{"id":47460,"date":"2024-06-04T22:00:00","date_gmt":"2024-06-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-06-04T22:00:00","modified_gmt":"2024-06-04T22:00:00","slug":"la-secretaria-y-el-diputado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-secretaria-y-el-diputado\/","title":{"rendered":"La secretaria y el diputado"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47460\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Joselyn despert&oacute; agitada. Eran las 7 am de un d&iacute;a de abril. Un poco de claridad oto&ntilde;al entraba por la ventana. Su coraz&oacute;n lat&iacute;a r&aacute;pido y su sexo estaba mojado. Hab&iacute;a tenido otro sue&ntilde;o er&oacute;tico, otro de los repetidos que ten&iacute;a fantaseando con su jefe. Este hab&iacute;a sido intenso en particular &iquest;Hab&iacute;a llegado al orgasmo? A juzgar por la humedad de su ropa interior y por el r&aacute;pido latido de su coraz&oacute;n seguramente s&iacute;.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a despertado en el momento del cl&iacute;max. Se qued&oacute; en la cama, inm&oacute;vil, sintiendo a&uacute;n la presencia de Liam, mientras las s&aacute;banas de seda acariciaban toda su piel, manteniendo el calor que de ella sal&iacute;a. Aunque hizo un esfuerzo, no pudo recordar el contenido del sue&ntilde;o. Sin embargo, a&uacute;n segu&iacute;a excitada. Hac&iacute;a noches que no ten&iacute;a un sue&ntilde;o h&uacute;medo, pero los anteriores hab&iacute;an sido con la misma persona: Liam, su jefe, diputado de la naci&oacute;n. Los escenarios eran diversos &iexcl;y tan reales! Aunque siempre, por la ma&ntilde;ana, las im&aacute;genes se desvanec&iacute;an y solo quedaba el recuerdo de los intensos orgasmos, y las marcas de la excitaci&oacute;n en su ropa interior y, a veces, en las s&aacute;banas.<\/p>\n<p>Hac&iacute;a 2 a&ntilde;os que Joselyn trabajaba bajo la &oacute;rbita de Liam. Era abogada, especialista en ciencias pol&iacute;ticas y en leyes. Aunque sus jornadas eran extensas, su trabajo la apasionaba. La mayor parte del tiempo su tarea era redactar proyectos de leyes, que luego Liam presentaba en el congreso. Por supuesto que no trabajaba sola, sino que compart&iacute;a sus labores con un equipo de asesores de los cuales estaba a cargo. Era ella la que se reun&iacute;a, al menos una vez por semana, con el diputado, para discutir los proyectos que estaban en marcha o para planear los nuevos. Su novio, Jonathan, era parte del equipo de asesores. Se hab&iacute;an conocido en el congreso. Joselyn lo quer&iacute;a, aunque muchas veces se planteaba si lo amaba, o si estaba con &eacute;l &ldquo;solo porque as&iacute; se hab&iacute;an dado las cosas&rdquo;. &Uacute;ltimamente se ve&iacute;an poco, y el sexo que ambos disfrutaban al principio se hab&iacute;a vuelto mon&oacute;tono.<\/p>\n<p>Si bien Joselyn a&uacute;n sent&iacute;a cierta atracci&oacute;n f&iacute;sica por su pareja, su deseo sexual hac&iacute;a &eacute;l iba en ca&iacute;da libre. No disfrutaba de sus besos, de sus caricias ni de sentirlo dentro. Muchas veces, mientras compart&iacute;a la cama con &eacute;l, sol&iacute;a pensar en Liam. Fantaseaba con que la pose&iacute;a, con que la dominaba y con que era &eacute;l quien realmente estaba adentro suyo. Era la &uacute;nica forma de llegar a los orgasmos. Jonathan ni siquiera lo percib&iacute;a. Podr&iacute;a decirse que, en el &uacute;ltimo tiempo, el mundo imaginario sexual de Joselyn rondaba en torno a su jefe. Lo deseaba tan intensamente que sol&iacute;a tocarse pensando en &eacute;l, y fantaseaba escenas sexuales mientras estaba despierta o dormida, mientras hac&iacute;a sus actividades o no hac&iacute;a nada.