{"id":47281,"date":"2024-05-21T22:00:00","date_gmt":"2024-05-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-05-21T22:00:00","modified_gmt":"2024-05-21T22:00:00","slug":"dias-malos-y-no-tan-malos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/dias-malos-y-no-tan-malos\/","title":{"rendered":"D\u00edas malos y no tan malos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47281\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Frustran&iacute;a<\/p>\n<p>Unos de los problemas que mas hacen hendida en una persona puede que sea la &ldquo;frustran&iacute;a&rdquo;. Esta situaci&oacute;n me la conozco de memoria, quiz&aacute;s m&aacute;s de lo hubiese querido. Si no sabes qu&eacute; quiere decir &ldquo;frustran&iacute;a&rdquo;, no importa: seguro que tambi&eacute;n lo has experimentado alguna vez, y si no, entonces solo tienes que mezclar a partes iguales una porci&oacute;n de frustraci&oacute;n y otra de monoton&iacute;a.<\/p>\n<p>Acabo de salir de una relaci&oacute;n de m&aacute;s de 20 a&ntilde;os de duraci&oacute;n, y si soy sincero, est&aacute; bien as&iacute;: fue la mejor soluci&oacute;n.<\/p>\n<p>El apetito y las ganas sexo de los primeros a&ntilde;os hace ya mucho tiempo que fue historia. Mis necesidades y ganas se han ido incrementando a&ntilde;o tras a&ntilde;o, y a cambio, dichas ganas y af&aacute;n de cuerpo desnudo han ido mermando en ella exponencialmente: el amor se ha ido transformando en costumbre.<\/p>\n<p>Nuestra separaci&oacute;n ocurri&oacute; despu&eacute;s de unas vacaciones que cogi&oacute;, y&eacute;ndose ella con su madre y su hermana a pasar un par de semanas en las Baleares. En lo que a m&iacute; se refiere, y siendo sincero, en el vac&iacute;o de su ausencia no hubo ninguna variaci&oacute;n, pues este ya me ven&iacute;a acompa&ntilde;ado diariamente algunos a&ntilde;os. As&iacute; fue como a su regreso decid&iacute; finalizar esta situaci&oacute;n y plantear nuestra separaci&oacute;n: ninguna emoci&oacute;n fuerte, ning&uacute;n afecto, solo decepci&oacute;n y muestras de agravio.<\/p>\n<p>Hoy en d&iacute;a vivo solo en un peque&ntilde;o piso de alquiler en Coru&ntilde;a. Pudimos arreglar nuestra separaci&oacute;n de una forma bastante pragm&aacute;tica: me dej&oacute; tocado financieramente, se qued&oacute; con nuestro piso, y a cambio me tuve que quedar con el coche: estaba cansada de los t&iacute;picos juguetes masculinos. Es cierto que fue un arreglo desventajoso, pero siendo sincero, me he ganado mucha tranquilidad a cambio, y eso s&iacute; que no tiene precio.<\/p>\n<p>Mi d&iacute;a a d&iacute;a, a diferencia de haber compartido piso con otra persona, es igual de mon&oacute;tono que antes. La &uacute;nica diferencia es la soledad, que acent&uacute;a en momentos dif&iacute;ciles la necesidad de sentir un cuerpo ajeno. De todas formas, he tenido que aprender a controlarme: En caso de apuro me voy tomar unas copas, doy unos paseos, busco la satisfacci&oacute;n en el ba&ntilde;o, y cuando el aprieto es extremadamente grande, llamo por tel&eacute;fono y hago venir una escort a casa. Por lo dem&aacute;s sigo con mi trabajo de administrativo en una oficina c&eacute;ntrica, con un equipo de unos diez compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras agradables (unos m&aacute;s, y otros menos), los cuales conocen mi situaci&oacute;n de una forma directa o indirecta.<\/p>\n<p>Guardando distancias<\/p>\n<p>Julia es una mujer agradable, tengo poco trato con ella. Nos conocemos ya unos cinco a&ntilde;os y es la asistente del due&ntilde;o de la oficina.<\/p>\n<p>A sus 50 se nota bien que ella ha sido una mujer atractiva de verdad. Hoy en d&iacute;a el tiempo y sus dos hijas le han dejado huella, si bien ella sabe perfectamente cuidar su cuerpo.