndose, sabore&aacute;ndolas y llen&aacute;ndose la boca y las manos de ellas para mi deleite. Por puro impulso asciendo mis manos hasta su cabeza y la empujo contra m&iacute;, hundiendo su cara en la mullidez de mi pecho. Gimo a&uacute;n m&aacute;s. Lo recibe de buen grado, pues aumenta el ritmo de su boca. Le paso a mi otra teta y me muerdo el labio hasta que un profundo y tenso gemido sale de m&iacute;. Qui&eacute;n me iba a decir cuando vine hoy aqu&iacute; que acabar&iacute;a con mi suegra comi&eacute;ndome las tetas, y eso solo parec&iacute;a ser el principio.<\/p>\n<p>-No s&eacute; qu&eacute; detalle dices que me hab&iacute;as tra&iacute;do por mi cumplea&ntilde;os, pero es imposible que mejore tus tetas.<\/p>\n<p>-Esp&eacute;rate a ver el otro regalo -le digo con una sonrisa provocativa.<\/p>\n<p>Eleva su cuerpo y empieza a gatear sobre mi cuerpo hasta que sus tetas est&aacute;n a la altura de mi cara. Es imposible dejar de mirarlas, m&aacute;s a&uacute;n cuando las tienes en frente de tu cara.<\/p>\n<p>-&iquest;No ten&iacute;as hambre? -me pregunta.<\/p>\n<p>-Se ven apetitosas.<\/p>\n<p>Mis manos suben por su abdomen y se hunden en ellas. Son tan masivas que con mis dos manos en solo una de ellas a&uacute;n me faltar&iacute;a un poco para abarcarla entera. Es un placer tremendo madrear unas tetas, m&aacute;s a&uacute;n cuando a la receptora parece gustarle tanto. Sus gemidos se coordinan con el movimiento de mis dedos, que hacen todo lo posible por no dejar ni un cent&iacute;metro sin recorrer. Deja caer lentamente su cuerpo como si un tesoro se acercara lentamente a m&iacute;. Su pez&oacute;n cae justo a la altura de mi boca y lo recibo con mi lengua en modo torbellino, movi&eacute;ndose a toda velocidad de lado a lado. No corta sus gemidos. Sabe que su hijo no nos escucha.<\/p>\n<p>Sigue bajando hasta que toda mi cara est&aacute; hundida en su teta izquierda. No puedo respirar, pero me da igual. Lamo y manoseo, manoseo y lamo, no puedo frenar, como un mal vicio. La levanta en el momento justo cuando parec&iacute;a que mis pulmones estaban por suplicar aire, aguarda un par de segundos y hunde mi cara en su otra teta que la recibo con el mismo tratamiento. Es un desfase absoluto esta sensaci&oacute;n. De pronto, me arranca el pez&oacute;n de mi boca y empieza a moverse de lado a lado, con sus tetas golpeando mi cara por ambas partes una y otra vez. Gimo del mero placer que me da eso, no s&eacute; por qu&eacute; me lo da, pero lo hace. Es una escena m&aacute;s morbosa de lo que jam&aacute;s habr&iacute;a imaginado.<\/p>\n<p>-&iquest;Sabes? -dice bajando su cara a la altura de la m&iacute;a, que est&aacute; desencajada por la lascivia que desborda mi cuerpo-, a m&iacute; tambi&eacute;n se me ha abierto el apetito.<\/p>\n<p>Y empieza a bajar. Mis manos se van directamente a las s&aacute;banas y antes incluso de que haya llegado a su destino ya las agarro con fuerza.<\/p>\n<p>-Estos tatuajes de p&aacute;jaros me indican el camino, qu&eacute; considerados&#8230;<\/p>\n<p>Y le da un beso a cada uno. Sus manos se deslizan desde mi ingle por el interior de mis muslos hasta mis rodillas y vuelve qued&aacute;ndose a nada de acariciar los labios de mi entrepierna.<\/p>\n<p>-Huele que alimenta. Y&#8230; as&iacute; que este es el regalo&#8230;<\/p>\n<p>Era de esperar que viera de refil&oacute;n la joya rosa que resalta entre mis nalgas.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta?<\/p>\n<p>-Lo adoro. Le queda estupendo a tu culo, aunque le quedar&aacute; a&uacute;n mejor otro juguetito que yo tengo. Pero de momento&#8230;<\/p>\n<p>No pasa ni un segundo desde su &uacute;ltima palabra cuando su lengua recorre todo mi sexo de abajo arriba. El gemido se me atraganta en la garganta siendo incapaz de salir, pero mi cuerpo retumba con tal fuerza que casi lo despego entero de la cama. Siento al punta de su lengua pase&aacute;ndose por mis labios. La miro; est&aacute; atenta a todas las reacciones de mi cuerpo.<\/p>\n<p>Empieza a pasearse por todas partes con una maestr&iacute;a sin igual. Cada trazo que dibuja su lengua sobre mi co&ntilde;o se traduce en un gemido cada vez m&aacute;s alto. &iquest;Me escuchar&aacute; Iv&aacute;n? No lo creo, pero me produce una extra&ntilde;a excitaci&oacute;n el riesgo de que me oiga, de que descubra a su madre comi&eacute;ndole el co&ntilde;o a su novia&#8230; Pero lo que no siento es culpabilidad, &eacute;l se lo ha buscado. Su lengua amenaza con atacar mi cl&iacute;toris cuando dos de sus dedos entran en mi vagina. Las s&aacute;banas escapan de mis manos y las llevo a mis tetas. Las estrujo con fuerza y pellizco mis pezones. Sus dedos con gran habilidad recorren mi punto G cuando su lengua alcanza la joya de la corona. Ya estamos todos. Sus lametones no se centran solo en &eacute;l, pero le tienen como destinatario, yendo por los puntos que m&aacute;s placer me generan, como si en poco m&aacute;s de un minuto hubiera descubierto la forma m&aacute;s placentera de comerme la entrepierna. Es un don divino.