{"id":57292,"date":"2025-02-12T01:26:33","date_gmt":"2025-02-12T00:26:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/?p=57292"},"modified":"2025-02-13T00:00:42","modified_gmt":"2025-02-12T23:00:42","slug":"orgia-con-gladiadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/orgia-con-gladiadores\/","title":{"rendered":"Org\u00eda con gladiadores"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"57292\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cay\u00f3 la noche sobre Roma. En medio de la oscuridad un carro se detuvo frente a la casa del lanista. De \u00e9l salieron dos hombres grandes y musculosos, vistiendo corazas y portando espadas colgando del cintur\u00f3n; y una mujer menuda, delicada, con la cabeza cubierta por un velo de ricas telas. La dama golpe\u00f3 la puerta y el lanista sali\u00f3 a recibirles.<\/p>\n<p>-Mi se\u00f1ora, buenas noches. Pasad por favor. \u00bfEn qu\u00e9 puedo serviros?<\/p>\n<p>-Deseo alquilar a dos de tus gladiadores m\u00e1s veteranos.<\/p>\n<p>-Por supuesto se\u00f1ora m\u00eda. Aqu\u00ed dentro tengo a los luchadores m\u00e1s fuertes y apuestos del imperio, como si duda sabr\u00e9is. Acompa\u00f1adme y elegid a los que m\u00e1s os plazcan.<\/p>\n<p>El lanista condujo a la dama hacia las celdas donde dorm\u00edan los gladiadores. Ella los miraba uno a uno desde la puerta. De vez en cuando alguno le parec\u00eda lo bastante apuesto para entrar a examinarlo de cerca. Comprobaba la dureza de sus b\u00edceps y sus gl\u00fateos, acariciaba sus pectorales y se aseguraba de que el aparato de su entrepierna fuera de un tama\u00f1o adecuado. Por fin escogi\u00f3 a un tracio y a un galo.<\/p>\n<p>-Mi se\u00f1ora, \u00bfdese\u00e1is tener a los dos a la vez?<\/p>\n<p>-Por supuesto, \u00bfde qu\u00e9 otro modo si no iban a combatir?<\/p>\n<p>-\u00bfCombatir?<\/p>\n<p>El lanista estaba confuso. Era habitual que las hijas de los patricios acudieran a \u00e9l para acostarse con los gladiadores, pero las mujeres nunca organizaban combates. Eso era cosa de hombres.<\/p>\n<p>-Me los llevar\u00e9 a mi casa y te los devolver\u00e9 ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana. No ser\u00e1 un combate a muerte, as\u00ed que no debes cobrarme el precio de venta ni tampoco el alquiler de las armas, pues no las usar\u00e1n.<\/p>\n<p>-Como desee mi se\u00f1ora.<\/p>\n<p>Los dos esclavos subieron al carro custodiados por uno de los guardaespaldas de la dama. Ella se sent\u00f3 delante junto a su otro guardia, que era quien manejaba las riendas. El carro se dirigi\u00f3 a la colina del Palatino, y entr\u00f3 en una de las haciendas m\u00e1s lujosas de la ciudad, cerca del palacio del mism\u00edsimo emperador.<\/p>\n<p>Tras bajarse del carro, la dama dirigi\u00f3 al grupo al interior del palacete. Atravesaron lujosas estancias hasta llegar a una escalera que les condujo al s\u00f3tano. El s\u00f3tano abovedado era amplio. Las paredes estaban repletas de \u00e1nforas y cajas. En el centro hab\u00eda una peque\u00f1a arena circular con algunos asientos alrededor. All\u00ed sentadas charlaban animadamente tres doncellas vestidas \u00fanicamente con sus joyas. Se levantaron para recibir a la dama y a sus acompa\u00f1antes.<\/p>\n<p>-\u00a1Magn\u00edficos ejemplares! -Exclam\u00f3 la doncella joven.<\/p>\n<p>-S\u00ed, ya te dije que nuestra prima es muy exigente en estos asuntos &#8211; Contest\u00f3 la doncella gorda.<\/p>\n<p>-\u00bfVosotras cre\u00e9is que har\u00e1n\u2026 el jueguecito? -Pregunt\u00f3 la doncella hermosa.<\/p>\n<p>-Por supuesto que lo har\u00e1n. -Respondi\u00f3 la dama mirando primero a los esclavos y despu\u00e9s a sus guardias.