<\/p>\n<p>Debo confesar que me sorprendi&oacute; ese d&iacute;a que se acerc&oacute; a mi oficina con ganas de hablar: siempre he tenido con ella, as&iacute; como con toda otra compa&ntilde;era una relaci&oacute;n agradable, respetuosa y prudente: soy un profesional e intento mantener a cierta distancia vida privada de una forma sana.<\/p>\n<p>&ndash;Hola Celso, &iquest;puedo?<\/p>\n<p>&ndash;Hola Julia. Claro. Entra, por favor<\/p>\n<p>Era Julia, que ese d&iacute;a hab&iacute;a golpeado con los nudillos de una forma mezclada de timidez y prudencia.<\/p>\n<p>Me sorprendi&oacute; su presencia: no tenemos mucho contacto directo. Simplemente alguna que otra gesti&oacute;n con Sonsoles (la directora de la oficina), los cruces habituales en la cafeter&iacute;a, los pasillos y alguna que otra reuni&oacute;n o evento. Ni m&aacute;s, ni menos.<\/p>\n<p>&ndash;Dime Julia, &iquest;C&oacute;mo te puedo ayudar? Entra, por favor.<\/p>\n<p>&ndash;Gracias, Celso.<\/p>\n<p>&ndash;Ver&aacute;s, y perdona que interrumpa.<\/p>\n<p>Julia se mantuvo apoyada al umbral de la puerta, sosteniendo la manilla, not&aacute;ndose en cierta forma un poquito sonrojada.<\/p>\n<p>&ndash;No s&eacute;, pero&hellip; &iquest;es que tu tendr&iacute;as un poco de tiempo para m&iacute;?<\/p>\n<p>&ndash;Si, por supuesto. Toma asiento, por favor.<\/p>\n<p>&ndash;Mira, no. &iquest;Podemos hablar de ello despu&eacute;s del trabajo?<\/p>\n<p>&iexcl;Vaya! Debo confesar que Julia me acababa de dejar de una pieza: No me pod&iacute;a explicar cu&aacute;l ser&iacute;a el motivo de lo que habr&iacute;a pasado, pero de todas formas no ten&iacute;a ganas de rechazar su propuesta.<\/p>\n<p>&ndash;Necesito una opini&oacute;n tuya, y prefiero hablar de ello en otras circunstancias. &iquest;Te va bien a las ocho en La Granera?<\/p>\n<p>&ndash;Si, claro. A las ocho me va bien, y de todas formas no tengo compromisos.<\/p>\n<p>&ndash;Gracias Celso. Otra cosa: si no te parece mal&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Perdona que te interrumpa, pero no tengas ninguna inquietud: soy totalmente confidencial<\/p>\n<p>&ndash;Lo s&eacute;. Por eso me gustar&iacute;a hablar contigo.<\/p>\n<p>Dicho eso, julia se retir&oacute; con una sonrisa de agrado mezclada con una inocente gratitud y una buena porci&oacute;n de tranquilidad.<\/p>\n<p>Menuda forma de empezar la tarde del jueves. Cierta impaciencia se logr&oacute; apoderar de m&iacute;, dando rienda suelta a alguna que otra alucinaci&oacute;n absurda. De todas formas, yo ten&iacute;a bastante tarde por delante y necesitaba acabar unas tareas pendientes.<\/p>\n<p>A las seis y cuarto ya hab&iacute;an dejado algunos compa&ntilde;eros su puesto. Yo finalmente hab&iacute;a podido acabar casi todo, pero de todas formas me qued&eacute; con dejarlo para el d&iacute;a siguiente y marcharme a casa para refrescarme un poco.<\/p>\n<p>Al salir de la oficina me desped&iacute; de alguno que otro, viendo tambi&eacute;n a Julia, que estaba cotejando alguna informaci&oacute;n para Sonsoles, Andr&eacute;s, al tel&eacute;fono como siempre y Ferr&aacute;n.<\/p>\n<p>Tras cruzar la mirada con Julia durante solo un par de segundos, y asintiendo, cerrando los ojos, todo ello con mucha cautela, me fui a mi piso liberando mi mente: lo suelo hacer al entrar en el ascensor.<\/p>\n<p>Siempre agradezco el viento enfrente al volver a casa en bici: me refresca la cabeza y pone todos los pensamientos en su sitio.<\/p>\n<p>Hogar, dulce hogar<\/p>\n<p>Llegar a casa es la culminaci&oacute;n de la jornada: Mi lugar de recogida, mi intimidad, mi preciado refugio. Cada cosa en su sitio. As&iacute;, como yo lo quiero.