{"id":47370,"date":"2024-05-29T22:00:00","date_gmt":"2024-05-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-05-29T22:00:00","modified_gmt":"2024-05-29T22:00:00","slug":"mis-dudas-sobre-adriana-cap-1-fragm-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mis-dudas-sobre-adriana-cap-1-fragm-2\/","title":{"rendered":"Mis dudas sobre Adriana (cap. 1 \u2013 fragm. 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47370\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Gracias por leer mis relatos, prometo entregar cada semana un fragmento hasta llegar al final de la historia.<\/p>\n<p>Debo decir tambi&eacute;n que, pese a nuestros trabajos, el grupo no se caracterizaba precisamente por el exceso de dinero, cada uno ten&iacute;a gastos que cubr&iacute;an todo el sueldo, lo que nos permit&iacute;a so&ntilde;ar, pero con unos l&iacute;mites bastantes cercanos. Se pod&iacute;a decir que todos &eacute;ramos clase media y (como la mayor&iacute;a) con grandes posibilidades de pasar a la baja en cualquier momento. Todos ven&iacute;amos de abajo y la olla manda cuando uno es un simple obrero. Lo digo porque nuestros planes no eran super lujosos ni nuestros anhelos de otro mundo; sin embargo, todo nos costaba m&aacute;s de lo necesario y despu&eacute;s de mucho tiempo so&ntilde;&aacute;ndolo, por fin se dieron las cosas.<\/p>\n<p>Julieta nos sorprendi&oacute; diciendo que un amigo suyo le hab&iacute;a prestado una quinta con piscina privada y tres habitaciones independientes. Todos celebramos, era perfecto para las tres parejas. Adem&aacute;s, nos envi&oacute; unas fotos de la quinta y en verdad se ve&iacute;a espectacular, una buena piscina, un jacuzzi en una de sus esquinas, una sala inmensa con una pantalla gigante, una cocina inmensa con unos aparatos inmensos, unas zonas verdes con varios &aacute;rboles frutales, una parte cubierta en especie de maloka en donde estaban las hamacas para la siesta y un enorme asador en donde se pod&iacute;a cocinar un gran pedazo de carne sin pensarlo mucho. La idea era fant&aacute;stica. Nos tomar&iacute;amos un fin de semana con festivo que, adem&aacute;s, coincid&iacute;a con el d&iacute;a de la empresa por lo que nos daban ese d&iacute;a libre, as&iacute; que en realidad eran cuatro d&iacute;as que &mdash;si aprovech&aacute;bamos la primera noche&mdash; se convertir&iacute;an en casi cinco. Todos celebramos la canita al aire que nos hac&iacute;a falta, adem&aacute;s de celebrar el nuevo trabajo de mi esposa y refrescar ese fuego que parec&iacute;a estar apag&aacute;ndose como mis recuerdos de una vida maravillosa.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la celebraci&oacute;n por haber encontrado un sitio digno y c&oacute;modo para descansar y perder el tiempo, nos pusimos manos a la obra a alistarlo todo.<\/p>\n<p>Como siempre pasaba en casa, yo era el que me encargaba de organizar todo lo referente al presupuesto, a la comida, a los art&iacute;culos de aseo y a todo lo necesario para la supervivencia mientras Adriana era la encargada de hablar, de concretar y de medirse cualquier cantidad de ropa frente al espejo mientras yo la ve&iacute;a m&aacute;s alegre que nunca. Me encantaba verla desnudarse y comenzar a probarse cosas que nunca le hab&iacute;a visto y que ni siquiera ella sab&iacute;a cu&aacute;ndo hab&iacute;a comprado o si le quedaban bien o no. Era incre&iacute;ble verla como Dios la trajo al mundo mientras buscaba entre los cajones algo que combinara mejor con su felicidad. Era como salir de la rutina diaria y era una escena que me regalaba y que me pon&iacute;a como loco, esos senos redondos, grandes, firmes; esos