{"id":47540,"date":"2024-06-14T22:00:00","date_gmt":"2024-06-14T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-06-14T22:00:00","modified_gmt":"2024-06-14T22:00:00","slug":"historias-reales-de-lectoras-teresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/historias-reales-de-lectoras-teresa\/","title":{"rendered":"Historias reales de lectoras: Teresa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47540\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Nota de autor:<\/p>\n<p>Esta es la historia de una lectora que por motivos evidentes cambiar&eacute; su nombre. Ella se puso en contacto conmigo y me cont&oacute; lo que est&aacute; viviendo y le ped&iacute; permiso para escribir su vivencia y ella acept&oacute; siempre que salvaguardara su identidad. Antes de nada quiero agradecerle su confianza y espero saber reflejar lo que ella me ha contado. Para ella s&eacute; que no fue f&aacute;cil intentar describirme sobre todo sus emociones ya que es una mujer muy t&iacute;mida y que siempre hab&iacute;a vivido el sexo como algo muy &iacute;ntimo y privado.<\/p>\n<p>Su vida era muy normal. Con treinta y cinco a&ntilde;os llevaba casada siete cuando ocurri&oacute; todo y que como ella me dec&iacute;a, toda su vida dio un vuelco. Se sent&iacute;a feliz con su marido y eran un matrimonio normal y corriente. Aparte de sus trabajos, los d&iacute;as transcurr&iacute;an con quedadas con amigos, alguna escapada de fin de semana y en verano alg&uacute;n viaje m&aacute;s largo.<\/p>\n<p>Teresa, as&iacute; la llamar&eacute;, nunca fue una mujer que le gustara vestir demasiado llamativa, quiz&aacute;s por esa timidez que desde joven la hizo tener muy poco contacto con gente del sexo contrario o quiz&aacute;s tambi&eacute;n por su escaso pecho. Despu&eacute;s de mucho intentarlo logr&oacute; ser capaz de decirme que sus pechos eran como &ldquo;peras de san Juan&rdquo;, con esa forma y tama&ntilde;o y que sus pezones eran desproporcionados y de color rosa oscuro. Preguntada por el resto de su cuerpo para facilitarme escribir su historia, me dijo que su cuerpo era con forma de guitarra y que su culo si que le gustaba. Sobre su aspecto me dijo que era morena y que lleva media melena ondulada y sus ojos son marrones verdosos. Su boca, de labios carnosos, &eacute;stos tienen ese color rojizo que no le hace falta pintarlos. Sobre su piel, sus palabras fueron, blanca como la leche aunque en verano logro coger algo de color.<\/p>\n<p>Bien, una vez descrito a Teresa, pasar&eacute; a contar su historia.<\/p>\n<p>Como dec&iacute;a, los hechos ocurrieron cuando ella ten&iacute;a treinta y cinco a&ntilde;os y de esto hace dos.<\/p>\n<p>El d&iacute;a que mi marido me dijo que tendr&iacute;amos que acoger a su padre durante una temporada no me hizo ninguna gracia y no porque ese fuera mala persona sino porque pienso que cada pareja tiene que tener su intimidad. Los motivos de ese traslado eran porque, Gregorio, mi suegro, iba a reformar su piso y era inviable hacer esos trabajos con alguien viviendo all&iacute;.<\/p>\n<p>Gregorio, era un hombre muy callado, serio. A sus setenta y tres a&ntilde;os llevaba ya a&ntilde;os jubilado. Dado su car&aacute;cter reservado apenas ten&iacute;a relaci&oacute;n conmigo, aunque nunca nos hab&iacute;a dado ning&uacute;n problema. Mi suegro era f&iacute;sicamente muy normal, pelo blanco, un poco alto y con el rostro con las arrugas propias de la edad. No era gordo pero tampoco delgado. Definir&iacute;a en una sola palabra su car&aacute;cter como&hellip; reservado.