{"id":47603,"date":"2024-06-16T22:00:00","date_gmt":"2024-06-16T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-06-16T22:00:00","modified_gmt":"2024-06-16T22:00:00","slug":"dominada-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/dominada-2\/","title":{"rendered":"\u00bfDominada?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"47603\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">11<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No dejo de pensar por qu&eacute; me tienes as&iacute;. En mi mu&ntilde;eca derecha, tu corbata; en mi mu&ntilde;eca izquierda, mi fular, ambas prendas amarradas a los barrotes de la cama.<\/p>\n<p>Han sido muchos d&iacute;as de miradas, de roces, de frases llenas de dobles sentidos e insinuaciones, y tambi&eacute;n con nuestros m&aacute;s y nuestros menos, con nuestros &aacute;nimos y apoyos mutuos y, por supuesto, con nuestras discusiones.<\/p>\n<p>Por eso me gust&oacute; tanto que me invitaras a tomar una &uacute;ltima copa en el restaurante del hotel al que ese s&aacute;bado te propuse salir a cenar para olvidar nuestras rencillas y desencuentros, antes de volver cada uno a su casa.<\/p>\n<p>Caballeroso, me quitaste la chaqueta y pediste que nos sirvieran mi vino blanco favorito y propusiste un brindis: &ldquo;Por los buenos momentos pasados y por los que vendr&aacute;n&rdquo;&hellip;<\/p>\n<p>Cenamos y charlamos pl&aacute;cida y distendidamente. Con la-segunda botella de vino blanco, las palabras eran m&aacute;s fluidas y, poco a poco, mas p&iacute;caras y punzantes. A mitad del postre, me pediste disculparte un minuto; para ir al ba&ntilde;o, supuse&hellip;; pero al momento regresaste con la tarjeta de una habitaci&oacute;n del hotel. Solo me dijiste: sube&hellip;, yo voy enseguida.<\/p>\n<p>Sub&iacute; por el ascensor y recorr&iacute; el pasillo hasta llegar a la habitaci&oacute;n, notando como el coraz&oacute;n me lat&iacute;a acelerada e intensamente.<\/p>\n<p>Apenas entr&eacute;, sin llegar a cerrar la puerta, te encontr&eacute; justo detr&aacute;s, apoyado en la puerta con la botella y dos copas en tus manos.<\/p>\n<p>Dio tiempo a un s&oacute;lo sorbo de la copa, el siguiente ya lo degust&eacute; en tus labios. Te quitaste tu corbata azul cobalto y aflojaste mi pa&ntilde;uelo de rayas, quit&aacute;ndolo por encima de mi cabeza y desliz&aacute;ndolo por mi cabello. Me llevaste de la mano a la cama, me puse c&oacute;moda y vi c&oacute;mo te quitabas tu ropa para m&iacute;. Lo confieso, hac&iacute;a mucho tiempo que deseaba verte as&iacute;.<\/p>\n<p>Te subiste a la cama, me bajaste la cremallera de los botines y me los quitaste, y te tumbaste a mi lado. Tu dedo &iacute;ndice roz&oacute; mi frente, mi nariz, mis labios y sigui&oacute; bajando por mi cuello en una caricia suave&hellip;; cerr&eacute; los ojos y not&eacute; como el tacto de tu mano cambiaba. No s&eacute; en qu&eacute; momento cogiste la corbata y el pa&ntilde;uelo pero ahora est&aacute;n en mis mu&ntilde;ecas y estoy atada a la cama, y s&eacute; que deseas verme dominada.<\/p>\n<p>Desabrochas mi camisa blanca y mi sost&eacute;n con cierre delantero, dejando mis senos expuestos. Juegas con ellos, pellizcando mis pezones, dej&aacute;ndolos sensibles, en ese punto intermedio entre el dolor y el placer. Tus labios siguen bajando por mi vientre, llegas al pantal&oacute;n, lo bajas con rudeza junto a mi ropa interior. Tus manos siguen bajando, me quitas las medias.<\/p>\n<p>De hecho, lo que realmente te gustar&iacute;a es tenerme completamente desnuda y expuesta, pero no pensaste que, al atarme primero, luego no podr&iacute;as quitarme la camisa y el sujetador. Y tus labios vuelven donde lo hab&iacute;an dejado. Contin&uacute;as bajando, con tu lengua que recorre todos mis rincones, por momentos suave, por momentos fuerte, hasta dar con el punto justo en que se acelera mi pulso y mi respiraci&oacute;n, sigues cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y estoy a punto de llegar&hellip; y entonces te detienes.<\/p>\n<p>Deseas ver una mirada suplicante por mi parte, pero estoy decidida; es un placer que no te voy a dar.<\/p>\n<p>Me miras desafiante, con una mano entre mis piernas y otra ascendiendo hacia mis pechos. Me los masajeas con intensidad, me aprietas el pez&oacute;n izquierdo mientras tu pulgar se mueve en c&iacute;rculos sobre mi cl&iacute;toris, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, introduces el &iacute;ndice y coraz&oacute;n en mi vagina, los extiendes y encoges haciendo que me retuerza, cada vez m&aacute;s mojada, rozando el orgasmo, casi toc&aacute;ndolo&hellip; para que vuelvas a detenerte, dej&aacute;ndome de nuevo a las puertas del cielo. Has ganado. No puedo pasar por esto otra vez y t&uacute; no te vas a detener hasta verme suplicar.<\/p>\n<p>As&iacute; que s&iacute;, te lo ruego: &ldquo;Por favor, des&aacute;tame&rdquo;. Y me miras triunfal. No me muevo mientras me desatas, dejo que te conf&iacute;es. Tanto dentro como fuera de la cama soy m&aacute;s r&aacute;pida, m&aacute;s h&aacute;bil que t&uacute;. Con un veloz movimiento quedo por encima tuyo, no te lo esperabas, pero a estas alturas ya nada importa. Deseo sentirte tanto como t&uacute; a m&iacute;. Tu miembro entra hasta lo m&aacute;s profundo de mi cuerpo para gozo de los dos, provocando los gemidos de ambos. Me muevo, te cabalgo, con tus manos guiando mis caderas, con el roce de nuestros sexos llev&aacute;ndonos al &eacute;xtasis, llegando al un&iacute;sono a una explosi&oacute;n de placer. Caigo exhausta sobre tu torso y tus brazos me rodean.<\/p>\n<p>A nuestro lado yacen tu corbata y mi pa&ntilde;uelo, igual que nuestros cuerpos, entrelazados. Pero no lo olvides: tanto en la cama, como fuera de ella, mi pa&ntilde;uelo queda por encima de tu corbata.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>11 No dejo de pensar por qu&eacute; me tienes as&iacute;. 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