{"id":56412,"date":"2025-01-06T00:05:16","date_gmt":"2025-01-05T23:05:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=56412"},"modified":"2025-01-06T21:41:35","modified_gmt":"2025-01-06T20:41:35","slug":"666-wila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/666-wila\/","title":{"rendered":"Wila"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"56412\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">25<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Wila me recibi\u00f3 en su oficinita del gimnasio casi al mediod\u00eda. Hab\u00eda terminado su rutina de pesas y aparatos, se hab\u00eda duchado y se aprestaba a revisar todos los papeles que Yani le hab\u00eda dejado sobre su escritorio y, por supuesto, vest\u00eda las ropas ajustadas que resaltaban su musculatura porque Wila era toda una fitness. Me mir\u00f3 con el mismo desd\u00e9n con que se mira a una insignificancia, exactamente como me mir\u00f3 desde su cama mientras me vest\u00eda para irme esa vez que me sedujo. Cierto que lo pas\u00e9 bien en sus brazos y que tuve tres orgasmos incre\u00edbles, pero Wila no figuraba entre mis preferencias a la hora de iniciar una relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-T\u00fa dir\u00e1s.<\/p>\n<p>-Es solamente para avisarle que ma\u00f1ana ser\u00e1 mi \u00faltimo d\u00eda en el gimnasio. Aqu\u00ed tiene mi carta de renuncia.<\/p>\n<p>-Pudiste d\u00e1rsela a Yani. \u00bfO ten\u00edas que decirme algo m\u00e1s?<\/p>\n<p>En ese momento odi\u00e9 a Yani, odi\u00e9 a Wila, en realidad creo que empec\u00e9 a odiar a Wila esa madrugada cuando, exhausta, salt\u00e9 de la cama y comenc\u00e9 a vestirme. -\u00bfSiempre te vistes as\u00ed? Fue su est\u00fapida pregunta al ver que lo primero que me pon\u00eda era el sost\u00e9n. Odi\u00e9 al mundo y me odi\u00e9 todav\u00eda m\u00e1s a m\u00ed misma por haber cometido la estupidez de aceptar la sugerencia de Yani, entr\u00e9gasela t\u00fa, ella te preguntar\u00e1 por qu\u00e9 t\u00fa renuncias y entonces le explicas esa cuesti\u00f3n de tu horario en la universidad, ver\u00e1s que ella no es tan mala como parece y\u2026<\/p>\n<p>-No. Hasta luego.<\/p>\n<p>Faltaban apenas veinte d\u00edas para los ex\u00e1menes de diciembre, ya no ten\u00eda trabajo y lo que cobrar\u00eda en el gimnasio acaso me permitir\u00eda comer por un par de semanas. El diez de diciembre aprob\u00e9 la \u00faltima asignatura del pen\u00faltimo curso de la carrera de Publicidad y, con una depresi\u00f3n que me dejaba apenas un poquito de fuerzas para levantarme, comenc\u00e9 a repartir copias de mi curr\u00edculum por todas partes. El 18 de diciembre, d\u00eda de San Modesto, me pas\u00e9 la ma\u00f1ana entera tirada en la cama. Hac\u00eda calor en mi cuartito alquilado. Me quedaban solamente unos pocos pesos como para pagar el alquiler o comer, aunque pod\u00eda hablar con do\u00f1a Marta y pedirle que me esperara o\u2026 el olor a comida del cuarto de al lado me interrumpi\u00f3.<\/p>\n<p>No ten\u00eda hambre pero ese aroma me hizo sentir con toda su fuerza el desamparo en que estaba. Me di una ducha en la palangana de lavar mi ropa y, envuelta en una toalla, sal\u00ed a tirar el agua al patio. Estaba entrando a mi cuarto cuando vi que Yani ven\u00eda por el pasillo. Di un respingo. Yani era en realidad muy bonita, aunque lo disimulaba con sus trajes entallados de oficinista. Me qued\u00e9 en la puerta del cuarto, envuelta en la toalla hasta que ella estuvo frente a m\u00ed. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n su vestimenta de calle. Llevaba una falda negra y una camiseta turquesa de cuello redondo, usaba mocasines negros, sin medias, y un bolso de tela muy peque\u00f1o.<\/p>\n<p>-Vine a hablar contigo.<\/p>\n<p>-Pasa.<\/p>\n<p>La hice sentar en mi \u00fanica silla y le ped\u00ed que no se diera vuelta a verme mientras me vest\u00eda.<\/p>\n<p>-\u00bfIbas a salir?<\/p>\n<p>-Estaba decidiendo. Dime.<\/p>\n<p>-Wila me cancel\u00f3 anteayer.<\/p>\n<p>-Pero\u2026\u00bfy c\u00f3mo va a ser?<\/p>\n<p>-Pues\u2026 es un poco largo de contar pero\u2026<\/p>\n<p>Las l\u00e1grimas ca\u00edan de sus ojos y se las enjug\u00f3 con los dedos. Le alcanc\u00e9 un aplastado paquetito de pa\u00f1uelos de papel que estaba en mi mochila desde tiempos inmemoriales.<\/p>\n<p>-Gracias. Mira, yo vine a hablar contigo de otra cosa. \u00bfPor qu\u00e9 no vamos a comer un s\u00e1ndwich o\u2026 algo as\u00ed?<\/p>\n<p>Yo estaba en tanga y con el sost\u00e9n sin abrochar, me puse un pantal\u00f3n de algod\u00f3n y una camiseta sin mangas, sandalias, y cog\u00ed la mochila, por costumbre. Fuimos a un comedor econ\u00f3mico cerca de la catedral primada, en la Zona Colonial. Comimos un moro de habichuelas y tomamos jugo de granadillo. Como la mesa era larga y compartida apuramos el almuerzo y salimos al parquecito frente al convento de los Dominicos. La brisa invernal era apenas un poco m\u00e1s fresca que en los d\u00edas de verano. Nos sentamos bajo un flamboy\u00e1n.<\/p>\n<p>-Dime Yuris, \u00bfT\u00fa sabes pintar?<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo as\u00ed? \u00bfT\u00fa dices pintura art\u00edstica? \u00bfO de la otra?<\/p>\n<p>-De la otra.<\/p>\n<p>-Algo. Pintaba carteles y pasacalles en la parroquia de mi pueblo, y estudi\u00e9 dibujo antes de pasarme a Publicidad y\u2026<\/p>\n<p>-Magn\u00edfico, yo sab\u00eda que pod\u00eda contar contigo. Mira, t\u00fa sabes que yo estudi\u00e9 decoraci\u00f3n, aunque nunca trabaj\u00e9 en esa vaina. La cuesti\u00f3n es que un t\u00edo m\u00edo tiene un amigo, un turco que quiere instalar un localcito, dizque una tabaquer\u00eda, pero ya t\u00fa sabes, los turcos son un chin taca\u00f1os. Este hombre quiere pintar y decorar el local, quiere un dise\u00f1o llamativo para la vidriera y\u2026que la cuesti\u00f3n es que yo le pas\u00e9 un presupuesto de\u2026 veinticinco mil\u2026<\/p>\n<p>Di un brinco.<\/p>\n<p>-\u00bfVeinticinco mil rayas? \u00bfY dices que es taca\u00f1o?<\/p>\n<p>-M\u00e1s los materiales.<\/p>\n<p>Mi asombro fue m\u00e1s que evidente.<\/p>\n<p>-Oye, \u00bfsabes qu\u00e9 pasa? Que yo creo que en una empresa de decoraci\u00f3n le van a pedir mucho m\u00e1s por lo que \u00e9l quiere hacer, lo que sucede es lo siguiente, mira: yo s\u00e9 pintar, pero necesito un dise\u00f1o bueno, algo que a \u00e9l le guste, y para eso he pensado en ti. T\u00fa sabes dise\u00f1ar \u00bfTe animas?<\/p>\n<p>-\u00bfA qu\u00e9? \u00bfA dise\u00f1ar?<\/p>\n<p>-No, Yuris, no es solamente el dise\u00f1o, sino fajarte a pintar conmigo, si el hombre nos acepta el trabajo tenemos que empezar ma\u00f1ana\u2026y terminar el s\u00e1bado.<\/p>\n<p>-Yani, t\u00fa est\u00e1s chiflada, muchacha. \u00bfY d\u00f3nde queda ese lugar?<\/p>\n<p>-Es en la Churchill, mira, vamos para all\u00e1 si quieres. As\u00ed vemos y t\u00fa me dices, \u00a1Ay, muchacha! \u00a1No te me eches para atr\u00e1s!<\/p>\n<p>Sus ojos chispearon de entusiasmo y me pareci\u00f3 que la Yani que llor\u00f3 en mi cuarto hac\u00eda un rato estaba ahora a a\u00f1os luz.