{"id":56159,"date":"2024-12-27T02:33:05","date_gmt":"2024-12-27T01:33:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=56159"},"modified":"2024-12-27T22:45:28","modified_gmt":"2024-12-27T21:45:28","slug":"664-mi-nueva-jefa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/664-mi-nueva-jefa\/","title":{"rendered":"Mi nueva jefa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"56159\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">33<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Recuerdo que la primera sensaci\u00f3n que tuve cuando me comunicaron el traslado a la secci\u00f3n controles fue de desagrado. Estaba acostumbrada al horario nocturno de mi secci\u00f3n y si bien era un poco dif\u00edcil la convivencia con mi jefe y sus alcahuetas, hab\u00eda conseguido crearme un espacio y que no me molestaran m\u00e1s de lo necesario. En vano Miguel, el \u00fanico compa\u00f1ero con el que a veces almorzaba, trat\u00f3 de consolarme con el argumento de que ahora saldr\u00eda m\u00e1s temprano, de que tendr\u00eda m\u00e1s tiempo para leer, ir al cine o dedic\u00e1rselo a mi novio.<\/p>\n<p>Esas menciones a un novio siempre las respond\u00eda con alguna evasiva, como si las mujeres tuvi\u00e9ramos obligaci\u00f3n de tener uno, y por dentro me re\u00eda conmigo misma, porque yo jam\u00e1s hab\u00eda tenido uno y porque mi \u00faltima novia se hab\u00eda ido de mi vida hac\u00eda mucho tiempo, con todos mis ahorros, con mis ganas de vivir, de creer y de esperar. Tard\u00e9 tres a\u00f1os en pagar todas las deudas que contraje para que ella viajara primero a Estados Unidos y, supuestamente, seguirla cuando estuviera ya instalada. Primero me negaron la visa, despu\u00e9s ella se consigui\u00f3 otra pareja, y despu\u00e9s no me devolvi\u00f3 un solo d\u00f3lar pero bueno\u2026 es otra historia. Esa ma\u00f1ana llegu\u00e9 antes de las ocho.<\/p>\n<p>En la secci\u00f3n Controles hay que contar paquetes, acomodar cajas, limpiar cosas que se rompen, el \u00fanico secreto, me dijo una de las muchachas, es tener los ojos bien abiertos. Me dijo tambi\u00e9n algo de hablar poco, sobre todo en presencia de la jefa, que se llamaba Otilia, y no contradecirla nunca. Mi lugar era una larga mesa en cuyo extremo hab\u00eda una PC, pilas de talonarios de remitos y un tel\u00e9fono. Me hab\u00edan asignado control de cosm\u00e9ticos. Otra chica me explic\u00f3 el sistema de trabajo, grab\u00e9 las indicaciones en mi grabador de mano y me puse a trabajar.<\/p>\n<p>La jefa lleg\u00f3 a las ocho en punto y se encerr\u00f3 en su oficina. Esa primera semana no cruzamos palabra. Dem\u00e1s est\u00e1 decir que no me cay\u00f3 bien, aunque debo reconocer que ten\u00eda buen gusto para los perfumes y para el maquillaje. Era m\u00e1s alta que yo, si bien no ten\u00eda curvas exuberantes, su figura era estilizada y su andar muy elegante.<\/p>\n<p>Esa quincena no sucedi\u00f3 nada extraordinario, solo que pagu\u00e9 la \u00faltima cuota de la refinanciaci\u00f3n de mi tarjeta de cr\u00e9dito y, pese a la insistencia de la secretaria del banco que insist\u00eda en que me la renovar\u00edan por la puntualidad de mis pagos, simplemente la cancel\u00e9, dos a\u00f1os de martirio es demasiado, me dije. Al d\u00eda siguiente fue mi primer encontronazo con la jefa.