{"id":58228,"date":"2025-03-15T00:11:40","date_gmt":"2025-03-14T23:11:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=58228"},"modified":"2025-03-14T17:50:52","modified_gmt":"2025-03-14T16:50:52","slug":"bajo-la-cama-confesiones-de-un-testigo-oculto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/bajo-la-cama-confesiones-de-un-testigo-oculto\/","title":{"rendered":"Bajo la cama: Confesiones de un testigo oculto"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"58228\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">32<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lo que les voy a relatar a continuaci\u00f3n me ocurri\u00f3 precisamente porque soy una persona sencilla, tranquila y, sobre todo, porque no soy celoso.<\/p>\n<p>Para comenzar, me llamo Mat\u00edas, tengo 23 a\u00f1os y estoy en una relaci\u00f3n con Agustina, quien tiene 22 a\u00f1os. Ella es una chica delgada, de cabello largo y oscuro, con una estatura que supera ligeramente el 1,60 metros (yo mido 1,66). Agustina tiene senos peque\u00f1os y una figura atractiva, con una cola que sin duda llama la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hace aproximadamente un a\u00f1o, decidimos irnos a vivir juntos a un departamento. Yo tengo un buen empleo, mientras que Agustina est\u00e1 estudiando en la universidad. En este edificio, ten\u00edamos como vecino a un hombre de unos 37 a\u00f1os, quien viv\u00eda solo. Era un tipo atractivo, de estatura media, con un rostro bien definido y una sonrisa que transmit\u00eda confianza. Ten\u00eda el cabello oscuro, ligeramente despeinado, y una mirada intensa que resultaba intrigante. Su f\u00edsico era atl\u00e9tico, como si se cuidara, y siempre vest\u00eda con un estilo casual pero elegante. Aunque era mayor que nosotros, su carisma y su actitud relajada lo hac\u00edan parecer m\u00e1s joven de lo que era.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es que, con el tiempo, entablamos cierta relaci\u00f3n de amistad con este hombre. Con el paso de las semanas y los meses, esta relaci\u00f3n fue fortaleci\u00e9ndose hasta el punto en que \u00e9l se convirti\u00f3 en uno m\u00e1s de nosotros. \u00c9ramos como un tr\u00edo, compartiendo momentos y experiencias que nos un\u00edan cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiero decir con esto? Bueno, b\u00e1sicamente, \u00e9l se enamor\u00f3 de mi novia y, aunque podr\u00eda parecer extra\u00f1o, decidi\u00f3 confes\u00e1rmelo. \u00bfPor qu\u00e9 a m\u00ed? Porque nuestra amistad hab\u00eda trascendido lo superficial; yo era m\u00e1s que un simple amigo para \u00e9l. Le transmit\u00eda una sensaci\u00f3n de tranquilidad y confianza, como si supiera que no me lo tomar\u00eda a mal. Y, efectivamente, as\u00ed fue. No me molest\u00f3 ni me gener\u00f3 resentimiento. Al contrario, lo entend\u00ed como algo natural, incluso curioso, y decid\u00ed manejarlo con calma y apertura.<\/p>\n<p>Entonces, \u00e9l comenz\u00f3 a confesarme que encontraba a mi novia muy bonita y que, en el fondo, sent\u00eda que ella tambi\u00e9n podr\u00eda tener alg\u00fan tipo de atracci\u00f3n o sentimientos hacia \u00e9l. Me explic\u00f3 que quer\u00eda comprobarlo, pero para eso necesitaba estar a solas con ella en alg\u00fan momento. Me lo pidi\u00f3 con sinceridad, casi como si buscara mi aprobaci\u00f3n o mi bendici\u00f3n. Y yo, con toda la tranquilidad y seguridad que me caracterizan, le dije que s\u00ed. Le di mi permiso para que intentara descubrir si lo que sent\u00eda era correspondido. No lo hice por indiferencia, sino porque confiaba en \u00e9l, en ella y en la relaci\u00f3n que ten\u00edamos. Adem\u00e1s, me pareci\u00f3 una situaci\u00f3n interesante, incluso intrigante, y quise ver c\u00f3mo se desarrollar\u00eda.