{"id":56363,"date":"2025-01-04T01:12:18","date_gmt":"2025-01-04T00:12:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=56363"},"modified":"2025-01-04T18:58:35","modified_gmt":"2025-01-04T17:58:35","slug":"946-la-bahia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/946-la-bahia\/","title":{"rendered":"Una morena caribe\u00f1a y una rubia espa\u00f1ola"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"56363\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">26<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>-Ma\u00f1ana tendr\u00e1s un d\u00eda de locos -me hab\u00eda dicho mi jefe hac\u00eda una eternidad, es decir aquel mi\u00e9rcoles, porque el jueves era mi \u00faltimo d\u00eda de trabajo y porque el viernes comenzaban mis vacaciones. Y fue un d\u00eda de locos, efectivamente, porque tuve que actualizar todo mi archivo fotogr\u00e1fico para las ediciones dominicales, porque tuve que entregar material para tres reportajes y tuve que editar casi diez p\u00e1ginas completas.<\/p>\n<p>La camioneta del peri\u00f3dico me dej\u00f3 en mi casa a las dos de la ma\u00f1ana, arm\u00e9 una valija peque\u00f1a con poca ropa, dos pantalones, dos blusas, tres camisetas, tres pareos, interiores, dos trajes de ba\u00f1o, dos shorts, pa\u00f1uelos, chancletas, toallones, la lona de playa que me regal\u00f3 Rafaela cuando le dije que me iba de vacaciones a Bah\u00eda Escondida, tres libros, el discman y mis pirateados de siempre: Sabina, Serrat, Aute, uno de Ray Koniff, mis infaltables boleros y una selecci\u00f3n de cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 al punto de partida del autob\u00fas antes de las siete de la ma\u00f1ana y desayun\u00e9 un jugo de naranjas con un s\u00e1ndwich de jam\u00f3n y queso. El autob\u00fas comenz\u00f3 a rugir mientras se montaban los \u00faltimos pasajeros. En un televisor apareci\u00f3 un mensaje de la compa\u00f1\u00eda de transporte que nos deseaba feliz viaje y, al llegar al borde de la calle, un taxi se atraves\u00f3 delante, el taxista hizo una se\u00f1a y baj\u00f3 una muchacha de estatura mediana, vest\u00eda una falda roja acampanada, zapatillas deportivas, una camisa negra de mangas cortas, y cargaba una maleta com\u00fan, una mochila verde y una carterita negra.<\/p>\n<p>El cobrador la acomod\u00f3 en el asiento libre a mi lado y el autob\u00fas arranc\u00f3 pesadamente. Me cubr\u00ed con un toall\u00f3n para protegerme del fr\u00edo del aire acondicionado y en pocos segundos me adormil\u00e9. Cuando despert\u00e9 el bus atravesaba un camino rodeado de monta\u00f1as y la muchacha sentada a mi lado le\u00eda una revista de Asterix. Era rubia y llevaba el pelo corto, ten\u00eda ojos verdes y pecas alrededor de la nariz, usaba un reloj de cuarzo enorme y varios anillos de fantas\u00eda. Era en verdad muy bonita.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de casi tres horas y media de viaje el autob\u00fas se detuvo en un pueblo peque\u00f1o y baj\u00e9 junto a un grupo de pasajeros, todos europeos, blancos y rubios como la muchacha. Un moreno corpulento se acerc\u00f3 a ofrecer el servicio de un peque\u00f1o autob\u00fas que estaba estacionado a mitad de cuadra, frente a un peque\u00f1o restaurante.<\/p>\n<p>Una alemana, en trabajoso espa\u00f1ol, le explic\u00f3 que quer\u00eda llegar al hotel Kreiter, en Bah\u00eda Escondida. Al o\u00edr la tarifa me adelant\u00e9 entre el grupo y lo enfrent\u00e9. Aconsej\u00e9 que no se dejaran estafar y que esper\u00e1ramos el transporte que vendr\u00eda en un par de horas. Finalmente, el moreno negoci\u00f3 conmigo la tarifa y el veh\u00edculo se llen\u00f3 y parti\u00f3 de inmediato.