{"id":47094,"date":"2024-05-07T22:00:00","date_gmt":"2024-05-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-05-07T22:00:00","modified_gmt":"2024-05-07T22:00:00","slug":"paola-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/paola-parte-1\/","title":{"rendered":"Paola (parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47094\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">11<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hola, mi nombre es Federico, jubilado, 65 a&ntilde;os, con una solvencia econ&oacute;mica suficiente para vivir bien y disfrutar de la vida. Siempre me dediqu&eacute; al deporte y a&uacute;n hoy hago m&iacute;nimo tres salidas a la semana a dar &ldquo;la vuelta al perro&rdquo; en bote de canotaje (Lujan, Carapachay, Espera, Sarmiento). Unos 10 km que se hacen en hora cuarenta de remada. Eso me mantiene en buen estado, saludable y en l&iacute;nea.<\/p>\n<p>Tengo dos hijos grandes que viven en el interior y los veo bastante seguido (no tanto como quisiera). Estoy viudo hace ya 15 a&ntilde;os y tuve, desde el a&ntilde;o siguiente de enviudar y hasta hace poco, una hermosa relaci&oacute;n con una mujer de 55 que se cort&oacute;, pero quedamos en buena onda y con una lazo de amistad con su hermano (Aldo), con el cual voy a veces a jugar tenis a su casa de campo y varias veces me quedo all&iacute; un finde. Para sus hijos (Gerardo y Paola) durante 13 a&ntilde;os fui un t&iacute;o piola con el cual armaban travesuras y que los cubr&iacute;a siempre, am&eacute;n de tratarnos como familia. Los conoc&iacute; cuando ten&iacute;an 9 y 7 a&ntilde;os. Hoy Gerardo ya cumple 22 y sigue con el mismo cari&ntilde;o. Paola, a los 13 a&ntilde;os, se fue a estudiar a Europa y no la volv&iacute; a ver. Intercambiamos saludos por redes, pero ya en el viejo continente, en consonancia con su costumbre de cerrarse en s&iacute; misma, se mantuvo bastante alejada incluso de la familia.<\/p>\n<p>Un fin de semana, hace ya un a&ntilde;o, Aldo me invit&oacute; a ir a la casa y sacarle lustre a la cancha de polvo de ladrillo. No ten&iacute;a otro proyecto y acept&eacute;. Cuando ya est&aacute;bamos d&aacute;ndole a la raqueta con entusiasmo junto a Helena (su mujer) y una amiga, surgi&oacute; el comentario que Paola vendr&iacute;a el domingo con la idea de quedarse, no sab&iacute;an si para siempre, pero al menos un largo tiempo en el pa&iacute;s. Yo, pese a las fotos, ni sab&iacute;a si la iba a conocer despu&eacute;s de 13 a&ntilde;os. Llegaba a Ezeiza a las 6:30 de la ma&ntilde;ana y, como s&eacute; que Helena odia despertarse temprano, me ofrec&iacute; a acompa&ntilde;ar a Aldo a buscarla.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos en el hall mirando entre la marea que bajaba del vuelo para divisar a Paola (aunque yo no cre&iacute;a ser de mucha ayuda), cuando vi venir a lo lejos una pelirroja enfundada en un sencillo vestido de hilo que le marcaba todo el cuerpo (que era para aplaudir), esbelta, espigada y con un sensual contoneo de caderas. No le distingu&iacute;a la cara, tapada con unos grandes anteojos oscuros, pero me impacto y no pude quitarle la vista.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Viste que grande que est&aacute;?, me dijo Aldo mientras se adelantaba para saludar a la pelirroja mientras yo sal&iacute;a de mi ensimismamiento y, al sacarse los anteojos y pese al pelo (yo la conoc&iacute;a de casta&ntilde;a), pude ver que era nada menos que Paola.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Que hac&eacute;s t&iacute;o?&rdquo;, me dijo con una sonrisa y se arroj&oacute; en mis brazos para saludarme tal como lo hac&iacute;a hasta los 13 (pero ya no ten&iacute;a 13).<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dios m&iacute;o, Paola, ni te reconoc&iacute;a. &iexcl;&iexcl;Que grande que est&aacute;s!!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos est&aacute;s igual Fede &iexcl;&iexcl;Te manten&eacute;s en forma!!&rdquo;, contest&oacute; y me dio un beso en la mejilla.