{"id":47473,"date":"2024-06-05T22:00:00","date_gmt":"2024-06-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-06-05T22:00:00","modified_gmt":"2024-06-05T22:00:00","slug":"mis-dudas-sobre-adriana-capitulo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mis-dudas-sobre-adriana-capitulo-2\/","title":{"rendered":"Mis dudas sobre Adriana (cap\u00edtulo 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47473\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Los invito a leer las partes anteriores a esta para seguir el hilo de la historia.<\/p>\n<p>Cuando recogimos a Gabriela no me pareci&oacute; tan enferma como dec&iacute;a, es m&aacute;s, me pareci&oacute; que era una simple pataleta de vieja consentida que quer&iacute;a llamar la atenci&oacute;n, Adriana las hacia cada rato y yo ya estaba acostumbrado a sus berrinches. Sin embargo, y dejando esos temas atr&aacute;s, nos toc&oacute; ir a su apartamento por sus &ldquo;medicinas&rdquo; y sus cosas. En esa vuelta nos demoramos casi hora y media que retraso nuestros planes y, por supuesto, agarramos todo el tr&aacute;fico de la noche, de los que &mdash;como nosotros&mdash; tambi&eacute;n quer&iacute;an llegar alg&uacute;n d&iacute;a a sus casas a descansar, si a eso se le pod&iacute;a llamar descanso. Aparte, y como Julieta era la que se sab&iacute;a el camino y no iba ni cerca de nosotros como hab&iacute;amos quedado, nos perdimos al llegar al pueblo y fue Sebasti&aacute;n el que tuvo que salir a buscarnos para guiarnos hasta la quinta mucho despu&eacute;s de la hora acordada. Es decir, el viaje que deb&iacute;a durar cinco horas termin&oacute; durando para nosotros casi nueve.<\/p>\n<p>Estaba rendido, agotado como pocas veces en mi vida. Lo &uacute;nico que quer&iacute;a hacer era llegar a cualquier cama y acostarme a dormir hasta el lunes siguiente, no quer&iacute;a despertarme nunca m&aacute;s; aunque la verdad, de haber sabido lo que el viaje me deparaba, eso deb&iacute; haber hecho: no volver a abrir los ojos para no darme cuenta de toda la perversi&oacute;n que me rodeaba.<\/p>\n<p>Cuando nos encontramos con Sebasti&aacute;n, nos dimos cuenta que iba muy animado, con una cara de ponqu&eacute; propia de haber echado un buen polvo con su novia, los imagin&eacute; estrenado catre mientras a nosotros nos tocaba estrenas columna vertebral y muletas por la molida de ese carro. En el camino, Sebasti&aacute;n dijo un mont&oacute;n de cosas que ya hab&iacute;an hecho &mdash;porque a ellos si les hab&iacute;a ido muy bien de camino y solo hab&iacute;an gastado las cuatro horas de camino previstas&mdash;, ya hab&iacute;an comido algo en un restaurante en el pueblo, luego hab&iacute;an comprado las bebidas y lo que faltaba, ya hab&iacute;an nadado, ya hab&iacute;an re&iacute;do y hasta ya hab&iacute;an bailado cerca al borde de la piscina. Adem&aacute;s, dijo que la quinta, era espectacular, como la de un millonario europeo. Todo estaba en orden y era perfecto. Dijo que se hab&iacute;an repartido las habitaciones a juego de moneda y que nosotros con Adriana y yo hab&iacute;amos ganado el juego porque nos hab&iacute;a tocado la habitaci&oacute;n de arriba que era m&aacute;s grande y ten&iacute;a balc&oacute;n, mientras a todos ellos les hab&iacute;an tocado las dos habitaciones del primer piso, aunque tampoco desmeritaban mucho de la nuestra.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y la piscina qu&eacute; tal? &mdash;pregunt&oacute; Gabriela, que ya parec&iacute;a m&aacute;s animada.<\/p>\n<p>&mdash;Espectacular, es incre&iacute;ble. Y con el clima del pueblo todav&iacute;a est&aacute; tibia. Ellas se quedaron nadando cuando sal&iacute;, yo creo que todav&iacute;a estar&aacute;n ah&iacute; metidas. Est&aacute;n felices.