{"id":46908,"date":"2024-04-26T22:00:00","date_gmt":"2024-04-26T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-04-26T22:00:00","modified_gmt":"2024-04-26T22:00:00","slug":"mi-jefe-me-convirtio-en-lucero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-jefe-me-convirtio-en-lucero\/","title":{"rendered":"Mi jefe me convirti\u00f3 en Lucero"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46908\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">40<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hola mi nombre es Javier, tengo 30 a&ntilde;os, soy de CDMX, hacia 5 a&ntilde;os que trabajaba en la misma oficina. &Eacute;ramos 6 trabajadores, el jefe y su secretaria. Por motivos que no conocimos muy bien, el jefe se fue y con &eacute;l su secretaria, y lleg&oacute; Isidoro, el nuevo jefe. Y con &eacute;l, vino tambi&eacute;n su secretaria personal, Lucero. Era una mujer explosiva, de 28 a&ntilde;os, que cada vez que pasaba por enfrente nuestro no pod&iacute;amos dejar de mirarla. Ni que decir tiene que los murmullos sobre la relaci&oacute;n entre jefe y secretaria estaban al orden del d&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero al cabo de medio a&ntilde;o, Lucero se cambi&oacute; de trabajo, y Isidoro me pidi&oacute; si pod&iacute;a ocupar su sitio mientras busc&aacute;bamos a una sustituta. Debo decir que Isidoro era un jefe algo autoritario, que sin llegar a ser desagradable, impon&iacute;a su mando con firmeza, y yo no hab&iacute;a podido evitar a&uacute;n sentir algo de intimidaci&oacute;n las pocas veces que hab&iacute;a tenido que ir a su despacho. Su volumen corporal, como 1,85 de alto, no gordo pero si grandote, sus 50 a&ntilde;os y su vestimenta impecable me hac&iacute;an sentir como peque&ntilde;o.<\/p>\n<p>La cuesti&oacute;n es que no pude negarme, adem&aacute;s de que me ofreci&oacute; un aumento de sueldo mientras estuviera ocupando esa plaza que no me ir&iacute;an nada mal. En pocos d&iacute;as me di cuenta que realmente me estaba convirtiendo en su secretario personal. No solo me encargaba de cosas del trabajo, sino tambi&eacute;n de llevarle el caf&eacute;, concertarle su agenda privada, irle a comprar regalos para su familia, etc. A veces incluso me contaba cosas de su vida personal.<\/p>\n<p>A las semanas de estar trabajando, un d&iacute;a me llam&oacute; a su despacho y me pidi&oacute; que cerrara la puerta. La conversaci&oacute;n no fue muy larga, me dijo que estaba muy contento de mi rendimiento, que quer&iacute;a que me quedase como su &quot;secretaria&quot; (uso esta expresi&oacute;n) y que me aumentar&iacute;a el sueldo para compensarlo. Me di&oacute; un d&iacute;a para pens&aacute;rmelo, y antes de terminar, y ante mi sorpresa, me regal&oacute; una pulsera como agradecimiento. Era una pulsera m&aacute;s bien femenina. Me la puso &eacute;l mismo, lo cual me provoc&oacute; algo de verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>Al llegar a casa y pensar, me dio rabia sentir como mi jefe me trataba m&aacute;s como a una mujer que como a un hombre. Me hab&iacute;a llamado secretaria, hab&iacute;a valorado positivamente el toque femenino que le daba a mi trabajo, y me hab&iacute;a regalado una pulsera de mujer. Pero que pod&iacute;a hacer?<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente le dije a Isidoro que s&iacute;, y me contest&oacute; que seguro que nos entender&iacute;amos muy bien y que estaba muy contento.<\/p>\n<p>A partir de ese d&iacute;a, mi jornada laboral iba alarg&aacute;ndose. Me quedaba hasta tarde ayudando o simplemente esperando por si &eacute;l necesitaba algo. Incluso le acompa&ntilde;aba a alguna reuni&oacute;n.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a me coment&oacute; que le gustar&iacute;a que vistiese m&aacute;s formal, y al d&iacute;a siguiente, con la oficina vac&iacute;a ya, me obsequi&oacute; con un par de pantalones, zapatos y camisas. Me pidi&oacute; que me los probara all&iacute; mismo. No quise negarme pero fui al ba&ntilde;o. Solo de pon&eacute;rmelos not&eacute; que me iban algo ajustados, y que marcaban mi culo m&aacute;s de lo acostumbrado. Isidoro insisti&oacute; en que me quedaban muy bien.