<\/p>\n<p>Al poco tiempo mi cuerpo empieza a temblar sin control. Gimo m&aacute;s y m&aacute;s alto. Su otra mano asciende a mi boca para bloquear los gemidos. Eso me pone a&uacute;n m&aacute;s. Sus dedos y su lengua trabajan en equipo perfectamente d&aacute;ndole a mi cuerpo el mayor de los placeres. Esa inconfundible descarga recorre mi columna. Ah&iacute; est&aacute;. Mis gritos de placer se vuelven m&aacute;s duros, m&aacute;s salvajes. Mis manos agarran mis tetas como si no hubiera un ma&ntilde;ana, con mi espalda casi en su totalidad levantada del colch&oacute;n y millones de terminaciones nerviosas haci&eacute;ndome romperme de placer durante varios segundos. Acabo y vuelvo a tumbarme por completo, relajo las manos y Selene disminuye la velocidad hasta que acaba. La veo relamerse los labios.<\/p>\n<p>-Tienes un manjar entre las piernas -me dice-. Siempre que necesites que te lo coman, ven a verme, que yo nunca lo rechazar&eacute;.<\/p>\n<p>Vuelve a escalar por mi cuerpo, con sus tetas volviendo a caer sobre las m&iacute;as, su boca a cent&iacute;metros de la m&iacute;a pudiendo sentir su respiraci&oacute;n en mis labios, con mi coraz&oacute;n bombeando sangre sin parar.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres que acabemos? -me pregunta.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; dices? Ya te he dicho que necesito que me follen bien, esto solo es el comienzo.<\/p>\n<p>-Genial. Y, oye, &iquest;no te da morbo que luego le cuente todo esto a mi marido Alberto?<\/p>\n<p>Lo reflexiono un poco y se lo confirmo. No lo hab&iacute;a pensado, pero, &iquest;podr&aacute;n hacer este tipo de cosas? &iquest;Qu&eacute; pensar&aacute; Alberto de que la novia de su hijo folle con su mujer? Pero viendo la relaci&oacute;n que parecen tener debe ser excitante ser quien soy y formar parte de su historial.<\/p>\n<p>-&iquest;Te parece atractivo sexualmente?<\/p>\n<p>Asiento al segundo, eso no tengo que reflexionarlo.<\/p>\n<p>-Sois como esculturas griegas, cualquiera con ojos puede ver lo atractivos que sois los dos.<\/p>\n<p>-Genial, mira.<\/p>\n<p>Su cara se gira hacia la puerta. La imito y ah&iacute; veo a Alberto, de pie, apoyado en la pared, con su mirada penetrante, con su imponencia ah&iacute; presente. &iquest;Cu&aacute;ndo ha entrado? Joder&#8230;<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; te parece? -le pregunta Selene a Alberto.<\/p>\n<p>-Sois un espect&aacute;culo. Si Paula quiere me voy y os dejo a solas, si prefiere que me quede y me una, yo encantado.<\/p>\n<p>Miro a Selene, que me mira a m&iacute; con una sonrisa de oreja a oreja, como si supiera lo que voy a decir.<\/p>\n<p>-&iquest;Necesitabas que te follen bien no? Dos mejor que uno, eso te lo aseguro por experiencia.<\/p>\n<p>Vuelvo a mirar a Alberto, a su porte, su presencia, su cara, lo que esconde entre las piernas&#8230;<\/p>\n<p>-&iquest;A qu&eacute; esperas? Mu&eacute;strame lo que tienes ah&iacute;.<\/p>\n<p>Su expresi&oacute;n facial es de plena satisfacci&oacute;n como no pod&iacute;a ser de otro modo y empieza a desabrocharse los botones de su camisa blanca. Selene suelta una peque&ntilde;a risa que se me contagia. Una de sus manos agarra mi cuello, la otra desciende hasta uno de mis senos y lo estruja, sus labios se posan en los m&iacute;os y al momento su lengua me invade. Ofrezco resistencia y ataco de vuelta llevando la guerra al interior de su boca. Hago fuerza, rodamos por la cama y ahora me coloco yo encima. Nos sonre&iacute;mos. Su mano que estaba en mi pecho ahora recorre mi cuerpo hasta aferrar una de los nalgas, apretando y soltando repetidamente.<\/p>\n<p>-Tu culo es una pasada -me susurra. Estoy de acuerdo con ella, que lo disfrute ella y su marido ya que otros no quieren.<\/p>\n<p>Medio r&iacute;o y la vuelvo a besar. Al separarnos, Alberto se une subiendo a la cama que parece una enorme ruedo listo para el espect&aacute;culo. Le veo un tatuaje que nunca antes hab&iacute;a visto y que adorna su pectoral izquierdo hasta su hombro. Su cuerpo fibroso hace que involuntariamente me muerda el labio y suspire profundamente por la nariz. A&uacute;n mantiene su b&oacute;xer, pero deja ver la forma de su gran miembro erecto.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; ocurre, cari&ntilde;o, &iquest;te has vuelto t&iacute;mido de repente? -le dice Selene arranc&aacute;ndole a su marido una sonrisa medio t&iacute;mida-. Nuestra invitada tiene hambre, no seas descort&eacute;s y mu&eacute;strale la comida.