{"id":52618,"date":"2024-08-09T05:54:48","date_gmt":"2024-08-09T03:54:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=52618"},"modified":"2024-08-10T07:55:24","modified_gmt":"2024-08-10T05:55:24","slug":"la-ruta-hacia-el-hotel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-ruta-hacia-el-hotel\/","title":{"rendered":"La ruta hacia el hotel"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"52618\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">17<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Para Antonio, la vuelta a casa representaba la peor parte de su d\u00eda. Tras largas horas de agotador trabajo, el destino lo obligaba a encarar un autob\u00fas atiborrado de pasajeros. Viajar de pie se hab\u00eda convertido en una rutina ineludible para \u00e9l. La fatiga se aposentaba en su cuerpo, y la masa de gente apretujada parec\u00eda arrastrarlo en un flujo constante de desconocidos.<\/p>\n<p>El viaje de retorno se extend\u00eda por aproximadamente una hora. Y tras cuarenta minutos de recorrido, una buena parte de pasajeros ya hab\u00eda descendido. No obstante, todos los asientos continuaban ocupados, aunque Antonio agradec\u00eda al menos ya no tener que soportar viajar apretado.<\/p>\n<p>De vez en cuando, cerraba los ojos para dar un breve descanso a su vista, aunque sus pies segu\u00edan sin encontrar relajaci\u00f3n. Hubo un fugaz instante en el que se dej\u00f3 llevar por un sue\u00f1o de un segundo, pero afortunadamente, despert\u00f3 antes de precipitarse al suelo. Decidi\u00f3 entonces mantener sus ojos bien abiertos, asegur\u00e1ndose de evitar cualquier posible accidente.<\/p>\n<p>Su mirada comenz\u00f3 a explorar el interior del autob\u00fas. Observ\u00f3 a personas que dorm\u00edan con la boca abierta, parejas entregadas a besos apasionados y amigos que compart\u00edan animadas conversaciones. Sin embargo, su atenci\u00f3n se detuvo de inmediato al toparse con las nalgas m\u00e1s impresionantes que hab\u00eda tenido el placer de contemplar. El due\u00f1o de tal atributo estaba de pie a menos de un metro de distancia, vestido con ropa deportiva: un polo, short y zapatillas. Era evidente que acababa de concluir un partido de f\u00fatbol, como lo indicaban el sudor seco en su rostro y lo sucio de su atuendo.<\/p>\n<p>Antonio pos\u00f3 la vista durante demasiado tiempo en aquel trasero, lo que hizo que el due\u00f1o de tan magn\u00edfico atributo se percatara. Mir\u00f3 fijamente a Antonio, quien, al verse sorprendido, volte\u00f3 el rostro avergonzado.<\/p>\n<p>El transporte hizo una parada en el antepen\u00faltimo paradero, y un grupo adicional de pasajeros desembarc\u00f3, liberando varios asientos. Antonio se acomod\u00f3 velozmente en uno junto a la ventana, suplicando en silencio para que el due\u00f1o de aquellas cautivadoras nalgas tambi\u00e9n hubiera descendido. La verg\u00fcenza que sent\u00eda era tan abrumadora que opt\u00f3 por fingir que dorm\u00eda, con la esperanza de evitar cualquier contacto visual con aquel individuo, por si acaso segu\u00eda a bordo del bus.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un rato, Antonio percibi\u00f3 que alguien ocupaba el asiento adyacente al suyo, y de inmediato sinti\u00f3 el roce de esa persona en su pierna. Mientras observaba de reojo con asombro se dio cuenta que se trataba del mismo muchacho de las asombrosas nalgas. Entre todos los asientos que estaban desocupados, \u00e9l hab\u00eda optado por sentarse justo a su lado y le estaba rozando la pierna. Antonio pens\u00f3 que era demasiado bueno para ser real.<\/p>\n<p>Era claro que ese joven estaba interesado en \u00e9l. Antonio respondi\u00f3 al roce con otro roce, y al instante, intercambiaron miradas c\u00f3mplices.