{"id":46649,"date":"2024-04-09T22:00:00","date_gmt":"2024-04-09T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-04-09T22:00:00","modified_gmt":"2024-04-09T22:00:00","slug":"ligando-con-el-as-de-picas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ligando-con-el-as-de-picas\/","title":{"rendered":"Ligando con el as de picas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46649\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Con el paso de los a&ntilde;os, ya no me sorprenden las ocurrencias de mi mujer a la hora de buscar pretextos para ligar por ah&iacute;, de manera que, ese s&aacute;bado en la noche, cuando sali&oacute; del ba&ntilde;o luciendo un sugerente baby doll negro, muy transparente, fue inevitable ver que ten&iacute;a tatuado en sus pantorrillas, arriba de los tobillos, el famoso as de picas que utilizan los hotwives. En principio no dije nada y trat&eacute; de hacerme el desentendido del tema.<\/p>\n<p>Pero, recostados los dos en nuestra cama, viendo la televisi&oacute;n, fue inevitable hacer referencia a ello, pues los movimientos de su cuerpo, acomod&aacute;ndose en una u otra posici&oacute;n, expon&iacute;an a cada instante, los famosos tatuajes, hasta que, pasados unos minutos, no tuve remedio y pregunt&eacute;, &iquest;Oye, y eso qu&eacute;? Te gustan, respondi&oacute; ella. Pues s&iacute;, llaman la atenci&oacute;n. &iquest;Son permanentes? No, replic&oacute; ella. Est&aacute;n pintados con Jenna y se desvanecen naturalmente. Pero tambi&eacute;n se pueden quitar, si uno lo desea. Supuestamente pueden durar hasta tres d&iacute;as.<\/p>\n<p>Bueno. &iquest;Y para qu&eacute; te los pintaste? Ya sabes, dijo ella, que este s&iacute;mbolo significa que quien lo porta es una mujer casada, con permiso para ligar con otros hombres con el consentimiento del marido. Si, eso lo s&eacute;. &iquest;Y? Pues que me causa curiosidad ver c&oacute;mo reaccionan los hombres conmigo si me ven ese tatuaje. Ya, entend&iacute;. Tu lo que quieres es revolcarte con alguien el d&iacute;a de hoy. No seas tan agresivo. Hace d&iacute;as que no salimos y se me ocurri&oacute; que esto pudiera ser algo diferente para conocer a alguien y propiciar un encuentro.<\/p>\n<p>Puestas las cartas sobre la mesa, las intenciones eran claras. Entonces, dije, qu&eacute; propones. Lo de siempre, respondi&oacute;. Vamos a alg&uacute;n sitio, nos tomamos algo y esperamos a ver si alguien se acerca. Me parece, dije yo, sin embargo, que con la poca luz que hay en esos sitios, dif&iacute;cilmente se va a notar esos tatuajes. M&aacute;s aun si estas vestida. Ya lo hab&iacute;a pensado dijo ella, as&iacute; que pienso no usar medias, ir con las piernas desnudas, al natural, para lucir los tatuajes y ver qu&eacute; pasa. Entonces, todo planeado, respond&iacute;. Veamos qu&eacute; pasa dijo ella.<\/p>\n<p>De acuerdo en la propuesta, ella procedi&oacute; a alistarse para la ocasi&oacute;n. Se visti&oacute; de negro, por lo cual su piel blanca resaltaba a la vista y, claro, era inevitable fijarse en los tatuajes. &iquest;Ser&aacute; que quienes est&eacute;n por ah&iacute; saben de qu&eacute; se trata y se prestan para alg&uacute;n tipo de intercambio? Eso era lo que ella, en medio de su calentura, quer&iacute;a comprobar. De todos modos, funcionara o no, ya sab&iacute;a yo que iba terminar teniendo sexo con alguien de su gusto.