{"id":54243,"date":"2024-10-13T04:33:17","date_gmt":"2024-10-13T02:33:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=54243"},"modified":"2024-10-14T05:21:59","modified_gmt":"2024-10-14T03:21:59","slug":"la-influencer-influenciada-cap-2-el-encuentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-influencer-influenciada-cap-2-el-encuentro\/","title":{"rendered":"La influencer influenciada (cap. 2): El encuentro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"54243\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">10<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Se qued\u00f3 varios minutos mirando aquel mensaje que acababa de enviar.<\/p>\n<p>Todav\u00eda no era del todo consciente de lo que hab\u00eda hecho, ni de hasta qu\u00e9 punto pod\u00eda tener implicaciones.<\/p>\n<p>Al tiempo que una gran parte de ella entraba en p\u00e1nico, de la otra sin embargo brotaba, con m\u00e1s fuerza aun si cab\u00eda, un torrente de adrenalina subcut\u00e1nea que enfrentaba con fruici\u00f3n a su otro yo, hasta doblegarlo y someterlo contra el suelo sin apenas dificultad.<\/p>\n<p>Hab\u00eda perdido completamente la batalla de la racionalidad y se hab\u00eda entregado al morbo m\u00e1s feroz y desatado, que hasta ese momento, hab\u00eda conocido nunca.<\/p>\n<p>En realidad, ninguna excusa, llamada de atenci\u00f3n o preocupaci\u00f3n bien fundamentada, hubiesen sido suficientes para desalentarla.<\/p>\n<p>Se acababa de arrojar a un vac\u00edo sin asomarse ni conocer su altura, ignorando si una vez alcanzara el fondo, existir\u00eda una red de seguridad que la salvase. Y precisamente era eso lo que m\u00e1s entusiasmo le suscitaba.<\/p>\n<p>La dulce tentaci\u00f3n de ara\u00f1ar el peligro y el innegable atractivo de sufrir las consecuencias le llevaron a no borrar ese mensaje, a quedarse observando durante unos instantes mientras se segu\u00eda presionando el co\u00f1o con su mano izquierda.<\/p>\n<p>Pasados unos minutos de haber enviado el texto, pudo ver como la aplicaci\u00f3n le avisaba de que alguien estaba escribiendo. Juan Ignacio le estaba respondiendo.<\/p>\n<p>Su cuerpo reaccion\u00f3 como si se encontrase en la zona cero de una detonaci\u00f3n, dejando caer el m\u00f3vil a unos escasos cent\u00edmetros de ella, sobre uno de los cojines del sof\u00e1.<\/p>\n<p>La mente de Lara sufr\u00eda un mar de interferencias que oscilaban entre el terror m\u00e1s abrasivo y el cl\u00edmax m\u00e1s arrebatador que hab\u00eda experimentado jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Cada pocos instantes miraba de reojo si segu\u00eda poniendo &#8221;escribiendo&#8221; en la parte inferior de la aplicaci\u00f3n, y pregunt\u00e1ndose si una vez llegara la respuesta, ser\u00eda capaz de afrontarla.<\/p>\n<p>Al final el mensaje lleg\u00f3. En cuanto lo hizo su smartphone son\u00f3, emitiendo un sonido que a pesar de ser el mismo que habr\u00eda escuchado miles de veces sin exagerar, esta vez se le antojaba totalmente distinto. -\u00bfMe estar\u00e9 volviendo loca? Pens\u00f3 para sus adentros.<\/p>\n<p>No pod\u00eda coger su m\u00f3vil, ni siquiera mirarlo, porque sab\u00eda que fuera lo que fuese que hubiera contestado Juan Ignacio, nada m\u00e1s leerlo tendr\u00eda que enfrentarlo y hacerse cargo de su atrevimiento. Algo que la aterraba hasta el punto de lograr paralizarla.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 de golpe del sof\u00e1 y se fue corriendo al ba\u00f1o. Desde siempre, desde que ten\u00eda memoria para recordar, todos sus nervios, ansiedad o presi\u00f3n de cualquier tipo los terminaba acumulando en el est\u00f3mago. Person\u00e1ndose en forma de molestias en la tripa o calambres en su abdomen.