{"id":52866,"date":"2024-08-15T04:48:28","date_gmt":"2024-08-15T02:48:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=52866"},"modified":"2024-08-15T12:27:38","modified_gmt":"2024-08-15T10:27:38","slug":"el-muchacho-que-olia-calzoncillos-usados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-muchacho-que-olia-calzoncillos-usados\/","title":{"rendered":"El muchacho que ol\u00eda calzoncillos usados"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"52866\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">25<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En una antigua casa de dos pisos, situada en el coraz\u00f3n de la bulliciosa capital, resid\u00eda una madre soltera junto a su hijo, un joven de 18 a\u00f1os llamado Marcos. La vivienda, con su car\u00e1cter a\u00f1ejo y sus pasillos susurrantes, hab\u00eda sido adaptada por necesidad econ\u00f3mica para albergar a estudiantes provenientes del interior del pa\u00eds, quienes buscaban en la gran ciudad las oportunidades de estudio que no pod\u00edan encontrar en sus lugares de origen. Es as\u00ed que las habitaciones del segundo piso alineadas a lo largo de un corredor estrecho, estaban destinadas a alquilarse a estos j\u00f3venes acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>Aunque Marcos parec\u00eda un muchacho ordinario, llevaba una vida oculta a la vista de todos. Ten\u00eda un pasatiempo perturbador que le impulsaba a explorar algunas habitaciones alquiladas en busca de ciertas prendas que le produc\u00edan una satisfacci\u00f3n perversa. Con la cautela de un ladr\u00f3n, se apoderaba del manojo de llaves de su madre y sub\u00eda al segundo piso cuando los inquilinos que le resultaban atractivos no estaban presentes. Su objetivo era la ropa interior masculina ya usada, un objeto que encontraba en el suelo o en los cestos de ropa sucia de las habitaciones. Aspirar el olor que dejaba el sexo de esos hombres e incluso la orina que quedaba impregnada en la parte delantera de la ropa interior, le proporcionaba una intensa y clandestina excitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La llegada de Ricardo, el hermano de su madre que regresaba tras once a\u00f1os en el extranjero, le a\u00f1adir\u00eda un mayor nivel de transgresi\u00f3n al pasatiempo de Marcos.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que Marcos hab\u00eda visto en persona a Ricardo, era un ni\u00f1o de nueve a\u00f1os, en la boda de la t\u00eda Charito. Y en aquella ocasi\u00f3n su t\u00edo le resultaba por dem\u00e1s indiferente.<\/p>\n<p>Pero desde que Marcos entr\u00f3 en la adolescencia, experiment\u00f3 un deseo creciente hac\u00eda los hombres y en especial hacia el hermano de su madre. D\u00e1ndose cuenta de sus inclinaciones homosexuales.<\/p>\n<p>Ricardo, quien aparec\u00eda en las videollamadas espor\u00e1dicas que su madre manten\u00eda con \u00e9l y en las actualizaciones de sus redes sociales que Marcos segu\u00eda con inter\u00e9s, se convirti\u00f3 en el foco de su fascinaci\u00f3n. La apariencia de Ricardo, con su piel cobriza, su cuerpo musculoso y su rostro de facciones rudas, lo atra\u00eda de una manera casi obsesiva.<\/p>\n<p>Ricardo se instal\u00f3 en una de las habitaciones del segundo piso, y Marcos, fiel a su costumbre con los inquilinos que le interesaban, empez\u00f3 a visitar la habitaci\u00f3n de su t\u00edo cada vez que ten\u00eda la oportunidad. Marcos se mov\u00eda con sigilo hacia el segundo piso, aprovechando los momentos en que Ricardo sal\u00eda a la calle.