{"id":56516,"date":"2025-01-10T03:00:03","date_gmt":"2025-01-10T02:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=56516"},"modified":"2025-01-10T20:08:40","modified_gmt":"2025-01-10T19:08:40","slug":"866-verano-en-paracas-2-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/866-verano-en-paracas-2-parte\/","title":{"rendered":"Mi hija, su novio, mi mujer y yo (2\u00aa parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"56516\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">37<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu\u00e9s de echar un buen polvo, mi esposa sac\u00f3 como tema de conversaci\u00f3n, inevitablemente, la escena que hab\u00eda presenciado momentos antes y que tan cachonda la hab\u00eda puesto. Me pidi\u00f3 detalles sobre la sensaci\u00f3n que hab\u00eda sentido al penetrar a nuestra hija, sobre el tacto de sus pechos, sobre lo que sent\u00ed cuando me la chupaba, etc. Insinu\u00f3 que le falt\u00f3 poco para entrar all\u00ed y unirse a la fiesta, cosa l\u00f3gica, sin embargo, me sorprend\u00ed cuando a\u00f1adi\u00f3: &#8220;Uy, que delicia comerse ese co\u00f1ito y esas tetas&#8221;. Me descoloc\u00f3 un poco escuchar esas insinuaciones por parte de Ana, jam\u00e1s hab\u00edamos fantaseado antes con practicar sexo con nuestra hija y ahora estaba descubriendo que a mi esposa tambi\u00e9n le daba morbo.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, cuando me levant\u00e9, no hab\u00eda nadie en casa. Mir\u00e9 el reloj, eran cerca de las dos. Decid\u00ed dar una vuelta por la playa, seguramente all\u00ed estar\u00edan ellos, y efectivamente, no tuve que andar mucho cuando v\u00ed, junto a la orilla, dos maravillosos cuerpos femeninos que me hac\u00edan se\u00f1as con los brazos. A varios metros, debajo de la sombrilla, estaba Marcelo, as\u00ed que me qued\u00e9 con \u00e9l mientras ellas se ba\u00f1aban. Una duda empez\u00f3 a rondar por mi mente, no sab\u00eda si durante el tiempo que hab\u00eda estado ausente ellos hab\u00edan comentado algo. Confieso que estaba un poco confuso, porque, aunque por una parte deseaba que mi hija supiese que yo me la hab\u00eda follado, por otra parte, me avergonzaba.<\/p>\n<p>Manten\u00edamos una t\u00edpica conversaci\u00f3n sobre deportes, cuando de repente, not\u00e9 que una mano de Marcelo se acerc\u00f3 excesivamente a mi entrepierna, roz\u00e1ndome el capullo con sus dedos y pos\u00e1ndola en la arena, casi pegada a mis cojones. Acto seguido, empez\u00f3 a hacer comentarios sobre mi mujer y mi hija, sobre la belleza de sus cuerpos, sobre lo simp\u00e1ticas que eran. Despu\u00e9s, movi\u00f3 de nuevo la mano que hab\u00eda puesto en la arena y la llev\u00f3 sin reparo hasta mi paquete, abarc\u00e1ndolo por completo, y me dijo:<\/p>\n<p>-&#8220;Supongo que te gustar\u00eda repetir lo de anoche, me consta que disfrutaste much\u00edsimo, no solo porque fui testigo, sino porque me ha comentado Ana que de la calentura que llevabas, tuviste fuerzas para luego echarle un polvo bestial&#8221;.<\/p>\n<p>Al escuchar esto, me qued\u00e9 pensativo por unos momentos. Por lo que me hab\u00eda dicho, quedaba claro que \u00e9l y mi mujer hab\u00edan hablado del tema. La duda que me quedaba era saber si mi hija Cecilia estaba al tanto. No me dio tiempo a pregunt\u00e1rselo, ya que en esos momentos ellas sal\u00edan del agua y se acercaban hacia nosotros. Ana me dio un beso y se tumb\u00f3 a mi derecha. Cecilia se acerc\u00f3 a saludarme y luego sac\u00f3 de su mochila un tarro de crema protectora, pidi\u00e9ndole a Marcelo que por favor le extendiese un poco de dicha crema por el cuerpo.<\/p>\n<p>Mi hija se tumb\u00f3 boca abajo sobre la toalla y Marcelo comenz\u00f3 a extenderle lentamente la crema por sus piernas, subiendo hacia arriba poco a poco. Cuando lleg\u00f3 a sus muslos, se mantuvo ah\u00ed durante bastante tiempo, masaje\u00e1ndolos, sin olvidar la parte interior de \u00e9stos, acerc\u00e1ndose much\u00edsimo a sus ingles. Cecilia ten\u00eda los ojos semicerrados, manteniendo en su rostro una inequ\u00edvoca sensaci\u00f3n de placer. Marcelo lleg\u00f3 a su espalda, verti\u00f3 una gran cantidad de crema y la extendi\u00f3 cuidadosamente por la suave piel de mi hija, d\u00e1ndole un masaje perfecto que casi consigue dejarla dormida.<\/p>\n<p>Cuando gir\u00f3 su cuerpo y se puso mirando hacia arriba para que Marcelo siguiera ech\u00e1ndole crema, casi me da un patat\u00fas. Sus preciosas tetas estaban libres. No me percat\u00e9 en qu\u00e9 momento se hab\u00eda desatado el bikini, lo que s\u00ed os puedo asegurar es que se me debi\u00f3 quedar una cara de bobo enorme cuando v\u00ed esos melones apuntar con sus pezones hacia el cielo, sin el m\u00e1s m\u00ednimo gesto de ocultaci\u00f3n por parte de ella. En esos momentos, me pareci\u00f3 ver en el rostro de Marcelo una mal\u00e9vola sonrisa.