{"id":56356,"date":"2025-01-04T01:10:17","date_gmt":"2025-01-04T00:10:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=56356"},"modified":"2025-01-04T19:00:35","modified_gmt":"2025-01-04T18:00:35","slug":"784-la-reina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/784-la-reina\/","title":{"rendered":"La reina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"56356\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">17<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>\u201cLa reina\u201d (cuarta parte de \u201cC\u00f3gelo\u201d).<\/p>\n<p>\u00bfSerge? No por haberlo supuesto era menos impactante para Lidia tener la confirmaci\u00f3n de la presencia del imponente negro. Aquella posible situaci\u00f3n era elevar la lujuria a un nuevo nivel, y la c\u00f3mplice sonrisa de Jorge al anunci\u00e1rselo desat\u00f3 en ella una sensaci\u00f3n de abandono que la recorri\u00f3 de arriba abajo. De abandono, s\u00ed. De abandono de cualquier recato, de cualquier pizca de pudor, de tener la sensaci\u00f3n de estar dominada por el deseo, por la lujuria\u2026<\/p>\n<p>El tiempo que quedaba hasta la hora acordada transcurri\u00f3 como en un sue\u00f1o, y al contrario de lo que ser\u00eda normal ante cualquier cita, no se preocup\u00f3 en exceso en su aspecto. Su mente estaba absorta en procesar la situaci\u00f3n que con toda seguridad se iba a dar; incluso a Jorge tambi\u00e9n parec\u00eda afectarle. Recorr\u00eda el apartamento absorto con una sonrisa perenne en su cara, s\u00f3lo interrumpida cada pocos minutos al comprobar la hora en su reloj de pulsera.<\/p>\n<p>Ambos se ducharon, primero Jorge, y al concluir dej\u00f3 a Lidia que hiciera lo propio. Not\u00f3 su cl\u00edtoris hipersensible, tal y como ven\u00eda estando \u00faltimamente, y al introducirse los dedos en su sexo para esta vez s\u00ed extraer cualquier resto de fluidos y semen de su interior, no pudo evitar rozarlo en repetidas ocasiones. De nuevo se excit\u00f3, si es que hab\u00eda dejado de estarlo en alg\u00fan momento en los \u00faltimos d\u00edas. \u00bfCu\u00e1ntos orgasmos hab\u00eda tenido? Sola, con Jorge, con David, con los dos\u2026no pod\u00eda recordarlos todos\u2026 De pronto se sorprendi\u00f3 introduci\u00e9ndose dos dedos profundamente mientras con el chorro de la ducha apuntaba hacia el prominente bot\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, las im\u00e1genes que tanto la excitaban volv\u00edan a reproducirse en su cabeza cuan pel\u00edcula alocada y ca\u00f3tica. Aceler\u00f3 el movimiento de sus dedos y se hubiera encaminado hacia un nuevo orgasmo de no haber sido interrumpida por Jorge, el cual la apremiaba tras la puerta ante la proximidad de la hora acordada para la cita. Lidia venci\u00f3 su deseo y termin\u00f3 de ducharse no sin sentirse algo frustrada, pero el premio que sin duda la esperaba compensaba cualquier sacrificio previo.<\/p>\n<p>Con una toalla enrollada alrededor de su cuerpo, dej\u00f3 libre el ba\u00f1o de nuevo para que Jorge terminara de prepararse, y se dirigi\u00f3 a su dormitorio para elegir la ropa a lucir. No se preocup\u00f3 mucho, era la \u00fanica chica y esperaba no tener que conquistar a ninguno de los chicos por su aspecto. Adem\u00e1s, ante la posibilidad de acudir a un concierto tras la cena decidi\u00f3 que nada mejor que unos jeans ajustados que le marcaran, esos s\u00ed, las caderas y el culo. Sonri\u00f3 ante la perspectiva de tener a tres hombres a su disposici\u00f3n contemplando su trasero y no pudo por menos que sentirse satisfecha.