{"id":47243,"date":"2024-05-19T23:07:12","date_gmt":"2024-05-19T23:07:12","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-05-19T23:07:12","modified_gmt":"2024-05-19T23:07:12","slug":"una-noche-de-secretos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-noche-de-secretos\/","title":{"rendered":"Una noche de secretos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47243\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ana, una mujer casada de 24 a&ntilde;os, y su esposo, Ra&uacute;l, de 27, ten&iacute;an una vida &iacute;ntima activa y placentera. Su pasi&oacute;n el uno por el otro segu&iacute;a siendo fuerte, pero lo que ellos no sab&iacute;an era que sus vidas mundanas estaban a punto de tomar un emocionante giro.<\/p>\n<p>En una fiesta de la empresa organizada por la firma de Ra&uacute;l, Ana conoci&oacute; al colega de su esposo, Mart&iacute;n, un hombre de 45 a&ntilde;os, dominante y poderoso que result&oacute; ser el jefe de Ra&uacute;l. A pesar de su edad, Mart&iacute;n irradiaba una aura de masculinidad cruda que era dif&iacute;cil de ignorar.<\/p>\n<p>Ana: Hmm, ese Mart&iacute;n es algo especial. Hay algo en &eacute;l que me hace sentir&#8230; inquieta. No puedo explicar bien qu&eacute; es, pero hay una chispa de peligro en sus ojos que me fascina y me repele al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Desde el momento en que se conocieron, Mart&iacute;n fij&oacute; sus ojos en Ana. Vio en ella una presa hermosa e inocente, lista para ser conquistada. Aunque Ana no lo encontraba f&iacute;sicamente atractivo, hab&iacute;a una chispa de curiosidad indescriptible<\/p>\n<p>A medida que avanzaba la noche, Mart&iacute;n le pidi&oacute; permiso a Ra&uacute;l para bailar con su esposa, y un reticente Ra&uacute;l acept&oacute;, no queriendo causar una escena. Ana se encontr&oacute; en los brazos de Mart&iacute;n, sintiendo sus fuertes manos sobre su cuerpo mientras se mec&iacute;an al ritmo de la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Ana, bailas muy bonito y suave. Cuando nos tocamos, sent&iacute; algo especial entre nosotros, como si hubiera algo m&aacute;gico en el aire.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n h&aacute;bilmente la condujo a un rinc&oacute;n apartado del sal&oacute;n de baile, oculto en las sombras. Mientras bailaban, sus manos recorr&iacute;an su cuerpo, acariciando sus curvas sugestivamente. Ana sinti&oacute; un cosquilleo en su sexo, una mezcla de deseo e inquietud.<\/p>\n<p>Ana: &iquest;Qu&eacute; estoy haciendo? Esto est&aacute; mal. Soy una mujer casada, y aqu&iacute; estoy, permitiendo que este desconocido me toque de esta manera. Pero se siente tan bien&#8230; No puedo evitar rendirme a sus h&aacute;biles manos.<\/p>\n<p>Mientras la m&uacute;sica continuaba sonando, las manos de Mart&iacute;n se deslizaban cada vez m&aacute;s alto, sus dedos rozando juguetonamente sus bragas h&uacute;medas. Ana mordi&oacute; su labio, luchando por contener un gemido mientras sus dedos masajeaban suavemente su hinchado cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>La canci&oacute;n termin&oacute;, y Ana r&aacute;pidamente se excus&oacute;, regresando al lado de su esposo. Ra&uacute;l, ajeno a lo que hab&iacute;a sucedido, charlaba sobre el trabajo y los desaf&iacute;os que enfrentaba en la oficina. Lo que &eacute;l no sab&iacute;a era que su inocente esposa ahora era el objeto del deseo de su jefe.<\/p>\n<p>Mientras Ra&uacute;l hablaba, Mart&iacute;n aprovech&oacute; la oportunidad y le pidi&oacute; que fuera a buscar un informe a su oficina. Con un asentimiento, Ra&uacute;l se dirigi&oacute; a buscarlo, dejando sola a Ana con el hombre mayor.