<\/p>\n<p>Eso me despabil&oacute; un poco, saber que Adriana ya hab&iacute;a estado en bikini frente al duro de Sebasti&aacute;n me pon&iacute;a los pelos de punta, no me gustaba la idea de que exhibiera su cuerpo as&iacute;, no me parec&iacute;a apropiado, aunque ya me sent&iacute;a seco hasta para protestar por algo que ya no pod&iacute;a controlar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;&Oacute;sea que ya estrenaron la piscina como se debe? &mdash;pregunt&oacute; burl&oacute;n Mauricio.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues claro! &mdash;contest&oacute; Sebasti&aacute;n animado y con algo de doble sentido que mi cansancio no me dej&oacute; entender&mdash; ya estuvo nuestra parte hecha. Y la cosa promete mucha piel, &iquest;no cierto, Carlitos? &mdash;me dijo code&aacute;ndome y sonriendo a&uacute;n m&aacute;s p&iacute;caro.<\/p>\n<p>Yo no entend&iacute; lo que me quiso decir y apenas le contest&eacute; con una sonrisa, ni siquiera sent&iacute;a las fuerzas suficientes para levantar la mirada y rega&ntilde;arlo por mirarle el culo a mi mujer.<\/p>\n<p>Como a los diez minutos llegamos a la quinta, Sebasti&aacute;n se baj&oacute; para abrir la puerta y entrar el carro. Ya era casi la una de la ma&ntilde;ana y por eso ni Adriana ni Julieta salieron a recibirnos como lo merec&iacute;amos despu&eacute;s de tanto esfuerzo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y las chicas? &mdash;pregunt&oacute; Mauricio tan extra&ntilde;ado como yo por la ausencia de las bienvenidas.<\/p>\n<p>&mdash;Debieron caer como focas &mdash;contest&oacute; Sebasti&aacute;n mientras termin&aacute;bamos de sacar todas las maletas del ba&uacute;l del carro&mdash; claro fue que la lucha en la piscina fue fuerte, nos dimos muy fuerte.<\/p>\n<p>&mdash;Me imagin&oacute; &mdash;dijo sonriendo Gabriela.<\/p>\n<p>La verdad, apenas si vi de reojo la quinta y su famosa piscina, se ve&iacute;a bien, pero yo ya llevaba los ojos cerrados y la mirada perdida. Sebasti&aacute;n nos mostr&oacute; la cocina, donde guardamos como pudimos toda la carne y las cosas que llev&aacute;bamos y luego nos ense&ntilde;&oacute; las habitaciones. Sub&iacute; con &eacute;l hasta la puerta de nuestro cuarto y antes de entrar me dijo algo que hasta ahora comienzo a entender:<\/p>\n<p>&mdash;No hagas mucho ruido, que la pobre cay&oacute; como una piedra despu&eacute;s de todo el ejercicio.<\/p>\n<p>Me dio una palmada en la espalda y baj&oacute; mientras yo, con el cuidado que &eacute;l me hab&iacute;a dicho, me quit&eacute; los zapatos, abr&iacute; la puerta y comenc&eacute; a caminar hacia la cama. En efecto, Adriana estaba tan dormida que ni sinti&oacute; mi presencia, estaba de espaldas, sin ninguna sabana encima y, para mi sorpresa, completamente desnuda.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; mir&aacute;ndola un momento. Lo primero que me dio fueron ganas de quitarme toda la ropa y tir&aacute;rmele encima para cog&eacute;rmela como en mis mejores &eacute;pocas, pero ella parec&iacute;a tan profunda y tan cansada que ni siquiera se mov&iacute;a, seguramente ni siquiera sentir&iacute;a mi pito delgaducho si se lo met&iacute;a en ese momento. Entonces, resignado me quit&eacute; la ropa, me dej&eacute; en calzoncillos y con ese mismo cuidado me acost&eacute; a su lado sin moverme mucho para no despertarla. Su cuerpo se ve&iacute;a precioso iluminado por los rayos de la luna que entraban por las ranuras entre las persianas, su cintura se ve&iacute;a m&aacute;s delgada y su culo se ve&iacute;a redondo, como una monta&ntilde;a gigantesca. Me la imagin&eacute; con el bikini negro nadando en la piscina, a Sebasti&aacute;n con la boca abierta mir&aacute;ndola mientras disimulaba su erecci&oacute;n bajo el agua y a Julieta jugando entre los dos como la ni&ntilde;a grande que parec&iacute;a ser.