<\/p>\n<p>Hubo un error, que no fue m\u00edo, y cuando ella me llam\u00f3 la atenci\u00f3n delante de todo el mundo le ped\u00ed que me dejara hablar, entonces me grit\u00f3, le dije con firmeza que eso no se lo iba a permitir y, ante el asombro y el susto de las otras chicas, la segu\u00ed hasta su oficina, con mis documentos en la mano hasta que le demostr\u00e9 que la equivocada era ella. Sus ojos estaban encendidos, me dijo que por m\u00e1s raz\u00f3n que yo tuviera la que mandaba era ella y me pidi\u00f3 que saliera de su oficina. No volvi\u00f3 a molestarme, pero se desquit\u00f3 quit\u00e1ndome las horas extras y me puso dos llamados de atenci\u00f3n por escrito. Al tercero me despedir\u00edan.<\/p>\n<p>Eso me hizo esmerarme m\u00e1s en mi tarea, de manera que dej\u00e9 de almorzar para dedicar ese tiempo a revisar mis listas y controlar mi mercader\u00eda. En menos de dos meses las cosas mejoraron, pero perd\u00ed casi cuatro kilos y comenc\u00e9 a recibir piropos en la calle y en la playa de carga y descarga de la empresa.<\/p>\n<p>Una tarde, casi cuando ya estaba cerrando mi inventario, llegaron dos cargamentos y tuve que quedarme. Sal\u00ed casi a las nueve de la noche, muerta de cansancio, hambrienta y con un odio a la humanidad sin distinci\u00f3n de razas, credo o religiones. Cruc\u00e9 la playa de estacionamiento y tras saludar al guardia casi corr\u00ed hacia la esquina y, como dicen en Espa\u00f1a, \u00a1Sorpresa! \u00a1Sorpresa! La jefa bajaba de un auto. El conductor la sigui\u00f3. Era un tipo gordito, semicalvo, vest\u00eda un pantal\u00f3n negro y una camisa lila. Eran ropas caras.<\/p>\n<p>La jefa se dio vuelta y le habl\u00f3 con dureza, aunque por el ruido del motor del auto no escuch\u00e9 lo que dec\u00eda, pero el tipo le dio un pu\u00f1etazo que literalmente la acost\u00f3 sobre el pavimento. Corr\u00ed hacia donde ella hab\u00eda ca\u00eddo y el muy macho se mont\u00f3 en su auto, arroj\u00f3 la cartera de ella y arranc\u00f3 con un chirrido de neum\u00e1ticos, como sucede en las malas pel\u00edculas, como suele suceder en mi vida, que es la peor de todas las pel\u00edculas.<\/p>\n<p>El golpe le hab\u00eda dado entre la boca y la nariz, ten\u00eda la cara llena de sangre y apenas pod\u00eda respirar. Sin preocuparme de que se me manchara la ropa le limpi\u00e9 la cara, la ayud\u00e9 a levantarse y le hice oler un poco de mi perfume.<\/p>\n<p>-\u00a1Vete! \u00a1No te necesito! \u00a1D\u00e9jame sola! \u00a1Maldita entrometida!<\/p>\n<p>-Mira muchacha, ser\u00e1 mejor que trates de tranquilizarte.<\/p>\n<p>Entonces me abraz\u00f3 y se puso a llorar y yo me sent\u00ed tan vencida como ella.<\/p>\n<p>-Debo recoger mi carro- dijo cuando se hubo calmado un poco. Rebusc\u00f3 en su cartera hasta que encontr\u00f3 un llavero. Su ropa estaba llena de tierra por el revolc\u00f3n, en la ca\u00edda se hab\u00eda pelado las rodillas, comprend\u00ed que no pod\u00eda permitirle que se dejara ver as\u00ed a esa hora en la empresa, pens\u00e9 que tal vez podr\u00edamos inventar un asalto, pero no me pareci\u00f3 buena idea. Tom\u00e9 mi celular y ped\u00ed un taxi.