<\/p>\n<p>Bajamos de un desvencijado autob\u00fas en la esquina de Churchill y 27 de Febrero y caminamos casi seis cuadras hasta encontrar el local. La vidriera no era demasiado grande y adentro se apilaban los estantes met\u00e1licos desarmados. Saqu\u00e9 una escuadra de la mochila y tom\u00e9 las medidas de la vidriera. Desde afuera hice un esquema frontal mientras Yani contaba los estantes y grababa indicaciones en un magnet\u00f3fono de bolsillo.<\/p>\n<p>Fuimos a Plaza Central y nos sentamos en un banco junto a la enorme fuente. Hice un bosquejo de una pipa de la que sal\u00edan volutas de humo, las volutas encerraban paisajes costeros, nav\u00edos piratas, un enorme cofre lleno de habanos, un atardecer marino, bosquej\u00e9 un logotipo que abarcar\u00eda toda la puerta y le puse un nombre al negocio: El Bucanero. Tabaquer\u00eda.<\/p>\n<p>-\u00a1Ofr\u00e9zcome! \u00a1Eso s\u00ed est\u00e1 precioso!<\/p>\n<p>-Necesitar\u00eda una computadora para hacerlo bien.<\/p>\n<p>-Mira, hay un cibercaf\u00e9 aqu\u00ed cerca, alquilamos una y ya\u2026<\/p>\n<p>Yani se puso de pie y no tuve m\u00e1s remedio que seguirla. Me llev\u00f3 casi dos horas dise\u00f1ar en freehand y despu\u00e9s imprimimos varias copias.<\/p>\n<p>-Mira, esto est\u00e1 genial, muchacha, ya mismo se la voy a ense\u00f1ar a ese hombre. Le va a encantar.<\/p>\n<p>-\u00bfNo ser\u00eda mejor que hici\u00e9ramos un dise\u00f1o alternativo? A lo mejor no le gusta y\u2026<\/p>\n<p>-No, no, no\u2026 le va a gustar, te lo aseguro. \u00bfT\u00fa puedes empezar a trabajar ma\u00f1ana mismo? Mira, si me ayudas a pintar el resto\u2026 vamos a medias \u00bfte parece?<\/p>\n<p>Su entusiasmo me cohib\u00eda un poco, pero acept\u00e9, m\u00e1s por necesidad que por codicia.<\/p>\n<p>-Mira, prepara tu ropa de trabajo, si yo no voy por tu casa a avisarte nada, nos encontramos ma\u00f1ana a las ocho en el local. \u00bfTienes dinero para volver?<\/p>\n<p>En mi mochila quedaban algo as\u00ed como cincuenta pesos.<\/p>\n<p>Esa noche dorm\u00ed mal. La vitalidad de los ojos de Yani se me hab\u00eda metido en alguna parte de la conciencia. Sent\u00eda que la conoc\u00eda de toda una vida. Me sent\u00ed rara.<\/p>\n<p>Como esa tarde y en la noche no apareci\u00f3, al otro d\u00eda, con los ojos lega\u00f1osos, bostezando como si hubiera pasado una noche deliciosa, fui hacia el local. Me sent\u00e9 en el bulevar central de la avenida a ver el tr\u00e1nsito enloquecido de la Churchill a esa hora. Yani lleg\u00f3 antes de las nueve, en una camioneta de acarreo. Tra\u00eda tres cajones llenos de latas de pintura, una escalera, paquetes de peri\u00f3dicos viejos y una caja de pinceles y herramientas que el chofer nos ayud\u00f3 a descargar. Comenc\u00e9 a trabajar de inmediato en la vidriera. El lugar se llen\u00f3 de un insoportable olor a pintura y a solvente.<\/p>\n<p>Yani improvis\u00f3 una mascarilla con un pa\u00f1uelo y su aspecto era el de una asaltante de diligencias del lejano Oeste. Me dio mucha risa la ocurrencia, pero la imit\u00e9. Comimos una porci\u00f3n de pizza al mediod\u00eda y trabajamos hasta casi las ocho de la noche. Yo misma ignoraba la capacidad de trabajo que Yanis ten\u00eda, sobre todo porque de lo poco que la conoc\u00eda siempre la hab\u00eda visto sentada frente a su PC, impecable en su trajecito de secretaria que cambiaba de color cada semana.