{"id":46907,"date":"2024-04-27T00:34:10","date_gmt":"2024-04-27T00:34:10","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-04-27T00:34:10","modified_gmt":"2024-04-27T00:34:10","slug":"el-acido-come-sin-mirar-que","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-acido-come-sin-mirar-que\/","title":{"rendered":"El \u00e1cido come sin mirar qu\u00e9"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46907\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">16<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi noviazgo con Elisa comenz&oacute; con una cierta oposici&oacute;n de sus padres, quienes estimaban que pertenec&iacute;amos a estratos econ&oacute;mico-sociales distintos y que, pasada la efervescencia juvenil, aflorar&iacute;an las diferencias dando al traste con la uni&oacute;n. No les faltaba raz&oacute;n en cuanto a que eso era lo m&aacute;s probable, sin embargo nos adaptamos bien cediendo algo cada uno en favor de la relaci&oacute;n. Llegado el momento del casamiento mis suegros estaban en la postura &ldquo;Estamos conformes, pero no totalmente&rdquo;.<\/p>\n<p>Dos matrimonios nos frecuentamos asiduamente, relaci&oacute;n heredada por los hombres ya que la amistad entre Elisa y Patricia databa del secundario. Los cuatro estamos en la treintena, las mujeres ligeramente menores a nosotros, Enrique y yo, Lautaro. Con Elisa nos casamos un poco antes que el matrimonio amigo luego de un noviazgo de a&ntilde;o y medio, ambos con un flor de metej&oacute;n y convencidos de la firmeza de nuestros sentimientos.<\/p>\n<p>Hoy, a ocho a&ntilde;os del enlace, seguimos en una buena y amorosa relaci&oacute;n, estabilizados econ&oacute;micamente y pensando en traer un hijo al mundo. Mi se&ntilde;ora trabaja en la empresa del padre, sin demasiado esfuerzo y con paga importante, mientras yo lo hago en el sector contable de una consultora, con un ingreso aceptable que cubre nuestras necesidades.<\/p>\n<p>La casa que hoy habitamos es amplia, c&oacute;moda, con espacios verdes y pileta; aprovechamos la oportunidad que nos dio un conocido y la compramos mediante los ahorros que ten&iacute;amos m&aacute;s un pr&eacute;stamo hipotecario que, para ser otorgado, nos oblig&oacute; a oficializar legalmente lo que mi se&ntilde;ora percib&iacute;a en su trabajo, un monto sensiblemente mayor a mi sueldo.<\/p>\n<p>Nuestra vida social se desarrolla en el &aacute;mbito familiar y un grupo de amigos, siendo los m&aacute;s cercanos Enrique y Patricia pues el tiempo transcurrido le otorg&oacute; a la relaci&oacute;n mayor confianza y solidez.<\/p>\n<p>En cuanto a las caracter&iacute;sticas personales de nuestros amigos cabe destacar que mientras ella es una dama con destacada formaci&oacute;n, culta, femenina, recatada y hermosa, &eacute;l es un aut&eacute;ntico boludo, eg&oacute;latra, superficial y vago, eso s&iacute;, muy pint&oacute;n; tiene un f&iacute;sico trabajado pero con un solo fin, que es mostrarlo y atraer, o sea con una destreza corporal nula.<\/p>\n<p>Lo dicho hizo que los momentos de reuni&oacute;n de las dos parejas fueran de un intercambio seg&uacute;n afinidad, mis conversaciones con Patricia son muy entretenidas e instructivas, mientras Enrique distrae con comentarios elementales y graciosos a Elisa que lo soporta mejor. A tal punto se trasform&oacute; en costumbre ese t&aacute;cito acuerdo que una vez mi compa&ntilde;era de charla me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Amigo, alguna vez se te ocurri&oacute; pensar que la elecci&oacute;n de pareja debi&eacute;ramos haberla hecho justo al rev&eacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>Y mi respuesta sincera fue.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, esa duda se me present&oacute; tiempo atr&aacute;s, pero despu&eacute;s de reflexionar conclu&iacute; que no me hab&iacute;a equivocado, pues hice una elecci&oacute;n por amor, y a eso se sum&oacute; disfrutar de tu amable amistad, lo que no es poca cosa&rdquo;.<\/p>\n<p>Su reacci&oacute;n fue levantarse lo suficiente para darme un beso en la mejilla y tomando mi mano entre las suyas decirme.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tambi&eacute;n me siento muy bien a tu lado&rdquo;.<\/p>\n<p>Esa expresi&oacute;n de genuino afecto entre amigos origin&oacute; una reacci&oacute;n de los otros dos que me caus&oacute; gracia, primero de mi mujer y luego de su transitorio compa&ntilde;ero.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Alto, alto, qu&eacute; est&aacute; pasando aqu&iacute;, mi amiga de toda la vida levant&aacute;ndose al degenerado de mi esposo, que mansamente se deja besar y acariciar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No pienso aceptar el desparpajo de estos dos, ven&iacute; amiga no nos quedemos atr&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>A diferencia de nosotros se pusieron de pie y tambi&eacute;n hubo beso en la mejilla pero los cuerpos bien pegados prolongando esa postura. Ver eso y mirarnos con Patricia fue instant&aacute;neo, seguramente la expresi&oacute;n seria en su cara se verific&oacute; tambi&eacute;n en la m&iacute;a y, parece ser, que ambos pensamos lo mismo &ldquo;Esa demostraci&oacute;n de afecto tiene un componente de calentura importante y ser&iacute;a bueno saber si es la primera vez o tiene antecedentes ignorados por nosotros&rdquo;. Por supuesto, nada nos dijimos.<\/p>\n<p>Esa noche me cost&oacute; dormir, pues en la cabeza me daba vueltas la escena de las pelvis bien pegadas sin que hubiera brazos haciendo presi&oacute;n para que eso suceda; en otras palabras, eso que nos hab&iacute;a sorprendido era producto de algo totalmente deseado y sin un m&iacute;nimo escr&uacute;pulo ante la presencia de los respectivos esposos.<\/p>\n<p>Y ese hecho me llev&oacute; a preguntarme qu&eacute; raz&oacute;n podr&iacute;a estar detr&aacute;s para que se hubiera dado ese matrimonio, a todas luces, desparejo; y la explicaci&oacute;n m&aacute;s v&aacute;lida que encontr&eacute; fue que la buena apariencia, gran desenvoltura y facilidad de palabra del var&oacute;n, hab&iacute;an cautivado a la mujer.