<\/p>\n<p>Pero ella jam&aacute;s lo dir&iacute;a. Su moralidad y su estructurado sistema de creencias no se lo permit&iacute;a. Su jefe estaba felizmente casado. Liam Brest, diputado de la naci&oacute;n, 5 a&ntilde;os mayor. Un hombre alto, musculoso. Ojos color miel. Pelo casta&ntilde;o prolijamente peinado, y barba a tono. Joselyn pensaba que en otra vida debi&oacute; haber sido vikingo, o le&ntilde;ador. La prolijidad en su barba y en su pelo era algo impresionante. Siempre luc&iacute;a como si reci&eacute;n hubiese salido de la barber&iacute;a. Su ropa, perfectamente combinada con sus accesorios le daba un aspecto varonil &uacute;nico. La frutilla del postre era su perfume: una fragancia entre madera, tabaco y cuero lo volv&iacute;a realmente irresistible. Ese perfume era especialmente excitante para Joselyn, ya que le hac&iacute;a acordar a su adolescencia y a un profesor de la escuela con el que hab&iacute;a fantaseado. La presencia de Liam generaba impacto, principalmente en el sexo femenino. Por donde pasaba dejaba una estela de feromonas, sexo y masculinidad que seguramente excitaba no solo a Joselyn. Era com&uacute;n escuchar murmullos y cotilleos cuando Liam entraba a la sala de redacci&oacute;n.<\/p>\n<p>A&uacute;n con el coraz&oacute;n acelerado, Joselyn sali&oacute; de su cama. A las 08 am ten&iacute;a que estar en el congreso, y su agenda del d&iacute;a estaba repleta. Ella, su equipo y el diputado estaban trabajando en un importante proyecto de reforma de la ley de educaci&oacute;n. Si todo iba bien, entrar&iacute;a a comisi&oacute;n la semana pr&oacute;xima. Estaban ultimando los detalles y corrigiendo las imperfecciones. Esa ma&ntilde;ana ella y Liam se reunir&iacute;an con el ministro de educaci&oacute;n &iquest;C&oacute;mo iba a hacer para concentrarse?<\/p>\n<p>Tom&oacute; ropa interior del primer caj&oacute;n de la c&oacute;moda y se dispuso a darse una r&aacute;pida ducha mientras se hac&iacute;a el caf&eacute;. Mientras se duchaba, im&aacute;genes de su sue&ntilde;o la invadieron. No pudo evitar sentir el agua, que estaba a una temperatura particularmente ideal, cayendo por su cuerpo: primero la sinti&oacute; en su cabeza y su pelo, despu&eacute;s en su cuello, en sus tetas, en el ombligo y por &uacute;ltimo entre las piernas. La sensaci&oacute;n del agua rozando su sexo le result&oacute; muy placentera. Mientras pensaba en que as&iacute; deb&iacute;an sentirse los besos de Liam, sinti&oacute; como de a poco se humedec&iacute;a de nuevo. Sus manos se le fueron de control. Se tomo del cuello con ambas, las palmas apretaban su garganta y los dedos la parte trasera de su cuello. Presion&oacute;, primero suave y despu&eacute;s m&aacute;s fuerte, cortando el aire, mientras el agua segu&iacute;a cayendo.<\/p>\n<p>Se desconoc&iacute;a a s&iacute; misma, pero a la vez se gustaba. Se solt&oacute; el cuello y baj&oacute; las manos hasta sus tetas. Las presion&oacute; con fuerza y not&oacute; la erecci&oacute;n de sus pezones que masaje&oacute; entre el pulgar y el &iacute;ndice. En su mente era Liam, siempre Liam, que la estaba agarrando por atr&aacute;s y se frotaba contra ella. Pudo sentirlo, sentirlo adentro, como si fuera real. Se puso de frente a la pared, el agua ca&iacute;a ahora sobre su cara. Con una mano se afirm&oacute; en los azulejos y con la otra, despu&eacute;s de acariciar su panza, empez&oacute; a tocarse entre las piernas. Primero pas&oacute; los dedos suavemente por sus labios, despu&eacute;s sinti&oacute; la erecci&oacute;n de su cl&iacute;toris. Se toc&oacute;, como nunca lo hab&iacute;a hecho. Liam, siempre Liam. El agua segu&iacute;a cayendo, sus dedos se mov&iacute;an al comp&aacute;s de su coraz&oacute;n acelerado. Disfrutaba tocarse, se conoc&iacute;a tanto.<\/p>\n<p>Levanto la cola hac&iacute;a atr&aacute;s, como si Liam la estuviera levantando, y con los movimientos perfectos de sus dedos (y de su cuerpo) lleg&oacute; r&aacute;pidamente a un orgasmo, incre&iacute;blemente intenso, como aquellos que vivi&oacute; de adolescente, cuando se masturbaba a escondidas y todo era prohibido. Gimi&oacute;, gimi&oacute;, gimi&oacute;. Sus piernas temblaban, fue perfecto. Tanto que solt&oacute; una carcajada, mientras se afirmaba ahora con las 2 manos a la pared que ten&iacute;a enfrente. El agua segu&iacute;a cayendo, la temperatura era perfecta.