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s, ni en sus mejores tiempos de instituto, se hab\u00eda sentido la reina, como se sent\u00eda ahora. Sus pensamientos se vieron de nuevo desvanecidos ante el tono del tel\u00e9fono de David. Se qued\u00f3 quieta atenta a los monos\u00edlabos que su marido contestaba a quien lo hab\u00eda llamado, y esper\u00f3 algo inquieta la informaci\u00f3n que Jorge le facilitar\u00eda al colgar.<\/p>\n<p>-\u201c\u00a1Lidia, cambio de planes!\u201d, proclam\u00f3 Jorge desde el ba\u00f1o, acerc\u00e1ndose aun a medio arreglarse a encontrarse con su mujer con el m\u00f3vil en la mano. -\u201cDavid me comenta si no nos importa dejar el asunto del concierto, pues tiene el tobillo algo cargado y no quiere estar mucho tiempo de pie. Dice que despu\u00e9s de cenar, si nos apetece, podemos tomar algo en plan tranquilo por ah\u00ed. Le he dicho que de acuerdo. \u00bfTe parece bien?\u201d<\/p>\n<p>-\u201cPor m\u00ed no hay problema\u201d \u2013respondi\u00f3 Lidia, reordenando su cabeza ante los nuevos planes. Se sonri\u00f3 de nuevo al pensar que tumbado en la cama no tendr\u00eda problemas con su lesi\u00f3n, y es ah\u00ed donde realmente lo quer\u00eda tener. Se acerc\u00f3 a su mesilla para escoger una pulsera negra que sol\u00eda ponerse m\u00e1s por superstici\u00f3n que por otra cosa, y al rebuscar en el caj\u00f3n se top\u00f3 con uno de sus juguetes sexuales que no sol\u00eda utilizar con Jorge: un huevo vibrador con mando a distancia. Una perversa idea se introdujo en su mente\u2026 -\u201c\u00bfPor qu\u00e9 no?-se dijo, y lo cogi\u00f3 entre sus manos.<\/p>\n<p>Dej\u00f3 el mando a distancia en su bolso y devolvi\u00f3 los jeans al armario. Rebusc\u00f3 entre las perchas y se decidi\u00f3 por un vestido negro de amplio vuelo, muy c\u00f3modo, de verano. Se lo puso y se mir\u00f3 al espejo de cuerpo entero que dominaba el dormitorio. Quiz\u00e1s no era el m\u00e1s indicado para una cena, para una cita rom\u00e1ntica, pero obviamente \u00e9sta no lo era. Necesitaba encontrarse c\u00f3moda ante su nuevo plan.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 el vuelo de la falda, se baj\u00f3 ligeramente las bragas y se introdujo el huevo vibrador en la lubricada vagina con total facilidad. Se sinti\u00f3 algo molesta al principio, pero s\u00f3lo pensar lo excitante de la situaci\u00f3n le hizo olvidarse del intruso que la llenaba. Se recoloc\u00f3 las bragas y el vestido, se volvi\u00f3 a contemplar ante el espejo y de nuevo una maliciosa sonrisa se dibuj\u00f3 en su rostro. \u2013\u201cSi ellos supieran\u201d \u2013pens\u00f3\u2026<\/p>\n<p>Mientras Jorge dejaba finalmente libre el ba\u00f1o, se calz\u00f3 con unos zapatos de tac\u00f3n medio y entr\u00f3 de nuevo al ba\u00f1o a darse los \u00faltimos retoques de maquillaje y peinado. Decidi\u00f3 que no necesitaba colorete alguno, pues sus mejillas ya luc\u00edan bastante sonrojadas de la mera excitaci\u00f3n. Sombra de ojos, toque ligero en los p\u00f3mulos y labios, se atus\u00f3 el pelo y se sinti\u00f3 lista para todo lo que viniera despu\u00e9s, y as\u00ed se lo anunci\u00f3 a Jorge, que la esperaba impaciente en la puerta del apartamento.<\/p>\n<p>-\u201c\u00a1Venga, cari\u00f1o, que est\u00e1n abajo mal aparcados esper\u00e1ndonos!\u201d, la volvi\u00f3 a apremiar Jorge.<\/p>\n<p>-\u201cYa estoy lista, cuando quieras. De todas formas, \u00bfd\u00f3nde ir\u00edais sin m\u00ed?\u201d-sonri\u00f3 maliciosamente Lidia aceptando la cortes\u00eda de su marido que le manten\u00eda la puerta de la calle abierta.<\/p>\n<p>-\u201c\u00a1Tienes raz\u00f3n, ser\u00edamos como z\u00e1nganos sin su reina, jajaja!