<\/p>\n<p>Me los imagin&eacute; riendo, jugando, ellas sobre los hombros de &eacute;l, y &eacute;l aprovechando la ocasi&oacute;n para meterle mano a su novia y, cuando se dejara, a mi mujer tambi&eacute;n. Me los imagin&eacute; riendo por el descuido de Adriana al salir del agua mientras su bikini ced&iacute;a, dej&aacute;ndole una teta al descubierto &mdash;una vez, en otro paseo hac&iacute;a muchos a&ntilde;os, ya le hab&iacute;a pasado con ese bikini, se le hab&iacute;a salido una teta y todos los que est&aacute;bamos a su alrededor la hab&iacute;amos visto &mdash;. Me imagin&eacute; la cara de Sebasti&aacute;n aturdido mientras mi mujer re&iacute;a por el descuido, pero seguir&iacute;a jugando y ese juego seguir&iacute;a un poco m&aacute;s osado debido a sus miradas c&oacute;mplices.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; un momento as&iacute; mientras me imaginaba esa escena. Pero, Adriana me hab&iacute;a dicho que el bikini negro estaba viejo y que se hab&iacute;a comprado otro &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a el nuevo? &iquest;Tambi&eacute;n seria negro? &iquest;Ser&iacute;a igual de grande o este ser&iacute;a m&aacute;s chiquito? Esos d&iacute;as me hab&iacute;a dicho que no me iba a mostrar nada de lo que se hab&iacute;a comprado, que prefer&iacute;a darme la sorpresa y yo hab&iacute;a aceptado su desaf&iacute;o.<\/p>\n<p>Me la imagin&eacute; con mil vestidos de ba&ntilde;o, hasta que se me ocurri&oacute; que salir de la duda ser&iacute;a tan sencillo como levantar la cabeza y buscar alrededor el bikini que se hab&iacute;a puesto esa noche. Estaba cansado, pero el morbo pudo m&aacute;s conmigo. Levant&eacute; despacio la cabeza y busqu&eacute; por encima de las cosas que pod&iacute;a reconocer en la oscuridad, no vi bikinis por ninguna parte, de hecho, no vi ninguna clase de ropa por ninguna parte. Un escalofr&iacute;o recorri&oacute; mi cuerpo &iquest;Y si se hab&iacute;an metido a las piscina desnudos?<\/p>\n<p>Sin pensarlo mucho me levant&eacute; a buscar su bikini, su ropa interior, exterior, algo, pero nada. Busqu&eacute; debajo de la cama, encima de las sillas, de la mesita de noche, en el armario, pero nada, todo estaba vac&iacute;o; de hecho, ni siquiera encontr&eacute; la maleta de Adriana. Fue tanto lo que busqu&eacute; que creo alcanc&eacute; a mover su cuerpo porque ella gimi&oacute; como si estuviera tirando conmigo. Yo me qued&eacute; de pie frente a su cuerpo, pensando, analizando, tratando de atar cabos.<\/p>\n<p>&iquest;Y su ropa? &iquest;Y su bikini? &iquest;Y si se hab&iacute;an ba&ntilde;ado desnudos? Por lo que Sebasti&aacute;n nos hab&iacute;a contado, hab&iacute;an llegado a eso de las siete, lo que quer&iacute;a decir que, con vueltas y todo, se hab&iacute;an metido a la piscina a eso de las ocho, pero &mdash;ahora que recordaba&mdash; Sebasti&aacute;n llevaba una camiseta y unas bermudas playeras, pero todo estaba seco y sin rastros del ba&ntilde;o nocturno que nos hab&iacute;a contado &iquest;Y si se hab&iacute;an ba&ntilde;ado desnudos? &iquest;Y si mi mujer se hab&iacute;a ba&ntilde;ado empelota frente a ese par de casi desconocidos? No pod&iacute;a creerlo.<\/p>\n<p>Era casi imposible, pero ese maldito macho de gimnasio hac&iacute;a de todas esas maquinaciones algo posible, con &eacute;l siempre hab&iacute;a una peque&ntilde;a posibilidad de que as&iacute; hubiera sido; adem&aacute;s, su ropa no estaba por ninguna parte. Tal vez, Sebasti&aacute;n se la hab&iacute;a escondido y por eso se hab&iacute;a tenido que ba&ntilde;ar desnuda, pero &iquest;y la ropa que llevaba puesta? Porque seguro no hab&iacute;a ido a trabajar empelota. Volv&iacute; a buscar y nada. &iquest;Se habr&iacute;a atrevido a mostrarse desnuda?