{"id":56242,"date":"2024-12-30T00:03:24","date_gmt":"2024-12-29T23:03:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=56242"},"modified":"2024-12-31T00:41:10","modified_gmt":"2024-12-30T23:41:10","slug":"665-aldana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/665-aldana\/","title":{"rendered":"Aldana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"56242\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">25<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El d\u00eda no se presentaba nada halagador. Se me hab\u00eda terminado el caf\u00e9, me quedaba dinero solamente para comer un par de semanas, no ten\u00eda trabajo y el examen del d\u00eda siguiente era el presagio de una posible carnicer\u00eda. Mi \u00fanica tranquilidad era que hab\u00eda adelantado dos meses del alquiler del cuarto. Sal\u00ed a la calle con una depresi\u00f3n que hac\u00eda mucho tiempo que no me daba. Llegu\u00e9 a la biblioteca p\u00fablica y me sent\u00e9 a estudiar en el rinc\u00f3n m\u00e1s apartado.<\/p>\n<p>Lo de los existencialistas lo va a preguntar, seguro, hab\u00eda dicho Aixa con esa cara de pitonisa que suele poner cuando da uno de sus vaticinios, y aunque la mayor\u00eda de las chicas no le creyeron y algunas hasta se rieron de ella, yo s\u00ed la tome muy en cuenta. En ese momento record\u00e9 la menuda figura de Aixa, delgada, m\u00e1s baja que yo, el pelo cortito con apenas un mechoncito sobre la frente, los ojos moros tan enormes y sus labios carnosos. Aixa vest\u00eda siempre de pantalones y camisas arremangadas. Pantalones negros, azules o grises, casi nunca de jean, solo a veces.<\/p>\n<p>Y su paso r\u00e1pido para alejarse de los grupos donde alguien encendiera un cigarrillo. Ese detalle era lo \u00fanico que a veces nos acercaba. Segu\u00ed estudiando y comenc\u00e9 a hacer fichas sobre Heidegger y su obra, segu\u00ed con Jasper, despu\u00e9s con Marcel, resolv\u00ed dejar a Sartre para despu\u00e9s, de \u00e9l hab\u00eda le\u00eddo algo m\u00e1s cuando mi profesora de Literatura me oblig\u00f3 a hacer una monograf\u00eda para aprobarme en el \u00faltimo a\u00f1o de bachillerato.<\/p>\n<p>Esa monograf\u00eda estaba bien hecha, pero siempre me acompa\u00f1ar\u00eda la duda de si la nota tan alta que obtuve se debi\u00f3 a eso o a la inesperada sesi\u00f3n de sexo que tuvimos una tarde de junio en su departamentito, cuando supe definitivamente que me gustaban las mujeres y \u00fanicamente las mujeres y emprend\u00ed al poco tiempo el viaje a la capital, con mis dudas y mis sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Mora, la profe, me ense\u00f1\u00f3 que las lesbianas deb\u00edamos ser doblemente cautas en nuestras relaciones, que mi prioridad deb\u00eda ser mi carrera, me dijo la \u00faltima tarde que estuvimos juntas y yo sent\u00ed que en ese adi\u00f3s se juntaba todo lo terrible y doloroso que tienen todas las rupturas pero lo entend\u00ed despu\u00e9s, cuando aprend\u00ed a convivir en la jungla de la ciudad. Finalmente termin\u00e9 con Sartre y sal\u00ed a la calle, casi a las tres de la tarde. Decid\u00ed que recorrer\u00eda la zona de los bares nuevos, no lejos del casco antiguo. Tal vez all\u00ed necesiten una camarera o una ayudante de cocina. Mi est\u00f3mago, d\u00f3cilmente habituado a las crisis c\u00edclicas de mis bolsillos, no me hizo ning\u00fan reclamo.