<\/p>\n<p>El suceso que estaba viviendo atend\u00eda a una de estas razones. A pesar de ser una chica de reacciones mesuradas e \u00edmpetus contenidos, cuando algo escapaba de su control era f\u00e1cil que le abordaran ese estr\u00e9s, la ansiedad y posiblemente una visita corriendo al ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 al servicio, levant\u00f3 la tapa del inodoro, se baj\u00f3 el pantal\u00f3n del pijama y se dej\u00f3 caer sobre \u00e9l con brusquedad.<\/p>\n<p>Contuvo esa postura durante unos minutos, pero nada. A pesar de los retortijones que le acababan de dar, tras un par de intentos no pudo lograr m\u00e1s que expulsar unos cuantos pedos, que al menos, consiguieron aliviar un poco la presi\u00f3n de su interior.<\/p>\n<p>Se mantuvo unos minutos en &#8221;babia&#8221;, con la mirada puesta en una peque\u00f1a repisa que ten\u00eda enfrente, pero sin pensar en nada en realidad. Mentalmente estaba exhausta. El altibajo de emociones que ven\u00eda experimentando, as\u00ed como su intensidad, eran nuevos para ella. Por lo que internamente, necesitaba unos instantes de desconexi\u00f3n; algo que logr\u00f3 en cierta manera, hasta que de pronto cay\u00f3 en la cuenta.<\/p>\n<p>Ya habr\u00eda pasado un buen rato desde que Juan Ignacio le hab\u00eda respondido. De hecho, durante su estancia en el v\u00e1ter su m\u00f3vil hab\u00eda estado propinando una serie de pitidos en se\u00f1al de aviso.<\/p>\n<p>Entendi\u00f3 que cuanto m\u00e1s tiempo tardara en contestar, m\u00e1s dif\u00edcil lo tendr\u00eda para justificarse, por lo que con cierta premura se puso en pie. No sin antes coger un poco de papel y pasarlo por su culo, papel que por otro lado se descubr\u00eda est\u00e9ril y carente de suciedad alguna.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a la altura del sal\u00f3n, y tras aguardar unos segundos, traspas\u00f3 por fin el marco de la puerta. Lo hizo mostrando cierta cautela, como si esperase que al hacerlo, fuese a encontrar algo diferente a como lo dej\u00f3.<\/p>\n<p>All\u00ed frente a ella, se encontraba su smartphone, que todav\u00eda sobre un coj\u00edn emit\u00eda una parpadeante luz blanca por medio de un peque\u00f1o lec.<\/p>\n<p>Lo hizo sin darse cuenta, pero antes de dar el paso de acercarse y desbloquearlo, inspir\u00f3 con fuerza, colmando su pecho de aire, logrando conferir algo de serenidad a su esp\u00edritu y tambi\u00e9n, proveyendo a su coraz\u00f3n de cierta robustez.<\/p>\n<p>Cuando la pantalla se ilumin\u00f3 ante ella, pudo leer los mensajes que le hab\u00eda dejado Juan Ignacio.<\/p>\n<p>-\u00a1No me lo digas dos veces! jejeje. No te imaginas las ganas que tengo de conocerte, peque\u00f1a. Te he invitado otras veces, pero nunca te ven\u00eda bien-.<\/p>\n<p>-Hoy salgo pronto de trabajar. \u00bfQu\u00e9 te parece si paso a recogerte?<\/p>\n<p>-Que&#8230; \u00bfTe animas?<\/p>\n<p>Escribi\u00f3 Juan Ignacio, finalizando el texto con varios loguitos con caras sonrientes sacando la lengua.<\/p>\n<p>Una vez que termin\u00f3 de leerlo se tranquiliz\u00f3 bastante. Pudo deshacerse de todos esos fantasmas que revoloteaban por su cabeza al ver que no eran tan graves como vaticinaba que podr\u00edan serlo.<\/p>\n<p>Poco a poco se fue dejando llevar hasta alcanzar de nuevo ese estado, aquel en el que sensaciones de todo tipo comenzaban a jugar con ella, ubic\u00e1ndola en un lugar del que no se quer\u00eda ir, pero en el que tampoco quer\u00eda estar.<\/p>\n<p>Antes de ponerse a escribir, volvi\u00f3 a colocar de nuevo su mano izquierda sobre el co\u00f1o, esta vez dejando que de manera sutil se internasen dentro las yemas de sus dedos \u00edndice y pulgar.<\/p>\n<p>Recapacit\u00f3 durante unos breves minutos y solo cuando lo tuvo m\u00e1s o menos claro, se puso a ello.<\/p>\n<p>-Jaja. S\u00ed, vale. Por mi bien. Pero prefiero que no me recojas en mi casa. Por mantener un poco de privacidad-.