<\/p>\n<p>Una vez instalado en casa, la vida transcurr&iacute;a dentro de una normalidad. Gregorio se pasaba horas leyendo en un rinc&oacute;n del sal&oacute;n. Era como parte del mobiliario. Cuando no lo ve&iacute;a en ese rinc&oacute;n, sentado en el sill&oacute;n, me resultaba extra&ntilde;o. Al anochecer siempre ve&iacute;amos los tres alg&uacute;n programa de la televisi&oacute;n o pon&iacute;amos una pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>Al pasar dos semanas desde que hab&iacute;a venido, fue cuando comenc&eacute; a sentir aquella sensaci&oacute;n de ser observada m&aacute;s de lo normal por mi suegro. Eran miradas inocentes. Cuando limpiaba el sal&oacute;n sent&iacute;a que me miraba, de manera disimulada, pero me daba cuenta. Cuando ve&iacute;amos la televisi&oacute;n, sent&iacute;a que me miraba las piernas. En casa siempre sol&iacute;a usar pantalones cortos de pijama. Aunque sent&iacute;a sus miradas, por timidez intentaba hacer que no me daba cuenta.<\/p>\n<p>Nota de autor:<\/p>\n<p>A Teresa le cost&oacute; mucho confesarme sus emociones. Yo necesitaba saber que sent&iacute;a para poder plasmar su historia pero, su timidez y pensar que la juzgar&iacute;a mal, se lo imped&iacute;an.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a logr&eacute; que se explayara y que se sintiera tranquila y consigui&oacute; soltarlo.<\/p>\n<p>Las palabras de Teresa fueron:<\/p>\n<p>&ldquo;Al principio cuando sent&iacute;a su mirada me daba mucha verg&uuml;enza, luego poco a poco era como si me diera gracia pensar que mi suegro sent&iacute;a curiosidad por mi cuerpo. &Eacute;l nunca hab&iacute;a vivido en casa con una mujer joven porque mi marido es hijo &uacute;nico y pensaba que quiz&aacute;s era normal que sintiera esa curiosidad&rdquo;.<\/p>\n<p>Ante m&iacute; pregunta de si llegaba a sentir que le gustaban esas miradas tard&oacute; en contestarme.<\/p>\n<p>&ldquo;No sabr&iacute;a decirte si me gustaban. Se que me pon&iacute;a muy nerviosa cuando iba a limpiar el sal&oacute;n y &eacute;l estaba all&iacute; leyendo o cuando llegaba la noche y sab&iacute;a que &iacute;bamos a estar en el sal&oacute;n los tres viendo la televisi&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Al leer sus respuesta imagin&eacute; su estado emocional y le ped&iacute; que me siguiera contando pero que me prometiera no dejar ning&uacute;n detalle por contar.<\/p>\n<p>Los momentos que coincid&iacute;a con mi suegro, estuviera o no mi marido presente, me sent&iacute;a nerviosa. Una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n se apoderaba de mi cuerpo cuando sent&iacute;a sus miradas sobre mis piernas e incluso alguna vez tambi&eacute;n sobre mis pechos. Acaso ese hombre estaba consiguiendo hacerme sentir halagada con sus miradas. Pensaba constantemente.<\/p>\n<p>Aquella noche despu&eacute;s de cenar los tres, como siempre me fui a poner el pijama. Algo en mi interior me dec&iacute;a que no me pusiera sujetador. A fin de cuentas mis peque&ntilde;os pechos apenas se notar&iacute;an bajo la camiseta. Mi marido y Gregorio me esperaban en el sal&oacute;n mientras eleg&iacute;an una pel&iacute;cula y se sentaron como siempre, mi marido y yo en un sof&aacute; y mi suegro en el otro sof&aacute; que hac&iacute;an una ele.<\/p>\n<p>Viendo la pel&iacute;cula fue cuando sent&iacute; que me miraba a los pechos. Acaso se hab&iacute;a dado cuenta que no llevaba sujetador. Mi esposo totalmente concentrado en la pantalla ignoraba lo que estaba pasando. Nerviosa, apenas pod&iacute;a ver la pel&iacute;cula mientras mi suegro, como fascinado, no quitaba su mirada de &ldquo;las peras de san juan&ldquo;.<\/p>\n<p>Y ocurri&oacute; lo que jam&aacute;s me hab&iacute;a imaginado que podr&iacute;a pasarme. Mis pechos sinti&eacute;ndose halagados por aquella atenci&oacute;n reaccionaron y cre&iacute; morirme de la verg&uuml;enza cuando sent&iacute; que comenzaron a dibujarse en la tela de la camiseta. Sent&iacute; que mi suegro se pon&iacute;a nervioso de ver lo que estaba viendo. Sent&iacute; deseos de levantarme y huir pero lo que estaba sintiendo me gustaba. Asegur&aacute;ndome de que mi marido era ajeno a lo que pasaba me deje estar a pesar de que los pezones se notaban totalmente disparados. Mi coraz&oacute;n lat&iacute;a muy agitado, me costaba respirar.