<\/p>\n<p>Se me ocurri&oacute;, entonces, siendo s&aacute;bado, ir a un hotel frecuentado por visitantes extranjeros, muy elegante, con la excusa de tomarnos algo antes de ir a los sitios donde sab&iacute;amos con certeza que &iacute;bamos a ligar. Pero surgi&oacute; en mi imaginaci&oacute;n, la imagen de alg&uacute;n hombre acerc&aacute;ndose a mi mujer con la curiosidad de saber de qu&eacute; se trataban aquellos tatuajes.<\/p>\n<p>Como es habitual en aquellos lugares, el &aacute;rea de la recepci&oacute;n est&aacute; bastante iluminada, as&iacute; que procur&eacute; acomodarnos cerca a la entrada de la discoteca, esperando que fuera un poco m&aacute;s tarde y aprovechar el momento para ver qu&eacute; tipo de personas ingresaban all&iacute;. La noche a&uacute;n era joven, as&iacute; que pod&iacute;amos esperar un rato y, si las cosas no iban como esper&aacute;bamos, pues arranc&aacute;bamos para los antros de siempre, con la certeza de que algo se presentar&iacute;a.<\/p>\n<p>Pedimos unos cocteles y nos pusimos a hablar de muchas cosas. Por esos d&iacute;as and&aacute;bamos estudiando psicolog&iacute;a, as&iacute; que el tema de las sensaciones, las percepciones, los juicios y los comportamientos ca&iacute;an como anillo al dedo para la situaci&oacute;n. Varias parejas hab&iacute;an ingresado a la discoteca del hotel y unos pocos hombres, de diferentes pintas, hab&iacute;an desfilado delante de nosotros.<\/p>\n<p>Pasado el tiempo, uno de los meseros que atend&iacute;a en la discoteca se acerc&oacute; a nosotros para preguntarnos si ten&iacute;amos intenciones de ingresar a la discoteca. Bueno, la verdad, contest&eacute;, no lo hemos decidido a&uacute;n. &iquest;Por qu&eacute; lo pregunta? Hay algunos hu&eacute;spedes que han preguntado si ustedes est&aacute;n alojados aqu&iacute;. Y, para tener una respuesta, quise preguntarles. Entiendo, dije yo. Bueno, entramos aqu&iacute; para conocer el hotel, es nuestra primera vez, y no conocemos a nadie, as&iacute; que, si nos animamos, de pronto nos damos una vuelta en un rato. Claro que s&iacute;, dijo el muchacho, los esperamos.<\/p>\n<p>Entre charla y charla, nos hab&iacute;amos tomado unos cuatro cocteles, cuando, de un momento a otro, se acerc&oacute; a nuestra mesa un se&ntilde;or, dir&iacute;a yo que no tan joven, madurito m&aacute;s bien, que muy educadamente entabl&oacute; conversaci&oacute;n. Hola, buenas noches, nos salud&oacute;. Hola, &iquest;nos conocemos? Dije yo. Creo que no, respondi&oacute;. Es solo que ando de paso por esta ciudad y quisiera compartir conversaci&oacute;n con alguien para no estar solo. Y como los he visto aqu&iacute; hace ya bastante tiempo, me tom&eacute; el atrevimiento de venir. &iquest;Por qu&eacute; no?<\/p>\n<p>Pierda cuidado, no hay problema. Quisimos conocer este hotel y, para pasar el rato, decidimos tomarnos algo y conversar aprovechando este ambiente. Nos pareci&oacute; agradable. Me llamo Enrique y ella es mi esposa Laura. Encantado, respondi&oacute; dirigi&eacute;ndose a ella muy amablemente. Me llamo Ram&oacute;n y vengo de Asunci&oacute;n en el Paraguay. Soy ingeniero qu&iacute;mico y trabajo para FAPASA, la empresa farmac&eacute;utica l&iacute;der en mi pa&iacute;s. Y asist&iacute; a un congreso que se llev&oacute; a cabo hasta ayer. Ma&ntilde;ana estar&eacute; de regreso y, dig&aacute;moslo as&iacute;, esta noche estoy un poco desprogramado.