{"id":55961,"date":"2024-12-22T02:34:05","date_gmt":"2024-12-22T01:34:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=55961"},"modified":"2024-12-22T21:00:57","modified_gmt":"2024-12-22T20:00:57","slug":"208-mari-loli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/208-mari-loli\/","title":{"rendered":"Una reforma de la casa puede cambiarlo todo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"55961\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">17<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cap\u00edtulo 1:<\/p>\n<p>Hola, me llamo Mari Loli y si les cuento esto es porque si no le comento a alguien todo lo que me paso este fin de semana seguro que exploto. Y como por razones obvias no se lo puedo contar a mis amistades se lo cuento a ustedes que no me conocen y as\u00ed me quedo tranquila. De antemano iba a ser un fin de semana ideal, pues aprovechando que papi y mamuchi se iban a ir al cortijo de los se\u00f1ores Guti\u00e9rrez (por llamarlos de alg\u00fan modo) yo les hab\u00eda dado permiso a los criados. Pues pensaba montar un guateque para mis amigos y no quer\u00eda tener testigos indiscretos.<\/p>\n<p>A mis papis no les extra\u00f1o nada que no quisiera ir con ellos, pues siempre me hab\u00edan parecido sus nuevos amigos muy bastos y zafios. Sobre todo me daba un coraje tremendo cuando papuchi insist\u00eda en hablar como su amigo, con un lenguaje de lo m\u00e1s chabacano y vulgar.<\/p>\n<p>Pero todo se estropeo el viernes a \u00faltima hora cuando papi me llamo al chalet para decirme que aprovechando que iba a estar esos d\u00edas ah\u00ed hab\u00eda encargado al capataz de una de sus constructoras que mandara algunos obreros para hacerme las reformas en el dormitorio que tantas veces le hab\u00eda pedido. Me dio mucha rabia que estropeara los planes que ten\u00eda hechos, pero me consol\u00e9 pensando que por fin iba a poder poner el cuarto como yo quer\u00eda.<\/p>\n<p>Estoy tan acostumbrada a que la criada habr\u00e1 la puerta que la ma\u00f1ana del s\u00e1bado los obreros tuvieron que llamar al timbre un buen rato antes de que me despertara y me diera cuenta de que solo yo pod\u00eda abrirles la entrada. Cuando ca\u00ed en ello me dirig\u00ed apresurada al hall, sin percatarme de que solo llevaba puesto encima mi vaporoso camisoncito rosa. Por eso, cuando al fin les abr\u00ed la puerta no se quien se llev\u00f3 mayor sorpresa si ellos o yo.<\/p>\n<p>La m\u00eda lo fue por ver la pinta tan pobre y desali\u00f1ada que tra\u00edan los tres. El que pulsaba el timbre sin descanso era un sujeto de treinta y tantos, moreno y muy grandote, que daba hasta repel\u00fas verlo. Si lo encuentro a solas en un callej\u00f3n me muero del susto. A su lado venia un negro, pero negro de los de verdad, casi tanto como el bet\u00fan. Era muy flaco y alto. Ten\u00eda el pelo rizado y una perenne sonrisa de oreja a oreja. Y detr\u00e1s de ellos, llevando la mayor\u00eda de los bultos, un chico de pelito largo y carita de hambre, bastante guapito por cierto, intentando atisbarme por entre los otros dos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un embarazoso silencio por fin ca\u00ed en la cuenta de porque me miraban tanto y con tanto inter\u00e9s. Pues mi liviano camisoncito de gasa apenas si velaba mis rotundas formas, ya que trasparentaba descaradamente mis abultados pechos, especialmente mis oscuros pezones. Y lo peor de todo es que a la luz del d\u00eda se ve\u00eda incluso la poblada espesura de mi intimidad.