\u201d \u2013brome\u00f3 Jorge gui\u00f1\u00e1ndole un ojo y riendo sonoramente, procediendo a echar la llave del apartamento.<\/p>\n<p>Mientras, Lidia se acercaba al ascensor celebrando lo apropiado del comentario de su marido, coincidiendo con el estatus real que ella mismo se hab\u00eda otorgado minutos antes. Llam\u00f3 al ascensor, y en cuanto \u00e9ste lleg\u00f3, dej\u00f3 que Jorge le abriera de nuevo la puerta. Entr\u00f3, y sin esperar que el resorte autom\u00e1tico la cerrara, rode\u00f3 el cuello de su marido con sus brazos, y sin importarle c\u00f3mo quedara su brillo labial, le regal\u00f3 un h\u00famedo beso lleno de deseo. Jorge respondi\u00f3 con pasi\u00f3n, tambi\u00e9n embriagado ante las posibilidades que la noche, inequ\u00edvocamente, ofrec\u00eda a la pareja, y sobre todo, excitado y agradecido a su mujer por su cambio de actitud en apenas 48 horas. \u00a1La cita promet\u00eda!<\/p>\n<p>Salieron del recinto cerrado de la urbanizaci\u00f3n y ah\u00ed, en un imponente Audi deportivo de color negro les esperaban David y Serge, \u00e9ste \u00faltimo al volante. Ambos salieron del veh\u00edculo simult\u00e1neamente y recibieron a la pareja con una sonrisa. Un estremecimiento recorri\u00f3 el cuerpo de Lidia de arriba abajo al contemplar la imponente figura de Serge, que parec\u00eda aun m\u00e1s alto vistiendo totalmente de blanco, con una camisa desabrochada en sus botones superiores dejando adivinar su depilado y musculado torso y rebasando en kil\u00f3metros la altura del deportivo de su propiedad.<\/p>\n<p>Los dos monitores se acercaron a la mujer, David en primer lugar, alabando su aspecto mientras le daba un par de besos en las mejillas; Serge a continuaci\u00f3n, agach\u00e1ndose para acercar su rostro al de Lidia salud\u00e1ndola con un \u201chola\u201d en el momento m\u00e1s pr\u00f3ximo a su o\u00eddo, cuya tono era tan grave que no parec\u00eda humano, acompa\u00f1ado por su mano que dibuj\u00f3 moment\u00e1neamente la figura de la cintura y la cadera de la mujer. Posteriormente, ambos estrecharon la mano de Jorge y se dispusieron a entrar de nuevo en el deportivo, permitiendo primero que el matrimonio se acomodara en los asientos traseros al tratarse de un \u201cdos puertas\u201d.<\/p>\n<p>Lidia se introdujo en primer lugar, sinti\u00e9ndose observada por los tres machos mientras se encorvaba y ten\u00eda la certeza de que su trasero quedaba marcado por el vuelo del vestido. Se sent\u00f3 dejando a la vista sus piernas por encima de las rodillas, dejando espacio para que Jorge se situara a su lado.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, los monitores se acomodaron en los asientos delanteros, y el veh\u00edculo comenz\u00f3 su marcha mientras David informaba al matrimonio d\u00f3nde iban a acudir a cenar. Lidia aproxim\u00f3 su cuerpo al de su marido provocando el roce entre ambas piernas, momento en el que Jorge apoy\u00f3 su mano sobre el muslo de su mujer mientras acerc\u00f3 su boca devolvi\u00e9ndole un beso similar al que ella le hab\u00eda propinado en el ascensor.<\/p>\n<p>En ese instante, disimuladamente, Lidia introdujo su mano en el bolso y extrajo el mando a distancia del huevo vibrador, coloc\u00e1ndoselo en la mano a Jorge, que sorprendido se retir\u00f3 unos cent\u00edmetros del rostro de su mujer para contemplar de qu\u00e9 objeto se trataba. Lo reconoci\u00f3 inmediatamente, y tras la enorme sorpresa inicial, un brillo lujurioso destell\u00f3 en su mirada: Lidia hab\u00eda tomado la iniciativa de forma definitiva, y ella era la que mandaba a partir de entonces.