<\/p>\n<p>Tranquilo, contest&eacute;. Podemos hacernos compa&ntilde;&iacute;a y pasar un rato juntos, coment&eacute;. Sin embargo, mirando de reojo a mi esposa. La not&eacute; un poco desencantada con la situaci&oacute;n, pues ella ten&iacute;a en mente otros planes. De todos modos, pens&eacute; para mis adentros, que bien pod&iacute;amos charlar con aquel un rato y que, no habiendo opciones diferentes, pronto dir&iacute;amos que ten&iacute;amos algo que hacer y nos despedir&iacute;amos en busca de la aventura que mi mujer ten&iacute;a en mente. nos parece agradable.<\/p>\n<p>Empezamos a conversar con Ram&oacute;n sobre los temas habituales y preguntarle c&oacute;mo le fue en su evento, c&oacute;mo lo han atendido, es su primera vez en nuestro pa&iacute;s, ya hab&iacute;a estado antes en esta ciudad, qu&eacute; aficiones tiene y dem&aacute;s datos propios de ese tipo de v&iacute;nculos. Dijo no ser casado y, al expresarlo, vi un rostro de complacencia en mi esposa, lo que me dio a entender que el tipo, que se expresaba muy bien y educadamente, de alguna manera, le gustaba.<\/p>\n<p>A la par de eso, era evidente que Ram&oacute;n, educado, discreto y muy cort&eacute;s, no dejaba de observar a mi mujer, tratando de no ser imprudente, pero sus ojos bajaban con frecuencia para detallar sus piernas y, de seguro, los tatuajes que hab&iacute;a en ellas. Mi mujer, curiosa, como siempre, le pregunto si entre sus aficiones estaba la m&uacute;sica y el baile, a lo cual &eacute;l respondi&oacute; afirmativamente. Manifest&oacute; que le encantaban los ritmos del caribe, el merengue y la salsa y que, cuando se daba la oportunidad, ced&iacute;a a la tentaci&oacute;n de moverse un rato al vaiv&eacute;n de esa m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Fue ella, entonces, que, dando muestras de cortes&iacute;a y atenci&oacute;n, le propuso que, si gustaba, pod&iacute;an bailar un rato y aprovechar la m&uacute;sica que en ese momento se escuchaba procedente de la discoteca. El, claro, encantado, acept&oacute; la propuesta, mir&aacute;ndome en busca de obtener mi aprobaci&oacute;n, que, sin decirnos nada, solo con los gestos que nos prodigamos, entendi&oacute; que la ten&iacute;a. As&iacute; que nos levantamos y nos dirigimos a la discoteca.<\/p>\n<p>Cuando ingresamos all&iacute; le ped&iacute; al mesero que nos hab&iacute;a interrogado que nos acomodara en un buen lugar, que, curiosamente, era la esquina m&aacute;s apartada y oscura. Oiga, me dirig&iacute; al mesero y le pregunt&eacute; &iquest;de casualidad este se&ntilde;or era el que preguntaba por nosotros? Si se&ntilde;or, as&iacute; es. &iquest;Manifest&oacute; alg&uacute;n inter&eacute;s especial? Continu&eacute;. Bueno, parece que estaba fascinado con la dama y quer&iacute;a conocerla. &iquest;De verdad? &iquest;Dijo algo acaso? Le pareci&oacute; guapa, fue lo que mencion&oacute;. Pero nada especial. Estaba como desprogramado.<\/p>\n<p>Nos acomodamos en la mesa y como se hab&iacute;a prometido, mi esposa no dud&oacute; en llevar a Ram&oacute;n a la pista de baile. Y, por lo visto desde la mesa, como pareja de baile pasaba la prueba. Se le ve&iacute;a divertidos y entregados a la actividad, haciendo piruetas, vueltas y pases de todo tipo. Ram&oacute;n de seguro ten&iacute;a experiencia en eso y lo estaba haciendo bien. De modo que, entrados en las faenas del baile, se olvidaron que yo exist&iacute;a.