<\/p>\n<p>Supongo que con otra chica quiz\u00e1s hubieran disimulado un poco mas su inter\u00e9s, pero es que yo soy algo especial. No es por presumir, pero todos me dicen que soy muy linda, con mi pelito caoba cortado a lo paje y mis ojos color miel resaltando en la blancura de mi cara. Pero la mayor\u00eda de los chicos no se fijan en eso, solo tienen ojos para mi cuerpo. Por suerte, o por desgracia, la madre naturaleza ha sido de lo mas generosa con mis medidas.<\/p>\n<p>No les exagero nada, gasto una talla 110 de copa ancha de sujetador. Lo cual, a mis 19 a\u00f1os, solo me trae problemas. No solo me cuesta horrores encontrar alguna ropita que me sirva, sino que adem\u00e1s tengo que lidiar con multitud de admiradores, mas o menos descarados, a diario.<\/p>\n<p>Supongo que por eso sigo sin novio, por el recelo que le tengo a los hombres. Y eso que cuando meneo mi rotundo trasero por la calle, solo los ciegos se abstienen de mirarme. Pero cuando me miran con tanto deseo y descaro como me miraban aquellos tres obreros solo se reaccionar de una forma&#8230; avergonz\u00e1ndome.<\/p>\n<p>As\u00ed que les ped\u00ed que me esperasen un momento en el recibidor mientras fui lo mas r\u00e1pido posible a mi dormitorio a cambiarme. Como ten\u00eda prisa decid\u00ed ponerme el conjuntito nuevo de estar por casa que me hab\u00eda comprado la v\u00edspera. Este era una cucada verde mon\u00edsima. Me puse el holgado pantaloncito corto sin nada debajo, por no perder mas tiempo, ya que al ser de suave algod\u00f3n no me hac\u00edan falta las braguitas. La parte de arriba era una camisetita a juego tambi\u00e9n muy ancha y con un generoso escote. En teor\u00eda esta deb\u00eda quedar rasada con el pantaloncito, pero en realidad mis enormes pechos hac\u00edan que la prenda quedara un palmo por encima, dejando mi ombliguito al aire.<\/p>\n<p>Aun ten\u00eda la camisetita en la mano cuando vi, a trav\u00e9s del espejo de la c\u00f3moda, como el hombre grandote me miraba con todo descaro a trav\u00e9s de la puerta que yo, con las prisas, hab\u00eda dejado semiabierta. No pude dejar de preguntarme, mientras me pon\u00eda la camisetita a toda velocidad, en cuanto tiempo llevar\u00eda ese repelente sujeto espi\u00e1ndome, y en todo lo que habr\u00eda visto de mi cuerpo sin mi permiso.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, cuando sal\u00ed de mi cuarto, me sent\u00ed incapaz de recriminarle nada, pues me amedrentaba tanto su corpulencia como el desparpajo con que me sonre\u00eda c\u00ednicamente. Adem\u00e1s, ahora que ten\u00eda al joven mas cerca, me encandilo su aspecto desali\u00f1ado, mezcla de bohemio y de perrito muerto de hambre. Y, puestos a confesarme, les dir\u00e9 que el negro me daba incluso algo de miedo.<\/p>\n<p>El grosero era el jefe de los tres, as\u00ed que me tuve que armar de valor y le empec\u00e9 a decir como quer\u00eda que hicieran la obra de mi cuarto. Este, en cuanto empec\u00e9 a hablar, se peg\u00f3 como si fuera una lapa detr\u00e1s m\u00edo, restregando su r\u00edgido paquete contra mi trasero cada vez que dejaba de andar. Mi timidez me imped\u00eda reaccionar como hubiera querido, por lo que, en vista de mi pasividad, empez\u00f3 a palmearme el culo con toda confianza.