{"id":47154,"date":"2024-05-11T22:00:00","date_gmt":"2024-05-11T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-05-11T22:00:00","modified_gmt":"2024-05-11T22:00:00","slug":"de-noche-en-cementerios-la-adrenalina-me-dispara-la-libido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-noche-en-cementerios-la-adrenalina-me-dispara-la-libido\/","title":{"rendered":"De noche en cementerios, la adrenalina me dispara la libido"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47154\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">41<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A la edad de 19 a&ntilde;os sal&iacute;a con una chica un a&ntilde;o m&aacute;s joven que yo a la que le iba el Black Metal. Sol&iacute;amos ir los fines de semana de madrugada a los cementerios a observar las l&aacute;pidas a la luz de la luna y a echar un buen polvo sobre alguna sepultura.<\/p>\n<p>En una ocasi&oacute;n, en un cementerio bastante alejado de n&uacute;cleos urbanos, nos ocurri&oacute; un suceso digno de contar.<\/p>\n<p>Bueno, antes de nada describir&eacute; a Marta, que as&iacute; se llamaba aquella novia tan peculiar que tuve. Pues era alta, 1,72 m y compresi&oacute;n normal. Llevaba el pelo muy largo (hasta la cintura), y lacio. De un color azabache. Se maquillaba de tal forma que parec&iacute;a estar siempre p&aacute;lida, demacrada, aunque gozaba de buena salud.<\/p>\n<p>Siempre iba de negro con algunos complementos en rojo. Luc&iacute;a camisetas de grupos de Black Metal como Venom, Immortal y Satyricon, entre otros.<\/p>\n<p>Aquel s&aacute;bado, sobre las 3 de la madrugada, acudimos a aquel cementerio. Era luna llena y hab&iacute;a bastante visibilidad aunque siempre llevamos unas linternas para ver m&aacute;s al detalle.<\/p>\n<p>Observamos, por la inscripci&oacute;n de la l&aacute;pida, que en una tumba hab&iacute;an enterrado a un hombre de 66 a&ntilde;os hac&iacute;a una semana.<\/p>\n<p>&ndash;Esta tumba es perfecta para follar, Jonathan, el fiambre todav&iacute;a est&aacute; fresco y me da morbo hacerlo sobre su m&aacute;rmol &ndash;me solt&oacute; la loca de Marta.<\/p>\n<p>Yo mir&eacute; si estaba bien sellada la sepultura, no fuera a que el olor a putrefacci&oacute;n del fiambre nos arruinara el polvo. Todo estaba correcto. Le indiqu&eacute; a Marta que se fuera poniendo c&oacute;moda.<\/p>\n<p>&ndash;Qu&eacute; escrupuloso eres, Jonathan. No hace falta que compruebes tanto las grietas. Yo tengo un t&iacute;o cincuent&oacute;n y solter&oacute;n que trabaja en el dep&oacute;sito de cad&aacute;veres, y cuando llega un fiambre de una chica mona reci&eacute;n fallecida se la folla antes de que le llegue el rigor mortis. Gracias a eso se ahorra un buen dinero en putas. El pobre es muy feo y jorobado. No consigue ligar. &iquest;Te extra&ntilde;as de lo que digo?<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Qu&eacute; me voy a extra&ntilde;ar! &ndash;le comento&ndash;. Mira lo que hicieron con Evita Per&oacute;n. La pobre recibi&oacute; m&aacute;s pollazos de muerta que de viva. Pero lo de tu t&iacute;o es un farol, &iquest;verdad? Me est&aacute;s vacilando.<\/p>\n<p>Solt&oacute; unas carcajadas. Era una cachonda muy loquita. Pero algo de verdad habr&iacute;a en sus palabras, seguro.<\/p>\n<p>Era julio y no hac&iacute;a fr&iacute;o. Nos despelotamos en un plis plas. Pusimos las ropas a modo de colch&oacute;n sobre la tumba. Marta se recost&oacute; y abriendo sus piernas me invit&oacute; a saborearle la concha.<\/p>\n<p>Me pas&eacute; una buena media hora comiendo aquel manjar. Le succionaba el chocho como si mi boca fuese una aspiradora. Me tragaba todos los caldos que me soltaba. Estaban exquisitos. Lam&iacute;a y picoteaba con la punta de mi lengua su botoncito de la felicidad. En los treinta minutos que dur&oacute; aquel lavado de bajos, Marta se me corri&oacute; en la cara dos veces.<\/p>\n<p>Luego se coloc&oacute; a cuatro patas y me inst&oacute; a enchufarle toda mi verga de una sola estocada en su chumino chorretoso.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Con qu&eacute; br&iacute;o me envistes! &iexcl;Joder, qu&eacute; gusto me das! Hasta parece que estoy sintiendo debajo de la losa moverse algo &ndash;dijo Marta.