<\/p>\n<p>De pronto, mi mujer, a la cual yo cre\u00eda dormida, me alcanz\u00f3 con sus manos por la cintura y pos\u00f3 una de ellas en mi paquete. Me gir\u00e9 y la bes\u00e9. Acto seguido, acerc\u00f3 su boca a mi oreja y me susurr\u00f3:<\/p>\n<p>-&#8220;Te gusta mirarlos&#8230; \u00bfverdad? Pues debes saber que a m\u00ed tambi\u00e9n, aunque m\u00e1s que mirar, me gustar\u00eda poder disfrutar realmente junto a ti de esos cuerpos j\u00f3venes, macizos, hermosos&#8230; Llenos de energ\u00eda. Desear\u00eda poder mezclarnos entre ellos&#8230; Y disfrutar juntos del sexo m\u00e1s desinhibido y obsceno&#8221;.<\/p>\n<p>Si ya estaba excitado, imaginaros como me puse despu\u00e9s de escuchar estas palabras. Cog\u00ed a mi esposa por los hombros y comenc\u00e9 a besarla apasionadamente. Ella volvi\u00f3 a sobarme el paquete, pero esta vez incluso se atrevi\u00f3 a meter la mano dentro de mi ba\u00f1ador. Luego comenz\u00f3 a hacerme una suave y disimulada paja. Yo, por mi parte, le agarr\u00e9 una teta y empec\u00e9 a frotarle el pez\u00f3n con mis dedos. Todo esto lo hac\u00edamos con la m\u00e1xima discreci\u00f3n posible para no llamar la atenci\u00f3n, ya que en esos momentos la playa estaba bastante concurrida.<\/p>\n<p>En un momento dado, mi esposa me hizo se\u00f1as para que mirara hacia donde estaban Marcelo y nuestra hija. Ahora estaban los dos sentados sobre la arena, uno junto al otro, muy pegados y con una toalla sobre sus piernas que les tapaba hasta un poco m\u00e1s arriba de las caderas. Observ\u00e9 en sus rostros unas expresiones algo &#8220;sospechosas&#8221;. Era obvio que algo ocurr\u00eda debajo de la toalla.<\/p>\n<p>Ana comenz\u00f3 a pajearme con m\u00e1s fuerza y rapidez. Con sus cada vez m\u00e1s bruscos movimientos, se me empez\u00f3 a salir la polla fuera del ba\u00f1ador, pero a ninguno nos import\u00f3. Yo, por mi parte, le magreaba los pechos y le acariciaba el co\u00f1o por encima del bikini.<\/p>\n<p>Entre tanta calentura, y en un acto casi incontrolable, le desabroch\u00e9 la parte superior del bikini y sus dos preciosas tetazas quedaron libres y desafiantes. Pude fijarme en como este detalle no pas\u00f3 desapercibido para Marcelo. El muy cabr\u00f3n ten\u00eda la mirada clavada en sus tetas. Pero no solo disfrutaba de la visi\u00f3n de las maravillosas tetas de Ana&#8230; Tambi\u00e9n disfrutaba del fenomenal paja que mi hija Cecilia le estaba haciendo.<\/p>\n<p>Pero, sin duda, el colmo de mi excitaci\u00f3n lleg\u00f3 cuando me percat\u00e9 de que mi hija miraba las tetas de su madre casi con el mismo entusiasmo que Marcelo, por no decir que con m\u00e1s. Quise ofrecerles un buen espect\u00e1culo y empec\u00e9 a magrearle las tetas a mi mujer como un loco. Pellizcaba sus pezones, abarcaba las tetas por completo con mis manos y las espachurraba, agarraba una por debajo con una mano y con los dedos de la otra la acariciaba&#8230; Etc.<\/p>\n<p>A Marcelo y a mi hija se les ve\u00eda excitad\u00edsimos. De hecho, \u00e9l estaba a punto de correrse. En el rostro de Cecilia pod\u00eda adivinarse el enorme placer que le proporcionaban los dos dedos que Marcelo le introduc\u00eda cada vez m\u00e1s r\u00e1pido en su chocho, unido a la visi\u00f3n de las tetas de su madre siendo acariciadas por su padre. Curiosamente, con tanto meneo, la toalla se desplaz\u00f3 unos cent\u00edmetros&#8230; Los suficientes como para que durante unos momentos quedara a la vista la gran polla de Marcelo siendo pajeada por la bonita mano de mi hija.<\/p>\n<p>Mi inevitable y colosal eyaculaci\u00f3n estaba pr\u00f3xima. Avis\u00e9 a mi mujer con antelaci\u00f3n y ambos nos tumbamos, poni\u00e9ndonos muy cerca el uno del otro, adoptando una postura que permitiera que el momento de mi explosi\u00f3n fuera lo m\u00e1s discreta posible. No puedo asegurar que nadie nos viera, lo que si os prometo es que la cantidad de leche que expuls\u00e9 fue incre\u00edble. Toda fue a parar al vientre de mi mujer, y poco a poco fue resbalando hacia la arena.<\/p>\n<p>Tras un intenso beso, nos dirigimos hacia el agua, donde permanecimos ba\u00f1\u00e1ndonos m\u00e1s de diez minutos. Al regresar, Marcelo y Cecilia estaban recogiendo sus cosas y se dispon\u00edan a marcharse. Nos dijeron que les hab\u00eda entrado hambre y que iban a comprar unos s\u00e1ndwiches&#8230; Aunque para m\u00ed esto era bastante dudoso, y probablemente ir\u00edan a echar un buen polvazo en un sitio m\u00e1s c\u00f3modo, que era justamente lo que ten\u00edamos pensado hacer mi mujer y yo al llegar a casa.