{"id":46980,"date":"2024-04-30T22:00:00","date_gmt":"2024-04-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-04-30T22:00:00","modified_gmt":"2024-04-30T22:00:00","slug":"la-busqueda-capitulo-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-busqueda-capitulo-iii\/","title":{"rendered":"La b\u00fasqueda (cap\u00edtulo III)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46980\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 27<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Com&eacute;ntenos, por favor. Cualquier comentario es bien recibido. Ponemos los v&iacute;nculos y res&uacute;menes de los cap&iacute;tulos anteriores,<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo 1: En el pasado, Isa tiene sexo causal; Mon&iacute; utiliza a un amigo para conseguir una venganza. En el presente, Mon&iacute; e Isa van camino a un bar.<\/p>\n<p>&ldquo;<a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-busqueda\/\">La b&uacute;squeda<\/a>&rdquo;<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo 2: En el presente, Mon&iacute; accede a ayudarle a Isa a ligar con su exprofesor. En el pasado, las chicas coordinan esfuerzos para tener sexo con el mismo tipo durante una fiesta.<\/p>\n<p>&ldquo;<a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-busqueda-capitulo-ii\/\">La b&uacute;squeda (cap&iacute;tulo II)<\/a>&rdquo;<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo 3<\/p>\n<p>&ldquo;Media luz&rdquo; hab&iacute;a dicho Mario cuando las invit&oacute; a ese caf&eacute;. &ldquo;Med&iacute;a luz&rdquo; hab&iacute;a sido poco decir. Mon&iacute; miraba a su alrededor y no ve&iacute;a m&aacute;s de las caras de Mario y de Isa que ciertos cambios brumosos en sus expresiones cuando hablaban. Una atm&oacute;sfera roja y densa inundaba el lugar, y s&oacute;lo cada tanto, la luz de una l&aacute;mpara giratoria, con dise&ntilde;os arabescos, se colaba desde el exterior y hac&iacute;a que los tres pudieran verse con una claridad ligeramente mayor. De pronto ca&iacute;a la oscuridad, y solamente pod&iacute;an verse el brillo de los ojos.<\/p>\n<p>Sentados &mdash;o m&aacute;s bien, desparramados&mdash; sobre almohadones y descalzos como exig&iacute;a el reglamento del lugar, los tres hablaban tranquilamente. Estaban casi solos en un sal&oacute;n al fondo del caf&eacute;, donde s&oacute;lo hab&iacute;a otros dos hombres (&iquest;amigos? &iquest;pareja?), que parec&iacute;an comunicarse sin hablar.<\/p>\n<p>A Isa, Mon&iacute; y Mario los separaba una mesa diminuta, que ten&iacute;a rueditas, y que cada uno se acercaba, seg&uacute;n quisiera dar un trago a su bebida. Mon&iacute; sent&iacute;a que Isa sonaba ebria, pero no hab&iacute;a bebido m&aacute;s que un chai, servido en una tasa enana y ancha. Mon&iacute; la escuchaba acariciar los labios de esa taza con el dedo, mientras Mario hablaba; y pensaba que Isa estaba imaginando que esa taza era su vulva.<\/p>\n<p>&mdash;Despu&eacute;s de eso fue todo cuesta abajo &mdash;les contaba Mario&mdash;. Perdimos gran parte de la cooperativa, mis compa&ntilde;eros y yo. Pero debimos saberlo. Es una desastrosa idea poner una cafeter&iacute;a en esta ciudad, tan llena de cosas, y esta clase de ideas siempre empeora cuando uno de tus &ldquo;socios&rdquo;, por llamarlo as&iacute;, no est&aacute; tan comprometido como el resto. Ahora que tu seas chef, Isa, me gustar&iacute;a que me contaras si es as&iacute; de riesgoso tambi&eacute;n en la cocina. La verdad espero que no.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero, profesor, ese socio, su amigo, lo hizo por una buena raz&oacute;n! No me diga que usted no se habr&iacute;a fugado de la nada si hubiera tenido una oportunidad as&iacute;, con una muchacha tan misteriosa, tan aparecida de la nada. Y piense que no se fug&oacute; con el dinero de todos, &iexcl;eso ya habla bien de &eacute;l! El deseo a veces puede m&aacute;s que los planes, &iquest;no le parece?<\/p>\n<p>Mon&iacute; no estaba entendiendo nada de la conversaci&oacute;n, en la que Mario estaba contando qu&eacute; hab&iacute;a sido de su vida despu&eacute;s de dejar de ser maestro. Mario ten&iacute;a una extra&ntilde;a forma de construir sus ideas: le gustaba describir sus fracasos. Fracas&oacute; como escritor, como profesor y, finalmente, con el plan de poner una cafeter&iacute;a. Ten&iacute;a algo de neur&oacute;tico, pensaba Mon&iacute;, que las hubiera invitado a una cafeter&iacute;a para contarles eso.<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;n, me perd&iacute; en alg&uacute;n punto. &iquest;Me puede recordar c&oacute;mo fracas&oacute; como profesor? Creo que era la parte de la historia que nos interesaba &mdash;pregunt&oacute; Mon&iacute;, tratando de que su sarcasmo sonara como aut&eacute;ntica curiosidad.<\/p>\n<p>Isa sonri&oacute;, despampanante e inocente, con sus mejillas regordetas y lisas, como si Mon&iacute; le hubiera dicho un chiste que le hab&iacute;a divertido. Aprovech&oacute; la oscuridad para patear a su amiga que, como estaba casi recostada en el piso, recibi&oacute; la patada en un muslo. Isa seguramente habr&iacute;a querido decirle con esa patada &ldquo;c&aacute;llate, me arruinas el ligue&rdquo;, pero el efecto fue el contrario en Mon&iacute;. Se sent&iacute;a tan atra&iacute;da por su amiga, que sentir su pie en el muslo era todo lo que hubiera querido, y este peque&ntilde;o &eacute;xito la inspiraba a criticar m&aacute;s duramente a Mario. Mientras la conversaci&oacute;n segu&iacute;a, Mon&iacute; varias veces cerr&oacute; los ojos por unos segundos, para imaginarse que Isa se despegaba del exprofesor y ven&iacute;a a besarla a ella, haci&eacute;ndola recostarse en la penumbra y entre los almohadones rojos.<\/p>\n<p>&mdash;Sinceramente, a los directivos no les gustan mis ideas pol&iacute;ticas. Yo creo que es necesario impartir cualquier materia desde un punto de vista social: la escuela sirve, en mi opini&oacute;n, como pre&aacute;mbulo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&ldquo;Para una nueva forma de pensar la revoluci&oacute;n&rdquo;? S&iacute;, ya lo sabemos &mdash;record&oacute; Mon&iacute;. En el fondo, la idea le gustaba. O m&aacute;s bien, en el pasado le hab&iacute;a gustado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Exacto! Y, bueno, un despido de ciertas escuelas privadas cierra mucho tus posibilidades futuras.<\/p>\n<p>&mdash;Yo creo que deber&iacute;a seguir intentando &mdash;dijo Isa. &mdash;No hay muchos profesores con su pasi&oacute;n, &iquest;sabe?<\/p>\n<p>Isa asi&oacute; entonces uno de los brazos de Mario, para comunicarle esta convicci&oacute;n. Mon&iacute; rio atronadoramente. Si Isa estaba actuando, le parec&iacute;a que su actuaci&oacute;n era muy ingeniosa: apelar a la confianza herida de un fracasado es, regularmente, un camino directo a la cama.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&ldquo;Su pasi&oacute;n&rdquo;? &iquest;Apelas tan pronto a su pasi&oacute;n, amiga Isa? &mdash;dijo, burlona.<\/p>\n<p>&mdash;La pasi&oacute;n no es suficiente &mdash;dijo Mario, sin darse por enterado ni del chiste, ni de la mano de Isa, que ahora as&iacute;a su brazo. &mdash;Por eso me disculpo con ustedes; deb&iacute; poner mi responsabilidad con mis estudiantes antes que mis propias ideas. No deb&iacute;a dejarlas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eso es estar entre la espada y la pared! &iquest;Qui&eacute;n puede decidir en esa situaci&oacute;n? &mdash;dijo Isa lentamente, acerc&aacute;ndole la cara a Mario, que ve&iacute;a fijamente su taza, temblando en la mesita m&oacute;vil.<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; Mario no alejaba a Isa, pero tampoco reaccionaba a su cercan&iacute;a f&iacute;sica? Mario ya no era un jovencito universitario: entraba en esa &eacute;poca en la que uno ya no se sorprende de que le digan &ldquo;se&ntilde;or&rdquo;. En lo que &eacute;l llamaba &ldquo;experiencia&rdquo;, pensaba que hab&iacute;a mujeres (de todas las edades y estratos sociales) que coquetean por deporte. No es que sean insensibles, pensaba, o que quieran confundir a los hombres. Todo lo contrario: son muy concretas y claras. Su convivencia posee algunas din&aacute;micas del ligue (la cercan&iacute;a f&iacute;sica, los cumplidos, la voz melosa, las insinuaciones), pero sin que esto refleje inter&eacute;s en lo m&aacute;s m&iacute;nimo. Logran erradicar el inter&eacute;s hablando habitualmente de sus parejas, o coqueteando con varios a la vez, o coqueteando con unos hombres a la vista de otros con los que tambi&eacute;n han coqueteado. Lo hacen porque les complace sentirse vistas y deseadas. El hombre cort&eacute;s, pensaba Mario, puede permitirse ruborizarse y sonre&iacute;r tontamente. Pero nada m&aacute;s: no es amable tomarse este coqueteo en serio, ni presionar con insinuaciones a las mujeres que se insin&uacute;an solamente para sentirse fuertes y alegres.