<\/p>\n<p>El bus se detuvo en el pen\u00faltimo paradero, y esta vez, a diferencia de la parada anterior, Antonio anhelaba fervientemente que su compa\u00f1ero de asiento no se bajara all\u00ed. El joven permaneci\u00f3 a su lado, y el veh\u00edculo continu\u00f3 su trayecto. Antonio deseaba entablar una conversaci\u00f3n, presentarse, indagar su nombre y, sobre todo, entregarse a la pasi\u00f3n que sent\u00eda, pero no pod\u00eda hacerlo. Una anciana ocupaba el asiento detr\u00e1s de ellos, as\u00ed que deb\u00eda esperar hasta llegar al \u00faltimo paradero para entablar una conversaci\u00f3n en la calle. Mientras tanto, segu\u00edan jugando de manera sugestiva. Los roces persistieron, no solo con las piernas, sino tambi\u00e9n con las manos, lo que aviv\u00f3 a\u00fan m\u00e1s su excitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Finalmente, llegaron al \u00faltimo paradero. Al levantarse, ambos se esforzaron por disimular sus erecciones, aunque al joven de las magn\u00edficas nalgas le resultaba m\u00e1s complicado, dado que llevaba un short deportivo. Por suerte, los escasos pasajeros que a\u00fan quedaban estaban m\u00e1s preocupados por descender del bus y regresar a sus hogares, por lo que no prestaron atenci\u00f3n a la excitaci\u00f3n del joven. Antonio y el chico de las notables nalgas caminaron en silencio por un breve trecho, uno junto al otro, hasta que se alejaron del resto de los pasajeros.<\/p>\n<p>Antonio: Hola.<\/p>\n<p>Nalg\u00f3n: Hola.<\/p>\n<p>Antonio: \u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/p>\n<p>Nalg\u00f3n: Pedro.<\/p>\n<p>Antonio: Mucho gusto, Pedro. Mi nombre es Antonio.<\/p>\n<p>Pedro: Igualmente.<\/p>\n<p>Antonio: \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tienes, Pedro?<\/p>\n<p>Pedro: Tengo 20 a\u00f1os. \u00bfY t\u00fa?<\/p>\n<p>Antonio: Yo tengo 27 a\u00f1os. \u00bfVienes de jugar f\u00fatbol?<\/p>\n<p>Pedro: S\u00ed, hoy tuve un campeonato con mis compa\u00f1eros de la universidad.<\/p>\n<p>Antonio: \u00bfEn serio? \u00bfY qu\u00e9 estudias?<\/p>\n<p>Pedro: Farmacia y Bioqu\u00edmica.<\/p>\n<p>Antonio: Interesante. Yo estudi\u00e9 administraci\u00f3n. Por cierto, \u00bfvives cerca de aqu\u00ed?<\/p>\n<p>Pedro: En realidad, mi parada es la pen\u00faltima, pero al ver que t\u00fa no te bajabas, decid\u00ed continuar el trayecto contigo. Quer\u00eda conocerte.<\/p>\n<p>Antonio: Y yo a ti. Estaba rogando para que no te bajaras hasta el paradero final.<\/p>\n<p>Pedro: Jejeje\u2026 Bueno, no lo hice, y aqu\u00ed me tienes.<\/p>\n<p>Antonio: \u00bfSabes? Pens\u00e9 que te hab\u00edas molestado cuando te diste cuenta de que miraba el trasero.<\/p>\n<p>Pedro: Jajaja\u2026 No, m\u00e1s bien me sent\u00ed halagado al ver la cara de imb\u00e9cil que pusiste.<\/p>\n<p>Antonio: Jajaja\u2026 Pero tienes que reconocer que tienes unas buenas nalgas. Y como dices t\u00fa, me qued\u00e9 imb\u00e9cil al verlas.<\/p>\n<p>Pedro: S\u00ed, lo s\u00e9. Mis amigos bromean de eso en la universidad. Y creo que uno de ellos tiene un inter\u00e9s especial, pero prefiero no involucrarme con personas de la universidad para evitar problemas.<\/p>\n<p>Antonio: Me parece bien. Y bueno, como me gusta ser directo, y dado que parece que nos agradamos mutuamente, \u00bfqu\u00e9 te parece si nos dirigimos a un lugar m\u00e1s tranquilo?<\/p>\n<p>Pedro: \u00bfA un hotel?<\/p>\n<p>Antonio: Conozco uno cerca de aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Pedro: Vamos entonces.<\/p>\n<p>Ya una vez dentro de la habitaci\u00f3n del hotel, Antonio no pudo contenerse.<\/p>\n<p>Puso a Pedro contra la pared para besarlo, sin hacer caso de su solicitud de que lo dejara ir a tomar una ducha primero. Le dijo que le excitaba su sudoroso aroma mientras lo besaba.