<\/p>\n<p>Una noche, \u00e9l ide\u00f3 un plan para estar a solas con Agustina. Le pidi\u00f3 que lo ayudara a preparar una cena, argumentando que ten\u00eda una cita con otra mujer y quer\u00eda que todo saliera perfecto. Sin embargo, eso era mentira; solo era una excusa para pasar tiempo con ella. Agustina, sin sospechar nada, accedi\u00f3 y lo acompa\u00f1\u00f3 a su departamento. Media hora despu\u00e9s, ella regres\u00f3 a nuestro apartamento, pero algo en su actitud hab\u00eda cambiado.<\/p>\n<p>Se notaba distinta, como si algo hubiera pasado entre ellos. Su mirada era m\u00e1s baja, sus movimientos m\u00e1s lentos, y hab\u00eda una especie de tensi\u00f3n en el aire, como si cargara con un secreto que no estaba dispuesta a compartir en ese momento. Era evidente que la experiencia la hab\u00eda afectado de alguna manera, aunque no sab\u00eda exactamente c\u00f3mo ni por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Al notar que Agustina hab\u00eda regresado con una actitud diferente, sent\u00ed curiosidad por saber qu\u00e9 hab\u00eda pasado. Me met\u00ed en la habitaci\u00f3n que comparto con ella, tom\u00e9 mi celular y comenc\u00e9 a mensajearme con mi vecino. \u00c9l me cont\u00f3 que, durante el tiempo que estuvieron juntos, Agustina parec\u00eda estar un poco celosa. Le preguntaba constantemente sobre la mujer con la que supuestamente iba a tener una cita, como si le importara m\u00e1s de lo que deber\u00eda. Esto le hizo pensar que ella tambi\u00e9n sent\u00eda algo por \u00e9l, algo que iba m\u00e1s all\u00e1 de la simple amistad. Fue entonces cuando decidi\u00f3 actuar en consecuencia, guiado por esa intuici\u00f3n.<\/p>\n<p>Me relat\u00f3 que, en un momento dado, mientras Agustina cocinaba algo en la cocina, \u00e9l se acerc\u00f3 sigilosamente por detr\u00e1s y la agarr\u00f3 suavemente de la cintura. Luego, sin darle tiempo a reaccionar, comenz\u00f3 a darle besos en la mejilla y en el cuello, susurr\u00e1ndole al o\u00eddo lo buena que estaba. Fue un gesto audaz, pero seg\u00fan \u00e9l, ella no se resisti\u00f3. Al contrario, parec\u00eda responder de manera t\u00edmida pero receptiva, como si algo en ella tambi\u00e9n estuviera despertando.<\/p>\n<p>Pero eso no fue todo. \u00c9l, aprovechando que mi novia llevaba una remera ajustada y no usaba sost\u00e9n \u2014algo com\u00fan en ella debido a que tiene senos peque\u00f1os\u2014, decidi\u00f3 ir un paso m\u00e1s all\u00e1. Mientras la besaba por el cuello, con una mezcla de audacia y cautela, desliz\u00f3 sus manos por debajo de la remera. Sus dedos encontraron su piel suave y, sin vacilar, comenz\u00f3 a acariciarle los senos, explor\u00e1ndolos con delicadeza al principio, pero luego con m\u00e1s firmeza, llegando incluso a pellizcarle los pezones.<\/p>\n<p>En ese momento, algo inesperado sucedi\u00f3: Agustina, en lugar de detenerlo, llev\u00f3 sus propias manos por debajo de la remera y agarr\u00f3 las de \u00e9l. No para apartarlo, sino como si estuviera gui\u00e1ndolo o permiti\u00e9ndole continuar. Fue un gesto que dej\u00f3 en claro que, aunque quiz\u00e1s sorprendida al principio, ella estaba aceptando lo que estaba ocurriendo. Su respiraci\u00f3n se agit\u00f3 levemente, y aunque no dijo nada, sus acciones hablaban por s\u00ed solas. Era como si, en ese instante, ambos estuvieran explorando algo nuevo, algo que iba m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites que hab\u00edamos establecido antes.<\/p>\n<p>Luego, \u00e9l la gir\u00f3 suavemente hacia \u00e9l, colocando sus manos firmemente sobre la curva de su cola, como si quisiera sentirla completamente cerca. Durante unos segundos que parecieron eternos, se miraron fijamente a los ojos, como si estuvieran midiendo el peso de lo que estaba a punto de suceder. Hab\u00eda una tensi\u00f3n palpable en el aire, una mezcla de deseo y curiosidad que los envolv\u00eda. Finalmente, sin mediar palabras, sus labios se encontraron en un beso apasionado, intenso y cargado de emociones. No fue un beso t\u00edmido o exploratorio, sino uno que dejaba claro que ambos estaban entreg\u00e1ndose a ese momento, como si hubieran cruzado un l\u00edmite juntos y ya no hubiera vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Todo lo que ocurri\u00f3, cada detalle que \u00e9l me cont\u00f3, fue suficiente para excitarme al punto de que mi pene se pusiera completamente erecto. Fue una reacci\u00f3n f\u00edsica inmediata, pero tambi\u00e9n emocional. Sent\u00ed algo nuevo, algo que nunca antes hab\u00eda experimentado, y me sorprendi\u00f3 lo mucho que me gust\u00f3. Era como si una mezcla de curiosidad, morbo y placer se hubiera apoderado de m\u00ed.