<\/p>\n<p>Ese pas&oacute; a ser mi uniforme de trabajo. Notaba como Isidoro me miraba al salir del despacho, y algunas veces not&eacute; como su mano rozaba mi culo al pasar por detr&aacute;s de m&iacute; mientras me mandaba tareas. No quise darle importancia. Alg&uacute;n d&iacute;a tambi&eacute;n estando sentado en mi mesa, se acercaba y mientras me felicitaba por haber hecho bien alg&uacute;n trabajo, me acariciaba el pelo. Eso me hac&iacute;a sentir como una mascota. Incluso de vez en cuando me llamaba Lucero. Se disculpaba de inmediato pero yo ten&iacute;a mis dudas que fuese por error.<\/p>\n<p>Todo junto hac&iacute;a que me enfadase conmigo mismo por gustarme el trabajo. Me sent&iacute;a bien atendiendo a Isidoro, ya que adem&aacute;s con frecuencia reconoc&iacute;a mi trabajo. Pero me daba cuenta que me trataba como a una mujer. El siguiente paso en consolidar esta sensaci&oacute;n fue el d&iacute;a que me dio una palmadita en el culo despu&eacute;s de hacer una broma. Me sent&iacute; casi humillado pero me call&eacute;.<\/p>\n<p>Ese fin de semana no par&eacute; hasta encontrar un rollete en la discoteca y poder follarme a una mujer como un buen macho, pues necesitaba autoafirmar la masculinidad que en el trabajo quedaba escondida, apagada.<\/p>\n<p>Al cabo de pocos d&iacute;as, Isidoro termin&oacute; tarde una reuni&oacute;n, y me invit&oacute; a cenar. Fuimos a un buen restaurante y estuvimos charlando de la vida &#8230; antes de despedirnos me entreg&oacute; un regalo. Me dijo, casi con ternura, que quer&iacute;a agradecerme todo lo que hac&iacute;a por &eacute;l. Me pidi&oacute; que no lo abriera hasta llegar a casa. Y as&iacute; lo hice. Al hacerlo, comprob&eacute; que eran un conjunto de 4 tanguitas finas. Pens&eacute; que era un error, o una broma, pero la tarjeta que acompa&ntilde;aba el regalo no dejaba dudas:<\/p>\n<p>&quot;Querido Javi,<\/p>\n<p>Creo que este es el complemento ideal que le falta a tu estilo personal y femenino de atenderme. Te agradecer&iacute;a mucho si las utilizas para venir a trabajar.&quot;<\/p>\n<p>Intent&eacute; contenerme pero no pude evitar llorar de la rabia que sent&iacute;a. Quer&iacute;a decirle a Isidoro que no pensaba ponerme esas prendas, ni la otra ropa que me hab&iacute;a regalado. Que no quer&iacute;a ser femenino en el trato&#8230; pero a la ma&ntilde;ana siguiente, considerando mi posici&oacute;n y mi sueldo, me puse, por primera vez en mi vida, una tanga de mujer. Al vestir el pantal&oacute;n, not&eacute; el suave tacto en los gl&uacute;teos&#8230; al andar era una sensaci&oacute;n agradable y volv&iacute; a enfadarme conmigo.<\/p>\n<p>Al llegar al trabajo, Isidoro me llam&oacute; enseguida a su despacho y me pregunt&oacute; si me hab&iacute;a gustado el regalo. Mi cabeza pens&oacute; No, pero mi boca dijo &quot;Si, muchas gracias Isidoro&quot;.<\/p>\n<p>-Llevas unas puestas?<\/p>\n<p>-Si<\/p>\n<p>-Y que tal se va? te quedan bien?<\/p>\n<p>-Si &#8211; volv&iacute; a contestar.<\/p>\n<p>Se mostr&oacute; agradecido, y a partir de ese d&iacute;a las palmaditas y los roces m&aacute;s o menos involuntarios a mi culo aumentaron de frecuencia.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as se fueron sucediendo y yo cada vez m&aacute;s dejaba mi personalidad en casa para ir a trabajar. El trato de Isidoro cada vez tomaba m&aacute;s confianza, y siguieron algunas otras cenas y regalos: un collar, unas medias&#8230; El protocolo siempre era el mismo: regalo sorpresa que no pod&iacute;a abrir hasta llegar a casa, y a la ma&ntilde;ana siguiente las respuestas afirmativas a sus preguntas sobre si me gustaba o si lo llevaba puesto. Yo me resignaba a mi funci&oacute;n intentando no sentirme m&aacute;s humillado de lo necesario, vestido con tanga, medias, brazalete, collar y anillo, todo de Isidoro.