{"id":46990,"date":"2024-04-30T22:00:00","date_gmt":"2024-04-30T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-04-30T22:00:00","modified_gmt":"2024-04-30T22:00:00","slug":"la-secretaria-quiso-drogar-a-mi-esposa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-secretaria-quiso-drogar-a-mi-esposa\/","title":{"rendered":"La secretaria quiso drogar a mi esposa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"46990\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">11<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ahora que he regresado, voy a contar otra historia, de las muchas que me compartieron, aquellas amistades que, por tiempo, distancia y trabajo, me es dif&iacute;cil hoy frecuentar.<\/p>\n<p>All&aacute; por el a&ntilde;o 2010, cuando descans&aacute;bamos varios jinetes de una larga cabalgata, en medio de muchos tragos de cerveza, Luis, famoso empresario, me comparti&oacute; lo sucedido entre su secretaria y su hermosa esposa Mirna.<\/p>\n<p>Ocurr&iacute;a que Mirna, era representante sindical en el ramo manufacturero, y debido a las fuertes presiones de los agremiados, patrones y gobierno, qued&oacute; atrapada en una fuerte crisis de estr&eacute;s.<\/p>\n<p>Agobiada y para poder relajarse decidi&oacute; licenciarse, sin goce de sueldo por tres meses.<\/p>\n<p>Comprendiendo Luis, que Mirna, ocupaba extremo descanso, env&iacute;o a su secretaria, para alivianarle en sus ocupaciones, ya que &eacute;l, saldr&iacute;a al extranjero durante d&iacute;as.<\/p>\n<p>As&iacute; las cosas, lleg&oacute; B&aacute;rbara, a la casa de ellos; y efectivamente ayud&oacute; a la esposa del empresario a salir de su gran des&aacute;nimo y aislamiento.<\/p>\n<p>Dijo Luis, lo siguiente:<\/p>\n<p>Enterado por B&aacute;rbara, supe que una vez, ya asignada su habitaci&oacute;n, pas&oacute; al ba&ntilde;o principal de la casa. Al tocar la puerta del sanitario, escuch&oacute; qu&eacute; Mirna, lo ocupaba, pero era tanta su necesidad de orinar que dijo:<\/p>\n<p>-Por favor, d&eacute;jeme pasar. No aguanto las ganas de orinar y no llego al otro ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Entonces, mi mujer, abri&oacute; la puerta y B&aacute;rbara, entr&oacute; corriendo y sin decir gracias. Mi mujer sin dar importancia, pas&oacute; otra vez a la regadera para continuar ba&ntilde;&aacute;ndose.<\/p>\n<p>Mientras la Secretaria descargaba, observ&oacute; entre los cristales de la ba&ntilde;era, el cuerpo hermoso de mi se&ntilde;ora. De inicio sinti&oacute; pena por ser fisgona pero despu&eacute;s comenz&oacute; a detallarle las tetas firmes y rellenas; sus nalgas preciosas y antojables y lo torneado de las piernas, y aunque sali&oacute; r&aacute;pido del sanitario, esa escena, se le qued&oacute; en la mente.<\/p>\n<p>B&aacute;rbara por la noche no pod&iacute;a dejar de pensar en lo que vio.<\/p>\n<p>Dos d&iacute;as, despu&eacute;s, ocurri&oacute; un fuerte sismo en la Ciudad de M&eacute;xico. Mirna, era de las que asustadas se paralizaba. Llena de miedo, al hablar con ella, por tel&eacute;fono, me dijo, haberle pedido a B&aacute;rbara, dormir juntas, y que aquella, acept&oacute; sin peros, pero mi Secretaria, esa noche, casi no pudo dormir por sentirle el cuerpo cerca y recordar la imagen del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>La tercera noche, B&aacute;rbara, confundida, dio un paso decisivo. Desliz&oacute; su mano con delicadeza sobre la espalda y senos de mi mujer. Temblaba por miedo a despertarla pero se atrevi&oacute; a sentirle los pezones en sus dedos, ah&iacute; par&oacute; al sentir que Mirna despertaba.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana B&aacute;rbara, ansiaba llegara la noche. En el d&iacute;a, Mirna, sufr&iacute;a de jaqueca fuerte, por lo que B&aacute;rbara hab&iacute;a ido a la farmacia por paracetamol.<\/p>\n<p>De regreso, dijo a mi esposa:<\/p>\n<p>-Se&ntilde;ora, en la farmacia un m&eacute;dico, me recomend&oacute;, unas pastillas para dormir y las compr&eacute;. Creo que si las toma por la noche, amanecer&aacute; m&aacute;s activas y de buen humor.<\/p>\n<p>Mirna, desapareci&oacute; con el medicamento en la cocina, al regresar, le dijo a la Secretaria:<\/p>\n<p>&#8211; Espero me sirvan.<\/p>\n<p>Ya de noche, ambas pasaron a dormir en la misma cama. B&aacute;rbara fue paciente, y ya vi&eacute;ndola profundamente dormida, cuidando cualquier movimiento, sin poderle quitar, le subi&oacute; el camis&oacute;n de la pijama del que afloraron las grandes y hermosas tetas de mi mujer. Con la boca le atrap&oacute; los pezones oscuro y grande. Los besaba, lam&iacute;a y chupaba a placer.