<\/p>\n<p>Por otro lado el engre&iacute;do esposo era un experto vividor, pues su actividad productiva consist&iacute;a en estar a la pesca de oportunidades donde su verba y escasos l&iacute;mites &eacute;ticos le permitieran alzarse con algo de plata; lo que en estos pagos se conoce como &ldquo;busca&rdquo; en lenguaje vulgar, y usando el t&eacute;rmino que los hace lucir mejor son los &ldquo;financistas&rdquo;. Naturalmente el sostenimiento del hogar era obra de la mujer, no solo exitosa profesional sino con un respaldo familiar m&aacute;s que respetable.<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a, m&aacute;s calmado, decid&iacute; estar atento a la conducta de los causantes de mi insomnio, no echar le&ntilde;a al fuego en el &aacute;nimo de Patricia y por &uacute;ltimo instalar de inmediato c&aacute;maras disimuladas en los principales ambientes de la casa. No estaba seguro de necesitar esas filmaciones pero era mejor tener la espalda lo mejor cubierta posible.<\/p>\n<p>En mi trabajo, alguna que otra vez me encargan visitar clientes residentes en una ciudad relativamente cercana, tarea que, seg&uacute;n necesidad, me lleva uno o dos d&iacute;as fuera de casa. En una de esas oportunidades fue que regres&eacute; bastante antes de lo previsto y en casa me encontr&eacute; el espect&aacute;culo trist&iacute;simo de encontrar a mi esposa mamando el miembro del marido de su amiga de siempre.<\/p>\n<p>Tal era la concentraci&oacute;n de ambos que no escucharon alg&uacute;n ruido que pudiera haber hecho al entrar y alertarlos; desde la puerta entornada del dormitorio la visi&oacute;n encendi&oacute; mi bronca y, cuando estaba a punto de entrar para matarlos con mis propias manos, record&eacute; un consejo repetido machaconamente por mi padre &ldquo;Hijo, cuando est&eacute;s muy enojado no pelees, la ira enceguece y un enfrentamiento ganado puede perderse por no razonar debidamente&rdquo;, y lo segu&iacute;; con el coraz&oacute;n al galope, fuego en el est&oacute;mago y la tristeza ocupando mi alma, silenciosamente sal&iacute;.<\/p>\n<p>Deb&iacute;a pensar fr&iacute;amente mi quehacer futuro, pero primero les iba a arruinar el momento de placer; llam&eacute; por tel&eacute;fono a la infiel y le dije en que cinco minutos llegaba, pues un fuerte malestar generalizado me hab&iacute;a obligado a regresar. Ese problema de salud indeterminado era la excusa perfecta para mantenerme lo m&aacute;s alejado posible de ella.<\/p>\n<p>Y por segunda vez tuve que recurrir a un esfuerzo sobrehumano de voluntad para no cruzar la calle y reventarlo a golpes. Desde el bar de enfrente vi entreabrirse la puerta, unos ojos que miraban haciendo un recorrido de ciento ochenta grados y luego aparecer el amante para alejarse por la vereda a paso r&aacute;pido mientras la hembra cerraba nuevamente.<\/p>\n<p>Al entrar a casa no me fue dif&iacute;cil sortear el habitual beso de reencuentro y los primeros d&iacute;as las excusas para evitar las relaciones &iacute;ntimas fueron f&aacute;ciles de hallar; m&aacute;s adelante ya tuve que echar mano a la imaginaci&oacute;n aunque parece que ella ten&iacute;a bien satisfechas sus necesidades porque mis endebles razones no encontraron resistencia.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n las ganas y los compromisos, los hombres, nos reunimos alg&uacute;n d&iacute;a de la semana a jugar al truco; juego entretenido porque en su desarrollo se mezclan recitados alusivos, mentiras descaradas, expresiones exageradas y alg&uacute;n grito indicando un arrollante desaf&iacute;o. Por supuesto en esas reuniones pueden faltar hasta las cartas, pero nunca la bebida y, parejo al avance del tiempo corre la ingesta de l&iacute;quido que, entre otras cosas suelta la lengua; ese era el momento aprovechado por Enrique para contar sus innumerables conquistas y las no menores haza&ntilde;as realizadas en los encuentros amatorios.<\/p>\n<p>La cara de los oyentes iba del escepticismo sobre la veracidad de sus palabras, pasaba por el desagrado y terminaba en franca repulsi&oacute;n. Yo sol&iacute;a poner mi mente en blanco para volver a la conciencia al t&eacute;rmino de la autoalabanza, pero una parte del discurso atrajo mi atenci&oacute;n a la luz de lo visto en casa y as&iacute;, simulando estar en las nubes, escuch&eacute; con detenimiento las palabras del gal&aacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo una novedad para ustedes, que me gustar&iacute;a mostrarles para desatar la envidia de todos, pero a ella le promet&iacute; reserva; me estoy comiendo una hembra que conozco de tiempo atr&aacute;s y siempre le tuve ganas; hace d&iacute;as se dio la oportunidad y comprob&eacute; que es insaciable, le gusta todo y en cantidad; con decirles que ayer le romp&iacute; el culo y pidi&oacute; repetir, adem&aacute;s le encanta chupar la pija y tragar la corrida pero con todo el sector despidiendo buen aroma, as&iacute; que gast&oacute; el perfume del marido en mi entrepierna y bolas. Corto aqu&iacute; para que no lloren al comparar lo que yo hago con lo que hacen ustedes&rdquo;.<\/p>\n<p>Y una vez m&aacute;s se cumpli&oacute; el sabio dicho popular &ldquo;El hombre es due&ntilde;o de sus silencios y esclavo de sus palabras&rdquo;. Relacionar el cuento del infatuado con el frasco de perfume, que uso poco, en el tacho de basura y la algo dificultosa forma de encontrar comodidad al sentarse de mi se&ntilde;ora fue sencillo. Todo esto me convenci&oacute; que el matrimonio hab&iacute;a entrado en fase terminal y solo me quedaba darle fin, previa venganza.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos tomando un caf&eacute;, las dos parejas en un patio de comida, algo muy frecuente cuando sal&iacute;amos a estirar las piernas y entretenernos en alg&uacute;n centro de compra. Que mi mujer se levantara para ir al ba&ntilde;o y Enrique lo hiciera para atender una llamada a nadie le tendr&iacute;a que llamar la atenci&oacute;n, menos a m&iacute;, que estaba pendiente de ambos, pues era seguro que, cebados como estaban, algo intentar&iacute;an.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue, &eacute;l, luego de dar unas vueltas caminando entre las mesas, y cuando mi esposa ya no estaba a la vista, enfil&oacute; en la direcci&oacute;n que ella hab&iacute;a seguido. Esper&eacute; un lapso prudencial, d&aacute;ndoles tiempo de empezar la acci&oacute;n, y me levant&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Patricia, amiga querida, necesito de vos un favor enorme, y es que me permitas abandonarte por cinco minutos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguro, and&aacute; tranquilo&rdquo;.