<\/p>\n<p>Eso si, el tipo, a pesar de palmearme las nalgas cada dos por tres, no dejaba de decirme \u201cse\u00f1orita\u201d, aunque me sonaba con un cierto retint\u00edn. Yo, muy a mi pesar, me limitaba a ruborizarme ante la audacia de su continuo acoso, d\u00e1ndole pie a que continuara sob\u00e1ndome. En un momento dado, aprovechando que estaba distra\u00edda, se me acerco sigilosamente por detr\u00e1s, atrap\u00e1ndome un pecho con su manaza al tiempo que me preguntaba sobre donde colocar uno de los muebles que sacaba. Solo acert\u00e9 a tartamudear la nueva ubicaci\u00f3n, sin terminar de creerme lo que me acababa de hacer.<\/p>\n<p>Pero tuve tiempo de hacerme a la idea, pues a lo largo de la ma\u00f1ana fueron varias las ocasiones en que se apodero de mi delantera, estruj\u00e1ndome los senos cada vez con mas soltura y confianza. Yo, acobardada, casi llegue a acostumbrarme a sus rudos toqueteos. Por eso en un par de ocasiones, a pesar de o\u00edrle llegar por detr\u00e1s, permanec\u00ed quieta como si fuera una estatua, esperando el temido momento en que su mano se aferrar\u00eda a mi pecho sin atreverme a reaccionar.<\/p>\n<p>Con ello solo lograba que sus sobeteos se hicieran mas intensos y prolongados, llegando al extremo de jugar con mi r\u00edgido pez\u00f3n durante varios minutos mientras me llamaba \u201cse\u00f1orita\u201d y me preguntaba por alguna reforma en concreto. No era el \u00fanico que se estaba divirtiendo a mi costa, pues mientras el jefe me consultaba y mostraba ciertos detalles de las cosas que iba modificando me hac\u00eda agacharme y colocarme en incomodas posturas que mostraban hasta lo mas oculto de mi anatom\u00eda a trav\u00e9s de mis holgados escotes y perneras.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 2:<\/p>\n<p>A media ma\u00f1ana, cuando iban a sacar del cuarto la estanter\u00eda sobre la que guardaba mi colecci\u00f3n de mu\u00f1ecas antiguas de porcelana, tem\u00ed por ellas. No acababa de fiarme de ellos, por lo que les ped\u00ed que me dejaran bajarlas a mi, para que los patanes no rompieran ninguna pieza. El grosero accedi\u00f3 encantado, acerc\u00e1ndome una silla para que pudiera apoyarme en ella, mientras me indicaba en que parte de la repisa inferior deb\u00eda colocar el otro pie para no caerme. En cuanto estuve en la posici\u00f3n adecuada se arremolinaron los tres debajo m\u00eda. Yo, en mi ingenuidad, pens\u00e9 que era para ayudarme, pero nada mas lejos de su intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El grosero r\u00e1pidamente se sit\u00fao detr\u00e1s m\u00eda, poniendo sus amplias manazas en mis nalgas para, seg\u00fan sus c\u00ednicas palabras, evitar que pudiera caerme. Ante mi pasividad sus dedos empezaron a explorar mi carne, estrujando y magreando mi pandero del modo mas descarado y ruin. Pero era un zorro generoso y, aprovechando la adecuada separaci\u00f3n de mis piernas y la holgura de las perneras de mi pantaloncito, aparto la prenda lo justo para que sus dos compa\u00f1eros pudieran ver c\u00f3modamente mi intimidad a tan solo un par de palmos de distancia.<\/p>\n<p>Yo no lo sab\u00eda, pero cada vez que me mov\u00eda un poco para alcanzar una nueva figura, les mostraba tanto el bostezo indecoroso de mi rosada rajita como gran parte de mi espeso bosquecillo \u00edntimo. Y el grosero, mientras, con la otra mano, amasaba mis prietas nalgas.<\/p>\n<p>El colmo fue que al acabar, mientras me ayudaba a bajar de la silla, deslizo esa mano por debajo de mi pantaloncito. Dejando que sus dedos resbalaran por mi sensible canalillo hasta que toparon con mi a\u00fan mas sensible entrada posterior. No pararon ah\u00ed, sino que continuaron hasta llegar a rozar mi flor virginal, provocando con ello tanto mi respingo como mi huida precipitada, aderezada por su coro de risas blasfemas. Por ello procure rehuirles durante las horas siguientes hasta que, al final, me llamaron los muy ladinos, para que les resolviera un problema.