<\/p>\n<p>Los ojos de mi suegro y los m&iacute;os se entrelazan. Se baja el b&oacute;xer pero logro seguir mir&aacute;ndole a su iris marr&oacute;n claro, resistiendo la tentaci&oacute;n de mirar hacia abajo solo durante unos segundos, hasta que al final cedo. Bajo la vista y ah&iacute; est&aacute; su polla, imponente, firme como &eacute;l, ligeramente gruesa, no s&eacute; de cu&aacute;ntos cent&iacute;metros pero es ciertamente grande, para m&iacute; del tama&ntilde;o ideal, con el glande medio cubierto y las venas haci&eacute;ndole de tatuaje. La boca se me hace agua. Se ve extremadamente apetitosa.<\/p>\n<p>-No, no -escucho decir a Selene que me llama la atenci&oacute;n-. S&eacute; lo que est&aacute;s pensando y s&eacute; que nada m&aacute;s verla sientes el impulso de llevarla a tu boca, pero tienes ya un plato aqu&iacute; que debes comer primero y que es igual o m&aacute;s delicioso.<\/p>\n<p>-No sab&iacute;a cu&aacute;ndo me ibas a decir que la comida estaba lista.<\/p>\n<p>La doy un fugaz beso en los labios, cargo de saliva mi lengua y empiezo el descenso de su escultural cuerpo, pasando por su cuello, entreteni&eacute;ndome algunos segundos en sus tetas con mis manos hundi&eacute;ndose tambi&eacute;n como si fueran un reclamo permanente para ellas, bajando por su plano abdomen, mientras abre las piernas al m&aacute;ximo para darme total acceso. Voy hasta una de sus rodillas y desde ah&iacute; lamo hasta su ingle, repito el mismo proceso en la otra pierna escuchando sus suspiros y sus ganas.<\/p>\n<p>-Ya ver&aacute;s lo delicioso que est&aacute; su co&ntilde;o, yo lo he probado una vez y ya me he hecho adicta -le dice Selene a Alberto antes de que empiecen a besarse. Es una escena curiosa el ver a mis suegros comi&eacute;ndose la boca y conmigo a punto de navegar entre las piernas de ella.<\/p>\n<p>No aguanto m&aacute;s. Su olor penetra mis fosas nasales y me lleva inconscientemente a &eacute;l. Huele tan bien como luce, brillante por los flujos, ligeramente abierto, con el cl&iacute;toris hinchado adornando la cabeza. Me vuelvo a relamer, la beso una vez m&aacute;s, esta vez con sus labios inferiores, y mi lengua lo cata por primera vez. Mi pecho se hincha, mi respiraci&oacute;n se acelera y siento mi propia entrepierna palpitar. Est&aacute; a&uacute;n m&aacute;s delicioso de lo que esperaba. Empiezo a devorarlo, no soy capaz de ir gradualmente, despierta mi instinto m&aacute;s primitivo. Mi mano derecha sube hasta sus tetas, de nuevo como un reclamo, y como buena zurda meto mis dedos izquierdos en su vagina tal y como ella hab&iacute;a hecho hace poco. Mi lengua lo degusta sin parar, como un plato delicioso que nunca te sacia y nunca se acaba.<\/p>\n<p>Podr&iacute;a estar comi&eacute;ndolo hasta la m&aacute;s devastadora extenuaci&oacute;n, hasta que hubiera que irse a cenar de verdad, hasta que tuviera que irme a casa, hasta que amaneciera al d&iacute;a siguiente o hasta que la mand&iacute;bula se me cayera a cachos, lo que ocurriera antes. Era el segundo co&ntilde;o que me com&iacute;a pero, con perd&oacute;n a mi amiga con la que disfrut&eacute; mucho de aquella experiencia, este sabe diferente, este te atrapa. No s&eacute; si el morbo de que sea mi suegra tiene que ver, tal vez, pero eso solo hace que me encante m&aacute;s y m&aacute;s. Se lo como igual que me gustar&iacute;a que me lo hicieran a m&iacute;, como ella lo hab&iacute;a hecho antes, yendo de abajo arriba, rozando sus labios, acariciando de forma intermitente su cl&iacute;toris caus&aacute;ndole espasmos a su cuerpo, con mis dedos entrando y saliendo y pase&aacute;ndose por la zona G de su interior, con mi otra mano tratando de saciar la creciente necesidad de madrear sus tetas, lo cual es otro vicio al que me acabo de hacer adicta y al que no le veo el fin. &iquest;Qu&eacute; hechizo me ha hecho para cautivarme de tal manera? Sus gemidos suenan ahogados.<\/p>\n<p>Miro hacia arriba y veo que, apoyada en sus codos, sus labios se deslizan por el glande de Alberto, que alterna la mirada entre su mujer y yo. No s&eacute; cu&aacute;ntos tr&iacute;os habr&aacute; hecho, pero desde luego tiene cara de un placer inigualable. Los gemidos que le causo a Selene acaban rebotando en la polla de su marido y cada vez son m&aacute;s y m&aacute;s fuertes. Es Alberto el que ahora los emite, graves, profundos, que combinados con lo que emite Selene me llenan los o&iacute;dos como un constante orgasmo auditivo. Todos mis sentidos est&aacute;n siendo estimulados a la vez; mi cuerpo casi tiembla ante semejante cascada de sensaciones. Me focalizo en el cl&iacute;toris, quiero llevarla al culmen. Con mi lengua abarc&aacute;ndolo constantemente, mis dos manos movi&eacute;ndose fren&eacute;ticas y &aacute;giles, no tarda en aparecerle los temblores en las piernas, los golpes de cadera, los gemidos m&aacute;s feroces.