<\/p>\n<p>Durante el viaje la charla fue animada y, despu&eacute;s de ponerse al d&iacute;a con los asuntos de la familia y sus an&eacute;cdotas de Europa, me dijo que ten&iacute;a la intenci&oacute;n de robarme a la tarde para que le cuente mi vida y (su expresi&oacute;n fue as&iacute;) &ldquo;todas las mujeres que deben estar alrededor tuyo&rdquo;. Cuando llegamos se reparti&oacute; entre toda la familia y yo me ubiqu&eacute; en un segundo plano mientras la madre la acaparaba casi por completo. Como era mi costumbre, despu&eacute;s de almorzar me fui al bosque, a sentarme en la p&eacute;rgola a tomar mate, acompa&ntilde;ado de un libro y estaba sumido en la lectura cuando siento que unas manos me tapan los ojos y una suave voz me susurra al o&iacute;do.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te vas a salvar de m&iacute;, t&iacute;o. Contame como est&aacute;s y que es de tu vida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Primero, decirte que me sorprendi&oacute; la hermosa mujer en la que te convertiste. Te felicito&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Me est&aacute;s coqueteando? Porque siempre fuiste un pirata vos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;&iexcl;Noo!! &iquest;C&oacute;mo se te ocurre?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te estoy jodiendo Fede. Dale, contame tu vida&rdquo;<\/p>\n<p>Y nos pasamos una hora larga, mate por medio, yo cont&aacute;ndole mi vida sin demasiada acci&oacute;n (lo cual insisti&oacute; en no creerme) y ella contandome sus estudios, sus paseos y sus aventuras en Europa, con un novio formal por un a&ntilde;o y, como ella los describi&oacute;: otros cuantos &ldquo;pasatiempos para matar el rato&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ves, yo te cuento con franqueza mi vida y vos te haces el santo. Dale t&iacute;o, yo s&eacute; que muchas te andan atr&aacute;s. Ni te imagin&aacute;s la cantidad de milf en buen estado que me preguntaban por vos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ojal&aacute; pudiera contarte historias de romance, pero no es as&iacute;&rdquo;, le dije, &ldquo;mi &uacute;ltimo romance fue con tu t&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No romance no, t&iacute;o, apps de citas, aventuras, touch &amp; go&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; te dio por averiguar eso? Igual, lo siento, no tengo an&eacute;cdotas para entretenerte&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute; bien. Pero no te creo nada. Sos muy buen mozo para que no tengas las mujeres que quieras&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agradezco el piropo Paola, pero en realidad despu&eacute;s de tu t&iacute;a no estuve con ganas de salir a buscar nada. Adem&aacute;s estoy viejo y tampoco creo tener tanta pinta para ganar as&iacute; de f&aacute;cil&rdquo;.-<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ay t&iacute;o, te voy a comprar un espejo y mandarte al oculista. Sos un potro divino y est&aacute;s como para comerte de un bocado&rdquo;, dijo mientras se levantaba y se iba para la casa. Yo me qued&eacute; vi&eacute;ndola y me pareci&oacute; que su contoneo era m&aacute;s pronunciado y sensual&hellip; o eso cre&iacute;.<\/p>\n<p>No tuve mucha ocasi&oacute;n para volver a estar solo con Paola porque fue una romer&iacute;a de parientes, amigas y amigos que pasaron a saludarla y verla despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os. El domingo a la tarde, todos est&aacute;bamos haciendo los bolsos para irnos, cuando Paola decidi&oacute; que quer&iacute;a quedarse dos o tres d&iacute;as m&aacute;s para disfrutar de la soledad de la casa<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Te vas a quedar sola? &iquest;Est&aacute;s loca?&rdquo;, le dijo la madre.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No. Es lo que quiero. Sab&eacute;s que soy de meterme en el caparaz&oacute;n y aislarme. Y voy a ver si lo convenzo al t&iacute;o que me acompa&ntilde;e&rdquo;.<\/p>\n<p>Las protestas, los ruego que vaya con todos despu&eacute;s de tanto tiempo sin la familia, la lista de gente que la esperaba en la Capital para verla. Nada cambi&oacute; su decisi&oacute;n. Aldo vino a verme y me pidi&oacute; (sabiendo que todos los d&iacute;as eran feriado para mi) si no pod&iacute;a acompa&ntilde;arla y Helena me llen&oacute; de consejos y de ruegos para que la llame al menor inconveniente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Helena, es grande, se arregl&oacute; por su cuenta en Europa. &iquest;qu&eacute; problema puede pasarle ac&aacute;? Ni yo tendr&iacute;a que quedarme&rdquo;, les dije.