<\/p>\n<p>Este no era el caso de Isa, por supuesto. Pero tengamos en cuenta que ustedes y yo sabemos que Isa ten&iacute;a sexo casual desde hac&iacute;a un par de a&ntilde;os: que esa era la manera en la que se relacionaba con su cuerpo. Tambi&eacute;n sabemos que, en algunas de sus &ldquo;b&uacute;squedas&rdquo;, usaba a Mon&iacute; como trampa para los hombres. Pobres tontos: prendados de la belleza de su amiga, ca&iacute;an m&aacute;s bien en las redes de Isa, en cuanto Mon&iacute; les hac&iacute;a esos desplantes que ella tanto disfrutaba. Sin embargo, Mario no sab&iacute;a nada de esto, y la presencia de Mon&iacute;, tan sarc&aacute;stica como estaba, m&aacute;s bien inhib&iacute;a cualquier prop&oacute;sito que pudiera tener de cortejar a Isa.<\/p>\n<p>Mon&iacute; e Isa nunca hab&iacute;an intentado cazar a un tipo que conocieran las dos y, quiz&aacute; por esta novedad, la t&eacute;cnica no parec&iacute;a estar funcionando como otras veces. Y no era que Mario fuera especialmente insensible a la belleza de ambas; en realidad, estaba estupefacto. Mon&iacute; era tan hermosa como hab&iacute;a sido, solamente que un cierto cansancio &mdash;que Mario sab&iacute;a identificar, con su coraz&oacute;n de asalariado&mdash; la hac&iacute;a, si cabe, m&aacute;s sublime a&uacute;n. Mario hab&iacute;a crecido en el mundo de fin de siglo, un mundo a&uacute;n muy rom&aacute;ntico, y encontraba hermosa la languidez y la tristeza. Nunca lo podr&iacute;a haber dicho en voz alta, habr&iacute;a sonado pedante y cosificador. Es m&aacute;s, probablemente ni siquiera podr&iacute;a hab&eacute;rselo confesado a s&iacute; mismo, pero en realidad Mon&iacute; lo excitaba precisamente por esos rasgos: ojos l&aacute;nguidos sobre un pecho turgente; unos di&aacute;logos acariciadoramente crueles, en una voz que a &eacute;l le comunicaba tristeza. Su cabello, ese que Mon&iacute; detestaba tanto, extra&ntilde;ando sus cuidados rulos de preparatoria, de un vivo color cobre, en realidad le fascinaba a Mario.<\/p>\n<p>&iquest;E Isa? Isa ten&iacute;a un mundo de rasgos encantadores. El pelo rubio, abovedado, cayendo apenas sobre su clav&iacute;cula. Las piernas enfundadas en mezclilla, que ahora se apoyaban claramente contra los muslos de Mario, y ese pecho regordete como sus mejillas, hermosamente puesto en una blusa escotada y garigoleada. Mario no sent&iacute;a confianza suficiente como para ver a Mon&iacute;, de manera que se la imaginaba frente a &eacute;l mientras ve&iacute;a su taza. Pero s&iacute; hab&iacute;a tenido confianza y oportunidad para ver a Isa. Vio de reojo c&oacute;mo en medio de ese escote se dibujaba la l&iacute;nea de los senos hasta un poco m&aacute;s abajo de la mitad. La belleza de Mon&iacute; era et&eacute;rea, terrible como la de una diosa antigua; la de Isa, terrestre y concreta. El mismo Mario hab&iacute;a sugerido ese caf&eacute; por si las chicas quer&iacute;an &ldquo;tontear&rdquo;, como &eacute;l llamaba a ese coqueteo falso: la oscuridad animaba a las insinuaciones. Pero, aunque hasta ese momento se hab&iacute;a mantenido completamente en dominio de s&iacute; mismo, si Isa se le acercaba m&aacute;s terminar&iacute;a teniendo una erecci&oacute;n visible y problem&aacute;tica.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces no es cierto el rumor? &mdash;pregunt&oacute; Mon&iacute; de pronto, sacando a Mario de sus propias preocupaciones.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Rumor? &mdash;pregunt&oacute; Mario.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Se dec&iacute;a en la prepa que usted se hab&iacute;a acostado con&#8230; en algunas versiones era una maestra. En otras era una alumna. En otras, un alumno. Durante una semana (o cosa as&iacute;) fue todo un misterio saber con qui&eacute;n hab&iacute;a sido.<\/p>\n<p>&mdash;Con nadie &mdash;dijo Mario, sereno pero categ&oacute;rico. &mdash;Es un rumor del que nunca hab&iacute;a sabido, pero jam&aacute;s habr&iacute;a hecho algo as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Y, sin embargo, est&aacute; aqu&iacute; con nosotras. &iquest;No? &mdash;insisti&oacute; Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, Mon&iacute;. Estoy tomando algo (&iquest;les gust&oacute;, por cierto?) con dos exalumnas adultas a las que extra&ntilde;aba.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Est&aacute; delicioso! &mdash;dijo Isa, con una vocecita aguda.<\/p>\n<p>Se arrepinti&oacute; de inmediato. Mario y Mon&iacute; se ve&iacute;an intensamente. Mario se sent&iacute;a acusado. Sus ojos desment&iacute;an su tono de voz sereno. Mon&iacute;, desde hace un rato, estaba irreconocible. Cuando Isa dijo &ldquo;est&aacute; delicioso&rdquo;, se refer&iacute;a a las bebidas, contestando a lo que hab&iacute;a preguntado Mario. Pero, de pronto, se dio cuenta de que Mon&iacute; y Mario hab&iacute;an empezado a discutir sobre sexo, y en ese contexto la palabra &ldquo;delicioso&rdquo;, aunque fuera aplicada a una bebida, sonaba muy desafortunada.<\/p>\n<p>&mdash;No est&aacute; mal &mdash;dijo Mon&iacute;, tom&aacute;ndose lo &uacute;ltimo que le quedaba a su caf&eacute; con ron antes de levantarse rumbo al ba&ntilde;o. &mdash;Me piden otro.<\/p>\n<p>&mdash;Te acompa&ntilde;o &mdash;dijo Isa, levant&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Mucho antes de llegar al ba&ntilde;o, en un pasillo m&aacute;s exterior del local, un poco m&aacute;s iluminado, pero a&uacute;n de atm&oacute;sfera roja y lleno de arabescos, Isa detuvo a Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te pasa hoy? &mdash;le dijo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;A ti qu&eacute; te pasa! Por favor, def&iacute;neme esto: &iquest;quieres sacarle algo? &iquest;Te lo vas a coger? &iquest;O quieres que sea tu g&uuml;ey?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Primero Dios! Cualquiera de las &uacute;ltimas dos &mdash;le contest&oacute; la chica, con un tono falsamente reverencial. &mdash;Pero estamos yendo muy lento. Y no me est&aacute;s ayudando.<\/p>\n<p>&mdash;Isa, este tipo lleva vi&eacute;ndome toda la noche por encima de la taza. Me ve sin verme, &iquest;entiendes? Siento que est&aacute; pensando en m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Obviamente, tonta! Ese es el plan, &iquest;recuerdas? Con esa preciosa carita tuya, &iquest;c&oacute;mo no te va a ver? Pero no me lo tomo a mal &iquest;eh?; tambi&eacute;n yo lo he sorprendido vi&eacute;ndome, as&iacute; que a lo mejor tenemos que lanzar una moneda para ver quien se lo come primero.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&ldquo;Ese es el plan&rdquo;? &iexcl;Pero es que no me explicaste ning&uacute;n plan, zorra!<\/p>\n<p>Mon&iacute; estaba desesperada, y el insulto son&oacute; mucho m&aacute;s desagradable de lo que ten&iacute;a pensado. No quer&iacute;a decirlo en serio. Era una forma en la que las amigas se llamaban a veces entre ellas, sobre todo en privado. Pero en ese contexto todo empezaba a sonar mal: todo sonaba real. Mon&iacute; se arrepinti&oacute; terriblemente cuando vio la cara sorprendida de Isa; Isa vio el malestar en su amiga y le sonri&oacute;, como si quisiera decirle, &ldquo;todo bien, yo entiendo&rdquo;. Mon&iacute; respir&oacute; aliviada.<\/p>\n<p>&mdash;Mira; lo que quiero decir es que esto no me da confianza. &iquest;Entiendes? Es alguien que conocemos, &iquest;s&iacute;? &mdash;aclar&oacute; Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; eso no te da confianza? Bueno, la verdad entiendo que no te guste&hellip; eso me parecer&iacute;a una explicaci&oacute;n razonable&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No es eso &mdash;dijo Mon&iacute; finalmente. &mdash;La verdad, s&iacute; me da un poco de morbo. Quiero ver hasta d&oacute;nde llegamos; quiero ver cu&aacute;nto aguanta mis ataques. Pero no me da confianza.<\/p>\n<p>Mon&iacute; estaba luchando por aclarar algo. La situaci&oacute;n (tener que abrir al menos una parte de su intimidad a un tipo mayor que ellas, y que adem&aacute;s conoc&iacute;an de a&ntilde;os atr&aacute;s) le recordaba a Mon&iacute; la escena en la que su padrastro la hab&iacute;a visto tener sexo con Eduardo, y eso a su vez le recordaba que, a partir de all&iacute;, se hab&iacute;a vuelto pobre y desafortunada &mdash;lo que, como dijimos, para ella era toda una tragedia.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; puedo hacer para que te sientas c&oacute;moda? &mdash;le pregunt&oacute; Isa.<\/p>\n<p>Mon&iacute; no quer&iacute;a ser una estirada, &ldquo;una aguafiestas&rdquo; como dicen en los doblajes de las pel&iacute;culas gringas, y pens&oacute; muy bien en c&oacute;mo podr&iacute;a tener m&aacute;s confianza, para hacer sentir m&aacute;s c&oacute;moda a su amiga.<\/p>\n<p>&mdash;Lo quiero romper &mdash;dijo, finalmente Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo que &ldquo;romper&rdquo;?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Romer. Mira, yo veo las personas como ligas: si las estiras mucho, se quiebran&hellip; Ahj, es una met&aacute;fora tonta, perd&oacute;n&hellip; A lo que me refiero es que quiero que &eacute;l se abra antes que nosotras. &iquest;Entiendes? No quiero que nosotras nos ofrezcamos para ver c&oacute;mo reacciona&hellip; como con Javier, &iquest;recuerdas? No lo quiero as&iacute;. Quiero que &eacute;l nos ruegue.