<\/p>\n<p>Veo que saca el miembro de su boca y me mira a m&iacute;. Me gime con nuestros ojos haciendo contacto, dici&eacute;ndonos todo con la mirada, yo comiendo, ella disfrutando de ser la comida. Mi lengua y mis dedos la llevan al orgasmo, corri&eacute;ndose en mi boca, pasa de gemidos a gritos, siendo la suya nuevamente invadida por el miembro de Alberto para que los amortig&uuml;e tras una primera exaltaci&oacute;n de placer que debe haberse o&iacute;do en toda la casa. Espero que Iv&aacute;n tenga el volumen alto, como siempre hace. Tras acabar, cae sobre el colch&oacute;n. Yo freno lentamente y me reincorporo en mis rodillas con la barbilla empapada, observando mi obra: su cuerpo reclamando ox&iacute;geno mientras a&uacute;n tiene leves temblores. Alberto se me acerca.<\/p>\n<p>-&iquest;Lo compartes conmigo?<\/p>\n<p>Asiento. Su mano pasa a mi cuello, su lengua se desliza por mi barbilla y luego nuestros labios se unen. Nuestras lenguas comparten el org&aacute;smico sabor de Selene, que nos observa desde su &eacute;xtasis.<\/p>\n<p>-&iquest;Me das mi segundo plato?<\/p>\n<p>Alberto sonr&iacute;e y se levanta mientras que yo aguardo ansiosa de rodillas. La coloca justo a la altura de mi cara. Su intenso olor tambi&eacute;n hace que me sea imposible aguantar lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Me llama. Mi lengua se desliza desde sus huevos hasta su punta, con una amplia, lenta y fuerte pasada. Est&aacute; caliente como un volc&aacute;n. Alberto gime. Me encanta que exprese el placer. Repito el movimiento, pero esta vez m&aacute;s ladeado, una vez m&aacute;s por el otro, acabando por dibujar c&iacute;rculos en su glande. Mi mano izquierda va a masajear sus huevos al mismo tiempo que mis labios se pasean por su glande ya completamente descubierto. El sabor de su sexo tambi&eacute;n me cautiva, tambi&eacute;n me atrapa, y tambi&eacute;n me despierta algo insaciable. Empiezo a deslizarme por su miembro, apretando m&aacute;s mis labios cuando paso por su glande que est&aacute; atrapado dentro de mi boca y mi lengua lo castiga con espor&aacute;dicos latigazos que hacen que le tiemblen las rodillas. Mi otra mano se pega a mis labios para hacer la experiencia m&aacute;s &quot;alargada&quot;. Sigo felando sin frenar, con movimientos rectos y girando levemente la cabeza para darle sensaciones diferentes, disfrutando cada segundo, satisfaciendo un hambre que me consum&iacute;a desde hace mucho, el comerme una polla, y la suya es incre&iacute;ble en todos los aspectos.<\/p>\n<p>-Como la chupe tan bien como come el co&ntilde;o debes estar viendo las estrellas.<\/p>\n<p>Selene se hab&iacute;a reincorporado sin que me diera cuenta; estaba demasiado centrada en mi tarea. Empiezan a besarse hasta que le baja la cabeza a sus tetas para que se las coma. Ella me mira a m&iacute; mientras disfruta de la boca y las manos de su marido en su pecho. Pocos instantes despu&eacute;s se arrodilla a mi derecha para acompa&ntilde;arme.<\/p>\n<p>-Veamos si eres capaz de mantener de pie -dice ret&aacute;ndole.<\/p>\n<p>Una de sus manos va a mis tetas, y de seguido la acompa&ntilde;a su lengua sobre mi pez&oacute;n. Me da descargas de placer que hacen que aumente el ritmo de mi boca, como si pisara mi acelerador. Su mano desciende a mi h&uacute;meda entrepierna y empieza a escarbar entre los pliegues. Su boca asciende a la vez que yo la saco de mi boca, solo para d&aacute;rsela. Observo con mis pupilas dilatadas, disfrutando de la vista, c&oacute;mo se la chupa y a la vez siento sus dedos recorriendo mi sexo, mientras que su otra mano agarra mi culo y, tan despacio que casi ni lo noto, se acerca a mi ano. La suelta y la devuelve a mi boca. Trato de aumentar mi velocidad, como si fuera una competici&oacute;n por ver qui&eacute;n de las dos le da m&aacute;s placer. Alberto mientras tanto permanece de pie, pero con sus piernas tambale&aacute;ndose y no parando ni un segundo de gemir. Selene con dos dedos agarra el tope de mi plug y da un peque&ntilde;o tir&oacute;n. Le gimo a la polla de mi suegro, que gime m&aacute;s fuerte a&uacute;n al sentir mis ondas sonoras.<\/p>\n<p>-En un ratito quiero follarte el culo -me susurra al o&iacute;do. M&aacute;s gasolina, m&aacute;s velocidad en mis movimientos. Su mano sale de su entrepierna, me arrebata el miembro de Alberto y empieza a lamerlo mientras me mira con sus profundos ojos verdes.<\/p>\n<p>-Te dejar&eacute; que me hagas lo que quieras.