<\/p>\n<p>Y efectivamente, nada m\u00e1s llegar, nos metimos en la ducha y Ana empez\u00f3 a mam\u00e1rmela de rodillas sobre la ba\u00f1era. Pero no terminamos ah\u00ed la faena. Prefer\u00edamos un lugar c\u00f3modo donde poder emprender una buena sesi\u00f3n de jodienda, as\u00ed que fuimos sin demora hacia la cama. All\u00ed prosigui\u00f3 chup\u00e1ndomela y a los pocos minutos est\u00e1bamos enzarzados en un cachondo 69. En fin, que follamos de casi todas las posturas posibles y quedamos rendidos en la cama hasta casi la hora de cenar.<\/p>\n<p>Hac\u00eda una noche fabulosa. Nos arreglamos un poco para ir a cenar a un restaurante cercano, donde serv\u00edan un pescado excelente, y que ten\u00eda una amplia terraza con vistas a la playa. Nuestra hija lleg\u00f3 justo cuando nos dispon\u00edamos a abrir la puerta para irnos. Al parecer, Marcelo ten\u00eda un compromiso con un amigo, y como no quer\u00eda quedarse sola, decidi\u00f3 venir con nosotros. As\u00ed que esperamos a que ella se cambiara de ropa y nos marchamos.<\/p>\n<p>Madre e hija estaban guap\u00edsimas. Mi mujer luc\u00eda un vestido de una sola pieza, color amarillo, con un amplio escote, que le llegaba hasta las rodillas aproximadamente. Mi hija ten\u00eda puesto un conjunto de dos piezas, formado por un juvenil top ajustad\u00edsimo de color blanco, sin sujetador, y una falda larga de tipo &#8220;hippie&#8221;, que a veces, y debido a su fino grosor, permit\u00eda divisar el tanguita negro que llevaba puesto. La verdad es que, aunque ninguna de ellas iba especialmente provocativa, s\u00ed que estaban guap\u00edsimas, e irradiaban sensualidad y feminidad por los cuatro costados.<\/p>\n<p>Fue una velada tranquila, amena, en la que hablamos de diversos temas. Despu\u00e9s del postre, y tras tomar varias copas, mi mujer sac\u00f3 como tema de conversaci\u00f3n a Marcelo. Le pregunt\u00f3 a Cecilia, entre otras cosas, que si la relaci\u00f3n iba en serio o simplemente se trataba de un rollo pasajero que acabar\u00eda en cuanto abandon\u00e1ramos paracas. Al parecer, la cosa iba, seg\u00fan nuestra hija, muy en serio. La verdad es que, simplemente viendo la cara y mirada que pon\u00eda cuando hablaba de \u00e9l, se notaba que estaba muy enamorada. Esto, sinceramente, nos alegraba mucho a mi mujer y a m\u00ed. Pocas veces la hab\u00edamos o\u00eddo hablar con tanto entusiasmo acerca de un chico.<\/p>\n<p>Salimos del restaurante, y como a ninguno de los tres nos apetec\u00eda meternos en casa, Cecilia propuso ir a una sala de fiestas muy famosa en la ciudad, donde hab\u00eda estado con Marcelo una de las noches anteriores. Habitualmente tocaban en directo bandas de salsa, merengue y jazz latino, hab\u00eda muy buen ambiente, gente de todas las edades aunque mayormente sobre los 35 o 40 a\u00f1os, y que dispon\u00eda de una gran pista de baile que, generalmente, estaba hasta los topes, porque hasta los m\u00e1s t\u00edmidos se volv\u00edan locos all\u00ed agitando sus cuerpos, bailando y mene\u00e1ndose sin complejos, dej\u00e1ndose llevar por los alegres y sensuales ritmos.<\/p>\n<p>Tras sentarnos en un c\u00f3modo sof\u00e1 y pedir las consumiciones, mi mujer y mi hija decidieron marcarse un bailoteo. Yo prefer\u00ed quedarme all\u00ed bebi\u00e9ndome tranquilamente mi cuba libre, escuchando la m\u00fasica y observando a la gente. No tard\u00e9 en fijar mi mirada en Ana y Cecilia, que con el baile, mov\u00edan sus cuerpos de las maneras m\u00e1s sexys y sugerentes.<\/p>\n<p>Varias veces, algunos hombres que se encontraban bailando en la pista se un\u00edan a ellas y m\u00e1s de uno las cogi\u00f3 de la cintura o se acerc\u00f3 por atr\u00e1s hasta casi pegarse a sus cuerpos (el tipo de baile lo exig\u00eda). Hubo un gordo, de unos 50 o 55 a\u00f1os, que durante algunos segundos mantuvo su paquete pegado al trasero de mi esposa a la vez que la agarraba de la cintura y ambos se mov\u00edan al ritmo de la canci\u00f3n. Mi mujer estaba disfrutando de lo lindo. Bailaba sin parar, su rostro reflejaba lo bien que se lo estaba pasando y no dudaba en mover el culo hacia delante y atr\u00e1s cuando alg\u00fan hombre, como he dicho antes, se le acercaba y se pegaba tras ella.<\/p>\n<p>Con mi hija pasaba tres cuartos de lo mismo, aunque a los diez o quince minutos la perd\u00ed de vista, y segu\u00ed atento a mi radiante esposa, cuyas tetas, con el baile, se mov\u00edan de manera alocada. Cuando vi que abandonaba la pista y ven\u00eda hacia m\u00ed, me levant\u00e9 y al llegar, me agarr\u00f3 de la cintura y unimos nuestras lenguas en un apasionado morreo. Despu\u00e9s nos sentamos y mi mujer r\u00e1pidamente le pidi\u00f3 otra copa al camarero, pues ven\u00eda sudando y bastante acalorada con tanto baile.