<\/p>\n<p>Isa sonri&oacute;. La idea le parec&iacute;a un poco arriesgada para utilizarla en una persona que a ella le gustaba mucho, con la que quer&iacute;a seguirse viendo, pero hab&iacute;a cualquier cosa por su amiga y acept&oacute;. Isa ser&iacute;a leal hasta el final. Sonri&oacute; y bes&oacute; a Mon&iacute; en la mejilla. Un escalofr&iacute;o el&eacute;ctrico recorri&oacute; la espalda de Mon&iacute;. En ese momento estuvo segura: ten&iacute;a que intentar ese d&iacute;a tener sexo con Isa. La curiosidad era demasiada y la humedad de su entrepierna comenzaba a doblarle las rodillas.<\/p>\n<p>Cuando volvieron del ba&ntilde;o, Mario le pregunt&oacute; a Mon&iacute; con aplomo:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute;, Mon&iacute;? &iquest;En qu&eacute; est&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; se ve en tu futuro pr&oacute;ximo?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; pregunta por mi futuro, profesor? No lo indague, que est&aacute; prohibido. No le ande preguntando al tarot qu&eacute; fin nos dar&aacute;n los dioses.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Un poemita de Horacio! &iexcl;Bonito, bonito! &mdash;reconoci&oacute; Mario<\/p>\n<p>&mdash;Usted siempre ha sido f&aacute;cil de complacer &mdash;sigui&oacute; Mon&iacute;. &mdash;Si yo quer&iacute;a exentar, s&oacute;lo ten&iacute;a que poner atenci&oacute;n a los poemas que lo hac&iacute;an llorar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me declaro culpable! &mdash;exclam&oacute; Mario, encantado, antes de tomar su expreso de un golpe, como si fuera un shot.<\/p>\n<p>&mdash;Y llevar ombliguera tambi&eacute;n ayudaba&hellip; &mdash;dijo Isa, riendo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Perd&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Nos d&aacute;bamos cuenta Isa y yo de que le gustaban mis ombligueras, &iquest;no? Me resaltaban. &iquest;Verdad? Usted me ve&iacute;a y se sonrojaba horriblemente, y luego no me podr&iacute;a volver a ver en toda la clase.<\/p>\n<p>&mdash;Me agradaba tu carisma, Mon&iacute;, y me sigue agradando &mdash;contest&oacute; Mario<\/p>\n<p>&mdash;Cambi&oacute; de verbo, &iquest;lo notaste? &mdash;declar&oacute; Mon&iacute;. &mdash;No digo &ldquo;gustar&rdquo; sino &ldquo;agradar&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo not&eacute;, lo not&eacute;. Creo que est&aacute; sugiriendo que no le gustabas &mdash;continu&oacute; Isa.<\/p>\n<p>&mdash;No, no. Se est&aacute; lavando las manos. Por supuesto que le gust&aacute;bamos mis ombligueras y yo.<\/p>\n<p>&mdash;En todo caso, Mon&iacute;, si eras de mis mejores alumnas, &iquest;como por qu&eacute; raz&oacute;n no ibas a exentar?<\/p>\n<p>&mdash;Ah&hellip; pero no era su mejor alumna, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Mon&iacute;, que ya hab&iacute;a planteado este tema en el subterr&aacute;neo, lo volvi&oacute; a sacar. En la esquina contraria a la de los hombres eternamente reprobados y las chicas &ldquo;m&aacute;s buenas&rdquo;, hab&iacute;a un grupo de cinco chicos, &ntilde;o&ntilde;os a m&aacute;s no poder, por los que ese profesor ten&iacute;a una especial afinidad. Mon&iacute; nunca le perdon&oacute; eso.<\/p>\n<p>&mdash;Fuiste la que m&aacute;s poemas lleg&oacute; a saberse. Y parece que a&uacute;n tienes mucho de eso en el coraz&oacute;n. Desde que llegamos, has citado por lo menos tres.<\/p>\n<p>&mdash;Hablemos de eso, entonces &mdash;contest&oacute; Mon&iacute;. &mdash;Muchos de esos poemas eran amorosos&hellip; er&oacute;ticos, algunos de ellos. &iquest;Eso le gustaba? &iquest;Le gustaba que sus alumnas los ley&eacute;ramos? &iquest;O prefer&iacute;a que los leyeran sus alumnos? Casi siempre pon&iacute;a a leer a los hombres, &iquest;le gustan m&aacute;s los hombres, o tem&iacute;a que escucharlos de boca de una mujer le sacara una erecci&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s presionando por el lado equivocado. Esa es nuestra tradici&oacute;n po&eacute;tica. El espa&ntilde;ol tiene poes&iacute;a filos&oacute;fica, poes&iacute;a m&iacute;stica y poes&iacute;a er&oacute;tica. Las cosas son as&iacute;, &iexcl;y son preciosas as&iacute;! No podemos sencillamente saltarnos todos esos textos, &iquest;verdad? Adem&aacute;s, a esa edad, muchos de tus compa&ntilde;eros conectaron con la lectura precisamente por sus hormonas. Te apuesto que alguno que otro se los plagi&oacute; para ligar.<\/p>\n<p>En ese punto, se dio un silencio en la discusi&oacute;n. Mon&iacute; no estaba derrotada. Estaba reordenando sus ideas, preparando a sus filas para un nuevo ataque.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que podemos decir que es un empate t&eacute;cnico, &iquest;no? &mdash;dijo Isa, riendo, sabiendo que Mon&iacute; ve&iacute;a toda la conversaci&oacute;n como un reto.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces todas las veces que lo vi admirando mi cabello&hellip; &mdash;pregunt&oacute; Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Disculpa? &mdash;pregunt&oacute; Mario.<\/p>\n<p>&mdash;Mi cabello, &iquest;no le gustaba?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Claro que s&iacute;! &mdash;aclar&oacute; Mario. &mdash;Tienes un cabello muy lindo. A m&iacute; me encantar&iacute;a tener un cabello as&iacute;.<\/p>\n<p>Ante esa respuesta (&iexcl;envidia!, &iexcl;no atracci&oacute;n, sino envidia!), Mon&iacute; ya no ten&iacute;a recursos. Quiz&aacute;, despu&eacute;s de todo, siempre hab&iacute;a interpretado mal los gestos de Mario; quiz&aacute; si era homosexual. Pero entonces la situaci&oacute;n dio una vuelta de tuerca. Mario sinti&oacute; la necesidad de agregar algo m&aacute;s a lo que ya hab&iacute;a dicho. Si el objetivo de Mario era resistir a la tentaci&oacute;n que Mon&iacute; quer&iacute;a imponerle, en ese momento cometi&oacute; un error decisivo. A&ntilde;adi&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Perdonen, por favor. Como Mon&iacute; habl&oacute; de ese rumor sobre m&iacute;, creo que me he puesto un poco a la defensiva. Ha sido una actitud muy impropia de mi parte. Definitivamente ustedes son encantadoras, pero eso no significa que me hubiera dado la oportunidad de no ser profesional, ni con ustedes ni con nadie. Entiendo que sospechen de todo profesor, pero, por favor, cr&eacute;anme: yo creo que hay principios.<\/p>\n<p>Al hacer esa aclaraci&oacute;n &mdash;que pod&iacute;a leerse como una confesi&oacute;n velada, Mon&iacute; lo ten&iacute;a justo donde lo quer&iacute;a. Era s&oacute;lo cuesti&oacute;n de tiempo para verlo caer. Se levant&oacute; tranquilamente y dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo, profesor &mdash;dijo, alargando esta &uacute;ltima palabra. &mdash;Yo tambi&eacute;n me disculpo&hellip; &iexcl;Pero lo que no le disculpo es no haberme pedido otro caf&eacute; como le ped&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash;No ha venido ning&uacute;n mesero&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y qu&eacute; mesero va a meterse a esta cueva sin luz! Tendr&eacute; que ir a pedir otro yo misma. Y como creo que considerar&iacute;a &ldquo;impropio de su parte&rdquo; no pagarnos lo que estamos tomando, yo misma pagar&eacute; mi cuenta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Impropio eso? &iexcl;No, por favor! &mdash;aclar&oacute; Mario, aprovechando otra oportunidad para hablar de sus principios. &mdash;Mejor cada quien lo suyo. &iexcl;Nunca les pagar&iacute;a la cuenta a dos jovencitas de tanto mundo como ustedes!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lo notas, amiga Isa? &mdash;dijo Mon&iacute; con un libidinoso gui&ntilde;ito para su amiga. &mdash;&iexcl;Nos dijo mundanas!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y me vas a decir que se equivoca? &mdash;dijo Isa, criticonamente<\/p>\n<p>Mon&iacute; rio por &uacute;ltima vez, y se fue hacia el pasillo. Detr&aacute;s de ella fueron los dos hombres que estaban en el sal&oacute;n, que ahora se ve&iacute;a a todas luces que eran una pareja. Isa y Mario se quedaron solos en la oscuridad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Le incomoda estar solo conmigo?<\/p>\n<p>&mdash;Si a ti no te incomoda, a m&iacute; tampoco, en lo m&aacute;s m&iacute;nimo.<\/p>\n<p>&mdash;Usted sabe que no: me gusta tenerlo aqu&iacute;, conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; y Mon&iacute; se ven muy seguido a&uacute;n, &iquest;verdad? Aunque no van a la misma universidad, parece como si fueran a&uacute;n compa&ntilde;eras de banca &mdash;pregunt&oacute; Mario, para que la conversaci&oacute;n bajara de tono.<\/p>\n<p>&mdash;Algo me dice que me preguntar&aacute; algo acerca de ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ella est&aacute; bien? Parece m&aacute;s cansada.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; si est&eacute; bien, para ser sincera. No s&eacute; muchas cosas de ella. A la nueva Mon&iacute; le gusta escuchar. Es bastante callada; hoy ha sido una excepci&oacute;n. Supongo que debo agradecerle por eso. Usted la saca de sus casillas, &iquest;sabe? Eso me gusta. Y a ella tambi&eacute;n le gusta, a su manera.