<\/p>\n<p>Nota de autor:<\/p>\n<p>Ante m&iacute; pregunta de si estaba excitada, su respuesta fue:<\/p>\n<p>&ldquo;Esa noche me tuve que masturbar mientras mi marido dorm&iacute;a&rdquo;<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente no lograba quitarme de la cabeza lo ocurrido. No entend&iacute;a porque hab&iacute;a sentido eso y pensaba que estaba loca. Si, es verdad que me hab&iacute;a halagado su forma de mirarme, pero no pod&iacute;a explicarme porque sus pechos hab&iacute;an reaccionado de esa forma. Durante la comida, por suerte, Gregorio hab&iacute;a actuado con normalidad sin apenas mirarme, cosa que agradec&iacute;.<\/p>\n<p>Por la noche, evidentemente me puse sujetador y durante la pel&iacute;cula sent&iacute;a que el centro de sus miradas eran mis piernas. Me cuesta describir lo que sent&iacute;, me contaba nerviosa. Mi cuerpo parec&iacute;a reprocharme el privarle de las sensaciones del d&iacute;a anterior. Y supongo que mi suegro tambi&eacute;n me lo reprochaba porque a mitad de pel&iacute;cula se levant&oacute; y dijo que se iba a dormir. No me gust&oacute; lo que sent&iacute; al verlo irse. Algo dentro de mi me dec&iacute;a que me levantara y fuera a la habitaci&oacute;n a quitarme el sujetador. Algo me dec&iacute;a que le dijera que no se fuera, que no estuviera enfadado, que esperara en el sal&oacute;n a que volviera. Pero estaba mi marido ah&iacute;, sin prestar atenci&oacute;n a mis emociones tan confusas, su &uacute;nica atenci&oacute;n estaba en la televisi&oacute;n.<\/p>\n<p>La noche siguiente, despu&eacute;s de cambiarme, estuve en la habitaci&oacute;n un buen rato debati&eacute;ndome, si volver a sentir la tristeza de la noche anterior o la emoci&oacute;n indescriptible de hac&iacute;a dos noches. Era una locura, lo sabia y no me sent&iacute;a orgullosa por actuar as&iacute; pero me mor&iacute;a de ganas por sentir el coraz&oacute;n desbocado. Me quit&eacute; el sujetador.<\/p>\n<p>Al entrar en el sal&oacute;n ya sent&iacute; la mirada de mi suegro en los pechos intentando saber si llevaba sujetador. A&uacute;n puedo recordar perfectamente el calor de mis mejillas. Ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de por primera vez estar guardando un secreto y es que aquello se hab&iacute;a convertido en un secreto entre mi suegro y yo.<\/p>\n<p>La pel&iacute;cula la eligi&oacute; mi marido. Sent&iacute;a que tanto a mi suegro como a m&iacute; nos daba igual que pel&iacute;cula pusiera. De nuevo aquella mirada y de nuevo mis pezones clav&aacute;ndose en la camiseta. Si me mov&iacute;a el roce de la camiseta me daba placer en ellos. En varios momentos tuve que cerrar los ojos y morderme los labios para no hacer ning&uacute;n ruido. De reojo miraba a mi marido. Me daba rabia verlo absorto con su pel&iacute;cula. Acaso no se daba cuenta que mis pezones estaban mucho m&aacute;s tiesos que con cualquiera de sus mejores caricias? Su padre si que les prestaba atenci&oacute;n, &eacute;l hab&iacute;a conseguido que estuvieran as&iacute;. Esa noche se qued&oacute; hasta acabar la pel&iacute;cula y cuando nos cruzamos en la cocina al recoger el sal&oacute;n antes de ir para cama me dijo.<\/p>\n<p>-Gracias.<\/p>\n<p>No me lo esperaba y no me dio tiempo a decir nada, la verdad que no sab&iacute;a ni que decirle. Lo &uacute;nico que se me ocurrir&iacute;a ser&iacute;a darle las gracias a &eacute;l.<\/p>\n<p>Esa noche volv&iacute; a masturbarme mientras mi marido dorm&iacute;a.