<\/p>\n<p>Las incursiones de Marcos en la habitaci\u00f3n de su t\u00edo eran meticulosas y cautelosas. Se mov\u00eda con la discreci\u00f3n de un espectro, buscando rastros de la intimidad de Ricardo. Su excitaci\u00f3n aument\u00f3 al descubrir que los calzoncillos de su t\u00edo eran de los baratos y de colores vivos, t\u00edpicos de esos que usan los hombres de pueblo. A pesar de los a\u00f1os vividos en un pa\u00eds del primer mundo, Ricardo nunca se hab\u00eda llegado a sofisticar, manten\u00eda esa esencia tosca de macho que se pod\u00eda apreciar hasta en sus interiores.<\/p>\n<p>Esos momentos en los que Ricardo no estaba en casa se convert\u00edan en ocasiones para estar cerca de la figura que hab\u00eda capturado su imaginaci\u00f3n y deseo de una forma tan profunda. Pero un d\u00eda que su t\u00edo sali\u00f3 de la casa, Marcos como siempre aprovech\u00f3 para dar rienda suelta a sus perversiones. Entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n de Ricardo y, con el coraz\u00f3n acelerado, tom\u00f3 uno de los calzoncillos usados de su t\u00edo. Aspir\u00f3 profundamente ese aroma fuerte y varonil que lo enloquec\u00eda, sintiendo como su mente se nublaba de placer. Se ech\u00f3 en la cama destendida de Ricardo que emanaba un olor a sudor masculino intenso, y con el calzoncillo sobre el rostro comenz\u00f3 a imaginar como su t\u00edo lo somet\u00eda con su verga de forma salvaje.<\/p>\n<p>De pronto, la puerta de la habitaci\u00f3n se abri\u00f3 y apareci\u00f3 Ricardo. Marcos se levant\u00f3 y quit\u00f3 el calzoncillo del rostro lo m\u00e1s r\u00e1pido que pudo, pero su t\u00edo ya hab\u00eda visto lo suficiente.<\/p>\n<p>Con una sonrisa maliciosa, Ricardo cerr\u00f3 la puerta tras de s\u00ed. Marcos, asustado y rojo de la verg\u00fcenza, esper\u00f3 en silencio a que su t\u00edo hablara. Ricardo, con una mira inquisitiva, le pregunt\u00f3 qu\u00e9 hac\u00eda ah\u00ed.<\/p>\n<p>Marcos comenz\u00f3 a balbucear, incapaz de articular una respuesta coherente. Ricardo, con una voz calmada pero firme, le dijo que se tranquilizara, a\u00f1adiendo que ya hab\u00eda notado algo en su comportamiento que le indicaba que no era un muchacho convencional. Desesperado, Marcos le pidi\u00f3 a su t\u00edo que no le dijera nada a su madre. Ricardo, con una expresi\u00f3n que denotaba superioridad y ventaja, le respondi\u00f3 que no lo har\u00eda, siempre y cuando se portara bien con \u00e9l.<\/p>\n<p>Marcos a\u00fan tembloroso, prometi\u00f3 que se portar\u00eda bien y que no volver\u00eda a repetir esa conducta. Pero Ricardo le dijo que no ten\u00eda ning\u00fan problema con lo que le hab\u00eda encontrado haciendo. Se acerc\u00f3 a la cama, se inclin\u00f3 ante \u00e9l y, con una voz suave pero cargada de intenci\u00f3n, agreg\u00f3: &#8220;En vez de andar oliendo mis calzoncillos \u00bfno te gustar\u00eda mejor darme una buena mamada?&#8221;.<\/p>\n<p>Marcos, confuso, respondi\u00f3 que no entend\u00eda. Ricardo, volviendo a sonre\u00edr, le dijo: &#8220;Bien que tiendes sobrino. A ti te gustan las vergas. Dime, \u00bftu madre no est\u00e1 en casa, cierto?&#8221;. Marcos todav\u00eda nervioso, le respondi\u00f3 que su mam\u00e1 hab\u00eda salido a hacer unas compras al supermercado. Ricardo entonces pregunt\u00f3 cu\u00e1nto tiempo sol\u00eda tardar en volver a casa. A lo que Marcos le dijo que aproximadamente una hora. &#8220;\u00bfHace cu\u00e1nto tiempo se ha ido?