<\/p>\n<p>De camino al restaurante, David se justific\u00f3 por modificar los planes iniciales argumentando que hab\u00eda forzado su tobillo m\u00e1s de lo debido, y que \u00e9ste se hab\u00eda resentido, disculp\u00e1ndose por ello, gir\u00e1ndose cada cierto tiempo intentando reforzar sus argumentos centrando su mirada en la figura de Lidia. Mientras Serge bromeaba sobre el estado de David, Jorge, sabi\u00e9ndose ignorado de la atenci\u00f3n de los otros machos, palp\u00f3 el mando del huevo en su bolsillo, y aprovechando la m\u00fasica de Red Hot Chili Pepper que sonaba de fondo en el lujoso equipo de audio del veh\u00edculo, decidi\u00f3 comprobar que el juguete funcionaba correctamente.<\/p>\n<p>Localiz\u00f3 el interruptor con su mano izquierda y lo encendi\u00f3. Inmediatamente, Lidia dio un respingo sobre el asiento al notar la ligera vibraci\u00f3n del huevo en el interior de su vagina. Si ya estaba muy excitada sinti\u00e9ndose el centro de atenci\u00f3n de tres hombres, el est\u00edmulo adicional del huevo provoc\u00f3 que comenzara a lubricar casi inmediatamente. La noche se presentaba emocionante\u2026 \u00a1y h\u00fameda! Jorge la mir\u00f3 inquisitivamente y sonri\u00f3 mientras aumentaba la intensidad de la vibraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lidia dirigi\u00f3 entonces sus ojos hacia su marido obviando las explicaciones de David, propin\u00e1ndole un gesto de complicidad y lascivia a la vez, acariciando el muslo de su marido con fuerza. Jorge entonces detuvo la vibraci\u00f3n del huevo y se gir\u00f3 sobre su mujer tom\u00e1ndola de la cintura y bes\u00e1ndola con toda la pasi\u00f3n, con toda la lujuria que sent\u00eda en ese momento. Lidia lo recibi\u00f3 entre sus brazos correspondiendo al beso con su boca entreabierta y con su lengua buscando la de Jorge con anhelo.<\/p>\n<p>Todo ello no pas\u00f3 desapercibido para David, que se gir\u00f3 de nuevo observando c\u00f3mo la mano derecha de Jorge se introduc\u00eda disimuladamente bajo el vestido de Lidia mientras ambos se abrazaban y besaban. Se volvi\u00f3 hacia Serge haci\u00e9ndole un gesto con la cabeza a lo que \u00e9ste reaccion\u00f3 ajustando el retrovisor para poder ver mejor lo que suced\u00eda en los asientos traseros. Esboz\u00f3 una sonrisa de satisfacci\u00f3n que comparti\u00f3 con David gui\u00f1\u00e1ndole un ojo.<\/p>\n<p>En pocos minutos arribaron al aparcamiento del restaurante, y tras salir los cuatro del veh\u00edculo, se encaminaron hasta el establecimiento, encabezados por David, que galantemente abri\u00f3 la puerta para que Lidia entrara en primer lugar. Esper\u00f3 a que entraran los dem\u00e1s para tomar de nuevo la iniciativa y confirmar la mesa reservada. El maitre los acompa\u00f1\u00f3 hasta un rinc\u00f3n de una sala no muy iluminada, con una decoraci\u00f3n ligera pero de aspecto \u00edntimo y acogedor. Retir\u00f3 ligeramente la silla donde eligi\u00f3 situarse Lidia para que \u00e9sta se acomodara, coloc\u00e1ndose David a su derecha, Serge a su izquierda y Jorge frente a ella.<\/p>\n<p>Nuevamente se sinti\u00f3 la due\u00f1a de la situaci\u00f3n, el ama alrededor de la que revoloteaban sus siervos deseando satisfacer sus antojos, \u201cy esto acaba de empezar\u201d, se dijo a s\u00ed misma perversamente. Tras ser atendidos por el maitre y elegir vino y manjares, Lidia se sinti\u00f3 de nuevo sorprendida por la vibraci\u00f3n del huevo, lanzando inmediatamente una nueva mirada a Jorge que respondi\u00f3 con otra sonrisa c\u00f3mplice. La humedad en su sexo no hab\u00eda hecho otra cosa que aumentar desde que salieron del apartamento, y aunque complacida por el c\u00e1lido bienestar que sent\u00eda en su entrepierna, tampoco se encontraba excesivamente c\u00f3moda al comprobar que sus flujos hab\u00edan empapado sus bragas.