<\/p>\n<p>El d&iacute;a de mi aniversario recib&iacute;, en casa, un vale en un centro de est&eacute;tica para una depilaci&oacute;n completa!!! En la nota de Isidoro se pod&iacute;a leer:<\/p>\n<p>&quot;Estoy seguro que te sentar&aacute; muy bien, y te har&aacute; sentir mejor contigo misma. Isidoro&quot;.<\/p>\n<p>Pero que pretend&iacute;a mi jefe con todo aquello? Quer&iacute;a convertirme en una especie de afeminado? Donde llevaba todo eso?<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, ped&iacute; permiso para entrar en su despacho:<\/p>\n<p>-Mire, Isidoro (el trato formal no lo hab&iacute;a superado), quer&iacute;a hablarle sobre el regalo de ayer&#8230;<\/p>\n<p>-Acaso no te gust&oacute;? Acaso no te gusta todo lo que hago por ti?<\/p>\n<p>-Si claro, no es esto, pero es que no me encuentro a gusto&#8230;<\/p>\n<p>-Con que no te encuentras a gusto? Acaso te trato mal? Acaso no te pago bien tu trabajo? O quizas tienes alguna queja?<\/p>\n<p>-No se&ntilde;or solo que&#8230;<\/p>\n<p>-Solo que? No estar&aacute;s pensando en rechazar mi regalo? Creo que ser&iacute;a una falta de consideraci&oacute;n muy grave por tu parte.<\/p>\n<p>-No claro que no se&ntilde;or.<\/p>\n<p>-As&iacute; me gusta &#8211; mientras dec&iacute;a esto, se levant&oacute;, y dando la vuelta por el amplio despacho se coloc&oacute; detr&aacute;s de m&iacute; &#8211; Espero que el jueves utilices mi regalo, y por la noche nos vayamos a cenar para celebrarlo. Y ahora si no tienes nada m&aacute;s que comentar, vete a buscarme el caf&eacute;.<\/p>\n<p>Me dio un apret&oacute;n en mi gl&uacute;teo y yo, sin poder mediar m&aacute;s palabra que un -Si, me retir&eacute;, maldici&eacute;ndome por no haber sido capaz de decirle basta.<\/p>\n<p>Total, que el jueves me dispuse a irme a cenar con Isidoro vestido, como me hab&iacute;a pedido, para la ocasi&oacute;n: Medias, tanga, el conjunto de brazalete, collar, anillo, pantal&oacute;n ajustado y el cuerpo completamente depilado. El contacto de la ropa sobre mi piel fina produc&iacute;a una sensaci&oacute;n especial que me calent&oacute;, cuando sal&iacute;a de casa. En el ascensor tuve que concentrarme para apagar la erecci&oacute;n que empezaba a tener, para que Isidoro que me esperaba en un taxi en la puerta no notase nada.<\/p>\n<p>Fuimos a un lujoso restaurante en una mesa apartada y estuvimos tomando una cena deliciosa. Al terminar me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-Como te sientes con el cuerpo depilado?<\/p>\n<p>-Es una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a.<\/p>\n<p>-Pero te gusta, verdad?<\/p>\n<p>-No sabr&iacute;a que decirle&#8230;<\/p>\n<p>-Anda, no me mientas, dime que te gusta llevar el cuerpo peladito como una mujercita.<\/p>\n<p>-Bueno, el tacto con la ropa es agradable.<\/p>\n<p>-Ves como sab&iacute;a que te gustar&iacute;a. Te conozco y s&eacute; que vas a sentirte muy bien.<\/p>\n<p>-S&iacute; se&ntilde;or.<\/p>\n<p>-Bueno, si quiero que te sientas tan bien y est&eacute;s tan a gusto es porque la semana que viene tengo que ir de viaje tres d&iacute;as y quiero que me acompa&ntilde;es&#8230; necesito que me ayudes y tambi&eacute;n que me hagas compa&ntilde;&iacute;a. Que te parece?<\/p>\n<p>-No lo s&eacute; se&ntilde;or, si puedo serle de ayuda?<\/p>\n<p>-Claro que si, y seguro que adem&aacute;s tenemos ratos para pasarlo bien. Nos iremos el mi&eacute;rcoles hasta el viernes.<\/p>\n<p>Y ah&iacute; estaba yo el mi&eacute;rcoles por la tarde listo con mis vestimentas y reci&eacute;n depilado. Volamos a Monterrey, nos fuimos a un lujoso hotel y mientras dej&aacute;bamos que los botones subieran el equipaje, nos tomamos unas copas.<\/p>\n<p>-Esta noche nos iremos a cenar y quiero que lo pasemos muy bien. Me apetece que sea una noche especial. Te apetece?<\/p>\n<p>-Si se&ntilde;or &#8211; respond&iacute; algo inquieto por su tono.