<\/p>\n<p>La cabeza me daba ya vueltas de tantas maquinaciones sin fundamento, tal vez solo estaba por ah&iacute; guardada o, tal vez la maleta estar&iacute;a abajo, en la sala y yo no la hab&iacute;a visto al pasar. Pero&hellip; &iquest;y por qu&eacute; estaba desnuda? Si estaba desnuda era porque no ten&iacute;a su maleta y su pijama. Seguramente, Sebasti&aacute;n le hab&iacute;a hecho la travesura de esconderle la maleta con la segunda intenci&oacute;n de verla sin ropa, de disfrutar de mi mujer como hab&iacute;a llegado a este mundo. Me puse serio. Ya me iba a escuchar en la ma&ntilde;ana cuando le hiciera el reclamo por aprovecharse as&iacute; de mi pobre mujer, claro, &eacute;l musculoso y ella apenas culosa; ese sujeto le ten&iacute;a ganas a mi mujer, estaba casi seguro, pero yo estaba dispuesto a impedirlo.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a antecedentes, a &eacute;l pocas viejas le dec&iacute;an que no, la mayor&iacute;a escurr&iacute;an la baba cuando lo ve&iacute;an y se lo soltaban apenas comenzaban a hablar con &eacute;l. Lo hab&iacute;a visto varias veces, sus conquistas apenas duraban media o una hora y ya corr&iacute;an al motel a abrirse de piernas. Deb&iacute;a tener cuidado, seguro que con Adriana quer&iacute;a hacer algo parecido y hab&iacute;a aprovechado mi infortunio con el cuento de Gabriela para&hellip; para&hellip; para el cuento de Gabriela (y pens&eacute; en algo que hasta ese momento no se me hab&iacute;a ocurrido) &iquest;Si ser&iacute;a verdad que se sent&iacute;a enferma o seria solo una excusa, parte de alg&uacute;n plan entre todos para que Sebasti&aacute;n quedara a solas con mi mujer?<\/p>\n<p>La verdad era que Gabriela no se ve&iacute;a enferma y no se hab&iacute;a mostrado enferma en todo el camino. Parec&iacute;a una excusa y, por su culpa y esa excusa, nos hab&iacute;amos demorado m&aacute;s de lo previsto &iquest;Ser&iacute;a una trampa para hacerle el caj&oacute;n a Sebasti&aacute;n y dejarlo solo con mi esposa? &iexcl;No, no pod&iacute;a ser! Adem&aacute;s, estaba Julieta, no cre&iacute;a que &eacute;l se hubiera atrevido a hacerle algo a mi mujer enfrente de su novia&hellip; pero, pod&iacute;a aprovechar alg&uacute;n descuido de ella. Adem&aacute;s, yo sab&iacute;a que Julieta dorm&iacute;a mucho y muy profundo, casi siempre que est&aacute;bamos juntos ella se quedaba dormida en alguna silla y no hab&iacute;a poder humano que la despertara &iquest;Y si la hab&iacute;a dejado dormir mientras se ba&ntilde;aba con mi mujer? &iexcl;No, no pod&iacute;a ser! Julieta era linda, era modelo de lencer&iacute;a, cierto que no ten&iacute;a las curvas de Adriana, pero era bella, sobre todo esa carita de &aacute;ngel y demonio que se gastaba; cierto que ten&iacute;a las tetas peque&ntilde;as y la cola un poco plana, pero as&iacute; eran las modelos de revistas: flacuchas y largas, ella misma nos hab&iacute;a dicho alguna vez que los est&aacute;ndares eran como los suyos: poca teta, poco culo y unas piernas largas.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a raz&oacute;n. No ten&iacute;a por qu&eacute; preocuparme, Sebasti&aacute;n lucia orgulloso a su novia y les dec&iacute;a a todos que era modelo de cat&aacute;logos de lencer&iacute;a. De hecho, cerca de su concesionario hab&iacute;a un centro comercial y adentro hab&iacute;a un local de la marca que modelaba Julieta, por supuesto, &eacute;l no desperdiciaba la oportunidad para pasearse por ah&iacute; se&ntilde;alando el afiche con su novia expuesta mientras les dec&iacute;a a todos que ese &aacute;ngel era suyo y ella lo amaba. Imposible que quisiera cambiarla a la primera por mi esposa. Pero &iquest;y si el plan lo hubieran hecho entre los dos?