<\/p>\n<p>A paso r&aacute;pido me dirig&iacute; a la zona de los ba&ntilde;os entrando primero en el de hombres, viendo que todos los cub&iacute;culos estaban vac&iacute;os; entonces fui al de mujeres donde hab&iacute;a uno con la puerta cerrada. Aguzando el o&iacute;do se pod&iacute;an escuchar algunos ruidos y quejidos moderados, que si bien no me sorprendieron, si desataron la bronca l&oacute;gica al imaginar de quienes proven&iacute;an, cosa que confirm&eacute; al agacharme y ver primero el tal&oacute;n de zapatos de hombre y detr&aacute;s los conocidos de mi mujer, o sea, se la estaba dando de atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Poco me dur&oacute; la par&aacute;lisis generada por el odio, mir&eacute; alrededor buscando algo que me facilitara la venganza y encontr&eacute; cuatro cosas que se adaptaban a mi deseo. Un atomizador de alcohol diluido, toallas de papel y un secador de piso al lado del caballete que se usa para indicar que el local se est&aacute; limpiando.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; el indicador de precauci&oacute;n para no ser interrumpido, al secador lo us&eacute; para trabar la puerta del reservado ocupado y, par&aacute;ndome en el inodoro de al lado volqu&eacute; sobre los apasionados amantes el alcohol para despu&eacute;s tirarles encima tres toallas encendidas. Tener encendedor en ese momento es lo &uacute;nico que me reconcilia con mi vicio de fumador.<\/p>\n<p>Cuando escuch&eacute; los gritos y el forcejeo, intentando abrir la puerta trabada, sal&iacute;, fui hasta la barra donde pagu&eacute; la consumici&oacute;n de la mesa y regres&eacute; junto a Patricia a quien le ped&iacute; disculpas por la demora, los cinco minutos pedidos se hab&iacute;an transformado en siete. Departimos unos instantes m&aacute;s hasta que vimos correr gente hacia la zona de los ba&ntilde;os.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A qu&eacute; se deber&aacute;n esas corridas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguramente nos vamos a enterar por alg&uacute;n chismoso que har&aacute; correr la voz de lo sucedido con el natural agregado de inventos propios&rdquo;.<\/p>\n<p>En eso pasaron dos se&ntilde;oras que ven&iacute;an del sector convulsionado, ante lo cual mi compa&ntilde;era decidi&oacute; calmar su curiosidad.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Disculpen, saben que sucedi&oacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, en el ba&ntilde;o de mujeres, una pareja que estaba haciendo qui&eacute;n sabe qu&eacute; cosa, termin&oacute; quemada, aunque parece que fue leve&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Llamaron una ambulancia?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No porque los interesados dijeron que era algo sin importancia&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras las chismosas segu&iacute;an su camino me entr&oacute; una llamada al tel&eacute;fono, era de mi mujer.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola querida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lautaro, he tenido un peque&ntilde;o percance, estando en el ba&ntilde;o perd&iacute; pie y ca&iacute; en el inodoro as&iacute; que estoy asquerosamente mojada. Saldr&eacute; disimuladamente por un costado y me voy a casa. Nos vemos luego&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perfecto, hasta m&aacute;s tarde&rdquo;.<\/p>\n<p>En ese momento apareci&oacute; Enrique con el saco sobre el brazo, la parte posterior del cuello irritada y los pelos de la nuca quemados, dando pie a la pregunta de su mujer.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; te pas&oacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de esbozar una explicaci&oacute;n incre&iacute;ble, a todas luces est&uacute;pida, dijo que se iba a comprar alg&uacute;n ung&uuml;ento y luego a la casa. Como conven&iacute;a romper el silencio que oprim&iacute;a pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Patricia, querr&aacute;s repetir el caf&eacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agradezco, pero lo que necesito es un whisky. Mientras ped&iacute;s al camarero voy un minuto hasta la barra&rdquo;.<\/p>\n<p>Hice el pedido viendo que mi amiga hablaba con dos personas y luego regresaba a la mesa; al ver su cara de tristeza me puse de pie y ella se arrim&oacute; tom&aacute;ndome de la cintura para luego apoyar la cabeza sobre mi hombro mientras en voz baja balbuceaba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; hijos de puta, qu&eacute; basuras, qu&eacute; malparidos&rdquo;.<\/p>\n<p>Luego de un instante de silencio levant&oacute; la vista para mirarme y seguir hablando.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tiempo atr&aacute;s ten&iacute;a una peque&ntilde;a duda que ahora ha desaparecido, estoy segura que me equivoqu&eacute; de cabo a rabo en la elecci&oacute;n de pareja, tendr&iacute;a que haberte seducido, conquistado y atado hasta que fueras m&iacute;o. Te amo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y elev&aacute;ndose un poco me bes&oacute;, cubriendo mis labios con los suyos y retir&aacute;ndose luego de hacerme sentir su lengua recorriendo de comisura a comisura; el abrazo lo continu&oacute; un poco m&aacute;s, pegando a mi cuerpo cada mil&iacute;metro del suyo. Obligado a romper el silencio al terminar nuestro abrazo le dije.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Espero que no hayas pagado la consumici&oacute;n porque era invitaci&oacute;n m&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, fui a enterarme de primera mano qu&eacute; sucedi&oacute; en el ba&ntilde;o. Al principio no quer&iacute;an hablar pero cuando les dije qui&eacute;n era y que, si no me lo contaban, iba a armar un esc&aacute;ndalo largaron todo. Los protagonistas estaban en un cub&iacute;culo teniendo sexo, alguien les tranc&oacute; la puerta, les tir&oacute; encima alcohol diluido del atomizador y luego toallas de papel encendidas. Parece que mi marido estaba encima de tu mujer porque se llev&oacute; la peor parte pues con su espalda la cubr&iacute;a. El ruido y voces no fue tanto por efecto del l&iacute;quido encendido sino porque no pod&iacute;an salir, vos hiciste lo del ba&ntilde;o no?