<\/p>\n<p>Tras un recorrido por un sinuoso camino de monta\u00f1a llegamos a un pueblo peque\u00f1o, cruzamos la asfaltada calle principal y por un camino arenoso que corr\u00eda paralelo a la playa llegamos al hotel, un edificio grande con habitaciones amplias, con balcones que miran hacia el mar. El comedor era un espacio abierto, con un amplio techo de yaguas y mesas y sillas de madera.<\/p>\n<p>El corto pero accidentado viaje por la monta\u00f1a hab\u00eda hecho estragos en mi pelo, de modo que, una vez que me inscrib\u00ed, averig\u00fc\u00e9 con una de las camareras d\u00f3nde hab\u00eda un sal\u00f3n. Felizmente hab\u00eda uno en la parte baja del hotel. Como no hab\u00eda ascensores, tuve que cargar mi maleta por una larga escalera hasta llegar a la cuarta planta. La vista del mar desde el balc\u00f3n era sencillamente espectacular. Me qued\u00e9 parada, recostada en el barandal de madera y respir\u00e9 profundamente. Una serenidad que no experimentaba desde hac\u00eda mucho tiempo me llen\u00f3 por completo y me sent\u00ed feliz, mucho m\u00e1s que la noche en que, por primera vez, logr\u00e9 dormir sin tranquilizantes.<\/p>\n<p>Cuando baj\u00e9 al comedor casi todas las mesas estaban llenas. Busqu\u00e9 un lugar y, para sorpresa m\u00eda, la muchacha con la que compart\u00ed asiento sin cruzar palabra me hizo una se\u00f1a y me sent\u00e9 junto a ella. Comimos arroz con mariscos y de postre una ensalada de frutas con miel que ella degust\u00f3 con fruici\u00f3n.<\/p>\n<p>-Mi nombre es Macarena.<\/p>\n<p>-Mucho gusto, yo me llamo Adelaida.<\/p>\n<p>-\u00bfEres de aqu\u00ed?<\/p>\n<p>-Soy de la capital, t\u00fa eres madrile\u00f1a, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>Sonri\u00f3 antes de responder y sus mejillas se sonrojaron.<\/p>\n<p>-En realidad vivo en Madrid desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, pero nac\u00ed en un pueblito de Valencia que se llama Rub\u00ed. \u00bfT\u00fa conoces este lugar?<\/p>\n<p>Negu\u00e9 con la cabeza. Record\u00e9 en ese momento que la primera vez que o\u00ed hablar de Bah\u00eda Escondida fue por menci\u00f3n de mi sicoanalista.<\/p>\n<p>-Bueno, no te culpo, yo tambi\u00e9n quisiera conocer todos los pueblitos de monta\u00f1a que hay en mi pa\u00eds y nunca he ido.<\/p>\n<p>-\u00bfY c\u00f3mo viniste aqu\u00ed?<\/p>\n<p>-Pues, mira, un amigo antrop\u00f3logo estuvo el a\u00f1o pasado y, que me ha hablado tantas maravillas de este lugar que, pues me dije, hala, y arm\u00e9 mi expedici\u00f3n despu\u00e9s de muchas vueltas.<\/p>\n<p>Continuamos charlando un rato m\u00e1s, hasta que vi en su enorme reloj que eran casi las dos de la tarde. Decid\u00ed hacer una siesta muy breve y bajar a la playa cuando el sol no estuviera tan fuerte. Imagin\u00e9 las pieles enrojecidas de los europeos y me dio gracia mi prevenci\u00f3n; a las negras, como es mi caso, el sol nos pone m\u00e1s negras y ya. Antes de ir a la playa ped\u00ed un turno en el sal\u00f3n y me llev\u00e9 uno de los tres libros que puse en la mochila, una novela policial de Rex Stout.<\/p>\n<p>Me di un par de chapuzones en un agua deliciosa y flot\u00e9 como si las olas tuvieran brazos y me estuvieran meciendo, zambull\u00ed como lo hac\u00eda en mi ni\u00f1ez en las playas del sur y aunque acudi\u00f3 a mi mente una y otra vez el recuerdo de Raquel, hab\u00eda tanta paz que ya nada pod\u00eda hacerme da\u00f1o. Raquel fue mi pareja durante casi dos a\u00f1os y medio.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos hecho un proyecto de vida juntas y yo estaba completamente segura de que nada nos separar\u00eda. Sin embargo, Raquel se enamor\u00f3 en una sala de chat de una italiana llamada Chiara y un d\u00eda simplemente se fue de mi vida, de mi casa, de mi historia. Viv\u00ed d\u00edas desastrosos despu\u00e9s de su partida, fum\u00e9 marihuana y me emborrach\u00e9 con litros de whisky, perd\u00ed mi trabajo y entr\u00e9 en un estado de depresi\u00f3n aguda que me dur\u00f3 m\u00e1s de un a\u00f1o.