<\/p>\n<p>En menos de cinco minutos est\u00e1bamos rumbo a mi cuarto. Ella no hablaba. Miraba por la ventanilla como si fuera una extra\u00f1a en la ciudad, y acaso lo fuera, como lo es cualquier persona que vive una situaci\u00f3n de ese tipo. Ya en mi cuarto, que ten\u00eda ba\u00f1o, prepar\u00e9 agua tibia, le agregu\u00e9 alcohol, busqu\u00e9 desinfectante y comenc\u00e9 a lavarle la cara. Los labios estaban hinchados, aunque el golpe no hab\u00eda sido tan da\u00f1ino como me hab\u00eda parecido. Puse hielo en una servilleta limpia y ella se lo aplic\u00f3 en la zona golpeada.<\/p>\n<p>-Me parece que tendr\u00edas que ver a un m\u00e9dico- suger\u00ed.<\/p>\n<p>Ella pareci\u00f3 no o\u00edrme. Ahora que la ve\u00eda con otros ojos, pese a su boca hinchada, notaba que en realidad era bonita. Ten\u00eda la nariz respingada y ojos pardos claros, las cejas depiladas y el pelo te\u00f1ido de rubio. Su piel era algo m\u00e1s clara que la m\u00eda, ella era una mulata y yo una negra.<\/p>\n<p>-Es mi esposo- explic\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfTienes hijos?<\/p>\n<p>Neg\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n<p>-Estamos separados- explic\u00f3. \u00c9l vive en Madrid. Vino a buscarme.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a abrir la nevera y encontr\u00e9 unos trozos de mel\u00f3n, una manzana, jugo de naranja y un resto de fideos del d\u00eda anterior. Decid\u00ed que cenar\u00eda una taza de chocolate fr\u00edo. La violencia de la escena me hab\u00eda impactado de tal manera que se me hab\u00eda ido el apetito.<\/p>\n<p>-Yo\u2026 me voy a casa\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfTe parece conveniente? \u00bfQui\u00e9n vive ah\u00ed contigo?<\/p>\n<p>-Mi hermana, ella debe de estar preocupada\u2026<\/p>\n<p>-Mejor ll\u00e1mala antes- suger\u00ed. T\u00fa no puedes arriesgarte a que \u00e9l te est\u00e9 esperando ah\u00ed.<\/p>\n<p>-No. El no se animar\u00eda- dijo mientras marcaba en su celular el n\u00famero de su hermana.<\/p>\n<p>Mientras ella hablaba pens\u00e9 en lo extra\u00f1o de esta situaci\u00f3n. No sab\u00eda nada de Otilia y tampoco ten\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima intenci\u00f3n de involucrarme.<\/p>\n<p>-Mi hermana viene en camino.<\/p>\n<p>Consegu\u00ed que se tomara un calmante y se recostara en mi cama. Encend\u00ed el televisor y puse dibujos animados. En alg\u00fan momento ambas nos dormimos. La hermana lleg\u00f3 casi una hora despu\u00e9s. Discutieron sobre la conveniencia o no de que ella se fuera. Ped\u00ed permiso para intervenir y suger\u00ed que no, que ella deb\u00eda quedarse y que, de ser posible, no deb\u00eda ir a trabajar al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Eso la sobresalt\u00f3, como si temiera el despido o que la empresa no pudiera funcionar sin su presencia. Le pregunt\u00e9 c\u00f3mo explicar\u00eda la hinchaz\u00f3n de su cara y eso la oblig\u00f3 a aceptar la realidad. La hermana le hab\u00eda tra\u00eddo ropa para cambiarse. Finalmente nos acostamos y en pocos minutos me dej\u00e9 ganar por el sue\u00f1o. Otilia se levant\u00f3 antes que yo, prepar\u00f3 caf\u00e9 y guard\u00f3 su ropa manchada de sangre en una bolsita.