<\/p>\n<p>En el a&ntilde;o y unos meses que saboreo mi independencia real intento tener todo a gusto, evitando una decoraci&oacute;n espartana o sobrecargada y dando valor a peque&ntilde;os detalles. Se puede decir que a ra&iacute;z de mi separaci&oacute;n le he podido dar un valor real a mis gustos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de ducharme y ponerme algo c&oacute;modo, saboreo desde el balc&oacute;n una &uacute;ltima vista de la playa de Riazor: me quedan unos veinte minutos para la encontrarme con Julia.<\/p>\n<p>Le echo un vistazo al piso &ndash;me gusta siempre dejarlo en orden&ndash; y me dirijo a la puerta. Ya en el ascensor me pido un taxi, pues el tiempo no es lo que tampoco ahora me sobra.<\/p>\n<p>&iexcl;Hola!<\/p>\n<p>El jueves no es un d&iacute;a muy bueno para andar por la ciudad por ciertas zonas. Sobre todo, si de Ram&oacute;n y Cajal alargas por la Av. de Oza: debe ser que el taxista pens&oacute; verme la cara. Pero bueno: hice un esfuerzo para no llegar desentonado.<\/p>\n<p>Puesto en La Granera me dirig&iacute; al fondo d&oacute;nde hay unas mesas que ofrecen un poquito de intimidad, pues supuse que la conversaci&oacute;n con Julia necesitar&iacute;a alguna que otra discreci&oacute;n.<\/p>\n<p>El local ya ten&iacute;a su ambientillo. Parejas disfrutando de la velada entre sonrisas y alguna que otra carcajada, un tipo con su port&aacute;til en plan &ldquo;soy interesante&rdquo;, m&aacute;s bien desentonando un poco &ndash;oye chaval, que no son horas para hacer ahora el gilipollas &ndash;(lo primero que se me pas&oacute; por la cabeza, sinceramente), el grupito de &ldquo;nenas&rdquo; pasadas de edad y que daban la sensaci&oacute;n de que su co&ntilde;o ya estaba sobrepasado de temperatura para hornear un pavo y alg&uacute;n que otro perdido busc&aacute;ndole el fondo al vaso.<\/p>\n<p>Tan pronto como el camarero se acerc&oacute; a la mesa me sincer&eacute;, dici&eacute;ndole que, si hab&iacute;a que hacer reserva, lo sent&iacute;a mucho, pero que se trataba de una situaci&oacute;n que necesitaba a toda costa esta mesa: le agradecer&iacute;a el detalle.<\/p>\n<p>Juan se asombr&oacute; con mi iniciativa, dici&eacute;ndome que claro, no era la norma, pero si era as&iacute;, entonces cerrar&iacute;a los ojos por un par de minutos.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;y que te pongo?<\/p>\n<p>&ndash;Si eres tan amable, entonces una t&oacute;nica.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;T&oacute;nica?<\/p>\n<p>&ndash;Si, por favor. Y el detalle te lo tendr&eacute; en cuenta. &iquest;vale?<\/p>\n<p>&ndash;Sin favor, ok.<\/p>\n<p>Me encanta la puntualidad. Yo mismo siempre digo, que el que llega puntual, siempre llega tarde. Haber llegado a las ocho menos un minuto fue un aterrizaje de precisi&oacute;n&hellip; eso s&iacute;, con mal sabor por llegar puntual &ndash; y eso me hizo pensar en mi querido taxista y la carrera para turistas. El minutero quiso darle unas 16 vueltas a la plaza hasta que lleg&oacute; Julia. No me pareci&oacute; mal, pues su raz&oacute;n tendr&iacute;a, y preguntar no era una cosa que mereciese importancia: &ldquo;Si quiere, ya me dir&aacute; la raz&oacute;n, y si no, pues eso, no es alguien con quien me cite a menudo&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;Perdona Celso. Me sabe mal llegar tan tarde.<\/p>\n<p>&ndash;No te preocupes Julia. Tengo todo el tiempo y tus razones tendr&aacute;s.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;. Las tengo.<\/p>\n<p>&ndash;Vale. Por m&iacute; no te sientas de ninguna forma inc&oacute;moda.<\/p>\n<p>&ndash;Joder Celso. T&uacute; s&iacute; que no me decepcionas &ndash;me espet&oacute; intentado contener una media sonrisa de agradecimiento.