<\/p>\n<p>Camin\u00e9 por calles transitadas, ruidosas, soleadas y tristes. Me vi m\u00e1s flaca en cada vidriera y en los cinco o seis locales en que me anim\u00e9 a entrar a preguntar me despidieron con mucha cortes\u00eda. Calcul\u00e9 que, si caminaba hasta el malec\u00f3n unas ocho cuadras, podr\u00eda tomar un solo transporte que me llevar\u00eda a casa. Apenas cruc\u00e9 la calle cuando vi un local reci\u00e9n inaugurado, no era muy grande en verdad, tendr\u00eda unas quince mesas adentro.<\/p>\n<p>Una muchacha limpiaba la vidriera, un mozo atend\u00eda a una pareja sentada a una mesa; los \u00fanicos clientes a esa hora tan temprana. Un hombre canoso, de ojos verdes y cejas tupidas estaba sentado detr\u00e1s de la caja. Un estante lleno de bebidas se ve\u00eda detr\u00e1s de \u00e9l. Lo salud\u00e9 y tartamude\u00e9 mi pedido. Su Mirada era muy dura.<\/p>\n<p>-\u00bfSabes preparar tragos?<\/p>\n<p>Asent\u00ed con la cabeza.<\/p>\n<p>-Ven conmigo- dijo. Lo segu\u00ed a la trastienda. Hab\u00eda una mesa larga llena de botellas y una pila de copas brillantes, una procesadora y varias cocteleras de acero inoxidable.<\/p>\n<p>-Prep\u00e1rame un margarita- dijo y carraspe\u00f3, como hacen los viejos cascarrabias.<\/p>\n<p>Mezcl\u00e9 las bebidas en la coctelera y busqu\u00e9 una copa.<\/p>\n<p>-Necesito sal para adornar los bordes de las copas- dije.<\/p>\n<p>-No te preocupes por eso.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 expectante viendo c\u00f3mo ol\u00eda el preparado, meti\u00f3 un dedo en la copa y lo prob\u00f3, despu\u00e9s grit\u00f3<\/p>\n<p>-\u00a1Aldana!<\/p>\n<p>La muchacha que limpiaba la vidriera entr\u00f3 de inmediato.<\/p>\n<p>-Pru\u00e9bate esto- le dijo y volvi\u00f3 a mirarme con sus ojos penetrantes.<\/p>\n<p>-Ahora prep\u00e1rame un Manhattan- orden\u00f3.<\/p>\n<p>Busqu\u00e9 entre las botellas hasta que encontr\u00e9 un buen vermut y volv\u00ed a ejecutar mi arte. Volvieron a probarlo de la misma manera, me pidieron un Rob-roy, y despu\u00e9s un Martini seco.<\/p>\n<p>-\u00a1Co\u00f1o! \u00bfD\u00f3nde carajo aprendiste a preparar tragos? \u00bfHiciste un curso?- pregunt\u00f3 el viejo con su voz cavernosa.<\/p>\n<p>-Aprend\u00ed de un bartender.<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/p>\n<p>-Leticia Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>-Yo soy Francisco C\u00e1rdenas y Aldana es mi hija. \u00bfPuedes quedarte a trabajar? Ma\u00f1ana hablaremos de las condiciones.<\/p>\n<p>Regres\u00e9 a mi cuarto a las tres de la ma\u00f1ana, cansada pero feliz. Ten\u00eda trabajo, hab\u00eda estudiado y me sent\u00eda segura de dar un buen examen. A la semana me hab\u00eda armado una carpeta con informaci\u00f3n que baj\u00e9 de Internet sobre distintos tipos de tragos, no ten\u00eda contacto con los clientes y la paga era semanal. Trat\u00e9 de ser lo m\u00e1s seriota posible con todo el mundo, especialmente con el Viejo, pero el ambiente era tan tranquilo que jam\u00e1s hab\u00eda problemas. Una noche, cuando ya los mozos estaban recogiendo, llegaron dos parejas maduras, los hombres vest\u00edan trajes caros y las mujeres iban vestidas de fiesta.