<\/p>\n<p>Pasaron 20 minutos y el vapor del ba&ntilde;o hab&iacute;a empa&ntilde;ado los vidrios de todo el departamento. Se puso la ropa interior, un conjunto nuevo de encaje blanco que le hab&iacute;an regalado para su cumplea&ntilde;os. Mir&oacute; por la ventana. Su piso daba al parque. Todav&iacute;a no hab&iacute;a amanecido, pero la primera claridad de la ma&ntilde;ana dejaba ver los grandes tilos con sus hojas amarillentas y rojizas. Era una hermosa postal oto&ntilde;al. Pronto llegar&iacute;a el invierno, y el paisaje de la ventana cambiaria totalmente. Reflexion&oacute; sobre si ella cambiar&iacute;a tambi&eacute;n, como los &aacute;rboles, el parque y la ciudad. Se mir&oacute; al espejo, mientras el aroma a caf&eacute; reci&eacute;n hecho se mezclaba con su olor de mujer. Joselyn sab&iacute;a que era hermosa. Se gustaba a s&iacute; misma y sab&iacute;a que pod&iacute;a tener a cualquier hombre que quisiera. Sin embargo, toda esa seguridad quedaba detr&aacute;s del personaje que hab&iacute;a asumido. Fue educada para ser t&iacute;mida, respetuosa y cumplir con los mandatos sociales. Aunque muchas veces us&oacute; sus encantos para conseguir cosas, disfrazaba su intensa presencia sexual con un manto de dulce timidez. Sab&iacute;a que esto excitaba m&aacute;s a los hombres. Lo sab&iacute;a s&iacute;, pero no lo exploraba. Su mente se interpon&iacute;a continuamente en sus impulsos sexuales.<\/p>\n<p>Se sirvi&oacute; su caf&eacute;. La taza que Jonathan le hab&iacute;a regalado le parec&iacute;a insulsa, pero igualmente la usaba. Paso otra vez frente al espejo. Se detuvo a mirar lo bien que le quedaba ese conjunto de encaje. Como si hubiera sido hecho exactamente a su medida. Noto las transparencias del corpi&ntilde;o que dejaban entrever sus pezones, a&uacute;n excitados. Se mir&oacute; de frente, y despu&eacute;s se dio vuelta para verse la cola. La parte de atr&aacute;s del colaless se met&iacute;a entre sus gl&uacute;teos. Al verse sinti&oacute; cosquillas, pero cuando los pensamientos sexuales intentaron invadirla de nuevo, los cort&oacute; de cuajo. Se hac&iacute;a tarde, ten&iacute;a que salir en 5 minutos.<\/p>\n<p>Termin&oacute; de vestirse. La reuni&oacute;n con el ministro era muy importante, ten&iacute;a que estar acorde. Eligi&oacute; una pollera de gabardina elastizada color coral, bolso y zapatos a tono, y camisa blanca. La pollera se ce&ntilde;&iacute;a firmemente a su abdomen y se abr&iacute;a un poco a la altura a sus caderas, remarcando su magn&iacute;fica silueta. La camisa era ajustada y de mangas largas. Decidi&oacute; ponerla dentro de la pollera y dejar los primeros 2 botones desabrochados, para insinuar su escote. Mientras bebi&oacute; su caf&eacute;, se maquill&oacute; y cuando termin&oacute; tom&oacute; su abrigo y parti&oacute; hac&iacute;a el congreso.<\/p>\n<p>Joselyn era puntual. Siendo las 8 de la ma&ntilde;ana estaba cruzando el control de seguridad. No pudo dejar de notar la mirada de los guardias, que la desnudaron con sus ojos perversos, llenos de lujuria. No iba a aceptarlo, pero esto la excitaba. Les devolvi&oacute; una sonrisa, una sonrisa c&oacute;mplice disfrazada de su dulce timidez. &ndash;Buenos d&iacute;as, fue todo lo que pudieron decir los guardias mientras la admiraban.<\/p>\n<p>Los hombres la deseaban. No iba a aceptarlo, pero&hellip;<\/p>\n<p>Piso 1, ala oeste, Honorable Congreso de la Naci&oacute;n. &ldquo;Dr. Liam Brest, diputado de la Naci&oacute;n&rdquo; dec&iacute;a el cartel de bronce pegado a la izquierda de la puerta tras la que se encontraba una gran oficina com&uacute;n con los escritorios del equipo de Joselyn. Liam hab&iacute;a modernizado las instalaciones con plantas, cortinas y muebles. Eran las oficinas m&aacute;s modernas del congreso. Las ventanas izquierdas daban a la calle, y a la derecha se encontraba la oficina de Joselyn, tambi&eacute;n con toques modernos y sofisticados, separada del resto de los escritorios por una puerta y pared de vidrio. Al fondo de la sala com&uacute;n, frente a la puerta de ingreso, hab&iacute;a 3 ventanas interiores y una puerta de vidrio. De las 3 ventanas, 2 correspond&iacute;an a la sala de reuniones (donde se recib&iacute;an las visitas) y 1 al despacho personal del diputado, que quedaba separado del resto de los escritorios por la puerta. Casi siempre las cortinas americanas de las 3 ventanas estaban abiertas, y desde los escritorios se pod&iacute;a ver tanto la sala de reuniones como el despacho. Esa ma&ntilde;ana, las 3 estaban cerradas.