<\/p>\n<p>Los guardias ocuparon sus posiciones: uno en la escalera para impedir fugas y otro junto a las muchachas para protegerlas. La dama dej\u00f3 caer sus vestidos dejando ver varios collares y brazaletes y pendientes de oro y plata y piedras preciosas. Sin m\u00e1s ropa que sus joyas, fue a sentarse junto a sus primas mientras ordenaba a los gladiadores colocarse en el centro de la arena.<\/p>\n<p>La dama dio dos sonoras palmadas y dos j\u00f3venes y hermosas esclavas aparecieron bajando la escalera. Cada una se acerc\u00f3 a uno de los gladiadores y depositaron a sus pies las peque\u00f1as \u00e1nforas que llevaban. Las esclavas, que tampoco llevaban ropa, desnudaron con mucha dulzura a los gladiadores y, de una manera muy sensual, utilizando todo su cuerpo, les untaron el aceite que tra\u00edan en sus \u00e1nforas.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la dama les explicaba las reglas de su pelea:<\/p>\n<p>-Esta no ser\u00e1 una pelea normal. Como veis, ser\u00e1 un entretenimiento para nosotras, cuatro damas aburridas y viciosas. No se trata de herir a vuestro contrincante. No quiero golpes ni mordiscos ni estrangulaciones ni ning\u00fan tipo de ataque a los test\u00edculos, s\u00f3lo podr\u00e9is utilizar forcejeos e inmovilizaciones. El vencedor ser\u00e1 el primero que derrame su semilla en el interior del culo del otro, y recibir\u00e1 una generosa recompensa. Y el perdedor\u2026 \u00bfQui\u00e9n sabe? Quiz\u00e1 por esta vez perder tambi\u00e9n sea una recompensa\u2026 \u00bfLo hab\u00e9is entendido?<\/p>\n<p>Los gladiadores se miraron asombrados. Nunca se hab\u00edan visto en una situaci\u00f3n semejante. No estaban seguros de si aquello era mejor o peor que un combate a muerte. En cualquier caso, los guardias ten\u00edan sus manos sobre las empu\u00f1aduras de sus espadas, de modo que no les qued\u00f3 m\u00e1s remedio que asentir.<\/p>\n<p>Las esclavas aplastaban sus grandes pechos en los costados de los gladiadores mientras con una mano agitaban sus penes y con la otra introduc\u00edan un dedo embadurnado de aceite en sus culos.<\/p>\n<p>-Dejad que estas chicas hagan su trabajo. -Continu\u00f3 la dama.- Cuando vuestras pollas est\u00e9n bien duras ser\u00e1 el momento de comenzar el combate.<\/p>\n<p>-\u00a1Yo apuesto por el tracio! -Exclam\u00f3 la hermosa.<\/p>\n<p>-No, no. -Dijo la gorda- El galo ya se est\u00e1 poniendo duro. Est\u00e1 mucho m\u00e1s excitado y dispuesto a hacer esto que el otro. Ser\u00e1 el quien gane.<\/p>\n<p>-Estoy de acuerdo -coment\u00f3 la joven- Yo tambi\u00e9n apuesto por el galo.<\/p>\n<p>-Entonces yo apostar\u00e9 por el tracio, as\u00ed seremos dos y dos. -Dijo la anfitriona.- Bien, parece que nuestros guerreros ya est\u00e1n listos. \u00a1Que comience el combate!<\/p>\n<p>Las esclavas salieron de la arena y fueron a arrodillarse ante las patricias. \u00c9stas, por turnos, recib\u00edan en sus entrepiernas los leng\u00fcetazos de las esclavas mientras gritaban animando a sus campeones.<\/p>\n<p>Los hombres se colocaron frente a frente, en posici\u00f3n de guardia. Caminaban en c\u00edrculos el uno en torno al otro, buscando el mejor momento para atacar. El galo fue el primero en lanzarse. Salt\u00f3 hacia adelante intentando agarrar los hombros de su rival, pero \u00e9ste, con un r\u00e1pido movimiento de pies lo esquiv\u00f3 al tiempo que le pon\u00eda la zancadilla. El galo cay\u00f3 al suelo, pero consigui\u00f3 levantarse antes de que el tracio cayera sobre \u00e9l. Furioso, el galo atac\u00f3 de nuevo. Esta vez us\u00f3 una finta con la que logr\u00f3 enga\u00f1ar al tracio y agarrarlo por detr\u00e1s, sujetando a la vez el torso y los brazos de su oponente. Gracias a lo resbaladizo que el aceite hab\u00eda dejado sus cuerpos, no le result\u00f3 dif\u00edcil al tracio zafarse.<\/p>\n<p>-\u00bfLo veis? -Pregunt\u00f3 la gorda.- Ese tracio es un cobarde. \u00a1No hace m\u00e1s que defenderse! El galo va a por todas.<\/p>\n<p>-De momento no ha conseguido nada -Se\u00f1al\u00f3 la dama.