<\/p>\n<p>Si, pod&iacute;a ser, record&eacute; que Mauricio me hab&iacute;a contado que a Julieta tambi&eacute;n le gustaban las mujeres y los porros, que alguna vez Sebasti&aacute;n le hab&iacute;a dicho que antes de &eacute;l ella hab&iacute;a salido con otra modelo; eso al parecer era algo muy normal en su ambiente, en su medio, pero en el nuestro no, nosotros no est&aacute;bamos acostumbrados a esos t&eacute;rminos, al parecer, mi mujer y yo &eacute;ramos las ovejas sanas en medio de los lobos. Deb&iacute;amos tener cuidado.<\/p>\n<p>De repente, mi mujer de nuevo se movi&oacute;, como sintiendo mis ojos sobre su cuerpo desnudo, incomod&aacute;ndola e invadi&eacute;ndola. Decid&iacute; volverme a acostar. Aun as&iacute;, ya no pude dormir. Todas esas dudas me sofocaban, me daban vueltas en la cabeza y me revolv&iacute;an las tripas. Deb&iacute;a calmarme, dejar de convocar incoherencias. De seguro, ning&uacute;n acto pervertido hab&iacute;a pasado en mi ausencia. Estaba casi seguro de mi esposa, no casi, completamente seguro de mi mujer. Adriana jam&aacute;s me hab&iacute;a dado pie para pensar lo contrario de ella, siempre se hab&iacute;a comportado como una mujer integra y nunca me hab&iacute;a fallado&hellip; o, por lo menos, eso esperaba.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a encontrarme con su silueta descarada. No recordaba la &uacute;ltima vez que hab&iacute;a visto a Adriana durmiendo sin ropa, aunque me repet&iacute;a al mismo tiempo que eran solo estupideces m&iacute;as y que nada de mis maquinaciones hab&iacute;a pasado, tal vez, solo hab&iacute;an estado nadando un rato y la ropa mojada estar&iacute;a sec&aacute;ndose y ya est&aacute;. Tal vez no hab&iacute;a pasado nada, tal vez todo solo era producto de mi imaginaci&oacute;n, tal vez, en la ma&ntilde;ana resolver&iacute;a todo y la maleta con la ropa de ella aparecer&iacute;a&hellip; de cualquier forma deb&iacute;a averiguar con disimulo lo que hab&iacute;a pasado. De cualquier forma, deb&iacute;a ir con cuidado porque no me fiaba mucho de Sebasti&aacute;n. De cualquier modo, lo mejor era tener el ojo bien abierto y no dejar a mi mujer tanto tiempo sola. De cualquier forma, ella ten&iacute;a el culo en pompa y yo estaba demasiado cansado para aprovecharlo. De cualquier forma, me qued&eacute; dormido y no volv&iacute; a despertarme en toda la noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Los invito a leer las partes anteriores a esta para seguir el hilo de la historia. Cuando recogimos a Gabriela no me pareci&oacute; tan enferma como dec&iacute;a, es m&aacute;s, me pareci&oacute; que era una simple pataleta de vieja consentida que quer&iacute;a llamar la atenci&oacute;n, Adriana las hacia cada rato y yo ya estaba acostumbrado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":29038,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":{"0":"post-47473","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-series"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47473","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29038"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47473"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47473\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47473"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47473"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47473"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}