<\/p>\n<p>Nos fuimos cada uno a su habitaci&oacute;n y me pidi&oacute; que cuando estuviera listo le pasase a recoger por la suya.<\/p>\n<p>Al entrar en mi habitaci&oacute;n, encontr&eacute; unos paquetes encima la cama. Empec&eacute; a abrirlos: un vestido de mujer de noche, unos zapatos de tac&oacute;n, un bolso, complementos, ropa interior femenina muy sexy&#8230; y una tarjetita:<\/p>\n<p>&quot;Hoy quiero que seas Lucero. S&eacute; que en el fondo lo estabas esperando. Creo que con lo bien que me he portado contigo no puedes negarte a ello. Arr&eacute;glate para mi y d&eacute;jate atender por el servicio de habitaciones. Esta noche lo tenemos que pasar muy bien. Me lo debes. Para mi Lucero, Isidoro&quot;.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; helado. Me sent&eacute; en la cama para no caerme al suelo, y casi a punto de llorar, llamaron a la puerta, era el servicio de habitaciones. Abr&iacute; y entr&oacute; una mujer vieja, m&aacute;s bien fea:<\/p>\n<p>-Hola Lucero, Isidoro me ha pedido que me encargue de t&iacute;. Vete a duchar que yo voy preparando todo esto, pero date prisa que no tenemos mucho tiempo.<\/p>\n<p>Todo esto era una locura&#8230; entre en el ba&ntilde;o y, ahora si, me puse a llorar. Como me estaba pasando esto a mi? Que ten&iacute;a que hacer? Pod&iacute;a largarme y mandarlo todo al carajo? O mejor ir a ver a Isidoro? No me atrev&iacute;a ni a lo uno ni a lo otro. Ten&iacute;a un buen trabajo, un sueldo que dif&iacute;cilmente hubiese imaginado hac&iacute;a solo unos meses&#8230; y Isidoro me infund&iacute;a un respeto, miedo&#8230; autoridad que no me atrev&iacute;a a enfrentarme a &eacute;l&#8230;<\/p>\n<p>Me met&iacute; en la ducha, sal&iacute; envuelto en la toalla&#8230; y me entregu&eacute;, resignado, a mi destino, deseando que la noche terminara cuanto antes.<\/p>\n<p>En media hora me mir&eacute; al espejo y casi ni me reconoc&iacute;: me hab&iacute;a convertido en Lucero&#8230;<\/p>\n<p>Tanga fina a juego con un sost&eacute;n con relleno. Medias y portaligas, falda corta ajustada, blusa ce&ntilde;ida, botas de tac&oacute;n alto, todo negro, y tambi&eacute;n peluca, maquillaje, perfume, joyas. Realmente estaba distinta.<\/p>\n<p>Aquella mujer hab&iacute;a hecho un buen trabajo, no se pod&iacute;a negar. Incluso me ense&ntilde;&oacute; a caminar para que no me pegase una buena torta solo salir de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Antes de irse se despidi&oacute; con dos besos en las mejillas y me susurr&oacute;:<\/p>\n<p>-Est&aacute;s preciosa. Olv&iacute;date de todo y p&aacute;salo en grande, mi ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>La mujer se fue y me qued&eacute; sola, pensativa. El vestido y la situaci&oacute;n me humillaba. Me sent&iacute;a como una especie de puta disfrazada. Pero tambi&eacute;n sent&iacute;a un cosquilleo, una especie de excitaci&oacute;n extra&ntilde;a, que atribu&iacute; al contacto suave de las ropas que vest&iacute;a. Analic&eacute; por &uacute;ltima vez esa noche la situaci&oacute;n, me tragu&eacute; mi orgullo y mi personalidad, tom&eacute; aire y sal&iacute; de la habitaci&oacute;n a buscar a Isidoro. Por lo menos pod&iacute;a dar gracias que esto sucediera lejos de mi ciudad.<\/p>\n<p>Llam&eacute; y Isidoro abri&oacute; la puerta enseguida y me hizo pasar. Me salud&oacute; como Lucero, me agradeci&oacute; que me hubiese arreglado tan bien, me insisti&oacute; en lo preciosa que estaba, y finalmente nos fuimos.<\/p>\n<p>Al salir de la habitaci&oacute;n me ofreci&oacute; su brazo al cual me tuve que agarrar, lo cual me ayud&oacute; a andar mejor con esos tacones.