<\/p>\n<p>Tras conversar animadamente con sus partenaires sobre temas banales en principio (el tobillo de David, las clases de tenis, la vida de Serge en EEUU) degustando los entrantes y los segundos platos regados con abundante vino.<\/p>\n<p>Lidia comprob\u00f3 que necesitaba cambiarse tras la continua \u201ctortura\u201d a la que hab\u00eda sido sometida por su marido con el huevo vibratorio, ya que en repetidas ocasiones la hab\u00eda conducido a distraerse de las conversaciones que se manten\u00edan sobre la mesa, e incluso a tener dificultades para mantener la compostura y ahogar alg\u00fan que otro gemido de placer que el juguete le provocaba, as\u00ed que en el interludio antes del postre, Lidia se disculp\u00f3 y se encamin\u00f3 a los servicios, y tras cerrar por dentro el cerrojo de un habit\u00e1culo, pudo comprobar entre satisfecha y ruborizada c\u00f3mo sus bragas estaban totalmente empapadas.<\/p>\n<p>Se las quit\u00f3 sustituy\u00e9ndolas por otras limpias que llevaba previsoramente en su bolso, no sin antes recolocarse el p\u00edcaro huevo que justo en ese momento volv\u00eda a encenderse manejado por Jorge, pareciendo con ello apremiarla a que regresara a la mesa con sus tres machos. Guard\u00f3 sus h\u00famedas bragas en el bolso, se atus\u00f3 el cabello ligeramente, acondicion\u00f3 su vestido y se dirigi\u00f3 de vuelta a la mesa. Los postres ya se encontraban servidos y Serge proced\u00eda a llenar la copa de la mujer con el resto de una botella de vino. Lidia sonri\u00f3 a los tres y mientras beb\u00eda de su copa se qued\u00f3 estupefacta cuando Jorge dep\u00f3sito sobre la mesa el mando del huevo vibratorio a la vista de todos los comensales\u2026<\/p>\n<p>Serge y David alternaban sus miradas entre Jorge y el objeto que \u00e9ste acababa de colocar en la mesa sin comprender exactamente qu\u00e9 era y qu\u00e9 significaba, y los segundos parec\u00edan minutos sin que el marido de Lidia desvelara la inc\u00f3gnita. Por fin Jorge tom\u00f3 el objeto entre sus manos y puls\u00f3 el interruptor marcado con \u201con\/off\u201d, y en ese preciso instante Lidia se ech\u00f3 hacia atr\u00e1s, buscando el respaldo de la silla y cerrando los ojos mientras un peque\u00f1o suspiro sali\u00f3 de su garganta.<\/p>\n<p>Inmediatamente David dedujo de qu\u00e9 se trataba y se apoder\u00f3 del mando incrementando la intensidad de la vibraci\u00f3n. Entonces Lidia abri\u00f3 los ojos y alternando una lasciva mirada a ambos monitores, acert\u00f3 a susurrar: -\u201cy ahora, \u00bfqu\u00e9 vais a hacer conmigo?\u201d.<\/p>\n<p>David pidi\u00f3 la cuenta al camarero justo en el instante en el que Serge apoy\u00f3 su mano derecha sobre el muslo izquierdo de Lidia, algo que ella llevaba deseando desde el momento en el que se sent\u00f3 a su lado. Poco a poco su mano fue ascendiendo por el muslo de Lidia, e introduci\u00e9ndose hacia el interior de la pierna mientras David jugaba con el mando sin perder de vista las reacciones de Lidia, que de nuevo se hab\u00eda recostado contra el respaldo de la silla. Jorge, a su vez, contemplaba c\u00f3mo su mujer se retorc\u00eda de placer, m\u00e1s por lo morboso de la situaci\u00f3n que por el propio masaje que la vibraci\u00f3n le proporcionaba.<\/p>\n<p>La enorme mano de Serge abarcaba casi todo el muslo de Lidia, e incluso su dedo me\u00f1ique rozaba ligeramente las bragas de la mujer, que segu\u00eda sometida a los caprichos de David a la hora de manejar el huevo, todo ello hasta que el maitre lleg\u00f3 con la cuenta, momento en el que el monitor desconect\u00f3 la vibraci\u00f3n y devolvi\u00f3 el control a Jorge para hacerse cargo del pago.