{"id":47411,"date":"2024-06-01T22:00:00","date_gmt":"2024-06-01T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-06-01T22:00:00","modified_gmt":"2024-06-01T22:00:00","slug":"margarita-me-entrega-su-culo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/margarita-me-entrega-su-culo\/","title":{"rendered":"Margarita me entrega su culo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47411\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ten&iacute;a los 18 reci&eacute;n cumplidos, Margarita ya lo hab&iacute;a hecho con un noviecito, pero no con un se&ntilde;or de casi 40 a&ntilde;os. La flaca, de labios carnosos y con rasgos ind&iacute;genas mexicanos, estaba de rodillas en el piso y con el torso sobre la cama. Su culo bien parado, duro, huesudo, de tez trigue&ntilde;a con su orificio marr&oacute;n y un poco peludo. Ten&iacute;a lubricante por alg&uacute;n lado, pero ella estaba loca de tener sexo, con unas copas de vino encima, Margarita estaba ansiosa de tenerlo dentro del culo. Ya lo hab&iacute;a hecho antes con su gringuito, pero ese lo ten&iacute;a muy delgadito. No ten&iacute;amos cond&oacute;n, arriesgar un embarazo por una calentura no era apropiado. As&iacute; que la flaquita, de belleza salvaje, acept&oacute; que su ano sea roto por primera vez. Ella lo insinu&oacute; con tanta picard&iacute;a durante la cena, que me caus&oacute; una larga y dura erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>La joven no se quit&oacute; toda la ropa, solo se baj&oacute; la falda y el calz&oacute;n que llevaba, y se arrodillo en el piso con las piernas abiertas. Su timidez era encantadora, no quiso ver mi pene o mi cuerpo desnudo. Margarita enterr&oacute; su rostro sobre el cubrecama. Fiel al estilo porno, le met&iacute; un escupitajo a su ano, la flaca salt&oacute; por mi dedo fr&iacute;o que bordeo el exterior de su ojete, soltando un tierno suspiro.<\/p>\n<p>La flaquita, de tetas bien pronunciadas y con una sonrisa coqueta, levanto su culo al sentir la presi&oacute;n de mi glande en las puertas de su ano. Margarita se puso de puntillas asustada de sentir el grosor de mi pene. Tembl&oacute; de temor, sus piernas se cerraron y su cuerpo se puso tenso. Una caricia en su ano, con mis dedos &iacute;ndice y medios empapados de saliva, la hicieron abrir nuevamente las piernas. Apretando el edred&oacute;n y mordiendo la almohada, mi glande entr&oacute; lentamente mientras la chica se doblaba del dolor. No fue f&aacute;cil met&eacute;rsela, estaba apretad&iacute;sima, tensa, pero su dolor, que no era ajeno a observar en mis viejas amantes, me excito m&aacute;s porque era mas joven. Era un culito de mu&ntilde;eca el que iba romper.<\/p>\n<p>Unt&eacute; de escupitajos el resto de mi pene, y con Margarita chillando, se la met&iacute; toda despacito, disfrutando cada lagrima que sal&iacute;an de sus ojos. Ella me insultaba diciendo que la ten&iacute;a muy gorda, me gritaba &ldquo;cabr&oacute;n, &ldquo;me rompes&rdquo; y que la iba a desgarrar. Intente bombearla suavemente, pero sus gritos se convirtieron desgarradores. Saqu&eacute; mi pene y estaba limpio, ella vino lista para tener sexo, comi&oacute; lo m&iacute;nimo en la cena, cuidando su limpieza hasta el final. Fui a buscar el lubricante porque quer&iacute;a follarla duro, pero tampoco maltratarla demasiado tan temprano en la relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Regresando de la mesita de noche con el &ldquo;lube&rdquo; en mano, mire que rico ten&iacute;a Margarita sus cositas. Peluditas, con una vagina de labios marrones, cubiertos con vellos cortos y su ano, bien marroncito tirando para negro. Ten&iacute;a que com&eacute;rmelo, la flaca ol&iacute;a rico y antes de ponerse en cuatro solo nos hab&iacute;amos besado apasionadamente sin ning&uacute;n jugueteo previo. Al sentir mi lengua en su sexo, la morenita, salto y luego se relaj&oacute; abriendo las piernas, entreg&aacute;ndose al placer.