<\/p>\n<p>Me dijeron que mi cama no pasaba a trav\u00e9s de la puerta, y que no sab\u00edan como pod\u00edan desmontarla para sacarla. \u00a1Mentira cochina! Yo, inocentona, aun recordaba donde estaban los pernos de sujeci\u00f3n debajo del somier y les dije que eran muy f\u00e1ciles de soltar. Tanto hincapi\u00e9 hice que el grosero me pidi\u00f3 que lo hiciera yo, como ya ten\u00edan planeado de antemano.<\/p>\n<p>No supe negarme, y me tumb\u00e9 sobre la alfombrilla, con una rid\u00edcula llave de esas en la mano, mientras me empujaban por las rodillas y me met\u00edan debajo de la cama. Yo, enfrascada en acabar cuanto antes con una labor tan ignominiosa e impropia de mi, no me di cuenta de que mientras me sujetaban me hab\u00edan separado las piernas casi por completo.<\/p>\n<p>No pod\u00eda saber de ning\u00fan modo que el grosero hab\u00eda apartado de nuevo mi pantaloncito a un lado, y que ten\u00eda a los tres obreros viendo, y hasta oliendo, mi flor mas preciada. Pues sus tres cabezas se turnaban a escasos cent\u00edmetros de mi intimidad. Mis rosados p\u00e9talos separados enviaban su m\u00e1gico olor a sus narizotas mientras sus ojos bizqueaban ante la belleza de la maravilla que ten\u00edan delante. Adem\u00e1s, el suave tejido hab\u00eda cedido lo suficiente como para mostrarles la mayor parte de mi espeso tri\u00e1ngulo de vello oscuro.<\/p>\n<p>Estaban tan absortos contempl\u00e1ndome que tuve que insistir varias veces en que ya hab\u00eda acabado antes de que reaccionaran y me ayudaran a salir. Y entonces vino la segunda parte, los muy golfos no contentos con lo que ya hab\u00edan visto trabaron de alguna forma la parte inferior de mi camisetita con los muelles. Por eso, cuando por fin tiraron de mi, esta se me enredo en el cuello, dejando al aire mis enormes globos.<\/p>\n<p>Me quer\u00eda morir. Ah\u00ed estaba yo, metida debajo de mi cama, con los brazos en alto por culpa de mi camiseta y con los pechos totalmente expuestos a la mirada de los tres odiosos obreros. Estaba tan sumamente cohibida por mi exposici\u00f3n e indefensi\u00f3n que solo pod\u00eda musitar \u201cpor favor&#8230; por favor&#8230; soltadme\u201d una y otra vez. Mientras ellos me dec\u00edan palabras de calma y fing\u00edan trastear en mi camisa.<\/p>\n<p>Yo sab\u00eda que lo estaban haciendo a prop\u00f3sito, pues no en vano sent\u00eda su c\u00e1lido aliento en la cima de mis pechos, se\u00f1al de que sus cabezas estaban a escasos cent\u00edmetros de lo que ning\u00fan mortal hab\u00eda podido ver antes. Para colmo de males mis sensibles pezones reaccionaron ante la situaci\u00f3n, endureci\u00e9ndose y agrand\u00e1ndose tanto como de costumbre, provocando as\u00ed nuevos murmullos de admiraci\u00f3n ante su belleza y grosor. No se cuanto tiempo permanec\u00ed en tan humillante postura, pero seguro que fue demasiado. Cuando al fin me soltaron no sab\u00eda donde esconderme, y no sab\u00eda como comportarme ante sus expl\u00edcitas e intensas miradas.