<\/p>\n<p>-\u00bfT\u00fa sabes manejar?- me pregunt\u00f3<\/p>\n<p>Asent\u00ed.<\/p>\n<p>-Mira, son las llaves de mi carro, t\u00fa sabes cu\u00e1l es. Tr\u00e1emelo antes del mediod\u00eda. Ya habl\u00e9 con el jefe de personal y le expliqu\u00e9 que tuve un accidente anoche al salir y que prefer\u00ed tomar un taxi. Pon a Marta a reemplazarte<\/p>\n<p>-\u00bfMe vas a esperar aqu\u00ed?<\/p>\n<p>-No te causar\u00e1 problemas \u00bfverdad?<\/p>\n<p>-Por supuesto que no, pero mira, yo creo que debieras ir a un m\u00e9dico.<\/p>\n<p>La zona alrededor de su nariz estaba amoratada.<\/p>\n<p>-No te preocupes. Ya me has ayudado bastante y cr\u00e9eme que te estar\u00e9 eternamente agradecida\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 har\u00e1s si \u00e9l vuelve?<\/p>\n<p>Sacudi\u00f3 la cabeza y se qued\u00f3 pensando un instante.<\/p>\n<p>-No volver\u00e1. Debe de estar en el aeropuerto. Su vuelo a Madrid sale dentro de dos horas. Nunca volver\u00e1.<\/p>\n<p>No pregunt\u00e9 m\u00e1s nada. Simplemente me desped\u00ed y le dije que la casa era suya, le recomend\u00e9 que descansara y, cuando estaba a punto de sentir por ella una especie de piedad o conmiseraci\u00f3n, sal\u00ed r\u00e1pidamente de all\u00ed. Me sent\u00eda en medio de una situaci\u00f3n que no me gustaba en absoluto. Me hubiera gustado que nada de lo que pas\u00f3 hubiera sucedido, tambi\u00e9n quer\u00eda que se terminara cuanto antes. Trat\u00e9 de que nadie en la empresa se enterara de nada y, cuando Marta y alg\u00fan que otro chismoso se arrimaron a preguntarme en voz baja, no les dije nada ni di ning\u00fan dato.<\/p>\n<p>Otilia volvi\u00f3 a los tres d\u00edas, con la cara deshinchada y se invent\u00f3 una alergia para el moret\u00f3n que ya era apenas una mancha difusa. Esa noche, al volver a mi cuartucho, alguien me esperaba en la puerta. Su hermana. La invit\u00e9 a pasar, la invit\u00e9 con un t\u00e9 de ginseng y me dispuse a o\u00edr lo que ven\u00eda a contarme, porque imagin\u00e9 que ven\u00eda a hablar de Otilia.<\/p>\n<p>-Ella estuvo casada casi seis a\u00f1os con \u00e9l- comenz\u00f3 diciendo. Se separaron hace tres a\u00f1os y \u00e9l se fue a Madrid. Pero vuelve todos los a\u00f1os y tienen un romance de vacaciones o algo parecido. El caso es que esta vez parece que \u00e9l la convenci\u00f3 de que se fuera con \u00e9l a Espa\u00f1a, es decir no ahora, sino que ella iniciara los tr\u00e1mites de visado y, ya t\u00fa sabes.<\/p>\n<p>-\u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3?<\/p>\n<p>-Entre mi madre y yo\u2026 la convencimos de que ese ser\u00eda el mayor error de su vida. Ellos nunca se llevaron bien, \u00e9l es un hombre bueno pero es todo un macho, imag\u00ednate. Otilia dejar\u00eda su trabajo para vivir a merced de \u00e9l. Es cierto que \u00e9l est\u00e1 muy bien econ\u00f3micamente, pero eso no soluciona el problema de fondo\u2026<\/p>\n<p>-Mira, antes de que sigas cont\u00e1ndome intimidades de tu hermana, quiero aclararte que yo no tengo con ella ninguna clase de relaci\u00f3n, no somos amigas y\u2026 como jefa m\u00eda\u2026 ella me ha tratado muy mal \u00bfcomprendes? De modo que me gustar\u00eda saber para qu\u00e9 me cuentas todo esto\u2026<\/p>\n<p>-Yo\u2026 vine a pedirte ayuda.