<\/p>\n<p>A medida que le\u00eda cada palabra, una especie de electricidad gratificante comenz\u00f3 a recorrer todo mi cuerpo, desde la nuca hasta la punta de los dedos. Era una sensaci\u00f3n intensa, casi fascinante, como si las palabras mismas tuvieran el poder de despertar en m\u00ed algo que no sab\u00eda que exist\u00eda. No solo me excitaba f\u00edsicamente, sino que tambi\u00e9n me hac\u00eda sentir vivo, conectado con una parte de m\u00ed que hasta entonces hab\u00eda permanecido oculta. Era como si, a trav\u00e9s de esa historia, estuviera descubriendo un nuevo lado de mi sexualidad, uno que me resultaba tan intrigante como placentero.<\/p>\n<p>En los d\u00edas siguientes, ellos siguieron vi\u00e9ndose, y \u00e9l me contaba todo lo que hac\u00edan. Cada detalle, cada gesto, cada momento de complicidad entre ellos, me lo describ\u00eda con una precisi\u00f3n que me resultaba irresistible. Aunque sus relatos me excitaban much\u00edsimo, lleg\u00f3 un punto en que necesitaba comprobarlo por m\u00ed mismo. No porque dudara de su palabra, sino porque quer\u00eda sentir esa misma emoci\u00f3n, esa misma intensidad, de primera mano.<\/p>\n<p>Quer\u00eda ser testigo de lo que ocurr\u00eda entre ellos, no solo a trav\u00e9s de sus palabras, sino con mis propios ojos. Era como si necesitara confirmar que todo aquello era real, que no era solo una fantas\u00eda contada, sino algo tangible que pod\u00eda experimentar y sentir en carne propia.<\/p>\n<p>Fue entonces que, un d\u00eda, decid\u00ed llevar las cosas un paso m\u00e1s all\u00e1. Le dije a \u00e9l que se la llevara a comprar algo, y que cuando regresaran, intentara cog\u00e9rsela en nuestra cama. Le expliqu\u00e9 que yo estar\u00eda debajo de la cama, escondido, escuchando todo lo que ocurriera. Quer\u00eda ser testigo de su intimidad, sentir la tensi\u00f3n y la pasi\u00f3n de ese momento desde un lugar oculto, pero cercano.<\/p>\n<p>Para asegurarme de que todo saliera seg\u00fan lo planeado, antes de que regresaran, le envi\u00e9 un mensaje a Agustina dici\u00e9ndole que hab\u00eda tenido que ir al trabajo por una emergencia. Era una excusa perfecta para justificar mi ausencia y, al mismo tiempo, para que ellos se sintieran m\u00e1s libres de actuar sin preocupaciones. Sab\u00eda que, si todo sal\u00eda como esperaba, ser\u00eda una experiencia \u00fanica, algo que me permitir\u00eda vivir esa fantas\u00eda de una manera que nunca antes hab\u00eda imaginado.<\/p>\n<p>Recuerdo que, cuando escuch\u00e9 la puerta de nuestro departamento abrirse, una emoci\u00f3n intensa e indescriptible recorri\u00f3 todo mi cuerpo, como una corriente el\u00e9ctrica que me hizo estremecer de pies a cabeza. Era una mezcla de nerviosismo, anticipaci\u00f3n y excitaci\u00f3n, como si supiera que estaba a punto de presenciar algo que cambiar\u00eda por completo mi percepci\u00f3n de las cosas.<\/p>\n<p>Luego, escuch\u00e9 sus voces. Hablaban en tono bajo, casi susurrando, como si compartieran un secreto. Los pasos se acercaban lentamente hacia la habitaci\u00f3n, hacia mi posici\u00f3n escondida bajo la cama. Cada paso resonaba en mi mente, aumentando la tensi\u00f3n y la expectativa. Sent\u00eda c\u00f3mo mi coraz\u00f3n lat\u00eda con fuerza, como si quisiera salirse del pecho, y mi respiraci\u00f3n se volvi\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pida y superficial. Estaba completamente inmerso en ese momento, esperando con una mezcla de ansiedad y placer lo que estaba por ocurrir.