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 3:<\/p>\n<p>Por eso les rehu\u00ed durante un buen rato, hasta que lleg\u00f3 la hora de comer y me llamaron para que compartiera con ellos lo que estaban saqueando de la nevera. Como estaba sin desayunar y ten\u00eda bastante hambre acced\u00ed a comer con ellos, a pesar de que sus modos en la mesa dejaban much\u00edsimo que desear. Los obreros no usaban agua, sino que beb\u00edan el vino como si este lo fuera. Y yo, tonta de mi, dejaba que llenaran mi vaso una y otra vez, como hac\u00edan ellos con los suyos.<\/p>\n<p>El resultado ya se lo pueden imaginar, pronto estaba diciendo tonter\u00edas y ri\u00e9ndome de las cosas que dec\u00edan ellos. Les aseguro que todav\u00eda no s\u00e9 como lo hicieron, pero el caso es que me sorprend\u00ed a mi misma confes\u00e1ndoles, entre risitas, lo mucho que me atra\u00eda el m\u00e1s joven. Y ese fue el principio de mi fin.<\/p>\n<p>El grosero, aprovechando la oportunidad que les brindaba en bandeja, me animo a que le diera un beso ah\u00ed mismo, delante de todos. Cuando quise darme cuenta est\u00e1bamos abrazados, y sus labios empezaban a saborear los m\u00edos. Me dej\u00e9 llevar por el placer y respond\u00ed a sus besos con bastante timidez, recibiendo mas que dando, aunque tambi\u00e9n mi lengua se enroscaba con la suya cuando se tropezaban en nuestras bocas.<\/p>\n<p>Yo, colgada de su cuello, deje que sus manos se adue\u00f1aran de mis pechos, suspirando como una boba mientras sus dedos exploraban mis enormes tetas hasta alcanzar las sensibles cimas. Una de ellas se quedo all\u00ed, extasiada, pellizcando y retorciendo el grueso y sensible fres\u00f3n que casi le llenaba por completo la mano. La otra fue bajando lentamente, desliz\u00e1ndose por mi ombliguito, hasta introducirse al fin por debajo de mi pantaloncito, y sepultarse en mi ardiente intimidad.<\/p>\n<p>Mis espasmos de placer iban en aumento mientras sus dedos, mucho mas dulces de lo que pod\u00eda suponer, se iban abriendo paso en mi c\u00e1lida y estrecha virginidad. No me di cuenta de que eran otras manos las que me estaban desnudando hasta que empezaron tambi\u00e9n a magrearme. Estas eran mucho mas ansiosas y estrujaban mis tetas y mi culo con demasiada rudeza, restando bastante placer a la deliciosa masturbaci\u00f3n que me estaba haciendo el jovencito.<\/p>\n<p>Yo, sentada desnuda en su regazo, ten\u00eda mi cabecita apoyada en su firme hombro, mientras le besaba sin descanso. El, que ten\u00eda una de las manos permanentemente ocupada con mi agradecido pez\u00f3n, pugnaba por meter dos de sus dedos en mi intimidad. Altern\u00e1ndolos de tal modo que me estaba llevando al borde del orgasmo. No me importaba pues que el negro se hubiera adue\u00f1ado al mismo tiempo de mi otro pecho, chupando y succionando mi pez\u00f3n como si le fuera la vida en ello, mientras sus manazas amasaban y apretaban mi descomunal c\u00e1ntaro embelesadas.<\/p>\n<p>El grosero, despu\u00e9s de haber catado mis pechos durante un rato, se dedico a mordisquear y lamer mi trasero, estruj\u00e1ndolo a manos llenas. Su lengua se deslizaba una y otra vez por entre mis medias lunas, hasta localizar la sensible entrada de mi esf\u00ednter. Donde estuvo un buen rato.<\/p>\n<p>Mis gemidos y jadeos delataban la inminencia de mi orgasmo por lo que el grosero se arrodillo frente a m\u00ed y uso su boca para ayudar a su joven amigo. Nada mas sentir su h\u00fameda lengua buceando en mi cuevecita arranco el primero de mis orgasmos, siendo este tan fuerte que mis fluidos ba\u00f1aron su cara. Al grosero no solo no le importo el ba\u00f1o, sino que sigui\u00f3 succionando con avidez en la almejita, hasta encontrar la gruesa pepita de mi cl\u00edtoris; que, por la excitaci\u00f3n, asomaba descarada.