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Ra&uacute;l es un hombre afortunado de tener una esposa tan hermosa como t&uacute;, Ana. No puedo evitar preguntarme c&oacute;mo ser&iacute;a explorar cada cent&iacute;metro de tu cuerpo, escuchar tus gemidos de &eacute;xtasis al pronunciar mi nombre.<\/p>\n<p>Ana sinti&oacute; un escalofr&iacute;o recorrer su columna vertebral ante sus audaces palabras. Sab&iacute;a que deber&iacute;a estar indignada, pero en su lugar, un extra&ntilde;o entusiasmo la embarg&oacute;.<\/p>\n<p>Ana: Debo estar enojada por su atrevimiento, pero no puedo negar la atracci&oacute;n que siento hacia &eacute;l. Es como una fruta prohibida, tent&aacute;ndome a probar un bocado y saborear la dulzura oculta dentro.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n tom&oacute; suavemente su mano y la condujo hacia las escaleras, con los ojos ardientes de deseo.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Vamos, Ana. Tom&eacute;monos un peque&ntilde;o descanso de la fiesta. Tengo algo que me gustar&iacute;a mostrarte en mi oficina.<\/p>\n<p>Ana lo sigui&oacute;, con el coraz&oacute;n palpitando<\/p>\n<p>Ana se encontr&oacute; de pie frente a la puerta de la oficina de Mart&iacute;n, sintiendo un cosquilleo de anticipaci&oacute;n y un poco de nerviosismo. Sus manos temblaban ligeramente mientras &eacute;l colocaba su mano sobre la manija de la puerta, a punto de abrirla.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Tranquila, putita. No tienes nada de qu&eacute; preocuparte. Simplemente entra y deja que todo fluya. Hoy ser&aacute;s mi perra en calor, y te aseguro que disfrutar&aacute;s cada minuto.<\/p>\n<p>Ana asinti&oacute;, sintiendo un hormigueo en su est&oacute;mago. Mientras Mart&iacute;n abr&iacute;a la puerta, ella sinti&oacute; como si estuviera entrando en un mundo oscuro y prohibido, un lugar donde sus fantas&iacute;as m&aacute;s sucias se har&iacute;an realidad.<\/p>\n<p>La oficina estaba escasamente iluminada, con luces tenues que daban un ambiente &iacute;ntimo y seductor. La amplia mesa de madera estaba cubierta de papeles y carpetas, pero Mart&iacute;n no les prest&oacute; atenci&oacute;n. En cambio, dirigi&oacute; su mirada hacia el sof&aacute; ubicado en un rinc&oacute;n de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Ven aqu&iacute;, perra. Si&eacute;ntate frente a m&iacute; y rel&aacute;jate. Es hora de que te conviertas en mi puta sumisa y hagamos realidad tus fantas&iacute;as m&aacute;s oscuras.<\/p>\n<p>Ana se sent&oacute; frente a &eacute;l, Mart&iacute;n la mir&oacute; con una mirada intensa y llena de deseo, haciendo que un escalofr&iacute;o recorriera su cuerpo.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Desn&uacute;date, perra. Quiero ver ese cuerpo caliente y deseoso de ser usado.<\/p>\n<p>Ana obedeci&oacute;, sintiendo un hormigueo de excitaci&oacute;n mientras se quitaba la ropa. Con cada prenda que quitaba, sent&iacute;a una mezcla de vulnerabilidad y deseo. Se descubri&oacute; deseando ser expuesta y usada por este hombre dominante frente a ella.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Muy bien, putita. Ahora qu&iacute;tate las bragas y ponlas en tu boca. Quiero que las chupes y las mastiques mientras te follo. Vas a ser mi perra cachonda, &iquest;lo entiendes?<\/p>\n<p>Ana asinti&oacute;, sintiendo una oleada de humedad entre sus piernas ante sus palabras. Lentamente, se quit&oacute; las bragas y las coloc&oacute; en su boca, saboreando su propio sabor mientras dejaba sus pechos y su co&ntilde;o expuestos para su maestro.