<\/p>\n<p>En la calle cre&iacute;a que todo el mundo se daba cuenta de quien era yo, pero en el lujoso restaurante donde fuimos empec&eacute; a tener la sensaci&oacute;n que no, que pasaba como mujer. A media cena, me vinieron ganas de orinar. Me levant&eacute; y de poco no me meto en el ba&ntilde;o de hombres. Pero por suerte me di cuenta y me met&iacute; en el de damas. Cuando me lavaba las manos, entr&oacute; tambi&eacute;n una mujer a retocarse el maquillaje y me mor&iacute; de verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>La cena continu&oacute; con normalidad y bastante vino. Al terminar, Isidoro me propuso de ir a tomar una copa en un local cerca del hotel. Tomamos un taxi y aprovecho que sentado, la falda subi&oacute; por mi muslo, para poner una mano encima y acarici&aacute;ndome, seguir hablando como si nada.<\/p>\n<p>Al entrar en el local, con poca luz y la m&uacute;sica bastante fuerte, me acompa&ntilde;o hasta una mesa mientras su mano bajaba de mi cintura a mi culo, y notaba como su palma acariciaba mi nalga.<\/p>\n<p>Tomamos una copa de licor y me ofreci&oacute; un cigarrillo. Seguimos charlando animados por el alcohol y de temas variados, que consiguieron que olvidara mi particular situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Finalmente volvimos al hotel y me pidi&oacute; que le acompa&ntilde;ara a su habitaci&oacute;n a tomar la &uacute;ltima copa. Le dije que estaba cansada y que prefer&iacute;a irme a dormir.<\/p>\n<p>-Venga Lucero, una copita m&aacute;s y basta.<\/p>\n<p>Me tom&oacute; del brazo con firmeza y me acompa&ntilde;&oacute; hasta su habitaci&oacute;n. No tuve m&aacute;s remedio que seguir a su lado y entrar. Sirvi&oacute; las copas y cuando estaba tomando el primer sorbo, se acerc&oacute; a mi por detr&aacute;s y, agarr&aacute;ndome por la cintura, se peg&oacute; a mi. Sent&iacute; perfectamente su miembro duro y erecto pegarse contra mi culo y mientras me lo hac&iacute;a notar con descaro, me susurr&oacute; al o&iacute;do:<\/p>\n<p>-Ay mi Lucero, no sabes los d&iacute;as que he estado esperando este momento. Esta noche vas a ser solo m&iacute;a, voy a hacer que te sientas como una aut&eacute;ntica mujer.<\/p>\n<p>No pude evitar que una l&aacute;grima cayera por mi mejilla, pero consciente de que no hab&iacute;a parado aquello cuando a&uacute;n pod&iacute;a por la avaricia del dinero que ganaba, entend&iacute; que ahora solo me quedaba dejarme llevar y asumir las consecuencias.<\/p>\n<p>Isidoro acariciaba mi cuerpo y me abrazaba. Me dio la vuelta, qued&eacute; contra su cuerpo y me bes&oacute; con pasi&oacute;n. Meti&oacute; la lengua dentro de la m&iacute;a. Me com&iacute;a la boca y me inundaba de saliva. Yo le dejaba hacer pero casi con p&aacute;nico not&eacute; como mi miembro empezaba a endurecerse.<\/p>\n<p>Isidoro tom&oacute; mi mano y la llev&oacute; a su paquete. Acerc&oacute; su boca a mi o&iacute;do:<\/p>\n<p>-Venga mi ni&ntilde;a, acaricia el paquete a tu papito.<\/p>\n<p>Yo ya hab&iacute;a apartado mi conciencia de hombre y empec&eacute; a acariciarle, sintiendo la dureza de su verga bajo el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>-Ahora deja que te desnude para poder gozar de tu cuerpo.<\/p>\n<p>Con poca delicadeza y mucha prisa, me despoj&oacute; de mi ropa dej&aacute;ndome solo con la ropa interior: sost&eacute;n, tanguita, medias, portaliga y botas, y se fij&oacute; en mi erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Vaya, vaya con mi Lucero, veo que esto empieza a gustarte. Lo sab&iacute;a. Sab&iacute;a que te gustar&iacute;a. Venga, ahora desn&uacute;dame a m&iacute;.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hice y cuando le desabroch&eacute; el pantal&oacute;n, me forz&oacute; a arrodillarme de manera que mi cara qued&oacute; justo delante de su paquete. Le quit&eacute; el pantal&oacute;n y qued&oacute; solo con el slip ajustado blanco. Debajo luchaba por liberarse una herramienta de un tama&ntilde;o algo mayor de lo habitual. No necesit&eacute; que me lo dijera y empec&eacute; a acariciar ese bulto enorme bajo la tela. Lo notaba duro y caliente.<\/p>\n<p>-Ahora su&eacute;ltala para poderla tocar bien.<\/p>\n<p>Le quit&eacute; el slip y su verga salt&oacute; como un resorte, apunt&aacute;ndome directamente a mi cara.<\/p>\n<p>-Anda, bonita, t&oacute;cala, acar&iacute;ciala con suavidad.