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y yo que pens&eacute; que Mon&iacute; estaba as&iacute; porque quer&iacute;a llamar tu atenci&oacute;n! &mdash;dijo Mario, medio en broma y medio en serio.<\/p>\n<p>Ambos rieron un momento. Luego, todo qued&oacute; en silencio. Entonces Isa empez&oacute; a secretear con Mario, tomando siempre su hombro derecho. Segu&iacute;an casi recostados sobre los cojines de mullido rojo.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, de un momento a otro, Mon&iacute; va a regresar. Supongo que tengo que plantearle esto ya, en caliente. &iquest;Qui&eacute;n sabe cu&aacute;ndo volveremos a tener la oportunidad?<\/p>\n<p>&mdash;Te escucho, &iquest;todo est&aacute; bien? &mdash;dijo Mario. El tono en su voz pod&iacute;a ser cortes&iacute;a o preocupaci&oacute;n, era dif&iacute;cil decirlo.<\/p>\n<p>&mdash;Digamos que yo podr&iacute;a ayudarle a tener algo con ella. &iquest;Estar&iacute;a de acuerdo? (No, no me responda a&uacute;n.) Pero&hellip; pero, en ese caso&hellip;<\/p>\n<p>Y en ese momento Isa, que solt&oacute; el brazo de Mario, apoy&oacute; su mano sobre el pecho de &eacute;l, y as&iacute; empujado, lo hizo recibir un beso largo y en&eacute;rgico. De esos besos en los que los labios no se separan ni un momento los unos de los otros, y en los que la intensidad no viene del juego de roces, fruncimientos y posiciones de labios y lenguas, sino de un s&oacute;lo golpe constante, hambriento de contacto, y de la respiraci&oacute;n entrecortada de quienes se besan.<\/p>\n<p>&mdash;Pero, en ese caso, ya no va a pasar esto.<\/p>\n<p>Mario ya ten&iacute;a una respuesta preparada. Dej&oacute; que Isa lo besara porque eso era lo que &eacute;l mismo hab&iacute;a querido (en realidad, ese era su &uacute;nico objetivo claro desde que llegaron al caf&eacute;); pero tambi&eacute;n porque, despu&eacute;s de eso, ten&iacute;a una salida relativamente f&aacute;cil. Planeaba decirle a Isa que tuviera en cuenta a Mon&iacute;: que no era cort&eacute;s dejarla como mal tercio en una situaci&oacute;n en la que ella ya de por s&iacute; estaba inc&oacute;moda. Planeaba decirle que su compromiso como profesor se extend&iacute;a a sus exalumnas, y que &eacute;l no pensaba que fuera posible que tuvieran ninguna clase de relaci&oacute;n amorosa. Esto, por supuesto, era m&aacute;s o menos falso (porque no hab&iacute;a tenido problemas con el beso), pero le serv&iacute;a a Mario para escaparse de cualquier actividad m&aacute;s comprometedora.<\/p>\n<p>Y, cuando se preparaba para decir todo esto, Isa lo detuvo.<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo que, entre esas dos opciones que le propongo, usted no va a decidir como querr&iacute;a.<\/p>\n<p>Y, a una velocidad pasmosa, Isa le desabroch&oacute; el cintur&oacute;n y desaboton&oacute; el gastado pantal&oacute;n caqui. Quit&oacute; su mano del pecho de &eacute;l y la introdujo en el pantal&oacute;n. Asi&oacute; el miembro del exprofesor, que ya estaba completamente erecto (primero, por la provocaci&oacute;n del Mon&iacute;; luego, por el beso de Isa). M&aacute;s que masturbarlo, lo recorr&iacute;a delicadamente con el objetivo de adivinar su forma. El tronco se engrosaba hacia la mitad, e Isa imagin&oacute; que se sentir&iacute;a como un segundo glande cuando la penetrara.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quiere que le de mi calificaci&oacute;n, profesor?<\/p>\n<p>S&oacute;lo entonces Mario comenz&oacute; a entender exactamente en qu&eacute; se hab&iacute;a metido. Estaba en medio de un mar de sensaciones, acrecentado por la oscuridad del lugar. En la roja penumbra casi absoluta se distingu&iacute;an solamente un brillo en cada pupila de isa, y la silueta resplandeciente de su sonrisa, que la escasa luz dibujaba, proyect&aacute;ndose en sus dientes peque&ntilde;os y cuadrados. Mario ten&iacute;a la impresi&oacute;n de estar siendo dominado, no por una chica menor que &eacute;l, sino por una fuerza. Una fuerza, no de la naturaleza, sino &ldquo;del ambiente&rdquo;, creada dentro de ese lugar, por su mismo dise&ntilde;o arabesco y secreto. Esta cosa sobrenatural que sent&iacute;a en Isa se correspond&iacute;a muy bien con la habilidad que mostr&oacute; la chica cuando dej&oacute; de inspeccionar su forma, y empez&oacute; a masturbarlo. Sin casi usar los dedos, la palma de su mano (lindamente regordeta, como todo su cuerpo) presionaba m&aacute;s o menos, seg&uacute;n subiera o bajara. Hacia la mitad, pasado ya el retra&iacute;do prepucio, tomaba fuerza, cambiaba el movimiento vertical por uno diagonal, que hac&iacute;a que la base del pene se ladeara deliciosamente. Adem&aacute;s, cada tanto, a&ntilde;ad&iacute;a un giro de mu&ntilde;eca justo en este punto. Esta clase de movimientos Mario los conoc&iacute;a en s&iacute; mismo como posibles, pero sus parejas generalmente no los realizaban y &eacute;l nunca hab&iacute;a sabido c&oacute;mo describ&iacute;rselos.<\/p>\n<p>Pero mientras sent&iacute;a todo esto, el exprofesor hab&iacute;a empezado a pensar en las referencias que Mon&iacute; hab&iacute;a hecho al sexo toda la tarde. Para &eacute;l, hab&iacute;an sido s&oacute;lo hostilidades, dirigidas a molestarlo por alguna raz&oacute;n desconocida. Cuando fue su profesor, Mon&iacute; nunca hab&iacute;a sido amable, pero siempre hab&iacute;a sido suficientemente respetuosa. Mario atribuy&oacute; este cambio, en parte s&iacute; a la diferente autoridad que ahora ten&iacute;a (sin su aura, sin su c&aacute;tedra, un exprofesor es como un dictador ca&iacute;do en desgracia, a punto de ser fusilado), pero necesariamente se deber&iacute;a tambi&eacute;n, y sobre todo, a un problema en la vida de Mon&iacute;. Por eso pregunt&oacute; a Isa &ldquo;&iquest;Ella est&aacute; bien? Parece m&aacute;s cansada&rdquo;. Alguno podr&iacute;a pensar que estas reflexiones ayudar&iacute;an a Mario a reducir su excitaci&oacute;n y, finalmente, a detener a Isa &mdash;que era lo que Mario quer&iacute;a a un nivel racional. Sin embargo, el misterio que rodeaba a Mon&iacute; y a todo el encuentro en realidad lo excitaba m&aacute;s. De cualquier manera, hizo un acopio de fuerzas y termin&oacute; diciendo:<\/p>\n<p>&mdash;No. Basta. Esto tiene que parar. D&eacute;jame, por favor &mdash;e intent&oacute; sacudirse a Isa. Lo intent&oacute; un poco, sin voluntad y sin &eacute;xito.<\/p>\n<p>Isa, sorprendida, se detuvo, pero no quit&oacute; la mano completamente. La dej&oacute; sobre el bello p&uacute;bico de Mario, a&uacute;n dentro de su pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces su respuesta es que quiere que lo ayude con Mon&iacute;, &iquest;no? Triste, pero yo entiendo.<\/p>\n<p>&mdash;No dije eso. Solamente para. Esto no me parece bien.<\/p>\n<p>Cuando Mon&iacute; regres&oacute; con su caf&eacute; nuevo (tibio ya, porque estaba haciendo tiempo para Isa), encontr&oacute; a la vez mucho y poco. Como ya hemos dicho, los ojos y los dientes, y una p&aacute;lida silueta eran lo &uacute;nico que se ve&iacute;a si no los inundaba una luz externa, que hac&iacute;a posible que se vieran con m&aacute;s claridad. As&iacute;, Mon&iacute; encontr&oacute; los ojos de Isa muy cerca de los ojos de Mario, tan cerca que ella deb&iacute;a estar casi encima de &eacute;l. Sin embargo, Mon&iacute; no pod&iacute;a saber que Isa a&uacute;n ten&iacute;a la mano dentro del pantal&oacute;n del exprofesor.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Aqu&iacute; pas&oacute; lo de siempre&rdquo;, por lo que veo &mdash;rega&ntilde;&oacute; Mon&iacute;, mientras se sentaba. &mdash;Isa, &iquest;algo que quieras compartir con el grupo?<\/p>\n<p>&mdash;No hay mucho que compartir &mdash;contest&oacute; Isa, sabiendo que Mon&iacute; no ve&iacute;a su mano. &mdash;Me le avent&eacute; y no result&oacute;. A veces se gana&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Pues yo te veo bastante aventada a&uacute;n &mdash;interrumpi&oacute; Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me rechaz&oacute;, pero no me alej&oacute;, como puedes ver &mdash;dijo Isa.<\/p>\n<p>&mdash;Isa, por favor, hay que ser sensatos. Los tres est&aacute;bamos pasando un rato agradable, &iquest;no? Ser&aacute; mejor que no me presiones mucho &mdash;empez&oacute; Mario. Isa descendi&oacute; hasta su miembro, y empez&oacute; a masturbarlo nuevamente, pasando apenas las yemas de sus dedos por el tronco. La intenci&oacute;n era disuadirlo de decir cosas as&iacute;. Cuando Mario se call&oacute;, Isa se detuvo y alej&oacute; nuevamente la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Lo que usted diga, profesor &mdash;dijo ella finalmente, victoriosa.<\/p>\n<p>&mdash;Ya que Isa empez&oacute; de impertinente, creo que es el momento adecuado para uno de esos inc&oacute;modos juegos de preguntas &mdash;sugiri&oacute; Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Eso se hace en fiestas y con alcohol &mdash;contest&oacute; Isa&mdash;; aqu&iacute; t&uacute; eres la &uacute;nica que ha tomado algo.