<\/p>\n<p>Al rato, pasadas varias tandas, regresaron a mi lado. Yo ya me iba a ir, coment&eacute; sarc&aacute;stico. Que pena, se apresur&oacute; a comentar &eacute;l, no era mi intenci&oacute;n. Baila muy bien, dijo mi esposa, y la hemos pasado rico. No nos hemos dado cuenta y es que cuando algo gusta y se disfruta, el tiempo pasa volando y uno ni cuenta se da. As&iacute; es, ciertamente, coment&oacute; Ram&oacute;n. La verdad es que Laura baila muy rico y se siente uno a gusto en su compa&ntilde;&iacute;a. Les agradezco que me hayan acogido.<\/p>\n<p>Nos tomaos algo mientras reposaban de su faena bailable y, en alg&uacute;n momento le coment&eacute; a Laura, bueno, dame chance de bailar contigo un rato, porque despu&eacute;s de lo que vi, imagino que ya no hay que buscar a nadie esta noche. No est&aacute; mal, me dijo, pero nada, solo bailamos y la pasamos rico. Si, dije, pero en ese pasarla rico ya le habr&aacute;s calibrado el tama&ntilde;o y dureza de su verga y, si se mueve bien, ya te lo imaginar&aacute;s montado encima de ti. &iquest;O me equivoco? No digas eso. El tipo tiene lo suyo, pero nada se ha dicho del tema. Pero &iquest;te gustar&iacute;a? Pudiera ser, &iquest;por qu&eacute; no? Pero es todo un caballero. Y muy educado. &iquest;Y es que acaso, los caballeros educados no culean? Ella solo sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Salimos a bailar, entonces, para no pasar yo la noche en blanco. Ella, a mi parecer, ya ten&iacute;a su prospecto de aventura, as&iacute; que ten&iacute;a que aprovechar esos momentos de esparcimiento, porque despu&eacute;s solo iba a ser espectador de lo que supon&iacute;a yo vendr&iacute;a a continuaci&oacute;n. Ram&oacute;n, sin embargo, se mostraba en extremo prudente y tal vez med&iacute;a con cautela su forma de proceder. As&iacute; que, despu&eacute;s de haber bailado un rato con Laura, volvimos a la mesa y entablamos una conversaci&oacute;n un poco m&aacute;s atrevida.<\/p>\n<p>Ya entrado en confianza, dije, bueno Ram&oacute;n, d&iacute;ganos la verdad, que motiv&oacute; que se acercara a conversar con nosotros. Aqu&iacute; hab&iacute;a m&aacute;s gente, as&iacute; que por qu&eacute; nos escogi&oacute;. La verdad, dijo, me pareci&oacute; una pareja especial, no s&eacute; por qu&eacute;, y simplemente me atrev&iacute; a acerc&aacute;rmeles y conversar con ustedes. &iquest;Alg&uacute;n inter&eacute;s especial? Pregunt&eacute;. Bueno, dijo sonriendo, que les puedo decir, Laura es una se&ntilde;ora atractiva, destaca y llama la atenci&oacute;n, no puedo negarlo. As&iacute; que tuve la curiosidad de acerc&aacute;rmeles. Eso es todo.<\/p>\n<p>Laura, interrumpiendo, dijo, bueno Ram&oacute;n, ya no m&aacute;s conversaci&oacute;n y vamos a bailar. &iquest;Le parece? Si, respondi&oacute;, por mi encantado. No s&eacute; si le molest&eacute;, dijo dirigi&eacute;ndose a m&iacute;. Para nada, contest&eacute;. La pista es toda suya. As&iacute; que aproveche y disfrute que la noche aun es joven. Y as&iacute;, presurosos, se dirigieron a la pista y empezaron a bailar. Las tandas de m&uacute;sica fueron transcurriendo y, al ver c&oacute;mo se acoplaban y juntaban sus cuerpos, ya sab&iacute;a yo donde iba a terminar aquello.