<\/p>\n<p>Mi lengua la acompa&ntilde;a y, como su hubi&eacute;ramos hecho esto mil veces, nos coordinamos a la perfecci&oacute;n. Lamemos cada una un lado de la polla, saboreando cada mil&iacute;metro, de abajo arriba, d&aacute;ndole especial cari&ntilde;o a la punta, con nuestras lenguas encontr&aacute;ndose cada dos por tres, bes&aacute;ndonos sensualmente con su glande en medio, con Alberto apoy&aacute;ndose en sus piernas, con su glande cada vez m&aacute;s y m&aacute;s hinchado. Si fuera t&iacute;o estar&iacute;a a punto de correrme. Las dos bajamos a la vez a sus huevos, yo uno, ella otro, lami&eacute;ndolos y llev&aacute;ndolos a nuestras bocas para aplicarles succi&oacute;n. No s&eacute; cu&aacute;l de las dos le da m&aacute;s placer, pero su cara es un divertid&iacute;simo poema. Selene abandona su posici&oacute;n y va m&aacute;s abajo, aplicando leng&uuml;etazos a su perineo, quedando yo con todo su escroto, con mi mano ahora aplicando un suave masaje a su salivado glande. Tras unos segundos, Alberto no resiste m&aacute;s. Nos toma a cada una de la cabeza y nos coloca una al lado de la otra mientras nosotras re&iacute;mos. No se ha ca&iacute;do, pero no aguataba tant&iacute;simo placer.<\/p>\n<p>-Sois como dos perras hambrientas -nos dice.<\/p>\n<p>Me lo tomo como un gran complido, Selene parece que tambi&eacute;n. Nos junta las cabezas, una pegada a la otra, y nos hace sacar las lenguas. Comienza a aterrizar su miembro como un meteorito primero en la lengua de ella, luego en la m&iacute;a, vuelve a ella, a m&iacute;&#8230; As&iacute; alternativamente durante no s&eacute; cuanto, he perdido la cuenta de las veces que ha castigado nuestras lenguas con su dureza.<\/p>\n<p>-Anda, ven aqu&iacute; -le ordena su mujer.<\/p>\n<p>Alberto desciende y nos besamos entre los tres, con nuestros labios uni&eacute;ndose, nuestras lenguas entrelaz&aacute;ndose en un perfecto caos mientras no dejo de pensar que esto era m&aacute;s de lo que necesitaba y m&aacute;s seguro de lo que imaginaba, y no puedo estar m&aacute;s contenta y excitada. Mis suegros empiezan a bajar a mi cuello, por mi pecho hasta que cada uno se apodera de una de mis tetas y las madrean al mismo tiempo que las lamen. Echo la cabeza hacia atr&aacute;s dej&aacute;ndome sentir, con mi piel erizada y la sensibilidad al m&aacute;ximo, notando todo multiplicado por cien, con la otra mano de Alberto yendo a mi entrepierna y la de Selene a mi culo. Vuelve a aferrar mi plug y, esta vez, no duda en sacarlo, despacio, haciendo que clame al techo mientras siento esa presi&oacute;n tan deliciosa salir de m&iacute;. Le ense&ntilde;a a Alberto el secreto que guardaba antes de dejar que se pierda entre las s&aacute;banas, que sonr&iacute;e y vuelve a lamer mi seno, mostr&aacute;ndose tambi&eacute;n adicto a ellos. Una mano de Selene empuja mi cuerpo y hace que caiga bocarriba, toma un coj&iacute;n y lo coloca debajo de mi cadera para que gane elevaci&oacute;n. Siento los nervios al saber lo que viene.<\/p>\n<p>Alberto eleva mis piernas apoy&aacute;ndolas en sus hombros, acerca su cuerpo al m&iacute;o y desliza su polla sobre mi sexo. Gimo. Selene contempla expectante mientras tiene su cuerpo pegado al de su marido. Alberto la baja, la sit&uacute;a y empieza a empujar muy despacio. El calor en mi cuerpo se extiende hasta casi abrasarme con cada cent&iacute;metro que mete en m&iacute;. Gimo cada segundo que tarda en chocar su pelvis con mi cuerpo. Est&aacute; completamente dentro. Contraigo las paredes de mi vagina de forma involuntaria, apret&aacute;ndole a &eacute;l, d&aacute;ndome tambi&eacute;n m&aacute;s placer a m&iacute;. Selene le besa y empieza a mover sus caderas, entrando y saliendo de m&iacute;, haciendo que nuestros cuerpos aplaudan, con su mano derecha acariciando mi cl&iacute;toris. Selene gatea, se coloca sobre m&iacute;, con su cuerpo casi pegado al m&iacute;o, y lleva sus tetas a mi boca. Las recibo ansiosa, casi m&aacute;s excitada que antes, con Alberto acometi&eacute;ndome cada vez m&aacute;s y m&aacute;s fuerte, mi cuerpo entero temblando, el placer haciendo que se me tensen hasta los dedos de los pies, mi boca de nuevo llen&aacute;ndose de los senos de mi suegra, que impiden que mis gemidos salgan al exterior.<\/p>\n<p>-Eres muy buena chica, una perra incre&iacute;ble -me dice con su dulce voz. Cada palabra me enciende m&aacute;s.<\/p>\n<p>Mi lengua es como una turbina ante la inmensidad de sus pechos. Siento que Alberto sale de m&iacute; y, de pronto, Selene empieza a gemir al mismo tiempo que su cuerpo empieza a rebotar. La est&aacute; follando ahora a ella. Soy casi capaz incluso de sentir su placer en m&iacute;. Sus tetas se deslizan por mi cara ante cada golpe de cuerpo que recibe sobre su culo. Escucho los azotes que le propina, los gemidos de ella que van a m&aacute;s cuando durante un instante frenan y Alberto vuelve a penetrarme a m&iacute; del tir&oacute;n, llen&aacute;ndome de repente, haciendo que casi se me rompan las cuerdas vocales. Me cuesta respirar con sus senos sobre mi cara, recibiendo de nuevo repetidas embestidas que me hacen sentir placer hasta en la punta de mi pelo, con mi cabeza en blanco, solo sintiendo, solo disfrutando, siendo bien follada como tanto anhelaba.