<\/p>\n<p>El muy bestia la chupo de un modo tan brutal que consigui\u00f3 llevarme al instante a las puertas de un nuevo orgasmo. Y en el preciso instante en que este empezaba a invadirme dulcemente el pedazo de animal me introdujo uno de sus enormes dedazos en el agujerito del culo. El orgasmo fue largu\u00edsimo, d\u00e1ndome la impresi\u00f3n de que iba a explotar por dentro. Al final quede floja y desmadejada como un mu\u00f1eco de trapo. Entre los tres me llevaron en brazos hasta el comedor, donde me tumbaron sobre la mullida alfombra, sin dejar de besarme y manosearme todo el rato.<\/p>\n<p>Cuando por fin abr\u00ed los ojos ya estaban todos desnudos y el grosero estaba situ\u00e1ndose entre mis piernas con la intenci\u00f3n de penetrarme con su largo y grueso cipote. Le llore, rogu\u00e9 y suplique para que no lo hiciera, pues no quer\u00eda perder mi virginidad de un modo tan burdo. No llegue a conmoverle, pero acepto respetarme si yo le hacia una buena mamada al muchachito.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 4:<\/p>\n<p>Nunca hab\u00eda hecho una cosa as\u00ed, pero acepte como mal menor. El chico se sent\u00f3 en el sof\u00e1 y separando sus piernas me dejo a la vista su largo y afilado estilete. Me arrodille ante \u00e9l y, haciendo de tripas coraz\u00f3n, empec\u00e9 a lamer como pude su punta roja y brillante. Pronto me acostumbre lo suficiente a su sabor como para meterme el extremo en la boca. Por ser tan larga no pod\u00eda albergar mucho trozo en la boca, pero el movimiento de mi lengua deb\u00eda de ser eficaz, porque el chico empez\u00f3 a jadear de placer.<\/p>\n<p>Los otros dos no permanec\u00edan ociosos y el negro pronto se hab\u00eda tumbado debajo de m\u00ed para apoderarse de mis pechos de nuevo. Les hac\u00eda de todo, y lo m\u00e1s raro es que empezaba a gustarme su obsesivo inter\u00e9s y el modo en que los maltrataba cari\u00f1osamente con su lengua, dientes y manos. Y el grosero, detr\u00e1s de m\u00ed, no paraba de lamer mi trasero, chupando mi dulce almejita de vez en cuando. Sobre todo, cuando met\u00eda alguno de sus dedos en mi culito, supongo que para calmar el posible dolor. Pero el caso es que ya me hab\u00eda acostumbrado a esa rara sensaci\u00f3n y no me molestaba demasiado sentir como algo se mov\u00eda en mi interior.<\/p>\n<p>No s\u00e9 porque pero lo cierto es que empez\u00f3 a gustarme eso de chupar algo tan c\u00e1lido y vivo, pues hasta su sabor empezaba a resultarme agradable. Me hac\u00eda gracia ver como mis chupeteos y lamidas lograban que el muchachito se fuera convirtiendo poco a poco en un mu\u00f1eco en mi poder. Estaba tan concentrada en estas nuevas y curiosas sensaciones que no me di cuenta de que algo enorme estaba intentando entrar en mi culito hasta que la dilataci\u00f3n empez\u00f3 a ser dolorosa. Y entonces ya fue tarde.<\/p>\n<p>El grosero solo tuvo que hacer un esfuerzo mas para que la gruesa punta de su miembro se acomodara completamente en mi estrecho interior. Solo pude gemir d\u00e9bilmente mis protestas mientras el jovencito apretaba mi cabeza contra su pene y el grosero introduc\u00eda su candente hierro hasta el mism\u00edsimo fondo. Luego, aferrado a mis caderas, empez\u00f3 un lento vaiv\u00e9n, que pens\u00e9 que me iba a partir en dos. Sin embargo fue mano de santo, porque poco a poco fue mitigando mi dolor con sus empujes, haciendo que este se fuera convirtiendo en placer. Placer que me ven\u00eda en oleadas cada vez que arremet\u00eda rudamente contra mi interior.