<\/p>\n<p>Mi aspecto lamentable, la ca\u00edda en picada que experiment\u00e9, hicieron que me quedara completamente sola. Mi relaci\u00f3n con mi familia se rompi\u00f3 totalmente, lo mismo sucedi\u00f3 con las amistades que, horrorizadas, descubrieron mi lesbianismo y me hicieron completamente a un lado, hasta que Rafaela, mi amiga de la adolescencia, me llev\u00f3 a una sic\u00f3loga y comenc\u00e9 una terapia. Tuve que dejar el departamento, vender mis muebles, mi computadora, y mudarme a un cuartito en un barrio apartado. Rafaela me recomend\u00f3 con un amigo suyo del peri\u00f3dico y me tomaron a prueba durante un mes.<\/p>\n<p>Finalmente me qued\u00e9 trabajando y entonces comenz\u00f3, hace poco m\u00e1s de seis meses, lo que decid\u00ed llamar \u201ctiempo de mimos\u201d, me inscrib\u00ed en un gimnasio, empec\u00e9 a hacer vida sana, me dej\u00e9 crecer el pelo y ahorr\u00e9 para tomarme unas vacaciones en un lugar tranquilo, es un pueblito casi secreto, te va a encantar, me recomend\u00f3 la sic\u00f3loga.<\/p>\n<p>Aunque el agua estaba deliciosa sal\u00ed del mar antes de las seis, me di una larga ducha y baj\u00e9 al sal\u00f3n donde, despu\u00e9s de una hora, mi pelo qued\u00f3 hecho una pinturita. La muchacha que me arregl\u00f3 el cabello me dio datos de los lugares donde se pod\u00eda comer barato en la noche, me dio el nombre de un taxista de confianza y la tarjeta de un mercadito al que pod\u00eda pedir bebidas, pan, galletas y otros comestibles por tel\u00e9fono. Al salir al balc\u00f3n a colgar mi traje de ba\u00f1o me encontr\u00e9 con Macarena que, desde el balc\u00f3n vecino, tomaba fotos con una c\u00e1mara digital.<\/p>\n<p>Nos pusimos a charlar y, cuando llev\u00e1bamos casi una hora hablando, ella me pregunt\u00f3 si conoc\u00eda un lugar para cenar. Le habl\u00e9 de los lugares que me recomendaron y ella me invit\u00f3. Mi intenci\u00f3n era acostarme temprano, ver un poco de televisi\u00f3n, si funcionaba, o leer, pero me pareci\u00f3 una descortes\u00eda no aceptar. Me puse uno de mis pantalones, una blusa y sandalias, cargu\u00e9 en la cartera un pa\u00f1uelo para, llegado el caso, protegerme el pelo y sal\u00ed.<\/p>\n<p>Macarena usaba una falda larga, zapatillas deportivas y una camisa suelta. Ten\u00eda la cara enrojecida. Finalmente llegamos a un barcito peque\u00f1o que ten\u00eda algunas mesas casi junto al mar y pedimos una pizza y un par de cervezas. Hablamos de nuestros respectivos trabajos. Macarena era ingeniera en sistemas y trabajaba en una empresa de control de producci\u00f3n de alimentos. Regresamos al hotel casi a las once de la noche. Antes de las once y media Morfeo me acunaba en sus brazos.<\/p>\n<p>Los golpes que sonaron en la puerta me rescataron de una pesadilla que inclu\u00eda las rotativas del peri\u00f3dico. Salt\u00e9 de la cama envuelta en una s\u00e1bana y abr\u00ed la puerta con ojos lega\u00f1osos.<\/p>\n<p>-Perd\u00f3name, pero desde el balc\u00f3n te o\u00eda quejarte, pens\u00e9 que tal vez te pasar\u00eda algo o\u2026<\/p>\n<p>-Gracias, estaba teniendo una pesadilla en realidad, \u00bfya desayunaste?<\/p>\n<p>-Iba a eso ahora mismo\u2026 \u00bfquieres que te guarde un lugar?<\/p>\n<p>-Bueno, gracias.<\/p>\n<p>Baj\u00e9 r\u00e1pidamente y com\u00ed como si no hubiera cenado.<\/p>\n<p>-Estas vacaciones van a hacer estragos en nuestras dietas, dijo ella mientras se serv\u00eda pl\u00e1tanos fritos con huevos revueltos.