<\/p>\n<p>Nota de autor:<\/p>\n<p>Le pregunt&eacute; que pensaba al masturbarse y su respuesta fue:<\/p>\n<p>&ldquo;No pensaba nada en concreto, solo necesitaba calmar esa excitaci&oacute;n que sent&iacute;a. Lo que si recuerdo es que me preguntaba si tambi&eacute;n mi suegro estar&iacute;a masturb&aacute;ndose.&rdquo;.<\/p>\n<p>De pronto mis d&iacute;as se volvieron emocionantes solo con la idea de ese momento de la noche. Mis pechos estaban sintiendo algo que nunca en mi vida sintiera: la atenci&oacute;n de un hombre, y eso hac&iacute;a que durante todo el d&iacute;a estuvieran excitados. Por la noche nunca me volv&iacute; a poner sujetador.<\/p>\n<p>A la hora de limpiar el sal&oacute;n me sent&iacute;a nerviosa. Me gustaba verlo ah&iacute; sentado, enfrascado en la lectura y sentir como me miraba cuando pensaba que yo estaba distra&iacute;da cuando en realidad lo &uacute;nico que me distra&iacute;a era eso: su mirada.<\/p>\n<p>Aquella tarde estaba pasando la aspiradora y &eacute;l leyendo cuando escuch&eacute; que hablaba.<\/p>\n<p>&#8211; Deber&iacute;as dejar de usar sujetador en casa durante el d&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Que? &ndash; su voz me sobresalt&oacute; pues apenas hablaba nada.<\/p>\n<p>&#8211; Que deber&iacute;as dejar de ponerte sujetador en casa &ndash; me hablaba sin mirarme, con la vista puesta en su libro &ndash; Tus pechos son muy peque&ntilde;os y no te hace falta.<\/p>\n<p>No s&eacute; como me sent&iacute; al escuchar esas palabras. Que me dijera que mis pechos eran peque&ntilde;os me hizo sentir mal. Yo pensaba que le gustaban. Que me dijera que no usara sujetador me gust&oacute;. No le llegaba con verme sin &eacute;l por las noches, que me estaba pidiendo que fuera sin &eacute;l durante el d&iacute;a. Enojada por su comentario del tama&ntilde;o de mis pechos y sin saber por qu&eacute; se lo dije.<\/p>\n<p>&#8211; Ya se que son peque&ntilde;os &iexcl;Pens&eacute; que le gustaban &ndash; rabiosa segu&iacute; pasando la aspiradora.<\/p>\n<p>&#8211; Yo no he dicho que me gusten o no. Para eso hace falta verlos y yo nunca te los he visto.<\/p>\n<p>Abrumada por aquella conversaci&oacute;n me fui del sal&oacute;n, necesitaba salir de ah&iacute; pues me sent&iacute;a extra&ntilde;a de lo que me hab&iacute;a dicho.<\/p>\n<p>Varios d&iacute;as estuve pensando en esas palabras. Una tarde iba a ponerme a limpiar y antes de hacerlo fui a mi habitaci&oacute;n y atacada de los nervios me quit&eacute; el sujetador. Ese d&iacute;a no hizo falta su mirada para que mis pezones despertaran, saber que iba a mirarme sin sujetador mientras limpiaba ya bast&oacute; para que estuvieran duros.<\/p>\n<p>Al entrar al sal&oacute;n lo primero que hizo fue mirar hacia mis pechos. El estado de mis pezones delataba mi estado y que le hab&iacute;a hecho caso.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias &ndash; de nuevo evitaba mirarme cuando me hablaba.<\/p>\n<p>&#8211; No me d&eacute; las gracias.<\/p>\n<p>&#8211; Por qu&eacute; te excita que te mire?<\/p>\n<p>&#8211; Por qu&eacute; dice que me excita? &#8211; al hacer la pregunta me sent&iacute; tonta pues era evidente mi estado.<\/p>\n<p>&#8211; Es evidente, tus pezones te delatan. Eres una mujer de pechos sensibles.<\/p>\n<p>&#8211; Y usted por qu&eacute; me mira tanto?<\/p>\n<p>&#8211; Me dan curiosidad tus pechos &ndash; est&aacute; vez levant&oacute; la cara y me los mir&oacute; &ndash; No me has respondido, por qu&eacute; te excita que te mire?<\/p>\n<p>&#8211; No lo s&eacute;, nunca me pas&oacute; esto. Creo que mis pechos no est&aacute;n acostumbrados a las miradas. Siento mucha verg&uuml;enza por todo esto que hacemos por las noches.<\/p>\n<p>&#8211; Que hacemos?<\/p>\n<p>&#8211; Usted me mira y yo se lo permito.<\/p>\n<p>&#8211; Pero te miro con ropa, si a ti te excita y a mi tambi&eacute;n, que hay de malo?