{"id":46705,"date":"2024-04-11T22:00:00","date_gmt":"2024-04-11T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-04-11T22:00:00","modified_gmt":"2024-04-11T22:00:00","slug":"la-vecinita-rosy-parte-i-la-llegada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-vecinita-rosy-parte-i-la-llegada\/","title":{"rendered":"La vecinita Rosy (parte I): La llegada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46705\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi nombre en Bernardo. Esta historia me sucedi&oacute; cuando ten&iacute;a cuarenta a&ntilde;os. Hace ya algunos ayeres, all&aacute; por el 2010.<\/p>\n<p>La casa de al lado duro mucho tiempo en renta. Renteros iban y ven&iacute;an. Hasta que finalmente fue habitada por su due&ntilde;a; Roxana, una se&ntilde;ora reci&eacute;n divorciada, y Rosy, su hija de 16 a&ntilde;os. Rosy ten&iacute;a estatura de acaso unos 1.50 m, muy chaparrita; pero que ya se le empezaba a notar los cambios f&iacute;sicos que ofrece la llegada a la bendita adolescencia.<\/p>\n<p>Rosy cursaba la preparatoria, y su madre, Roxana, ten&iacute;a un negocio de venta de ropa que requer&iacute;a estar ausente en su casa de manera constante. Por lo que era com&uacute;n que Rosy se anduviera o estuviera sola en su rutina diaria. Para ello, ten&iacute;amos una relaci&oacute;n de vecinos muy cordial de ayuda mutua; ya saben, prestamos de herramienta, tazas de az&uacute;car, etc&eacute;tera. Sobre todo, como yo conoc&iacute;a algo de sistemas computacionales, era muy com&uacute;n que me buscara para ayudarle con la configuraci&oacute;n de su laptop, la instalaci&oacute;n de alg&uacute;n programa, repararle de alg&uacute;n virus o cualquier otro pormenor relacionado a ello.<\/p>\n<p>Por mi lado, nunca he aparentado mi edad, y siempre he tratado de conservarme en forma y activo. As&iacute; que era muy com&uacute;n que las vecinas me vieran haciendo algo en la casa. Ya fuera cortando el c&eacute;sped, pintando la casa, lavando el auto, y dem&aacute;s actividades de reparaci&oacute;n o mantenimiento. Se volvi&oacute; muy com&uacute;n saludarnos de &ldquo;&iexcl;Hola vecino! &iexcl;Que trabajador!&rdquo;, y yo respond&iacute;a con un &ldquo;&iexcl;Hola vecina! Aqu&iacute; nomas&rdquo;. Pero cuando solamente era Rosy, agregaba alguna adulaci&oacute;n extra en los saludos&hellip; &ldquo;&iexcl;Que guapo vecino, tan trabajador!&rdquo; &hellip; &ldquo;a ver si luego se pasa para ac&aacute; para pintar el barandal&rdquo;.<\/p>\n<p>Conforme la peque&ntilde;a Rosy iba creciendo, las adulaciones iban cambiando con connotaciones de doble sentido&hellip; en una ocasi&oacute;n, cuando estaba barriendo la cochera despu&eacute;s de terminar de hacer una carne asada, me dijo &ldquo;&iexcl;Ay vecino, luego se pasa a mi cuarto a recogerme tambi&eacute;n! &iquest;he?&rdquo; &hellip; o cuando estaba colocando sellador para lluvia en las paredes con brocha, me dijo &ldquo;&iexcl;Hola vecino! A ver si me presta su brocha y le echa una manita para pintar mi casa por dentro &iquest;he?&rdquo;, y soltaba una sonrisa p&iacute;cara. Yo solo me limitaba a re&iacute;rme, pero no ve&iacute;a con malicia ni mal intencionado su forma de saludar.<\/p>\n<p>A veces cuando iba a mi casa a buscar de mi ayuda, o cualquier otra excusa; me encontraba leyendo o viendo alguna pel&iacute;cula (dos de mis aficiones m&aacute;s arraigadas); y aprovechaba el motivo para quedarse a platicar. Platic&aacute;bamos de todo un poco; de m&uacute;sica, libros, cine o cualquier otro tema que fuera tendencia; al parecer le gustaba que le diera mi punto de vista de cualquier tema que se le viniera en mente. A ella le llamaba la psicolog&iacute;a y nos entreten&iacute;amos analizando pel&iacute;culas. En otras ocasiones me ped&iacute;a que le recomendara alg&uacute;n libro sobre determinado tema o g&eacute;nero, lo que gustoso le compart&iacute;a.