<\/p>\n<p>Serge no esper\u00f3 m\u00e1s y se levant\u00f3 de la mesa, retirando la silla y ayudando a Lidia a incorporarse, la cual parec\u00eda no poder sostenerse por s\u00ed misma. El enorme profesor de tenis la sujet\u00f3 entre sus poderosos brazos agarr\u00e1ndola por la cintura con fuerza y ambos salieron del local cuan amantes en una cita rom\u00e1ntica, seguidos de Jorge y posteriormente de David, embelesados por la situaci\u00f3n que acababan de vivir.<\/p>\n<p>Una vez en el coche, Serge extrajo las llaves de su bolsillo, y tras abrir la puerta del coche se las lanz\u00f3 a David bramando \u2013\u201cconduce t\u00fa\u201d-mientras guiaba con delicadeza a Lidia a los asientos traseros del deportivo, entrando \u00e9l a continuaci\u00f3n. Jorge se sent\u00f3 junto a David, que puso el coche en marcha en direcci\u00f3n a su apartamento.<\/p>\n<p>De nuevo Serge situ\u00f3 su mano sobre el muslo de Lidia, arrastrando el vestido hacia arriba dejando casi la totalidad de la pierna de la mujer a la vista. Ella, por su parte, abri\u00f3 su bolso, y tomando las bragas que se hab\u00eda quitado en el servicio del restaurante, se las entreg\u00f3 a su marido. Jorge las tom\u00f3 entre sus manos y comprob\u00f3 c\u00f3mo a\u00fan estaban h\u00famedas, y tras hacerlas un ovillo, aspir\u00f3 su aroma a sexo con fruici\u00f3n, para a continuaci\u00f3n compartirlo con David, consiguiendo con ello que el conductor pisara m\u00e1s a fondo el acelerador para reducir la duraci\u00f3n del trayecto.<\/p>\n<p>Lidia se sent\u00eda due\u00f1a de la situaci\u00f3n: ten\u00eda a los tres hombres a su merced y la noche s\u00f3lo acababa de empezar. Poco quedaba de aquella esposa sexualmente algo reprimida y mojigata de apenas 48 horas antes, tiempo en el que los acontecimientos se hab\u00edan precipitado de tal forma que hab\u00eda pasado a convertirse en una aut\u00e9ntica diosa del sexo que ten\u00eda tres machos, tres penes, a su disposici\u00f3n. En ese preciso instante, dos hombres se delectaban con el aroma de sus bragas mientras un tercero la acariciaba camino de su sexo.<\/p>\n<p>Lidia le dej\u00f3 hacer, abriendo ligeramente sus piernas y adelantando su culo en el asiento para facilitar el acceso a la mano de Serge, que por fin, en un periodo de tiempo que se le antoj\u00f3 eterno, alcanz\u00f3 su prenda \u00edntima. Serge le acarici\u00f3 el sexo por encima de la lencer\u00eda y pudo comprobar que de nuevo las hab\u00eda humedecido, y sin m\u00e1s dilaci\u00f3n, tir\u00f3 de ellas con la colaboraci\u00f3n de Lidia, que simult\u00e1neamente alz\u00f3 su trasero facilitando su extracci\u00f3n. El coloso las acompa\u00f1\u00f3 hasta llegar a los tobillos, levantando alternativamente ambas piernas para retirarlas en su totalidad, y una vez conseguido, se las entreg\u00f3 igualmente a Jorge, que no perd\u00eda de vista las maniobras de la pareja.<\/p>\n<p>Una vez liberada de las bragas, Lidia volvi\u00f3 a abrir sus piernas, esta vez con m\u00e1s amplitud, permitiendo que la enorme mano de Serge accediera a su sexo con total libertad. \u00c9ste hizo un completo repaso sobre los h\u00famedos labios de la mujer, extendiendo los flujos por toda su entrepierna, provoc\u00e1ndole un estremecimiento tal en que con s\u00f3lo eso casi llega al orgasmo, para a continuaci\u00f3n centrarse en introducir un par de dedos en la vagina de Lidia hasta tomar contacto con el cordel del huevo vibratorio, que obviamente continuaba alojado en su interior.