<\/p>\n<p>-\u00a1\u00c1nimo galo! \u00a1F\u00f3llatelo bien duro! -Exclam\u00f3 la joven mientras agarraba del pelo a la esclava con las dos manos y la obligaba a mover la cabeza arriba y abajo, para hacer m\u00e1s vigorosos los lametones que le propinaba en el co\u00f1o.<\/p>\n<p>Los gladiadores siguieron as\u00ed durante un rato, sin rastro de un posible ganador. A veces se aferraban el uno al otro y se zafaban r\u00e1pidamente. Otras ca\u00edan juntos al suelo y forcejeaban hasta que uno consegu\u00eda alejarse y ponerse de pie. En todo momento el galo fue m\u00e1s agresivo y el tracio m\u00e1s defensivo, cosa que llenaba de j\u00fabilo a la gorda y a la joven. Hasta en tres ocasiones lleg\u00f3 a someter y penetrar al tracio, pero las tres veces logr\u00f3 el tracio escaparse enseguida. La gorda y la joven estaban seguras de su victoria, pero la dama, m\u00e1s experta, sonri\u00f3 al ver jadear al galo.<\/p>\n<p>-Est\u00e1 cansado. -Dijo.- Cada minuto que pasa, el galo tiene menos posibilidades de ganar.<\/p>\n<p>La t\u00e1ctica del tracio estaba siendo un \u00e9xito. \u00c9l a\u00fan estaba fresco mientras que el galo estaba claramente cansado, de modo que el tracio vio la oportunidad de pasar al ataque. Corri\u00f3 hacia su rival y de un empuj\u00f3n lo derrib\u00f3 cayendo encima de \u00e9l. Sin embargo, al galo a\u00fan le quedaban energ\u00edas para un \u00faltimo contraataque.<\/p>\n<p>Rod\u00f3 hasta colocarse encima del tracio, desliz\u00f3 sus brazos por debajo de las piernas de su contrincante y las agarr\u00f3 con todas sus fuerzas, tanto para inmovilizarle como para mantenerle en una postura adecuada para penetrarle, pero al tener las manos ocupadas le resultaba muy dif\u00edcil apuntar. Su pene golpeaba continuamente el ano del tracio, pero no consegu\u00eda entrar, sino que resbalaba entre las nalgas de su adversario, o pasaba rozando sus test\u00edculos.<\/p>\n<p>Tras mucho retorcerse en esa postura, el tracio logr\u00f3 agarrar con su mano el miembro duro y palpitante del galo, y empez\u00f3 a agitarlo violentamente. Con un gemido, el galo solt\u00f3 su presa y de su pene sali\u00f3 disparado un espeso chorro de semen que fue a estrellarse contra el pecho del tracio.<\/p>\n<p>Agotado por la pelea y el orgasmo, el galo no pudo resistir el \u00faltimo ataque del tracio, que se abalanz\u00f3 sobre \u00e9l. Tumbado boca abajo, inmovilizado por el peso del tracio, el galo sinti\u00f3 como se le ensanchaba el agujero de atr\u00e1s. Grit\u00f3 y se retorci\u00f3, pero fue in\u00fatil. Ya no ten\u00eda fuerzas suficientes para librarse. El tracio mov\u00eda sus caderas en\u00e9rgicamente, metiendo y sacando r\u00e1pidamente su polla en el culo del galo. Poco despu\u00e9s el tracio gimi\u00f3, el ritmo de sus caderas decreci\u00f3 considerablemente y el galo maldijo su suerte. El tracio sac\u00f3 su polla y se apart\u00f3. El culo del galo estaba rojo y abierto, y de \u00e9l brotaba un c\u00e1lido l\u00edquido blanco.<\/p>\n<p>-\u00a1Ya tenemos ganador! -Proclam\u00f3 la dama.<\/p>\n<p>-Aunque he perdido, he de admitir que este ha sido el combate m\u00e1s emocionante que he visto nunca. -Coment\u00f3 la gorda.<\/p>\n<p>-\u00a1Bien! -Exclam\u00f3 la hermosa.- \u00a1Es el momento de cobrar las apuestas!<\/p>\n<p>Las perdedoras aceptaron humildemente el precio de la apuesta perdida. Las cuatro mujeres eran ricas, de modo apostar dinero o joyas no les proporcionaba ninguna emoci\u00f3n. La gorda y la joven caminaron hasta el centro de la arena, donde se arrodillaron, cerraron los ojos y abrieron la boca. La dama y la hermosa, de pie junto a ellas, separaron con las manos sus labios vaginales y comenzaron a orinar en las bocas de las perdedoras.