<\/p>\n<p>Joselyn entr&oacute; a la sala, 8:10 de la ma&ntilde;ana. Detr&aacute;s suyo entr&oacute; Jonathan, que la salud&oacute; apresuradamente. Jonathan no se detuvo ni un segundo. No la observ&oacute;, no la oli&oacute;, no la admiro. Le dio un corto beso, como quien no quiere la cosa, y sigui&oacute; su camino. Joselyn no sinti&oacute; frustraci&oacute;n, de ninguna manera. Sinti&oacute; ira. Sinti&oacute; el peso de la rutina. Sinti&oacute; el corto beso como un tr&aacute;mite m&aacute;s que hab&iacute;a que hacer. Sinti&oacute; que esa relaci&oacute;n pronto iba a terminar, quiz&aacute;s con el invierno. Mientras Jonathan fue a su escritorio, Joselyn salud&oacute; al resto de su equipo. Habl&oacute; brevemente de la importancia de ese d&iacute;a y mientras hablaba, mirando de frente al despacho del diputado, not&oacute; las corinas cerradas. Deb&iacute;a ser por la visita &iquest;Liam ya estaba all&iacute;? Liam&hellip;<\/p>\n<p>&ndash;Conc&eacute;ntrate, se dijo.<\/p>\n<p>Termin&oacute; con la oratoria y se dirigi&oacute; a su oficina. Cuando abri&oacute; la puerta de vidrio lo sinti&oacute;. Sinti&oacute; su perfume, el perfume del diputado. Era inconfundible &iquest;Estaba alucinando? No. Era real. Ese perfume tan varonil. Madera, tabaco y cuero. Se parec&iacute;a al de su profesor. Volvi&oacute; a sentir cosquillas entre sus piernas y alrededor de su ombligo. Volvi&oacute; cortar el pensamiento. &#8211; Puedo con esto, pens&oacute;.<\/p>\n<p>Definitivamente el diputado hab&iacute;a estado all&iacute;. Joselyn sigui&oacute; el rastro del perfume, iba directo hacia su escritorio. La presencia de Liam estaba por todos lados. Todo parec&iacute;a tal cual como la hab&iacute;a dejado al irse el d&iacute;a anterior, salvo por la foto. Una foto de ella con sus amigas en una playa del caribe. &ndash; A ti no te dej&eacute; ah&iacute;, susurr&oacute;. A juzgar por el perfume impregnado en la foto, Joselyn habr&iacute;a jurado que el diputado la hab&iacute;a tenido entre sus manos, y no solo eso, lleg&oacute; a pensar que incluso que podr&iacute;a haberse frotado con ella &#8211; &iquest;Por d&oacute;nde?, la cruz&oacute; un perverso pensamiento. Otra vez las cosquillas. Otra vez el calor, recorriendo su cuerpo. No iba a poder, dudaba si iba a poder contenerse cuando lo tuviera en frente. Tom&oacute; la foto, volvi&oacute; a olerla, cuando vio otro detalle: sobre el teclado de su computadora, hab&iacute;a un memo amarillo de los que ella usaba, con un mensaje. La tinta roja con la inconfundible letra del diputado dec&iacute;a: &ldquo;No quise molestarte a tu tel&eacute;fono, te espero en mi oficina cuanto antes, para ultimar los detalles de la reuni&oacute;n con el ministro. L. B.&rdquo; Liam ya estaba all&iacute;. Su perfume, de nuevo su perfume.<\/p>\n<p>Jonathan se asom&oacute; por la puerta. &ndash; Dej&eacute; el proyecto final y los anexos I y III corregidos en el primer caj&oacute;n&hellip; &#8211; dijo, con tono sobrio y aburrido. Joselyn escondi&oacute; r&aacute;pidamente la foto y el memo tras la pantalla de su computadora, abri&oacute; el caj&oacute;n y solo respondi&oacute; &ldquo;Gracias&rdquo;. Jonathan volvi&oacute; a irse sin decir nada, sin notarla, sin sentirla. En ese momento ni siquiera la ira pod&iacute;a opacar la excitaci&oacute;n de Joselyn, que tom&oacute; su agenda, su birome rojo, el proyecto de ley y sus anexos, y se parti&oacute; a reunirse con el del diputado.<\/p>\n<p>Dio 3 golpecitos en la puerta. 3, no iba a olvidarlo jam&aacute;s. &ndash; Adelante &ndash; dijo Liam desde el interior. Joselyn abri&oacute; la puerta y el perfume, de nuevo, el perfume. Las cosquillas, el calor. Entr&oacute; al despacho. El diputado estaba parado hablando por celular de frente a una ventana que daba a la calle y de espaldas a ella. Se dio vuelta y le hizo un gesto para que se sentase. Llevaba un pantal&oacute;n azul, muy ajustado, que le marcaba los gl&uacute;teos y&hellip; su hombr&iacute;a. Joselyn no pudo disimular, su mirada se fij&oacute; all&iacute;, justo entre las piernas del diputado. &Eacute;l se dio cuenta &#8211; &iquest;Se dio cuenta?, se pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n de Joselyn comenz&oacute; a acelerarse y, aunque quisiera cortar los pensamientos, su cuerpo hablaba por ella. Con solo ver el bulto que se mercaba en ese pantal&oacute;n ajustado las cosquillas entre las piernas se convirtieron en un calor intenso que llegaba hasta su ombligo, sus pezones se pararon y sus partes se humedecieron. Ya no pod&iacute;a frenarlo. Mientras el diputado continuaba con su conversaci&oacute;n caminaba por todo el despacho. Joselyn no pudo evitar seguir mir&aacute;ndolo. Llevaba una camisa blanca, de algod&oacute;n, que le marcaba los brazos y los pectorales. De espalda realmente parec&iacute;a un toro. Sus manos enormes, su barba y su pelo perfectamente acomodos, su virilidad, su sexual presencia. El diputado se par&oacute; nuevamente de frente a ella. Un cintur&oacute;n marr&oacute;n se ajustaba sobre su cintura y el pantal&oacute;n le marcaba sus piernas, y de nuevo, su hombr&iacute;a. Joselyn not&oacute; que hab&iacute;a cambiado de tama&ntilde;o &ndash; Me mir&oacute; el escote, se dijo. Se sonroj&oacute;. A esta altura, el calor en su cuerpo era fuego. Y su perfume, siempre su perfume.<\/p>\n<p>El diputado sigui&oacute; con la conversaci&oacute;n telef&oacute;nica. Mientras caminaba por el despacho, cerr&oacute; las cortinas de la ventana que daba a la calle, dejando que una peque&ntilde;a hendidura por la que entraba la t&iacute;mida luz de la ma&ntilde;ana de oto&ntilde;o. Despu&eacute;s fue hac&iacute;a la puerta y la trab&oacute;, suavemente. Abri&oacute; con los dedos la cortina americana de la ventana que daba a la sala com&uacute;n, mir&oacute; hacia los escritorios y la volvi&oacute; a cerrar. Volvi&oacute; a caminar y se par&oacute; justo frente a de Joselyn, que estaba sentada en el sill&oacute;n del escritorio. Su cara hab&iacute;a quedado justo a la altura del creciente bulto en el pantal&oacute;n ajustado del diputado. No pudo evitar sonrojarse. Se sinti&oacute; mojada, excitada, caliente; y al mismo tiempo sucia, p&uacute;dica e infiel. Baj&oacute; la cabeza y miro al suelo, t&iacute;midamente.<\/p>\n<p>El diputado le acarici&oacute; el cabello y, con sus grandes dedos, le levant&oacute; la cabeza desde el ment&oacute;n, obligando a Joselyn a mirarlo. Ella mir&oacute; hacia arriba y &eacute;l diputado la miraba fijamente, mientras segu&iacute;a hablando por tel&eacute;fono. La tensi&oacute;n sexual entre ambos llegaba a su punto m&aacute;ximo. El aire estaba viciado de sexualidad y hormonas. Joselyn estaba en otro plano, ya no pod&iacute;a distinguir ninguna palabra de la conversaci&oacute;n telef&oacute;nica. Solo pod&iacute;a sentir el perfume: madera, cuero y tabaco; y su cuerpo, que era una hoguera de sensaciones. El diputado solt&oacute; el ment&oacute;n de Joselyn y dirigi&oacute; la mano que ten&iacute;a libre hacia el escote de Joselyn. Separo a&uacute;n m&aacute;s los botones que estaban abiertos, y mir&oacute; detenidamente sus tetas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s tom&oacute; el tercer bot&oacute;n entre sus dedos. Joselyn lo detuvo poniendo su mano suavemente sobre la de &eacute;l, pero &eacute;l no se corri&oacute;. Dej&oacute; su mano sobre el bot&oacute;n, como pidiendo permiso. Joselyn dud&oacute;. Dudaba. Se sent&iacute;a sucia, se sent&iacute;a infiel. Esto no estaba bien, no era lo que hab&iacute;a aprendido. Pero mientras la culpa la inundaba, su mano solt&oacute; la del diputado, d&aacute;ndole permiso para desabrochar el bot&oacute;n. Mir&oacute; hacia arriba, hacia el rostro perfecto de su amante y sus ojos color miel, y &eacute;l le devolvi&oacute; la mirada.