<\/p>\n<p>Me sorprendi\u00f3. Tanto que no llegu\u00e9 a imaginar qu\u00e9 tipo de ayuda podr\u00eda prestar yo en esa situaci\u00f3n. Estuve a punto de revelarle mis preferencias sexuales para desalentarla, pero me pareci\u00f3 que ser\u00eda muy descomedido de mi parte.<\/p>\n<p>-No s\u00e9 qu\u00e9 puedo hacer, adem\u00e1s, como te dec\u00eda, mi relaci\u00f3n con Otilia es\u2026 muy distante\u2026 no tenemos ninguna afinidad, t\u00fa ves c\u00f3mo vivo\u2026<\/p>\n<p>-Mira, no te preocupes por eso, tu ayuda ser\u00e1 judicial. Otilia decidi\u00f3 hacerle juicio a ese hijo de su maldita madre, y t\u00fa ser\u00edas una testigo muy valiosa.<\/p>\n<p>La idea no me pareci\u00f3 para nada atractiva. No ten\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s en involucrarme en problemas judiciales pero, como siempre mi lengua hace lo contrario de lo que me dicta mi cerebro, acept\u00e9. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que en la empresa Otilia pareciera no estar enterada de que su hermana haya venido a verme, pero las cosas se precipitaron un viernes a la noche, cuando ya casi todos se hab\u00edan ido, con la llegada de tres cargamentos de cosm\u00e9ticos, medicinas productos de limpieza.<\/p>\n<p>Antes de que Otilia interviniera me hice cargo de los remitos, convenc\u00ed a los choferes de los camiones de que me ayudaran a controlar la mercader\u00eda. Acomodamos todo lo de limpieza y, cuando \u00edbamos por la mitad de las medicinas, casi a las diez y media de la noche, Otilia baj\u00f3 de su despacho y me encontr\u00f3 con todo ese c\u00famulo de trabajo.<\/p>\n<p>-Pero \u00bfpor qu\u00e9 no me llamaste?- dijo y con una se\u00f1a despidi\u00f3 a los choferes que me estaban ayudando. Pregunt\u00f3 por los otros pero le expliqu\u00e9 que la carga lleg\u00f3 cuando todos se hab\u00edan ido.<\/p>\n<p>-Mira- le propuse \u2013si t\u00fa terminas el cargamento de medicina yo me encargo de los cosm\u00e9ticos.<\/p>\n<p>-Hecho- respondi\u00f3 y se puso a trabajar. A los diez minutos se quit\u00f3 la chaqueta y yo la imit\u00e9. El jefe de seguridad vino despu\u00e9s a recordarnos que despu\u00e9s de las once de la noche ninguna secci\u00f3n pod\u00eda estar abierta y que informar\u00eda a la gerencia. Otilia le recomend\u00f3, con mucha iron\u00eda, que tambi\u00e9n informara que fueron sus subordinados directos los que dejaron entrar tres cargamentos despu\u00e9s de las siete de la tarde, algo estrictamente prohibido. El hombre se fue sin decir palabra. Cuando terminamos era casi la una de la ma\u00f1ana. Otilia se sent\u00f3 frente a mi PC y redact\u00f3 un airado email de queja dirigido a la gerencia.<\/p>\n<p>-Vamos, te llevar\u00e9 a tu casa. Esto va a traer cola- dijo con resignaci\u00f3n y fastidio.<\/p>\n<p>Condujo en silencio, con la radio del auto apagada, y solo al estacionarse frente a mi casa me tom\u00f3 de la mano antes de que bajara.<\/p>\n<p>-Me parece que te debo una disculpa, o varias, no s\u00e9 \u00bfte parece que ma\u00f1ana en la noche salgamos a dar una vuelta y\u2026 charlamos?