<\/p>\n<p>-Entonces. \u00bfC\u00f3mo lo hacemos? -Pregunt\u00f3 Juan Ignacio.<\/p>\n<p>Lara reflexion\u00f3 durante unos segundos hasta ocurr\u00edrsele una idea.<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 no salgo, camino un rato y luego te mando mi ubicaci\u00f3n? \u00bfTe parece bien?<\/p>\n<p>-Me parece perfecto. \u00a1Pero qu\u00e9 lista es mi ni\u00f1a!<\/p>\n<p>-jaja anda calla -Exclam\u00f3 Lara en todo burl\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfA qu\u00e9 hora quedamos, cielo? Yo salgo de trabajar a las dos. Ahora son las doce y cuarto pasadas. \u00bfTe dar\u00e1 tiempo a arreglarte, maquillarte y eso?<\/p>\n<p>-\u00a1Si! A\u00fan me tengo que duchar y tal, pero yo creo que si-.<\/p>\n<p>-Perfecto, peque\u00f1a. \u00bfVives m\u00e1s o menos por el centro no? Para hacerme una idea y calcular un poco el tiempo-.<\/p>\n<p>-S\u00ed. Por all\u00ed. Cuando ya est\u00e9 abajo y te mande la ubicaci\u00f3n, quiere decir que ya estoy. \u00bfVale?<\/p>\n<p>-\u00a1Estupendo! Cielo, me has alegrado la ma\u00f1ana. Que digo la ma\u00f1ana. \u00a1El d\u00eda! -Dijo \u00e9l.<\/p>\n<p>-Si, claro. El mes, no te digo jaja. Oye, voy a ir arregl\u00e1ndome y eso para ir m\u00e1s tranquila. \u00a1Un beso!<\/p>\n<p>-\u00a1Si, eso! T\u00fa arr\u00e9glate, que te quiero ver bien guapa. Jejeje. Un besito, peque\u00f1a-.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de despedirse Juan Ignacio, cerr\u00f3 Inst., as\u00ed como todas las dem\u00e1s aplicaciones que ten\u00eda abiertas.<\/p>\n<p>Se qued\u00f3 pensativa durante un rato. Hab\u00eda sido, sin duda, lo m\u00e1s intento que hab\u00eda profesado nunca. Cuando se quiso dar cuenta, ya eran las doce y media pasadas. El tiempo volaba, pero lo hac\u00eda sin ella, as\u00ed que se levant\u00f3 de un brinco del sof\u00e1 y se dirigi\u00f3 de nuevo al ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Cerr\u00f3 la puerta y acto seguido, dej\u00f3 caer de nuevo su peque\u00f1o pantal\u00f3n del pijama, esta vez para no volverlo a poner despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Se arrebat\u00f3 la camiseta que qued\u00f3 tambi\u00e9n tirada por el suelo y se meti\u00f3 en la ducha.<\/p>\n<p>El agua sal\u00eda caliente. Se empez\u00f3 a frotar el cuerpo con sus propias manos, que con la ayuda de un poco de jab\u00f3n recorrieron su piel siendo testigos de cada imperfecci\u00f3n. Cada lunar, cada bello, cada cent\u00edmetro de su cuerpo estaba siendo cubierto de espuma.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de aclararse el pelo, luego haberse aplicado un champ\u00fa, utiliz\u00f3 un acondicionador especial que favorec\u00eda un pelo m\u00e1s liso tras el aclarado.<\/p>\n<p>Le interesaba porque iba relativamente mal de tiempo y no quer\u00eda perder aquel que no ten\u00eda despu\u00e9s con la plancha.<\/p>\n<p>Mientras hac\u00eda efecto, se embadurn\u00f3 la piel con un gel que ol\u00eda a aguas termales. Le encantaba.<\/p>\n<p>Lo extendi\u00f3 por todo su cuerpo, haciendo hincapi\u00e9 en diversas zonas higi\u00e9nicamente sensibles como lo eran el entorno de sus pechos, las axilas, tambi\u00e9n el co\u00f1o y sobre todo, por la zona del culo, entre sus nalgas; para lo cual procur\u00f3 agacharse, adquiriendo por momentos la postura de alguien que pareciera estar defecando en la calle.<\/p>\n<p>Al terminar de extenderse el gel, comenz\u00f3 a aclararse el pelo, aclarado al que le sigui\u00f3 el resto del cuerpo hasta hallarse desprovista de cualquier rastro de loci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cerr\u00f3 el grifo y procedi\u00f3 a salir, alcanzando y poni\u00e9ndose un albornoz que ten\u00eda siempre a mano, en la misma mampara de la ducha.