<\/p>\n<p>Liam desprendi&oacute; los botones, de a uno. Sus manos eran suaves y sus movimientos perfectos y sutiles. Nunca le sac&oacute; los ojos de encima. La deseaba, la desnudaba con la mirada, la ol&iacute;a y la sent&iacute;a. Mientras, segu&iacute;a hablando por tel&eacute;fono. La camisa de Joselyn qued&oacute; totalmente abierta. Las transparencias de su corpi&ntilde;o blanco dejaban ver la erecci&oacute;n de sus pezones. &Eacute;l la mir&oacute; fijamente y comenz&oacute; a masajear uno de sus pechos, y luego el otro, y luego los 2. Su mano era tan grande. La meti&oacute; por debajo del corpi&ntilde;o y masaje&oacute; sus pezones con cierta dulzura. Joselyn notaba como segu&iacute;a aumentando el tama&ntilde;o del bulto del pantal&oacute;n. Ya no pod&iacute;a m&aacute;s, quer&iacute;a verlo desnudo. Quer&iacute;a sentirlo, como en sus fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>El diputado tom&oacute; con suavidad la mano izquierda de Joselyn y la puso sobre su hombr&iacute;a, para que ella lo masajeara. Joselyn pudo sentir la dureza del pene debajo del pantal&oacute;n, pero otra vez sinti&oacute; culpa. El sentimiento hizo que sacara la mano. El diputado la mir&oacute; con suspicaz ternura y, mientras segu&iacute;a hablando por tel&eacute;fono, baj&oacute; el cierre de la cremallera y sac&oacute; la verga del calzoncillo, mientras de masturbaba. Joselyn mir&oacute; hacia arriba, hac&iacute;a sus ojos, y despu&eacute;s mir&oacute; directamente su hombr&iacute;a. La escena perfectamente er&oacute;tica y pornogr&aacute;fica, m&aacute;s a&uacute;n que las que hab&iacute;a imaginado, y Joselyn ya no pod&iacute;a resistirse, su excitaci&oacute;n era tal que no exist&iacute;a espacio para su mente. Los sentimientos de culpa hab&iacute;an desaparecido. Se dej&oacute; llevar por el instinto animal que la dominaba. Solo deseaba met&eacute;rselo en la boca. Y lo hizo. Corri&oacute; la mano del diputado y tom&oacute; su miembro con la suya.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a no hab&iacute;a alcanzado su m&aacute;xima erecci&oacute;n, pero ya dejaba suponer su enorme tama&ntilde;o. Lo toc&oacute;, lo mir&oacute;, era perfecto. Mientras lo masturbaba not&oacute; como la sangre flu&iacute;a, aumentando m&aacute;s el tama&ntilde;o. Baj&oacute; la otra mano que ten&iacute;a libre hasta su cl&iacute;toris, y empez&oacute; a tocarse, como en la ducha esa misma ma&ntilde;ana. Sigui&oacute; tocando la verga del diputado y cuando no pudo aguantar m&aacute;s se la meti&oacute; en la boca. Succion&oacute; suavemente el glande, Liam se estremeci&oacute;. Joselyn succion&oacute; m&aacute;s, acompa&ntilde;ando la succi&oacute;n con movimientos de su mano. Sinti&oacute; su boca llena del miembro de Liam. Sinti&oacute; las pulsaciones, la sangre y su calor. Sinti&oacute; como Liam llegaba a la erecci&oacute;n m&aacute;xima y sinti&oacute; como en un momento su verga le ocupaba toda la boca.<\/p>\n<p>Sigui&oacute; succionado y acompa&ntilde;ando los movimientos con sus manos, una sobre &eacute;l y la otra sobre ella. Mientras se estimulaba el cl&iacute;toris, dej&oacute; que un dedo se meta en su interior. Sinti&oacute; su propia humedad y la temperatura de su cuerpo &iexcl;Las descargas de placer eran tan fuertes, tan intensas! Joselyn acab&oacute;. Con la enorme y dura verga del diputado en su boca y toc&aacute;ndose como ella sab&iacute;a lleg&oacute; a uno de los orgasmos m&aacute;s fuertes de su vida. Hasta ese momento&hellip;<\/p>\n<p>El diputado no pudo dejar de sentir el orgasmo de Joselyn, y su excitaci&oacute;n aument&oacute; a&uacute;n m&aacute;s (si cabe posibilidad). La sujet&oacute; de la cabeza con la mano que ten&iacute;a libre, y mientras ella se quedaba quieta, aun con una mano entre sus piernas, &eacute;l se mov&iacute;a hacia adelante y hacia atr&aacute;s, haci&eacute;ndole el amor en la boca. Con la mano que ten&iacute;a libre, Joselyn lo agarr&oacute; por sus duros gl&uacute;teos y lo empuj&oacute; conta ella, obligando a que el miembro entrara m&aacute;s, m&aacute;s profundo hasta su garganta, provoc&aacute;ndole algunas arcadas. Era obvio que esto le daba m&aacute;s placer al diputado &iquest;y a ella?