<\/p>\n<p>Le coment\u00e9 que hab\u00eda estado fabulosa, que hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n de casi todos los hombres y de m\u00e1s de una mujer, y que hab\u00eda disfrutado much\u00edsimo mir\u00e1ndola. Segu\u00ed alab\u00e1ndola hasta que me cogi\u00f3 fuertemente del cuello y me meti\u00f3 la lengua en la boca a la vez que pos\u00f3 una de sus manos en m\u00ed ya abultado paquete. Yo, paulatinamente, empec\u00e9 a meterle mano. Not\u00e9, a trav\u00e9s de su vestido, la dureza de sus pezones (no llevaba sujetador), y no pude evitar comprobar el estado de su chocho introduciendo mi mano por el interior de sus bragas. Lo ten\u00eda caliente y mojad\u00edsimo. De mutuo acuerdo, decidimos abandonar el local. Necesit\u00e1bamos echar un polvo, o en caso contrario, \u00edbamos a reventar.<\/p>\n<p>Pero claro, no nos pod\u00edamos largar de all\u00ed sin decirle nada a nuestra hija. Seg\u00fan mi esposa, la hab\u00eda visto ir hacia el servicio hac\u00eda ya un buen rato. La verdad es que comenzamos a preocuparnos. Afortunadamente, apareci\u00f3 de pronto acompa\u00f1ada de Marcelo y de otro muchacho al que nunca hab\u00edamos visto. Ella ven\u00eda en medio de los dos, rode\u00e1ndolos con sus brazos por la cintura. Marcelo r\u00e1pidamente nos salud\u00f3, me di\u00f3 la mano y dos besos a Ana. Acto seguido, nos present\u00f3 a su amigo.<\/p>\n<p>Se trataba de un chico alem\u00e1n de 27 a\u00f1os, cuyo nombre no recuerdo, as\u00ed que lo llamar\u00e9, simplemente, &#8220;el alem\u00e1n&#8221;. Ten\u00eda un f\u00edsico 100 % de gimnasio. Era rubio, con el pelo muy corto (casi rapado), ojos azules, guaperas, con cara de tipo duro. En fin, el t\u00edpico cachas, pero eso s\u00ed, muy educado y agradable, todo hay que decirlo. Al parecer, Marcelo y \u00e9l se conoc\u00edan desde hac\u00eda much\u00edsimo tiempo. Se pod\u00eda ver a simple vista que eran grandes amigos. Insistieron en que nos qued\u00e1ramos a tomar otra copa con ellos, y por cortes\u00eda, aceptamos.<\/p>\n<p>A mi mujer y a m\u00ed nos encanta estar entre gente joven. Cecilia estaba sentada entre ellos dos en un sof\u00e1 de tres plazas y Ana y yo est\u00e1bamos en otro. En un momento dado, mi mujer ocup\u00f3 el sitio de nuestra hija y \u00e9sta se sent\u00f3 a mi lado. Todo vino porque mi mujer le coment\u00f3 a Cecilia (en plan de co\u00f1a), sobre lo r\u00e1pido que se hab\u00eda buscado sus amistades en paracas y, adem\u00e1s, el buen gusto que ten\u00eda. Mi mujer, adem\u00e1s, comenz\u00f3 a piropear sin reparo a los chicos, y le pregunt\u00f3, entre risas, a nuestra hija, que qu\u00e9 se sent\u00eda al palpar esos m\u00fasculos que tanto Marcelo como el alem\u00e1n (sobre todo el alem\u00e1n) marcaban en sus cuerpos. Fue entonces cuando Cecilia invit\u00f3 a su madre a ocupar su sitio para que lo pudiera comprobar por ella misma.<\/p>\n<p>Total, que Ana se sent\u00f3 en medio de aquellos adonis y, t\u00edmidamente, pas\u00f3 primero la mano suavemente por uno de los brazos del alem\u00e1n. Cecilia, al ver que su madre lo hac\u00eda con demasiada timidez, la anim\u00f3 a que sobara el brazo del muchacho sin ning\u00fan reparo. Lo hizo, muy lentamente, pero a conciencia, poniendo mucho inter\u00e9s en ello. Yo disfrutaba vi\u00e9ndola tocar esos cuerpos j\u00f3venes y vigorosos, y no pod\u00eda evitar que un cosquilleo me recorriera la entrepierna.<\/p>\n<p>Y al lado ten\u00eda al bomb\u00f3n de mi hija, que debido sobre todo a la gran cantidad de alcohol que hab\u00eda ingerido, estaba m\u00e1s cari\u00f1osa que nunca. Me cog\u00eda del cuello, de los hombros, me daba besitos, y a veces (no s\u00e9 si intencionadamente) posaba su mano sobre mi paquete manteni\u00e9ndola all\u00ed durante breves segundos.<\/p>\n<p>Por unos momentos, estuve m\u00e1s atento a mi hija que a mi esposa, a la que por cierto Marcelo hab\u00eda echado un brazo por detr\u00e1s de la espalda mientras que el alem\u00e1n hac\u00eda diferentes poses con sus brazos, presumiendo de m\u00fasculos. A ella se le sal\u00edan los ojos de las \u00f3rbitas y adem\u00e1s, no se cortaba un pelo a la hora de tocar. Lleg\u00f3 un momento en el que se puso a masajearle la espalda con una mano mientras que con la otra le segu\u00eda tocando los m\u00fasculos de los brazos, a la vez que Marcelo le susurraba no s\u00e9 qu\u00e9 cosas al o\u00eddo (acerca del alem\u00e1n, creo, ya que lo se\u00f1alaba con el dedo).<\/p>\n<p>Nos pusimos a hablar de nuevo entre los cinco, con la peculiaridad de que nos quedamos sentados tal como est\u00e1bamos, es decir, mi esposa sigui\u00f3 junto a ellos y mi hija permaneci\u00f3 a mi lado. Curiosamente, Marcelo no solo sigui\u00f3 con su brazo tras la espalda de Ana, sino que adem\u00e1s lo fue bajando paulatinamente hasta que lo pos\u00f3 en sus caderas. Tambi\u00e9n he de comentar, que cuando por ejemplo alguien dec\u00eda algo muy gracioso, aprovechando el alboroto generado por las risas, Marcelo se pegaba a\u00fan m\u00e1s a mi mujer y le sobaba el culo. Me d\u00ed cuenta perfectamente y me puse m\u00e1s cachondo de lo que estaba.