<\/p>\n<p>Pararme a pensar en esos peque&ntilde;os detalles, analizando qu&eacute; hab&iacute;a pasado, fue un min&uacute;sculo haz de luz que me insinu&oacute; una creciente toma de confianza conmigo. Me qued&eacute; interiormente hambriento de curiosidad de qu&eacute; ser&iacute;a lo que vendr&iacute;a despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&ndash;Juan hizo su acto de presencia pomposa, coordinada y de una cierta forma &ndash; como muchos camareros de bar modero &ndash; t&iacute;picamente vanidosa: &iquest;Qu&eacute; tomamos, chicos?<\/p>\n<p>&ndash;T&uacute; por ti, lo que tu coraz&oacute;n quiera saciar, pero un segundi&ntilde;o, por favor.<\/p>\n<p>Cambiando la mirada, me dirig&iacute; a Julia:<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; te apetece?<\/p>\n<p>&ndash;Tr&aacute;eme un &ldquo;Aperol&rdquo;, por favor.<\/p>\n<p>&ndash;A mi tr&aacute;eme otra, por favor.<\/p>\n<p>Juan no pudo ocultar cierta irritaci&oacute;n provocada por la negativa del &ldquo;tomamos&rdquo;. Tras estrujar una sonrisa forzosa nos dej&oacute; por un buen tiempo en calma &ndash;quiz&aacute;s algo m&aacute;s de lo normal&ndash; pero eso: en calma.<\/p>\n<p>&ndash;Mira Celso. Gracias por venir.<\/p>\n<p>El caso es que yo no tengo muchas amistades, y las pocas que tengo no sol realmente adecuadas para cierto tipo de conversaciones.<\/p>\n<p>&ndash;No me lo agradezcas. Es un placer para m&iacute;, Y si te&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Gracias de todas formas &ndash;dijo interponi&eacute;ndose a mi respuesta.<\/p>\n<p>Nos conocemos ya unos a&ntilde;os. Eres una persona seria, agradable e inspiras a todos confianza.<\/p>\n<p>&ndash;Mira, es que&hellip; &ndash;intent&eacute; responder, pero &iquest;qui&eacute;n para un fuego activo en plena sequ&iacute;a con un cubo de agua?<\/p>\n<p>&ndash;El caso es que necesito tu opini&oacute;n, porque la forma de haber llevado tu vida ahora tras la separaci&oacute;n de &Aacute;ngela me podr&iacute;a ayudar a arreglar la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;&Aacute;ngela&hellip;?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, tu ex tiene contacto con Luz, y Luz no tiene precisamente un nivel de intelecto muy alto.<\/p>\n<p>Pero bueno, esa es otra historia.<\/p>\n<p>Nos dieron las diez de la noche casi sin darnos cuenta.<\/p>\n<p>Julia estaba viviendo de forma activa el desenga&ntilde;o de su vida, teniendo que aceptar que la vecina de toda la vida hab&iacute;a usurpado una gran parte de su marido, el cual ve&iacute;a en Julia cada vez m&aacute;s a esa mujer que limpia la casa, organiza la familia y cocina. Parece que los diez a&ntilde;os de diferencia hab&iacute;an acentuado crecientemente el inter&eacute;s de su marido a otras puertas: la de abajo, precisamente.<\/p>\n<p>Dos horas intensivas describiendo situaciones, alguna que otra l&aacute;grima, un par de &ldquo;Aperol&rdquo;, otros pares de Gin-Tonic, en fin: toda una combinaci&oacute;n que nos hizo abrir nuestros rinconcillos mas preciados de nuestra alma, escuchando, acept&aacute;ndonos en nuestros hechos, teniendo consideraci&oacute;n y respeto mutuo, y eso s&iacute;, guardado una distancia de una posible zona de peligro.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y tu vida?, &iquest;C&oacute;mo lo llevas? &ndash;quiso saber Julia<\/p>\n<p>&ndash;Pues mira: tengo d&iacute;as malos, y d&iacute;as peores. De vez en cuando me rio de m&iacute; mismo y me parto el culo de risa.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n tengo mis necesidades, vivo solo y a veces no paro de subirme por las paredes hasta llegar a situaciones extremas&hellip; y por si fuera poco, la vecina del edificio de enfrente camina frecuentemente en pelotas por su casa. O sea, que estoy listo para el loquero.