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de secar un poco su larga melena rubia con la toalla y tras pasar un rato cepill\u00e1ndose frente al espejo, decidi\u00f3 emplear el secador, que acompa\u00f1ado siempre por otro cepillo m\u00e1s fino permit\u00eda comprobar las virtudes del acondicionador &#8221;Especial Cabello Liso&#8221;, que promet\u00eda el envase.<\/p>\n<p>Cuando hubo acabado, se lav\u00f3 los dientes y comenz\u00f3 a maquillarse, para lo cual emple\u00f3 buena parte del tiempo que dispon\u00eda.<\/p>\n<p>Cerrado el estuche y habiendo guardado todas las pinturas en su interior, agarr\u00f3 el m\u00f3vil para ver la hora y -\u00a1Madre m\u00eda!-. Se exalt\u00f3. Ya eran la una y media pasadas.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 el ba\u00f1o desnuda y se encamin\u00f3 corriendo a su cuarto. Menos mal que durante la ducha y debido a que ba\u00f1arse era para ella un acto mon\u00f3tono y bastante rutinario, pudo abstraerse e ir d\u00e1ndole vueltas a la cabeza sobre qu\u00e9 outfit escoger.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, no ten\u00eda muy claro que prendas de vestir iba a seleccionar. Hacia fr\u00edo, llov\u00eda a ratos y aparte tendr\u00eda que andar un buen rato por la calle.<\/p>\n<p>Al final, su sentido de la moda se impuso sobre las vicisitudes clim\u00e1ticas. Lo cual no era extra\u00f1o, pues dedicaba la mayor parte de su tiempo a eso, aparte de ser una pasi\u00f3n y hoy en d\u00eda, su medio de vida.<\/p>\n<p>Lara era bajita, medir\u00eda alrededor de un metro sesenta y poco. No est\u00e1 muy claro porque en realidad, nunca se hab\u00eda pronunciado sobre ello, as\u00ed que su altura exacta era una inc\u00f3gnita; algo que se estimaba por comparaci\u00f3n, sobre todo.<\/p>\n<p>A pesar de su estatura y de poseer un cuerpo delgado para los est\u00e1ndares de las redes, sol\u00eda encontrarse con diversos problemas a la hora de elegir conjuntos, vestidos u otro tipo de prendas. En concreto, que tuviesen una talla acorde con su cuerpo, porque a pesar de acertar con esta, debido a su pecho, no le terminaban nunca de encajar bien del todo.<\/p>\n<p>Le ocurr\u00eda algo similar con los sujetadores. Pues al ser delgada pero a su vez, haber desarrollado un pecho tan voluminoso en comparaci\u00f3n con el resto de su constituci\u00f3n, sol\u00edan quedarle muy desajustados. O acertaba con la copa pero se le quedaban flojos o si se le ajustaban a la espalda, estrujaban sus tetas como una panadera preparando masa madre.<\/p>\n<p>Para la ocasi\u00f3n, se acab\u00f3 decidiendo por un vestido blanco tipo &#8221;smock&#8221; con flores amarillas dibujadas. Uno corto, m\u00e1s suelto y flojo que ce\u00f1ido y que se un\u00eda a ella gracias a dos tirantes finitos que descansaban sobre sus clav\u00edculas.<\/p>\n<p>Era bastante primaveral para la estaci\u00f3n en la que se encontraban, pero iba verdaderamente mal de tiempo y no quer\u00eda perder a\u00fan m\u00e1s teniendo que elegir entre vaqueros y camisetas, adem\u00e1s de en c\u00f3mo combinarlos.<\/p>\n<p>Se puso un sujetador liso, tambi\u00e9n de color blanco, de confecci\u00f3n sencilla y sin ning\u00fan tipo de relleno. Pero a pesar de no llevarlo y de que el vestido fuese holgado, no pod\u00eda disimularlo del todo. Pues, aunque el escote que ofrec\u00eda su indumentaria era pr\u00e1cticamente inexistente, una considerable elevaci\u00f3n bajo el mismo delataba aquello que tanto se esmeraba en ocultar.<\/p>\n<p>Remat\u00f3 el look adhiriendo a sus pies unos botines de tac\u00f3n bajo y lo finaliz\u00f3 con un bolso de mediano tama\u00f1o, f\u00e1cil de cargar.<\/p>\n<p>Por fin estaba lista.<\/p>\n<p>Antes de atravesar la puerta de casa, se par\u00f3 unos instantes frente a un enorme espejo que se encontraba en la entrada.