<\/p>\n<p>Vuelve a cambiar a Selene, de nuevo a m&iacute;, y una vez m&aacute;s a su mujer. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo hemos pasado en este intercambio, pero se me ha hecho corto aunque tenga el cuerpo entero temblando. Este intercambio acaba con Selene poni&eacute;ndose de pie y llevando su co&ntilde;o a la boca de su marido, quien ahora divide su atenci&oacute;n. Sus golpes de cadera siguen produci&eacute;ndose, viendo yo c&oacute;mo se contrae su cuerpo entero, sus m&uacute;sculos tonificados esforz&aacute;ndose, con mis manos alternando el placer extra en mis tetas y en mi co&ntilde;o, viendo como &eacute;l se come el de Selene que, a los pocos minutos, se gira y toma asiento en mi cara. Mi lengua est&aacute; agotada, pero parece saberlo. Es ella quien se mueve, quien baila sobre mi rostro, deslizando su sexo por mi boca y mi lengua que permanecen quietas puestas para darle todo el placer que quiera, con Alberto yendo cada vez m&aacute;s fuerte como un toro desbocado, con mis gemidos saliendo directos a la entrepierna que me usa como asiento.<\/p>\n<p>-C&aacute;mbiame el sitio que estoy a punto -me dice Selene.<\/p>\n<p>Alberto sale de m&iacute;, ruedo hacia un lado y Selene r&aacute;pido toma mi lugar en exactamente la misma posici&oacute;n. Al instante Alberto est&aacute; embisti&eacute;ndola tan duro como hac&iacute;a conmigo. Los gemidos de mi suegra no se hacen esperar. Es incre&iacute;ble verles follar.<\/p>\n<p>-&iquest;A qu&eacute; esperas? Dame ese manjar que tienes entre las piernas.<\/p>\n<p>Me mueve como puedo y me siento sobre ella. Su lengua entra en acci&oacute;n como un resorte. Mis manos se apoyan en sus tetas mientras mito a Alberto, que tambi&eacute;n parece haber perdido el contacto con el mundo, como esa habitaci&oacute;n y esa enorme cama fuera un mundo paralelo en el que solo estamos los tres. Su lengua se mueve m&aacute;s fuerte que antes. Me aproximo a Alberto y le beso, entrando los tres en contacto, como el tri&aacute;ngulo m&aacute;s sensual del mundo. Las manos de mi suegro se reparten una de mis tetas y el cl&iacute;toris de su mujer, que vuelve a explotar eyaculando sobre la pelvis de Alberto, gimi&eacute;ndole a mi co&ntilde;o que solo me daba placer y m&aacute;s placer, con su cuerpo agit&aacute;ndose como loco llegando al cl&iacute;max m&aacute;s absoluto. Cuando acaba los dos salimos de ella para dejarla respirar y remontar el aire, pero parece que su bater&iacute;a no se acaba nunca. Al minuto es capaz de bajarse de la cama.<\/p>\n<p>-C&oacute;mele el co&ntilde;o, cari&ntilde;o, que s&eacute; que lo est&aacute;s deseando.<\/p>\n<p>Alberto se lanza sobre m&iacute;. Me tumba y baja directo a su objetivo, d&aacute;ndome un lamet&oacute;n que me hace golpear la cama con mis pu&ntilde;os. Pasa de 0 a 100 en un instante. Desata una tormenta en mi entrepierna. Joder. JODER. Clamo al cielo en forma de gemidos. Es tan bueno como Selene, pero con t&eacute;cnica diferente. Ella es m&aacute;s precisa, &eacute;l es m&aacute;s intenso. Mi cuerpo parece que vaya a salir disparado desde el colch&oacute;n hasta el cielo cuando, de repente, veo a Selene girarse con un arn&eacute;s con un dildo rosa y un bote de lubricante. Se acerca a m&iacute; y mientras Alberto sigue sumergido en mi co&ntilde;o sin bajar ni un &aacute;pice la velocidad de su lengua, Selene introduce su dildo en mi boca. Tiene una cara de intensidad y lujuria que me embelesa. Mueve la cadera foll&aacute;ndome la boca con el dildo durante unos instantes, para sacarlo y golpear mi cara con &eacute;l. Saco la lengua para recibir los golpes, pero los reparte por todo mi rostro una y otra vez. Gimo fuertemente, descontrolada. Mi respiraci&oacute;n est&aacute; desacompasada. Est&aacute;n satisfaciendo en este encuentro todas las necesidades que ten&iacute;a y m&aacute;s. Nunca me hab&iacute;a sentido tan dominada por mi lascivia.<\/p>\n<p>-Se una buena perra y ponte en cuatro para m&iacute;.