<\/p>\n<p>Don Jos\u00e9 orden\u00f3 que se les atendiera y, cuando uno de los hombres pidi\u00f3 que el bartender les preparara sus tragos junto a su mesa, les explic\u00f3 que esa no era una pr\u00e1ctica de la casa pero que acceder\u00eda por esta vez, y me llam\u00f3. Las mujeres se sorprendieron al verme. Les expliqu\u00e9 que para hacerles sus tragos a la vista tendr\u00eda que traer algunos elementos de la cocina, como la coctelera, un recipiente con hielo molido y el jugo de naranja.<\/p>\n<p>Se tomaron varios destornilladores y pagaron sin chistar, me dejaron una buena propina y se fueron contentos. Llegu\u00e9 al cuarto casi a las cuatro de la ma\u00f1ana, exhausta, me tire a la cama sin molestarme por quitarme la ropa. Fui despertada por el hambriento sol de las doce del mediod\u00eda y un zumbido de mi celular.<\/p>\n<p>-\u00bfAl\u00f3?<\/p>\n<p>-\u00bfLeticia? \u00bfEres t\u00fa?<\/p>\n<p>-S\u00ed, \u00bfqui\u00e9n habla?<\/p>\n<p>-Soy yo, Aldana, necesito hablar contigo, estoy en la acera de enfrente de tu casa \u00bfpuedo pasar?<\/p>\n<p>Me sorprendi\u00f3 esa visita como me hubiera sorprendido la visita del mism\u00edsimo Rafael, cualquiera de los dos, el del Renacimiento o el m\u00e1s reciente, el cantante espa\u00f1ol\u2026<\/p>\n<p>Aldana vest\u00eda una falda blanca de algod\u00f3n, una blusa azul oscuro de mangas cortas y sandalias de tiritas, cargaba un bolso tejido muy peque\u00f1o y llevaba en la mu\u00f1eca unas pulseras fin\u00edsimas de acero inoxidable. La invite a sentarse en la cama desordenada mientras me daba una ducha.<\/p>\n<p>-Dime, dije al salir r\u00e1pidamente del ba\u00f1o, solo me hab\u00eda puesto un short y una blusita sin mangas.<\/p>\n<p>-Pues, mira, yo\u2026 no s\u00e9 por d\u00f3nde empezar, es que tenemos tan poca confianza que tal vez te puede parecer un atrevimiento que yo venga a tu casa a\u2026<\/p>\n<p>-Mira, muchacha, ve al grano y pongamos esto claro de una vez \u00bftienes problemas con tu padre, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo lo sabes?- dijo al tiempo que enrojec\u00eda.<\/p>\n<p>-No debe de ser dif\u00edcil tener problemas con \u00e9l, me imagino\u2026<\/p>\n<p>Suspir\u00f3 con fastidio.<\/p>\n<p>-Tengo que volver a Madrid y, eso me aterra, por un lado no quiero dejarlo solo porque me da miedo de que meta la pata en la administraci\u00f3n del negocio, y por otro lado, lo que me espera all\u00e1 es dif\u00edcil\u2026<\/p>\n<p>Opt\u00e9 por callar y dejar que se desahogara.<\/p>\n<p>-\u00bfSabes? Tengo que retirar de un banco las cosas que mi madre dej\u00f3 para m\u00ed cuando se muri\u00f3, hace m\u00e1s de seis meses.<\/p>\n<p>-\u00bfNo estuviste con ella cuando muri\u00f3?<\/p>\n<p>Permaneci\u00f3 callada un momento, mirando el techo, como si buscara en las Alturas, entre las telara\u00f1as, alguna se\u00f1al de salida para la angustia que sin duda la acongojaba.<\/p>\n<p>-Ella muri\u00f3 en un manicomio. Ten\u00eda una esquizofrenia paranoide irreversible\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfNo puedes pedir que te env\u00eden eso por correo?<\/p>\n<p>-Podr\u00eda, pero tengo que hacer tr\u00e1mites en la universidad, firmar papeles, no puedo dejar de ir.<\/p>\n<p>-Cu\u00e9ntame m\u00e1s.<\/p>\n<p>Eran casi las tres de la tarde cuando Aldana se fue. Comimos un arroz blanco con huevos fritos y yo fui a mi universidad.<\/p>\n<p>No la vi esa noche en el bar y me cuid\u00e9 muy bien de que el Viejo supiera nada de nuestra charla. Una semana despu\u00e9s casi hab\u00eda olvidado nuestra charla. Pero Aldana volvi\u00f3 y se puso a ayudarme en un momento en que el local se hab\u00eda llenado y todo el mundo ped\u00eda tragos.