<\/p>\n<p>&mdash;Van las reglas &mdash;empez&oacute; Mon&iacute;, sin contestarle a Isa&mdash;: Una persona, llam&eacute;mosla A, apunta a alguien que crea que ha dicho una mentira sobre algo; ese alguien va a ser la persona B. Luego, una persona C formula una pregunta, que la persona B tiene que contestar diciendo la verdad. Isa, creo que has mentido; profe, pregunte por favor.<\/p>\n<p>&mdash;Isa, &iquest;de verdad te gust&oacute; tu chai, como nos dijiste? &mdash;dijo Mario despu&eacute;s de pensarlo. Entre m&aacute;s durara y m&aacute;s neutro fuera el juego, menos problemas tendr&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; clase de tonter&iacute;a es esa! &mdash;dijo Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, profesor, gracias por preguntar &mdash;dijo Isa y le dio un beso en la mejilla a Mario.<\/p>\n<p>&mdash;Eh, eh, sin contacto en el juego &mdash;dijo Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Esa es una nueva regla? Bueno, est&aacute; bien &mdash;dijo Isa, acariciando secretamente el pubis de Mario durante unos segundos. &mdash;Me parece que va, profesor.<\/p>\n<p>&mdash;Mon&iacute;, creo que mientes &mdash;dijo Mario, aut&eacute;nticamente interesado en saber m&aacute;s sobre ella.<\/p>\n<p>&mdash;Mon&iacute;, &iquest;por qu&eacute; dejaste la escuela? &mdash;pregunt&oacute; Isa. De verdad, esta vez.<\/p>\n<p>Mon&iacute; tuvo que pensar unos largos diez segundos para saber qu&eacute; quer&iacute;a responder. Isa y Mario se hab&iacute;an preocupado por su silencio, pero cuando habl&oacute;, lo hizo con su lindo tono desafiante.<\/p>\n<p>&mdash;La culpa la tuvo Danielle. Cuando se burl&oacute; de m&iacute; en el concurso de talentos, decid&iacute; cogerme a Eduardo para vengarme. Y lo hice.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Detalles! &mdash;grit&oacute; Isa, alargando la &lsquo;a&rsquo; y la &lsquo;s&rsquo;. Hubiera jalado por el brazo a Mon&iacute;, si eso no hubiera implicado sacar la mano del pantal&oacute;n de Mario.<\/p>\n<p>&mdash;Tard&eacute; semanas en trabajarlo. Fue en mi casa. Era muy torpe &mdash;all&iacute; rio. Tanto Mario como Isa reconocieron nostalgia. &mdash;No&hellip; la verdad fue excelente.<\/p>\n<p>&mdash;Lo extra&ntilde;as &mdash;dijo Mario.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que s&iacute; &mdash;confes&oacute; Mon&iacute;. &mdash;En fin, ya no quer&iacute;a ver a ninguno de los dos despu&eacute;s de eso. Igual ya no faltaba m&aacute;s que un semestre para terminar. Lo hice en prepa abierta &iexcl;y a la universidad! &iquest;Qu&eacute; importa ya todo eso? Vas Isa, tu turno.<\/p>\n<p>&mdash;Mon&iacute;, creo que mientes &mdash;dijo Isa, de inmediato<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Otra vez! &mdash;exclam&oacute; Mon&iacute;, temerosa de que indagaran m&aacute;s al respecto. No quer&iacute;a contar la historia de su padrastro, ni sus consecuencias.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, otra vez &mdash;contest&oacute; Isa. &mdash;Profesor, por favor, su pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Mon&iacute;, no hab&iacute;a ning&uacute;n rumor sobre m&iacute;, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>&mdash;No. Yo se lo dije a una amiga: &ldquo;seguro se cogi&oacute; a la maestra de franc&eacute;s, o a alguno de sus alumnitos queridos&rdquo;. Era completamente de broma, y jam&aacute;s volv&iacute; a escucharlo. En realidad, a la mitad del grupo le daba igual que usted se fuera, un tercio estaba molesto porque, sin usted, perd&iacute;a los puntos extra que les hab&iacute;a dado, y algunos otros (sus alumnos favoritos e Isa) lo lloraron como si se hubiera muerto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eres una exagerada! &mdash;sentenci&oacute; Isa, que llevaba varios minutos masturbando a Mario para ver como reaccionaba a la respuesta de Mon&iacute;. &mdash;Pero s&iacute;, profesor, varios de nosotros lo extra&ntilde;amos much&iacute;simo. Mon&iacute;, te toca<\/p>\n<p>En ese momento, una luz lleg&oacute; de afuera, iluminando moment&aacute;neamente el cuarto. Mon&iacute; a&uacute;n estaba pensando en Eduardo y no not&oacute; la mano de Isa.<\/p>\n<p>&mdash;Isa, creo que mientes.<\/p>\n<p>&mdash;Pru&eacute;bamelo, a ver &mdash;contest&oacute; su amiga.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Recuerdas que Danielle cont&oacute; en ese concurso que algunas de &ldquo;las m&aacute;s buenas&rdquo; se la mamaban a los profesores por exentar? &iquest;Recuerdas qu&eacute; dijiste en ese momento?<\/p>\n<p>&mdash;Refr&eacute;scame la memoria.<\/p>\n<p>&mdash;Me dijiste en privado: si el profe Mario me hubiera dicho, &ldquo;Isa, exentaste&rdquo;, yo le respond&iacute;a, &ldquo;&iquest;seguro, profe? Revise bien&rdquo;. Y si me hubiera dicho, &ldquo;no, Isa, te faltaron d&eacute;cimas; pero hay una manera&hellip;&rdquo;, yo le respond&iacute;a &ldquo;s&oacute;lo si usted arriba&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mon&iacute;! &mdash;exclam&oacute; Isa, falsamente molesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Verdad? &iquest;Mentira?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Como por qu&eacute; preguntas eso? &iexcl;El caso es preguntar cosas que crees que son mentira!<\/p>\n<p>&mdash;Verdad, entonces &mdash;concluy&oacute; Mon&iacute;. &mdash;Profe, le toca.<\/p>\n<p>Mario a&uacute;n estaba estupefacto, pero necesitaba conservar la entereza.<\/p>\n<p>&mdash;Mon&iacute;, creo que mientes.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dios, siempre conmigo! &iquest;Celosa, amiga Isa?<\/p>\n<p>&mdash;Eternamente, mi amor &mdash;dijo Isa. Ese t&eacute;rmino, &ldquo;mi amor&rdquo;, era usual en Isa con sus amigas, pero Mon&iacute; lo recibi&oacute;, en ese contexto, como un excelente augurio para s&iacute; misma. &mdash;Dices que no lamentarse que se fuera el profe Mario. Pero creo que es falso. Varias veces dijiste que te gustaban sus clases&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Algunas de sus clases&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Algunas, pues. Y me criticabas, porque cre&iacute;as que quer&iacute;a acostarme con &eacute;l&hellip; &mdash;Isa ten&iacute;a que ser muy cuidadosa, para lograr el efecto que quer&iacute;a &mdash;Pero hay alguien aqu&iacute; con quien quieres acostarte, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Fue un balde de agua fr&iacute;a. A Mon&iacute; no le hubiera preocupado la pregunta si hubiera sido sobre Mario. La respuesta habr&iacute;a sido &ldquo;me da morbo; s&iacute;&hellip; s&iacute; me lo coger&iacute;a&rdquo;; as&iacute;, era sincera consigo misma y no le demostraba demasiado inter&eacute;s. Pero esa no fue la pregunta de Isa. &iquest;Desde hace cu&aacute;nto tiempo hab&iacute;a notado Isa que Mon&iacute; le tra&iacute;a ganas? Ruborizada hasta las orejas, Mon&iacute; transform&oacute; su verg&uuml;enza en ira.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Zorra! &mdash;la llam&oacute;. &mdash;Parece que ya sabes que s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Fant&aacute;stico. Pero a&uacute;n creo que mientes. Profe, por favor, su pregunta.<\/p>\n<p>Esto le daba a Mario la ocasi&oacute;n de plantear una observaci&oacute;n que &eacute;l mismo hab&iacute;a hecho:<\/p>\n<p>&mdash;Mon&iacute;, mi pregunta es un poco invasiva. Rompamos las reglas del juego, &iquest;te parece? Yo te la digo en voz baja y t&uacute; puedes elegir si contestarla o no.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;V&aacute;yase al diablo! &mdash;dijo Mon&iacute;, altanera &mdash;Haga su pregunta en voz alta, &iexcl;y m&aacute;s le vale que sea la misma en la que est&aacute; pensando!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No eres heterosexual, verdad? &mdash;dijo Mario, que no lo preguntaba de mala fe, ni d&aacute;ndose cuenta de que estaba haciendo trampa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No recuerdo nunca haber dicho nada sobre eso! &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a haber mentido? &mdash;dijo Mon&iacute;, encendida en ira. No hab&iacute;a terminado de decirlo, cuando ya se hab&iacute;a dado cuenta de que se estaba confesando. &mdash;Soy suficientemente hetero.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Suficiente para qu&eacute;? &mdash;pregunt&oacute; Isa, a quien la actitud de Mon&iacute; comenzaba a preocuparle de nuevo. &mdash;Oye, es fant&aacute;stico que seas bisexual. Me gustar&iacute;a que me lo hubieras dicho. Ya casi no hablamos como antes, &iquest;sabes?<\/p>\n<p>&mdash;Yo no dije nada de eso &mdash;concluy&oacute; Mon&iacute;, cruz&aacute;ndose de brazos. Inmediatamente se sinti&oacute; est&uacute;pida: se cruz&oacute; de brazos para declarar caso cerrado, pero ni Isa ni Mario pod&iacute;an ver sus brazos cruzados.