pezones oscuros, bien definidos; esas piernas firmes, decididas a pisotear; esa cola redonda, esos pies descalzos en el suelo frio de la noche. Ella como bailando de aqu&iacute; para all&aacute;, moviendo su melena mientras hablaba excitada; todo ese ritual sagrado de Adriana al vestirse o probarse algo de ropa siempre me calentaba mucho, y casi siempre termin&aacute;bamos echando un buen polvo, de los mejores que le hac&iacute;a porque todos esos desfiles me hac&iacute;an sentir distinto, no como el marido de siempre sino como el intruso, como el esp&iacute;a que buscaba presa nueva entre las rendijas y que luego ten&iacute;a la oportunidad de devorarla toda hasta el cansancio. De repente sent&iacute;a como si ella no estuviera en ese sitio conmigo, sino que estuvi&eacute;ramos en otro sitio y que yo fuera el voyerista que la morboseaba y le descubr&iacute;a sus m&aacute;s oscuros secretos. Esa sensaci&oacute;n siempre me hab&iacute;a fascinado, era como mi fetiche y prend&iacute;a mi superpoder de amante. Despu&eacute;s de situaciones como esas siempre terminaba echando mis mejores polvos.<\/p>\n<p>Aunque no todo era color de rosa porque la presencia de Julieta en el paseo supon&iacute;a para Adriana una especie de desaf&iacute;o o algo as&iacute;, y cuando sab&iacute;a que Julieta nos iba a acompa&ntilde;ar a alg&uacute;n sitio, se esmeraba m&aacute;s en verse hermosa; sab&iacute;a que para todos nosotros ella era la m&aacute;s deseable; sus curvas, sus carnes, todas esas pequitas que pod&iacute;an dibujarse por all&iacute; era lo que daban la saz&oacute;n que la hac&iacute;a tan deliciosa. Sin embargo, ella quer&iacute;a pasar como una reina y que nadie m&aacute;s le arrebatar&iacute;a el trono. Entonces, durante el tiempo restante al paseo estuvo midi&eacute;ndose toda la ropa que ten&iacute;a para esas ocasiones y como nada le gust&oacute;, decidi&oacute; irse al centro comercial ella sola y comprar de todo y a&uacute;n m&aacute;s cosas que la hicieran lucir espectacular para no sentirse despreciada o ninguneada por la modelo.<\/p>\n<p>Cosas de mujeres porque a m&iacute; siempre me parec&iacute;a que como estaba, y con los bikinis que ten&iacute;a en los cajones, estaba perfecta. En especial, me encantaba verla con un bikini negro, ese color resaltaba en ella y la hac&iacute;a ver maravillosa, la braga del bikini se acomodaba a su culo redondo y los tri&aacute;ngulos del brasier le forraban ese par de ricos melones que ten&iacute;a. Solo imagin&aacute;rmela as&iacute; me pon&iacute;a a mil y cuando la ve&iacute;a ya con el bikini puesto mi temperatura se elevaba a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a llevar el bikini negro? &mdash;le pregunt&eacute; una noche mientras se probaba ropa.<\/p>\n<p>&mdash;No, ya est&aacute; muy viejo, se nota que hace a&ntilde;os lo uso &mdash;me contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pero a m&iacute; me encanta, se te ve perfecto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta? &mdash;dijo sonri&eacute;ndome mientras se acercaba a darme un beso apunt&aacute;ndome con esos pezones redonditos y duros que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que s&iacute;. Me encanta verte de negro.<\/p>\n<p>&mdash;Pues puede que tal vez me compre un bikini negro, pero ese no, est&aacute; muy viejo y no quiero hacer el oso si se rompe o algo as&iacute;. &iquest;Te imaginas que me quedara con las tetas al aire frente a todos?