<\/p>\n<p>-Tenemos que hablar- me dijo, como si yo estuviera involucrada en todo lo que le hab\u00eda pasado. Salimos a las dos de la ma\u00f1ana y Aldana simplemente le avis\u00f3 a su padre que me llevar\u00eda a mi casa. El Viejo no pidi\u00f3 explicaciones, simplemente asinti\u00f3. Aldana me hizo subir a su auto y arranc\u00f3. Por el camino me fue contando su experiencia. El tono monocorde de su voz estuvo a punto de darme sue\u00f1o un par de veces, pero reprim\u00ed los bostezos. Ya en mi cuarto, que no s\u00e9 por qu\u00e9 extra\u00f1a conjunci\u00f3n de fuerzas planetarias ese d\u00eda estaba limpio y ordenado, decidimos tomarnos un caf\u00e9 para seguir charlando.<\/p>\n<p>Aldana termin\u00f3 de desnudar su alma para m\u00ed. Para cuando terminamos de hablar eran casi las seis de la ma\u00f1ana. Ahora yo ten\u00eda una perspectiva bien diferente de lo que era esta muchacha. Solo una pregunta me rondaba por los oscuros rincones de mi cerebro; \u00bfpor qu\u00e9 me hab\u00eda elegido como confidente? \u00bfTan sola estaba? \u00bfO acaso era una solitaria como yo?<\/p>\n<p>Fue en la madrugada de un s\u00e1bado. Era casi las dos de la ma\u00f1ana y no quedaban m\u00e1s de dos mesas ocupadas. Don Francisco orden\u00f3 cerrar y se fue apenas hubo terminado con la caja. Aldana, como siempre, se hizo cargo del resto. La ayud\u00e9 a limpiar y menos de quince minutos terminamos con todo. Jorge, el \u00faltimo de los mozos, se fue en su motocicleta y Aldana me hizo una se\u00f1a de que la esperara. Querr\u00e1 charlar, pens\u00e9. Nos montamos en su autito y en pocos minutos recorr\u00edamos la desierta avenida Washington.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a la entrada de un residencial llamado Mar del Sol, Aldana detuvo la marcha para se\u00f1alarme el ultimo apartamento de un edificio de cinco pesos.<\/p>\n<p>-Me mud\u00e9 hace dos d\u00edas, ahora papi podr\u00e1 traerse a sus queridas sin problemas- dijo.<\/p>\n<p>El sue\u00f1o empezaba a apoderarse de mi cuerpo, aunque era casi una hora m\u00e1s temprano de la que acostumbr\u00e1bamos a salir. Aldana entr\u00f3 al residencial. Supuse que ir\u00eda a buscar algo al departamento y luego me llevar\u00eda a casa, no me preocup\u00e9 demasiado, siempre cab\u00eda la posibilidad de pedir un taxi. El departamento ten\u00eda dos dormitorios, una salita, un balc\u00f3n enrejado y una cocina muy peque\u00f1a. Por todos lados hab\u00eda cajas apiladas con libros, discos compactos, ropas y cortinas. Aldana sugiri\u00f3 que nos quit\u00e1ramos los zapatos y habl\u00e1ramos en voz baja, para no molestar a los vecinos.<\/p>\n<p>El sof\u00e1 de la salita estaba lleno de bolsas de ropa y cajas con papeles. Lo \u00fanico que ella hab\u00eda instalado era su computadora. Su dormitorio estaba un poco menos desordenado que el resto de la casa, al menos sobre la cama no hab\u00eda cajas ni bolsas de cosas. Encendi\u00f3 el aire y en pocos minutos el calor dej\u00f3 de ser una molestia. Me sent\u00e9 en la cama mientras ella entraba al ba\u00f1o. Comenc\u00e9 a buscar en mi cartera la tarjetita de mi taxi y la dej\u00e9 a mano sobre la mesita de noche.