<\/p>\n<p>Fue por eso por lo que le empec&eacute; a llamar la atenci&oacute;n, pues los chicos de su edad no ten&iacute;an tema de conversaci&oacute;n, adem&aacute;s que se entreten&iacute;an con cosas de futbol o videojuegos. Eso me lo hizo saber m&aacute;s delante, pero en ese momento no ten&iacute;a idea que ella me ve&iacute;a de ese modo.<\/p>\n<p>Cuando lleg&oacute; a los dieciocho a&ntilde;os, los coqueteos fueron m&aacute;s evidentes. Pero yo no fui quien se dio cuenta. Fue mi esposa que me llego a decir &ldquo;&iquest;No te das cuenta de que la vecinita se te queda viendo mucho? El d&iacute;a que estabas plantando el &aacute;rbol frente a la casa, ella venia caminando y desde cuadras antes no te quitaba la mirada&rdquo;, y yo de &ldquo;Ha, &iquest;s&iacute;? No, no me hab&iacute;a dado cuenta&rdquo;; &ldquo;nomas ten cuidado, no te vaya a meter en alg&uacute;n problema&rdquo; me dijo en tono de advertencia.<\/p>\n<p>Llegue a pensar que solo eran paranoias de una esposa celosa; pero en otra ocasi&oacute;n un amigo que andaba de visita tambi&eacute;n me hizo una observaci&oacute;n similar cuando tocaron la puerta y fui a ver qui&eacute;n era; ah&iacute; estaba la peque&ntilde;a Rosy en una pose muy coqueta y con un escote muy pronunciado, hab&iacute;a ido con la excusa que le prestara el ba&ntilde;o porque hab&iacute;a olvidado las llaves de su casa y su mama no estaba; pero cuando ella se percat&oacute; que estaba mi amigo, cambio de actitud y hasta se cubri&oacute; su escote de manera casi inmediata.<\/p>\n<p>Le di el pase al ba&ntilde;o y despu&eacute;s se fue. Mi amigo se me quedo viendo con cara de interrogatorio y me dijo en tono de burla &ldquo;&iexcl;Caray, cabr&oacute;n! &iexcl;Como la traes! De seguro ya te las estas cogiendo &iquest;verdad?&rdquo;. Y yo con cara de incertidumbre le respond&iacute; &ldquo;&iexcl;Nooo! &iexcl;&iquest;C&oacute;mo crees eso?! Est&aacute; bien chiquilla, hasta podr&iacute;a ser mi hija, adem&aacute;s es como de la familia&rdquo;.<\/p>\n<p>-Pues a lo mejor t&uacute; la ves as&iacute;, pero ella a ti no. &iquest;no me digas que no te has dado cuenta? &ndash;me segu&iacute;a recalcando mi amigo.<\/p>\n<p>Esas dos an&eacute;cdotas fueron determinantes. Fue entonces que ya me hab&iacute;a sembrado la duda y la idea de la posibilidad de que llegara a ocurrir algo entre la peque&ntilde;a Rosy y yo. Fue entonces que la empec&eacute; a mirar con otros ojos, y notar que ya su cuerpo hab&iacute;a cambiado, y ya no era la ni&ntilde;a que hab&iacute;a llegado a vivir al lado de mi casa hace dos a&ntilde;os. Ca&iacute; tambi&eacute;n en cuenta que sus senos y gl&uacute;teos hab&iacute;an crecido, su cintura se hab&iacute;a delineado y sus caderas ensanchado.<\/p>\n<p>Sin embargo, su estatura no hab&iacute;a cambiado del todo y segu&iacute;a conservando sus 1.50 metros de cuando la vi por primera vez, pero con m&aacute;s curvas; de hecho, sus curvas de adolescente se resaltaban a&uacute;n m&aacute;s, por lo compacto de su cuerpo. As&iacute; que decid&iacute; cambiar mi actitud hacia ella y empec&eacute; a seguirle el juego; si es que as&iacute; lo era, de otro modo, solo me ver&iacute;a como un viejo rabo verde.<\/p>\n<p>La empec&eacute; a saludar de igual modo en que ella lo hac&iacute;a, y empec&eacute; a hablarle en doble sentido o a decirle piropos, a ver como reaccionaba. &ldquo;&iexcl;Buenas las tenga, y mejor las pase!