<\/p>\n<p>Sin embargo, Ram&oacute;n parec&iacute;a no querer tomar la iniciativa. Tal vez no quer&iacute;a echar a perder la velada. Llegados a la mesa, entonces, pregunt&eacute;, bueno Ram&oacute;n, quiere hacer algo m&aacute;s, ya se est&aacute; haciendo tarde. Pues, la verdad, el sitio est&aacute; agradable y no conozco, de modo que estoy en sus manos. Bueno, si quieres, damos una vuelta por ac&aacute; cerca y conoces algo del ambiente nocturno por este sector. S&iacute;, dijo &eacute;l, me parece bien. Entonces, siguiendo las intenciones de mi esposa, pagamos la cuenta y salimos de all&iacute; en direcci&oacute;n a otro lugar, a juicio de ella, me dir&iacute;a despu&eacute;s, menso expuesto y m&aacute;s reservado.<\/p>\n<p>Nos dirigimos a los sitios de siempre, ya conocidos por nosotros, con un ambiente bastante sugerente para que las parejas de amantes desfoguen su energ&iacute;a y hagan derroche de sus m&aacute;s anheladas pasiones. Andamos por ah&iacute;, caminado por varias calles, deslumbrando a Ram&oacute;n con las luces de ne&oacute;n que caracterizan estos lugares y despertando su curiosidad sobre el qu&eacute; pasar&aacute; ahora. Y, entonces, entramos a uno de los lugares frecuentados, oscurito, reservado y con f&aacute;cil acceso a las habitaciones.<\/p>\n<p>Laura, no m&aacute;s entrar, tom&oacute; de la mano a Ram&oacute;n y lo llev&oacute; a la pista de baile, por dem&aacute;s oscura como el resto del lugar, dej&aacute;ndome a m&iacute; la responsabilidad de acomodarnos y disponer lo que fuera conveniente. Y sabiendo lo que se ven&iacute;a, Sali del lugar para reservar habitaci&oacute;n en un lugar conocido, ubicado a unos metros de all&iacute;. Y, con todo dispuesto, incluidos los condones para el caballero, por si acaso, regres&eacute; al lugar.<\/p>\n<p>No me extra&ntilde;&oacute;, para nada, que una vez nos reuni&eacute;ramos en la mesa que hab&iacute;a conseguido, Laura apareciera algo despelucada y desacomodadas sus ropas, por lo que intu&iacute; que aquellos ya se hab&iacute;an dado una buena sesi&oacute;n de masaje corporal mientras bailaban y que ya conoc&iacute;an su intimidad. Ya nada era secreto. Faltaba el punto final. Laura, como siempre, diligente, mencion&oacute; que ya era tarde y que era hab&iacute;a que apresurarnos, sin decir espec&iacute;ficamente, apresurarnos para qu&eacute;. Dijo que se iba a arreglar un poco y nos dej&oacute; solos mientras tanto.<\/p>\n<p>Bueno, pregunt&eacute; a Ramon, tratando de mantener la conversaci&oacute;n mientras ella estaba ausente. &iquest;C&oacute;mo le fue? Bien, respondi&oacute;. La he pasado muy bien en su compa&ntilde;&iacute;a. Y &iquest;falta algo para terminar la velada? Se qued&oacute; mir&aacute;ndome, como buscando las palabras adecuadas para dirigirse a m&iacute; y, algo dudoso e inseguro, me dijo, me gustar&iacute;a hacer el amor con Laura. Fing&iacute; sorpresa y respond&iacute; preguntando, &iquest;de verdad? S&iacute;. Vi los tatuajes en sus piernas y supongo, si no me equivoco, que es una mujer libre para tener relaciones sexuales consentidas con otros hombres, si ella as&iacute; lo quiere. &iquest;Y ella as&iacute; lo quiere? Continu&eacute; importun&aacute;ndolo. No lo s&eacute;, no lo hemos hablado, pero por el rato que hemos compartido juntos bailando, pensar&iacute;a que ella lo desea tanto como yo la deseo a ella, si usted est&aacute; de acuerdo, claro est&aacute;.