<\/p>\n<p>Lidia abri\u00f3 a\u00fan m\u00e1s sus piernas, situando una de ellas sobre las de Serge, exponiendo su sexo totalmente a la vista de todo aqu\u00e9l que quisiera mirar. Su blanca piel era concienzudamente explorada por los gruesos dedos de su herc\u00faleo amante, que tras tirar con suavidad y lentitud de la peque\u00f1a cuerda, extrajo el juguete con gesto triunfante, y tras lamerlo con una prominente y roja lengua, se lo entreg\u00f3 de nuevo a Jorge, que parec\u00eda un mero tenedor de prendas y objetos que previamente hubieran estado en contacto con el sexo de su mujer.<\/p>\n<p>Tras un trayecto que a David se le antoj\u00f3 eterno, por fin llegaron al garaje de su apartamento. Aparc\u00f3 el veh\u00edculo y sali\u00f3 del mismo para facilitar que los pasajeros de los asientos traseros hicieran lo propio. La escena era de lo m\u00e1s sugerente: Lidia s\u00f3lo asomaba sus blancas manos alrededor de la cabeza de Serge, el cual la cubr\u00eda en su totalidad mientras la abrazaba situado sobre ella, enzarzados en un apasionado beso. Interrumpidos en tan apasionado momento, Serge se retir\u00f3 y sali\u00f3 del Audi situ\u00e1ndose junto a Jorge, pudiendo los tres contemplar a Lidia con sus piernas totalmente abiertas, con su vestido remangado hasta la cintura y con su brillante sexo refulgiendo en la oscuridad del garaje.<\/p>\n<p>Serge le ofreci\u00f3 su gigantesca mano y Lidia acept\u00f3 la ayuda una vez se coloc\u00f3 el vestido, saliendo del veh\u00edculo quedando en pie rodeada de los tres machos. Entonces Jorge tom\u00f3 la iniciativa y la rode\u00f3 con su brazo por la cintura encamin\u00e1ndose abrazados hacia la salida. Lidia apoy\u00f3 ligeramente la cabeza sobre el hombro de su marido y ambos esperaron as\u00ed a que primero sus acompa\u00f1antes, y luego el ascensor, llegaran junto a ellos.<\/p>\n<p>David abri\u00f3 la puerta entrando la pareja en primer lugar, para despu\u00e9s hacerlo los dos monitores, y entonces pareci\u00f3 estallar la tormenta de lujuria. Lidia bes\u00f3 y abraz\u00f3 con pasi\u00f3n a Jorge, mientras David la agarr\u00f3 por detr\u00e1s reclamando todo lo que en el viaje se le hab\u00eda negado. Lidia, sintiendo el contacto de David, abandon\u00f3 el abrazo con su marido gir\u00e1ndose y tomando a David con pasi\u00f3n. \u00c9ste la bes\u00f3 con furia mientras la atra\u00eda hacia s\u00ed, a lo que ella respondi\u00f3 con la misma intensidad sinti\u00e9ndose observada por los otros dos hombres, que parec\u00edan esperar su turno.<\/p>\n<p>El ascensor se detuvo en el piso del apartamento de David, y \u00e9ste tuvo que dejar el abrazo con Lidia para permitir el acceso del cuarteto a su estudio haciendo uso de sus llaves. Una vez abri\u00f3 la puerta y encendi\u00f3 la luz del recibidor, Lidia y Jorge entraron agarrados de nuevo precediendo a Serge, que procedi\u00f3 a cerrarla tras de s\u00ed. David inquiri\u00f3 a este \u00faltimo a que preparara unas bebidas mientras \u00e9l acondicionaba el sal\u00f3n con unas luces apropiadas y un ambiente musical \u00edntimo para la velada que se intu\u00eda larga e intensa cuando se vio sorprendido por la solicitud de Lidia:<\/p>\n<p>-\u201cDavid, cari\u00f1o, necesitar\u00eda darme una ducha\u201d-dijo.<\/p>\n<p>-\u201cClaro, ah\u00ed tienes el ba\u00f1o\u201d-respondi\u00f3 el monitor.<\/p>\n<p>-\u201cGracias\u201d \u2013respondi\u00f3, y sorprendiendo a todos, a\u00f1adi\u00f3: -\u201cJorge, \u00bfte duchas conmigo?\u201d.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_56356\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"56356\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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