{"id":46635,"date":"2024-04-07T22:00:00","date_gmt":"2024-04-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-04-07T22:00:00","modified_gmt":"2024-04-07T22:00:00","slug":"una-mansion-que-acoge-infinidad-de-orgias-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-mansion-que-acoge-infinidad-de-orgias-3\/","title":{"rendered":"Una mansi\u00f3n que acoge infinidad de org\u00edas (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46635\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">44<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Araceli est&aacute; a punto de terminar su jornada laboral como segurata en esta mansi&oacute;n de lujuria y sadomaso a raudales.<\/p>\n<p>Hace ya hora y media que despidi&oacute; al esclavo que le estuvo comiendo la panocha ensangrentada por la menstruaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de pegarse una ducha, ponerse una compresa, su ropa interior y su ropa de calle, est&aacute; esperando a Jorge que es el segurata que la va a sustituir en su puesto.<\/p>\n<p>Jorge es un hombre de 42 a&ntilde;os, 1,90 m de altura y 100 kg de peso. Es el t&iacute;pico chico obsesionado con la vida fitness. Es un armario empotrado. Araceli desea ser, a su vez, empotrada por &eacute;l. Pero Jorge est&aacute; muy enamorado de su esposa, con la que se cas&oacute; recientemente, y de momento no tiene ojos para otras hembras.<\/p>\n<p>Jorge entra en la garita, saluda a Araceli con dos besos y le pregunta qu&eacute; tal la jornada. Ella le hace un peque&ntilde;o resumen de lo ocurrido en las habitaciones de la mansi&oacute;n (omitiendo la sesi&oacute;n de sexo que tuvo con el esclavo), y se despide de Jorge dese&aacute;ndole buena jornada.<\/p>\n<p>Araceli antes de abandonar la garita le ech&oacute; un vistazo al paquete de su compa&ntilde;ero, se relami&oacute; los labios y se fue, diciendo para sus adentros &ldquo;Madre m&iacute;a que hombr&oacute;n. A ver si se cansa pronto de adorar a su esposa y se fija en m&iacute; y me empotra como a una yegua en celo&rdquo;.<\/p>\n<p>Una vez que Jorge se qued&oacute; solo en la garita comenz&oacute; a hacer zapping por los monitores para ver qu&eacute; hab&iacute;a de nuevo. Qued&oacute; estupefacto cuando en la habitaci&oacute;n 9 vio al p&aacute;rroco de su barriada, Don Benedicto. Pero el asombro no qued&oacute; ah&iacute;. Estaba acompa&ntilde;ado por un matrimonio que son vecinos suyos. Rafael y Martirio viven dos pisos por arriba de Jorge. En las reuniones de vecinos se muestran muy estirados y recatados.<\/p>\n<p>En esta habitaci&oacute;n, los tres ocupantes estaban a&uacute;n vestidos cuando el segurata los intercept&oacute; haciendo zapping. Don Benedicto es rechoncho y lleva su habitual sotana y est&aacute; sentado en una butaca. Enfrente de &eacute;l, de rodillas como si estuvieran en confesi&oacute;n estaba el matrimonio.<\/p>\n<p>Martirio va con un traje pantal&oacute;n color gris, blusa blanca y el pelo recogido en un mo&ntilde;o. Muy sobria, en su estilo, y sin casi maquillaje. Es una mujer de unos 45 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Rafael tiene 50 a&ntilde;os, es de mediana estatura, con incipiente alopecia y va con pantal&oacute;n de tergal negro y camisa azul.<\/p>\n<p>Jorge se pregunta qu&eacute; hacen esos tres carcas mojigatos en esta mansi&oacute;n del desenfreno sexual, y afin&oacute; el o&iacute;do.