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Eso es, mi puta obediente. Ahora ponte de rodillas frente a m&iacute; y prep&aacute;rate para chuparme la polla como la buena perra que eres.<\/p>\n<p>Ana obedeci&oacute; de nuevo, sintiendo un hormigueo en su vientre mientras se arrodillaba frente a &eacute;l. Mir&oacute; la erecci&oacute;n dura y hinchada que se extend&iacute;a desde su cuerpo, y sinti&oacute; un impulso primitivo de saborearla.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: No tengas miedo, perra. T&oacute;cala y siente su firmeza. Acar&iacute;ciala y masaj&eacute;ala antes de empezar a chuparla.<\/p>\n<p>Ana tom&oacute; su polla en su mano, sintiendo su dureza y calor. Lentamente, empez&oacute; a acariciarla, saboreando la anticipaci&oacute;n. Luego, con un gemido sofocado, desliz&oacute; la punta de su lengua por el glande, saboreando el sabor salado del pre-semen.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Oh, s&iacute;, putita. Ch&uacute;pala como la perra en celo que eres. Hazme sentir lo mucho que deseas mi polla.<\/p>\n<p>Ana obedeci&oacute;, tomando la polla en su boca y succion&aacute;ndola con pasi&oacute;n. Se deleit&oacute; con el sabor y la textura, sintiendo la dureza de la polla contra su lengua mientras se mov&iacute;a arriba y abajo.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Oh, s&iacute;, eso es&#8230; Ch&uacute;pala y lamerla como una verdadera puta. Hazme gemir, perra. Mu&eacute;strame cu&aacute;nto deseas ser mi sumisa.<\/p>\n<p>Ana se entreg&oacute; por completo a la experiencia, sintiendo la excitaci&oacute;n y la sumisi&oacute;n correr por sus venas. Disfrut&oacute; complaciendo a su maestro, deseando ser usada y degradada por &eacute;l. Lami&oacute; y chup&oacute; su polla con devoci&oacute;n, saboreando su esencia y experimentando la sensaci&oacute;n de poder que esto le proporcionaba.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Eso es, perra. Eres una verdadera experta en chupar pollas.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Ahora, putita, te voy a follar como la perra sumisa que eres. Prep&aacute;rate para sentir mi polla en lo m&aacute;s profundo de ti mientras te hago gemir.<\/p>\n<p>Ana gimi&oacute; mientras Mart&iacute;n la penetraba profundamente, sintiendo la totalidad de su longitud llenarla. Se deleit&oacute; en la sensaci&oacute;n de ser pose&iacute;da por este hombre dominante, sintiendo c&oacute;mo su polla vibraba dentro de ella.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Eso es, perra. Eres una verdadera puta en la cama. Ahora, quiero que me digas cu&aacute;nto te gusta mi polla mientras te follo. D&iacute;melo, putita.<\/p>\n<p>Ana solt&oacute; un gemido ahogado mientras &eacute;l la embest&iacute;a con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Ana: Oh, s&iacute;&#8230; Me encanta tu polla&#8230; Me encanta c&oacute;mo me follas&#8230; Soy tu puta&#8230; Tu puta sumisa&#8230;<\/p>\n<p>Mart&iacute;n sonri&oacute; ante sus palabras y empez&oacute; a follarla con m&aacute;s fuerza, haciendo que su cuerpo se retorciera de placer.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Oh, s&iacute;, perra, eso es&#8230; Di lo que te gusta&#8230; D&iacute;melo mientras te follo como una verdadera puta.<\/p>\n<p>Ana gimi&oacute;, sintiendo oleadas de placer recorrer su cuerpo.<\/p>\n<p>Ana: Me gusta tu polla dentro de m&iacute;&#8230; Me gusta ser tu puta&#8230; Amo ser tu puta sumisa, Mart&iacute;n&#8230;<\/p>\n<p>Mientras Ana pronunciaba esas palabras, la puerta de la oficina se abri&oacute;, revelando a Ra&uacute;l, el esposo de Ana, parado en el umbral, con los ojos abiertos como platos.