<\/p>\n<p>El alem\u00e1n volvi\u00f3 a pedir otra ronda m\u00e1s de copas. A m\u00ed, realmente, no me apetec\u00eda beber m\u00e1s, porque aunque no estaba borracho, poco me faltaba, pues estaba muy mareado. Y las chicas, no digamos. Sorprendentemente, ellas segu\u00edan bebiendo sin poner pega alguna. Al cabo de unos minutos, mi mujer se volvi\u00f3 a sentar a mi lado y mi hija se sent\u00f3 entre ellos. Ana y yo comenzamos a besarnos y a meternos mano. A esas alturas, totalmente desinhibidos y cachondos, mi mujer me baj\u00f3 la cremallera del pantal\u00f3n y meti\u00f3 su mano, agarr\u00e1ndome la polla e iniciando una suave y placentera masturbaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Yo no quise ser menos. Alcanc\u00e9 su ardiente co\u00f1o con la mano y le introduje dos dedos, que se deslizaron con total facilidad debido a lo lubricado que lo ten\u00eda. Empec\u00e9 a pajearla. No sab\u00edamos si ellos nos miraban, pero pensarlo me pon\u00eda a cien. La curiosidad me pudo, as\u00ed que abr\u00ed mis ojos mientras segu\u00eda morre\u00e1ndola para poder comprobarlo. Me qued\u00e9 anonadado. No nos miraban. Mi hija y Marcelo se besaban y se met\u00edan mano (por encima de sus ropas), mientras el alem\u00e1n, cuya mano estaba detr\u00e1s de ella, le sobaba el culo.<\/p>\n<p>Al poco tiempo, mi mujer tambi\u00e9n se fij\u00f3 en esto, y al igual que yo, se puso a tope. Empez\u00f3 a masturbarme con mayor frenes\u00ed, me met\u00eda la lengua hasta casi la campanilla (a veces cre\u00eda que me ahogaba), y frotaba sobre mi pecho una de sus tetas. Yo, sin pensarlo dos veces, le introduje la mano por dentro del vestido para trincarle la otra y as\u00ed comprobar la extrema dureza de sus pezones. Mi mano derecha, con la cual la pajeaba, estaba empapada de jugos, pues su co\u00f1o cada vez estaba m\u00e1s encharcado. Con los dedos que me quedaban libres, empec\u00e9 a masajearle el ano, suavemente al principio, para al cabo de unos instantes, introducir el dedo al completo, masturb\u00e1ndola por ambos agujeros a la vez.<\/p>\n<p>Cuando volvimos a mirar hacia el sill\u00f3n donde estaban ellos, la visi\u00f3n fue tan escandalosamente excitante que estuvimos a punto de marcharnos corriendo hacia los servicios o hacia nuestra casa, para as\u00ed poder calmar, mediante un buen polvo, la enorme calentura que recorri\u00f3 nuestros cuerpos. Resulta que el alem\u00e1n se encontraba con su poll\u00f3n fuera y mi hija lo masturbaba con todo el descaro del mundo, mientras su novio Marcelo la besaba en la boca y le acariciaba una teta por dentro del top.<\/p>\n<p>Sin esperar ni un segundo, Ana sac\u00f3 mi erecta polla del pantal\u00f3n y agarr\u00e1ndomela firmemente, empez\u00f3 a pajearme, a la vez que se sacaba una de sus tetas por encima del vestido y me la acercaba a la boca para que se la chupara. Por supuesto que lo hice, procurando, eso s\u00ed, ser lo m\u00e1s disimulado posible, para no llamar mucho la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque hab\u00eda mucha gente en aquel local, creo que, excepto dos o tres personas que s\u00ed que nos vieron con certeza, conseguimos pasar bastante desapercibidos, pues adem\u00e1s de que la gente iba a lo suyo, todos los focos y luces que hab\u00eda eran de colores, ninguno de luz blanca, por lo que hab\u00eda que fijarse muy a conciencia para darse cuenta de lo que hac\u00edamos.<\/p>\n<p>Estaba a punto de decirle a mi mujer que nos fu\u00e9ramos para casa, cuando me fij\u00e9 en que mi hija se encontraba mirando fijamente lo que hac\u00edamos. Marcelo y el alem\u00e1n tambi\u00e9n nos estaban mirando. Durante algunos momentos, me mantuve observando alternativamente los rostros de mi mujer y de mi hija. A veces, se miraban entre ellas, se relam\u00edan con cara de vicio y se gui\u00f1aban el ojo. Dos o tres minutos m\u00e1s tarde, no solo masturbaba la polla del alem\u00e1n, sino que tambi\u00e9n la de Marcelo. No s\u00e9 como no me dio un infarto al verla con esos pollones, uno en cada mano. Si la negra polla de Marcelo era gorda, la del alem\u00e1n no se quedaba corta, pues aunque de longitud era algo menor, de grosor eran pr\u00e1cticamente iguales.<\/p>\n<p>Sin poder aguantar m\u00e1s (mis cojones iban a reventar), le dije a mi esposa que por favor nos fu\u00e9ramos para casa. No me hizo mucho caso al principio, y sigui\u00f3 paje\u00e1ndome y moviendo ligeramente las caderas (para ayudar en la masturbaci\u00f3n que yo le hac\u00eda). Estaba embobada mirando las pollas de nuestros amigos, con cara de deseo y de vicio, y nuestra hija, a la vez, la miraba a ella como queri\u00e9ndole decir: &#8220;uff mami&#8230; Si pudieras disfrutar de estas pollas&#8230; Te ibas a enterar&#8221;. Por fin, Ana escuch\u00f3 mis palabras, cogi\u00f3 su bolso, se puso bien el vestido y le dijo a Cecilia, con la voz temblorosa por el nerviosismo y la excitaci\u00f3n:<\/p>\n<p>-&#8220;Bueno hija, tu padre y yo nos vamos a casa&#8230; Ya has visto como estamos, no podemos aguantar m\u00e1s. Que lo pas\u00e9is bien y andad con cuidado&#8221;.