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo esperaba Mon&iacute; acostarse con Isa si no pod&iacute;a decirle ni siquiera que le atra&iacute;an las mujeres? No, no las mujeres. Una mujer: ella, su mejor amiga, que era bell&iacute;sima, que hab&iacute;a superado su inseguridad a la fuerza, y que hab&iacute;a salido fortalecida de una relaci&oacute;n detestable. Le atra&iacute;a Isa. &iquest;Eso significaba que le atra&iacute;an las mujeres? Ser&iacute;a igual de est&uacute;pido que decir que le atra&iacute;an los poetas espa&ntilde;oles, as&iacute;, en general, porque se sab&iacute;a un par de los poemas que Mario recitaba. En fin, el problema era &iquest;c&oacute;mo esperaba&hellip;? &iquest;Qu&eacute;? &iquest;Ligarse a Isa? Tener sexo con ella, en todo caso, si no pod&iacute;a ni plantearle la posibilidad. Mon&iacute; hab&iacute;a sido siempre de esas personas que dicen &ldquo;bueno, yo tengo muchos amigos homosexuales, pero&hellip;&rdquo;, y ese &ldquo;pero&rdquo; refleja que no se preguntan sobre la naturaleza exacta de la homosexualidad, que no le dan el mismo valor que a la heterosexualidad y que no la conciben en sus propias vidas.<\/p>\n<p>&mdash;Me va &mdash;dijo finalmente Mon&iacute; &mdash;Como usted rompi&oacute; una regla conmigo, y me pregunt&oacute; algo sobre lo que no podr&iacute;a haber mentido, ahora lo elijo a usted y yo misma hago la pregunta: &iquest;Cu&aacute;ntas veces se ha masturbado pensando en m&iacute;?<\/p>\n<p>Mon&iacute; lo pregunt&oacute; visiblemente molesta. Todo el jugueteo que hab&iacute;a habido en sus preguntas sobre sexualidad estaba ausente de &eacute;sta. En ese momento una luz volvi&oacute; a entrar del exterior. Mon&iacute; miraba a Mario a los ojos &mdash;por suerte para &eacute;l y para Isa&mdash;, pero sus ojos eran fulminantes. Su cara estaba dominada por un rojo intenso, que ocultaba las pecas de abajo de sus ojos. Luego, la misma Mon&iacute; agreg&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;No, no. M&aacute;s concretamente. &iquest;Cu&aacute;ntas veces se masturb&oacute; pensando en m&iacute;, siendo mi profesor?<\/p>\n<p>&mdash;Dos &mdash;respondi&oacute; Mario. &mdash;Y me llena de culpa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ll&eacute;nese de lo que guste! &iexcl;Dos veces! &iexcl;Degenerado grotesco! Ahora debe decirme exactamente lo que pens&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No creo que deba responder a eso &mdash;dijo Mario. &mdash;Fue hace mucho tiempo. Y entiendo que lo consideres con tanta dureza, siendo t&uacute; la afectada. Pero no pas&oacute; nada, &iquest;verdad? Nadie sali&oacute; lastimado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No cree que deba responder? &iexcl;Eso lo decido yo, y s&iacute; que va a responder!<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien&hellip; &mdash;Mario tom&oacute; un largo aliento &mdash;En una ocasi&oacute;n, fantasee que me hac&iacute;as sexo oral. En otra ocasi&oacute;n, que Isa y t&uacute; ten&iacute;an sexo con algunos de sus compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En el sal&oacute;n, quiere decir? &mdash;insisti&oacute; Mon&iacute;<\/p>\n<p>&mdash;Esto es muy inc&oacute;modo&hellip; &mdash;musit&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mon&iacute;, por Dios! Vamos a cortar esto aqu&iacute; &mdash;dijo Isa, claramente preocupada.<\/p>\n<p>Isa por fin sac&oacute; entonces la mano del pantal&oacute;n del exprofesor y fue a abrazar a su amiga. Una sola l&aacute;grima se desliz&oacute; por una sola de las mejillas de Mon&iacute;, corriendo apenas el poco r&iacute;mel que llevaba puesto. Mon&iacute; estaba acostumbrada a la autocontenci&oacute;n, y no quer&iacute;a ser abrazada en p&uacute;blico, estando as&iacute; de triste. &ldquo;Porque vendr&aacute;n las vecinas y no quiero que me vean tan pobre&rdquo;, era un di&aacute;logo que entend&iacute;a perfectamente. Se encascar&oacute;, por lo tanto, e Isa no sab&iacute;a c&oacute;mo llegar a ella. S&oacute;lo se le ocurri&oacute; darle una serie de besos tiernos en la mejilla que Mon&iacute; le prestaba (porque la otra, la mejilla de la l&aacute;grima, la ten&iacute;a escondida).<\/p>\n<p>Lo que pas&oacute; despu&eacute;s algunos podr&iacute;an llamarlo hipocres&iacute;a o actuaci&oacute;n. Seguro hay quien creer&aacute; que Mon&iacute; solamente estaba fingiendo su tristeza y su enojo, para ser si Isa ven&iacute;a a tranquilizarla. Eso es improbable, porque Isa jam&aacute;s hab&iacute;a tranquilizado a Mon&iacute;. &iexcl;Todo lo contrario! La contenci&oacute;n emocional era m&aacute;s bien cosa de Mon&iacute;, desde siempre. Pero Mon&iacute;, record&eacute;moslo, naci&oacute; como una chica rica, y durante casi toda su vida hab&iacute;a sido una estudiante de escuela privada. Esa clase de gente es utilitaria en todos los momentos de su vida. Saca provecho de su llanto, tanto como de su ira. Por tanto, no es extra&ntilde;o que la ira y la verg&uuml;enza de Mon&iacute; se borraran de un momento a otro, a la vista de un gran objetivo. Dio un brusco giro y se apresur&oacute; a besar los labios que estaban bes&aacute;ndole la mejilla. Isa se alter&oacute; y los rehuy&oacute; por reflejo, pero Mon&iacute; insisti&oacute; e Isa no tard&oacute; en encontrar en el beso de su amiga la misma satisfacci&oacute;n que encontraba en cualquier beso. Isa trat&oacute; de tomar su cara, porque le gustaba tocar la cara de las personas mientras las besaba. Tuvo el mal tino de intentar tocar la mejilla que estaba h&uacute;meda de llanto, as&iacute; que Mon&iacute; le tom&oacute; la mano violentamente para evitar que sintiera su l&aacute;grima. Como Mon&iacute; no quer&iacute;a parecer &ldquo;una intensa&rdquo; ante Isa, una llorona a&uacute;n afectada por esa ira que ya se estaba diluyendo en su cerebro, aprovech&oacute; esa captura de la mano de Isa para llevarla a su pecho. Isa, tan caliente como estaba por Mario, se apresur&oacute; a acariciara.<\/p>\n<p>El vestido de Mon&iacute; era compacto y lustroso, y aunque se distingu&iacute;a perfectamente la voluminosidad de su pecho en contraste su torso delgado de ninfa, no se distingu&iacute;an las formas del pecho, que eran lo que Isa quer&iacute;a sentir. Por eso, y pensando que estaban abrigadas por la oscuridad, Isa baj&oacute; el cierre y retrajo el vestido con fuerza. Los pechos de Mon&iacute; salieron de un salto, no a la luz (que no hab&iacute;a), pero s&iacute; al tacto de Isa, que redonde&oacute; los pezones con la yema del dedo &iacute;ndice. Primero uno, hasta que se irgui&oacute;, y luego se vino abajo en una aureola grande e hinchada; luego el otro. Entonces Isa se apresur&oacute; a besarlos, y pasaba una y otra vez de la dulce boca de Mon&iacute; a sus compactos y enhiestos pechos. Isa pens&oacute; que, si las esculturas de bronce se empezaran ligeramente a derretir al sol, tendr&iacute;an pechos a la vez tan firmes y tan c&aacute;lidos como los de su amiga. Mon&iacute; pens&oacute; en c&oacute;mo Eduardo hab&iacute;a tocado sus pechos cuando la hab&iacute;a puesto contra la barra de su cocina. Pens&oacute; en c&oacute;mo sus parejas, las dos anteriores a Eduardo y los hombres que vinieron despu&eacute;s, hab&iacute;an tocado sus pechos. No hab&iacute;a conocido nada parecido.<\/p>\n<p>Isa comenz&oacute; a bajar m&aacute;s el vestido. Con &eacute;l, bajaban tambi&eacute;n sus labios. Hab&iacute;a empezado besando el espacio que hab&iacute;a entre los pechos de Mon&iacute;, tocando con una mano cada uno de ellos, y restreg&aacute;ndolos contra su cara. Luego, hab&iacute;a bajado hasta su vientre. Mon&iacute; pens&oacute; que le quitar&iacute;a el vestido completamente, que le quitar&iacute;a la ropa interior y le har&iacute;a sexo oral. Isa definitivamente parec&iacute;a ir hacia all&aacute;. Hab&iacute;a ocupado un lugar entre las piernas de Mon&iacute;, y una de sus manos, de pronto, sin que Mon&iacute; se hubiera dado cuenta, ya estaba acariciando la cara interna de sus muslos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo se tarda! &mdash;pensaba Mon&iacute;, y se contradec&iacute;a de inmediato: &mdash;&iexcl;Ojal&aacute; que se tarde mucho!<\/p>\n<p>Cada vez que los labios de Isa se despegaba de su piel, Mon&iacute; los evocaba; y cada vez que volv&iacute;a a sentirlos, eran mejores (m&aacute;s suaves, m&aacute;s tiernos, m&aacute;s diestros) de lo que recordaba de un segundo antes. Qui&eacute;n sabe a d&oacute;nde hubiera llegado Isa si Mon&iacute; no hubiera tenido un orgasmo. S&iacute;, un orgasmo. &iquest;Que no puede producirse un orgasmo solamente a besos, nos objetar&aacute; alg&uacute;n lector o lectora? Nos disculpamos: no tenemos m&aacute;s pruebas que haberlo visto en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>El orgasmo de Mon&iacute; no fue grit&oacute;n: fue ahogado. Pero fue ahogado con dificultad. Mon&iacute; lo hab&iacute;a contenido en su garganta como un quejido h&uacute;mero. Como cuando uno se golpea el nervio de un codo contra una mesa, y antes de insultar se queja desde lo m&aacute;s profundo de la tr&aacute;quea, as&iacute; fue el quejido que emiti&oacute; Mon&iacute;.