<\/p>\n<p>Cuando me sent\u00ed completamente llena me puse a pensar en lo que har\u00eda. Parece que Macarena me ley\u00f3 el pensamiento.<\/p>\n<p>-Dime, \u00bfcu\u00e1nto crees que nos cobrar\u00eda un taxi para llevarnos al pueblo? \u00bfTe gustar\u00eda dar un peque\u00f1o paseo?<\/p>\n<p>-Podemos preguntar -suger\u00ed.<\/p>\n<p>Finalmente, un taxi apareci\u00f3 y en menos de diez minutos est\u00e1bamos en el pueblo. Caminamos un poco, vimos lugares de ventas de artesan\u00edas, dulces regionales, cuadros que impresionaron a Macarena. Almorzamos en un comedor econ\u00f3mico donde comimos arroz con habichuelas y pollo frito. Compramos algunas provisiones y bebidas y volvimos al hotel, nos sentamos a tomar una cerveza en el balc\u00f3n de mi habitaci\u00f3n y, a las cuatro de la tarde, fuimos a la playa y estuvimos toda la tarde en el agua. Macarena era muy torpe para nadar y festejaba mis zambullidas y mis planchas.<\/p>\n<p>Me pidi\u00f3 que le ense\u00f1ara a flotar y entonces tuve que sostenerla en mis brazos. Hac\u00eda tanto tiempo que no sujetaba un cuerpo de mujer que me sent\u00ed extra\u00f1a. Supongo que el color de mi piel morena evit\u00f3 que Macarena notara que me pon\u00eda colorada. Estuvimos practicando un rato hasta que, en alg\u00fan momento, ambas miramos hacia el Oeste y notamos que bajo un manto de nubes que enrojec\u00edan lentamente el agua empezaba a te\u00f1irse de reflejos rosados, mientras el sol se acostaba sobre el horizonte marino con una luminosa y pesada modorra.<\/p>\n<p>Los diferentes grupos de ba\u00f1istas, separados por distancias de cincuenta y hasta cien metros, segu\u00edan nadando y saltando, completamente ajenos al espect\u00e1culo imponente que se nos presentaba. Me qued\u00e9 parada, con el agua casi a la altura del cuello, mientras Macarena se sosten\u00eda flotando, prendida de mi brazo.<\/p>\n<p>-Hac\u00eda a\u00f1os que no ve\u00eda un atardecer -dijo.<\/p>\n<p>Cuando el \u00faltimo reflejo del sol pareci\u00f3 sumergirse en la distancia, salimos del agua con lentitud, mientras la brisa nos erizaba la piel. El enrojecimiento del cutis de Macarena alrededor de los bordes de su traje de ba\u00f1o me preocup\u00f3 un poco. Le pregunt\u00e9 si se hab\u00eda puesto protector solar.<\/p>\n<p>-Pues\u2026 hoy todav\u00eda no\u2026 pensaba pon\u00e9rmelo despu\u00e9s de la ducha.<\/p>\n<p>-Tienes que pon\u00e9rtelo, y mucho, si ma\u00f1ana no quieres estar descascarada como una serpiente.<\/p>\n<p>-No me asustes. No pens\u00e9 que el sol de aqu\u00ed fuera tan potente\u2026<\/p>\n<p>Me di una larga ducha y me sent\u00e9, envuelta en un toall\u00f3n, en el balc\u00f3n a disfrutar de la brisa fresca. Macarena apareci\u00f3 entonces, entr\u00f3 directamente con un tubo de protector solar en la mano.<\/p>\n<p>-Mira, quiero que me lo pongas t\u00fa, digo si no te molesta.<\/p>\n<p>Disimul\u00e9 mi turbaci\u00f3n todo cuanto pude y respond\u00ed que no, que no me molestaba en absoluto. Macarena se quit\u00f3 entonces la t\u00fanica semitransparente que llevaba puesta y se tendi\u00f3 sobre la cama, completamente desnuda y a m\u00ed se me cay\u00f3 el tubo de protector de la mano, con tanta mala suerte que rebot\u00f3 en el piso y se perdi\u00f3, no supe si debajo de la cama o del peque\u00f1o gavetero que estaba contra la pared.<\/p>\n<p>Me agach\u00e9 a buscarlo y olvid\u00e9 por completo que solo estaba cubierta por la toalla. Cuando lo hube encontrado Macarena se hab\u00eda dado vuelta y me miraba, no supe si con desconfianza o con extra\u00f1eza. Cuando finalmente comenc\u00e9 a aplicarle la crema aceitosa not\u00e9 que el masaje la relajaba. Cubr\u00ed su espalda por completo, empap\u00e9 sus gl\u00fateos redondos y firmes, los muslos rosados que se erizaban al contacto de mis manos.