<\/p>\n<p>A dos semanas de haber cumplido 18 a&ntilde;os, el sabor y lo fresco que era su carne, me llev&oacute; a comerme ese co&ntilde;o y ano con lujuria. Mis dedos entraron y salieron de su vagina mientras mi lengua entraba entera dentro de su ano. Sus jugos eran deliciosos, de buen olor, de buen sabor y sus bellos los arrancaba con los dientes haci&eacute;ndola llegar al orgasmo. Sus gemidos llenaron el apartamento semivac&iacute;o que Silvia me dejaba usar. Parec&iacute;a un culito de una mu&ntilde;eca, chiquito cuando la puse de rodillas, en posici&oacute;n de tortuga, con la planta de sus pies abajo de sus nalgas, exponiendo y estirando ambos orificios, con un acceso f&aacute;cil. Su vagina, chorreaba de l&iacute;quido blanqui&ntilde;oso, ambos sud&aacute;bamos. Yo estaba m&aacute;s que listo para cog&eacute;rmela por el culo y escuchar sus gritos de dolor y placer. La odiaba por creerse una chica bella, pero la amaba por ser tan tierna y descarada a la vez.<\/p>\n<p>Con sus propios jugos lubrique su ano, aplique lubricador al pene y en un solo empuje entro mi gordo glande. Con sus dos manos, Margarita separaba sus desnutridas nalgas para agrandar su hoyo. Estando ya mitad adentro, puse mi peso sobre ella para clav&aacute;rsela toda. La flaquita grit&oacute; a todo pulm&oacute;n, cayendo sobre la cama de dolor, dejando de agarrarse el culo, apret&oacute; y mordi&oacute; las s&aacute;banas. No ten&iacute;a escapatoria, no le dio chance de estirar las piernas. En cuatro, sus rodillas chocaban con su pecho, y sus tobillos con las nalgas al borde de la cama. Para mantener el equilibrio, me apoy&eacute; con dos manos sobre su cintura.<\/p>\n<p>La flaquita gritaba a todo pulm&oacute;n, los vecinos seguros escuchaban todas las lisuras que entre l&aacute;grimas dec&iacute;a. Sus palabras favoritas era &ldquo;Cabr&oacute;n, me rompes el culo, para, qu&iacute;talo y sigue&rdquo;. Era un salir entrar de su cuerpo lento, preciso y apasionante. Marga, como la llamaban sus amigas, comenz&oacute; solo a gritar cuando me sub&iacute; a la cama para enterr&aacute;rsela ahora si toda. Todos eran gritos de dolor.<\/p>\n<p>Chillaba como si la estuviesen quemando continuamente. Su rostro se convirti&oacute; en un tomate, gritando &ldquo;ahhh&hellip; ahhhh&hellip;&rdquo; con voz ronca, sintiendo como su culo estaba siendo roto. Sus aullidos de dolor llenaron el apartamento. Los vecinos estaban ya acostumbrados a escuchar gemidos de chicas, pero no tanto show como el que la flaquita le estaba dando. No me hubiese sido sorprendido que la polic&iacute;a me tocase la puerta, era casi mediod&iacute;a as&iacute; que solo estaban las madres del hogar en casa, escuchando el dolor de Marga y el golpe del cabezal de la cama contra la pared. Era obvio que est&aacute;bamos teniendo sexo, y el morbo de que nos escuchen me motivaron a ser m&aacute;s despiadado con la flaquita.<\/p>\n<p>Sus piernas temblaban, su delicado cuerpo vibraba con cada empuje m&iacute;o, nos mov&iacute;amos a un solo ritmo, yo meti&eacute;ndola y sac&aacute;ndola y ella rebotando sobre la cama. No pudo m&aacute;s y note como su cuerpo perdi&oacute; toda fuerza entrega al placer de tener su culo roto. Sus ojos se pon&iacute;an blancos por momentos, su chucha chorreaba y cuando volv&iacute;a en s&iacute;, sus gritos ensordecedores volv&iacute;an a llenar el ambiente.<\/p>\n<p>Al menos tuvo 3 sacudidas de todo su cuerpo, 3 orgasmos, un placer ajeno que pudo explicar despu&eacute;s de la sesi&oacute;n. Se lo saque de una porque ya estaba por venirme, dej&aacute;ndola abierta por completo. Le di la media vuelta, y ella estando boca arriba le acerqu&eacute; el pene a mi boca. Dud&oacute; en chuparlo, entonces le puse las bolas en sus ojos para humillarla. Margarita demostr&oacute; su inexperiencia al mover su lengua desordenadamente sobre mis test&iacute;culos.