<\/p>\n<p>A mis cincuenta aceptas que tienes que perder tus exigencias y te vas haciendo a la idea de que pronto tendr&aacute;s que tatuar una H en la coronilla para que puedan aterrizar los drones en la calva&hellip;<\/p>\n<p>Julia cogi&oacute; mi mano, acariciando el dorso de mi mano, mir&aacute;ndome fijamente, y esgrimiendo una media sonrisa de algo parecido a compasi&oacute;n. No pude evitar devolverle una sonrisa agradable y sincera.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Te parece bien si hacemos ponemos hoy una peque&ntilde;a pausa?<\/p>\n<p>Me agrada extremamente saborear tu compa&ntilde;&iacute;a, pero no quiero abusar de ella. Te aprecio demasiado como para hacerlo.<\/p>\n<p>&ndash;Huy qu&eacute; rico eres: No te preocupes &iquest;compartimos taxi?<\/p>\n<p>&ndash;Vale, pero con la condici&oacute;n de que page yo.<\/p>\n<p>&ndash;Me sabe a mal, pero bueno.<\/p>\n<p>Tras pagar, agradeci&eacute;ndole el detalle a Juan, salimos del local aspirando una buena bocanada de aire fresco. Nos dirigimos hacia Cuatro Caminos, a la parada, saboreando tanto cada paso como cada palabra de nuestra conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Julia se afirm&oacute; a mi brazo, apoyando su cabeza en mi hombro. No s&eacute; si los &ldquo;Aperoles&rdquo; le hab&iacute;an engrasado sus frenos o alzado la motivaci&oacute;n. Para m&iacute; era una situaci&oacute;n algo inc&oacute;moda, pues yo trabajaba con ella no quer&iacute;a originar problemas innecesarios.<\/p>\n<p>Los ocho minutos que se necesitan hasta Cuatro Caminos se nos iban haciendo extremadamente terminables. Su mano acariciaba furtivamente mi brazo, intentaba que me dieses solo en lo necesario cuenta y continuaba correspondiendo a nuestra conversaci&oacute;n cada vez mas abierta, cada vez mas sincera, y c&oacute;mo no, cada vez m&aacute;s delicada.<\/p>\n<p>El taxi nos amenazaba la despedida con una ferocidad terrible. Nos ense&ntilde;aba los dientes, gru&ntilde;&eacute;ndonos una despedida forzosa.<\/p>\n<p>Al llegar a la altura, Julia me mir&oacute; de una forma que despert&oacute; cierto acojone en m&iacute;. Puso su mano sobre mi pecho, y con una mirada algo ruborizada me pregunt&oacute; si podr&iacute;a pasar la noche en mi casa, si es que no fuera molestia.<\/p>\n<p>&ndash;Si, claro. No te preocupes: tengo una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n que hace de oficina. Ah&iacute; ir&eacute; yo y t&uacute; puedes disponer de mi dormitorio: esa es la condici&oacute;n.<\/p>\n<p>&iquest;Y ahora?<\/p>\n<p>Julia apoy&oacute; su cabeza en mi pecho, acarici&aacute;ndolo como quien lo hace a alguien a quien se tiene cari&ntilde;o: Una sensaci&oacute;n que no hab&iacute;a tenido desde hace mucho tiempo, y precisamente me estaba descuartizando por dentro.<\/p>\n<p>Nos subimos al taxi y llegamos al edificio en cuesti&oacute;n de minutos: Durante el trayecto, sentado en el asiento de atr&aacute;s, en compa&ntilde;&iacute;a de un bomb&oacute;n rubio de pelo liso, apoyado otra vez a mi pecho, y sintiendo unos senos de perdici&oacute;n tan poderosos como firmes, no pude mas que desviar mi atenci&oacute;n a lo embrujadamente preciosa que es La Coru&ntilde;a.<\/p>\n<p>Llegados al portal Julia quiso pagar la carrera. Nos bajamos del coche y mirando al portal me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;En qu&eacute; piso vives?<\/p>\n<p>&ndash;En el s&eacute;ptimo: es mi cielo particular. Tiene acceso a la terraza, y ah&iacute; es donde tengo yo mi para&iacute;so.<\/p>\n<p>Julia esbozo una agradable sonrisa: &iquest;Me la vas a ense&ntilde;ar?<\/p>\n<p>&ndash;Solo si tu quieres.<\/p>\n<p>El recorrido del ascensor ya algo entrado en a&ntilde;os era digno de paciencia. En nuestra respiraci&oacute;n hab&iacute;a una buena porci&oacute;n de nervosidad. En el quinto piso Julia tom&oacute; mi mano, enlazando suavemente sus dedos en los m&iacute;os. Me form&eacute; de valor al llegar al sexto piso, y quise intentar evitar mayores:<\/p>\n<p>&ndash;Julia &hellip;<\/p>\n<p>Me mir&oacute; fijamente a los ojos.