<\/p>\n<p>Mario se hab&iacute;a quedado paralizado todo este tiempo: no quer&iacute;a ofender m&aacute;s a Mon&iacute; y&eacute;ndose cuando las amigas se besaron. Despu&eacute;s, se qued&oacute; por no estar seguro de que las amigas estuvieran fajando. De haber estado seguro, se hubiera ido, pero casi todos los besos que los pechos y el vientre de Mon&iacute; recibieron de Isa sonaban justo igual que tiernos besos en la boca. A veces, el sonido de una succi&oacute;n, o la silueta de alg&uacute;n movimiento raro, le suger&iacute;an a Mario que era el momento de irse a toda velocidad, pero la excitaci&oacute;n lo hac&iacute;a retrasar la huida. Cuando escuch&oacute; el orgasmo, no pudo m&aacute;s dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Creo que estoy haciendo mal tercio en este final feliz. Disculpen si mi salida es un poco acelerada; espero verlas pronto.<\/p>\n<p>Y entonces pas&oacute; algo que amenaz&oacute; todo. Cuando Mario se levant&oacute;, olvid&oacute; que ten&iacute;a el cintur&oacute;n desabrochado. El cintur&oacute;n tintine&oacute;, llamando la atenci&oacute;n de Mon&iacute;. Justo en ese momento, lleg&oacute; una luz de afuera de la salita, y los tres quedaron iluminados por unos segundos. Mon&iacute; tuvo suficiente tiempo para cubrirse antes de que Mario (que estaba viendo a la salida) la viera; ni siquiera intent&oacute; subir el cierre de su vestido, pero s&iacute; se cubri&oacute; con &eacute;l los pechos, deteni&eacute;ndoselo con la mano derecha. Por el contrario, Mon&iacute; hab&iacute;a escuchado el tintineo del cintur&oacute;n y ya sospechaba algo; por eso, cuando la luz los ilumin&oacute;, ya estaba viendo hacia Mario y not&oacute; su pantal&oacute;n medio abierto y mal colocado. Su ropa interior se pod&iacute;a ver, sobresaliendo un poco, y en ella era evidente el miembro completamente erecto.<\/p>\n<p>Mario intent&oacute; irse a toda prisa, pero Mon&iacute; lo asi&oacute; de la mano. Como Mario no quer&iacute;a lastimarla, y Mon&iacute; no parec&iacute;a querer soltarlo, tuvo que detenerse.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mira, pero si el muy imb&eacute;cil se ha estado masturbando escuch&aacute;ndonos! &mdash;dijo Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No, no es eso &mdash;confes&oacute; Isa. &mdash;Est&aacute; as&iacute; porque yo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Se la mamaste cuando yo no estaba?<\/p>\n<p>&mdash;No&hellip; pero es posible que lo tocara un poco.<\/p>\n<p>&mdash;Ah, entonces t&uacute; b&aacute;sicamente quieres cubrir todos los frentes &mdash;concluy&oacute; Mon&iacute;. Isa no sab&iacute;a si lo dec&iacute;a en serio.<\/p>\n<p>&mdash;Pero&hellip; era el plan.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo que plan? &mdash;pregunt&oacute; Mario, que estaba terminando de colocarse bien el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Desde que Isa lo vio en el subterr&aacute;neo, me pidi&oacute; ayuda. A veces yo provoco a los hombre, para que tengan sexo con ella. Normalmente no funciona, pero nos la pasamos bien.<\/p>\n<p>Mario se llev&oacute; la mano al entrecejo. La situaci&oacute;n era m&aacute;s enrevesada de lo que hab&iacute;a pensado. &iquest;Quer&iacute;a seguir all&iacute;? No, racionalmente no: le parec&iacute;a un &aacute;rea moralmente gris. Deb&iacute;a encontrar una manera de salir del problema r&aacute;pido, y lo que se le ocurri&oacute; fue decir.<\/p>\n<p>&mdash;Hoy s&iacute; funcion&oacute;. Parece que Isa ha encontrado su pareja precisamente en ti, Mon&iacute;. Como el asunto ya est&aacute; resuelto, insisto en que yo sobro. &iquest;No creen? &iquest;Qu&eacute; les parece si nos escribimos, para seguir en contacto?<\/p>\n<p>Mon&iacute; a&uacute;n estaba muy excitada. Quer&iacute;a que Isa continuara. Quer&iacute;a que le hiciera sexo oral. Eso la llev&oacute; a recapacitar en un segundo la actitud que hab&iacute;a tenido con su amiga al decirle &ldquo;cubrir todos los frentes&rdquo;. Se hab&iacute;a expresado como un hombre posesivo, no como una amiga. Si quer&iacute;a que Isa la quisiera (y se acostara con ella), quiz&aacute; necesitaba hacer una peque&ntilde;a concesi&oacute;n al principio. Dejar&iacute;a que Mario se la cogiera antes o despu&eacute;s de ella esa noche, esperando que poco a poco Isa la prefiriera a los hombres. Por eso dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Amiga Isa, &iquest;t&uacute; ya no quieres el plan?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Segura? &mdash;pregunt&oacute; Isa.<\/p>\n<p>&mdash;El lugar es oscuro y est&aacute; solo. Casi no lo hemos aprovechado. Ser&iacute;a muy tonto irnos as&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>Isa salt&oacute; sobre Mon&iacute; con muchos besos. Mon&iacute; tuvo que luchar para detener su vestido con una mano y a Mario con la otra, en medio de ese torbellino de gratitud.<\/p>\n<p>&mdash;Hagan lo que quieran; yo har&eacute; guardia afuera &mdash;dijo Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Yo no quiero hacer nada &mdash;contest&oacute; Isa.<\/p>\n<p>Mon&iacute;, la sarc&aacute;stica Mon&iacute;, se llen&oacute; de ternura y de felicidad al escuchar esto. Pens&oacute; que el sacrificio de Mon&iacute;, su resignaci&oacute;n a aceptar que estuviera antes con Mario (a quien nadie, por cierto, le hab&iacute;a preguntado nada), hab&iacute;a sido suficiente para que Isa rechazara este sacrificio y la prefiriera a ella.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo que no quieres hacer nada? &mdash;repiti&oacute; Mon&iacute;, a&uacute;n incr&eacute;dula. &mdash;&iquest;Y el plan?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, pero en el plan hay tres personas, &iquest;no? Y la falta un v&eacute;rtice al tri&aacute;ngulo.<\/p>\n<p>&mdash;No &mdash;dijo por fin Mario, categ&oacute;ricamente. &mdash;Esto ya se termin&oacute;.<\/p>\n<p>P&eacute;simo di&aacute;logo, nuevamente. Mon&iacute;, entonces, como cada vez que Mario le daba la palabra a uno de sus &ldquo;alumnos favoritos&rdquo;, se sinti&oacute; rechazada.<\/p>\n<p>&mdash;Le parece muy mal ser un profesorsucho venido a menos, &iquest;verdad? &mdash;empez&oacute; Mon&iacute; &mdash;&iquest;No le dan trabajo porque no puede pasar diez minutos sin decir lo que le parece bueno y malo? &iexcl;Imag&iacute;nese los problemas que tendr&aacute; cuando le pongamos una demanda por estupro!<\/p>\n<p>&iquest;Estupro? Mon&iacute; ni siquiera sab&iacute;a si eso se dec&iacute;a as&iacute;. Le parec&iacute;a una acusaci&oacute;n incre&iacute;blemente grave, y casi se le quemaba en la boca, pero el sentimiento de rechazo la enceguec&iacute;a. Isa prendi&oacute; la l&aacute;mpara de su celular y apunt&oacute; a Mon&iacute; y a Mario. La chica se estaba parando; a&uacute;n de pie era mucho m&aacute;s baja que &eacute;l. Isa era mucho m&aacute;s de su tama&ntilde;o,<\/p>\n<p>&mdash;B&eacute;sala &mdash;le dijo Isa a Mario.<\/p>\n<p>La luz del celular se sent&iacute;a acusadora. Mario obedeci&oacute; la orden. Mon&iacute; tambi&eacute;n la sinti&oacute; como una orden para ella. El beso fue todo lo opuesto a lo que pas&oacute; con Isa. Los labios de Mon&iacute; eran sim&eacute;tricos, frescos y deseables; el inferior bastante m&aacute;s grande que el superior, que se apoyaba en &eacute;l con una curvita respingada: Mon&iacute; todo el tiempo parec&iacute;a tener los labios fruncidos. Tan rectos y tan intensos eran. Como casi todo en Mon&iacute;, ten&iacute;an algo de felino. Por el contrario, los labios de Mario eran rojos, grandes y sangu&iacute;neos; muy femeninos en su cara p&aacute;lida de polilla de biblioteca.<\/p>\n<p>A Mon&iacute; le sorprendi&oacute; descubrir cu&aacute;nto la excitaba saberse observada por Isa; saber que iba a besar a un sujeto que le gustaba a Isa. Esa feminidad de Mario le ayudaba a transferir a &eacute;l su excitaci&oacute;n anterior. Ambos se dieron cuenta de que se deseaban, y eso les hac&iacute;a muy dif&iacute;cil acercarse. Les pasaba como a dos muchachitos que fueran a darse su primer beso.<\/p>\n<p>&mdash;No lo cre&iacute; posible &mdash;dijo &eacute;l, llevando la mano a la cara de Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No, ni yo &mdash;contest&oacute; ella.<\/p>\n<p>Entonces ambos se imantaron entre s&iacute;, cerrando los ojos. Los besos chasqueaban, y los labios se separaban, a veces por periodos largos, en los que los dos juntaban sus frentes y sus narices. Luego retomaban la tarea que Isa les hab&iacute;a impuesto.<\/p>\n<p>&mdash;&ldquo;Esto ya se termin&oacute;&rdquo;, &iquest;verdad? &mdash;dijo Mon&iacute;, antes de emprender el primer beso de lengua.<\/p>\n<p>Cuando este beso termin&oacute;, Mario dej&oacute; la boca de su exalumna y pas&oacute; a su cuello. Al principio no la bes&oacute;, sino que se limit&oacute; a respirar sobre ella, bes&aacute;ndola apenas con la barba. Mon&iacute; gimi&oacute; con esto; s&oacute;lo entonces Mario empez&oacute; a besarla, y los gemidos se volvieron continuos.<\/p>\n<p>Mon&iacute; estuvo a punto de soltar su vestido, as&iacute; que le dijo a Isa.<\/p>\n<p>&mdash;Ven, s&uacute;beme el cierre.<\/p>\n<p>Isa se mord&iacute;a los labios, encantada de verlos. No se masturbaba a&uacute;n: se limitaba a rozar sus piernas y a sentir c&oacute;mo se iba mojando. Dej&oacute; su celular bocabajo, y se hizo nuevamente la oscuridad. Se acerc&oacute; a Mon&iacute; por atr&aacute;s, y le susurr&oacute; (tan fuerte como para que Mario pudiera o&iacute;rla):<\/p>\n<p>&mdash;Te dije, te dije. Te dije que &iacute;bamos a tener que lanzar una moneda para ver qui&eacute;n se lo come primero.