<\/p>\n<p>&ndash;Os he citado en esta mansi&oacute;n, de la que soy su mayor accionista y que todas sus alcobas o celdas est&aacute;n dedicadas a la meditaci&oacute;n e introspecci&oacute;n, para que me desarroll&eacute;is con pelos y se&ntilde;ales lo que me contasteis ayer de forma atropellada y precipitada sobre vuestra hija &ndash;coment&oacute; Don Benedicto, mintiendo en lo de que la mansi&oacute;n es un refugio de paz espiritual.<\/p>\n<p>&ndash;Pues ver&aacute; Don Benedicto &ndash;comenz&oacute; Martirio&ndash; nuestra hija nos hizo una proposici&oacute;n sexual degenerada a no poder m&aacute;s. Nos dijo que har&iacute;a un sandwich sexual con nosotros si le sub&iacute;amos la paga semanal y la dej&aacute;bamos ir en verano con sus amigas a Las Vegas. Estamos consternados. &iquest;Qu&eacute; podemos hacer?<\/p>\n<p>&#8211;Nosotros hab&iacute;amos pensado &ndash;continu&oacute; Rafael&ndash; ingresarla en un convento, a ver si se le quita el puter&iacute;o que se est&aacute; apoderando de ella.<\/p>\n<p>Don Benedicto se qued&oacute; un rato reflexionando. A los pocos minutos, por fin, se decidi&oacute; a darles su opini&oacute;n:<\/p>\n<p>&ndash;Miren ustedes. No sean ingenuos. En el convento solo conseguir&iacute;an que la Madre Superiora y el resto de sus compa&ntilde;eras monjas abusaran sexualmente de ella. &iexcl;Menudas son estas! La reclusi&oacute;n en colegios internos, c&aacute;rceles y conventos solo sirve para exacerbar m&aacute;s, a&uacute;n si cabe, los instintos sexuales que intentamos reprimir.<\/p>\n<p>&ndash;Pero entonces, &iquest;qu&eacute; nos aconseja? &ndash;pregunt&oacute; con ansiedad Rafael.<\/p>\n<p>&ndash;Que se la follen. Y cuanto antes, mejor.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Pero estoy oyendo correctamente o es una alucinaci&oacute;n? &ndash;solt&oacute; con estupor Martirio.<\/p>\n<p>&ndash;Oigan bien lo que les voy a decir. La especie humana sobrevivi&oacute; y hoy somos casi 8000 millones de personas en el mundo gracias al incesto. Cuando el Ser Supremo se dign&oacute; a consentir que dej&aacute;ramos de ser simples simios para alcanzar la categor&iacute;a de homo sapiens, los Ca&iacute;n y Abel de turno se acostaron con Eva, su madre, para reproducirse. En varias &eacute;pocas de la Prehistoria y de la Historia tuvimos que recurrir al incesto para no extinguirnos. El incesto es una ley natural como el matar para alimentarse o el morir para no sobrecargar el planeta. Son leyes emanadas de Dios. La Biblia defiende el incesto. Se narran varios casos, el m&aacute;s conocido es el de Lot y sus dos hijas. El Ser Divino dijo &ldquo;Creced y multiplicaos&rdquo;, no puso restricci&oacute;n alguna a esta m&aacute;xima de su pensamiento. As&iacute; que, sin m&aacute;s dilaciones, os aboco a que os foll&eacute;is a vuestra hija sin ning&uacute;n tipo de reserva moral ni mojigater&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, nos lo pensaremos &ndash;dijo humildemente Martirio.<\/p>\n<p>&ndash;No hay nada que pensar. Al C&eacute;sar lo que es del C&eacute;sar y a la golfa de vuestra hija, mucha polla y co&ntilde;o de sus progenitores y a dejarla pre&ntilde;ada. He dicho.<\/p>\n<p>&ndash;Muchas gracias Don Benedicto por sus consejos espirituales. Aqu&iacute; estamos para lo que necesite &ndash;dijo ingenuamente Rafael.<\/p>\n<p>&ndash;Un momento. Antes de irse deben pagar el diezmo.<\/p>\n<p>&ndash;Claro que s&iacute;, Don Benedicto. Usted dir&aacute; a cu&aacute;nto asciende.