<\/p>\n<p>Llev&eacute; una mano hasta aquel pedazo de carne y la envolv&iacute; con mis dedos. Estaba caliente.<\/p>\n<p>-As&iacute;, Lucero, muy bien. Ahora acar&iacute;ciala toda y con la otra mano t&oacute;came los huevos.<\/p>\n<p>La mano que agarraba la verga de Isidoro empez&oacute; a recorrer el falo, sintiendo como se estremec&iacute;a de placer. Con la otra mano agarr&eacute; los dos test&iacute;culos y tambi&eacute;n los acarici&eacute; con suavidad para no hacerle da&ntilde;o. Me sent&iacute;a completamente humillada, pero mi personalidad, mi persona estaba totalmente anulada por una Lucero sumisa y obediente ante Isidoro. Y sin entender porque, sent&iacute; que no me daba asco, que el tacto caliente del falo de Isidoro se me hac&iacute;a incluso agradable. Y mi verga no paraba de endurecerse. Isidoro estaba muy excitado y suspiraba de placer.<\/p>\n<p>-Muy bien, Lucero, muy bien. Lo haces muy bien.<\/p>\n<p>Me dej&oacute; toc&aacute;ndole un rato m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Bueno ahora mi querida ha llegado el momento que pruebes el sabor de un buen macho. Verdad que te apetece chuparme la verga?<\/p>\n<p>Me mir&oacute; hacia abajo. Yo le mir&eacute; hacia arriba. Que me estaba pasando? Su mirada y sus ordenes se clavaban en mi cerebro. Notaba mi cuerpo excitado, mi verga erecta y sin poderlo entender, sent&iacute; la necesidad de obedecer a Isidoro.<\/p>\n<p>-Anda, no te hagas de rogar. Se que te mueres por comerle la verga a tu Isidoro.<\/p>\n<p>El glande tocaba ya mis labios y las manos de Isidoro, agarrando mi cabeza, apretaron justo lo necesario para que yo cerrara los ojos, abriera la boca y dejara entrar, por primera vez en mi vida, una verga en mi boca.<\/p>\n<p>-Muy bien, Lucero, muy bien, te est&aacute;s portando muy bien. Ahora m&oacute;jala toda con saliva, l&aacute;mela con la lengua y luego dame una buena mamada.<\/p>\n<p>Y as&iacute; lo hice. Recorr&iacute; con la lengua el falo de Isidoro de abajo a arriba, dej&aacute;ndolo bien untado en saliva. Repet&iacute; las lamidas una cuantas veces y cuando toda su verga estaba completamente empapada de mi saliva, Isidoro me meti&oacute; toda su herramienta en mi boca. Yo la apretaba como pod&iacute;a con los labios mientras &eacute;l empez&oacute; el vaiv&eacute;n con el que me follaba la boca. Yo ya no pensaba, pero ese gusto salado me gustaba, me agradaba sentir mi boca llena de la carne caliente y palpitante de la verga de Isidoro. &Eacute;l no paraba de suspirar, de jadear:<\/p>\n<p>-Ohohoh, muy bien, sigue&#8230; no pares&#8230; que bien la chupas Lucero&#8230; no pares &#8230;<\/p>\n<p>Estuvo as&iacute; un buen rato hasta que par&oacute;, separ&oacute; mi cabeza de su cuerpo, por lo que dej&eacute; salir su falo de mi boca.<\/p>\n<p>-Te gusta comer verga, lucero? &ndash; me pregunt&oacute; mir&aacute;ndome a los ojos sonriendo de satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Estaba avergonzada, me sent&iacute;a humillada, pero mi respuesta fue, de echo, clara:<\/p>\n<p>-Si Isidoro.<\/p>\n<p>-Te gusta chupar verga como una buena ni&ntilde;a?<\/p>\n<p>-Si se&ntilde;or &ndash; el tono algo autoritario que usaba y esas palabras no hac&iacute;an m&aacute;s que aumentar esta excitaci&oacute;n tan extra&ntilde;a que sent&iacute;a.<\/p>\n<p>-Y sabes lo que viene ahora, verdad querida?<\/p>\n<p>En mi interior sab&iacute;a que llegar&iacute;a esta pregunta, que llegar&iacute;a este momento. No quer&iacute;a que llegase, pero ahora sab&iacute;a cual ten&iacute;a que ser mi respuesta. Y en el fondo de mi interior sent&iacute;a que empezaba a desearlo.<\/p>\n<p>-Si Isidoro.<\/p>\n<p>-Si verdad? A ver, dimelo?<\/p>\n<p>-Toca que me tomes &ndash; contest&eacute; avergonzada.<\/p>\n<p>-Que quieres decir, Lucero?<\/p>\n<p>-Que ha llegado el momento que tomes mi ano, que me folles el culo.<\/p>\n<p>-Bien dicho, Lucero, bien dicho. Te apetece verdad que te folle?