<\/p>\n<p>Yo guard&eacute; silencio. Me qued&eacute; quieto imagin&aacute;ndome la escena: mi mujer, en medio de la piscina mostr&aacute;ndole las tetas a nuestros amigos mientras todos la ve&iacute;amos con la boca abierta. Ese par de tetas tan ricas al descubierto. De repente, sent&iacute; una enorme erecci&oacute;n. No me importaba que mis amigos le vieran las tetas a mi mujer, por lo menos, no en sue&ntilde;os &iquest;Qu&eacute; dir&iacute;an Mauricio y Sebasti&aacute;n? Tragar&iacute;an saliva, se pondr&iacute;an arrechos, pero eso no me importaba porque esos pedazos de carne dulce eran solo m&iacute;os. Vi de nuevo a Adriana cerca de m&iacute; y no dude en estirar las manos y agarrarle ese par de tetas tan divinas, eran carnosas, llenitas, redonditas. Me acerqu&eacute; y le pegu&eacute; un chupetazo en cada teta, sab&iacute;a que a ella eso le encantaba, y a m&iacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Uy, que bien! Al parecer te gusta la idea de que me vean las tetas &mdash;dijo mientras sus manos bajaban y me tocaban la verga por encima de la pijama.<\/p>\n<p>No dije nada. Me daba verg&uuml;enza aceptar que me hab&iacute;a puesto caliente con la imagen de mi mujer casi desnuda frente a mis amigos, de repente eso result&oacute; m&aacute;s poderoso que yo y era una idea que no deb&iacute;a tener. No era lo correcto con mi esposa, le deb&iacute;a respeto y admiraci&oacute;n, casi adulaci&oacute;n. No deb&iacute;a pensar eso. Ya lo sab&iacute;a: lo mejor era borrar esas im&aacute;genes y no meterme m&aacute;s ideas locas en la cabeza, con sentirme orgulloso de ella y tenerla siempre a mi lado, era suficiente.<\/p>\n<p>Esa noche tuvimos un buen polvo. La verdad era que yo no me consideraba un mal amante, aunque sab&iacute;a que tampoco era el mejor. Cuando ve&iacute;a porno me daba clara cuenta que mi pito era mucho m&aacute;s peque&ntilde;o y mucho m&aacute;s delgado que la mayor&iacute;a; en tama&ntilde;o no estaba tan quedado del todo: 13 o 14 cent&iacute;metros, pero en grosor s&iacute;, era m&aacute;s bien delgada, casi a la mitad de una normal y a veces me pon&iacute;a a pensar sobre lo que pod&iacute;a creer Adriana de m&iacute;, de mi verga y de mis capacidades como amante. A veces la tentaba a que me dijera si se sent&iacute;a a gusto conmigo o si prefer&iacute;a a alguno de sus antiguos novios, pero ella siempre me sal&iacute;a con eso de que no pensara en esas cosas y que la &uacute;nica verga que le importaba era la m&iacute;a. Cosas que se dicen por cortes&iacute;a para no hacer sentir mal a nadie, pero &iquest;si estar&iacute;a satisfecha? Es que, la verdad, mientras en esos videos ve&iacute;a morcillas que destrozaban traseros, la m&iacute;a apenas parec&iacute;a una salchicha de camping, pod&iacute;a cerrar el pu&ntilde;o y aun me sobraba una falange en cada dedo; estaba casi seguro que Adriana hab&iacute;a probado vergas m&aacute;s gruesas y que la hab&iacute;an hecho sentir m&aacute;s, pero tampoco se quejaba. Eso s&iacute;, yo duraba bastante: quince, veinte minutos sin detenerme, ella se alcanzaba a correr casi siempre una o dos veces o, por lo menos, eso era lo que me dec&iacute;a, aunque la verdad, yo ten&iacute;a mis dudas.<\/p>\n<p>Como dije, ella era muy din&aacute;mica y yo notaba que muchas veces ella quedaba con ganas de m&aacute;s, como que notaba que faltaba ese peque&ntilde;o esfuerzo para quedar satisfecha del todo. Solo la ve&iacute;a plena cuando encontraba trabajo y su tiempo se le iba en sus nuevas funciones, ah&iacute; si parec&iacute;a darlo todo y llegaba a la casa, bastante cansada. En cambio, cuando estaba sin trabajo se pon&iacute;a m&aacute;s caliente, me buscaba m&aacute;s y foll&aacute;bamos con mayor frecuencia, pero cuando consegu&iacute;a trabajo, las ocupaciones no la dejaban y nuestro