<\/p>\n<p>Liam colg&oacute; el tel&eacute;fono. Su respiraci&oacute;n estaba agitada y su coraz&oacute;n lat&iacute;a r&aacute;pido. Pod&iacute;a sentir toda la sangre de su cuerpo detenida entre las piernas. El calor lo recorr&iacute;a entero, sent&iacute;a que pod&iacute;a acabar en cualquier momento. Sac&oacute; la verga de la boca de Joselyn. Ella lo mir&oacute;, hac&iacute;a arriba, hacia sus ojos color miel; con esa mezcla de timidez y de dulzura. Con la camisa abierta y sus pezones apunt&aacute;ndolo, amenazantes. &Eacute;l la mir&oacute; a ella, la mir&oacute; ya no tiernamente, ya como un animal, deseando comerla. Sin hablarle, la tom&oacute; de la mano e hizo que se levantara. Ella era de estatura un poco menor, por lo que segu&iacute;a mirando hacia arriba. Sin hablar, segu&iacute;an sin hablar. Volvi&oacute; a mirarla y se dej&oacute; llevar por su instinto animal. Su canibalismo. Con su erecci&oacute;n al m&aacute;ximo, la tom&oacute; de la cintura con las dos manos y casi sin esfuerzo la subi&oacute; al escritorio. Se pos&oacute; entre sus piernas y comenz&oacute; a frotarse contra ella, levantado su pollera con cada movimiento.<\/p>\n<p>Clav&oacute; la mirada en sus ojos, mientras con una mano desabrochaba h&aacute;bilmente su corpi&ntilde;o. Las tetas de Joselyn quedaron desnudas, eran perfectas &iexcl;Sus pezones estaban tan duros! El diputado no pudo dejar de mirar las hermosas tetas de su amante, sus pezones, su dulzura. Y su mirada cambi&oacute;, ya no era un hombre. La perversi&oacute;n y la lujuria lo poseyeron. Liam se quit&oacute; la camisa y estrujo los pechos de Joselyn violentamente. Despu&eacute;s se acerc&oacute; a su cara, la mir&oacute; fijamente a los ojos y le dio un apasionado beso &iexcl;Sus lenguas se enredaron con tanta intensidad! Hab&iacute;an comenzado a comerse. Comerse sus bocas y sus labios, su carne. Con un movimiento brusco, la sujet&oacute; del cuello. El apret&oacute;n era intenso pero suave.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a mirarla a los ojos. Ambos respiraron agitadamente, juntos. Como si fuera el agua de la ducha de la ma&ntilde;ana, Liam comenz&oacute; a darle besos. Primero le bes&oacute; la cara y el cuello, despu&eacute;s las tetas, una y la otra, mientras la acariciaba con sus enormes manos. Joselyn sinti&oacute; la succi&oacute;n en&eacute;rgicamente en sus pezones y Liam pudo sentir la electricidad que estos produc&iacute;an al rozarle los labios. Sigui&oacute; el recorrido por su ombligo hasta llegar entre sus piernas. Levant&oacute; un poco m&aacute;s la pollera y la despoj&oacute; de su ropa interior. Bes&oacute; los costados de sus labios y despu&eacute;s la bes&oacute; entera. Meti&oacute; su lengua dentro ella y sinti&oacute; su sabor, su exquisito sabor de mujer. Y ella lo sinti&oacute; a &eacute;l. La excitaci&oacute;n segu&iacute;a su inexorable rumbo, los 2 amantes estaban extasiados. Mientras recorr&iacute;a con los labios y la lengua todo el sexo de Joselyn, el diputado dej&oacute; sus labios sobre el cl&iacute;toris, y lo aprision&oacute; entre estos y la lengua. Lo solt&oacute;, y mientras hac&iacute;a una sutil succi&oacute;n comenz&oacute; a estimularlo suavemente con toda la boca. Sinti&oacute; toda la sangre de Joselyn fluyendo hasta all&iacute;, como le pasaba a &eacute;l mismo.<\/p>\n<p>La erecci&oacute;n del cl&iacute;toris en su boca lo llen&oacute; de placer. Joselyn lo tom&oacute; de la cabeza &ndash; Nunca salgas de ah&iacute;, susurr&oacute;. Est&aacute; vez el orgasmo fue m&aacute;s fuerte, m&aacute;s fuerte que el m&aacute;s fuerte que hab&iacute;a tenido. Joselyn lo sujet&oacute; fuertemente de la cabeza con ambas manos, lo presion&oacute; sobre su sexo, oblig&aacute;ndolo a comerla, y dej&oacute; fluir ese orgasmo tan incre&iacute;ble. Esto s&iacute; era el cl&iacute;max, esto s&iacute; era &eacute;xtasis. Sus piernas temblaban y ella entera se contrajo para dejar escapar su esencia en la boca de Liam. &Eacute;l lo sinti&oacute;, sinti&oacute; todo. Sinti&oacute; su gusto, su olor, su sexo y su &eacute;xtasis. Sinti&oacute; la dureza del cl&iacute;toris, que estaba incluso m&aacute;s firme que los pezones. Sinti&oacute; como Joselyn se contrajo y como se relaj&oacute; luego, despu&eacute;s de los espasmos org&aacute;smicos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos segundos de respirar sobre ella, el diputado se levant&oacute;, m&aacute;s animal que nunca. Volvi&oacute; a besarla con pasi&oacute;n pornogr&aacute;fica. Joselyn sinti&oacute; su propio sabor, y esto la excit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Con un aterciopelado movimiento la hizo ponerse de pie y luego, m&aacute;s bruscamente, la puso de espalda. Se frot&oacute; contra ella y apoy&oacute; su pecho y su abdomen en los m&uacute;sculos de la espalda de su amante. Acarici&oacute; la curva trasera que se marcaba en su cintura, y afirm&oacute; la verga conta su culo, tan duro como el de &eacute;l. Ella pudo sentir cada mil&iacute;metro de su suave piel en contacto con la suya. &Eacute;l nunca dej&oacute; de frotarse, de tocarla, de sentirla. Su erecci&oacute;n segu&iacute;a en el punto m&aacute;ximo, ya no pod&iacute;a m&aacute;s. Joselyn se mov&iacute;a dulcemente, ya como mujer, ya como gata.