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, yo lo hice&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces sab&iacute;as que estaban enredados&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, hace una semana los sorprend&iacute; en casa pero ellos no me vieron&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y no fuiste capaz de contarme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, pero el dolor me imped&iacute;a pensar con cierta coherencia y no me pareci&oacute; bien llevarte solo tristeza sin aportar algo para paliarla&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y ahora?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora s&eacute; qu&eacute; hacer y tengo una idea de c&oacute;mo llevarlo a cabo. En pocas palabras, pienso divorciarme pero antes tomar venganza&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que hiciste en el ba&ntilde;o estaba planeado?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, fue algo espont&aacute;neo; cuando escuch&eacute; las dos escusas simult&aacute;neas para alejarse supe que se iban a juntar y los segu&iacute;; lo que pas&oacute; despu&eacute;s fue una improvisaci&oacute;n con las cosas que ten&iacute;a a mano&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y yo qu&eacute; hago&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Necesito de tu paciencia, una semana de aguante en la que tendr&aacute;s que hacerte la tonta, como si no hubieras percibido lo que pas&oacute;; en ese tiempo podr&aacute;s pensar qu&eacute; hacer, y en esa decisi&oacute;n no debo influir, porque las consecuencias las vas a sufrir s&oacute;lo vos; te voy a acompa&ntilde;ar en todo lo que quieras pero por m&aacute;s fuerza que haga no puedo sentir dolor en tu lugar.<\/p>\n<p>Siguiendo a un conocido estratega de tres siglos atr&aacute;s que dec&iacute;a &ldquo;Solo lo sencillo promete &eacute;xito&rdquo; organic&eacute; una venganza de simple ejecuci&oacute;n y para ello programamos un asado el s&aacute;bado al mediod&iacute;a en nuestra casa para los dos matrimonios; Patricia solo ten&iacute;a que seguirme la corriente; a la hora prevista comenc&eacute; la tarea mientras ellos disfrutaban sol y pileta contribuyendo a que los dos infieles se confiaran.<\/p>\n<p>Atento a los movimientos de ambos amantes veo a Enrique ir hacia la casa, inmediatamente despu&eacute;s que mi se&ntilde;ora dijera que iba a lavar bien la verdura para preparar la ensalada.<\/p>\n<p>A mis espaldas estaba el amplio ventanal pegado a la larga mesada con la pileta de la cocina, as&iacute; que levant&eacute; el celular apuntando hacia all&iacute;, viendo a Elisa atareada y en seguida aproximarse al gal&aacute;n ubic&aacute;ndose levemente atr&aacute;s y al costado; el movimiento de ella llevando la mano como para sacarse algo que le molestaba a la altura de las nalgas, me llev&oacute; a pensar en alguna caricia atrevida por parte del var&oacute;n, sobre todo porque ambos miraron en mi direcci&oacute;n.<\/p>\n<p>Parece que al constatar mi concentraci&oacute;n en el tel&eacute;fono les lleg&oacute; la tranquilidad necesaria para seguir, pues ella continu&oacute; en la misma posici&oacute;n pero con la cabeza baja y los ojos cerrados mientras &eacute;l permanec&iacute;a mirando hacia donde yo estaba y moviendo disimuladamente el brazo que cruzaba hacia la parte baja de la espalda de la hembra.<\/p>\n<p>Luego de darles un minuto para que la excitaci&oacute;n avanzara decid&iacute; que era el momento de arruinarles la diversi&oacute;n, y as&iacute;, r&aacute;pidamente me puse de pie y camin&eacute; en direcci&oacute;n a la puerta ubicada al lado del ventanal.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Enrique, me acord&eacute; de algo que dejamos pendiente en el partido de truco!&rdquo;<\/p>\n<p>No hay como el miedo para impulsar un escape a buena velocidad y, cuando el temor se presenta sorpresivamente, seguro que la carrera se realiza llevando por delante algo que produce un indeseado estr&eacute;pito, y as&iacute; vol&oacute; la mesa ratona acompa&ntilde;ada por el jarr&oacute;n que ten&iacute;a encima. Cuando apareci&oacute; al lado del marco ten&iacute;a la cara desencajada y no hab&iacute;a rastros de la erecci&oacute;n que seguramente ten&iacute;a hace instantes. Su temor era algo totalmente razonable, &eacute;ste que se dec&iacute;a mi amigo, hab&iacute;a visto varias veces lo que yo era capaz de hacer en un momento de bronca, y si los encontraba en una actitud comprometedora, con toda certeza, no los iba a felicitar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te escucho amigo, pero no recuerdo qu&eacute; dejamos pendiente la noche que jugamos a las cartas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada, pero no pod&iacute;a decir en voz alta lo que deseaba comentarte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No entiendo de qu&eacute; habl&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te acord&aacute;s la vez pasada cuando me contaste que a la mina que te est&aacute;s comiendo le gusta sentir tu entrepierna perfumada al chuparte la pija?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y no te imagin&aacute;s cu&aacute;nto la disfruta, con decirte que agarra el mango con una mano, las bolas con la otra y, mientras huele y besa las ingles, se pasa el glande por las mejillas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bueno, trat&eacute; de imitarte con mi mujer, y ella hizo lo que vos dijiste reci&eacute;n y despu&eacute;s me la mam&oacute; hasta que le acab&eacute; en la boca y, por primera vez, trag&oacute; toda la corrida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En eso te llevo ventaja, mi putita, desde la primera vez que se la puse en la boca, bebe todo el semen que soy capaz de largar; te dir&eacute; que al comienzo ten&iacute;a alguna duda pero ella me lo pidi&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El aroma que estoy usando me lo hice preparar por un perfumista amigo, est&aacute; en el ba&ntilde;o, ven&iacute; que te lo muestro para que prob&eacute;s el olor&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando entramos juntos mi mujer pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A d&oacute;nde van ustedes dos?