<\/p>\n<p>Menudos ojos verdes claros, menudos labios de perdici&oacute;n, perfectamente maquillados,<\/p>\n<p>Julia traslad&oacute; su punto de equilibrio a sus puntillas y me bes&oacute; suavemente en los labios, dejando reposar los suyos durante unos segundos y presionando finalmente mi labio inferior.<\/p>\n<p>El s&eacute;ptimo piso decidi&oacute; separarnos.<\/p>\n<p>Abr&iacute; la puerta del piso, invit&aacute;ndola a entrar.<\/p>\n<p>Una vez dentro, y tras cerrar la puerta, Julia rode&oacute; mi cuello con sus brazos y me ofreci&oacute; un beso carnoso y apasionado.<\/p>\n<p>Mis manos acariciaron su sien. Tras un minuto intenso, y aprovechando una pausa, volv&iacute; a intentar apaciguar la situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;Julia, esto me va a hacer da&ntilde;o.<\/p>\n<p>&ndash;Har&eacute; lo posible para que no sea as&iacute;. &iquest;Me ense&ntilde;as tu terraza?<\/p>\n<p>&ndash;Claro, pero dame un minuto para hacer un gin-tonic, si tambi&eacute;n te apetece.<\/p>\n<p>&ndash;Perfecto. &iquest;D&oacute;nde tienes el ba&ntilde;o? &iquest;puedo usarlo?<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;. Es esta puerta.<\/p>\n<p>Tras hacer los combinados esper&eacute; unos minutos a que se refrescara. Al salir del ba&ntilde;o avanc&eacute; hacia la escalera interna, abriendo la puerta m&oacute;vil de la azotea.<\/p>\n<p>La vista a la ciudad era en ese momento espectacular: una noche clara, iluminada por los numerosos edificios.<\/p>\n<p>&ndash;Sube<\/p>\n<p>Julia saboreaba con cada pelda&ntilde;o una vista encantada: la ciudad haciendo el honor de encanto.<\/p>\n<p>&ndash;Menuda vista que tienes.<\/p>\n<p>Tom&eacute; asiento en el sof&aacute; esquinero, y me qued&eacute; estudiando cada mil&iacute;metro del cuerpo que escond&iacute;a su ropa. Julia, apoy&aacute;ndose en la barandilla, no sali&oacute; de su asombro al comprobar que mi vecina realmente hacia honor a la falta de ropa en casa:<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute; que est&aacute; desnuda<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;y lo entiendes ahora? No es nada f&aacute;cil, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Julia se dio media vuelta, acerc&aacute;ndose lentamente hacia mi. Se sent&oacute; en mi rodilla y me ofreci&oacute; sus labios buscando mi lengua con toda decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Nos besamos intensivamente y nuestras manos ansiaban conocer nuestros cuerpos.<\/p>\n<p>Su blusa era muy suave. Bajo ella se ocultaba un muy diminuto michel&iacute;n que el tiempo no quer&iacute;a perdonar. Mis manos continuaron subiendo hacia sus senos. Firmes como ellos solos, intensos&hellip; y voluptuosos. El sujetador no ten&iacute;a compasi&oacute;n con ellos e intentaba neutralizar la fuerza de gravedad, comprimi&eacute;ndolos de tal forma que no dieran rienda suelta a la realidad de fomentar deseo y lujuria.<\/p>\n<p>Mis manos acariciaban sus pechos confinados en un suave y delicioso sujetador. Su perfume afrutado en combinaci&oacute;n con el ligero sabor salado de su tersa piel hechizaba mi mente, eliminando cualquier tipo de pensamiento o resistencia: me estaba perdiendo en m&iacute; mismo.<\/p>\n<p>&ndash;&ldquo;&aacute;brelo&rdquo;<\/p>\n<p>Tan sumiso como voraz. Mi cerebro se hab&iacute;a mudado a mis manos. Un peque&ntilde;o forcejeo, una peque&ntilde;a resistencia quiso contenerme, pero el af&aacute;n por saborear sus firmes pezones venci&oacute; todo intento de resistencia.