<\/p>\n<p>Le quito a Alberto su comida, que me la ha dejado palpitando a mil por hora, y contempla la escena. Le doy la espalda a mi suegra, arqueo la espalda y saco culo, que recibe varios azotes. Su dildo no tarda en entrar por mi vagina. Alberto se tumba delante de m&iacute; y me ofrece su polla, la cual acepto con gusto. Al sabor que ya ten&iacute;a ahora se le suman los fluidos del orgasmo de Selene, haciendo una combinaci&oacute;n perfecta. Es el mejor sabor que he probado en mi vida. Mi lengua se mueve como loca por su glande mientras siento la cadera de Selene chocando con mi culo, mis nalgas botando, recibiendo azotes, mi vagina invadida una y otra vez. Bajo a los huevos y de ah&iacute; Alberto me lleva a su perineo. Siento c&oacute;mo se masturba y sus huevos rebotan en mi cara. Escucho el bote que hab&iacute;a tra&iacute;do Selene abrirse y al poco tiempo su dedo entra muy despacio por mi ano. Mis ojos se ponen en blanco. Esa dulce presi&oacute;n en mi culo que lo multiplica todo a&uacute;n m&aacute;s. Nunca hab&iacute;a sentido que absolutamente todo lo que me hicieran me diera un placer extremo, que encima fueran mis suegros, nunca me hab&iacute;a sentido tan guarra, y nunca me habr&iacute;a imaginado lo much&iacute;simo que lo disfruto&#8230;<\/p>\n<p>Selene sale de m&iacute; y llama a la orden a Alberto.<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres sentirnos a los dos a la vez?- me pregunta.<\/p>\n<p>Se me ha olvidado hasta hablar, as&iacute; que tengo que asentir. Alberto se coloca debajo m&iacute;a, con mis brazos a los lados de su cara y sus manos aferrando mis tetas. Me empalo en su miembro, que se sent&iacute;a como meter m&aacute;s fuego en una hoguera. Al poco tiempo, es el dildo de Selene el que animaba mi peque&ntilde;o agujero. Empieza a entrar sin problemas, completamente lubricado, abri&eacute;ndose paso sin la menor resistencia. Alberto me besa y le traspaso mis gemidos a su garganta. Qu&eacute; buen trato me est&aacute;n dando mis suegros. La pelvis de Selene vuelve a entrar en contacto con mi culo, el cual agarra con ambas manos y empieza el viaje. Los dos se mueven al un&iacute;sono, entrando y saliendo de m&iacute;.<\/p>\n<p>La sensaci&oacute;n de estar llena es algo que nunca hab&iacute;a podido imaginar as&iacute;. Te sientes repleta. Dos cuerpos foll&aacute;ndome, mi cl&iacute;toris rozando la cadera de Alberto, sus manos en mis tetas, las de Selene llen&aacute;ndose de mi culo, mi lengua y la de Alberto cruz&aacute;ndose una y otra vez&#8230; est&aacute;n estimulando todos mis puntos de placer. Aumentan levemente la velocidad de la doble penetraci&oacute;n. Mi cuerpo parece que se va a romper, no aguanta tant&iacute;simo disfrute. Esa descarga el&eacute;ctrica por mi columna, pero esta vez mucho m&aacute;s intensa, todos los pelos de mi piel de punta, mi coraz&oacute;n palpitando sangre a la velocidad de la luz, mi interior grit&aacute;ndome, yo explotando del placer m&aacute;s puro que me han dado en mi vida. Ni la boca de Alberto es capaz de contener semejante orgasmo, semejantes gemidos. Me corro como no lo hab&iacute;a hecho nunca. Siento que se me olvida todo, hasta el hablar, solo s&eacute; gemir, solo gritar de forma salvaje, no siento nada m&aacute;s que placer, y caigo. Mi cuerpo cae sobre el de Alberto, que me rodea con sus brazos. Ambos salen de m&iacute;. Las manos de Selene me acarician la espalda y lo adorna con un tierno beso en mi nuca.<\/p>\n<p>-Nunca hab&iacute;a sentido algo as&iacute; -soy finalmente capaz de decir.<\/p>\n<p>Miro a Alberto y Selene sumamente satisfechos, sonrientes, bes&aacute;ndose. Me tumbo bocarriba y contemplo el duro miembro de Alberto que parece que fuera a explotar.<\/p>\n<p>-&iquest;Me ayudas? -me pregunta Selene.<\/p>\n<p>-&iquest;Acaso hace falta pedirlo? Pero no s&eacute; si me podr&eacute; mover.<\/p>\n<p>-Tranquila.<\/p>\n<p>Alberto se mueve y se coloca sobre mi cara, dejando a mi alcance sus huevos y su perineo. Mi interior ha explotado, pero el fuego sigue ardiendo, m&aacute;s que nunca. Deslizo mi lengua y me aseguro de darle lo mejor que tengo. Veo de reojo a Selene comi&eacute;ndosela en cuatro, con la mayor de las pasiones. Hago lo mismo, a mi mayor velocidad, con mi lengua pase&aacute;ndose ampliamente por su zona baja. Noto c&oacute;mo los m&uacute;sculos del perineo se le contraen. Gime profundamente al tener de nuevo dos lenguas para su placer. No tarda ni un minuto y se quita de encima m&iacute;a, coloc&aacute;ndose de lado. Selene se tumba junto a m&iacute; y abrimos las bocas y sacamos la lengua para recibir el premio a nuestro gran trabajo.<\/p>\n<p>Se masturba durante unos segundos, rompiendo a gemir y a eyacular sobre nuestras bonitas caras durante segundos, como una cascada. Alberto cae rendido sobre la cama. Selene me lame la cara, yo la suya, y nos besamos compartiendo el premio como buenas chicas, como buena suegra y nuera. Pasamos varios minutos lami&eacute;ndonos y bes&aacute;ndonos lentamente, con la mayor de las sensualidades hasta que en nuestras caras solo quedan peque&ntilde;os restos del tremendo orgasmo de Alberto. Nos tumbamos juntos, conmigo en medio, sin acabar de creerme lo que ha pasado, sin extra&ntilde;arme mucho que Iv&aacute;n no nos haya escuchado.<\/p>\n<p>-Joder&#8230; Qu&eacute; suegros mas buenos tengo -los tres re&iacute;mos.