{"id":47262,"date":"2024-05-20T22:00:00","date_gmt":"2024-05-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-05-20T22:00:00","modified_gmt":"2024-05-20T22:00:00","slug":"la-busqueda-v-te-da-morbo-mamarsela-mientras-duerme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-busqueda-v-te-da-morbo-mamarsela-mientras-duerme\/","title":{"rendered":"La b\u00fasqueda (V): \u00bfTe da morbo mam\u00e1rsela mientras duerme?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47262\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El fr&iacute;o de las 11 despert&oacute; a Mon&iacute;, que se revolvi&oacute; desnuda en la cama, sin recordar aun lo que hab&iacute;a pasado. Cuando abri&oacute; los ojos, se encontr&oacute; la cara tierna de Isa, que la devolvi&oacute; a la realidad. Sus mejillas se redondeaban con una sonrisa encantadora, y los brazos, acurrucados sobre el pecho, le tapaban los pezones y levantaban sus adorables curvas. Mon&iacute; ve&iacute;a su cadera y sus pechos, ocultos, y recordaba c&oacute;mo los hab&iacute;a acariciado unas horas antes.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Dormiste bien, amor? &mdash;pregunt&oacute; Isa.<\/p>\n<p>Mon&iacute; comenz&oacute; a notar que esta palabra, &ldquo;amor&rdquo;, que las amigas antes usaban jocosamente para hablarse entre ellas, se estaba convirtiendo cada vez m&aacute;s r&aacute;pidamente en un t&eacute;rmino cargado de aut&eacute;ntico afecto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;nto&hellip;?<\/p>\n<p>&mdash;Ni dos horas.<\/p>\n<p>Mon&iacute; no pod&iacute;a dejar de ver los ojos entrecerrados de Isa, su cuello, la circunferencia de su senos, la l&iacute;nea de su cadera blanqu&iacute;sima. A Isa le gustaba sentirse vista, as&iacute; que recompens&oacute; esta curiosidad de Mon&iacute; con un beso en los labios. Mon&iacute; vio como la mano de Isa se acomodaba para abrazarla. Con este movimiento de su brazo, los pezones de Isa, sonrosados, anchos y difusos, quedaron a la vista, y Mon&iacute; les clav&oacute; una rapid&iacute;sima mirada antes de abrazar a Isa.<\/p>\n<p>Mon&iacute; ten&iacute;a fr&iacute;o, pero prefer&iacute;a la desnuda cercan&iacute;a de Isa que cobijarse. El aliento c&aacute;lido de ella le respiraba cerca de la boca, pero se deslizaba por el pecho. Los pezones se le erizaban con este soplo. Eso hac&iacute;a que los besos pasaran de tiernos a encendidos. Mon&iacute; mordi&oacute; delicadamente el labio inferior de Isa, lo que a esta le excit&oacute; mucho. Isa llev&oacute; una mano a la cintura de Mon&iacute; y empez&oacute; a acariciarla con la yema de los dedos, a veces subiendo por sus costillas, a veces como queriendo bajar por sus nalgas.<\/p>\n<p>Nuevamente, la excitaci&oacute;n de las dos era diferente. Isa ve&iacute;a en Mon&iacute; a una amiga con la que pod&iacute;a compartir este momento de emoci&oacute;n. Una especie de &ldquo;amiga de la calentura&rdquo;. Besar a Mon&iacute; no era demasiado diferente a chismear con ella, a narrarle historias, a burlarse de otros o entre ellas. Era una nueva y muy intensa forma de amistad. Para Mon&iacute;, el deseo no hab&iacute;a surgido de la amistad. De hecho, si le hubieran preguntado, Mon&iacute; no habr&iacute;a podido precisar de d&oacute;nde le surgi&oacute; el deseo. Ese origen misterioso, esa imposibilidad de traducir sus sensaciones en ideas, le daba a Mon&iacute; la impresi&oacute;n de que su deseo era inmenso e incontrolable. Probablemente por eso, se entendieron tan mal en lo que pas&oacute; despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres ver algo gracioso? &mdash;pregunt&oacute; Isa.