{"id":47482,"date":"2024-06-08T22:00:00","date_gmt":"2024-06-08T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-06-08T22:00:00","modified_gmt":"2024-06-08T22:00:00","slug":"aires-cordilleranos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aires-cordilleranos\/","title":{"rendered":"Aires cordilleranos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47482\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Esto pas&oacute; en el verano del 2021. Hab&iacute;a trascurrido casi un a&ntilde;o de pandemia y con mi grupo de amigos nos arrancamos a la cordillera. Era principios de a&ntilde;o as&iacute; que fue un viaje que sali&oacute; en una noche de carrete, nada de planificaciones y cosas por el estilo.<\/p>\n<p>Mochilas con todo lo necesario, carpas, abrigo y cocinillas. D&iacute;as de abundante de sol y naturaleza, acampando en medio de la nada junto al r&iacute;o, con cerveza, tabaco, m&uacute;sica al gusto y amistad de toda la vida. Todo era un encanto.<\/p>\n<p>Para beneficio m&iacute;o, no est&aacute;bamos solos, a unos metros de nuestras carpas hab&iacute;a tres chicas acampando a las que saludamos amablemente. En esos momentos ni siquiera me percat&eacute; de ellas puesto que s&oacute;lo estaba disfrutando de la escapada. Fue un entretenido d&iacute;a y lleg&oacute; la noche. Mis amigas y amigos cantaban ya borrachos por el consumo de cervezas y vino tinto. Yo, por mi parte, igual de borracho en un momento me cans&eacute; de compartir y decid&iacute; apartarme al r&iacute;o a fumar un tabaco que proced&iacute; a enrolar.<\/p>\n<p>Mientras fumo, me percato de una linda silueta de mujer en la oscuridad de inmensas monta&ntilde;as, aquella cintura y el agua como un anillo me invadi&oacute; por dentro como una expresi&oacute;n de arte natural. Diminutos movimientos, como sacudi&eacute;ndose, se levanta de su posici&oacute;n genuflexa y como una l&aacute;mpara que ilumina enciende el fuego. As&iacute; la imaginaba y ella se limpiaba sus encantos. No pude ver nada, todo qued&oacute; como un secreto escondido en mi mente. Esa misma silueta despu&eacute;s caminaba a su lugar de descanso sin linterna. En medio de la oscuridad, admiraba la osad&iacute;a de caminar desnuda en medio de la noche de la imparable cordillera.<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a tomaba un caf&eacute; por la ma&ntilde;ana, me gusta despertar temprano por costumbre, adem&aacute;s que no hab&iacute;a bebido mucho. Compart&iacute;a an&eacute;cdotas con mi amiga que me acompa&ntilde;aba, cuando en un momento se acerca una de las chicas de la carpa pr&oacute;xima.<\/p>\n<p>&#8211; Pregunte no m&aacute;s vecina, &iquest;qu&eacute; necesita? &#8211; dijo amablemente mi amiga<\/p>\n<p>&#8211; Hola cabros, disculpa que los moleste, quer&iacute;a pedirles un favor y es que si pudieran pasarme un cuchillo porfa<\/p>\n<p>&#8211; Sipo amiga, ah&iacute; mi amiguito justo lo tiene al lado.<\/p>\n<p>Le pas&eacute; el cuchillo y me dio las gracias. Todo muy cotidiano, con suerte la mir&eacute; y a los minutos despu&eacute;s me sent&iacute; como una persona muy tosca frente a su presencia. Estamos en verano y con poca ropa. Afortunadamente, como decimos en mi pa&iacute;s, me puse v&iacute;o&rsquo;.<\/p>\n<p>Por la tarde, ya todos disfrutaban de otro hermoso d&iacute;a de sol y r&iacute;o. El agua estaba riqu&iacute;sima y hac&iacute;a mucho calor. Me dieron ganar de fumar y partir una pi&ntilde;a que hab&iacute;a llevado para hacer un ponche. Record&eacute; que el cuchillo que llev&eacute; se lo hab&iacute;a prestado a aquella mujer hasta ahora misteriosa para m&iacute; y lo fui a buscar. Me acerqu&eacute; al lugar de su carpa y justamente estaba ella, la salud&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Hola vecina<\/p>\n<p>&#8211; Hola &#8211; me sonr&iacute;o.