<\/p>\n<p>Asent\u00ed. Era extra\u00f1o para m\u00ed tener una cita despu\u00e9s de tanto tiempo de soledad y reclusi\u00f3n, y menos una cita sin posibilidades como \u00e9sta.<\/p>\n<p>-Llega m\u00e1s tarde si quieres, descansa, yo firmar\u00e9 tu tarjeta.<\/p>\n<p>Se lo agradec\u00ed con una sonrisa.<\/p>\n<p>Trabaj\u00e9 hasta las doce y media y, cuando estaba recogiendo mi cartera y dudaba sobre lo que almorzar\u00eda, Otilia me llam\u00f3 a su oficina.<\/p>\n<p>-Mira, pasar\u00e9 por ti a las ocho. \u00bfTe gustar\u00eda ir a cenar o\u2026?<\/p>\n<p>-Resolvemos en el camino.<\/p>\n<p>-Hecho- dijo y sonri\u00f3, y yo me sorprend\u00ed porque era la primera vez que la ve\u00eda sonre\u00edr y porque, Dios, se la ve\u00eda tan bonita cuando sonre\u00eda.<\/p>\n<p>Su tel\u00e9fono son\u00f3 en ese momento y yo sal\u00ed de la oficina sin despedirme. Me vest\u00ed como para una cita. Falda roja con estampado de flores geom\u00e9tricas rosadas de distintos tonos, blusa de lino de color crema sin mangas, pulsera de hilo con aplicaciones de porcelana, sandalias rojas, cartera roja, y una mantilla de estampado claro con detalles dorados en los bordes, recuerdo de mi antigua opulencia antes de mi bancarrota amorosa. Mi jefa lleg\u00f3 unos minutos antes de las ocho. Ten\u00eda puesto un vestido estampado sobre fondo turquesa con breteles finos, tacos de aguja y un maquillaje perfecto.<\/p>\n<p>En un local cercano al casco viejo de la ciudad cenamos un lomo con champi\u00f1ones y comimos postre de ciruelas al vino. Conoc\u00ed la historia completa de Otilia, desde su infancia con un padre de buena posici\u00f3n, pero alcoh\u00f3lico, un matrimonio desgraciado seg\u00fan ella, o con un maldito desgraciado, seg\u00fan yo. Me limit\u00e9 a escuchar y no hice ninguna pregunta, pero cuando ya \u00edbamos por la cuarta copa Otilia simplemente dijo \u2013Ahora t\u00fa.<\/p>\n<p>-Bueno\u2026 tuve un fracaso sentimental y econ\u00f3mico semejante al tuyo, solo que no pude recuperar nada de dinero y tuve que vender mi casa, mi auto, mi negocio, pero ya he salido de mis deudas.<\/p>\n<p>-Y te has recuperado de lo otro, que es lo m\u00e1s importante- asever\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo t\u00fa sabes?<\/p>\n<p>-Oh, eres tan segura, pero sobre todo tan criteriosa, aunque a veces me parece que act\u00faas con demasiada cautela\u2026<\/p>\n<p>Debo de haber enrojecido en ese momento, porque not\u00e9 algo inc\u00f3moda a mi jefa, y porque ella cambi\u00f3 r\u00e1pidamente de conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-Mira, la noche es joven, \u00bfte gustar\u00eda dar una vuelta por el puerto?<\/p>\n<p>Salimos del lugar y llegamos a la zona tur\u00edstica. Nos sentamos en una terraza llena de parejas y grupos de jovencitos que beb\u00edan cerveza y re\u00edan a los gritos entre la m\u00fasica a todo volumen.<\/p>\n<p>-Pide el trago que m\u00e1s te guste- sugiri\u00f3 ella.