<\/p>\n<p>Se observ\u00f3 de arriba a abajo, iba preciosa y lo sab\u00eda. Era una verdadera conocedora del arte de gustar. Era consciente del poder que ten\u00eda cuando quer\u00eda y del que secretamente sol\u00eda disfrutar. As\u00ed que, verse tan arreglada, dispuesta a enfrentar aquella aventura, le proporcion\u00f3 las \u00faltimas fuerzas y el empuje necesario para lograr salir, abrir la puerta y de un discreto portazo, cerrarla tras de s\u00ed.<\/p>\n<p>En cuanto comenz\u00f3 a caminar por la calle, en busca de aquel lugar en el que esperar\u00eda a Juan Ignacio, se percat\u00f3 de lo realmente enfurecido que se hab\u00eda vuelto el clima. No solo llov\u00eda, tambi\u00e9n la temperatura hab\u00eda descendido m\u00e1s de lo que cre\u00eda, adem\u00e1s un vendaval de considerables proporciones pareciera que en cualquier momento fuese a llevarse la ciudad con \u00e9l.<\/p>\n<p>Su paraguas a penas le consegu\u00eda cubrir, pues ante el m\u00e1s m\u00ednimo cambio en la direcci\u00f3n del viento, este se retorc\u00eda y deformaba, quedando expuesta y arrollada por las inclemencias que le azotaban sin piedad.<\/p>\n<p>En cuanto pudo, corri\u00f3 a refugiarse al amparo de unos soportales, los cuales acog\u00edan diversas tiendas de barrio y algunos bares.<\/p>\n<p>Ya pasaban las dos de la tarde, por lo que iba siendo hora de enviarle su ubicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se encontraba m\u00e1s cerca de casa de lo que hubiera querido estar, pero le era completamente imposible alejarse, no con semejante tormenta.<\/p>\n<p>Por lo que, tras buscar en Maps y copiar la direcci\u00f3n de su situaci\u00f3n, se dispuso a pegarla en la conversaci\u00f3n que compart\u00eda con Juan Ignacio.<\/p>\n<p>Tras hacerlo, se sent\u00f3 fuera, en la mesa de una cafeter\u00eda, y con un caf\u00e9 descafeinado con sacarina como compa\u00f1\u00eda, aguard\u00f3 atenta su llegada.<\/p>\n<p>Procur\u00f3 pasar ese periodo lo m\u00e1s distra\u00edda posible. Lidiando con la continua impresi\u00f3n de estar siendo juzgada por el resto del mundo. Una multitud que no paraba de observarle y vedar su comportamiento.<\/p>\n<p>Mientras miraba hacia la carretera y daba peque\u00f1os sorbitos al caf\u00e9 con la actitud de quien pretende pasar desapercibido, noto de repente como un coche se deten\u00eda m\u00e1s o menos a su altura, qued\u00e1ndose en doble fila y colocando los intermitentes.<\/p>\n<p>T\u00edmidamente focaliz\u00f3 su atenci\u00f3n sobre la ventanilla del veh\u00edculo, y observando a trav\u00e9s del cristal del copiloto, pudo identificar qui\u00e9n iba a los mandos. No albergaba ninguna duda.<\/p>\n<p>Unos nervios inconmensurables recorrieron todo su cuerpo como si un rayo de aquella tormenta le acabase de atravesar.<\/p>\n<p>Se gir\u00f3 apresuradamente y rez\u00f3 para que \u00e9l no la hubiese visto. Disimul\u00f3 tomando la taza que yac\u00eda en su mesa y d\u00e1ndole un buen sorbo, con m\u00e1s intenci\u00f3n de ocultarse tras ella que de apreciar el suave matiz del grano.<\/p>\n<p>Pero en el momento en que despeg\u00f3 sus labios de aquel recipiente, advirti\u00f3 como un hombre alto y trajeado acababa de localizar su escondite. Sinti\u00e9ndose intimidada hasta el grado de quedarse petrificada y no ser capaz ni de girarse, trat\u00f3 de fingir que ignoraba su existencia, mientras manten\u00eda sus ojos fijos en alg\u00fan lugar del horizonte.<\/p>\n<p>Cuando de improviso, Juan Ignacio irrumpi\u00f3 en su divagar.<\/p>\n<p>-Perdona. \u00bfEres Lara?<\/p>\n<p>-\u00a1Si! -Profiri\u00f3 ella, empleando un tono algo desencajado. Acto seguido, se gir\u00f3 lentamente hac\u00eda \u00e9l y lo mir\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando sus ojos hicieron contacto, Juan Ignacio le sonri\u00f3.