<\/p>\n<p>&mdash;C&aacute;llate y s&uacute;beme el cierre &mdash;la reprendi&oacute; Mon&iacute;.<\/p>\n<p>Esa no era toda la respuesta: Mon&iacute; planteaba responderle a Isa &ldquo;yo s&oacute;lo voy a cogerte a ti&rdquo;, pero Mario empez&oacute; a besar su oreja, y Mon&iacute; olvid&oacute; continuar el di&aacute;logo. Cuando Mon&iacute; ya sent&iacute;a que Isa ten&iacute;a bien agarrado el vestido de ambos lados, la escuch&oacute; decir:<\/p>\n<p>&mdash;Si no quitas la mano, no lo voy a poder cerrar.<\/p>\n<p>A Mon&iacute; le pareci&oacute; sensato y quit&oacute; la mano. Isa entonces baj&oacute; su vestido hasta el vientre. Mon&iacute; lanz&oacute; un gritillo, en el que maldec&iacute;a a Isa de forma incomprensible. La rubia tom&oacute; el brazo de Mario y orient&oacute; su mano hasta el pecho izquierdo de Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Isa, si esta no es tu mano, te voy a matar! &mdash;se quej&oacute; Mon&iacute; entre dientes.<\/p>\n<p>&mdash;Por mi vida, de ofrezco mi mano &mdash;le dijo, tomando el otro pecho.<\/p>\n<p>A partir de all&iacute;, todo fue confuso. Para Isa y para Mario, porque casi no ve&iacute;an; para Mon&iacute;, porque los eventos se mezclaban en el tiempo. Es posible que Isa y Mario hubieran tomado cada uno un lado de su cuerpo. Tocaban sus pechos, la besaban en las mejillas. Los labios los distingu&iacute;a, porque los de Mario eran m&aacute;s grandes. En la oscuridad era normal que uno de ellos la abordara con un beso intenso, creyendo que la besar&iacute;a en los labios, pero que en realidad en ese momento ella estuviera en realidad besando al otro. La otra persona no se molestaba por eso, y le besaba el cuello, la oreja o la clav&iacute;cula. A Isa le hab&iacute;a fascinado el estilo lento y seductor de Mario para besar esas partes, y ella lo hab&iacute;a copiado a la perfecci&oacute;n. Seg&uacute;n Mon&iacute;, debi&oacute; ser Isa la primera que le bes&oacute; el pecho. No mucho despu&eacute;s, los dos compet&iacute;an por qui&eacute;n pod&iacute;a excitarla m&aacute;s. Parec&iacute;an haberse puesto de acuerdo en que una mano deb&iacute;a estar en la espalda de Mon&iacute;, otra deb&iacute;a estar tocando sus piernas (a&uacute;n no su pubis) y los labios deb&iacute;an concentrarse en su torso o en su vientre.<\/p>\n<p>&mdash;Recu&eacute;state &mdash;le dijo Mario.<\/p>\n<p>Mon&iacute; se recost&oacute; inmediatamente, augurando lo que segu&iacute;a. Desapareci&oacute; su ropa interior, tan delicadamente que no lo sinti&oacute;. Uno de ellos empez&oacute; a besar la cara interna de sus muslos, muy cerca de su vagina &mdash;en las piernas era dif&iacute;cil saber de qui&eacute;n eran los labios y los leng&uuml;etazos. Las piernas eran un punto d&eacute;bil para ella, y necesitaba gritar, pero se contuvo estoicamente. De pronto, sinti&oacute; una respiraci&oacute;n sobre sus labios humed&iacute;simos.<\/p>\n<p>&mdash;No &mdash;dijo Mon&iacute; claramente.<\/p>\n<p>La persona, quien quiera que fuera, retir&oacute; su cara, y coloc&oacute; su mano.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; &mdash;dijo Mon&iacute;, apenas audible.<\/p>\n<p>La persona entendi&oacute; que, en ese momento, Mon&iacute; no se sent&iacute;a c&oacute;moda para recibir sexo oral, y empez&oacute; a masturbarla. La otra persona la besaba, mientras tanto, en la boca y toqueteaba sus pechos insistente y sobrecogedoramente. La masturbaci&oacute;n era gr&aacute;cil, ligera, iba de los vagina a los labios y, de estos, en c&iacute;rculo, alrededor del cl&iacute;toris, presion&aacute;ndolo por los lados y como tratando de capturar a un pez huidizo. Luego, por dentro, tocando el punto m&aacute;s sensible, y halando, mientras la mu&ntilde;eca dibujaba c&iacute;rculos sobre en pez, ya dominado. Cuando la persona en cuesti&oacute;n meti&oacute; en segundo dedo y empez&oacute; a embestir, aquello era ya pr&aacute;cticamente una penetraci&oacute;n. En torno a los dedos de Isa, las paredes de Mon&iacute; se contrajeron violentamente por espacio de unos cinco segundos.<\/p>\n<p>La mano entonces se retir&oacute;, dejando a Mon&iacute; tendida, contray&eacute;ndose a&uacute;n, en medio de un cl&iacute;max que ya no necesitaba est&iacute;mulos.<\/p>\n<p>&mdash;Despacio &mdash;advirti&oacute; muy quedito la voz Isa.<\/p>\n<p>Mon&iacute; tuvo miedo de que Isa le estuviera recomendando a Mario que la penetrara. Se hubiera levantado, de haber tenido fuerzas suficientes para hacerlo r&aacute;pido. Pero no: Isa le puso la mano de Mario, como un remplazo para masturbarla. Mario tuvo el buen tino de tocar su pubis y sus piernas, y s&oacute;lo luego irse acercando a la vagina. El m&eacute;todo de Mario se parec&iacute;a asombrosamente al de Isa, si bien el de Isa ten&iacute;a una exactitud especial de mujer. Esto Mario lo comenzaba con sus besos, que llevaban el mismo ritmo y la misma emoci&oacute;n que su mano.<\/p>\n<p>Poco a poco, le fue ganando a Mon&iacute; el deseo de saber qu&eacute; estaba haciendo Isa. Como ella no usaba vestido, sino pantal&oacute;n, era improbable que se lo hubiera quitado en ese lugar. &iquest;Y si escuchaban a alguien llegar? &iquest;A un mesero? &iquest;A otro cliente? Entonces se esforz&oacute; en o&iacute;r. No pod&iacute;a asegurarlo, pero parec&iacute;a que Isa hab&iacute;a sacado el miembro de Mario y lo masturbaba otra vez.<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;getela &mdash;escuch&oacute;, finalmente, de la voz de Isa.<\/p>\n<p>&mdash;No puedo &mdash;contest&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no? &mdash;replic&oacute; Isa, tranquila, sin prisa.<\/p>\n<p>Isa estaba acumulando recuerdos, fantas&iacute;as. No necesitaba que la penetraran o la masturbaran en ese momento. Estaba segura de que tanto Mon&iacute; como Mario le estaban en deuda: ya les cobrar&iacute;a m&aacute;s tarde, ya ser&iacute;a su turno de estar en el lugar de Isa o de Mario.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no puede? &mdash;repiti&oacute;. Por primera vez, Isa hab&iacute;a tuteado a Mario.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Mon&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;No. No puede. Tiene que rogarme antes.<\/p>\n<p>&mdash;Ru&eacute;gale &mdash;confirm&oacute; Isa.<\/p>\n<p>Mario dej&oacute; de masturbar a Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mon&iacute;&hellip; Yo no quer&iacute;a esto hoy, pero estoy profundamente forzado a quererlo. T&uacute; sabes que estoy superado por fuerzas que no se controlan con facilidad. S&eacute; ben&eacute;vola. Te lo suplico.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; no &mdash;dijo Mon&iacute;. &mdash;V&aacute;monos<\/p>\n<p>Todos estuvieron de acuerdo, se vistieron (excepto Isa, que nunca se desvisti&oacute;) y se fueron.<\/p>\n<p>Los due&ntilde;os del lugar reconoc&iacute;an, por supuesto, que este cuarto era usado para esta clase de encuentros. Ten&iacute;an la pol&iacute;tica de reconocerlos lo m&aacute;s r&aacute;pido posible, y aislar esta secci&oacute;n de la visita del resto de los clientes. &ldquo;Tenemos cerrada la parte de atr&aacute;s&rdquo;; dec&iacute;an. Quien conoc&iacute;a las razones, sonre&iacute;a maliciosamente. Quien no, pensaba que hac&iacute;an limpieza, o que s&oacute;lo la abr&iacute;an a determinadas horas.<\/p>\n<p>Nadie del caf&eacute; dijo una palabra cuando Mario pag&oacute;. Mario ten&iacute;a una erecci&oacute;n infernal y quer&iacute;a llegar a un motel r&aacute;pido, as&iacute; que no pens&oacute; cuando pag&oacute;. El mesero se puso 30% de propina. Mario tambi&eacute;n pag&oacute; la cuenta de Mon&iacute;, que minti&oacute; cuando dijo que iba a pagarla. No ten&iacute;a dinero como para desperdiciarlo en dos caf&eacute;s con ron.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 27<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Com&eacute;ntenos, por favor. Cualquier comentario es bien recibido. Ponemos los v&iacute;nculos y res&uacute;menes de los cap&iacute;tulos anteriores, Cap&iacute;tulo 1: En el pasado, Isa tiene sexo causal; Mon&iacute; utiliza a un amigo para conseguir una venganza. En el presente, Mon&iacute; e Isa van camino a un bar. &ldquo;La b&uacute;squeda&rdquo; Cap&iacute;tulo 2: En el presente, Mon&iacute; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28446,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":{"0":"post-46980","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-series"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46980","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28446"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46980"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46980\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46980"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46980"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46980"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}