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Como s&eacute; que le gustan los perfumes quer&iacute;a mostrarle el nuevo que tengo, es tan bueno como los de marca pero costando la mitad; para evitar dificultades me lo envas&oacute; en un atomizador que tiene una etiqueta con flores sin inscripci&oacute;n alguna&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hiciste bien porque el que ten&iacute;as, y usabas muy poco, se debe haber evaporado as&iacute; que tir&eacute; el frasco vac&iacute;o a la basura&rdquo;.<\/p>\n<p>Llegados al ba&ntilde;o tom&eacute; el envase de la repisa d&aacute;ndoselo para que lo probara; despu&eacute;s de echarse un poco en la mu&ntilde;eca y alabar la fragancia lo volv&iacute; a colocar en el lugar de donde lo hab&iacute;a sacado; cuando &iacute;bamos saliendo le dije que volver&iacute;a al ba&ntilde;o a buscar pastillas para espantar los mosquitos y, ya con los sobres regres&eacute; al quincho a seguir con la preparaci&oacute;n del asado mientras &eacute;l permaneci&oacute; en la cocina charlando con Elisa.<\/p>\n<p>Pasados dos o tres minutos, desde el asador, le hice se&ntilde;as a Patricia pidi&eacute;ndole que se acercara; ya a mi lado la tom&eacute; de la mano para caminar, rodeando la edificaci&oacute;n, y entrar por la puerta principal; a mi indicaci&oacute;n de silencio me sigui&oacute; sigilosamente y nos ubicamos en el pasillo que une dormitorios con cocina al lado de la puerta de ingreso a donde estaban ellos, all&iacute; podr&iacute;amos escuchar claramente lo que hablaran.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;D&oacute;nde est&aacute; tu mujer?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguramente hablando con el boludo de su amigo en el asador; ahora aprovechemos que el cornudo compr&oacute; perfume y rociame bien, as&iacute; disfrut&aacute;s con tacto, gusto y olor&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; mi cielo, d&eacute;jame levantar tu verga para rociar esas bolas llenas que despu&eacute;s me van a alimentar con abundante lechita&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ayyy, hija de puta, me echaste algo que me est&aacute; quemando&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya lo s&eacute; pelotudo porque siento lo mismo en la mano, vos sos el est&uacute;pido que me diste el envase&rdquo;.<\/p>\n<p>Y salieron los dos corriendo, subieron al auto de &eacute;l y partieron, presumo que al hospital. Sin saber qu&eacute; pensar Patricia se volvi&oacute; hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; pas&oacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>Le cont&eacute; lo del perfume y que me hab&iacute;a hecho preparar dos envases iguales, uno con la colonia mostrada y otro con &aacute;cido sulf&uacute;rico diluido, habiendo hecho el cambio cuando fui a buscar las pastillas para espantar los mosquitos.<\/p>\n<p>Comimos poco, la carga emocional de lo vivido nos hab&iacute;a quitado el hambre, primero le cont&eacute; los pormenores de los tristes d&iacute;as que est&aacute;bamos viviendo y luego ella aprovech&oacute; para sincerarse; estaba convencida de ser frecuentemente enga&ntilde;ada por Enrique desde tiempo atr&aacute;s y hab&iacute;a decidido divorciarse de ese vividor, a quien ya no amaba pero esperaba el momento apropiado. El dolor evidenciado luego del suceso en patio de comidas fue solo por ser traicionada con su amiga y no por un desenga&ntilde;o amoroso.<\/p>\n<p>De sobremesa vimos la filmaci&oacute;n de los &uacute;ltimos minutos de contacto entre los lujuriosos, en especial el momento en que el placer cede paso al dolor. La parte m&aacute;s ilustrativa comienza cuando la mujer, haci&eacute;ndose de cortar las verduras, pregunta por su amiga, y el hombre, despu&eacute;s de mirar y no encontrar, responde que debe estar en el asador, mientras tanto se pone detr&aacute;s, desenvaina el miembro, le levanta el ruedo, hace a un lado la bombacha y la penetra de un solo envi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Se ve que andabas con ganas puta, est&aacute;s chorreando flujo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y qu&eacute; quer&eacute;s si a cada rato me met&iacute;as mano&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que deseo es una mamada aromatizada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Primero segu&iacute; un poco m&aacute;s y acariciame adelante que en seguida me corro&rdquo;.<\/p>\n<p>El fren&eacute;tico bombeo hace que se presenten las convulsiones de la hembra, que se tapa la boca para atenuar el volumen de sus gemidos. Algo repuesta le pide al macho que le traiga la colonia pues &eacute;l sabe d&oacute;nde est&aacute;; ya con el envase en la mano se arrodilla, con la palma de la mano sostiene el tronco pegado al vientre y sus dedos se ocupan de mantener separados los test&iacute;culos; luego con la otra mano agita el frasco y aprieta el disparador desde unos cent&iacute;metros para cubrir mejor la superficie.<\/p>\n<p>Dos o tres segundos de continua aplicaci&oacute;n habr&aacute;n pasado hasta el momento de los gritos, insultos y corrida hacia el auto. Ah&iacute; me felicit&eacute; por haber decidido la instalaci&oacute;n de las c&aacute;maras.<\/p>\n<p>Dos horas despu&eacute;s del intento de aromatizar el miembro a saborear son&oacute; mi tel&eacute;fono, era el padre de Elisa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sab&iacute;a que lo de ustedes iba a terminar mal, mi hija est&aacute; ac&aacute;, quisiera saber qu&eacute; le hiciste&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tiene tiempo para recibirme?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, te espero ac&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de dejar a Patricia en su domicilio, quedando en hablar al t&eacute;rmino de la reuni&oacute;n, fui hasta el departamento de mis suegros; por supuesto fui recibido con mala cara y Elisa ni apareci&oacute;.