<\/p>\n<p>Fue ah&iacute; que la mir&eacute;, no era hermosa, pero me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Ojos negros, flequillo, pelo tomado, nariz fina, boca peque&ntilde;a, dientes disparejemos, colmillos encaramados y tatuajes difusos en los brazos. Un bomboncito rico pens&eacute;. Ten&iacute;a el presentimiento que algo bueno iba a pasar.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;y tus amigas? &#8211; pregunt&eacute; sutil<\/p>\n<p>&#8211; Andan de caminata, por el monte del indio o una hue&aacute; parecida.<\/p>\n<p>Pr&aacute;cticamente hac&iacute;amos lo mismo. Dos grupos de amigos y su escape a la cordillera en un d&iacute;a de verano. Lo que hace todo el mundo, lo que hacemos todos cuando nos escapamos de la jaula del zool&oacute;gico social.<\/p>\n<p>&#8211; Te puedo preguntar el nombre? &#8211; pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&#8211; Que caballero&hellip; Dayanna, &iquest;y el tuyo?<\/p>\n<p>Comenzamos a charlar mientras ella ordenaba su espacio; tazas, mochilas, platos sucios, tenedores, en realidad, eran puras frusler&iacute;as.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me convidas un poco de eso? &#8211; me pregunt&oacute;<\/p>\n<p>Me fij&eacute; muy atento a sus ojos y estaban rojos, as&iacute; que es muy probable que estuviera bajo el efecto de la mariajuana.<\/p>\n<p>&#8211; Claro &#8211; se lo pas&eacute; para que fumara<\/p>\n<p>&#8211; Que rico&hellip; &iquest;de qu&eacute; es?<\/p>\n<p>&#8211; De uva &#8211; respond&iacute;.<\/p>\n<p>Ella aspir&oacute; y por un momento hubo un peque&ntilde;o silencio. Aprovech&eacute; para mirarla con su diminuto vestido veraniego. Ella hizo lo mismo, porque yo me encontraba con un short corto y camisa abierta. Totalmente entregado. Justo y preciso en ese momento supe que la linda silueta de la noche cordillerana era aquella mujer que ten&iacute;a ante mis ojos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Eras t&uacute; cierto? &#8211; pregunt&oacute; ella.<\/p>\n<p>No me anduve con tonteras de andar pidiendo que repita lo dicho, simplemente dije que s&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Pero si todav&iacute;a no te pregunt&oacute; qu&eacute;- me dijo sorprendida y a la vez que re&iacute;a &#8211; replic&oacute; Dayanna.<\/p>\n<p>&#8211; Era yo, pero no te pude ver nada as&iacute; que qu&eacute;date tranquila &#8211; dije seguro.<\/p>\n<p>&#8211; No, si eso no me preocupa, solo que no quer&iacute;a quedar como una ordinaria que se va a miar el r&iacute;o.<\/p>\n<p>&#8211; Todo lo hemos alguna vez en la vida. Aparte era de noche, hay mucho r&iacute;o y solo es ag&uuml;ita que llega al mar.<\/p>\n<p>Re&iacute;mos y me pas&oacute; el tabaco. Ella volvi&oacute; a ordenar no se qu&eacute; cosa y fue cuando se me entreg&oacute;. Dayanna se agach&oacute; a recoger una taza y el vestido se elev&oacute; por su espalda. Y es en ese momento que Dayanna me regala una de las mejores sorpresas que me han dado en la vida, todo el encanto de mujer que me gusta, a poto pelao se ofrec&iacute;a, abundante vello desprend&iacute;a esa rajita que ya se humedec&iacute;a. Hasta su aroma de las piernas percib&iacute; y como un rayo dentro de mi cuerpo pude sentir desde el est&oacute;mago hasta mi pene el llamado a la acci&oacute;n. Ni siquiera lo pens&eacute; y me acerqu&eacute; por detr&aacute;s. Ella gimi&oacute;. La perre&eacute; unos segundos y me baj&eacute; el short hasta la mitad de mis muslos. Sali&oacute; mi pene erecto y se la met&iacute; de una con la vista al r&iacute;o. No lo pod&iacute;a creer. Apenas la conoc&iacute;a y ya me la estaba culeando. Una facilona pensaba como drogado en mi mente. De hecho, algo lo estaba.