<\/p>\n<p>Ella era apenas un poco m\u00e1s negra que yo, usaba el pelo suelto hasta los hombros, era un poco m\u00e1s rellenita, de caderas redondas y senos bien formados. A m\u00ed en cambio me molestaba ir al sal\u00f3n constantemente, tambi\u00e9n por el costo que insum\u00eda, de manera que me gustaba usar el pelo corto, me lo peinaba con mucho gel y rara vez me pon\u00eda gorros. Yani se hab\u00eda improvisado uno con una bolsita de polietileno. Al d\u00eda siguiente complet\u00e9 la pintura del dise\u00f1o de la vidriera. Me quedaba el logo de la puerta y un juego de flechitas superpuestas de colores que cubr\u00edan por completo la parte de abajo.<\/p>\n<p>El olor a pintura me estaba haciendo doler la cabeza, pero felizmente en la noche con un par de calmantes y el agotamiento de un trabajo que hac\u00eda a\u00f1os que no realizaba, me dorm\u00eda de un solo tir\u00f3n, al punto de que terminaba incorporando al sue\u00f1o el sonido del despertador. El viernes en la ma\u00f1ana pude terminar con la vidriera, la dej\u00e9 limpia, rasp\u00e9 y cort\u00e9 con hojitas de afeitar toda la pintura sobrante, retoqu\u00e9 todos los blancos y huecos y por la tarde ayud\u00e9 a Yanis con el techo y las puerta de los ba\u00f1os. Eran casi las siete cuando lleg\u00f3 el due\u00f1o. Le pedimos que no tocara nada porque la pintura estaba todav\u00eda fresca.<\/p>\n<p>Era un hombre alto, de barriga prominente y gruesos bigotes. Usaba lentes y vest\u00eda con sencillez. Nos salud\u00f3 con mucha amabilidad. Detr\u00e1s de \u00e9l entraron dos muchachas que, evidentemente eran sus hijas. Ambas festejaron lo bien que hab\u00eda quedado todo. El hombre nos ofreci\u00f3 entonces que al d\u00eda siguiente termin\u00e1ramos de limpiar y arm\u00e1ramos todos los estantes y, lo que m\u00e1s nos alegr\u00f3, sac\u00f3 su libreta de cheques y extendi\u00f3 un cheque al portador por los veintid\u00f3s mil pesos que restaban por cobrar.<\/p>\n<p>-Lo de ma\u00f1ana ser\u00e1 aparte. Usted dir\u00e1, Yanis.<\/p>\n<p>-No se apure. Yo lo llamo cuando terminamos.<\/p>\n<p>A las cuatro de la tarde del s\u00e1bado el local estaba limpiecito y los estantes armados, pero nosotras est\u00e1bamos completamente exhaustas, muertas de hambre y cubiertas de polvillo, sucias de pintura y con olor a solvente como para que no nos picaran ni los mosquitos. El chofer de la camioneta de acarreo carg\u00f3 todas las cosas y nosotras nos montamos con \u00e9l. Dejamos todo en la casa del t\u00edo de Yani, desde donde ella llam\u00f3 al turco para avisarle que todo estaba listo. Eran casi las seis cuando la camioneta nos dej\u00f3 en la casa de Yani.<\/p>\n<p>Era un cuarto m\u00e1s amplio que el m\u00edo, de hecho ten\u00eda ba\u00f1o privado y una peque\u00f1a galer\u00eda cerrada al frente. La due\u00f1a de la casa viv\u00eda al lado y ten\u00eda m\u00e1s cuartos al fondo. Yani estaba un poco mejor equipada que yo, ten\u00eda una neverita, un armarito de ropa, un centro musical y un televisor peque\u00f1o. Me puse a ver las travesuras de Tom y Jerry mientras se duchaba.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres darte una ducha? -me pregunt\u00f3 desde el ba\u00f1o.<\/p>\n<p>-Oh, es que no tengo ropa para cambiarme.<\/p>\n<p>-Ven.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 y entreabr\u00ed la puerta del ba\u00f1o para escuchar mejor.<\/p>\n<p>-Dime.<\/p>\n<p>-Puedo prestarte algo si quieres.<\/p>\n<p>Sopes\u00e9 la posibilidad. Tem\u00ed desairarla si me negaba. Despu\u00e9s de todo ella hab\u00eda hecho mucho por m\u00ed.<\/p>\n<p>-Est\u00e1 bien.<\/p>\n<p>Yani sali\u00f3 del ba\u00f1o con una larga camiseta de algod\u00f3n. Abri\u00f3 su roperito y sac\u00f3 de all\u00ed un vestido enterizo con flores estampadas rojas y amarillas.