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l: &iexcl;Ana! &iquest;Qu&eacute;&#8230; Qu&eacute; est&aacute; pasando aqu&iacute;?<\/p>\n<p>Ana solt&oacute; un gemido ahogado mientras Mart&iacute;n continuaba embisti&eacute;ndola con fuerza, haciendo caso omiso de la presencia de Ra&uacute;l.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Oh, s&iacute;, perra, sigue gimiendo mientras te follo como la puta que eres. Diles que eres mi puta sumisa y que amas ser usada por m&iacute;.<\/p>\n<p>Ana gimi&oacute;, sintiendo un impulso primitivo de complacer a su maestro.<\/p>\n<p>Ana: Oh, s&iacute;&#8230; Soy la puta sumisa de Mart&iacute;n&#8230; Amo ser usada por &eacute;l&#8230; Oh, Dios&#8230;<\/p>\n<p>Ra&uacute;l se qued&oacute; paralizado, sin poder creer lo que estaba presenciando. Mir&oacute; a su esposa, su cuerpo desnudo siendo penetrado por este hombre dominante, escuchando sus palabras de sumisi&oacute;n y deseo.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l: Ana&#8230; &iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo?<\/p>\n<p>Ana gimi&oacute;, incapaz de responder mientras las embestidas de Mart&iacute;n se volv&iacute;an m&aacute;s intensas. Sent&iacute;a su cuerpo estremecerse de placer, deseando ser pose&iacute;da por este hombre frente a su esposo.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Oh, s&iacute;, perra, te est&aacute;s sintiendo tan bien. Ahora, quiero que le digas a tu esposo lo mucho que te gusta ser mi puta. D&iacute;selo, putita.<\/p>\n<p>Ana solt&oacute; un gemido ahogado mientras su cuerpo se sacud&iacute;a de placer.<\/p>\n<p>Ana: Oh, Ra&uacute;l&#8230; Me gusta ser la puta de Mart&iacute;n&#8230; Me encanta ser follada por &eacute;l&#8230; Soy su puta sumisa&#8230;<\/p>\n<p>Mart&iacute;n solt&oacute; un gru&ntilde;ido de placer mientras su polla vibraba dentro de ella, sintiendo su cuerpo contra el suyo, sudorosos y unidos por el deseo.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Oh, s&iacute;, perra, est&aacute;s siendo una verdadera puta. Ahora, quiero que te pongas de rodillas y chupes mi polla hasta que me haga correr en tu boca.<\/p>\n<p>Ana gimi&oacute; en anticipaci&oacute;n, deseando saborear la esencia de su maestro. Se arrodill&oacute; frente a &eacute;l, tomando su polla en su boca y succion&aacute;ndola con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Oh, s&iacute;, perra, chupa mi polla. Haz que me corra en tu boca mientras tu esposo observa.<\/p>\n<p>Ana obedeci&oacute;, saboreando la dureza y la textura de su polla mientras Ra&uacute;l miraba con incredulidad. La boca de Ana se llen&oacute; con su esencia mientras &eacute;l gem&iacute;a<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de que Ana complaciera a Mart&iacute;n, saboreando su esencia y dej&aacute;ndolo satisfecho, el hombre dominante finalmente se alej&oacute; de ella. Ana se sent&oacute; en el sof&aacute;, mirando a Ra&uacute;l, quien todav&iacute;a estaba parado en el umbral de la puerta, impactado por lo que acababa de presenciar.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n: Bien, Ra&uacute;l, creo que ha sido una noche reveladora para ambos. Ana, estoy seguro de que tienes algunas explicaciones que darle a tu esposo sobre lo que sucedi&oacute; aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Ana asinti&oacute;, sintiendo una mezcla de emoci&oacute;n y verg&uuml;enza. Mir&oacute; a su esposo, quien la observaba con una mezcla de sorpresa, enojo y dolor.<\/p>\n<p>Ana: Ra&uacute;l, cari&ntilde;o&#8230; hay algo que debo confesarte. Esta noche, me convert&iacute; en la sumisa de Mart&iacute;n. Me gusta ser dominada y usada por &eacute;l. Es&#8230; emocionante y liberador.