<\/p>\n<p>Llegada Laura nuevamente, acicalada y dispuesta. Alent&eacute; a Ram&oacute;n a que le manifestara a ella su deseo, si es que antes ya no lo hab&iacute;a hecho. Me jur&oacute; que no, as&iacute; que yo tome la iniciativa. Oye, me dirig&iacute; a mi esposa, le pregunt&eacute; a nuestro invitado si faltaba algo para que su velada fuera completa. Y ella, dirigi&eacute;ndose a &eacute;l, pregunt&oacute;, &iquest;acaso falta algo? S&iacute; dijo &eacute;l, quisiera que me dieras la oportunidad de hacer el amor contigo. Si te parece. Ella, con una sonrisa c&oacute;mplice y coqueta, solo dijo, por qu&eacute; no y, extendi&eacute;ndole la mano, lo invit&oacute; a bailar nuevamente. Mientras se iban, le susurr&eacute; a ella, ya todo est&aacute; listo, el lugar de siempre, habitaci&oacute;n 202. All&aacute; los espero.<\/p>\n<p>Yo pagu&eacute; la cuenta y me dirig&iacute; para revisar la habitaci&oacute;n y verificar que estuviera dispuesta. Casi media hora despu&eacute;s de haberos dejado aparecieron. No m&aacute;s entrar, Ram&oacute;n abraz&oacute; a mi mujer para besarla con mucha intensidad y pasi&oacute;n. Era la continuaci&oacute;n de lo que hab&iacute;an iniciado en la pista de baile, as&iacute; que ya ven&iacute;an encendidos. Ella, mientras &eacute;l la acariciaba, iba soltando discretamente el cintur&oacute;n de su pantal&oacute;n para, con delicadeza, introducir su mano y palpar el miembro erecto de aquel que, para ese momento, ya deber&iacute;a estar m&aacute;s que dispuesto.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n no se puso con m&aacute;s pre&aacute;mbulos y, siguiendo a mi mujer en su iniciativa de acariciarle, se dispuso a desnudarla de inmediato, alternado el retiro de prendas. La blusa de ella, la camisa de &eacute;l, el sost&eacute;n de ella, la camiseta interior de &eacute;l, pausada por las correspondientes caricias para palpar y sentir cada uno la textura de la piel del otro. Que decir que Ram&oacute;n se deleit&oacute; acariciando con especial dedicaci&oacute;n los senos de mi mujer, lo cual alternaban bes&aacute;ndose una y otra vez.<\/p>\n<p>Luego, otra vez con el ceremonial; primero despoj&aacute;ndose &eacute;l de su pantal&oacute;n antes de despojar a mi esposa de su falda, luego retir&aacute;ndose su pantaloncillo antes de retirar los pantis de ella. No s&eacute;, pero mi esposa tiene suerte para dar con pollas grandes, y en este caso, gordas, que disfruta plenamente, porque la llenan hasta el fondo de sus entra&ntilde;as hasta decir no m&aacute;s.<\/p>\n<p>No fue m&aacute;s sino ver ese tremendo miembro que, de inmediato, sinti&oacute; la necesidad de tenerlo dentro de su boca y chuparlo, como no. As&iacute; que, coloc&aacute;ndose en cuclillas, frente a &eacute;l, procedi&oacute; a saborear con muchas ganas ese reluciente y erecto miembro. Algo estaba haciendo bien ella, porque Ram&oacute;n hacia gestos de satisfacci&oacute;n y gem&iacute;a, conteniendo quiz&aacute;s su prematuro orgasmo. Ella lami&oacute; y lami&oacute;, y masaje&oacute; esa verga por todas partes, mientras aquel retorc&iacute;a y retorc&iacute;a su cuerpo, poniendo sus ojos en blanco cada vez que ella mov&iacute;a sus labios sobre su pene.