<\/p>\n<p>Abandonamos el local r\u00e1pidamente y nos dirigimos a casa, ardiendo de deseo, meti\u00e9ndonos mano continuamente pero intentando caminar lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. Cuando quedaban apenas unos 15 metros para llegar, y mientras hurgaba en uno de mis bolsillos buscando las llaves de la puerta, mi mujer se sac\u00f3 las tetas por encima del vestido y camin\u00f3 as\u00ed hasta que entramos en casa. Cierto era que no hab\u00eda nadie en la calle y que a esas horas, raro era que hubiera alg\u00fan posible mir\u00f3n en alguna ventana, pero para m\u00ed verla as\u00ed, andando con las tetas al aire por la calle, como una aut\u00e9ntica puta-calentorra-exhibicionista, me puso&#8230; Bueno, ya pod\u00e9is suponer, m\u00e1s caliente, si cabe, de lo que estaba.<\/p>\n<p>Entramos en casa, y sin poder esperar a entrar en nuestro dormitorio, Ana se agach\u00f3 y me la comi\u00f3 en medio del sal\u00f3n, mientras yo soltaba las llaves encima de la mesa y me quitaba la camiseta. Hice el amago de moverme, d\u00e1ndole a entender que nos fu\u00e9ramos a la cama, pero ella parec\u00eda no darse cuenta, y segu\u00eda moviendo r\u00edtmicamente la cabeza, engullendo mi dur\u00edsima polla como una fulana hambrienta de sexo.<\/p>\n<p>Al cabo de varios minutos, Ana me agarr\u00f3 firmemente de las caderas, se levant\u00f3, me bes\u00f3 en la boca y me empuj\u00f3 de manera que ca\u00ed sentado en el sof\u00e1 que hab\u00eda justo detr\u00e1s de m\u00ed. Acto seguido, se sent\u00f3 sobre m\u00ed y comenz\u00f3 a cabalgarme. Le agarraba sus magn\u00edficos globos mientras contemplaba su cara, casi desencajada de gusto y calentura. Jadeaba fuertemente, se pasaba ella misma las manos por los pezones y me ped\u00eda, entre gemido y gemido, que la follara sin parar.<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o que, (y teniendo en cuanta la calentura que yo llevaba arrastrando desde el inicio de la noche), soltara mi leche al poco rato. No me dio tiempo casi ni a avisarla, y aunque yo pretend\u00eda correrme en su boca, solo me dio tiempo a sacarla y a correrme sobre su barriga y sus ingles. Me corr\u00ed abundantemente, y ella se esparci\u00f3 la leche por el cuerpo a la vez que con la otra mano se abr\u00eda el co\u00f1ito y me miraba, d\u00e1ndome a entender que la noche acababa de empezar.<\/p>\n<p>Nos tumbamos en el sof\u00e1 e hicimos un espl\u00e9ndido 69. Recorr\u00ed con mi lengua cada rinc\u00f3n del co\u00f1o y culo de mi mujer. El sabor de su flujo mezclado con mi semen era algo que me encantaba. As\u00ed estuvimos un rato hasta que le dije que no se moviera, que se quedara en esa posici\u00f3n, a cuatro patas, para que yo se la clavara desde atr\u00e1s. Y as\u00ed fue, se la met\u00ed en el co\u00f1o, a la vez que le met\u00eda un dedo por el culo y con la otra mano le acariciaba los pezones.<\/p>\n<p>Total, que est\u00e1bamos gozando de lo lindo cuando, de pronto, se escucharon varias voces y la puerta de la calle (que ten\u00edamos justo delante de nuestros ojos), comenz\u00f3 a abrirse. Es obvio que esta posibilidad hab\u00eda sido barajada por nosotros, puesto que al habernos quedado en el sal\u00f3n nos expon\u00edamos a esto. Debo reconocer que la situaci\u00f3n nos produjo un morbo tremendo, pues no cesamos en nuestra faena, seguimos follando, sin decir nada, ante la at\u00f3nita mirada no solo de nuestra hija, sino tambi\u00e9n de Marcelo y del alem\u00e1n, que sin esperar mucho empezaron a tocarle el culo y las tetas a Cecilia a la vez que los tres nos miraban con cara de vicio.<\/p>\n<p>Mi mujer gir\u00f3 la cabeza y me dirigi\u00f3 una mirada c\u00f3mplice. Mantuvimos el ritmo de la follada, aunque ahora algo m\u00e1s despacio, pues no quer\u00edamos perder detalle de como Marcelo y el alem\u00e1n desvest\u00edan por completo a nuestra hija y la preparaban para ser follada. Sentaron a Cecilia en el mismo sof\u00e1 donde est\u00e1bamos nosotros, delante de las narices de mi mujer, y mientras uno le com\u00eda el co\u00f1o desde el suelo, el otro, de pie, le met\u00eda la polla en la boca.