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l la mir&oacute;, su expresi&oacute;n confusa y dolida.<\/p>\n<p>Ana: S&iacute;, Ra&uacute;l. Lo siento. No fue algo planeado, sino que sucedi&oacute; en el momento. No pude resistirme a la tentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l frunci&oacute; el ce&ntilde;o, sintiendo una oleada de ira y decepci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l: &iquest;As&iacute; que simplemente cediste a tus deseos y te acostaste con otro hombre? &iquest;Tan poco valoras nuestra relaci&oacute;n y mi confianza en ti?<\/p>\n<p>Ana baj&oacute; la mirada, sintiendo la intensidad de sus emociones.<\/p>\n<p>Ana: Lo s&eacute;, Ra&uacute;l, y lo siento. No fue mi intenci&oacute;n lastimarte ni faltar a tu confianza. Fue una decisi&oacute;n impulsiva y no pens&eacute; en las consecuencias.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l suspir&oacute;, intentando controlar su enojo.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l: Ana, estoy decepcionado y lastimado por tus acciones. No puedo creer que hayas puesto en riesgo nuestra relaci&oacute;n. Y todo esto, en una fiesta de mi trabajo, delante de mis compa&ntilde;eros. Me has humillado.<\/p>\n<p>Ana asinti&oacute;, sintiendo la gravedad de la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ana: Lo entiendo, Ra&uacute;l. Estoy dispuesta a hablar sobre lo que sucedi&oacute; y a trabajar para reparar la confianza entre nosotros. Por favor, dame la oportunidad de explicarte y demostrarte lo que siento.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l suspir&oacute; nuevamente, luchando por mantener la calma.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l: Ana, no s&eacute; si eso es posible. Esta noche no solo rompiste nuestra confianza, sino que lo hiciste delante de todos en una fiesta de la empresa. Me has humillado p&uacute;blicamente.<\/p>\n<p>Ana levant&oacute; la cabeza, sus ojos llenos de l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>Ana: Ra&uacute;l, por favor. No quiero perderte.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l: Ana, ya es demasiado tarde. No puedo seguir con alguien que me ha traicionado de esta manera. No puedo mirar a mis compa&ntilde;eros de trabajo sabiendo lo que hiciste. Me voy.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l se dio la vuelta y sali&oacute; de la oficina sin mirar atr&aacute;s. Ana se qued&oacute; all&iacute;, en el sof&aacute;, sollozando mientras Mart&iacute;n observaba en silencio. La fiesta continuaba fuera de la oficina, ajena a la tragedia personal que se desarrollaba.<\/p>\n<p>Los d&iacute;as siguientes fueron un torbellino de rumores y chismes en la empresa. Ra&uacute;l, incapaz de enfrentar la verg&uuml;enza y el dolor, present&oacute; su renuncia y se mud&oacute; a otra ciudad, buscando empezar de nuevo lejos de los recuerdos dolorosos. Ana, consumida por la culpa y la verg&uuml;enza, tambi&eacute;n decidi&oacute; dejar la ciudad, incapaz de soportar la soledad y el peso de su error.<\/p>\n<p>Mart&iacute;n, satisfecho con el desenlace, continu&oacute; con su vida sin remordimientos.<\/p>\n<p>La historia de Ana y Ra&uacute;l termin&oacute; con corazones rotos y caminos separados, una amarga lecci&oacute;n sobre las consecuencias de la infidelidad y la p&eacute;rdida de confianza. Ana qued&oacute; sola, con el peso de su error siempre presente, y Ra&uacute;l encontr&oacute; una nueva vida lejos del dolor, aunque las cicatrices emocionales perduraron.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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