<\/p>\n<p>Pocas palabras cruzamos y como lo que yo dijera tendr&iacute;a poco peso para &eacute;l, directamente le mostr&eacute;, en el celular, la filmaci&oacute;n. Impert&eacute;rrito, aunque ri&eacute;ndome interiormente, me mantuve el corto lapso de duraci&oacute;n de la muestra; cuando me pregunt&oacute; qu&eacute; pensaba hacer le dije que iba a tramitar mi divorcio.<\/p>\n<p>Su contestaci&oacute;n fue que estaba de acuerdo e iba a colaborar para que todo fuera r&aacute;pido y sin interferencias, pidi&eacute;ndome solamente que no divulgara las im&aacute;genes; por supuesto le di mi palabra que as&iacute; ser&iacute;a.<\/p>\n<p>Al regresar a casa veo que ten&iacute;a una llamada perdida de Patricia; al devolv&eacute;rsela me cont&oacute; que al llegar encontr&oacute; una nota de Enrique pidi&eacute;ndole perd&oacute;n y que no volver&iacute;a, que sus cosas las retirar&iacute;a m&aacute;s adelante un primo. Pasados unos d&iacute;as hizo la denuncia de abandono de hogar para darle mayor celeridad al tema divorcio. Nunca supimos sobre la evoluci&oacute;n de las quemaduras sufridas por los amantes y por supuesto no buscamos saber algo de ellos.<\/p>\n<p>Pasamos dos meses tratando de restablecer el equilibrio, acompa&ntilde;&aacute;ndonos mutuamente y haciendo los tr&aacute;mites pertinentes para tener el camino despejado; ambos, conscientes de lo que quer&iacute;amos, dejamos fluir naturalmente el profundo afecto que nos un&iacute;a y que fue la base de un deseo carnal creciente.<\/p>\n<p>Ya m&aacute;s calmos en la nueva situaci&oacute;n reiniciamos el contacto social al que est&aacute;bamos acostumbrados y extra&ntilde;&aacute;bamos. La primera charla distendida fue en un caf&eacute; a la salida de los respectivos trabajos; despu&eacute;s de las comunes palabras tras algunos d&iacute;as sin vernos le propuse salir esa noche y romper la rutina.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; ten&eacute;s pensado?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada en particular, pues primero quiero proponerte algo, y seg&uacute;n tu respuesta ver qu&eacute; hacemos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esper&aacute; que me prepare porque vos sos un tipo peligroso, me hac&eacute;s acordar a un amigo de la familia a quien pap&aacute; le dec&iacute;a &ldquo;V&iacute;ctor, cuando vos pens&aacute;s, hac&eacute;s ruido&rdquo;, te escucho&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, me encantar&iacute;a tener con vos una relaci&oacute;n m&aacute;s cercana que la actual amistad, algo que creo compartir con vos, seg&uacute;n tus palabras despu&eacute;s del suceso en el patio de comidas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que est&aacute;s deseando ubicarte entre mis piernas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tambi&eacute;n, pero no tengo urgencia; me encantar&iacute;a retroceder a cuando nos conocimos e iniciar un noviazgo m&aacute;s corto del habitual, pero sin urgencias, disfrutando cada paso en la tranquilidad que la cama no se escapar&aacute;, y adem&aacute;s sin plazos a cumplir; ambos nos conocemos muy bien salvo ese aspecto del placer, y buscando ese conocimiento, podemos avanzar traviesamente, como dos j&oacute;venes que tantean para descubrir qu&eacute; le gusta al otro&rdquo;.<\/p>\n<p>Su reacci&oacute;n fue igual a la de aquella vez, tom&oacute; mi mano entre las suyas y se levant&oacute; levemente para darme un beso, esta vez, sobre los labios.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te amo, y veo que tengo raz&oacute;n, cuando pens&aacute;s, hac&eacute;s ruido, maravillosa tu idea, qu&eacute; hacemos esta noche?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cine y cena&rdquo;.<\/p>\n<p>A la hora acordada la busqu&eacute; en un taxi y partimos al cine que exhib&iacute;a una pel&iacute;cula al parecer entretenida; ya ante la boleter&iacute;a ped&iacute; dos entradas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Son asientos numerados se&ntilde;or, cu&aacute;les prefiere?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Usted que conoce mejor ori&eacute;nteme cu&aacute;les me convienen, teniendo en cuenta que deseo franelear con mi novia&rdquo;.<\/p>\n<p>Patricia me mir&oacute; escandalizada mientras el empleado, al ver mi cara seria, volvi&oacute; la vista al tablero y eligi&oacute;, entre las que estaban en el centro de un sector sin ocupar, para d&aacute;rmelas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pienso que ac&aacute; van a estar c&oacute;modos, que disfruten la funci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Muchas gracias caballero&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi pareja sigui&oacute; mis pasos pero con cara de poco convencida y apenas con sentamos apagaron las luces.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hijo de puta&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; cielo, yo tambi&eacute;n te amo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pens&eacute; tener un amigo educado pero resultaste un degenerado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; amor, un amigo degenerado que te quiere mucho&rdquo;.<\/p>\n<p>Y pas&eacute; mi brazo por sobre sus hombros; su mirada amorosa, desmintiendo las palabras previas, me envolvi&oacute; mientras tomaba mi mu&ntilde;eca que colgaba y la hac&iacute;a bajar, apretando para que la mano solo tuviera que contraerse un poco para agarrar plenamente el pecho.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No falt&eacute;s a tu palabra y franeleame mucho o me ir&eacute; a quejar al que nos vendi&oacute; las entradas&rdquo;.<\/p>\n<p>No hizo falta pensar, decidir y que el cerebro ordenara el movimiento, mi mano actu&oacute; por propia iniciativa, primero apret&oacute; por sobre la ropa, cuando not&oacute; la dureza del erguido pez&oacute;n hizo a un lado blusa y sujetador para palpar en carne viva jugando y retorciendo la deliciosa protuberancia. El susurro en el o&iacute;do redobl&oacute; el est&iacute;mulo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No vas a usar la otra mano y la boca?, ser&iacute;a una verg&uuml;enza que el boletero anotara la queja en el libro habilitado para ello&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi respuesta fue enrollar el vuelo del vestido en la cintura mientras la besaba con cierta ferocidad para despu&eacute;s deleitarme con lo que ella mostraba sin recato.