<\/p>\n<p>Cada bot&oacute;n de su blusa fue cediendo en un combate destinado a perder. El sujetador, perfectamente blanco y ya abierto, cayo rendido ante unos labios ansiosos por saborear esos pezones perfectos de unos tres cent&iacute;metros. &iexcl;Cu&aacute;nto bueno y cu&aacute;nto perfectamente escondido!<\/p>\n<p>La erecci&oacute;n que yo ten&iacute;a no pasaba desapercibida. Mi verga soportaba una tensi&oacute;n extrema.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que yo succionaba sus pechos, besaba su abdomen hacia su ombligo, deslizando mis manos por su espalda hacia sus nalgas, sus manos acariciaban mi pecho, desliz&aacute;ndose por mi barriga en direcci&oacute;n al pene, acarici&aacute;ndolo sobre el pantal&oacute;n, as&iacute; como acariciando mis test&iacute;culos firmemente.<\/p>\n<p>Sin palabras, sin un &ldquo;te quiero&rdquo;. Solo contacto, caricias, sudor y pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>En un momento, y aprovechando un movimiento suyo, pas&eacute; mis manos de su cintura al interior de su falda.<\/p>\n<p>Sus firmes nalgas invitaban a m&aacute;s caricias.<\/p>\n<p>Mis manos rodearon su tanga en todo su entorno. Sus gl&uacute;teos carnosos y firmes eran el perfecto resultado junto a sus pechos de un cuerpo cuidado a conciencia.<\/p>\n<p>Deslizando mis dedos por el pliegue de las nalgas hac&iacute;a peque&ntilde;as incursiones en los extremamente humedecidos labios mayores.<\/p>\n<p>Sus ligeros gemidos dejaban al descubierto un goce que posiblemente hac&iacute;a tiempo que echaba de menos. Mis manos quer&iacute;an m&aacute;s, deseaban su cl&iacute;toris, deseaban tambi&eacute;n sus preciosos senos, la deseaban a ella toda, y mi boca tambi&eacute;n quer&iacute;a ser part&iacute;cipe de un cuerpazo de perdici&oacute;n.<\/p>\n<p>No s&eacute; de d&oacute;nde ni como me sali&oacute; la fuerza, pero como un pose&iacute;do por el demonio la alc&eacute; por la cintura y deslic&eacute; mi espalda por el asiento del sof&aacute;, poni&eacute;ndola a ella sobre mi t&oacute;rax.<\/p>\n<p>Su sexo ejerc&iacute;a una atracci&oacute;n total sobre m&iacute;. Tras unos segundos de pausa, y buscando su mirada, acarici&eacute; sus nalgas.<\/p>\n<p>En nuestros ojos hab&iacute;a un deseo extremo. Las estrellas eran c&oacute;mplices de nuestra perdici&oacute;n. Nuestras miradas no hicieron mas que confirmar que esta noche no iba a haber compasi&oacute;n para nadie.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a alzarla por la cintura, acercando su sexo a mi boca, lamiendo sobre su tanga ese cl&iacute;toris maravilloso. Ella estaba toda empapada, su glande, su himen, todo un espect&aacute;culo de perdici&oacute;n.<\/p>\n<p>Los gemidos de Julia tomaban cada minuto un mayor plano en nuestro deleite. Julia sent&iacute;a la p&eacute;rdida de control, sent&iacute;a las ganas de devorar un pene en sus entra&ntilde;as. En movimientos de vaiv&eacute;n refregaba todo su co&ntilde;o en mi boca.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Espera!<\/p>\n<p>Sin tener alg&uacute;n tiempo a reaccionar, Julia se libr&oacute; de sus braguitas, ofreci&eacute;ndome un co&ntilde;o perfectamente rasurado y hambriento.<\/p>\n<p>Yo ten&iacute;a la necesidad de m&aacute;s cuerpo. Con un poco de presi&oacute;n pude hacer que Julia se recostase sobre mi abdomen. Un peque&ntilde;o empujoncito y su ano tambi&eacute;n era m&iacute;o.<\/p>\n<p>Masaje&eacute; con mi lengua firmemente la entrada de su ano, cambiando otra vez a su cl&iacute;toris y de vuelta otra vez atr&aacute;s. Mis manos afirmaban sus pechos, y sus gemidos crec&iacute;an de tono desmesuradamente.<\/p>\n<p>&ndash;joder Celso &iexcl;me estoy perdiendo!