<\/p>\n<p>&ndash;En esta mansi&oacute;n todo se paga en especies. El vil metal lo emponzo&ntilde;a todo. El trueque plat&oacute;nico-comunista es nuestra se&ntilde;a de identidad. El diezmo es el derecho de pernada. Me follar&eacute; vuestras bocas y culos y el chumino de Martirio. La igualdad de trato es una m&aacute;xima para m&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Pero esto es inmoral, Don Benedicto. &iexcl;C&oacute;mo me exige que le preste a mi esposa y que le ponga el culo! &ndash;coment&oacute; Rafael.<\/p>\n<p>&ndash;Mi lema es &ldquo;La moral es para los d&eacute;biles&rdquo; &ndash;sentenci&oacute; el p&aacute;rroco&ndash;. Usted no me presta nada. Es una deuda que tiene que saldar. Las deudas con la Santa Madre Iglesia no se cancelan ni se suprimen per saecula saeculorum amen.<\/p>\n<p>Martirio estaba decidida a convertir su vida en eso, en un martirio. As&iacute; que, d&oacute;cilmente comenz&oacute; a desabrocharse la blusa y, poco a poco, a despelotarse.<\/p>\n<p>Don Benedicto se quit&oacute; en un santiam&eacute;n la sotana, quedando como Dios lo trajo al mundo. Se recreaba en su butaca.<\/p>\n<p>Martirio, de rodillas, se acerc&oacute; al rabo del p&aacute;rroco y se lo fue engullendo por la garganta hasta no dejar m&aacute;s que dos dedos de polla fuera de la comisura de sus labios. Don Benedicto le hizo un gesto a Rafael para que se desprendiera de su ropa ipso facto. Rafael obedeci&oacute; y una vez desnudo, el cura le indic&oacute; lo siguiente:<\/p>\n<p>&ndash;Ac&eacute;rcate de rodillas, como hizo la puta de tu mujer, y ay&uacute;dale a manducar mi morcilla. Es mucha carne para ella sola.<\/p>\n<p>&ndash;Por ah&iacute; no paso. Una cosa es que se trajine a mi mujer. Pero obligarme a m&iacute; a comerle la picha, no. &iexcl;Es lo que me faltaba, vamos! &ndash;protest&oacute; Rafael haci&eacute;ndose el digno.<\/p>\n<p>&ndash;Si no quieres que por el WhatsApp de la parroquia difunda que vuestra hija os propone hacer un tr&iacute;o, ya te est&aacute;s bajando al pil&oacute;n &ndash;amenaz&oacute; con caridad cristiana Don Benedicto.<\/p>\n<p>Ante este argumento tan convincente a Rafael no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que agacharse y compartir men&uacute; con su mujer.<\/p>\n<p>&ndash;Estar&aacute;s contento, mi querido Rafa. En menos de dos minutos te he convertido en cornudo y maric&oacute;n &ndash;coment&oacute; Don Benedicto, y solt&oacute; unas carcajadas diab&oacute;licas.<\/p>\n<p>Don Benedicto ten&iacute;a los ojos en blanco de lo mucho que estaba gozando con la comida de polla a dos bocas que le estaban practicando Rafael y Martirio. Esta dejaba la verga bien llena de babas para que el cabr&oacute;n de su marido se las tragara, por no haber sabido defenderla como es debido.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de estar casi un cuarto de hora mam&aacute;ndole la polla, dej&aacute;ndosela bien ensalivada, Don Benedicto orden&oacute; a Martirio subirse sobre &eacute;l y cabalgarlo a ritmo medio. Rafael hac&iacute;a de mamporreo lami&eacute;ndole la raja anal a su esposa, los huevos a su macho ocasional y los cachos de polla y co&ntilde;o que iban quedando a la vista.<\/p>\n<p>&ndash;Prep&aacute;rate que dentro de poco vas a subir t&uacute; al potro &ndash;le inform&oacute; el sacerdote a Rafael.