<\/p>\n<p>El frescor del aire acentuaba mi modorra de tal manera que decid\u00ed relajarme un momento, me recost\u00e9 y cerr\u00e9 los ojos, respir\u00e9 hondo, me quit\u00e9 los zapatos, me sent\u00eda tan bien que pens\u00e9 en un campo verde, con \u00e1rboles a lo lejos, tal vez una casa con techo de tejas\u2026 me despertaron los sonidos del amanecer. Sorprendida, mir\u00e9 la hora. Eran casi las seis de la ma\u00f1ana. Aldana dorm\u00eda a mi lado, acurrucada y de espaldas. Hab\u00eda puesto un grueso acolchado de seda que nos proteg\u00eda del fr\u00edo. Fui al ba\u00f1o y me di una ducha, me lav\u00e9 los dientes con el minicepillo que siempre cargo en la cartera.<\/p>\n<p>Afuera la ciudad despertaba con estruendo de motores y bocinas. Volv\u00ed a la habitaci\u00f3n a esperar que Aldana se despertara para poder irme. Ella entreabri\u00f3 los ojos y me mir\u00f3, y despu\u00e9s sonri\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfDormiste bien?<\/p>\n<p>-Maravillosamente. Ni siquiera sent\u00ed cuando me cubriste.<\/p>\n<p>-D\u00e9jame levantarme- dijo y salt\u00f3 de la cama. Ten\u00eda puesta una larga camiseta blanca con una figura de Bugs Bunny. Me enterneci\u00f3 verla vestida as\u00ed. Regres\u00e9 a casa con la imagen de esa figura menuda movi\u00e9ndose por ese departamento desordenado.<\/p>\n<p>Esa noche cerramos tarde y otra vez nos quedamos con Aldana a terminar todo. Salimos del bar bajo una lluvia tenue, que r\u00e1pidamente se convirti\u00f3 en aguacero.<\/p>\n<p>-Vamos a casa antes de que las calles se inunden- dijo ella y enfil\u00f3 hacia el edificio. Tuvimos que correr desde el estacionamiento hacia el edificio y aunque eran pocos metros llegamos empapadas. Ahora el departamento estaba m\u00e1s ordenado.<\/p>\n<p>La voz de Aldana son\u00f3 perentoria.<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00edtate esa ropa mojada! Dijo al tiempo que empezaba a desnudarse y dejaba caer sus prendas en una silla pl\u00e1stica. La imit\u00e9 mientras trataba de disimular mi turbaci\u00f3n. Su piel blanqu\u00edsima estaba erizada por el fr\u00edo que causaba el agua que se escurr\u00eda en chorritos por la confluencia de sus senos redondos, carnosos. Aldana ten\u00eda el sexo completamente depilado. Envarada y cohibida, termin\u00e9 de desvestirme cuando ella ya se hab\u00eda metido bajo la ducha y se enjabonaba sin inhibiciones.<\/p>\n<p>Me hizo una se\u00f1a para que la alcanzara y, bajo el chorro de agua tibia, Aldana comenz\u00f3 a enjabonarme, \u00e1ngeles m\u00edos, esta ni\u00f1a ignora que me est\u00e1 generando una temperatura que en pocos segundos se convertir\u00e1 en fiebre. Antes de que pudiera reaccionar Aldana me abraz\u00f3 desde atr\u00e1s y me pregunt\u00f3 quedamente al o\u00eddo\u2026<\/p>\n<p>-\u00bfT\u00fa me deseas?<\/p>\n<p>Asent\u00ed silenciosamente y entonces ella me hizo dar vuelta y nos dimos un beso largu\u00edsimo, mojado, y re\u00edmos durante un momento. Ya en la cama comenzamos un largo juego de caricias, besos y una esgrima de lenguas mientras el cielo se part\u00eda en pedazos en cada trueno.<\/p>\n<p>Sus dientes me hac\u00edan cosquillas en el coxis mientras sus dedos finos caminaban por la parte interna de mis muslos hasta llegar a la mara\u00f1a de mi sexo sin depilar, en alg\u00fan momento me di vuelta y comenzamos un sesenta y nueve espectacular que ella abandon\u00f3 enseguida para concentrarse en el placer que mi lengua le brindaba, jugu\u00e9 con sus labios enrojecidos, recorr\u00ed su deliciosa caverna que se hac\u00eda cada vez m\u00e1s pastosa hasta que el latido de su pelvis se tens\u00f3 y estall\u00f3 en un largo espasmo, tratando de ahogar un gemido de placer que se hizo casi inaudible.