<\/p>\n<p>Por supuesto que Mon&iacute; no quer&iacute;a ver algo gracioso. Quer&iacute;a ver su reflejo en los ojos de Isa, mientras dibujaba signos amorosos en sus pechos, en sus brazos y en su vientre. Cuando Isa habl&oacute; de algo &ldquo;gracioso&rdquo;, empez&oacute; a romper el encanto. Pero, por supuesto, Mon&iacute; respondi&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;A ver.<\/p>\n<p>Isa, que hab&iacute;a estado de costado todo este tiempo, le hab&iacute;a impedido a Mon&iacute; ver a Mario &mdash;el exprofesor con el que hab&iacute;an tenido un tr&iacute;o tan solo unas horas antes. En ese momento, Isa se acost&oacute; de espaldas y le mostr&oacute; a Mon&iacute; c&oacute;mo el tercer involucrado en ese encuentro dorm&iacute;a, al parecer muy profundamente. Estaba boca arriba, con la cara echada al lado contrario al que dorm&iacute;an las amigas. Largas respiraciones hinchaban su pecho, donde el bello hac&iacute;a peque&ntilde;os remolinos. Mon&iacute; tard&oacute; en descubrir a qu&eacute; se refer&iacute;a Isa con &ldquo;algo gracioso&rdquo;. El miembro de Mario se hab&iacute;a erguido considerablemente. Apenas Mon&iacute; not&oacute; esto, Isa empez&oacute; a acariciarlo.<\/p>\n<p>&mdash;En sue&ntilde;os, sigue cogiendo con nosotras &mdash;termin&oacute; por decir Isa.<\/p>\n<p>Mon&iacute; se qued&oacute; asombrada y triste. &iquest;Era eso lo que quer&iacute;a mostrarle? &iquest;No estaban ellas dos muy c&oacute;modas hace un momento? &iquest;Por qu&eacute; integrar a Mario, cuando &eacute;ste no estaba ni siquiera despierto? Mon&iacute; solo pudo decir:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&rdquo;En sue&ntilde;os&rdquo;? Pfff, a m&iacute; me parece que m&aacute;s bien es que has estado toc&aacute;ndolo mientras yo estaba dormida.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; un poquito. Pero piensa c&oacute;mo debe estarlo viviendo &eacute;l. Imag&iacute;nate, para &eacute;l mis caricias deben convertirse en una historia exc&eacute;ntrica e inexplicable. Quiz&aacute; est&aacute; vendado, atado a una silla, sin ropa, y diez Isas toman turnos para cog&eacute;rselo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ves demasiada pornograf&iacute;a! Adem&aacute;s, s&iacute; te creo que el profe Mario sue&ntilde;a que se coge a diez alumnas, pero &iquest;que todas sean Isa?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Todas son yo, mi amor!<\/p>\n<p>Llevada por ese &ldquo;mi amor&rdquo;, Mon&iacute; tom&oacute; la cara de Isa y comenz&oacute; a besarla, confiando en que eso la alejara un poco de Mario. Le bes&oacute; las mejillas, la comisura de los labios, los brazos y, finalmente, el pecho. Pero mientras m&aacute;s se excitaba Isa, con m&aacute;s inter&eacute;s masturbaba a Mario. Lo cierto es que Mon&iacute; hab&iacute;a llegado a tener, por momentos, una cercan&iacute;a muy fuerte con el hombre. Cada vez le daba m&aacute;s morbo estar con &eacute;l. En ese momento, de hecho, le daba mucho morbo ver su pene erecto. Sin embargo, tambi&eacute;n experimentaba por &eacute;l muchos celos.<\/p>\n<p>&mdash;Pfff. Mejor te dejo con tu juguete &mdash;dijo; luego le pareci&oacute; que pod&iacute;a abrir una posibilidad para que Isa regresara con ella, y agreg&oacute;: &mdash;M&aacute;masela para que termine r&aacute;pido, y ati&eacute;ndeme un poco.<\/p>\n<p>&mdash;No se la quiero mamar &mdash;contest&oacute; Isa, muy segura de lo que estaba diciendo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sinceramente a ti te gusta meterte una verga en la boca? &mdash;mientras dec&iacute;a esto, Isa no hab&iacute;a dejado de masturbar a Mario.<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; No es ni de lejos lo m&aacute;s estimulante del sexo, pero da morbo &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash;Exacto, &iquest;y por qu&eacute; da morbo?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; s&eacute; yo!