<\/p>\n<p>As&iacute; se la estuve metiendo muy lentamente por un rato. Ella con el culo empinado, piernas estiradas y manos en el piso me dice:<\/p>\n<p>&#8211; Estoy incomoda, vamos a la carpa y te saco la leche.<\/p>\n<p>Con un efecto retardado, reaccion&eacute; de una manera algo torpe. La nalgue&eacute; y le ped&iacute; que repitiera lo dicho.<\/p>\n<p>En la carpa Dayanna me quit&oacute; los shorts y de piernas qued&eacute; completamente desnudo. Se posicion&oacute; y me la empez&oacute; a chupar. Lo hac&iacute;a normal pero yo quer&iacute;a meterla. Me empec&eacute; a mover y me afirmaba de su cabeza. Lleg&oacute; el momento que me cans&eacute; y la par&eacute;, levant&eacute; su cabeza y la mir&eacute; a los ojos, con mis manos apretaba sus p&oacute;mulos. En una actitud tierna puedo ver su sonrisa que con sus manos ocultaba. Yo solo besaba su cuello y sus pechos.<\/p>\n<p>Le dije que se quitara el vestido que solo ocultaba su vientre y la ayud&eacute;. Una media vuelta y me dio la espalda. Brazos al cielo y como un &aacute;ngel de una pintura renacentista ten&iacute;a a esta putita como un lienzo en blanco. As&iacute; mismo acomod&oacute; mi pico con su mano entre medio de sus cachetes y se lo empin&oacute;. Entr&oacute; todo y sent&iacute;a todo su calor. De una manera muy suave me comenz&oacute; a montar.<\/p>\n<p>&#8211; Circulito, circulito &#8211; le ped&iacute;a como un esclavo.<\/p>\n<p>Dayanna era obediente y gem&iacute;a demasiado rico, era el sue&ntilde;o del nene, el video amateur perfecto. Solo proced&iacute; a acercarme y abrazarla, acariciar sus pezones, morder su cuello.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;D&oacute;nde la quieres mi amor? &#8211; pregunt&eacute; agitado.<\/p>\n<p>&#8211; En la boca &#8211; sentenci&oacute;.<\/p>\n<p>Le di unas palmadas en el culo y le avis&eacute; que ya me ven&iacute;a. Ella se acomod&oacute; y como una leona me la empez&oacute; nuevamente a chupar hasta que me vine en su boca. Debido a la posici&oacute;n, no la pude mirar a los ojos y solo alcanzaba a ver su culito levantado, que la mov&iacute;a a mi petici&oacute;n.<\/p>\n<p>Dayanna se levant&oacute; y de un bolso sac&oacute; un papel nova de cocina y se limpi&oacute; la boca. En esos momentos la observaba y acariciaba su cabello.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute;? &#8211; pregunt&oacute; intrigada.<\/p>\n<p>&#8211; Nada, solo te miro.<\/p>\n<p>Otra vez re&iacute;mos. Entre ella y yo hab&iacute;a buen caldo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cu&aacute;ndo te vas? &#8211; pregunt&eacute; entusiasta<\/p>\n<p>&#8211; Ma&ntilde;ana, &iquest;y t&uacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Ma&ntilde;ana tambi&eacute;n, en la tarde.<\/p>\n<p>Dentro de la carpa, desnudos, en un fulgor de calor y sexo sucio, entend&iacute; que esos d&iacute;as lo iba a disfrutar a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Esto pas&oacute; en el verano del 2021. Hab&iacute;a trascurrido casi un a&ntilde;o de pandemia y con mi grupo de amigos nos arrancamos a la cordillera. Era principios de a&ntilde;o as&iacute; que fue un viaje que sali&oacute; en una noche de carrete, nada de planificaciones y cosas por el estilo. Mochilas con todo lo necesario, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14972,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-47482","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47482","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14972"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47482"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47482\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47482"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47482"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47482"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}