<\/p>\n<p>Los gladiadores miraban asombrados como la joven, asqueada, hac\u00eda lo posible por tragar la orina de la hermosa, pero la mayor\u00eda se le sal\u00eda y le empapaba su menudo cuerpo. Mientras, por el contrario, la gorda disfrutaba de su lluvia dorada. No s\u00f3lo beb\u00eda con gusto sino que adem\u00e1s lam\u00eda con ansias el co\u00f1o de la dama mientras \u00e9sta aun meaba.<\/p>\n<p>-Y ahora, lleg\u00f3 el momento de la recompensa. -Anunci\u00f3 la dama.- El ganador para las ganadoras, y el perdedor para las perdedoras.<\/p>\n<p>La dama y la hermosa se acercaron al tracio y le acomodaron en un colch\u00f3n. La dama se sent\u00f3 sobre \u00e9l a horcajadas y le lami\u00f3 el semen reseco que el galo hab\u00eda derramado sobre su pecho. La hermosa se arrodill\u00f3 a los pies del gladiador y su lengua alternaba entre el pene del hombre y el co\u00f1o de la mujer. Cuando el rabo del tracio se puso duro de nuevo y el co\u00f1o de la dama estaba empapado, la hermosa agarr\u00f3 el miembro del hombre y lo dirigi\u00f3 hacia el co\u00f1o de la dama, quien con un movimiento r\u00e1pido de cadera se lo meti\u00f3 hasta el fondo.<\/p>\n<p>Mientras la dama comenzaba a mover sus caderas la hermosa se sent\u00f3 sobre la cabeza del tracio y le exigi\u00f3 que sacara la lengua. Ambas mujeres mov\u00edan sus caderas para obtener placer mientras se besaban.<\/p>\n<p>Por su parte, la gorda orden\u00f3 al galo ponerse a cuatro patas. El galo obedeci\u00f3 y la gorda se arrodill\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l. Con sus manos, la gorda separ\u00f3 las nalgas del galo y un nuevo goter\u00f3n de semen sali\u00f3 de su culo, resbalando hasta llegar a la bolsa escrotal. La gorda lami\u00f3 esa leche con avidez, y tambi\u00e9n lami\u00f3 el culo del galo en busca de algo m\u00e1s de esperma. La joven, enfadada, se arrodillo frente al luchador derrotado.<\/p>\n<p>-\u00a1Mira como estoy por tu culpa! -Le grit\u00f3.- \u00a1Por tu culpa estoy empapada de orines! \u00a1L\u00edmpiame ahora mismo!<\/p>\n<p>El galo no tuvo m\u00e1s remedio que obedecer. Aunque le asqueaba tanto como a la joven, sac\u00f3 su lengua y recorri\u00f3 con ella el cuerpo suave y delicado de la chica. Ella le agarraba la cabeza y se la dirig\u00eda hacia donde ten\u00eda que limpiar, aunque se entretuvo m\u00e1s de la cuenta en sus diminutos pechos y en su rosada rajita.<\/p>\n<p>Los guardias, que hab\u00edan sido testigos silenciosos de la velada, estaban tan excitados como las doncellas, pero no ten\u00edan permitido quitar el ojo de encima de los gladiadores, de modo que llamaron a las esclavas y las obligaron a chuparles las pollas.<\/p>\n<p>La hermosa dej\u00f3 de besar a la dama, se inclin\u00f3 hacia delante de modo que el tracio a\u00fan pod\u00eda chuparle el co\u00f1o, pero ahora ella tambi\u00e9n pod\u00eda lamer la base del pene del tracio y al mismo tiempo el cl\u00edtoris de la dama. Esto sacudi\u00f3 los sentidos de la dama, quien entre gemidos tuvo un espectacular orgasmo. Completamente relajada, la dama se tumb\u00f3 boca arriba. La hermosa se coloc\u00f3 sobre ella de modo que ambas pod\u00edan chuparse el co\u00f1o mutuamente y orden\u00f3 continuar con ella al tracio, quien se puso de rodillas y la penetr\u00f3 desde detr\u00e1s.<\/p>\n<p>No tard\u00f3 mucho en llegar tambi\u00e9n al orgasmo, y entonces, las contracciones de su vagina fueron tan fuertes que el tracio no pudo contenerse. Una descarga h\u00fameda y caliente inund\u00f3 el interior de la hermosa. La dama, que hasta entonces no hab\u00eda dejado de lamer el cl\u00edtoris de su compa\u00f1era, sac\u00f3 el pene y se lo meti\u00f3 en la boca. Le dio unos lametones hasta dejarlo limpio y entonces se afan\u00f3 en limpiar a su prima. Con unos dedos suaves separ\u00f3 los labios vaginales hasta que el semen empez\u00f3 a salir del interior de la hermosa.