<\/p>\n<p>&mdash;Yo s&eacute; por qu&eacute; me da morbo a m&iacute; &mdash;sigui&oacute; Isa, tomando un tono aleccionador. &mdash;Me gusta ver c&oacute;mo los hombres sufren para evitar eyacularnos en la boca. Les encanta (les &ldquo;mama&rdquo;, nunca mejor dicho) vernos meter y sacar, sentir nuestra t&eacute;cnica en su cabecilla, o&iacute;r el clup-clup de nuestras lenguas y gargantas. Y luchan. Luchan contra s&iacute; mismos porque lo que m&aacute;s quieren en el mundo es llenarnos la boca de semen, pero creen que ser&iacute;an &ldquo;poco hombres&rdquo; si no aguantan hasta poder penetrarnos. Ver esa lucha en sus ojos, en sus quejidos, en sus m&uacute;sculos que se tensan: eso es lo que yo disfruto.<\/p>\n<p>&mdash;Te pusiste filos&oacute;fica &mdash;dijo Mon&iacute;, queriendo hacer un cumplido. &mdash;Me pone muy caliente que hables as&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es porque el resto del tiempo me crees tonta &mdash;se burl&oacute; Isa. &mdash;A ti, ahora, &iquest;no te da morbo mam&aacute;rsela mientras est&aacute; dormido?<\/p>\n<p>&mdash;Pues&hellip; la verdad es que s&iacute;&hellip; Vaya, nada m&aacute;s de o&iacute;rte, me dieron ganas de masturbarme.<\/p>\n<p>&mdash;Pues a m&iacute; no. Si no hay lucha no hay morbo; y una persona dormida no lucha. Pero entonces, si quieres, m&aacute;masela, pues. Eso s&iacute; me dar&iacute;a morbo<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Verme te dar&iacute;a morbo?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. Much&iacute;simo.<\/p>\n<p>Mon&iacute; sigui&oacute; d&aacute;ndole gusto a Isa. Se coloc&oacute; frente a Mario, a gatas sobre la cama, apoyada en los codos, y comenz&oacute; a hacerle sexo oral. Isa, mientras, se masturbaba acostada, viendo a Mon&iacute; a los ojos.<\/p>\n<p>Le encantaba hacer feliz a Isa, as&iacute; que hac&iacute;a que el sexo oral fuera lo m&aacute;s visual posible. Ladeaba la cabeza, para que el pene de Mario presionara en sus mejillas. Hac&iacute;a que, con la presi&oacute;n, los cachetes se contrajeran dentro de su mand&iacute;bula. Pero la parte que m&aacute;s le gust&oacute; a Isa fue c&oacute;mo Mon&iacute; besaba el glande y se lo frotaba en la cara; Mon&iacute; ten&iacute;a el labio inferior m&aacute;s ancho que el superior, lo que hac&iacute;a que los besos tuvieran una apariencia carnosa. Mon&iacute; dejaba caer el miembro de Mario sobre su labio, y el peso se lo empujaba hacia abajo, abri&eacute;ndole un poco la boca, que sonre&iacute;a de verse observada.<\/p>\n<p>En esos momentos, Mario respiraba muy dificultosamente, y era dif&iacute;cil saber si gem&iacute;a o roncaba. Mon&iacute; ni siquiera estaba segura de que siguiera dormido. En todo caso, no dio se&ntilde;ales de estar despierto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya s&eacute;! &mdash;dijo Mon&iacute;, muy emocionada, pero susurrando. &mdash;S&eacute; c&oacute;mo te podr&iacute;a excitar mam&aacute;rsela.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, a ver &mdash;le contest&oacute; Isa.<\/p>\n<p>&mdash;Yo me siento de ladito, sobre uno de sus costados, y justo detr&aacute;s de su verga. Y t&uacute; se la mamas as&iacute;, entre mis piernas.<\/p>\n<p>Mientras dec&iacute;a esto, Mon&iacute; se sent&oacute; sobre la pierna izquierda de Mario, completamente abierta de piernas. Justo enfrente de la vagina de Mon&iacute;, sal&iacute;a el miembro de Mario.<\/p>\n<p>&mdash;Yo me froto un poco con esta cosa, mientras t&uacute; te la metes en la boca. As&iacute;, sentir&aacute;s que me haces sexo oral a m&iacute;. Y como yo s&iacute; estoy despierta, y si puedo gemir y esas cosas, s&iacute; te dar&aacute; morbo.<\/p>\n<p>&mdash;Esto es muy raro&hellip; pero bueno.