<\/p>\n<p>Para sorpresa de Rafael, su mujer estaba jadeando y babeaba, del gusto que le estaba proporcionando su p&aacute;rroco. A los pocos minutos alcanz&oacute; un orgasmo tan intenso, que se anim&oacute; a azuzar a Don Benedicto dici&eacute;ndole:<\/p>\n<p>&ndash;Joder, &iexcl;Qu&eacute; placer me ha proporcionado, Don Benedicto! F&oacute;llese el trasero de mi esposo sin miramientos. Dele ca&ntilde;a de la buena. C&oacute;rrase en su recto. Ll&eacute;neselo de su lechecita.<\/p>\n<p>&ndash;Eso har&eacute;, mi querida cortesana. Ahora b&aacute;jate del tiovivo y permite que el cornudo y maric&oacute;n de tu marido me monte.<\/p>\n<p>Rafael se subi&oacute; a la polla del p&aacute;rroco y coloc&aacute;ndose de espaldas al susodicho comenz&oacute; a clavarse el falo largo y gordo de su amante.<\/p>\n<p>Rafael era virgen por la puerta de atr&aacute;s y los gritos que soltaba eran tremendos. El cura y Martirio se tronchaban de risa comprobando lo exageradamente quejica que era aquel improvisado chapero.<\/p>\n<p>Rafael estaba deseando que Don Benedicto se corriera y se lo ped&iacute;a insistentemente.<\/p>\n<p>&ndash;No te queda nada, Culoinquieto. Acabamos de empezar. Todav&iacute;a tengo que bombearte el ano unos buenos veinte minutos, a tres empellones por segundo, &iexcl;3600 empellones en los 20 minutos que pienso aguantar! Con cada embolada te meter&eacute; y sacar&eacute; mi rabo casi entero &ndash;y se carcajeaba Don Benedicto.<\/p>\n<p>Martirio arengaba al Padre para que le horadara con ganas el culo a su marido, y se un&iacute;a a las risotadas del sacerdote.<\/p>\n<p>Por fin, el p&aacute;rroco dijo:<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Me corro, joder, en el culo de este guarro! &iexcl;Estoy regando su recto e intestino grueso con mis chorros de lefa! &iexcl;Joder, qu&eacute; gusto me ha dado este ano virgen de esf&iacute;nter estrecho!<\/p>\n<p>Cuando Rafael se baj&oacute; de su peculiar carrusel, a los pocos segundos comenz&oacute; a resbalarle por los muslos una cantidad ingente de esperma.<\/p>\n<p>Don Benedicto descolg&oacute; el tel&eacute;fono y llam&oacute; a la habitaci&oacute;n 8, en donde hab&iacute;a siete enanitos con su peculiar Blancanieves practicando una org&iacute;a y les invit&oacute; a allegarse a la habitaci&oacute;n 9 para ampliar la org&iacute;a. Luego llam&oacute; a la habitaci&oacute;n 6, en donde hab&iacute;a tres chicas trans con pene y dos chicos trans con vagina montando un trenecito sexual y les sugiri&oacute; lo mismo, aceptando elles, encantades.<\/p>\n<p>Martirio y Rafael pensaron que a Don Benedicto se le hab&iacute;a ido la pinza. &iexcl;16 personas en una org&iacute;a! Por lo menos, pens&oacute; Martirio, no todas las pollas iban a ser para ella. Los pollazos se ir&iacute;an repartiendo entre diversas bocas, co&ntilde;os y culos. &iexcl;Co&ntilde;os solo cuatro! Y comenz&oacute; a preocuparse.<\/p>\n<p>Jorge no pudo evitar desenfundar de la bragueta su poll&oacute;n y casc&aacute;rsela de lo lindo ante la golfer&iacute;a que ten&iacute;a delante, en el monitor.<\/p>\n<p>En la pr&oacute;xima reuni&oacute;n de vecinos se les insinuar&iacute;a, a ver si pescaba algo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>44 Araceli est&aacute; a punto de terminar su jornada laboral como segurata en esta mansi&oacute;n de lujuria y sadomaso a raudales. Hace ya hora y media que despidi&oacute; al esclavo que le estuvo comiendo la panocha ensangrentada por la menstruaci&oacute;n. 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