&rdquo; le dec&iacute;a, y ella me respond&iacute;a &ldquo;Pues cuando usted quiera, vecino&rdquo; &hellip; y ambos nos re&iacute;amos. O cuando me ve&iacute;a haciendo alg&uacute;n retoque a la casa y ella me dec&iacute;a &ldquo;luego se pasa para ac&aacute;, a seguirle a mi casa&rdquo;, ya no me quedaba callado y le respond&iacute;a con cosas como &ldquo;cuando quieras chaparrita, voy y te limpio lo que se le ofrezca&rdquo;; y ah&iacute; empezaron las provocaciones cada vez m&aacute;s atrevidas:<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cu&aacute;ndo quiera, vecino? Se me hace que luego se hace para atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; No juegues con fuego, que luego te puedes quemar.<\/p>\n<p>&#8211; El que se va a quemar es otro &iexcl;Jajaja! &ndash; me dec&iacute;a en modo burl&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Ya ver&aacute;s, alg&uacute;n d&iacute;a te voy a dar un susto.<\/p>\n<p>&#8211; A ver si es cierto. Pero se me hace que a usted le pegan en su casa.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;&Aacute;ndale, s&iacute;guele chaparrita!<\/p>\n<p>Y as&iacute; segu&iacute;a sucediendo el jugueteo de palabras e insinuaciones. Adem&aacute;s, era m&aacute;s constante la convivencia platicando temas cada vez m&aacute;s &iacute;ntimos y visitas a su casa para ayudarle en alg&uacute;n reparaci&oacute;n o favor. Que, por cierto, cuando era un pendiente relacionado con computadoras, ten&iacute;a que entrar a su cuarto; y mientras yo me manten&iacute;a en el escritorio, ella siempre se adoptaba una posici&oacute;n algo sugestiva en su cama, vistiendo ropas muy diminutas, con el pretexto de que as&iacute; estaba c&oacute;moda en su casa.<\/p>\n<p>Entre las pl&aacute;ticas supe que ya ten&iacute;a novio; un muchacho de su misma edad, de familia acomodada, bien parecido, que se la pasaba bien con &eacute;l andando de paseo o de fiesta, pero que, al momento de entablar una pl&aacute;tica, no hab&iacute;a un tema af&iacute;n m&aacute;s que hablar de futbol o de gadgets que le compraban sus padres. Me llego a confiar que a&uacute;n no hab&iacute;a tenido relaciones, aunque si hab&iacute;an llegado a tener manoseos y caricias intensas; que prefer&iacute;a que su primera vez fuera con alguien con experiencia, alguien maduro. Todas esas declaraciones solo hac&iacute;an que me animara cada vez m&aacute;s a dar el siguiente paso y cruzar esa peque&ntilde;a l&iacute;nea, con riesgo a meterme en alg&uacute;n problema grave o satisfacer mis deseos cada vez m&aacute;s fuertes y cumplir mi fantas&iacute;a de hacerlo con alguien mucho menor.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Mi nombre en Bernardo. Esta historia me sucedi&oacute; cuando ten&iacute;a cuarenta a&ntilde;os. Hace ya algunos ayeres, all&aacute; por el 2010. La casa de al lado duro mucho tiempo en renta. Renteros iban y ven&iacute;an. Hasta que finalmente fue habitada por su due&ntilde;a; Roxana, una se&ntilde;ora reci&eacute;n divorciada, y Rosy, su hija de 16 a&ntilde;os. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28633,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":{"0":"post-46705","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduros"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46705","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28633"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46705"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46705\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46705"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46705"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46705"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}