<\/p>\n<p>&#8211; Le parece poco que sea la mujer de su hijo? &ndash; enseguida me di cuenta que acababa de decir que a &eacute;l tambi&eacute;n le excitaba &#8211; A usted le excita verme?<\/p>\n<p>&#8211; Me excita y me frustra a la vez. Mi deseo ser&iacute;a verlos sin ropa y como t&uacute; dices eres la mujer de mi hijo.<\/p>\n<p>&#8211; Es que no entiendo porque me pasa esto.<\/p>\n<p>&#8211; Mi hijo creo que no te da la suficiente atenci&oacute;n, me equivoco?<\/p>\n<p>&#8211; Soy feliz con su hijo pero me estoy dando cuenta que hay sensaciones que hac&iacute;a tiempo que no viv&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Por mis miradas?<\/p>\n<p>&#8211; Si, hac&iacute;a tiempo que mi coraz&oacute;n no lat&iacute;a tan agitado.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora late agitado?<\/p>\n<p>&#8211; Mucho, siempre me pasa cuando me mira &ndash; Me qued&eacute; paralizada al ver c&oacute;mo extend&iacute;a su brazo hacia mi y logr&eacute; dar un paso hacia atr&aacute;s &ndash; que hace?<\/p>\n<p>&#8211; Conf&iacute;as en m&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Si.<\/p>\n<p>&#8211; Ac&eacute;rcate, conf&iacute;a en m&iacute;.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a dar ese paso para adelante y vi como extend&iacute;a de nuevo su brazo. No pude mantener los ojos abiertos, los cerr&eacute; con fuerza. Juro que cre&iacute; que me daba un infarto cuando sent&iacute; que met&iacute;a la mano por debajo de la camiseta y apoyaba su mano entre mis pechos. Su mano estaba caliente y tambi&eacute;n temblaba.<\/p>\n<p>&#8211; Lo tienes muy acelerado, siempre se pone as&iacute;<\/p>\n<p>&#8211; Ahora mucho m&aacute;s que nunca &ndash; sent&iacute;a mis pezones que iban a explotar de lo duros que estaban.<\/p>\n<p>&#8211; Por qu&eacute; ahora m&aacute;s que nunca<\/p>\n<p>&#8211; Porque tiene la mano muy cerca de mis pechos.<\/p>\n<p>&#8211; Quieres que la mueva hac&iacute;a un lado?<\/p>\n<p>&#8211; No soy capaz, Gregorio. Estoy que me muero de la verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>&#8211; Lo s&eacute;, te conozco hace a&ntilde;os y se lo t&iacute;mida que eres.<\/p>\n<p>Deseaba sentir esa mano en mi pecho. Mi coraz&oacute;n gritaba que le dejara hacerlo. Mis pechos temblaban y me da mucho reparo decirlo pero mi vagina estaba mas mojada que nunca.<\/p>\n<p>&#8211; Quieres que la mueva?<\/p>\n<p>&#8211; Si &ndash; a&uacute;n no se como fui capaz de hablar pues me temblaba la voz.<\/p>\n<p>Cuando sent&iacute; su mano cubrir mi pecho me tap&eacute; la boca con la mano, no quer&iacute;a gemir. Sus dedos se cerraron sobre &eacute;l y mi pez&oacute;n. Al sentir su caricia me corr&iacute;, fue instant&aacute;neo, intenso. La verg&uuml;enza me hizo salir corriendo del sal&oacute;n llena de culpabilidad. Sab&iacute;a que acababa de traspasar una l&iacute;nea muy peligrosa. Necesitaba pensar y me encerr&eacute; en mi habitaci&oacute;n. A los pocos minutos escuch&eacute; a mi suegro irse a su cuarto y cerrar la puerta. Sus gemidos me hicieron saber que se estaba masturbando y yo tambi&eacute;n lo hice mientras lo escuchaba y recordaba esa caricia bajo la camiseta.<\/p>\n<p>Por la noche puse como excusa que me dol&iacute;a la cabeza para no tener que estar con mi suegro cerca. En cama pensaba en lo que le hab&iacute;a permitido hacerme y me sent&iacute;a muy confundida. Tambi&eacute;n pensaba en mi marido. Apenas pude dormir en toda la noche pensando que al d&iacute;a siguiente ser&iacute;a inevitable tener que enfrentarme al momento de volver a ver a Gregorio y lo que era m&aacute;s dif&iacute;cil, a sus miradas.