<\/p>\n<p>Cecilia lam\u00eda la polla del alem\u00e1n y ella misma abr\u00eda a tope las piernas para facilitarle la labor a Marcelo. \u00c9ste estuvo unos minutos m\u00e1s chup\u00e1ndole el co\u00f1o, y despu\u00e9s se incorpor\u00f3 y se dedic\u00f3 a lamerle las tetas y a acariciarle todo el cuerpo, a la vez que se\u00f1alaba hacia nosotros, indic\u00e1ndole que mirara como foll\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Aument\u00e9 el ritmo y la fuerza con la que me follaba a mi esposa, de manera que su cuerpo, cuando se mov\u00eda hacia adelante, casi se rozaba con el de nuestra hija, es decir, la cabeza de Ana quedaba a escasos cent\u00edmetros de las tetas de Cecilia. Contemplar esto, produc\u00eda en m\u00ed tal excitaci\u00f3n que ten\u00eda que hacer enormes esfuerzos por no correrme. La verdad es que deseaba con toda mi alma que alguno de los chicos, ya fuera Marcelo o el alem\u00e1n, hicieran algo para que madre e hija se enrollaran y pasaran de una vez a la acci\u00f3n sin ning\u00fan tipo de inhibici\u00f3n, ya que, realmente, se ve\u00eda que ellas lo estaban deseando.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es que, tras varias embestidas m\u00e1s, en las que me concentr\u00e9 al m\u00e1ximo para hinc\u00e1rsela a Ana lo m\u00e1s profundo y r\u00e1pido posible, acab\u00e9 eyaculando en su interior, manteniendo la polla dentro (mientras ella balanceaba su culazo, lo que multiplicaba mi placer), hasta que solt\u00e9 la \u00faltima gota de leche, en una abundante corrida que me pareci\u00f3 durar una eternidad.<\/p>\n<p>Cuando le saqu\u00e9 la polla del co\u00f1o, ca\u00ed sentado en el sof\u00e1, y me dispuse a masturbarle su culo mientras miraba a nuestra hija, que segu\u00eda sentada delante de Ana, con la negra polla de Marcelo en la boca y con el co\u00f1o siendo chupado por la \u00e1gil lengua del alem\u00e1n, que a su vez, con su mano izquierda&#8230; \u00a1\u00a1se encontraba magreando una de las tetas de mi mujer!! No s\u00e9 desde qu\u00e9 momento concreto estaba haciendo esto, ya que, debido a mi posici\u00f3n, no me percat\u00e9 antes de ello, pero la verdad es que la polla se me empalm\u00f3 de golpe al contemplar la cachonda escena, viendo como el chico masajeaba los pechos de Ana sin sacar la lengua del chochito de Cecilia.<\/p>\n<p>Para poder disfrutar de la escena desde el mejor \u00e1ngulo, me cambi\u00e9 de sitio, me sent\u00e9 en una silla que hab\u00eda enfrente y lentamente me puse a masturbarme. En esos momentos, la polla de Marcelo pasaba alternativamente de la boca de mi hija a la de su madre, y ambas chupaban con glotoner\u00eda y se ayudaban la una a la otra en tal sexy labor. Cuando una lam\u00eda, la otra se dedicaba al agujero del culo, a los huevos o se pajeaban el co\u00f1ito mientras sujetaban la cabeza de la que estuviera mamando en esos momentos.<\/p>\n<p>Al poco rato, Marcelo ocup\u00f3 el lugar donde estaba sentada Cecilia, \u00e9sta se sent\u00f3 sobre \u00e9l y comenz\u00f3 a cabalgarlo, pero no de cara a \u00e9l, sino cara a m\u00ed. Mientras pegaba saltos sobre su robusta polla, Marcelo le agarraba las tetas desde atr\u00e1s, la besaba en el cuello y le dec\u00eda cosas al o\u00eddo. Mi hija me miraba sin ning\u00fan rubor, sin ninguna verg\u00fcenza, la muy putita no apartaba la vista de mi cipote, se acariciaba ella misma el chochito a la vez que entraba y sal\u00eda la polla del negro, y de vez en cuando dirig\u00eda su mirada a su madre, que en esos momentos estaba haciendo un 69 con el alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Me levant\u00e9 y me puse delante de Cecilia, estuve unos segundos observ\u00e1ndola de cerca, viendo como botaban sus tetas y contemplando como de su dulce co\u00f1ito sal\u00eda y entraba una pollaza negra gorda y larga. Acerqu\u00e9 mi mano izquierda a su cuerpo y comenc\u00e9 a acariciarle los pechos, lentamente, con ternura. Marcelo la ten\u00eda agarrada de la cintura y cada vez se la follaba con m\u00e1s fuerza, haciendo que de su boca empezaran a brotar gemidos incontrolados y gritos de placer.<\/p>\n<p>Gir\u00e9 la cabeza y me deleit\u00e9 durante algunos momentos de la excitante visi\u00f3n de mi mujer encima del alem\u00e1n devor\u00e1ndole la polla, mientras \u00e9l hac\u00eda lo mismo con su co\u00f1o. Entonces, de repente, mi hija acerc\u00f3 su boca a mi polla y empez\u00f3 a chup\u00e1rmela de una manera colosal, ni siquiera ten\u00eda que esforzarse mucho en mover la cabeza, ya que bastaba con el agitado movimiento que hac\u00eda su cuerpo al estar constantemente botando sobre Marcelo.<\/p>\n<p>Por otra parte, el alem\u00e1n y mi mujer se dispon\u00edan a iniciar una buena follada, pues ella estaba adoptando la misma posici\u00f3n que nuestra hija, se dispon\u00eda a introducirse ella misma el vergajo de aquel corpulento chaval, sentada sobre \u00e9l y con la cabeza inclinada hacia atr\u00e1s d\u00e1ndole un vicioso morreo. Y fue ella quien, literalmente, se lo foll\u00f3 a \u00e9l, ya que \u00e9ste apenas ten\u00eda ocasi\u00f3n de hacer amago de moverse, puesto que mi mujer saltaba y botaba tan enloquecidamente, que hasta tuvo que frenar sus movimientos ya que le hac\u00eda da\u00f1o en los cojones, al chocar \u00e9stos tan violentamente contra su culo. Me gustaba ver la cara de gusto que pon\u00eda el alem\u00e1n, con los ojos semicerrados, sudando y sujetando a Ana por los cachetes del culo.