<\/p>\n<p>Su lengua recorri\u00f3 despu\u00e9s toda la zona bajo mi ombligo y se intern\u00f3 en m\u00ed, jug\u00f3 con mi cl\u00edtoris como si fuera una golosina y cuando me hubo transportado a las alturas de un orgasmo que jam\u00e1s hab\u00eda tenido, me abraz\u00f3 y se apret\u00f3 contra mi pecho, todav\u00eda agitado por las convulsiones del placer. Nos cubrimos con la manta y dormimos abrazadas, hasta que un trueno nos despert\u00f3 y de nuevo nos amamos, esta vez con la urgencia de ver qui\u00e9n de las dos terminaba primero. Aldana me venci\u00f3. Tuve un orgasmo tan incre\u00edble como el primero y me sent\u00ed en la obligaci\u00f3n de devolverle el placer, algo que no me cost\u00f3 demasiado. Esa semana hicimos el amor todas las noches.<\/p>\n<p>El lunes siguiente, d\u00eda en que el bar no abr\u00eda, Aldana me invent\u00f3 una t\u00eda en el interior a la que yo ir\u00eda a visitar y, supuestamente, la hab\u00eda invitado. Pasamos el d\u00eda en un resort, tomamos algo de sol en la tarde y nos fuimos a dormir antes de las siete de la tarde. Aldana dijo que quer\u00eda ver una pel\u00edcula de Gary Cooper y camin\u00f3 desnuda por la habitaci\u00f3n para buscar el control remoto. Verla caminar desnuda me excit\u00f3 tanto que la tom\u00e9 en mis brazos y solo la solt\u00e9 cuando la sent\u00ed gemir en su primer orgasmo de esa tarde. En realidad no vimos ninguna pel\u00edcula en toda la noche y al otro d\u00eda dormimos toda la ma\u00f1ana, como si hubi\u00e9ramos estado trabajando en el bar.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_56242\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"56242\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Su lengua recorri\u00f3 despu\u00e9s toda la zona bajo mi ombligo y se intern\u00f3 en m\u00ed, jug\u00f3 con mi cl\u00edtoris como si fuera una golosina y cuando me hubo transportado a las alturas de un orgasmo que jam\u00e1s hab\u00eda tenido, me abraz\u00f3 y se apret\u00f3 contra mi pecho, todav\u00eda agitado por las convulsiones del placer. Nos cubrimos con la manta y<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_56242\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"56242\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30384,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":{"0":"post-56242","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-lesbicos"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":4237,"today_views":2},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56242","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30384"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56242"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56242\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56243,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56242\/revisions\/56243"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56242"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56242"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56242"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}