<\/p>\n<p>Molesto, la levant&eacute; de los pelos, la puse contra la pared, y ella sabiendo bien lo que quer&iacute;a hacer, se inclin&oacute; para tener otra vez su culo. Contra la pared, que estaba cerca de la otra puerta del dormitorio, la cual estaba cerrada, la cog&iacute; por el culo una vez m&aacute;s. Sus l&aacute;grimas chorreaban en la pared, donde presionaba su cara mientras se la met&iacute;a hasta los huevos. Ese sonido m&aacute;gico entre sus nalgas y mis huevos, se mezclaban con sus gritos a&uacute;n m&aacute;s fuertes por no tener el colch&oacute;n de por medio.<\/p>\n<p>La chica, empinada contra la pared, con todo su cuerpo sobre esta y con las piernas abiertas, recib&iacute;a todo mi pene en su ano. Lagrimas corr&iacute;an sobre sus mejillas mientras destrozaba su culo. Hubiese sido una violaci&oacute;n sin su consentimiento, pero Marga pidi&oacute; que no parase. Estaba por venirme, envolv&iacute; sus cabellos con mi mano izquierda, y presionando su cabeza contra la pared, aument&eacute; el ritmo de la penetraci&oacute;n. De su boca y nariz segregaba baba, mocos y l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>Las piernas de Marga le fallaron, se desplom&oacute; al piso con un temblor en todo su cuerpo. Lleve su fr&aacute;gil cuerpo al piso, y cualquier toque a su cuerpo intensificaba la convulsi&oacute;n. Me miraba mientras se sacud&iacute;a, nunca hab&iacute;a visto a una chica tener un orgasmo tan intenso. Ella se qued&oacute; como una ni&ntilde;a agarr&aacute;ndose sus rodillas, derrotada y exhausta.<\/p>\n<p>Mi pene estaba intacto y me daba una paja mientras la flaquita estaba tirada en el piso. No habr&aacute;n pasado 5 minutos y yo todav&iacute;a estaba a mil por hora. Margarita sabia de m&iacute;, de algunas historias que se escuchaban sobre c&oacute;mo le quite la esposa a un amigo. Muchas verdaderas historias eran tomadas como rumores, y ese fue siempre la curiosidad de Marga. Mi plan era eyacular dentro de su garganta, pero en su situaci&oacute;n iba ser muy dif&iacute;cil. La dej&eacute; reposar ya sentada con la espalda a la pared machada con sus l&aacute;grimas y maquillaje. Entre al cuarto de al lado para poder terminar el verdadero acto de humillaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al escuchar, Margarita, ruidos mojados, de garganta profunda que ella hab&iacute;a visto en las pel&iacute;culas porno. Con las fuerzas ya recuperadas se par&oacute; y fue b&uacute;squeda de mi al dormitorio de al lado. Al entrar se sob&oacute; los ojos varias veces para aclarar lo que ve&iacute;a. Cayo de rodillas al ver hab&iacute;a cuerdas atadas a la cama. Silvia estaba echada transversalmente a la cama. Cada mu&ntilde;eca, rodilla y pie estaban atados a la cabeza y pie de la cama, dej&aacute;ndola con las piernas flexionadas y abiertas y su cabeza al borde de la cama. Mis manos apretaban sus tetas duramente mientras la boca de Silvia recib&iacute;a mi lujuria dentro de su boca.<\/p>\n<p>Margarita no se lo pod&iacute;a creer, que el hombre que le hab&iacute;a roto el culo y dado orgasmos, la haya follado teniendo otra en ese mismo apartamento. Le dio asco como su pene, lleno de sus olores y sabores de su culo estuviese adentro de la boca de otra persona. La flaquita observada como Silvia era abusada por la boca, su rostro estaba cubierto de saliva, moco y l&aacute;grimas provocadas por el reflejo nauseoso. Vio c&oacute;mo su amante que la hab&iacute;a follado antes por el culo, se la met&iacute;a hasta la garganta a la se&ntilde;ora de 50 a&ntilde;os, quien era muy guapa, sin ning&uacute;n pelo en el cuerpo y con bonito cuerpo.<\/p>\n<p>Con desagrado, se par&oacute; para irse, en eso escuch&oacute; un &ldquo;Por Dios&rdquo; de Silvia, qui&eacute;n comenz&oacute; a toser imparablemente. Margarita no supo que hacer, por mi parte, y con una sonrisa en mis labios, no me detuve y reanud&eacute; la penetraci&oacute;n sobre la boca de mi vieja amante. Ambos ten&iacute;amos ese fetish de que vomitara mientras abusaba de su boca, y ahora la humillaci&oacute;n de que alguien la vea casi en esa acci&oacute;n, hizo que Silvia buscara por si sola mi pene. Se la hund&iacute;a hasta lo m&aacute;s profundo de su garganta, con mi mano, sent&iacute;a mi verga en su garganta.