<\/p>\n<p>-\u00bfTerminaste?<\/p>\n<p>-S\u00ed.<\/p>\n<p>Se dio vuelta entonces y sus senos carnosos, lisos como frutas frescas y apetecibles se hamacaron durante un segundo y mi deseo empez\u00f3 a ser un dolor. Dioses, es tan hermosa, pens\u00e9 mientras la ba\u00f1aba en crema.<\/p>\n<p>-\u00bfA ti te arde la piel?<\/p>\n<p>Asent\u00ed, aunque por dentro sab\u00eda que el ardor no era del sol, sino de esta tentaci\u00f3n que se presentaba en mi cama en un momento en que mi sexo reclamaba la m\u00fasica que le negaban casi dos a\u00f1os de silencio monacal. En la semipenumbra del cuarto la piel de Macarena brillaba como una joya tras una vidriera, tan cercana y tan prohibida.<\/p>\n<p>-Ven, acu\u00e9state\u2026<\/p>\n<p>Sus manos viajaron por mi espalda, por mis muslos, hasta mis talones, y cuando termin\u00f3 solo dijo que regresaba enseguida, pero ya no volvi\u00f3. Permanec\u00ed en la cama y me dorm\u00ed. El viento del ventilador de techo me sec\u00f3 toda la crema. Despert\u00e9 como a las siete de la ma\u00f1ana, y solo entonces not\u00e9 que no hab\u00eda cerrado la puerta del balc\u00f3n. Me vest\u00ed r\u00e1pidamente y me asom\u00e9 a ver el paisaje marino en la ma\u00f1ana. En ese momento vi a Macarena en el balc\u00f3n, estaba tendiendo una blusa reci\u00e9n lavada. Me salud\u00f3 sonriente y yo le correspond\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres venir? -pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>Asent\u00ed y en pocos segundos estaba en su habitaci\u00f3n. Macarena ten\u00eda un discman m\u00e1s moderno que el m\u00edo, y un peque\u00f1o radio de pilas. Busc\u00f3 algo de m\u00fasica y se conform\u00f3 con una canci\u00f3n de Alex Ubago.<\/p>\n<p>-Quer\u00eda disculparme contigo, ver\u00e1s, me parece que anoche, tal vez fue un exceso de confianza de mi parte\u2026<\/p>\n<p>-Pero muchacha, \u00bfqu\u00e9 t\u00fa dices?<\/p>\n<p>-Pues\u2026 ocurre que\u2026 no s\u00e9\u2026 tal vez yo\u2026<\/p>\n<p>No pudo continuar. Comenz\u00f3 a llorar y me asust\u00e9 un poco. La tom\u00e9 de la mano y la sent\u00e9 en la cama, me sent\u00e9 a su lado. Me mir\u00f3 directamente y sus ojos, anegados en l\u00e1grimas, parec\u00edan m\u00e1s verdes y m\u00e1s transparentes.<\/p>\n<p>-Eres tan bonita -dijo y respir\u00f3 hondo.<\/p>\n<p>-Y t\u00fa eres preciosa- repliqu\u00e9 y la bes\u00e9 antes de que pudiera decir nada m\u00e1s. Estaba preparada para que rechazara mi beso y me pidiera que la dejara sola, pero, muy por el contrario, ella devolvi\u00f3 mi beso y, antes de que pudi\u00e9ramos darnos cuenta, est\u00e1bamos desnudas sobre la cama, enredadas y jadeantes. Su cuerpo me pasaba por arriba, por los costados, era como un torrente de piel y de tibieza que luchaba por no volverse viento entre mis manos.<\/p>\n<p>Me deleit\u00f3 con sus pezones erguidos en mi boca, mordisque\u00e9 su vientre y dej\u00e9 que mi lengua se paseara por su sexo hasta que, sin que pudiera anticiparlo, Macarena se abri\u00f3 de par en par, arque\u00f3 la cintura un par de veces y estall\u00f3 en un orgasmo que me pareci\u00f3 incre\u00edble haber causado. Todav\u00eda temblorosa y jadeante me bes\u00f3 en el cuello, jug\u00f3 en la confluencia de mi pecho y sus manos sedosas desataron sobre mi piel todos los nudos de mi ternura aprisionada y reprimida, su aliento en mi pubis, su lengua que se dedic\u00f3 a hacer todas las diabluras posibles en mi sexo enfebrecido, fueron el b\u00e1lsamo que mi soledad reclamaba en secreto.