<\/p>\n<p>-Mira, \u00bfte parece que salgamos a dar una vuelta? O si te apetece pedimos pizza y cenamos aqu\u00ed \u00bfTe gustar\u00eda?<\/p>\n<p>La idea de salir para la calle no me atra\u00eda en absoluto. Estaba agotada.<\/p>\n<p>-Acepto lo de la pizza, pero compartimos los gastos.<\/p>\n<p>-Oh, claro, somos millonarias esta noche \u00bfPido cerveza?<\/p>\n<p>Hasta ese momento yo no hab\u00eda tenido ninguna clase de morbo con Yani. Solo me ca\u00eda muy bien. Cuando me desnud\u00e9 y abr\u00ed el chorro de la ducha Yani entr\u00f3 al ba\u00f1o a dejarme una toalla limpia. Me sobresalt\u00e9 y hasta me excit\u00f3 un poco ver c\u00f3mo me ve\u00eda ella. Mis pezones se pusieron duros y Yani sonri\u00f3.<\/p>\n<p>-Tus ca\u00f1ones s\u00ed apuntan lindo- dijo riendo. Me enjabon\u00e9 con lentitud y me llen\u00e9 el cuerpo de espuma de champ\u00fa mientras Yani me segu\u00eda mirando. Le di la espalda y cerr\u00e9 la ducha para seguir enjabon\u00e1ndome, como si necesitara limpiarme tambi\u00e9n por dentro. Me excitaba la forma en que ella me mir\u00f3. Hac\u00eda m\u00e1s de un a\u00f1o que mi sexo trazaba idilios de fantas\u00eda y al abrir el chorro me di vuelta y Yani todav\u00eda estaba ah\u00ed. Decid\u00ed improvisar aunque el p\u00e1nico me carcom\u00eda.<\/p>\n<p>-Huy, qu\u00e9 fr\u00edo -dije vi\u00e9ndola directamente a los ojos. Extend\u00ed la mano para tomar la toalla y me envolv\u00ed en ella.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres ayudarme?<\/p>\n<p>Yani asinti\u00f3. Su respiraci\u00f3n entrecortada y sus manos temblorosas me ayudaron a deslizar la toalla por mi espalda, por mi vientre, hasta que la dej\u00e9 caer al piso y sin pre\u00e1mbulos, le tom\u00e9 la cara y la bes\u00e9 en la boca. Era la primera vez que era yo quien manejaba una situaci\u00f3n as\u00ed. La saqu\u00e9 del ba\u00f1o y la sent\u00e9 en mi regazo, sobre la cama, sin dejar de besarla. Levant\u00e9 su camiseta lentamente, hasta que sus pezones erguidos quedaron exactamente al alcance de mi boca. Jugu\u00e9 con ellos, dej\u00e9 que mi lengua barriera sus areolas y los aprision\u00e9 con los dientes mientras Yani terminaba de desnudarse.<\/p>\n<p>Su sexo ol\u00eda jab\u00f3n, a perfume de jazm\u00edn, a hierba amanecida y a m\u00ed solo me importaba transportarla m\u00e1s all\u00e1 de ese cuarto, m\u00e1s all\u00e1 de ese barrio rumoroso y de la ciudad nocturna que ahora estaba lejos de nosotras. Yani abr\u00eda y cerraba levemente las piernas, me acariciaba la cabeza y respiraba hondo hasta que su pelvis comenz\u00f3 a moverse hacia arriba, mis manos buscaron sus senos y cuando toda su piel se agit\u00f3 en un tibio latido gimi\u00f3 suavemente mientras su cuerpo temblaba. Se apret\u00f3 contra m\u00ed y me bes\u00f3 en cuello mientras me dec\u00eda<\/p>\n<p>-Gracias, gracias, hac\u00eda tanto que\u2026<\/p>\n<p>Le acarici\u00e9 los cabellos y cuando ella sinti\u00f3 mis pezones endurecidos me bes\u00f3 todo el cuerpo, me recorri\u00f3 como si me explorara y en pocos segundos su lengua fue un c\u00e1lido estilete que se deleit\u00f3 en mi sexo mientras cerr\u00e9 lo ojos, como si so\u00f1ara, para despertar enseguida sacudida por un orgasmo que me oblig\u00f3 a morder la almohada para ahogar un grito.<\/p>\n<p>Era de noche y est\u00e1bamos transpiradas. La oscuridad del cuarto se llen\u00f3 del zumbido de los mosquitos. Quise decir algo pero los labios de Yani me cerraron la boca.<\/p>\n<p>Volvimos al ba\u00f1o y nos dimos otra ducha.