<\/p>\n<p>Margarita recogi&oacute; su ropa para largarse de all&iacute;. Al pasar media vestida por la puerta, vio los ojazos lindos de Silvia, como la miraban entre mis gl&uacute;teos, con los huevos en su nariz y su garganta llena de mi semen. Me quede recostado sobre ella, con mi cara sobre su co&ntilde;o mojado, hasta que se tragara la &uacute;ltima gota. Margarita no supo que sentir en ese momento, si sentir pena por Silvia, rabia, o gusto de ver a la vieja amante tragarse el semen, con todo el peso de su hombre sobre ella. Sus ojos parec&iacute;an pedir auxilio, mientras se ahogaba con todo el pene dentro de su boca, que lentamente reduc&iacute;a en tama&ntilde;o, algo que ella le encantaba sentir. Silvia quer&iacute;a decir algo, se atragantaba al consumir mi hirviente semen. Margarita estaba a punto de gritar por ayuda, de pedir auxilio. Silvia, al tener ya mi pene fl&aacute;cido en su garganta, le sonri&oacute; a Marga jugueteando con su lengua mi glande, absorbiendo hasta la &uacute;ltima gota de leche.<\/p>\n<p>Escuch&eacute; la puerta del apartamento cerrarse fuertemente, Margarita, la chica salvaje mexicana, no aguant&oacute; m&aacute;s. Desde la sala se escucharon pasos, Margarita no pod&iacute;a irse a su casa sin m&iacute; ya que no manejaba. La flaquita, se sent&oacute; en el piso de la sala, con la espalda a la pared, el culo roto, lagrimas por sus ojos, confirmando los rumores acerca de mi eran verdad, hasta era peores. Una sonrisa corri&oacute; por su boca para luego caer en un llanto por haber sido traicionada de esta manera.<\/p>\n<p>La fui a buscar para darle confort y culminar la sesi&oacute;n de ese d&iacute;a. Claro est&aacute; que la sesi&oacute;n no era de Margarita sino de Silvia. Cargu&eacute; a la flaquita como si fuera una novia, susurr&aacute;ndole al o&iacute;do le cont&eacute; que a la vieja le gustaba ese tipo de sexo, de humillaci&oacute;n, golpes y de esclavitud, pero que nunca le hab&iacute;a roto el culo, a pesar de sus s&uacute;plicas.<\/p>\n<p>Sent&eacute; a Margarita en la cama, al lado izquierdo de la boca de Silvia y con un beso en sus carnosos labios, saliditos de sus l&aacute;grimas le dije que mi esclava me hab&iacute;a pedido que le limpie la garganta. Margarita se par&oacute; porque su culito le ard&iacute;a y tap&aacute;ndose la boca con ambas manos del asombro, vio como descargaba toda mi vejiga dentro de la boca de Silvia que sus ojos llenos de placer, se fijaba en el rostro tierno de Marga. La vieja se bebi&oacute; toda y dije que era el turno de la chica.<\/p>\n<p>Ambas se negaron, Silva rotundamente dijo que No y sacudiendo furiosamente su cabeza. Tire dos cachetazos a la vieja por hablar sin permiso y por su negaci&oacute;n. Recibi&oacute; tres m&aacute;s al tratar de esconder su cabeza a un lado, sus cachetes blancos estaban rojizos y algo hizo un clic en Marga, quien se baj&oacute; el calz&oacute;n para situar su vagina sobre la cabeza de Silvia.<\/p>\n<p>Los ojazos de Silvia estaban llorando mientras se tomaba toda la orina de la chiquita, esta era la humillaci&oacute;n m&aacute;s grande que estaba recibiendo de parte m&iacute;a, pero nunca dijo la palabra secreta parase todo acto. Besaba el cuello de la flaquita mientras descargaba toda su orina. Silvia se bebi&oacute; todo el l&iacute;quido bien amarillo de la flaquita y antes de irnos para las duchas, orin&eacute; lo que me guard&eacute; sobre el rostro de mi primer amante por haberse portado mal. Desnud&eacute; otra vez a Margarita y me la llev&eacute; en mis brazos para ba&ntilde;arnos dejando a Silvia con el rostro mojado de or&iacute;n y l&aacute;grimas, todav&iacute;a atada en la cama.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>14 Ten&iacute;a los 18 reci&eacute;n cumplidos, Margarita ya lo hab&iacute;a hecho con un noviecito, pero no con un se&ntilde;or de casi 40 a&ntilde;os. La flaca, de labios carnosos y con rasgos ind&iacute;genas mexicanos, estaba de rodillas en el piso y con el torso sobre la cama. 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