<\/p>\n<p>&ndash;Eso es el fiambre que se quiere unir a la fiesta. &iexcl;Qu&eacute; se muera de envidia! &#8211;dije en plan socarr&oacute;n, sigui&eacute;ndole el juego a Marta.<\/p>\n<p>A los lejos chirriaba una verja, como si el aire la blandiera. Un zorro o una zorra cruz&oacute; por el camposanto y se par&oacute; unos segundos a una distancia prudente. Nos mir&oacute; fijamente. Al comprobar que era una zorra humana la que jadeaba recibiendo sus pollazos de rigor, el animal sigui&oacute; su camino medio sonriendo.<\/p>\n<p>A unos ocho metros, en la zona nueva del cementerio, donde hay varias tumbas a medio hacer, se escuchaban unos quejidos guturales.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Oyes lo mismo que yo, Marta?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;. Deben ser alucinaciones, fruto del exceso de alcohol y lujuria que llevamos dentro.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;. Unas alucinaciones colectivas. La libido se me est&aacute; disparando hasta cuotas inimaginables. &iexcl;Toma polla puta de camposanto!<\/p>\n<p>&ndash;Dame ca&ntilde;a con m&aacute;s pujanza. Que tu glande me golpee el &uacute;tero con mayor presi&oacute;n. &iexcl;Maric&oacute;n de sepulcros malolientes! &ndash;me contest&oacute;, ri&eacute;ndonos los dos.<\/p>\n<p>Cuando Marta se cans&oacute; de follar a lo perra se colg&oacute; de mi cuello y abraz&aacute;ndome con sus piernas me foll&oacute; cabalgando a un ritmo fren&eacute;tico. Yo la sujetaba por las cachas. La sub&iacute;a y ella se calcaba con fuerza mi rabo hasta hacer tope con los huevos. As&iacute; una y otra vez.<\/p>\n<p>El quejido gutural segu&iacute;a escuch&aacute;ndose a lo lejos. La verja continuaba chirriando. El aire hac&iacute;a sonar como voces por todo el recinto. La descarga de adrenalina que est&aacute;bamos experimentando Marta y yo nos pon&iacute;a tan cachondos como a aut&eacute;nticos putones verbeneros en celo. Explosionamos en un interminable e intenso orgasmo. &iexcl;Qu&eacute; deleite!<\/p>\n<p>Cuando Marta se baja de mi cuerpo se pone en cuclillas y poco a poco, sobre la tumba, suelta tres o cuatro chorros de mi lefa. A continuaci&oacute;n se pone a mear.<\/p>\n<p>&ndash;Si alguien te viera meando sobre esta tumba, &iquest;qu&eacute; le dir&iacute;as? &ndash;le pregunto.<\/p>\n<p>&ndash;Que cada uno llora por donde le duele &ndash;me contesta Marta, con mucha guasa.<\/p>\n<p>No pude resistir el colocarme bajo palio y beber de su fuente. Chupetearle la almeja hasta dej&aacute;rsela bien sequita. Nos vestimos. Cuando nos &iacute;bamos a ir se volvieron a escuchar los quejidos guturales. Nos acercamos a la zona nueva del cementerio. Hab&iacute;a un mont&oacute;n de tumbas y nichos a medio construir. Con las linternas se&ntilde;al&aacute;bamos el suelo para no tropezar y caer en el interior de un hoyo. Hab&iacute;a monta&ntilde;as de tierra extra&iacute;da para ampliar y profundizar los huecos f&uacute;nebres.<\/p>\n<p>La voz se escuchaba cada vez m&aacute;s cerca. Dimos varias vueltas por la zona.<\/p>\n<p>Por fin dimos con el objeto. Dentro de una tumba en construcci&oacute;n (con las paredes todav&iacute;a de tierra), a una profundidad de tres metros, hab&iacute;a un hombre todo ensangrentado. Le hab&iacute;an dado una paliza de muerte y lo hab&iacute;an tirado all&iacute;. El hombre estaba bastante ebrio y no articulaba correctamente las palabras. Estaba a punto de perder el conocimiento al perder mucha sangre. Llamamos a una ambulancia. Se lo llevaron a un hospital. Su vida no corr&iacute;a peligro.<\/p>\n<p>Marta y yo al siguiente fin de semana nos fuimos a explorar otros cementerios m&aacute;s l&uacute;gubres y solitarios&hellip; o quiz&aacute;s no tan solitarios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>41 A la edad de 19 a&ntilde;os sal&iacute;a con una chica un a&ntilde;o m&aacute;s joven que yo a la que le iba el Black Metal. Sol&iacute;amos ir los fines de semana de madrugada a los cementerios a observar las l&aacute;pidas a la luz de la luna y a echar un buen polvo sobre alguna sepultura. 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