<\/p>\n<p>Parec\u00eda ser m\u00e1s mayor en persona que en las fotos, para las cuales sin duda, se empleaba a fondo en mostrar siempre su mejor perfil. Si bien era alto, con el resto de su cuerpo pasaba algo parecido.<\/p>\n<p>Aquel f\u00edsico atl\u00e9tico que figuraba tener en los post que sub\u00eda a sus redes, hab\u00eda dejado hace tiempo de corresponder con la realidad, evidenciando un deterioro propio de la edad y achacable tambi\u00e9n a la falta de ejercicio.<\/p>\n<p>-Te he visto de milagro, peque\u00f1a-.<\/p>\n<p>Dijo \u00e9l a viva voz, o al menos as\u00ed lo percibi\u00f3 una Lara que internamente, se descubr\u00eda librando una batalla contra s\u00ed misma por no derrumbarse y mostrar cierta espontaneidad.<\/p>\n<p>Mientras todo esto pasaba por su cabeza, Juan Ignacio prosegu\u00eda hablando.<\/p>\n<p>-Te he reconocido por tu melena rubia, ya que en tus fotos sales siempre desenfocada o de perfil. \u00a1Bribona! Que apenas te dejas ver-.<\/p>\n<p>-Bueno. \u00bfNo me das dos besos?-. Sentenci\u00f3 Juan Ignacio mientras apoyaba con sutileza su mano derecha sobre uno de sus hombros.<\/p>\n<p>-\u00a1Si! Claro. Perdona, espera que me levanto -Dijo ella algo sobresaltada, mientras frunc\u00eda el ce\u00f1o procurando aparentar una especie de sonrisa.<\/p>\n<p>Una vez que hubo incorpor\u00f3 se gir\u00f3 hac\u00eda \u00e9l, y en ese instante pudo apreciar lo realmente alto que era, sobre todo en comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00c9l se agach\u00f3 un poco, la cogi\u00f3 de la cintura y procedi\u00f3 a saludarla, propin\u00e1ndole dos besos a escasos cent\u00edmetros de sus mejillas.<\/p>\n<p>Tras eso, Lara se retir\u00f3 hacia atr\u00e1s con cuidado, con la clara intenci\u00f3n de volverse a sentar, pero Juan Ignacio intervino.<\/p>\n<p>-Oye cielo, tengo el coche mal aparcado. \u00bfQu\u00e9 tal si nos vamos ya? No quiero que la gr\u00faa se me lo acabe llevando-.<\/p>\n<p>Expres\u00f3 de forma directa, pero acompa\u00f1ando la frase en todo momento con un cierto aire de hilaridad.<\/p>\n<p>-\u00a1Es verdad! Perdona. Espera que coja el bolso y nos vamos-.<\/p>\n<p>-\u00bfHas pagado? -Dijo \u00e9l, mientras se llevaba la mano al bolsillo.<\/p>\n<p>-S\u00ed, tranquilo, pagu\u00e9 a la hora de pedir. No te preocupes-.<\/p>\n<p>Juan Ignacio camin\u00f3 delante. Cuando estuvo a escasos metros del coche, activ\u00f3 las puertas con el mando y mostrando un bello acto de caballerosidad, se dispuso a abrir primero la suya, la del copiloto.<\/p>\n<p>Una vez montados y puestos los cinturones, partieron hacia su casa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Pero en el momento en que despeg\u00f3 sus labios de aquel recipiente, advirti\u00f3 como un hombre alto y trajeado acababa de localizar su escondite. Sinti\u00e9ndose intimidada hasta el grado de quedarse petrificada y no ser capaz ni de girarse, trat\u00f3 de fingir que ignoraba su existencia, mientras manten\u00eda sus ojos fijos en alg\u00fan lugar del horizonte. Cuando de improviso, Juan<\/p>\n","protected":false},"author":29926,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-54243","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54243","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/29926"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54243"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54243\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":54244,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54243\/revisions\/54244"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54243"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54243"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54243"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}