<\/p>\n<p>Se sent&iacute;a desleal y pecadora pero al poco tiempo ya no le importaba, y le dec&iacute;a, al o&iacute;do:<\/p>\n<p>-Soy una demonio, que te desea mucho. Te ans&iacute;o mucho, me gustas mucho, y me enloqueces. D&eacute;jame comerte.<\/p>\n<p>Todo lo dec&iacute;a, sin dejar de ensalivarle las tetas. Entrada en confianza, le baj&oacute; el pantal&oacute;n de la pijama y en el estir&oacute;n se llev&oacute; tambi&eacute;n la tanga.<\/p>\n<p>La lujuria de la Secretaria, la empuj&oacute; a acariciarle la vagina. Sin importarle nada, le separ&oacute; las piernas y su mano sob&oacute; la vulva de Mirna y chup&oacute; con curiosidad y ansiedad.<\/p>\n<p>Susurraba:<\/p>\n<p>-Que labios vaginales tan lindos. Son deliciosos. Su jugos y mi saliva le dan un sabor especial. Desde que te vi ba&ntilde;ando, te hiciste mi mayor pasi&oacute;n y delirio-.<\/p>\n<p>Su lengua iba de arriba a abajo y a los lados, casi le llegaba al ano. Para luego chuparle con frenes&iacute; el cl&iacute;toris. Su lengua entr&oacute; entre los labios vaginales y despu&eacute;s de rato, la volte&oacute; para separarle sus nalgas.<\/p>\n<p>Al ano ensaliv&oacute; y bes&oacute;. Estaba como loca; nada le importaba. Le empez&oacute; a meter dos dedos en ese terreno inexplorado. Siempre lento pero constante.<\/p>\n<p>Le besaba las nalgas pero par&oacute; para agarrar nuevas fuerzas, fue en ese instante que se llen&oacute; de temor, cuando escuch&oacute; de Mirna, decir:<\/p>\n<p>-Eso fue todo.<\/p>\n<p>B&aacute;rbara enmudeci&oacute;, se sent&iacute;a descubierta, acorralada, presa del p&aacute;nico, pero mi esposa, al incorporarse, sac&oacute; de su cuerpo la blusa y el pantal&oacute;n de la pijama qu&eacute; no hab&iacute;an sido completamente quitados. Tom&oacute; a la temerosa B&aacute;rbara del cabello, y ya cara a cara, la bes&oacute;.<\/p>\n<p>Silenciosas quedaron por un rato, sin palabras ni gestos, simplemente sus lenguas se enroscaban en ese beso profundo.<\/p>\n<p>Mirna estaba bien despierta. Pues nunca se tom&oacute; las pastillas para el sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Las manos de ambas, acariciaba sus rostro con mucha dulzura. Ese beso fue m&aacute;s all&aacute;, pues ambas se poseyeron. No hablaban pero quedaron recostadas sobre la cama. La lengua y saliva se compart&iacute;an.<\/p>\n<p>El manoseo fue a las tetas. Las bocas buscaron el manjar de los pezones. Los gemidos sonoros rompieron el silencio.<\/p>\n<p>Mirna, le dijo -Te quiero aqu&iacute;, todos los d&iacute;as en los que no est&eacute; Luis. Prom&eacute;teme que me har&aacute;s feliz.<\/p>\n<p>B&aacute;rbara, no dudo para dar el S&iacute;. Ahora era amantes.<\/p>\n<p>Mi c&oacute;nyuge, tomando otra vez del cabello, a B&aacute;rbara la hinc&oacute;. De pie abri&oacute; su compas para que la secretaria, lamiera su vagina. B&aacute;rbara disfrutaba de la fruta prohibida.<\/p>\n<p>Lam&iacute;a de arriba abajo, a veces mordisqueaba suavemente y besaba sonoramente.<\/p>\n<p>Mi mujer, solo gem&iacute;a y jadeaba. Sus jugos eran abundantes.<\/p>\n<p>B&aacute;rbara, se levant&oacute;, avent&oacute; a Mirna a la cama, y abri&eacute;ndole las nalgas le empez&oacute; a leng&uuml;etear. Mirna par&oacute; su trasero para que B&aacute;rbara, la penetrara sin misericordia en el ano con los dedos.<\/p>\n<p>Excitadas sobre la cama entrelazaron sus piernas, aquellas tijeras eran fren&eacute;ticas, ambas gritaban de placer. Sus cuerpos se arqueaban por el roce de las vaginas. Temblaban pero no paraban. Se sacud&iacute;an con m&aacute;s fuerza, babeando mucho sus vaginas. Lubricaci&oacute;n que facilitaba el deslizar de las vulvas.<\/p>\n<p>Una descarga de jugos, mojaron las s&aacute;banas y cobijas.<\/p>\n<p>Ambas se hab&iacute;an otorgado un generoso orgasmo.<\/p>\n<p>Entre besuqueos, manoseos y caricias se quedaron dormidas.<\/p>\n<p>Desde entonces y hasta mi regreso, hac&iacute;an el amor en cualquier momento, en el ba&ntilde;o, sala, cocina o cuarto. Estaban locas de sexo y amor.<\/p>\n<p>Cuando regres&eacute;, encontr&eacute; a Mirna muy repuesta. Volvi&oacute; al Sindicato con mayor &iacute;mpetu, lleg&oacute; a ocupar la Secretaria General del Sindicato. A B&aacute;rbara la mantuve como mi secretaria, y en mis ausencias acompa&ntilde;a a mi esposa.<\/p>\n<p>Desde mi retorno supe del amor entre ellas, y no me opongo, porque me da felicidad, ver a mi esposa feliz con su amante y que aun as&iacute;, sienta mucho amor por mi.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>11 Ahora que he regresado, voy a contar otra historia, de las muchas que me compartieron, aquellas amistades que, por tiempo, distancia y trabajo, me es dif&iacute;cil hoy frecuentar. 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