<\/p>\n<p>Cuando alguien descubre algo que le gusta demasiado, es muy dif&iacute;cil tener la suficiente fuerza de voluntad para evitar desear volver a vivirlo. Despu&eacute;s de lo ocurrido esa tarde en el sal&oacute;n de casa, todos los d&iacute;as ten&iacute;a en mi cabeza lo que hab&iacute;a sentido. En el momento de cambiarme de ropa para estar en casa, cuando me pon&iacute;a el sujetador sent&iacute;a que me molestaba como si mis pechos rechazaran su presencia. Hab&iacute;a perdido esa emoci&oacute;n durante el d&iacute;a de desear que llegara la noche.<\/p>\n<p>Durante las pel&iacute;culas sent&iacute;a la mirada de mi suegro en mis piernas pero su cara no reflejaba emoci&oacute;n como cuando me miraba sin sujetador. A mitad de pel&iacute;cula se levantaba y se iba a dormir decepcionado dej&aacute;ndome con sensaci&oacute;n de vac&iacute;o.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a fatal esos d&iacute;as. Mi suegro me hab&iacute;a hecho sentir el momento m&aacute;s intenso de mi vida y yo le estaba correspondiendo con actitud muy distante. Me sent&iacute;a culpable de su estado de tristeza, ego&iacute;sta con &eacute;l. Sabia que estaba a mi alcance que eso cambiara y una tarde arm&aacute;ndome de valor guard&eacute; el sujetador en el caj&oacute;n donde estaba mi ropa interior y aparec&iacute; en el sal&oacute;n a limpiar sin &eacute;l puesto. No se describir la emoci&oacute;n de su rostro al verme. Emoci&oacute;n que me transmiti&oacute; a los pechos y estos volvieron a reaccionar de manera muy evidente.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias.<\/p>\n<p>Solo pude mirarlo sin contestar porque en realidad deseaba darle las gracias yo a &eacute;l por haberme vuelto a agitar el coraz&oacute;n. Deseaba darle las gracias por haber tenido paciencia y sobre todo que entendiera mi timidez. Me sent&iacute;a viva de nuevo y mis pechos si pudieran hablar sab&iacute;a que me pedir&iacute;an que no tuviera miedo y los dejara sentir.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a me pregunto c&oacute;mo fui capaz de dar el paso de dec&iacute;rselo.<\/p>\n<p>&#8211; De verdad siente tanta curiosidad por ver mis pechos?<\/p>\n<p>Supongo que no se esperaba esa pregunta y se qued&oacute; unos segundos pensando.<\/p>\n<p>&#8211; Much&iacute;sima curiosidad y desde el d&iacute;a que tuve tu pecho en mi mano, mucha mas.<\/p>\n<p>&#8211; Gregorio, voy a ir a mi habitaci&oacute;n. Dejar&eacute; la puerta abierta pero prom&eacute;tame que no entrar&aacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Te lo prometo.<\/p>\n<p>El temblor de mis piernas hizo que me costara llegar a mi habitaci&oacute;n. Dej&eacute; la puerta abierta y me quit&eacute; la camiseta antes de tumbarme sobre la cama. Pude escuchar sus pasos acercarse, caminaba despacio, supongo que por los nervios de no saber que se iba a encontrar. En el momento que lleg&oacute; a la puerta pude sentir su mirada sobre mis pechos desnudos y comenc&eacute; a temblar de nervios, emoci&oacute;n, miedo. El silencio de la casa me permit&iacute;a escuchar su respiraci&oacute;n agitada.<\/p>\n<p>&#8211; Son como &ldquo;peras de san juan&rdquo;. Son preciosos.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias &ndash; le dije t&iacute;midamente con voz temblorosa desde la cama.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos en los que a pesar de tener los ojos cerrados pod&iacute;a sentir aquella mirada en mis pechos escuch&eacute; de nuevo su voz.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias&hellip; &#8211; de nuevo ese silencio quiz&aacute;s valorando lo que decir &#8211; &hellip; yo tambi&eacute;n ir&eacute; a mi habitaci&oacute;n. No s&eacute; si sientes la misma curiosidad por mi cuerpo que yo por el tuyo. Dejar&eacute; la puerta abierta por si es as&iacute;.<\/p>\n<p>Lo sent&iacute; alejarse con pasos lentos.