<\/p>\n<p>Sent&iacute;a como mi polla estaba a punto de reventar el tanga, y como un cosquilleo extra&ntilde;o, desconocido, recorr&iacute;a mis entra&ntilde;as hasta llegar a mi ano. No pod&iacute;a negarme ni a mi misma la respuesta:<\/p>\n<p>-Si Isidoro.<\/p>\n<p>-Si que? Anda p&iacute;demelo, p&iacute;dele a tu papito que es lo que quieres.<\/p>\n<p>-Quiero que me folles el culo, quiero que me metas tu verga hasta el fondo de mi culito &ndash; me salieron solas las palabras, sin poder creer que esto lo estuviera diciendo yo sola.<\/p>\n<p>-Pues ahora quiero que te pongas de cuatro patitas como una buena perrita, mientras me lo vuelves a pedir, Lucero querida.<\/p>\n<p>Me levant&eacute;, me quit&eacute; el tanga dejando solo las medias y el portaligas y me puse encima la cama. Me coloqu&eacute; de cuatro patas, abr&iacute; las piernas y arque&eacute; un poco la espalda entreg&aacute;ndole mi culito completamente virgen a Isidoro para que hiciera con &eacute;l lo que quisiera. Un culito que, sin poderlo evitar, ard&iacute;a de ganas de experimentar la sensaci&oacute;n de ser follado.<\/p>\n<p>-Soy toda tuya, Isidoro.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s preciosa &ndash; me dijo mientras sent&iacute;a sus manos en mis nalgas y como empezaba a masajear mi culo y mi ano.<\/p>\n<p>Las caricias de Isidoro me gustaban, no pod&iacute;a negarlo, y mi excitaci&oacute;n crec&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s por segundos. Y cuando sent&iacute; su lengua caliente y h&uacute;meda lamer mi ano, el placer era ya insoportable. Y entend&iacute; lo que Isidoro estaba esperando:<\/p>\n<p>-Isidoro, por favor, follame ya, no puedo m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Ah si? Mi Lucero quiere que la folle?<\/p>\n<p>-Si por favor, me muero por sentir como me follas el culo. &ndash; No sab&iacute;a muy bien como lo hab&iacute;a conseguido Isidoro, pero en ese momento lo que m&aacute;s deseaba en el mundo es que Isidoro me tomara como suya y me follara mi culito que ard&iacute;a de deseo.<\/p>\n<p>-Muy bien, muy bien, sigue hablando as&iacute;, como me gusta, como me calientas &ndash; me dijo mientras empezaba a meter primero uno y despu&eacute;s dos dedos embadurnados con alguna crema.<\/p>\n<p>-Quiero sentir tu verga en mi culo.<\/p>\n<p>-Quieres que tu papito te folle?<\/p>\n<p>-Si, por favor. Papito follame &ndash; ya todo me daba igual. Estaba dispuesta, a lo que fuese, pero en ese momento necesitaba sentirme llena de verga. No quer&iacute;a pensar como hab&iacute;a llegado a sentir tan gran deseo, pero no me importaba, lo necesitaba.<\/p>\n<p>-Eres una ni&ntilde;a mala con ganas de verga, Lucero?<\/p>\n<p>-Si, soy muy mala y quiero verga, papito.<\/p>\n<p>Isidoro sac&oacute; los dedos de mi culito. Sent&iacute; sus manos agarrar fuerte mi cintura y la punta de su falo colocarse a la entrada de mi ano. Mi coraz&oacute;n estaba a punto de estallar, al igual que mi polla.<\/p>\n<p>-Est&aacute;s lista, Lucero?<\/p>\n<p>-Si, Isidoro, estoy lista.<\/p>\n<p>Y pude sentir como la gruesa verga de Isidoro empezaba a taladrarme. Primero solo sent&iacute;a dolor, como un quemor en mis entra&ntilde;as, como si algo ardiente me estuviera partiendo. Y no pude evitar gritar un poco de dolor.<\/p>\n<p>-Aguanta mi ni&ntilde;a que ahora vendr&aacute; lo bueno.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a mi vientre lleno de verga caliente. Isidoro se qued&oacute; unos segundos quieto, esperando que mi ano se dilatara. Al poco tiempo empez&oacute;, lentamente, a meter y sacar su gruesa herramienta y yo empec&eacute; a sentir no solo el dolor, sino tambi&eacute;n un profundo placer desconocido hasta el momento. Un placer que me llenaba entera&#8230;<\/p>\n<p>Isidoro empez&oacute; a acelerar el movimiento y a follarme m&aacute;s duro, mientras yo empezaba a jadear de puro placer&#8230;<\/p>\n<p>-Te gusta, mi Lucero?<\/p>\n<p>-Siii, me gusta.<\/p>\n<p>-Quieres m&aacute;s?