<\/p>\n<p>Ped\u00ed una pi\u00f1a colada con hielo molido y ella se asombr\u00f3 de que, vaya coincidencia, era su trago favorito. Se achisp\u00f3 un poco el trago. Hablamos de la adolescencia, del colegio, hac\u00eda mucho que yo no hablaba tanto con una mujer, con nadie, que empec\u00e9 a sentirme bien. Eran casi las dos de la ma\u00f1ana cuando Otilia ahog\u00f3 el primer bostezo y suger\u00ed que sali\u00e9ramos. Su celular son\u00f3 justo cuando arranc\u00f3 el motor y la escuch\u00e9 hablar muy contrariada con su hermana.<\/p>\n<p>-Tendremos que ir a mi departamento -dijo- mi hermana se olvid\u00f3 la puerta abierta. Dios m\u00edo, es tan distra\u00edda que a veces pienso que tiene Alzheimer.<\/p>\n<p>-Espero que no haya pasado nada grave- acot\u00e9.<\/p>\n<p>Otilia viv\u00eda en el cuarto piso de un edificio de la zona norte. No hab\u00eda seguridad privada, al menos cuando llegamos, y el ascensor estaba desconectado.<\/p>\n<p>-Espera- dije antes de que ella entrara. Observ\u00e9 la puerta y tante\u00e9 la cerradura. En ese momento se fue la luz y saqu\u00e9 de mi cartera una linternita de mano. No hab\u00eda pasado nada. Otilia puso a funcionar un inversor de bater\u00edas y la casa se ilumin\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfVives sola?<\/p>\n<p>-No. con mi hermana, pero ella los viernes se va a casa de mi madre, en el interior, y el s\u00e1bado regresa para pasar el fin de semana con cu novio. Si\u00e9ntate, \u00bfquieres tomar algo?<\/p>\n<p>-Agua helada.<\/p>\n<p>La sala no era muy amplia, pero estaba muy bien ordenada, hab\u00eda un sof\u00e1 de estilo moderno y el piso luc\u00eda una alfombra muy bien cuidada. Una de las paredes de la sala estaba llena de libros. Otilia me trajo el vaso de agua y despu\u00e9s encendi\u00f3 un peque\u00f1o radiograbador y busc\u00f3 algo de m\u00fasica. Una canci\u00f3n muy vieja de Tito Rodr\u00edguez llen\u00f3 el silencio. A Tito Rodr\u00edguez le sigui\u00f3 Frank Sinatra con una versi\u00f3n de Extra\u00f1os en la noche que no pude evitar tararear y entonces ella me mir\u00f3 a los ojos y dos lagrimones oscurecidos por el r\u00edmel rodaron por sus mejillas.<\/p>\n<p>-Es as\u00ed como somos- dijo. Somos extra\u00f1os, nadie conoce a nadie, nadie entiende a nadie.<\/p>\n<p>Me levant\u00e9 de mi asiento y la abrac\u00e9.<\/p>\n<p>Esa mezcla de tibieza, de solidaridad especial que es capaz de hermanar a dos mujeres en una situaci\u00f3n como \u00e9sta, hizo que nos pusi\u00e9ramos de pie y continu\u00e1ramos abrazadas, en medio de la oscuridad, de la tristeza, de la soledad. Su perfume comenz\u00f3 a inundarme. Tuve miedo de que se notara el endurecimiento de mis dos colinas de carne. Confieso que estuve a punto de soltarla y de salir huyendo para que mis latidos se pusieran en orden y porque adem\u00e1s me aterraba la sola idea de empezar algo que despu\u00e9s no podr\u00eda controlar o que terminar\u00eda control\u00e1ndome, cuando ella me pidi\u00f3 que no la soltara.<\/p>\n<p>-Rep\u00edtelo.<\/p>\n<p>-No me sueltes- dijo casi en un hilo de voz y la carne suave de su boca estaba tan cerca de la carne anhelante de mis labios que, literalmente, me dej\u00e9 besar.