<\/p>\n<p>Aquello que acababa de decirme me dej&oacute; descolocada. Yo no sent&iacute;a esa curiosidad por su cuerpo. Abr&iacute; los ojos y me sent&iacute; abandonada al girar la cara hacia la puerta y verla abierta sin &eacute;l all&iacute; mir&aacute;ndome. Mi mirada busc&oacute; mis pechos y me dio verg&uuml;enza ver mis pezones tan de punta, estirados apuntando al techo. Gregorio los acababa de ver as&iacute;. Escuch&eacute; su respiraci&oacute;n, estaba suspirando. Luego un gemido que me hizo apretar las piernas por la sensaci&oacute;n que me produjo en mi vagina.<\/p>\n<p>Saber que ese hombre, mi suegro, se estaba masturbando pensando en mi, me produjo una sensaci&oacute;n de desasosiego. Acerqu&eacute; mi mano a uno de pechos y casi con miedo estir&eacute; el dedo &iacute;ndice para tocar mi pez&oacute;n. Era un placer indescriptible toc&aacute;rmelos cuando estaban as&iacute;. Me imagin&eacute; que ese dedo era el de Gregorio.<\/p>\n<p>Me puse nerviosa al sentir que no sent&iacute;a curiosidad por su cuerpo pero si por saber c&oacute;mo de excitado se sent&iacute;a al verme. De nuevo sus gemidos entraban en la habitaci&oacute;n. Mi cabeza dici&eacute;ndome que no hiciera nada de lo que pudiera arrepentirme, mi cuerpo pidi&eacute;ndome sentirse vivo, mis pechos extra&ntilde;ando su mirada y mi vagina llorando desconsolada como jam&aacute;s la hab&iacute;a sentido.<\/p>\n<p>Sabia que no estaba haciendo lo correcto pero me levant&eacute; de la cama y lentamente me acerqu&eacute; a la puerta de su habitaci&oacute;n. Al verla abierta mi coraz&oacute;n comenz&oacute; a latir de manera descontrolada. Sus gemidos eran m&aacute;s n&iacute;tidos. Gemidos graves que entraban por mis o&iacute;dos para recorrer mi cuerpo y desplazarse a mi vagina. Asom&eacute; mi cabeza con timidez y me tuve que sujetar a la puerta por la debilidad de mis piernas.<\/p>\n<p>Me impact&oacute; la imagen de mi suegro tumbado en la cama. Ten&iacute;a la camiseta remangada dejando su barriga desnuda. Mir&eacute; su sexo y como lo mov&iacute;a con desesperaci&oacute;n. El &uacute;nico pene que hab&iacute;a visto en mi vida era el de mi marido y lo primero que pens&eacute; que mi marido lo ten&iacute;a m&aacute;s grande. El de mi suegro era, eso s&iacute;, m&aacute;s grueso y de un color m&aacute;s oscuro. Nunca hab&iacute;a visto a mi marido masturbarse y esa imagen provocaba en mi una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de no poder apartar la vista de la mano d&aacute;ndose placer.<\/p>\n<p>La cara de mi suegro era de estar sintiendo placer y a su vez lo sent&iacute;a avergonzado. Gem&iacute;a y en voz baja escuch&eacute; que dec&iacute;a mi nombre. Cada vez que me nombraba sent&iacute;a que necesitaba mi presencia, sentirme cerca.<\/p>\n<p>&#8211; Estoy aqu&iacute;, tranquilo.<\/p>\n<p>Al escucharme detuvo su mano quiz&aacute;s por verg&uuml;enza y me mir&oacute;. Solo pod&iacute;a mirar mi cara asomada, los dos est&aacute;bamos sonrojados.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias&hellip; No he podido evitar excitarme al ver tus pechos. Teresa yo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No diga nada, se lo que le est&aacute; pasando, yo le entiendo y para m&iacute; tambi&eacute;n es muy vergonzoso esto.<\/p>\n<p>&#8211; Desde el otro d&iacute;a no dejo de pensar en lo que sent&iacute; al tener mi mano en tu pecho y hoy al verlos puedo decirte que son preciosos.<\/p>\n<p>Aquellas palabras, sentir que mis pechos siempre tan acomplejados le gustaban, me llev&oacute; a dar un paso y dejarle que los volviera a ver. La reacci&oacute;n de su pene me hizo estremecer, al verlos se puso totalmente duro como si fuera a explotar. Me excit&oacute; mucho ver c&oacute;mo a pesar de la verg&uuml;enza volv&iacute;a a rodear con sus dedos el tronco y comenzaba a masturbarse otra vez sin dejar de mirarme. Su mirada lo dec&iacute;a todo, sent&iacute;a que ser&iacute;a feliz si le dejara volver a tocarme un pecho. Record&eacute; lo que hab&iacute;a sentido cuando lo hab&iacute;a hecho.