<\/p>\n<p>-Si por favor, no pares&#8230;<\/p>\n<p>-Te gusta como te folla tu papito?<\/p>\n<p>-Si, me encanta&#8230; ahahah.. no pares&#8230;<\/p>\n<p>-Como me gusta tu culito&#8230;<\/p>\n<p>Isidoro cada vez me daba m&aacute;s duro. Sent&iacute;a sus test&iacute;culos golpear mi culo cuando me clavaba su verga hasta el fondo&#8230; cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, cada vez con m&aacute;s fuerza&#8230; y yo cada vez sent&iacute;a que quer&iacute;a m&aacute;s&#8230; sent&iacute;a como me gustaba notar el culo lleno de carne dura y caliente&#8230;<\/p>\n<p>Isidoro enloquec&iacute;a de gusto. Me daba alguna nalgada&#8230; y empez&oacute; a subir el tono de sus palabras. Pero yo ya estaba entregada, loca de placer, ya no hab&iacute;a marcha atr&aacute;s. Me gustaba ser Lucero y me gustaba ser follada por Isidoro. Me sent&iacute;a suya, totalmente suya. Y me gustaba.<\/p>\n<p>-Ahahaha no pares de moverte, zorra !!! Como me gusta tu culo&#8230; eres una puta fabulosa&#8230;<\/p>\n<p>-Siii no pares&#8230; dame m&aacute;s Isidoro&#8230; dame m&aacute;s por favor&#8230;<\/p>\n<p>-As&iacute; me gusta, que me pidas m&aacute;s como una zorrita viciosa&#8230; eres una zorrita verdad Lucero?<\/p>\n<p>-Si&#8230;<\/p>\n<p>-Quieres ser mi zorrita verdad?<\/p>\n<p>-Si Isidoro, toda tuya&#8230;<\/p>\n<p>-Voy a vaciarme en tu culito Lucero<\/p>\n<p>-Si, dame toda tu leche&#8230; ahaha que locura dios&#8230; como me gusta&#8230;<\/p>\n<p>Y no hubo tiempo para m&aacute;s. Isidoro aceler&oacute; un poco m&aacute;s, clav&oacute; una mano en mi cintura con mucha fuerza, con la otra me agarr&oacute; mi falo, que con solo tocarlo empez&oacute; a correrse como no lo hab&iacute;a hecho nunca, justo en el momento que tambi&eacute;n pod&iacute;a sentir los espasmos del falo de Isidoro y como su leche caliente, h&uacute;meda, me llenaba las entra&ntilde;as&#8230; entre jadeos de puro placer&#8230;<\/p>\n<p>Unos segundos eternos, de &eacute;xtasi absoluto, de placer desconocido y descomunal&#8230; hasta que nos derrumbamos&#8230; Isidoro cay&oacute; encima m&iacute;a, aplast&aacute;ndome&#8230; y sintiendo su respiraci&oacute;n entrecortada del orgasmo divino que acababa de tener&#8230; en mi culo.<\/p>\n<p>Estuvimos unos momentos mientras recuper&aacute;bamos la conciencia. Isidoro se levant&oacute; para ir al ba&ntilde;o mientras me dec&iacute;a lo fabuloso que hab&iacute;a sido, y que me quedar&iacute;a a dormir con &eacute;l.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a extra&ntilde;a. Sent&iacute;a un terrible remordimiento de conciencia por lo que hab&iacute;a pasado, y por haberme gustado tanto el placer que hab&iacute;a sentido.<\/p>\n<p>Aquella noche me cost&oacute; dormirme, por todo lo que me hab&iacute;a sucedido. Pero cuando lo hice, mi pene estaba a media erecci&oacute;n, pensando en como me hab&iacute;a follado mi jefe un rato antes.<\/p>\n<p>Espero que les haya gustado, besos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>40 Hola mi nombre es Javier, tengo 30 a&ntilde;os, soy de CDMX, hacia 5 a&ntilde;os que trabajaba en la misma oficina. &Eacute;ramos 6 trabajadores, el jefe y su secretaria. Por motivos que no conocimos muy bien, el jefe se fue y con &eacute;l su secretaria, y lleg&oacute; Isidoro, el nuevo jefe. Y con &eacute;l, vino [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28794,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-46908","post","type-post","status-publish","format-standard","category-transexuales"],"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46908","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28794"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46908"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46908\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46908"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46908"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46908"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}