<\/p>\n<p>El grosero, al escuchar mis mugiditos de placer, fue aumentando su ritmo, haciendo que las embestidas fueran cada vez mas r\u00e1pidas y violentas. Esto provocaba que el largo pene del mas joven se introdujera cada vez mas al fondo de mi boca, llegando casi hasta la garganta. Y que los dientes del negro se clavaran dolorosamente en mis senos, para que no se le escaparan mis p\u00e9treos pezones con el continuo bambolear. Los interminables jadeos de placer que provoco mi fuert\u00edsimo orgasmo fue el detonante que hizo que ambos eyacularan casi a la vez. Aun no s\u00e9 como lo hice pero consegu\u00ed tragarme casi todo lo que mano de aquella manguera eterna antes de que asfixiara con su esperma.<\/p>\n<p>No hab\u00eda terminado de salir el grosero de mi interior cuando el negro exigi\u00f3 su parte del pastel. Yo, al ver su descomunal aparato, tan grueso, tan largo y tan negro, palidec\u00ed, segura de que si intentaba meterme eso dentro me matar\u00eda. El grosero, al ver mi cara descompuesta, me tranquilizo, y me dijo que solo ten\u00eda que chup\u00e1rsela como al joven. No era lo mismo, pero trate de que no se notara el asco que me daba y me aplique con renovado inter\u00e9s, para acabar cuanto antes.<\/p>\n<p>As\u00ed, mientras el joven y el grosero segu\u00edan sob\u00e1ndome, trate de meter toda esa barra de caoba en mi boca. Era imposible, por lo que me tuve que conformar con absorber la punta y lamer el resto del gigantesco miembro. Como eso no bastaba el grosero me dijo como deb\u00eda usar mis grandes tetas para que el chisme se deslizara entre ellas, d\u00e1ndole as\u00ed mayor placer. No s\u00e9 si fue mi dedicaci\u00f3n, o el manosear mi cuerpo, pero el caso es que los otros dos enseguida volvieron a estar empalmados.<\/p>\n<p>El grosero sigui\u00f3 ejerciendo de maestro de ceremonias y sit\u00fao al chico en la posici\u00f3n adecuada para que me penetrara por detr\u00e1s. As\u00ed lo hizo, y he de reconocer que esta vez, no s\u00e9 si por estar ya dilatada o por ser mas peque\u00f1a, pero el caso es que goce mucho mas desde el principio. Solo me molestaba que el grosero me palmeara el trasero, cada vez con mas ganas, mientras alentaba al chico a que incrementara la profundidad de sus embestidas.<\/p>\n<p>El joven no aguanto mucho tiempo el fren\u00e9tico ritmo que impon\u00eda su compa\u00f1ero, por lo que eyaculo en cuanto yo empec\u00e9 a correrme en otro interminable orgasmo. Este me dejo tan agotada que no tuve mas remedio que apartar mi cabeza de la gruesa y p\u00e9trea barra de caoba que me estaba asfixiando y apoyar la cabeza en el sof\u00e1, mientras jadeaba medio muerta.<\/p>\n<p>Lo malo es que el negro, demasiado excitado ya para contenerse, salto del sof\u00e1 como un resorte, y se sit\u00fao detr\u00e1s m\u00eda antes de que acertara siquiera a reaccionar. Cuando quise hacerlo ya no pude. Sus dos amigos, haciendo caso omiso de mis in\u00fatiles y d\u00e9biles protestas me sujetaron con fuerza en la misma posici\u00f3n arrodillada en la que estaba. As\u00ed, el negro, aprovechando la cantidad de l\u00edquido que rezumaba ya mi sufrido agujerito, pudo apoyar la punta de su gigantesco rabo en la entrada.