<\/p>\n<p>&#8211; Le gustar&iacute;a volver a tocarme un pecho?<\/p>\n<p>&#8211; Ser&iacute;a maravilloso.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; a la cama sin poder dejar de mirar su pene y me sent&eacute; a su lado. Si yo estaba nerviosa, &eacute;l lo estaba tambi&eacute;n y algo me empuj&oacute; a acariciarle la cara. Esa cara de fascinaci&oacute;n de estar viendo mis pechos cerca suyo.<\/p>\n<p>&#8211; Me gusta como los mira.<\/p>\n<p>&#8211; Son preciosos &#8211; su mano temblaba cuando la apoy&oacute; de nuevo entre ellos &ndash; Puedo moverla?<\/p>\n<p>&#8211; Si, por favor &#8211; me ruboric&eacute; a&uacute;n m&aacute;s si cabe al haberle dicho ese por favor y ser consciente que hab&iacute;a reconocido que me mor&iacute;a de ganas por volver a sentir mi pecho en su mano.<\/p>\n<p>Movi&oacute; la mano a un lado, esta vez hac&iacute;a el otro pecho como queriendo que tambi&eacute;n conociera la sensaci&oacute;n de estar dentro de su mano. Lo acarici&oacute; despacio y comenz&oacute; a masturbarse m&aacute;s r&aacute;pido. Creo que tard&eacute; diez segundos en sentir que hac&iacute;a correrme y &eacute;l al sentir mi orgasmo comenz&oacute; a eyacular ante mis ojos impresionados de estar presenciando eso.<\/p>\n<p>Nota de autor:<\/p>\n<p>Intentando saber que hab&iacute;a sentido en ese instante le pregunt&eacute; si pod&iacute;a describirme sus emociones y Teresa me contest&oacute; esto:<\/p>\n<p>&ldquo;Me cuesta expresar lo que sent&iacute;a. Me sent&iacute;a por una parte culpable pensando en mi marido y que su padre me hiciera sentir estas cosas. Despu&eacute;s del d&iacute;a del sal&oacute;n cuando le hab&iacute;a permitido poner la mano en mi pecho, me hab&iacute;a prometido que no pod&iacute;a volver a pasar. Me da verg&uuml;enza reconocer que pensaba muchas veces en ese momento. Mi marido nunca me lo hab&iacute;a acariciado de esa manera y aunque hab&iacute;an sido solo unos segundos la sensaci&oacute;n hab&iacute;a sido muy intensa. Es dif&iacute;cil de entender y por eso me sent&iacute;a tan confundida. Sab&iacute;a que mi suegro ser&iacute;a feliz si le dejaba ver mis pechos y algo en mi me ped&iacute;a que se lo permitiera.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a sobre la cama tan excitado por haberlos visto me hizo excitar a m&iacute; y me sent&iacute;a mal al darme cuenta que deseaba volver a sentir su mano y que no ser&iacute;a capaz de cumplir la promesa que me hab&iacute;a hecho&rdquo;.<\/p>\n<p>Le pregunt&eacute; c&oacute;mo fue ese momento:<\/p>\n<p>&ldquo;Cuando me agarr&oacute; el pecho me sent&iacute; estremecer de pies a cabeza y suspir&eacute;. No pod&iacute;a apartar la mirada de su pene y como lo mov&iacute;a. Cuando me agarr&oacute; el pez&oacute;n y lo movi&oacute; a los lados fue cuando me vino orgasmo y creo que eso le gust&oacute; porque su glande comenz&oacute; a expulsar el semen&rdquo;.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a curiosidad por si le hubiera gustado que pasara algo m&aacute;s y se lo pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>&ldquo;Hubo un momento que dese&eacute; que besara mi pecho y saber que sentir&iacute;a. Tambi&eacute;n me preguntaba c&oacute;mo ser&iacute;a que fuera mi mano quien lo masturbara, pero no me atrev&iacute; a ninguna de las dos cosas por la verg&uuml;enza.&rdquo;.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Nota de autor: Esta es la historia de una lectora que por motivos evidentes cambiar&eacute; su nombre. 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