<\/p>\n<p>&Eacute;l la agarr&oacute; la fuertemente de las tetas, desde atr&aacute;s, y la obligo a tirarse hacia adelante. Joselyn termin&oacute; con la cola levantada y los pechos apoyados en el escritorio. Era el momento. Ninguno de los dos pod&iacute;a soportar tanta calentura. Ella quer&iacute;a sentirlo dentro &iexcl;lo deseaba hace tanto! y estaba a punto de suceder. &Eacute;l solo pensaba en poseerla, en inyectarla con su hombr&iacute;a. El diputado le levant&oacute; nuevamente la pollera y Joselyn gir&oacute; su cabeza para mirarlo. Era perfecto. Su cuerpo, su pecho, su abdomen. Pod&iacute;a ver la suavidad de su piel. Joselyn sinti&oacute; como el diputado empez&oacute; a rozar todas sus partes con la punta de su verga, y la meti&oacute;. Primero lento, casi con amor. &Eacute;l sinti&oacute; el calor y la humedad, y ella sinti&oacute; como cada cent&iacute;metro de &eacute;l la penetraba; y la hac&iacute;a sentir mujer, amante, infiel, puta. Ya no exist&iacute;a la culpa ni el miedo. Ya no hab&iacute;a m&aacute;scaras, no ten&iacute;a que aparentar ni ocultarse, porque asumi&oacute; lo mucho que le gustaba todo lo que estaba experimentando.<\/p>\n<p>Y gimi&oacute;. Gimi&oacute; sin importarle la gente que hab&iacute;a del otro lado. Ni siquiera le importo que Jonathan estuviera escuchando. Gimi&oacute; y gimi&oacute;, mientras Liam segu&iacute;a posey&eacute;ndola, ahora m&aacute;s r&aacute;pido. Ya no quedaban rastros de dulzura, el hombre era m&aacute;s animal que nunca. Un animal que solo pensaba en poseer y en acabar. Quer&iacute;a volcar toda su semilla dentro de su hembra. Como era de esperar, Liam lleg&oacute; al cl&iacute;max, envuelto en un torbellino de fuego, sexo, pasi&oacute;n y sudor. Agarr&oacute; firmemente las tetas de su amante, se qued&oacute; inm&oacute;vil sintiendo las cosquillas recorriendo todo su pubis y ella hizo el resto. Mientras el permanec&iacute;a inm&oacute;vil ella se movi&oacute; gatunamente sobre &eacute;l, sobre su verga. El orgasmo no tard&oacute; en llegar, lo sigui&oacute; la eyaculaci&oacute;n. Tanta excitaci&oacute;n hizo que el diputado acabara como cuando era adolescente. Se convulsion&oacute; sobre ella; y en ese momento, justo en ese momento, cuando la erecci&oacute;n era m&aacute;xima y Joselyn pod&iacute;a sentir la entrada y la salida del miembro de Liam, y el roce de este contra su cl&iacute;toris y su zona G, alcanz&oacute; el (ahora s&iacute;) orgasmo m&aacute;s intenso de su vida. Un orgasmo que no podr&eacute; describir con palabras. Sinti&oacute; contraerse todo su cuerpo, sinti&oacute; la energ&iacute;a sexual atraves&aacute;ndola y sinti&oacute; a su vagina presionarlo todo, porque si, sinti&oacute; que todo el diputado estaba dentro suyo. Y gimi&oacute;. Gimi&oacute;.<\/p>\n<p>9:45 de la ma&ntilde;ana. Suena el intercomunicador del despacho. Los dos amantes se estaban terminado de acomodar. Joselyn a&uacute;n se sent&iacute;a h&uacute;meda y agitada. La semilla del diputado se derramaba entre sus piernas. Hab&iacute;a llegado el ministro.<\/p>\n<p>&#8211; Puedo con esto, pens&oacute;.<\/p>\n<p>Y su perfume. Siempre su perfume.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7 Joselyn despert&oacute; agitada. Eran las 7 am de un d&iacute;a de abril. Un poco de claridad oto&ntilde;al entraba por la ventana. Su coraz&oacute;n lat&iacute;a r&aacute;pido y su sexo estaba mojado. Hab&iacute;a tenido otro sue&ntilde;o er&oacute;tico, otro de los repetidos que ten&iacute;a fantaseando con su jefe. 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