{"id":46650,"date":"2024-04-09T22:00:00","date_gmt":"2024-04-09T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-04-09T22:00:00","modified_gmt":"2024-04-09T22:00:00","slug":"mi-hijo-me-regala-unas-tangas-y-me-ayuda-a-estrenarlas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-hijo-me-regala-unas-tangas-y-me-ayuda-a-estrenarlas\/","title":{"rendered":"Mi hijo me regala unas tangas y me ayuda a estrenarlas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46650\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">53<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Enviud&eacute; a los 37 a&ntilde;os, hace ya poco m&aacute;s de un a&ntilde;o. Mi &uacute;nico hijo ten&iacute;a 19 a&ntilde;os cuando sucedi&oacute;. Mi esposo muri&oacute; en un accidente de tr&aacute;nsito, algo totalmente imprevisto. Nos dej&oacute; sumidos en la mayor tristeza. Nos quedamos, con mi hijo, solos en el apartamento.<\/p>\n<p>Mi esposo siempre fue un hombre precavido. Como ingeniero que era, ten&iacute;a todo en orden. La pensi&oacute;n de viudez que me toc&oacute; recibir, me permite tener una vida holgada y tranquila, sin necesidad de tener que trabajar, pero, para llenar mi mente, sigo haci&eacute;ndolo. Adem&aacute;s de la pensi&oacute;n de viudez que me correspondi&oacute;, mi esposo se hab&iacute;a protegido con tres seguros de vida, que en caso de accidente me otorgaban unas p&oacute;lizas que fueron much&iacute;simo dinero. Las recib&iacute;, y siguen depositadas en el banco, como ahorro a plazo fijo. El seguro de desgravamen pag&oacute; el apartamento y algunas deudas que ten&iacute;a mi esposo. Al final, en lo econ&oacute;mico qued&eacute; con la vida resuelta.<\/p>\n<p>Sin embargo, en lo an&iacute;mico me cost&oacute; muchos meses poder superarlo. Mi hijo fue un soporte impresionante, lo tom&oacute; con madurez y realismo, en eso sali&oacute; igual a su padre, pragm&aacute;tico, eficiente, proactivo. Pocas semanas despu&eacute;s de la muerte de mi esposo empez&oacute; a decirme &ldquo;el gordo quisiera verte feliz&rdquo;. As&iacute; le dec&iacute;a siempre a su pap&aacute; &ldquo;gordo&rdquo;, ten&iacute;an una relaci&oacute;n maravillosa, jovial y horizontal, pero con respeto siempre, nunca le falt&oacute; el respeto ni se excedi&oacute; de ninguna manera, pero desde los 14 o 15 a&ntilde;os, su pap&aacute; era &ldquo;el gordo&rdquo;.<\/p>\n<p>Al principio me sonre&iacute;a. Pero con las semanas &eacute;l insist&iacute;a. Me dec&iacute;a que deb&iacute;a empezar a salir, que era una mujer joven, que deb&iacute;a rehacer mi vida. Yo no pensaba en eso, no deseaba otro hombre en mi vida. Segu&iacute;a deprimida y en mis recuerdos.<\/p>\n<p>Fueron pasando las semanas, se hicieron meses y cuando celebramos la misa de 6 meses de difunto de mi esposo, mi hijo me invit&oacute; a cenar (su padre tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido un seguro de vida para &eacute;l, de un monto que le permitir&iacute;a terminar la universidad sin ning&uacute;n problema y, adem&aacute;s, tener una vida bastante c&oacute;moda tambi&eacute;n). Como viv&iacute;amos juntos, yo asum&iacute;a todos sus gastos, incluso el pago de la universidad, lo que le permit&iacute;a ahorrar y tener bastante dinero disponible.<\/p>\n<p>Lo cierto es que me invit&oacute; a cenar. Luego de la misa nos despedimos de los familiares y amigos y cuando quedamos solos, partimos a donde hab&iacute;a hecho la reserva. Un restaurante italiano, sobrio y elegante, peque&ntilde;o pero sofisticado, precios exorbitantes, pero sab&iacute;a ten&iacute;a holgura y no me preocup&oacute;.<\/p>\n<p>Tomamos un vino, luego otro, ya est&aacute;bamos ambos muy &ldquo;conversadores&rdquo; cuando me dijo a bocajarro &ldquo;mam&aacute;, necesitas otro hombre en tu vida&rdquo;. Me qued&eacute; pensando un instante largo y finalmente le respond&iacute; que s&iacute;. Hubo un silencio largo y luego empezamos a hablar de otros temas.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, al llegar de la universidad me dijo que nos hab&iacute;a inscrito en un gimnasio, a un par de cuadras de la casa. Le dije que estaba loco, pero acept&eacute;. Hab&iacute;a ido espor&aacute;dicamente en el pasado y no me desagradaba la idea de volver.