<\/p>\n<p>-Ser\u00e1 mejor que pida esa pizza antes que nos muramos de hambre -dijo y se puso el vestido que me hab\u00eda prestado y sali\u00f3 del cuarto. Yo encend\u00ed el ventilador y desde la cama busqu\u00e9 m\u00fasica en el radio.<\/p>\n<p>Yani volvi\u00f3 enseguida y se desnud\u00f3 para acostarse de nuevo a mi lado. Nos dormimos hasta que nos despert\u00f3 el muchacho que trajo el pedido. No comimos mucho, solamente para retomar fuerzas. Hicimos el amor una vez m\u00e1s y quedamos agotadas. Pasamos el domingo encerradas, desnudas, nos amamos y nos contamos todo, incluso hablamos de Wila y en alg\u00fan momento Yani sugiri\u00f3<\/p>\n<p>-Tal vez deber\u00edamos darle las gracias \u00bfNo crees?<\/p>\n<p>Al volver a casa esa noche le pagu\u00e9 a Do\u00f1a Marta dos meses adelantados del alquiler y repas\u00e9 la lista de direcciones donde deb\u00eda entregar m\u00e1s curr\u00edculos. No pod\u00eda parar de pensar en Yani pero, por intuici\u00f3n m\u00e1s que por experiencia, decid\u00ed controlarme. Esperar\u00eda que ella me buscara de nuevo. Me acost\u00e9 a las nueve y di muchas vueltas antes de dormir. A las siete de la ma\u00f1ana me despertaron golpes en la puerta. Salt\u00e9 de la cama y me encontr\u00e9 a Yani, demacrada y ojerosa.<\/p>\n<p>-No pude dormir. Estuve a punto de venir anoche despu\u00e9s que nos despedimos pero tem\u00ed que te molestar\u00edas\u2026<\/p>\n<p>-Ni\u00f1a tonta, yo tampoco pod\u00eda dormir pero pens\u00e9 que tal vez necesitabas tu tiempo y\u2026<\/p>\n<p>-Yo te necesito a ti -dijo lagrimeando.<\/p>\n<p>Me sent\u00ed conmovida. Cerr\u00e9 la puerta del cuartucho y encend\u00ed el calentadorcito para preparar caf\u00e9. Yani se recost\u00f3 en la cama y yo me puse a su lado y la abrac\u00e9. Nos quedamos dormidas. Me despert\u00f3 el zumbido de la cafetera. Ella bebi\u00f3 su caf\u00e9 con ganas y dijo que estaba delicioso.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres hablar? -pregunt\u00e9. Su mirada ten\u00eda un aire de picard\u00eda.<\/p>\n<p>-Oh s\u00ed. Hay mucho de qu\u00e9 hablar, pero despu\u00e9s -respondi\u00f3 mientras empezaba a desnudarse.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_56412\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"56412\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Le acarici\u00e9 los cabellos y cuando ella sinti\u00f3 mis pezones endurecidos me bes\u00f3 todo el cuerpo, me recorri\u00f3 como si me explorara y en pocos segundos su lengua fue un c\u00e1lido estilete que se deleit\u00f3 en mi sexo mientras cerr\u00e9 lo ojos, como si so\u00f1ara, para despertar enseguida sacudida por un orgasmo que me oblig\u00f3 a morder la almohada para<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_56412\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"56412\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30384,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":{"0":"post-56412","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-lesbicos"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":5220,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56412","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30384"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56412"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56412\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56413,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56412\/revisions\/56413"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56412"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56412"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56412"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}