<\/p>\n<p>Isa se acerc&oacute;, tambi&eacute;n a gatas, al miembro de Mario. En efecto, Mon&iacute; empez&oacute; a restregarse. Hab&iacute;a propuesto esa posici&oacute;n, en primer lugar, porque quer&iacute;a sentir el aliento de Isa en su vagina, y tener su boca cerca. Le fascinaba la idea de que Isa le hiciera una especie de sexo oral, teniendo a Mario como mediador. En segundo lugar, la actuaci&oacute;n que hab&iacute;a dado para Isa la hab&iacute;a calentado, y quer&iacute;a tener muy cerca el miembro de Mario. Esa posici&oacute;n le permit&iacute;a tener a los dos juntos.<\/p>\n<p>Isa se sent&iacute;a muy extra&ntilde;a y empez&oacute; muy lento. Apenas se llev&oacute; el miembro a los labios, retrocedi&oacute; un poco.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor&hellip; por favor &mdash;dijo Mon&iacute;.<\/p>\n<p>A Isa esto le pareci&oacute; a&uacute;n m&aacute;s raro&hellip; eran los hombres los que normalmente le ped&iacute;an esta clase de cosas &ldquo;por favor&rdquo;. Pero vio a Mon&iacute; a los ojos. Eran los ojos que quer&iacute;a ver: los ojos que le gustaban. Ojos de desesperaci&oacute;n y urgencia. Se meti&oacute; el miembro de Mario hasta la mitad del tronco, y empez&oacute; a presionarlo, ayud&aacute;ndose de boca y manos, contra la entrepierna de su amiga. El procedimiento era complicado, porque la misma cabeza de Isa evitaba que Mon&iacute; pudiera acercarse todo lo que quer&iacute;a. Pero no importaba, Mon&iacute; no necesitaba rozar verdaderamente el pene de Mario, s&oacute;lo necesitaba estar a punto de hacerlo; sentir el aliento de Isa, y que pareciera que Isa se la estaba mamando a ella. Despu&eacute;s de un rato, Mon&iacute; dej&oacute; de intentar acercarse y empez&oacute; a masturbarse rapid&iacute;simamente enfrente de la cara de Isa, quien empez&oacute; a hacer lo mismo con la mano que no usaba para apoyarse en la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Me lo quiero coger &mdash;dijo Isa.<\/p>\n<p>&mdash;Voy primero &mdash;dijo Mon&iacute;<\/p>\n<p>Mon&iacute;, cuya vagina estaba mucho m&aacute;s cerca de Mario, necesit&oacute; solamente un par de segundos para introducirse completamente el miembro. Mario dio un gemido profundo y grave, casi un quejido. &Eacute;l estaba completamente r&iacute;gido y ella incre&iacute;blemente h&uacute;meda, por lo que el miembro de Mario sali&oacute; de golpe dos o tres veces, y se desliz&oacute; por toda la vulva de Mon&iacute;, rozando su cl&iacute;toris. A ella eso le parec&iacute;a delicioso; aunque cada vez que pasaba, Isa, verdaderamente molesta por que le hubiera ganado el lugar, le dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ve! Ni siquiera lo puedes conservar dentro. &iexcl;Mejor me hubieras dejado a m&iacute;! &mdash;y besaba a su amiga con ira, mordi&eacute;ndole el labio inferior y pellizcando sus pezones.<\/p>\n<p>La cuarta vez que ocurri&oacute; eso fue porque Mon&iacute; tuvo un orgasmo, que la dej&oacute; un par de segundos inhabilitada para volver a cabalgar a Mario.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; ya est&aacute;s. D&eacute;jame &mdash;dijo Isa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; me ofreces? &mdash;contest&oacute; Mon&iacute;, mientras se colocaba el glande nuevamente en la vagina.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame que lo monte un rato y me ocupo de ti&hellip; como en el caf&eacute;&hellip; &iquest;va?<\/p>\n<p>&mdash;No. Quiero tener algo m&aacute;s contigo &mdash;dijo Mon&iacute; mientras segu&iacute;a introduci&eacute;ndolo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que tengamos unas tijeras?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;B&aacute;jate, entonces.