<\/p>\n<p>Ellos ingresaron a la habitaci\u00f3n y, desde mi escondite debajo de la cama, pude ver sus pies moverse hacia el lado izquierdo, justo donde yo estaba. Primero, comenzaron a besarse. Los sonidos de sus labios encontr\u00e1ndose, los suspiros entrecortados y los murmullos apagados llenaron la habitaci\u00f3n, creando una atm\u00f3sfera cargada de deseo.<\/p>\n<p>Luego, poco a poco, empezaron a quitarse la ropa. Vi c\u00f3mo las prendas ca\u00edan al suelo cerca de m\u00ed, aunque no me detuve a distinguir qu\u00e9 era cada una. Lo importante era la sensaci\u00f3n de que estaban derribando barreras, acerc\u00e1ndose m\u00e1s el uno al otro. La combinaci\u00f3n de lo que ve\u00eda y lo que escuchaba \u2014los besos, la ropa cayendo, sus pies movi\u00e9ndose con nerviosismo\u2014 me hac\u00eda sentir como si estuviera en el centro de algo intenso y prohibido, algo que me excitaba y me manten\u00eda completamente atento.<\/p>\n<p>De repente, vi c\u00f3mo ella se arrodill\u00f3 frente a \u00e9l, apoyando sus rodillas en el suelo. Desde mi posici\u00f3n, no pod\u00eda ver exactamente lo que ocurr\u00eda, pero not\u00e9 que sus manos se agarraban a sus piernas, como si estuviera buscando estabilidad o acerc\u00e1ndose m\u00e1s a \u00e9l. Fue entonces cuando escuch\u00e9 el sonido inconfundible: un \u201cglup glup glup\u201d r\u00edtmico y h\u00famedo, el mismo que hacen las mujeres cuando chupan.<\/p>\n<p>Ese sonido me dej\u00f3 claro lo que estaba pasando: ella le estaba chupando el pene. La imagen mental que mi mente cre\u00f3 a partir de esos sonidos era tan v\u00edvida que casi pod\u00eda verla, inclinada sobre \u00e9l, entregada por completo a ese acto \u00edntimo. Cada \u201cglup\u201d resonaba en la habitaci\u00f3n, acompa\u00f1ado de sus suspiros entrecortados y los gemidos bajos de \u00e9l, que delataban lo mucho que lo estaba disfrutando. Aunque no pod\u00eda verlos directamente, los sonidos y la tensi\u00f3n en el aire me hac\u00edan sentir como si estuviera justo ah\u00ed, viviendo cada segundo de esa experiencia.<\/p>\n<p>En un instante, su voz rompi\u00f3 el silencio de la habitaci\u00f3n. Era \u00e9l, el hombre que estaba disfrutando de una felaci\u00f3n por parte de mi dulce y hermosa novia. Su tono era bajo pero cargado de placer, y sus palabras resonaron con claridad: \u201c\u00a1Qu\u00e9 rico que me la chupas!\u201d.<\/p>\n<p>Esa frase, tan directa y llena de satisfacci\u00f3n, dej\u00f3 en claro lo mucho que estaba disfrutando del momento. No era solo el tono de su voz, sino tambi\u00e9n la manera en que las palabras salieron de su boca, como si no pudiera contener la emoci\u00f3n que sent\u00eda. Para m\u00ed, escuchar eso fue una mezcla de excitaci\u00f3n y curiosidad. Saber que mi novia, esa chica dulce y hermosa que conoc\u00eda tan bien, estaba provocando esa reacci\u00f3n en otro hombre, despertaba en m\u00ed una sensaci\u00f3n intensa y contradictoria. Por un lado, me excitaba; por otro, me hac\u00eda reflexionar sobre lo que significaba todo aquello.<\/p>\n<p>El sonido de su voz, combinado con los gemidos bajos de Agustina y el ritmo constante de lo que estaba ocurriendo, creaba una atm\u00f3sfera cargada de deseo y complicidad. Era como si, en ese momento, todos estuvi\u00e9ramos conectados de alguna manera, cada uno experimentando el placer a su propia manera.<\/p>\n<p>La felaci\u00f3n que mi novia le estaba dando continu\u00f3, y en un momento, comenc\u00e9 a escuchar sonidos que indicaban que ella se estaba atragantando levemente. Eran peque\u00f1os ahogos entrecortados, mezclados con gemidos y el ritmo constante de lo que estaba ocurriendo. La curiosidad me pudo, as\u00ed que me asom\u00e9 con cuidado por debajo de la cama para ver qu\u00e9 estaba pasando.