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; maravilla, c&oacute;mo me gustar&iacute;a besar, lamer y saborear lo que tengo ante la vista&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me encantar&iacute;a que lo hagas pero el lugar est&aacute; en contra de nuestros deseos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, tendremos que buscar una soluci&oacute;n, por lo pronto har&eacute; trabajar las manos pero pensando que es mi boca la que realiza una incursi&oacute;n en ese lugar atrayente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hay una alternativa a modo de adelanto, como un peque&ntilde;o anticipo&rdquo;.<\/p>\n<p>Y apenas termin&oacute; de hablar meti&oacute; dos dedos por el costado de la bombacha y, despu&eacute;s de mojarlos bien, los llev&oacute; a mi boca.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Prob&aacute; mi jugo tesoro, est&aacute; hecho en una f&aacute;brica que solo trabaja para vos&rdquo;.<\/p>\n<p>Y mientras lo dec&iacute;a, tambi&eacute;n con una mirada tierna, acerc&oacute; las dos yemas brillantes por el l&iacute;quido, que primero ol&iacute; y luego chup&eacute; hasta dejarlas secas. Ah&iacute; se me instal&oacute; la duda a resolver con una consulta m&eacute;dica para saber por qu&eacute; en ese instante no me corr&iacute; a mares.<\/p>\n<p>De m&aacute;s est&aacute; decir que la funci&oacute;n fue maravillosa, en la que ella goz&oacute; por lo menos dos veces y al terminar sal&iacute; caminando lentamente con las piernas ligeramente abiertas pues mis bolas dol&iacute;an con solo mirarlas; por supuesto que mi amada lo not&oacute;, esboz&oacute; una sonrisa y acompa&ntilde;&oacute; mi lento andar.<\/p>\n<p>Tomamos un taxi rumbo al restaurant elegido y en el trayecto Patricia le pidi&oacute; al conductor dejarnos en una plaza cercana, desierta a esa hora; yo, callado, respet&eacute; el pedido y baj&eacute; junto a ella que, del brazo, me llev&oacute; hasta el m&aacute;stil del centro, elevado sobre una plataforma rodeada de un muro bajo y a la cual se acced&iacute;a subiendo pocos escalones, all&iacute; se explic&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Aqu&iacute; mi cielo s&iacute; puedo aliviar tu incomodidad, de la cual soy &uacute;nica responsable&rdquo;.<\/p>\n<p>Y apoy&aacute;ndome contra esa baranda maniobr&oacute; delicadamente para que mi pija se hiciera presente, erguida, dura y lista para largar la carga que pugnaba por salir; acuclillada la dirigi&oacute; a su boca que, en pocas succiones, recibi&oacute; las potentes escupidas.<\/p>\n<p>Luego de unos instantes para reponerme cambiamos de lugar, ella de espaldas al muro y yo de rodillas arremangando su vestido, bajando la bombacha y sumergiendo mi cara entre sus piernas para deleitarme con su conchita jugosa mientras mis manos recorr&iacute;an nalgas y tetas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No por favor, ah&iacute; no&rdquo;.<\/p>\n<p>Su voz en tono de ruego me hizo descartar una posible molestia por la caricia en el ano pero, por si acaso, indagu&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te molest&eacute; cielo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No amor pero me sorprendiste, nunca dej&eacute; que me tocaran ese lugar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te result&oacute; inc&oacute;moda la caricia?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor, no me pregunt&eacute;s eso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es que no quisiera incomodarte&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No es incomodidad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te gust&oacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, y por eso me da verg&uuml;enza&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tapame con la falda para que no te mire&rdquo;.<\/p>\n<p>Al sentirme cubierto reanud&eacute; las caricias bucales y digitales incursionando nuevamente entre las nalgas pero llevando lubricaci&oacute;n desde la vagina; y fui bien recibido por ese anillo nunca visitado, pues a las presiones con la yema del dedo ced&iacute;a sin oponer resistencia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi vida, primera vez que siento esto, me gusta como apret&aacute;s simulando entrar y luego recorr&eacute;s todo el contorno, prob&aacute; ingresar suavemente un poquito&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ah&iacute; va&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; amor, me est&aacute; entrando y me gusta, movelo como si buscaras algo, as&iacute;, as&iacute;, un poco m&aacute;s adentro, que delicia, lo que me estuve perdiendo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora va entero, hay que aprovechar la buena disposici&oacute;n de este culito goloso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; gusto, me vuelvo loca, ahora con el dedo gordo por delante y el largo por detr&aacute;s!&rdquo;<\/p>\n<p>La corrida fue tremenda y la tuve que sujetar baj&aacute;ndola hasta sentarla en mis faldas; cuando nos levantamos, ya repuestos, tuvimos que sacudir con esmero nuestras ropas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estoy destrozada, este tercer orgasmo me ha dejado en estado lastimoso, ni me atrevo a enfrentar un espejo y mucho menos entrar a un restaurant; cambiemos la cena por comida chatarra en el carro de la esquina&rdquo;.<\/p>\n<p>En la penumbra pude comprobar la veracidad de sus palabras y seguramente yo no estaba mucho mejor, por lo cual acept&eacute; de buen grado su propuesta; nos arreglamos algo y all&aacute; fuimos. Seg&uacute;n el joven que nos atendi&oacute; &iacute;bamos a estar solos un buen rato porque la afluencia importante de clientes se produc&iacute;a despu&eacute;s de la cuatro de la madrugada, hora en que los j&oacute;venes empezaban a salir de los boliches.<\/p>\n<p>Nos sentamos en la punta m&aacute;s alejada de la plancha de cocci&oacute;n para evitar calor y el posterior olor a comida en la ropa; tomados de la mano yo saboreaba en el recuerdo el momento reci&eacute;n vivido.