<\/p>\n<p>Isa mont&oacute; a Mario unos minutos. Mon&iacute; la dej&oacute; hacer y la vio desde lejos, saboreando por anticipado lo que la esperaba. Los pechos de su amiga botaban con el ritmo. Mario ya no pod&iacute;a estar dormido. Nadie aguantar&iacute;a eso. Y, sin embargo, el profesor, que bufaba, no abr&iacute;a los ojos ni mov&iacute;a ninguna parte de su cuerpo, m&aacute;s que la cabeza, cada tanto. Mon&iacute; quiso ponerlo a prueba, y lo bes&oacute;. Mario correspondi&oacute; al beso de inmediato.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eso! B&eacute;salo &mdash;dijo Isa, mientras empezaba a perrear intensamente, con subidas y bajadas, a lo largo del miembro.<\/p>\n<p>Mario contrajo su torso y sus rodillas. Hab&iacute;a probado que en esta posici&oacute;n, era menos proclive a eyacular, y quer&iacute;a evitarlo todo lo posible. Isa adivin&oacute; su intento y cambi&oacute; tambi&eacute;n ella de posici&oacute;n. Se puso en cuclillas.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; entra m&aacute;s, &iquest;verdad? &mdash;dijo, mientras se lo cog&iacute;a as&iacute;.<\/p>\n<p>Mario dur&oacute; segundos despu&eacute;s de eso. Esta vez no hab&iacute;an usado cond&oacute;n y Mario le acab&oacute; dentro. Tanto Isa como Mon&iacute; tomaban pastillas; olvidar el cond&oacute;n era un asunto de higiene.<\/p>\n<p>Isa no hab&iacute;a terminado y Mon&iacute; estaba all&iacute;, recostada, abierta de piernas y destilando un dulce olor a sexo. Isa fue hasta ella, le levant&oacute; una pierna (que puso sobre su hombro) y le meti&oacute; dos dedos sin ning&uacute;n miramiento. Mon&iacute; contrajo los m&uacute;sculos del cuello y sonri&oacute; todo lo que pudo. Isa puso su vagina contra sus propios dedos, y empez&oacute; a ondular las caderas, al ritmo que los hac&iacute;a penetrar a Mon&iacute;. Despu&eacute;s de un par de embestidas los dedos empezaron a estorbar. Las piernas se cruzaron y el sexo de las dos chicas empez&oacute; a golpear h&uacute;medamente uno con el otro. Cada una se reclinaba hacia atr&aacute;s, para tener m&aacute;s impulso, pero abrazaba a la otra por el cuello, para que no se alejara demasiado. Ambas necesitaban el mismo ritmo; ambas se embest&iacute;an con la misma fuerza. As&iacute;, no fue nada extra&ntilde;o que acabaran juntas.<\/p>\n<p>Isa buf&oacute; cuando cay&oacute; de espaldas en la cama. Su cabeza qued&oacute; en el aire, y mir&oacute; el cuarto al rev&eacute;s. Mon&iacute; se desenred&oacute; como pudo de las piernas de Isa, y fue, desnuda como estaba, pero muy abochornada, a abrir un poquit&iacute;n una ventana. No recordaba que veinte minutos antes se mor&iacute;a de fr&iacute;o.<\/p>\n<p>Mario se llev&oacute; un brazo a la cara, con el que se tap&oacute; los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No s&eacute; si eres flojo o solamente ego&iacute;sta! &mdash;rega&ntilde;&oacute; Mon&iacute; a Mario cuando volvi&oacute; a la cama. &mdash;&iexcl;Estabas despierto! &iquest;Por qu&eacute; no te mov&iacute;as un poco m&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hablaron de morbo, verdad? &mdash;contestaba Mario, visiblemente cansado. &mdash;Yo creo que te daba morbo tener sexo con una persona dormida. He estado con varias mujeres que tienen esa fantas&iacute;a, que es contraria al gusto de la querida Isa, pero creo que bastante normal. Dicen que la Luna pidi&oacute; que su amante Endimi&oacute;n durmiera eternamente, para que fuera eternamente joven. Yo creo que el sexo le gustaba m&aacute;s con &eacute;l dormido.<\/p>\n<p>&mdash;No s&eacute; si es un chiste malo o una referencia &ntilde;o&ntilde;a &mdash;sigui&oacute; rega&ntilde;ando Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que son las dos &mdash;dijo Isa, riendo. &mdash;A ver, a ver. Nos estamos sincerando con esto de los fetiches. Yo ya dije que me gustan las caras de lucha. A mi amada Mon&iacute; parece que le gustan los dormidos.