sexo comenzaba a dilatarse; por ejemplo, en aquella &eacute;poca ya hab&iacute;amos pasado de follar tres o cuatro veces por semana a solo una o incluso algunas semanas las hab&iacute;amos pasado en blanco porque ella o bien llegaba muy tarde y cansada o bien no llegaba a dormir a nuestra casa, como dije, sus ocupaciones de ese tiempo: las reuniones, los eventos y todo ese tipo de cosas no se lo permit&iacute;an y &mdash;seg&uacute;n ella&mdash; se quedaba a dormir en la oficina o donde alguna amiga que le prestaba un sof&aacute; inc&oacute;modo para pasar la noche, por lo menos, eso me dec&iacute;a, y yo le cre&iacute;a. Y como era de suponerse, ser&iacute;a solo cuesti&oacute;n de tiempo para que el sexo desapareciera de nuestra conversaci&oacute;n. Entre m&aacute;s trabajaba menos sexo ten&iacute;amos, por eso en el fondo me gustaba que no trabajara, aunque ella se desesperaba cuando pasaba mucho tiempo, supongo que eso de tener un sueldo y sentirse &uacute;til era muy importante para ella.<\/p>\n<p>Como sea, a medida que se acercaban los d&iacute;as las cosas se iban poniendo m&aacute;s interesantes, Mauricio y yo hicimos la lista de las compras para las comidas de eso d&iacute;as; como era de imaginarme los asados fueron la elecci&oacute;n preferida por todos, ni modo, yo me apunt&eacute; a prepararlos; ellos me dieron el dinero y los dos estuvimos comprando las carnes, los chorizos, las costillas y todo lo que ten&iacute;a que ver con ese aspecto. Mientras eso pasaba con nosotros, las mujeres iban a&ntilde;adiendo actividades a la lista: salidas a bailar, a la iglesia, al mariposario, al centro comercial, en fin, nos comenzaron a llenar de tareas hasta que nos dimos cuenta que si segu&iacute;an en ese plan no alcanzar&iacute;amos a descansar ni un solo instante. Fue Sebasti&aacute;n el que puso por fin orden y, parado en la raya con su pose de macho alfa, les dijo a todas que lo que quer&iacute;amos era descansar, que para eso estaba la quinta y que no contaran con nosotros para sus planes de turismo.<\/p>\n<p>La cosa fue dura, pero la verdad era lo que deber&iacute;a siempre buscarse en vacaciones: descansar. Al principio, ellas se sintieron heridas y ofendidas en su empoderamiento, estaban bravas y hablaban apenas lo necesario, a m&iacute; me encantaba verlas cuando alguno de nosotros, en especial Sebasti&aacute;n o Mauricio, se pon&iacute;an firmes y defend&iacute;an, no solo los intereses de los hombres, sino tambi&eacute;n el esp&iacute;ritu de los planes. Como era de esperarse, nos miraron con rencor y trataron de hacer mala cara, pero cuando Mauricio les explic&oacute; que el prop&oacute;sito del viaje era descansar y aprovechar la piscina, el jacuzzi, la compa&ntilde;&iacute;a, relajarnos y no pensar en ladrillos ni nada de eso y que no hab&iacute;a mejor plan que estar en compa&ntilde;&iacute;a de ellas, comenzaron a entenderlo mejor.<\/p>\n<p>La posterior reacci&oacute;n a esa reuni&oacute;n fue que Adriana puso sus dos maletas listas encima de la cama y comenz&oacute; a desempacar todo lo que &mdash;de golpe&mdash; ya no necesitaba. La verdad me qued&eacute; dormido cuando iba por la mitad, hasta ese momento no me hab&iacute;a dado cuenta de la cantidad de cosas y de ropa que ya hab&iacute;a empacado: vestidos, tacones, blusas, cremas, collares, pulseras, anillos, bolsos y accesorios solo para un par de d&iacute;as, parec&iacute;a como si en lugar de vacaciones se pensara ir de la casa y no volver jam&aacute;s. Cuando me despert&eacute; al otro d&iacute;a ya ni siquiera encontr&eacute; las maletas por ah&iacute;, se hab&iacute;a desecho de todo. Yo no ca&iacute; en cuenta en ese momento, pero suspir&eacute; aliviado porque siempre el que ten&iacute;a que cargar todo eso era yo y no llevar ese peso, siempre me aliviaba el alma.