&#8221;, continu\u00f3 Ricardo. &#8220;Casi como media hora&#8221;, respondi\u00f3 Marcos. &#8220;Excelente&#8221;, dijo Ricardo, con una evidente alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Ricardo comenz\u00f3 a explicarle a su sobrino que hab\u00eda salido a encontrarse con una vieja amiga cari\u00f1osa la cual no ve\u00eda hac\u00eda mucho tiempo, pero que cuando lleg\u00f3 al lugar de la cita, la amiga le envi\u00f3 un mensaje cancelando el encuentro. Por eso hab\u00eda regresado a casa tan pronto. Y luego de una breve pausa con una voz cargada de insinuaci\u00f3n, le pregunt\u00f3 a su sobrino si quer\u00eda ocupar el lugar que hab\u00eda dejado su amiga.<\/p>\n<p>En ese momento, Marcos comprendi\u00f3 lo que su t\u00edo le estaba proponiendo, aunque casi no pod\u00eda creerlo. Pero lo que Ricardo hizo a continuaci\u00f3n despej\u00f3 todas sus dudas.<\/p>\n<p>Con un movimiento decidido. Ricardo se desabroch\u00f3 la correa y se baj\u00f3 el pantal\u00f3n hasta los tobillos, dejando expuesta su verga erecta e invitando a su sobrino para que se la mamara.<\/p>\n<p>Marcos observ\u00f3 con asombro y excitaci\u00f3n que el miembro de su t\u00edo era como se lo hab\u00eda imaginado: grande, oscuro y sumamente velludo.<\/p>\n<p>Con sus manos, Ricardo atrajo la cabeza de Marcos hac\u00eda su entrepierna, gui\u00e1ndolo para que comenzara a mamar su verga. Y eso fue lo que hizo su sobrino: mam\u00e1rsela.<\/p>\n<p>Ricardo expres\u00f3 su satisfacci\u00f3n con una intensidad palpable, sus palabras estaban llenas de un placer visceral cuando dijo: &#8220;La mamas mejor que muchas mujeres&#8221;, mientras su sobrino continuaba succionando aquel miembro con una devota dedicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A medida que la boca de Marcos se mov\u00eda sobre la verga de su t\u00edo, Ricardo le coment\u00f3 con un tono de admiraci\u00f3n: &#8220;Eres muy bueno en esto sobrino. Seguramente ya tienes mucha experiencia, \u00bfverdad?&#8221;. Marcos, con una respiraci\u00f3n entrecortada y t\u00edmida voz neg\u00f3 aquello con sinceridad, explicando que era la primera vez que lo hac\u00eda. Ricardo, sorprendido pero complacido, le respondi\u00f3: &#8220;Entonces tienes un talento innato para las mamadas. Sigue sobrino, sigue.&#8221;<\/p>\n<p>A pesar de que por momentos el tama\u00f1o del oscuro y velludo miembro de Ricardo provocaba arcadas en Marcos, este persist\u00eda, determinado en hacer gozar a su t\u00edo. Cada vez que parec\u00eda a punto de atragantarse, tomaba un breve descanso antes de continuar con renovada determinaci\u00f3n. As\u00ed transcurrieron unos diez minutos hasta que finalmente Ricardo lleg\u00f3 al cl\u00edmax, eyaculando su semilla en la boca de su sobrino.<\/p>\n<p>Ricardo observ\u00f3 con satisfacci\u00f3n c\u00f3mo Marcos se tragaba todo su semen como si se tratara del m\u00e1s delicioso manjar, y mientras se sub\u00eda de nuevo el pantal\u00f3n, pensaba que m\u00e1s temprano que tarde tendr\u00eda que abrirse camino en el culito virgen de su sobrino. Ya buscar\u00eda el c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y d\u00f3nde m\u00e1s adelante, pues la madre de tan buen mamador de verga estar\u00eda llegando pronto del supermercado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>25 En una antigua casa de dos pisos, situada en el coraz\u00f3n de la bulliciosa capital, resid\u00eda una madre soltera junto a su hijo, un joven de 18 a\u00f1os llamado Marcos. 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