<\/p>\n<p>-En verdad esto est&aacute; mal&#8230; De verdad que nunca un co&ntilde;o me ha sabido tan bien como el tuyo. Ahora cualquier otro no me va a ser lo mismo -me dice Selene. Sus ojos verdes son una pasada.<\/p>\n<p>-Yo creo que nunca me lo hab&iacute;a pasado tan bien en un tr&iacute;o, ha sido explosivo y muy morboso -a&ntilde;ade Alberto.<\/p>\n<p>-Podemos repetir cuando quer&aacute;is, vuestro hijo no tiene por qu&eacute; enterarse.<\/p>\n<p>-No sabes lo que nos alegra o&iacute;r eso -dice Alberto con una sonrisa.<\/p>\n<p>-Queremos que seas nuestra perra, que cada vez que quieras follar nos avises, que cada vez que queramos follar te avisemos y repitamos encuentros como este.<\/p>\n<p>-Encantada -y sellamos nuestro nuevo estado de relaci&oacute;n con un beso entre los tres.<\/p>\n<p>Pasamos un par de minutos ah&iacute; tirados, desnudos, hablando de todo, del encuentro que acab&aacute;bamos de tener, del regalo que le hab&iacute;a hecho a Selene que era una blusa, pero para nada comparable con esto. Decidimos ducharnos para quitarnos el olor a sexo, pero Selene dice que, como era la invitada, no pod&iacute;an dejarme ir con el mismo n&uacute;mero de orgasmos que ella, as&iacute; que, con el calor del vapor de agua, con el opacante sonido de la ducha de fondo, con mi cuerpo de pie apoyado en la pared, mis piernas abiertas, Alberto y Selene se arrodillaron ante m&iacute; y me comieron el co&ntilde;o durante minutos en equipo, perfectamente coordinados gracias a la pr&aacute;ctica que seguro que han tenido, sin descanso hasta que tuve mi &uacute;ltimo orgasmo del d&iacute;a con mi cuerpo empapado en agua y flujos. Nos secamos, cog&iacute; uno de los vestidos que Selene me ofreci&oacute;, acabamos la tarta y avis&eacute; a Iv&aacute;n que hab&iacute;a que cenar.<\/p>\n<p>-Oye, me ha parecido escuchar algo, &iquest;qu&eacute; estabais haciendo?<\/p>\n<p>-Nada, cocinar una tarta con m&uacute;sica de fondo mientras tom&aacute;bamos el aperitivo antes de cenar -ni si quiera se dio cuenta de que me cambi&eacute; de ropa.<\/p>\n<p>La cena se desempe&ntilde;a con una normalidad apabullante, solo con miradas furtivas y sonrisas c&oacute;mplices con mis suegros al otro lado de la mesa. Cenamos, comemos la tarta, le soy a Selene la blusa y al poco me voy a casa. Esa noche la duermo como nunca. A los dos d&iacute;as Iv&aacute;n me dice que si quiero ir a estar la tarde con &eacute;l. Voy nerviosa por si sabe algo, con el mismo vestido que me dej&oacute; su madre, excitada por lo que pueda pasar. Llego y me recibe &eacute;l. Vamos directamente a su cuarto y, tras media hora de hablar, vuelve a ponerse a jugar. Me pongo con el m&oacute;vil en su cama me pongo v&iacute;deos. Se pone los cascos para que no le moleste el sonido de mi m&oacute;vil y pueda sumergirse en su juego. &iquest;Deber&iacute;a dejarle? Pero si le dejo tal vez termine con el pacto con Alberto y Selene&#8230; Recibo un mensaje de mi suegra. Es una foto. La abro y al instante mi coraz&oacute;n palpita. Est&aacute;n ambos frente a un espejo de su cuarto, desnudos, ella de rodillas con la polla de Alberto en su boca y un mensaje: &#39;te esperamos aqu&iacute; ansiosos, tenemos ganas de volver a saborear tu co&ntilde;o&#39;. &#39;Subo en seguida&#39;, les respondo. Y mientras mi entrepierna vuelve a palpitar me levanto y miro a Iv&aacute;n.<\/p>\n<p>-Sube el sonido, que voy a hacer ruido.<\/p>\n<p>Parece que me escucha porque veo la barra del volumen elevarse. Salgo por su puerta, subo las escaleras, abro la puerta y la cierro tras de m&iacute;. Alberto, tumbado en la cama, me recibe con una sonrisa. Selene, a cuatro patas d&aacute;ndome una vista perfecta de su parte inferior, se gira y me sonr&iacute;e tambi&eacute;n con su mano aferrando la polla de Alberto. Me quito los tirantes y dejo caer el vestido al suelo, descubriendo que no llevo nada debajo. Los tres re&iacute;mos de forma c&oacute;mplice y me encamino a la cama.<\/p>\n<p>Vamos a pasar otro buen rato, queridos suegros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 26<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>14 -Vamos, cari&ntilde;o, dame el aperitivo antes de la cena -le digo mientras le rodeo el cuello por detr&aacute;s y sinti&eacute;ndome hambrienta. -Ya sabes que no estoy c&oacute;mo con mis padres en casa, nos pueden o&iacute;r. -No hacemos ruido, adem&aacute;s&#8230; Tengo un regalito para ti. -Otro d&iacute;a, &iquest;vale? Me siento resignada en su cama mientras [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":25762,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-46487","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/25762"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46487"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46487\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}