<\/p>\n<p>Su traviesa lengua exploraba la boca de Pedro con pasi\u00f3n, sus manos apretaban firmemente las nalgas que se ergu\u00edan sobre el short. A pesar de que las manos de Antonio eran de buen tama\u00f1o, parec\u00edan no ser lo bastante grandes para aquel imponente trasero. Luego, se arrodill\u00f3 y logr\u00f3 que Pedro girara sobre s\u00ed mismo, deslizando el short hacia abajo para revelar esas impresionantes nalgas.<\/p>\n<p>Era, sin duda, un trasero maravilloso: redondo y completamente lampi\u00f1o. Antonio abri\u00f3 las nalgas de Pedro y enterr\u00f3 su nariz con desesperaci\u00f3n. La c\u00e1lida respiraci\u00f3n sobre aquel lugar hizo gemir a Pedro, y la lengua ondulante de Antonio lo hizo gemir a\u00fan m\u00e1s. De vez en cuando, dejaba de lamerlo para mordisquear sus nalgas. Antonio parec\u00eda estar decidido a saborear cada cent\u00edmetro de ese trasero.<\/p>\n<p>Pedro estaba claramente excitado y ansioso por la siguiente fase. Le dijo a Antonio que deseaba sentirlo dentro suyo y no tuvo que pedirlo m\u00e1s de una vez. Antonio se puso un cond\u00f3n que hab\u00eda comprado en la recepci\u00f3n del hotel y penetr\u00f3 a Pedro sin contemplaciones. Esto era exactamente lo que a Pedro le gustaba, y Antonio estaba m\u00e1s que dispuesto a satisfacer sus deseos. Mientras lo embest\u00eda con intensidad en posici\u00f3n de perrito, tiraba de su cabello con una mano y le daba fuertes nalgadas con la otra.<\/p>\n<p>Pasados unos cincuenta minutos, con los cuerpos ba\u00f1ados en sudor y Antonio a\u00fan dentro de Pedro, ambos estaban al borde del cl\u00edmax. Entre jadeos, Antonio le susurr\u00f3 a Pedro, pregunt\u00e1ndole d\u00f3nde quer\u00eda su leche. Con una mirada lasciva, Pedro le respondi\u00f3 que la quer\u00eda en su cara. Antonio se quit\u00f3 el cond\u00f3n apresuradamente y, con precisi\u00f3n, apunt\u00f3 hacia el rostro de Pedro, cubri\u00e9ndolo con una espesa capa de semen mientras un gemido ahogado escapaba de sus labios, culminando as\u00ed un encuentro sucio, pervertido y deliciosamente placentero.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de aquella experiencia, Antonio y Pedro nunca volvieron a coincidir en el transporte p\u00fablico, pero para Antonio, el regreso a casa ya no era la peor parte del d\u00eda. A partir de entonces, buscar un compa\u00f1ero para hacer la ruta hacia un hotel, como lo hizo con Pedro, se convirti\u00f3 en su pasatiempo favorito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>17 Para Antonio, la vuelta a casa representaba la peor parte de su d\u00eda. Tras largas horas de agotador trabajo, el destino lo obligaba a encarar un autob\u00fas atiborrado de pasajeros. Viajar de pie se hab\u00eda convertido en una rutina ineludible para \u00e9l. La fatiga se aposentaba en su cuerpo, y la masa de gente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":29469,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-52618","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-gays"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52618","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29469"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52618"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52618\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52619,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52618\/revisions\/52619"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52618"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52618"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52618"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}