<\/p>\n<p>Levant\u00e9 su vestido por arriba de su cabeza y lo dej\u00e9 caer sobre el sof\u00e1, lo vi descender con lentitud, como si el aire se negara permitirle que cayera, como si fuera una hoja de papel et\u00e9reo que bajara suavemente. Mies dedos torpes necesitaron de su ayuda para que el broche de su sost\u00e9n se soltara y cuando tuve a mi alcance dos lunas morenas hechas de miel me obligu\u00e9 a aceptar que no estaba so\u00f1ando. Fuimos andando hacia una habitaci\u00f3n y mientras me desnudaba parsimoniosamente, como si aun fuera posible que pudiera despertar en medio del fr\u00edo de mi cuarto, Otilia me ofrec\u00eda el panorama de su cuerpo tendido de espaldas sobre la cama.<\/p>\n<p>Dej\u00e9 que mis manos so\u00f1aran sobre cada oquedad recorrieran con el deleite de un ni\u00f1o ante un juguete nuevo cada punto de su piel erizada. Nos abrazamos despu\u00e9s para darnos el beso m\u00e1s largo que dos mujeres se hayan dado y, cuando est\u00e1bamos a punto de quedar sin aliento, mi boca fue bajando y, aunque de sus pezones no manaba ambros\u00eda, yo s\u00ed la sent\u00ed , y aunque el territorio de su sexo no hubiera ning\u00fan sortilegio mi lengua descubri\u00f3 la ebriedad de la magia y la m\u00fasica de la espuma.<\/p>\n<p>La danza de su pelvis se torn\u00f3 fren\u00e9tica hasta que en el \u00faltimo instante de tensi\u00f3n la sent\u00ed estirarse toda y relajarse luego, semejante a la ola que al dar con la rompiente se deshace en un manto luminoso de burbujas. Los dedos de Otilia buscaron en mi pubis, peinaron delicadamente un territorio de musgo y penetraron con temerosa lentitud hasta que la sent\u00ed bajar y en pocos embates de un estilete hacho de miel y terciopelo alcanc\u00e9 un pa\u00eds de nubes y sent\u00ed que en mi sangre galopaban pegasos y mi gemido fue un aleteo que quer\u00eda imitar la voz de los violines y me dorm\u00ed despu\u00e9s, para que la realidad se convirtiera en sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Me despert\u00f3 el sol alto que se colaba entre las cortinas. Mis ojos entreabiertos presintieron y despu\u00e9s dibujaron la figura desnuda de Otilia, de pie junto a la cama, la leve redondez de su vientre, un triangulito prolijamente recortado sobre su sexo, copos de chocolate erguidos m\u00e1s arriba, y su sonrisa p\u00edcara, desafiante, plena.<\/p>\n<p>Un reloj de pared marcaba las nueve.<\/p>\n<p>-Te juego una carrera hasta la ducha- dijo.<\/p>\n<p>La segu\u00ed, y cuando me hube lavado los dientes con un ejuague bucal, me reun\u00ed con ella bajo el chorro de agua tibia. Me dej\u00e9 enjabonar como una ni\u00f1a y despu\u00e9s hicimos el amor sobre su cama, esta vez sin urgencias, sin temores, segura de que ella no estaba arrepentida de nada.<\/p>\n<p>-\u00bfT\u00fa crees que debi\u00e9ramos hablar?- me pregunt\u00f3 despu\u00e9s, todav\u00eda jadeante, recostada sobre mi pecho.<\/p>\n<p>-Me parece que s\u00ed- dije mientras recuperaba el aliento.<\/p>\n<p>-Estoy muerta de hambre \u00bfy t\u00fa?<\/p>\n<p>-Tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 bueno!- festej\u00f3 \u2013parece que estamos de acuerdo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_56159\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"56159\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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