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente se apareci&oacute; cargado de ropa para el gym, para &eacute;l y para m&iacute;. Empezamos a ir todos los d&iacute;as, cuando el volv&iacute;a de la universidad y yo de mi trabajo. El esfuerzo f&iacute;sico, el salir de la rutina me dio mejor &aacute;nimo y estaba cada d&iacute;a m&aacute;s recuperada.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a conversar con algunos se&ntilde;ores del gym y finalmente uno me invit&oacute; a salir.<\/p>\n<p>Se lo coment&eacute; a mi hijo. &Eacute;l lo conoc&iacute;a. Divorciado. 45 a&ntilde;os. Ingeniero como mi difunto esposo. Un tipo que parec&iacute;a serio. Mi hijo se puso muy contento.<\/p>\n<p>Al siguiente d&iacute;a, viernes, apareci&oacute; en casa con dos bolsas cargadas de ropa para mi y, entre ellas tres tangas. Al verlas me sonroj&eacute;. Nunca hab&iacute;a usado una y ver el juego de tres, negra, turquesa y lila, tres colores que me encantan, me hizo sentir muy rara.<\/p>\n<p>Me pregunt&oacute; si me gustaban. Ruborizada a&uacute;n, le dije que s&iacute;. Pero que nunca hab&iacute;a usado ese modelo. Me dijo que lo sab&iacute;a pues usamos el mismo tendedero. Nos re&iacute;mos ambos. Al dejar de re&iacute;r me dijo &ldquo;mam&aacute; s&eacute; que te quedaran muy bien&rdquo;.<\/p>\n<p>Le dije que no estaba segura. Que me daba verg&uuml;enza ponerme algo as&iacute;. &Eacute;l insist&iacute;a en que me quedar&iacute;an perfectas, que hab&iacute;a escogido los colores que me gustaban y que una mujer &ldquo;tan bonita&rdquo; deb&iacute;a lucir sexy.<\/p>\n<p>Segu&iacute;a indecisa. Finalmente me dijo &ldquo;porque no te pruebas una, yo te digo si te queda bien&rdquo;. Le dije que estaba loco, que era su mam&aacute;, no una modelo de lencer&iacute;a. Me respondi&oacute;, que nos hab&iacute;amos visto en &ldquo;ropa interior&rdquo; muchas veces. Lo que era cierto. Finalmente acept&eacute;.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos en la sala. Entr&eacute; a mi habitaci&oacute;n. Me desnud&eacute;. Me coloqu&eacute; la tanga turquesa. Me vi en el espejo y me sent&iacute; bien. Ten&iacute;a ya 38 a&ntilde;os, pero me sent&iacute; muy bien. Realmente bien. Me quedaba muy linda. Mi hijo ten&iacute;a raz&oacute;n.<\/p>\n<p>Me puse un brasiere que ten&iacute;a por all&iacute; y sal&iacute; a la sala as&iacute; nom&aacute;s. En tanga y brasiere. Mi hijo me qued&oacute; mirando. Le vi la cara, por primera vez, de admiraci&oacute;n y deseo y me dijo &ldquo;mam&aacute; eres una mujer muy sexy&rdquo;. Me descoloqu&eacute;. No supe que responder.<\/p>\n<p>Me di cuenta que su verga se hab&iacute;a erectado debajo de su buzo. Desde la muerte de mi esposo no hab&iacute;a tenido sexo con nadie. Algunas noches me hab&iacute;a masturbado, pero nada m&aacute;s que eso. El momento era caliente, loco, pervertido. Yo en lencer&iacute;a y mi hijo con la verga erecta.<\/p>\n<p>Para salir del paso le pregunt&eacute; si quer&iacute;a que me probara la tanga negra. Me dijo que s&iacute;. Que resaltar&iacute;a con mi piel blanca. Regres&eacute; a mi habitaci&oacute;n. Cerr&eacute; la puerta. Por un largo momento pens&eacute; no salir. Finalmente, el morbo me venci&oacute;. Me saqu&eacute; la tanga turquesa y me puse la negra.<\/p>\n<p>Sal&iacute;. Mir&eacute; directamente la entrepierna de mi hijo. Segu&iacute;a erecto. Camin&eacute; hacia &eacute;l y le pregunt&eacute; como me quedaba. Me volvi&oacute; a decir &ldquo;eres demasiado sexy mam&aacute;&rdquo;. Me puse de espaldas a &eacute;l y le volv&iacute; a preguntar &iquest;c&oacute;mo me queda? No me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Lo sent&iacute; pegarse a m&iacute;. Su verga erecta pegada a mis nalgas, nada cubiertas por la tanga.<\/p>\n<p>Sus manos en mi vientre. Suspir&eacute;. Me dijo &ldquo;te deseo mam&aacute;&rdquo;. No respond&iacute;. Volv&iacute; a suspirar.<\/p>\n<p>Me fue empujando hacia la pared. Me peg&oacute; contra ella. Con sus piernas separ&oacute; las m&iacute;as. Puso la tanga de costado y me penetr&oacute; si dilaciones. As&iacute;, de pie, fui suya por primera vez. Muy r&aacute;pido tuve un delicioso orgasmo que lo hizo llegar tambi&eacute;n. Nos separamos. Sin hablar. Volv&iacute; a mi habitaci&oacute;n. Mi nueva vida hab&iacute;a empezado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>53 Enviud&eacute; a los 37 a&ntilde;os, hace ya poco m&aacute;s de un a&ntilde;o. 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