<\/p>\n<p>No s&eacute; de d&oacute;nde sac&oacute; la fuerza, pero en unos segundos se alz&oacute;, d&aacute;ndose la media vuelta y de rodillas sobre el sof&aacute; desabroch&oacute; mis pantalones, baj&oacute; mi b&oacute;xer y se afirm&oacute; a mi pene.<\/p>\n<p>Su perfecto culo era todo un espect&aacute;culo ante mi: Co&ntilde;o y culo a mi entera disposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Julia empez&oacute; a acariciar el capullo con su lengua. Sus movimientos envolventes lubricaban el glande, y yo cada vez intensificaba m&aacute;s y m&aacute;s mis embestidas de lengua en su co&ntilde;o: quer&iacute;a que se corriera de una pu&ntilde;etera vez, y lo estaba logrando poco a poco.<\/p>\n<p>Julia rodeaba mi glande con sus labios, hac&iacute;a peque&ntilde;as succiones y puntualmente daba un mordisquillo: sab&iacute;a perfectamente lo que era una buena mamada.<\/p>\n<p>La intensidad de mis lambidas cada vez mas fuerte hac&iacute;a que Julia hiciese pausas mas frecuentes en sus chupadas. Ahora hab&iacute;a pasado no solo a succionar el glande, sino tambi&eacute;n a tragarse el rabo hasta el fondo.<\/p>\n<p>Yo me las ve&iacute;a y deseaba para no correrme, y la salvaci&oacute;n de esa situaci&oacute;n fue que Julia se corri&oacute; sin inhibici&oacute;n. Sus jugos recorrieron mi cara, y yo segu&iacute; acariciando su cl&iacute;toris y su ano con mi lengua.<\/p>\n<p>Su intenso gemido de satisfacci&oacute;n no hizo mas que confirmar su &eacute;xtasis. Tras unos segundos de recuperaci&oacute;n, Julia continu&oacute; devorando todo el tronco de mi pene, mimando el glande y tragando malvadamente el pene.<\/p>\n<p>&ndash;Julia, voy a reventar<\/p>\n<p>Ni caso: ella devoraba con una fijaci&oacute;n extrema mi pene. Su boca recorr&iacute;a desenfrenadamente todo el tronco, lamia mis test&iacute;culos y su lengua mimaba el capullo. Otra vez tragar profundamente, otra vez con intensidad.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Julia!<\/p>\n<p>Otra vez ni caso. La explosi&oacute;n fue inevitable. Mi semen manaba a ritmo de cada espasmo, y Julia continuaba devorando mis entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Tras unos segundos de calma, y tras haber lamido cada gota restante, Julia se dio la vuelta hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>Yo no pude evitar besarla con pasi&oacute;n, acariciando su cara, su pelo, su cuerpo.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo conmigo?<\/p>\n<p>&ndash;Acabas de abrir la caja de pandora, Celso.<\/p>\n<p>Me susurr&oacute; al o&iacute;do, rodeando mi oreja con su lengua, chup&aacute;ndola, para finalmente volverme a besar con pasi&oacute;n y deseo.<\/p>\n<p>&ndash;Te quiero tener dentro. &iexcl;ll&eacute;vame a tu cama!<\/p>\n<p>Cog&iacute; a Julia en mis brazos y nos fuimos a mi dormitorio: la perdici&oacute;n acababa de abrir sus puertas.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>&iquest;Quieres saber c&oacute;mo sigue la historia?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Frustran&iacute;a Unos de los problemas que mas hacen hendida en una persona puede que sea la &ldquo;frustran&iacute;a&rdquo;. Esta situaci&oacute;n me la conozco de memoria, quiz&aacute;s m&aacute;s de lo hubiese querido. Si no sabes qu&eacute; quiere decir &ldquo;frustran&iacute;a&rdquo;, no importa: seguro que tambi&eacute;n lo has experimentado alguna vez, y si no, entonces solo tienes que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":29032,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":{"0":"post-47281","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-confesiones"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29032"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47281"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47281\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}