<\/p>\n<p>&mdash;Eso no es cierto &mdash;interrumpi&oacute; Mon&iacute;<\/p>\n<p>&mdash;Hipot&eacute;ticamente, pues. &iquest;A usted qu&eacute; le excita?<\/p>\n<p>&mdash;Escucharlas, precisamente. O&iacute;r hablar de sexo &mdash;dijo Mario y, despu&eacute;s de un rato, agreg&oacute;: &mdash;Escuchar historias y fantas&iacute;as, me parece.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ha cogido con mucha gente que le cuente sus fantas&iacute;as? Me parece falso. Nadie cuenta esas cosas, mucho menos a un amante &mdash;objet&oacute; Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hag&aacute;moslo! &mdash;dijo Isa, sin esperar respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Hag&aacute;moslo, entonces &mdash;confirm&oacute; Mario&mdash;. &iquest;Qu&eacute; mejor, para esta dulce sobremesa del orgasmo, que contar historias? Como ustedes son dos mujeres, para que seamos sim&eacute;tricos, yo deber&iacute;a contar la historia de en medio, la segunda. Una de ustedes, entonces, deber&iacute;a empezar.<\/p>\n<p>&mdash;No, usted va a empezar &mdash;dijo Mon&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; dices eso?<\/p>\n<p>&mdash;Ella y yo somos hidalgas, &ldquo;y vos solo un infan&ccedil;&oacute;n&rdquo;; nosotras ponemos las reglas &mdash;dijo Mon&iacute;, citando unos versos del Cid que le gustaban, por altaneros.<\/p>\n<p>&mdash;Bien dicho&hellip; creo &mdash;confirm&oacute; Isa.<\/p>\n<p>Si con &ldquo;hidalgas&rdquo; quer&iacute;a decir &ldquo;ricas&rdquo;; y con &ldquo;infan&ccedil;&oacute;n&rdquo; quer&iacute;a decir &ldquo;pobre&rdquo;, entonces Mon&iacute; estaba mintiendo. Isa era la &uacute;nica en ese cuarto de hotel que a&uacute;n ten&iacute;a dinero. Pero a Mon&iacute; ya no le importaba eso: s&oacute;lo quer&iacute;a mostrarse segura para dominar a Mario.<\/p>\n<p>El exprofesor de las chicas rio, encantado de que Mon&iacute; recordara un verso tan raro.<\/p>\n<p>&mdash;Como ustedes quieran. Veamos&hellip; Alguna vez quise hacer un regalo a una novia, pero para hacerlo necesitaba&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No! &mdash;interrumpi&oacute; Isa, inc&oacute;moda de que Mario hablara de su vida sentimental. &mdash;Yo quiero una narraci&oacute;n del pasado, como de historia o algo as&iacute;. Melodram&aacute;tica y misteriosa.<\/p>\n<p>&mdash;Dios m&iacute;o, mujer. Nos vas a hacer pasar una noche largu&iacute;sima &mdash;coment&oacute; Mon&iacute;.<\/p>\n<p>Los tres rieron.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno &mdash;volvi&oacute; a empezar Mario. &mdash;Hace mucho, mucho tiempo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 El fr&iacute;o de las 11 despert&oacute; a Mon&iacute;, que se revolvi&oacute; desnuda en la cama, sin recordar aun lo que hab&iacute;a pasado. Cuando abri&oacute; los ojos, se encontr&oacute; la cara tierna de Isa, que la devolvi&oacute; a la realidad. Sus mejillas se redondeaban con una sonrisa encantadora, y los brazos, acurrucados sobre el pecho, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28446,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":{"0":"post-47262","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-trios"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47262","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28446"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47262"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47262\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47262"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47262"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47262"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}