<\/p>\n<p>Entonces la dama abri\u00f3 la boca, sac\u00f3 la lengua y recogi\u00f3 con ella todo el l\u00edquido que le cay\u00f3. La hermosa entonces se dio la vuelta para besarla y las dos compartieron el c\u00e1lido esperma en una serie de besos que dur\u00f3 hasta despu\u00e9s de haber tragado la \u00faltima gota de leche.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la gorda estaba tumbada encima de la joven, quien culpaba a la gorda de estar ensuci\u00e1ndola de orina otra vez. Para calmarla, la gorda le lam\u00eda la cara, el cuello, y sobre todo los pezones. Ambas mujeres frotaban sus entrepiernas mientras el galo, que estaba detr\u00e1s de ellas, met\u00eda su polla alternativamente en ambos co\u00f1os y estrujaba con lujuria los pliegues de grasa de la gorda. Cuando el galo se corri\u00f3, su polla estaba dentro de la gorda y ninguna de las dos mujeres hab\u00eda alcanzado el orgasmo.<\/p>\n<p>Las dos se burlaron de \u00e9l y le insultaron, pero por no quedar a medias siguieron frot\u00e1ndose y lami\u00e9ndose la una a la otra. Del co\u00f1o de la gorda sal\u00eda poco a poco el espeso semen del galo, que se iba esparciendo por el chocho de la joven a medida que ambos sexos se restregaban el uno con el otro. Siguieron as\u00ed un rato hasta que las dos estuvieron satisfechas.<\/p>\n<p>Entonces la dama dio por terminada la org\u00eda. Mand\u00f3 a las esclavas traer agua y trapos y limpiar los cuerpos de los gladiadores. Obedecieron r\u00e1pidamente y los gladiadores pudieron vestirse de nuevo. La dama les sirvi\u00f3 una copa de vino y un mendrugo de pan para que repusieran fuerzas. Cuando terminaron de comer, los guardias los llevaron de vuelta al carro, donde aguardaba la dama, vestida \u00fanicamente con el velo que hab\u00eda llevado al inicio de la noche.<\/p>\n<p>Los gladiadores se sentaron a ambos lados de la dama y ella repos\u00f3 sus brazos en las entrepiernas de ellos. Poco despu\u00e9s de comenzar la marcha, ambos hombres estaban excitados otra vez. La dama se sent\u00f3 a horcajadas sobre el tracio, meti\u00e9ndose su rabo en el co\u00f1o, y orden\u00f3 al galo que la penetrara por el culo. As\u00ed viajaron de vuelta a la casa del lanista, y as\u00ed, con la primera luz del alba, la dama regres\u00f3 a su palacio, con sus dos agujeros favoritos mojados y calientes, rellenos de valiosa semilla de gladiador.<\/p>\n<p>Fin<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_57292\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"57292\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>No tard\u00f3 mucho en llegar tambi\u00e9n al orgasmo, y entonces, las contracciones de su vagina fueron tan fuertes que el tracio no pudo contenerse. Una descarga h\u00fameda y caliente inund\u00f3 el interior de la hermosa. La dama, que hasta entonces no hab\u00eda dejado de lamer el cl\u00edtoris de su compa\u00f1era, sac\u00f3 el pene y se lo meti\u00f3 en la boca<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_57292\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"57292\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":6054,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":{"0":"post-57292","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-orgias-gangbang"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":3430,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57292","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6054"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=57292"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57292\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57293,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/57292\/revisions\/57293"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=57292"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=57292"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=57292"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}