<\/p>\n<p>Por fin lleg&oacute; el jueves, hab&iacute;amos quedado en irnos a eso de las cuatro, apenas cumpli&eacute;ramos el minuto de salida de nuestros trabajos. Mauricio y yo est&aacute;bamos listos con anticipaci&oacute;n, hab&iacute;amos comprado una nevera port&aacute;til para la carne y la comida y la llevamos en su carro desde por la ma&ntilde;ana. Yo tambi&eacute;n hab&iacute;a empacado mi maleta en su ba&uacute;l y, pr&aacute;cticamente, ten&iacute;a todo listo. Pero a eso de las once de la ma&ntilde;ana, ellas comenzaron a bombardear el chat del grupo con anuncios parroquiales de &uacute;ltimo momento que nos pusieron m&aacute;s que nerviosos. Fueron tantos los peque&ntilde;os detalles y pendientes que se quedaron por fuera que tuvimos que ir con Mauricio al supermercado en la hora del almuerzo y comprar lo que se hab&iacute;a olvidado, casi no pudimos almorzar por andar comprando tonter&iacute;as dizque para pasarla bien un par de tristes d&iacute;as.<\/p>\n<p>Pero eso no fue todo, porque parte de correr y perder la tranquilidad de esa tarde, cuando est&aacute;bamos a punto de salir, Gabriela nos escribi&oacute; que se sent&iacute;a medio enferma y que le estaba dando pereza ir. La bronca de Mauricio fue fenomenal y, claro, como no ten&iacute;a con quien m&aacute;s desquitarse lo hizo conmigo. Me miraba con desprecio, con altaner&iacute;a, con groser&iacute;a, como si yo tuviera la culpa de los achaques de su mujer. Yo apenas le marcaba a Adriana y a Julieta para que hablaran con Gabriela y la convencieran de ir para salvar mi pellejo. Una media hora m&aacute;s tarde, la pareja lleg&oacute; al acuerdo de que ella si ir&iacute;a, pero que necesitaba recoger unas medicinas en su casa para prevenir complicaciones. Mauricio se ofreci&oacute; a recogerla en su trabajo, a ir hasta el apartamento y luego cruzar la ciudad de nuevo para tomar la carretera hasta la quinta, y yo como estaba con Mauricio, termin&eacute; metido en el plan de acompa&ntilde;arlos e irme con ellos en el carro, sin mi esposa y d&aacute;ndole vueltas a la ciudad como perros perdidos.<\/p>\n<p>En este momento que lo escribo, con m&aacute;s calma y cabeza fr&iacute;a, creo que ese fue mi fatal error porque todo, de ah&iacute; en adelante, comenz&oacute; a salirme realmente mal, aunque tal vez, todo era cuesti&oacute;n del destino que necesitaba una excusa para mostrarme de frente el infierno real en el que viv&iacute; adormilado durante a&ntilde;os enteros.<\/p>\n<p>Por supuesto, el mal fue para m&iacute; y fui yo el que termin&oacute; de victima porque Adriana pareci&oacute; disfrutar demasiado la noticia que ya no viajar&iacute;a con nosotros en el carro de Mauricio como hab&iacute;amos quedado, sino que Sebasti&aacute;n la recoger&iacute;a y se ir&iacute;a con ellos. Adem&aacute;s, como Julieta era la que ten&iacute;a las llaves, podr&iacute;an llegar directo sin necesidad de esperarnos. De repente, la luz brillaba para los sinverg&uuml;enzas, mientras que para nosotros los sufridos, las velas se apagaban y se oscurec&iacute;a todo.<\/p>\n<p>Me sub&iacute; al carro de Mauricio presintiendo que esas lindas vacaciones iban a convertirse en una verdadera pesadilla para mi&hellip; para mi desgracia, tuve toda la raz&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Gracias por leer mis relatos, prometo entregar cada semana un fragmento hasta llegar al final de la historia. 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