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s hab\u00eda sufrido tanto en mi vida, cada cent\u00edmetro de esa descomunal barra arrancaba destellos de dolor de mi interior. Solo la habilidad con la que el grosero empez\u00f3 a hurgar con sus dedazos en mi intimidad mitigo una min\u00fascula parte de mi agon\u00eda. Pero no tuvieron piedad, y hasta que sus peludos test\u00edculos no rozaron mis nalgas no quedaron satisfechos. Luego el vaiv\u00e9n, estrujando mis tetas con sus manazas para no resbalar.<\/p>\n<p>Esta vez tardo mucho mas en llegar el placer, a pesar de que el grosero ya hab\u00eda localizado mi cl\u00edtoris y me lo acariciaba con su destreza habitual. Eso si, a cambio, cuando llego el placer, lo hizo en oleadas interminables, que me hac\u00edan gritar de placer y jadear como una posesa. El negro acelero la furia de sus envites, llegando a creer que me sacar\u00eda su chisme por la boca. Estrujaba con tanta ansia mis pechos que muchas veces no llegaban ni mis manos ni mis rodillas al suelo, quedando suspendida por el inmenso aparato que me empalaba sin piedad.<\/p>\n<p>Su orgasmo fue brutal, con una corrida tan salvaje que hasta me chorreo por los muslos mientras gritaba como un energ\u00fameno. Y la m\u00eda aun fue mayor, pues por primera vez en mi vida el orgasmo fue m\u00faltiple, empalm\u00e1ndose un cl\u00edmax detr\u00e1s de otro hasta que pens\u00e9 que toda yo iba a reventar de placer. Luego me arroparon sobre el sof\u00e1 y me dejaron descansar varias horas.<\/p>\n<p>Cuando por fin se marcharon aquella tarde apenas pod\u00eda mantenerme en pie. Y cuando el grosero me dijo al salir, pellizc\u00e1ndome la barbilla, que procurara dormir a gusto, que al d\u00eda siguiente aun ser\u00eda mejor, mis piernas temblaron, sosteni\u00e9ndome a duras penas.<\/p>\n<p>Esa noche, cuando papi llamo para interesarse por el estado de la obra y me dijo, imitando el tono chabacano de su amigo \u201c\u00bfQu\u00e9, cari\u00f1o? \u00bfte han dado mucho por culo los obreros?\u201d. No pude por menos que ruborizarme y musitarle quedamente \u201cMuch\u00edsimo m\u00e1s de lo que podr\u00edas imaginarte\u201d.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_55961\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"55961\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Los otros dos no permanec\u00edan ociosos y el negro pronto se hab\u00eda tumbado debajo de m\u00ed para apoderarse de mis pechos de nuevo. Les hac\u00eda de todo, y lo m\u00e1s raro es que empezaba a gustarme su obsesivo inter\u00e9s y el modo en que los maltrataba cari\u00f1osamente con su lengua, dientes y manos. Y el grosero, detr\u00e1s de m\u00ed, no<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_55961\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"55961\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30336,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":{"0":"post-55961","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-orgias-gangbang"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":3491,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55961","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30336"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55961"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55961\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55962,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55961\/revisions\/55962"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55961"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55961"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55961"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}