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, si te qued&aacute;s estoy m&aacute;s tranquila&rdquo;<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue como terminamos solos en la casa. Al principio cre&iacute; que la idea que yo me quede era para garantizarse buena comida. Me encanta cocinar y ella lo sab&iacute;a. El domingo a la noche me pidi&oacute; fideos al huevo caseros con salsa parissien y me rob&oacute; las llaves del coche para ir al pueblo a buscar unos vinos. Cenamos, charlamos de lo humano y lo divino. Me pidi&oacute; (y le hice) un panqueque de manzana quemado al rhum y terminamos tomando caf&eacute; en la terraza al lado de la piscina, tumbados cada uno en una reposera de madera.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Siempre me sent&iacute; bien con vos, Fede&rdquo;, dijo despu&eacute;s de un largo tiempo de silencio entre los dos contemplando el cielo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me alegro. Disfrutaba tu compa&ntilde;&iacute;a de piba y la disfruto ahora. Sos una mujer muy inteligente y sensata&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Y linda?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si tonta, ya te dije que est&aacute; hermosa&rdquo;.-<\/p>\n<p>Se levant&oacute; y se par&oacute; frente a mi d&aacute;ndome la espalda y no pude menos que apreciar lo linda que era. Creo que esa fue la primera vez que la v&iacute; como una mujer deseable. Es m&aacute;s, creo que hizo todo lo posible para hacerme pensar as&iacute;. Levantaba los brazos y arqueaba el cuerpo para mostrarme toda su belleza. &ldquo;Son ideas tuyas, viejo baboso&rdquo;, pens&eacute;, pero me sent&iacute;a inquieto.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vamos a dormir Paola, es tarde y se me cierran los p&aacute;rpados&rdquo;, dije m&aacute;s por el miedo a mis ganas y a los pensamientos que esa nena empezaba a hacerme surgir.-<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Ya?&rdquo;, pregunt&oacute; con un moh&iacute;n.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y fui con la taza para la cocina intentando evitar mirarla porque estaba para devorarla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si sobri. Ma&ntilde;ana nos vemos. Que descanses&rdquo;, dije y me fui, o mejor dicho, escap&eacute; antes de hacer nada inapropiado.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente la esper&eacute; con el desayuno (segu&iacute;a con su costumbre de levantarse temprano) y mientras yo tomaba mate y ella devoraba tostadas con queso crema, le avis&eacute; que ten&iacute;a que irme porque hab&iacute;a un problema en una de las casas que alquilaba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo siento Paola, el deber me llama&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;&iexcl;Uffa!! Me dej&aacute;s sola&rdquo;, dijo con un gesto de enfado. &iquest;No podes volver despu&eacute;s de arreglar lo que sea que tenes que arreglar?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Veo si puedo&rdquo;, promet&iacute;.<\/p>\n<p>Una hora despu&eacute;s estaba camino a mi casa, aliviado de evitar una situaci&oacute;n espinosa, inquieto por lo que hab&iacute;a sucedido y, por que no admitirlo, a&uacute;n caliente por Paola, que me hab&iacute;a despedido con un abrazo largo, c&aacute;lido, sensual y un beso en la mejilla que dur&oacute; m&aacute;s que un saludo de parientes. Ocho horas despu&eacute;s recibo un llamado de ella que me dice, totalmente borracha que me extra&ntilde;aba y que me necesitaba, que no quer&iacute;a llamar a la familia en ese estado y que solo pod&iacute;a confiar en m&iacute;. Lo l&oacute;gico hubiera sido pasarle el fardo a Gerardo y que &eacute;l se arregle con su hermana o a la amiga de Helena, que era piola y no la iba a deschavar. Pero, para ser honesto, no pude contener las ganas de volver a verla &hellip; y fui.<\/p>\n<p>Contin&uacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>11 Hola, mi nombre es Federico, jubilado, 65 a&ntilde;os, con una solvencia econ&oacute;mica suficiente para vivir bien y disfrutar de la vida. Siempre me dediqu&eacute; al deporte y a&uacute;n hoy hago m&iacute;nimo tres salidas a la semana a dar &ldquo;la vuelta al perro&rdquo; en bote de canotaje (Lujan, Carapachay, Espera, Sarmiento). 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