<\/p>\n<p>Mi hija, mientras tanto, segu\u00eda chup\u00e1ndomela y recib\u00eda en su chocho las cada vez m\u00e1s violentas embestidas de Marcelo. Mientras pegaba saltos sobre \u00e9l, me ten\u00eda agarrado por las caderas y solo soltaba las manos para introducirme alg\u00fan dedo en el culo o acariciarme los cojones. Momentos despu\u00e9s, Marcelo le indic\u00f3 que se levantara y le dijo que se pusiera a cuatro patas en el suelo, con la cabeza apoyada en el sof\u00e1, a la altura de la polla del alem\u00e1n y del co\u00f1o de su madre.<\/p>\n<p>Marcelo se puso debajo de ella y se la clav\u00f3 por el co\u00f1o, y yo, por indicaci\u00f3n de \u00e9l, se la met\u00ed por el culo. No me lo pod\u00eda creer, aquello superaba cualquier fantas\u00eda, est\u00e1bamos mi hija, un negro y yo unidos en un fabuloso s\u00e1ndwich&#8230; Era incre\u00edble, pero, afortunadamente, cierto. Cecilia lam\u00eda con devoci\u00f3n el co\u00f1o de su madre y los cojones del alem\u00e1n. Adem\u00e1s, a veces, por iniciativa propia, le sacaba la polla del co\u00f1o y se pon\u00eda a chup\u00e1rsela durante algunos momentos. Despu\u00e9s, con una mano abr\u00eda los labios del co\u00f1o de su madre y con la otra introduc\u00eda de nuevo la gorda polla para que siguiera foll\u00e1ndosela.<\/p>\n<p>No pude resistir m\u00e1s, mis huevos estaban llenos de leche y no pod\u00eda seguir haciendo fuerzas para evitar correrme, as\u00ed que, sac\u00e1ndole la polla del culo y acerc\u00e1ndome a la cara de Cecilia, sali\u00f3 de la punta de mi capullo un abundante chorro de leche que llen\u00f3 por completo la cara de mi hija, as\u00ed como parte del chocho y muslos de mi mujer. Lanc\u00e9 dos o tres disparos m\u00e1s con los que intent\u00e9 cubrir por completo sus labios de semen. Marcelo le deposit\u00f3 su carga dentro del co\u00f1o, sin sac\u00e1rsela hasta que no quedaba ni una gota de esperma en sus cojones. Acto seguido, \u00e9l y mi hija comenzaron a besarse apasionadamente, llenando la boca de Marcelo de mi leche, cosa que a \u00e9l no parec\u00eda desagradarle mucho.<\/p>\n<p>Pocos segundos despu\u00e9s, el alem\u00e1n sacaba la polla del co\u00f1o de mi esposa, \u00e9sta lo paje\u00f3 y el chaval empez\u00f3 a eyacular. Ana, h\u00e1bilmente, se encarg\u00f3 de apuntar hacia la cara de nuestra hija, que estaba preparada con la lengua fuera como una perrita para recoger la leche. Los \u00faltimos chorreones se los ech\u00f3 por sus propias ingles y por el co\u00f1o, mientras besaba en la boca al alem\u00e1n y acababa de exprimirle la polla.<\/p>\n<p>La verdad es que, a esas alturas, yo estaba agotado. Despu\u00e9s de tantas copas y del agotamiento producido por la tremenda sesi\u00f3n de sexo que hab\u00eda tenido lugar, necesitaba a toda costa pillar la cama y descansar. A ellos, sin embargo, a\u00fan les quedaba cuerda para rato. Me fum\u00e9 un cigarro all\u00ed con ellos y luego me acost\u00e9. Pero aqu\u00ed no acaba esta historia, ni mucho menos. Aquel verano en paracas depar\u00f3 muchas m\u00e1s experiencias de esta \u00edndole e incluso m\u00e1s excitantes a\u00fan.<\/p>\n<p>Fin<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_56516\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"56516\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mi hija, mientras tanto, segu\u00eda chup\u00e1ndomela y recib\u00eda en su chocho las cada vez m\u00e1s violentas embestidas de Marcelo. Mientras pegaba saltos sobre \u00e9l, me ten\u00eda agarrado por las caderas y solo soltaba las manos para introducirme alg\u00fan dedo en el culo o acariciarme los cojones. Momentos despu\u00e9s, Marcelo le indic\u00f3 que se levantara y le dijo que se pusiera<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_56516\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"56516\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":399,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-56516","post","type-post","status-publish","format-standard","category-amor-filial"],"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":14208,"today_views":4},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56516","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/399"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56516"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56516\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":56517,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56516\/revisions\/56517"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56516"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56516"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56516"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}