<\/p>\n<p>Sent\u00eda que mi historia recomenzaba. Hicimos el amor en la tarde y dormimos hasta la madrugada. Fueron diez d\u00edas tan intensos que ahora, cuando la recuerdo, ignoro de d\u00f3nde sacamos tanta energ\u00eda. La tercera noche que pasamos juntas hablamos de nuestros fracasos.<\/p>\n<p>Macarena estuvo casada con un hombre al que hab\u00eda dejado hac\u00eda dos a\u00f1os, cuando supo que realmente le gustaban las mujeres, y hab\u00eda terminado hac\u00eda muy poco tiempo una relaci\u00f3n con una mujer. Ninguna de las dos estaba en condiciones de establecer compromisos para el futuro, de manera que dejamos que el tiempo transcurriera, veloz, vertiginoso, intenso y feliz.<\/p>\n<p>La \u00faltima tarde alquilamos un bote que, seg\u00fan Macarena, ella sab\u00eda manejar, y recorrimos toda la bah\u00eda. Devolvimos el bote al atardecer y nos tomamos despu\u00e9s, en su habitaci\u00f3n, todo el tiempo del mundo para buscar un orgasmo simult\u00e1neo, pero no pudimos conseguirlo. Macarena regres\u00f3 a Madrid un viernes en la tarde, tras una despedida simple y sin escenas.<\/p>\n<p>A veces sonr\u00edo cuando evoco tantas cosas que inventamos, como la ma\u00f1ana que nos metimos a la playa antes de que amaneciera y nos acariciamos y nos excitamos tanto que regresamos al hotel y pasamos el resto del d\u00eda en la cama, o la noche que pasamos desnudas desde su habitaci\u00f3n a la m\u00eda, muertas de risa y de miedo, pero obligadas a re\u00edrnos en silencio. Han pasado m\u00e1s de diez meses desde entonces. He tenido un par de salidas con una muchacha muy simp\u00e1tica, y debo reconocer que lo he pasado muy bien, pero no he dejado de a\u00f1orar el acento madrile\u00f1o de Macarena, su aroma, su manera de suspirar y sus ojos transparentes.<\/p>\n<p>Hemos hablado mucho por ICQ, por tel\u00e9fono, incluso a las horas m\u00e1s ins\u00f3litas. He conseguido visa tur\u00edstica y Macarena me ha regalado el pasaje. Dentro de una semana estar\u00e9 saliendo hacia Barajas. Mi correo de hoy tiene una tarjeta virtual con una antigua melod\u00eda espa\u00f1ola y una foto de la fuente de la Cibeles. El texto dice: \u201cEs oto\u00f1o en Madrid. Contigo ser\u00e1 el paisaje perfecto para caer en el m\u00e1s dulce de todos los peligros. No permitir\u00e9 que me salves\u201d.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_56363\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"56363\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me deleit\u00f3 con sus pezones erguidos en mi boca, mordisque\u00e9 su vientre y dej\u00e9 que mi lengua se paseara por su sexo hasta que, sin que pudiera anticiparlo, Macarena se abri\u00f3 de par en par, arque\u00f3 la cintura un par de veces y estall\u00f3 en un orgasmo que me pareci\u00f3 incre\u00edble haber causado. Todav\u00eda temblorosa y jadeante me bes\u00f3 en<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_56363\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"56363\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30384,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":{"0":"post-56363","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-lesbicos"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":6799,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56363","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30384"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56363"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56363\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56364,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56363\/revisions\/56364"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56363"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56363"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56363"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}