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te quiero mucho preciosa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tambi&eacute;n pervertido, pervertido y pervertidor, ese fue tu proceder de hace un rato, y encima ahora siento palpitar mi culito como si quisiera m&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Esas palabras tuvieron el efecto de un potente afrodis&iacute;aco ya que mi pija adquiri&oacute; renovada rigidez, y todo mi equilibrio, pruritos, pudor, etc., los tir&eacute; a la mierda; mir&eacute; los alrededores desiertos, el vendedor de los s&aacute;ndwiches atento al partido que transmit&iacute;a el televisor y entonces, con la mente nublada por el deseo, le hable al o&iacute;do a mi novia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sentate un poco m&aacute;s atr&aacute;s para que la colita sobresalga del banco y el vuelo de la falda caiga libre, quiero sentir la palpitaci&oacute;n que me dijiste reci&eacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si ser&aacute;s degenerado, pedirme eso ac&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi amor, nadie nos ve, lo &uacute;nico que har&eacute; ser&aacute; levantar una parte de la falda, algo r&aacute;pido y f&aacute;cil de volver atr&aacute;s si bien alguien&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No puedo creer que me deje convencer tan f&aacute;cil&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cielo, simplemente ambos deseamos lo mismo&rdquo;.<\/p>\n<p>Pensando que necesitar&iacute;a algo de ayuda le ped&iacute; al joven que nos atend&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ser&aacute;s tan amable de acercarme algo de aceite?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ac&aacute; tiene, se&ntilde;or&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando nuevamente se concentr&oacute; en el partido tom&eacute; el expendedor, unt&eacute; mi dedo medio y busqu&eacute; el objetivo lubricando la entrada y un poco m&aacute;s adentro mientras ella, con los codos en la barra y apoyada la cabeza en las manos simulaba mirar el televisor hasta que sinti&oacute; que le corr&iacute;a la bombacha llev&aacute;ndola al borde de las nalgas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hasta ah&iacute; nom&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Ese peque&ntilde;o intervalo lo aprovech&eacute; para sacar el miembro, pasarle aceite y recorrer la rajadura dejando el ano en el centro, despu&eacute;s hice leves presiones sobre el anillo, y ante su pasividad, quiz&aacute; sin darse cuenta con qu&eacute; la acariciaba, inici&eacute; la entrada lenta pero sin pausa. La diferencia de grosor la sobresalt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; hiciste!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Aprovech&eacute; que tu culito no solo es goloso sino tambi&eacute;n glot&oacute;n y te met&iacute; la pija&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Ya est&aacute; degenerado! Te sacaste el gusto de inaugurar un lugar por nadie visitado, ahora vamos a hacer un cambio grande&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si cielo, lo que digas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te muevas y escuch&aacute; bien, a la mierda con este noviazgo, se termin&oacute;, ahora te quiero como mi hombre, mi marido, mi esposo, es hora de que entres a mi casa y la conviertas en nuestro hogar, sac&aacute; ese intruso de mi recto, pag&aacute; y v&aacute;monos&rdquo;.<\/p>\n<p>Llegados entramos por turno al ba&ntilde;o, el esfuerzo nos hab&iacute;a hecho transpirar; cuando sal&iacute; con la toalla envuelta en la cintura ella estaba en la cama tapada con la s&aacute;bana desde los hombros ante lo cual me desnud&eacute; y entr&eacute; a su lado, ella ubic&oacute; su cabeza en el hueco de mi hombro y as&iacute; permanecimos unos instantes disfrutando la mutua cercan&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querido, quiero que sepas que reci&eacute;n se me cruz&oacute; por la cabeza hacerte una broma pero la descart&eacute; de inmediato; el tema es tan serio que no hay lugar para el humor, hace tres meses suspend&iacute; las pastillas y, por cuentas en el calendario sumado a c&oacute;mo me siento, debo estar en mis d&iacute;as f&eacute;rtiles, &iquest;quisieras pre&ntilde;arme?, &iquest;te gustar&iacute;a hacerme panzona?, &iquest;te animar&iacute;as a dar la se&ntilde;al de largada para que tus espermatozoides corran dentro m&iacute;o?&rdquo;<\/p>\n<p>Y mientras corr&iacute;a la s&aacute;bana ambos nos deten&iacute;amos a mirar aquellas partes del otro que no conoc&iacute;amos visualmente; sin decir una palabra pero con las ansias reflejadas en la cara, ella con las manos en las corvas llev&oacute; sus rodillas a los hombros para, en muda invitaci&oacute;n recibirme en el centro de su cuerpo; ya con el miembro incrustado fij&oacute; sus ojos en los m&iacute;os.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi amor, no te muevas, es tanta la excitaci&oacute;n que llevo encima que la eyaculaci&oacute;n est&aacute; pidiendo salida en el ojo del glande; tu pregunta me hace inmensamente feliz, ahora voy a hacer un solo empuje para soltar todo&rdquo;.<\/p>\n<p>Dicho y hecho, apenas toqu&eacute; fondo comenz&oacute; la descarga.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ay mi vida, estoy sintiendo los espasmos, ya cont&eacute; cuatro; as&iacute; mi amor, manten&eacute; la penetraci&oacute;n que me corro y te exprimo&rdquo;.<\/p>\n<p>No sabemos qu&eacute; d&iacute;a qued&oacute; pre&ntilde;ada, s&iacute; tenemos certeza que fue en ese per&iacute;odo de fertilidad porque a las nueve lunas naci&oacute; Camila, maravillosa criatura que hoy con dos a&ntilde;os, sin realizar esfuerzo alguno, a madre y padre nos da vuelta como a una media. Ahora pretendemos darle un hermanito y estamos en esa agradable tarea, Dios dir&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>16 Mi noviazgo con Elisa comenz&oacute; con una cierta oposici&oacute;n de sus padres, quienes estimaban que pertenec&iacute;amos a estratos econ&oacute;mico-sociales distintos y que, pasada la efervescencia juvenil, aflorar&iacute;an las diferencias dando al traste con la uni&oacute;n. 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