<\/p>\n<p>Ram&oacute;n estaba al borde del &eacute;xtasis y no esper&oacute; m&aacute;s. Le pidi&oacute; a ella que interrumpiera sus caricias, la llev&oacute; a la cama, acost&aacute;ndola de espaldas, pero, antes, le pas&eacute; el cond&oacute;n, por si acaso. Se lo puso veloz, como una flecha, y se abalanz&oacute; sobre ella, penetr&aacute;ndola sin demora. Laura deb&iacute;a estar ansiosa de ese momento porque, no m&aacute;s sentirse penetrada, empez&oacute; a gemir de lo lindo y a contorsionar su cuerpo, se&ntilde;a de que est&aacute; excitad&iacute;sima y muy caliente. El bombeaba con intensidad y cubr&iacute;a con su cuerpo el cuerpo de mi esposa, bes&aacute;ndola con mucha pasi&oacute;n. Los dos, al parecer, estaban gozando de lo lindo ese momento.<\/p>\n<p>Mi mujer, por lo visto, disfrutaba de ese macho a plenitud. No se hab&iacute;a equivocado en la elecci&oacute;n. Y Ram&oacute;n, como no, para nada desperdiciaba la oportunidad que se le hab&iacute;a dado y taladraba a mi esposa sin parar, tanto, que, en un momento dado, contorsion&oacute; sobre ella hasta quedarse inm&oacute;vil. Hab&iacute;a llegado por fin y, para disimularlo, continu&oacute; bes&aacute;ndola sin parar, masajeando sus nalgas una y otra vez. Luego, poco a poco, se fue retirando, acost&aacute;ndose a su lado sin dejar de tocar su cuerpo. Todav&iacute;a quer&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>Laura es una mujer que disfruta sus encuentros, sea como sea. Agradece las oportunidades que se le presentan y no encuentra reproche en lo que le ofrecen sus circunstanciales amantes. Y Ram&oacute;n no era la excepci&oacute;n. Ya bastante se habr&iacute;an disfrutado mientras bailaban y creo, sin duda, que ya sab&iacute;an que esperar el uno del otro al llegar al contacto sexual ansiado durante toda la noche. Estoy seguro que &eacute;l, desde que nos vio, sentados a la entrada de la discoteca del hotel, ya se imaginaba mont&aacute;ndola como lo estaba haciendo ahora.<\/p>\n<p>Poco a poco volvi&oacute; a coger &aacute;nimos. Mi esposa ayudo en el proceso, pues no dej&oacute; de masajear delicadamente su pene para que estuviera duro y en condiciones de ser disfrutado otra vez. Y al rato, ya, de nuevo vigoroso, a Ram&oacute;n se le ocurri&oacute; penetrarla en posici&oacute;n de perrito. Y ella, obediente se dispuso a recibirlo, tal como &eacute;l lo suger&iacute;a. Mi sorpresa es que, en la base de su espalda, tambi&eacute;n se hab&iacute;a tatuado un as de picas, as&iacute; que aquel, al ver ese s&iacute;mbolo, se envalenton&oacute; para penetrarla con mucha intensidad y darle toda la verga de la que fuera capaza para satisfacerla.<\/p>\n<p>Ella estaba complacida. Gem&iacute;a con cada embestida de &eacute;l y le correspond&iacute;a en sus movimientos, tratando de disfrutar de ese miembro en todos los rincones de su vagina. El empujaba y ella hacia lo mismo de vuelta. Hasta que, cada uno por su lado alcanz&oacute; el orgasmo. Estaba chiflada con su amante ocasional, y eso que al principio pareci&oacute; no gustarle. Pero as&iacute; es la vida y as&iacute; son estas cosas. Sin planear mucho las situaciones se dieron y, ciertamente, el as de picas captur&oacute; la atenci&oacute;n de -Ramon para el disfrute de mi hembra en celo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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