<\/p>\n<p>Lo que vi me dej\u00f3 sin aliento: \u00e9l ten\u00eda sus dos manos firmemente apoyadas sobre la cabeza de ella, como si la estuviera guiando o controlando el ritmo. Agustina, por su parte, ten\u00eda todo su pene metido en la boca, entregada por completo a ese acto. \u00c9l, con los ojos cerrados y la cabeza ligeramente inclinada hacia atr\u00e1s, parec\u00eda estar mirando al techo, completamente absorto en el placer que estaba sintiendo. Su expresi\u00f3n era una mezcla de \u00e9xtasis y concentraci\u00f3n, como si cada movimiento de ella lo llevara m\u00e1s y m\u00e1s lejos.<\/p>\n<p>Ver esa escena desde mi escondite fue abrumador. Por un lado, sent\u00ed una excitaci\u00f3n intensa al presenciar algo tan \u00edntimo y prohibido; por otro, me invadi\u00f3 una sensaci\u00f3n de asombro al ver a mi novia, tan dulce y hermosa, entregada de esa manera a otro hombre. Era como si, en ese momento, estuviera viendo una parte de ella que nunca antes hab\u00eda conocido, algo que despertaba en m\u00ed una mezcla de emociones contradictorias pero fascinantes.<\/p>\n<p>Finalmente, ellos se subieron a la cama, y desde mi posici\u00f3n escondido debajo de ella, solo pod\u00eda escuchar el sonido de sus besos apasionados. Los labios se encontraban con urgencia, y los suspiros entrecortados de ambos llenaban la habitaci\u00f3n. Poco despu\u00e9s, los gemidos de Agustina comenzaron a escucharse, suaves al principio, pero cada vez m\u00e1s intensos. Sin embargo, not\u00e9 algo peculiar: la cama no se mov\u00eda. Eso me hizo pensar que \u00e9l deb\u00eda estar haci\u00e9ndole algo que no requer\u00eda movimiento, algo que la hac\u00eda gemir de placer sin necesidad de m\u00e1s.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando lo supe: \u00e9l le estaba chupando la concha. Mi suposici\u00f3n se confirm\u00f3 cuando, de repente, sus gemidos se hicieron m\u00e1s profundos y guturales, y empec\u00e9 a escuchar el sonido h\u00famedo y r\u00edtmico de su lengua explor\u00e1ndola. Era un sonido inconfundible, acompa\u00f1ado de los suspiros cada vez m\u00e1s intensos de ella, que delataban lo mucho que lo estaba disfrutando.<\/p>\n<p>Escuchar todo eso desde mi escondite fue una experiencia que me dej\u00f3 en un estado de tensi\u00f3n y fascinaci\u00f3n. Por un lado, sent\u00ed una excitaci\u00f3n intensa al imaginar la escena; por otro, me invadi\u00f3 una curiosidad insaciable por saber hasta d\u00f3nde llegar\u00edan. Era como si, en ese momento, estuviera siendo testigo de algo que desafiaba todo lo que conoc\u00eda sobre mi novia, algo que me hac\u00eda replantearme lo que significaba el deseo y la intimidad.<\/p>\n<p>Luego, la cama, esa misma que comparto con Agustina, comenz\u00f3 a moverse con un ritmo constante y en\u00e9rgico, avanzando y retrocediendo hasta golpear el respaldo contra la pared. Cada golpe resonaba en la habitaci\u00f3n, acompa\u00f1ado de un sonido met\u00e1lico o de madera que se repet\u00eda una y otra vez, marcando el ritmo de lo que estaba ocurriendo.<\/p>\n<p>En ese momento, los gemidos de Agustina se intensificaron. Eran sonidos profundos y guturales, como \u201cahhh, ahh, ahhh\u201d, que sal\u00edan de su boca con una fuerza que delataba el placer que estaba sintiendo. No hab\u00eda duda: \u00e9l la estaba penetrando. Cada gemido parec\u00eda sincronizarse con el movimiento de la cama, creando una especie de m\u00fasica cargada de deseo y entrega.<\/p>\n<p>Mi novia estaba disfrutando cada segundo de lo que estaba ocurriendo, y no dud\u00f3 en hac\u00e9rselo saber con sus palabras. Con una voz que parec\u00eda diferente, m\u00e1s sensual y entregada, repiti\u00f3 las mismas palabras que \u00e9l hab\u00eda usado antes: \u201c\u00a1Qu\u00e9 rico!\u201d. Su tono era m\u00e1s suave pero igual de intenso, como si estuviera completamente inmersa en el placer que \u00e9l le estaba provocando. Era como si esa voz no perteneciera a la Agustina que yo conoc\u00eda, sino a una versi\u00f3n m\u00e1s audaz y desinhibida de ella.<\/p>\n<p>\u00c9l, sin perder el ritmo, le pregunt\u00f3 con una mezcla de curiosidad y satisfacci\u00f3n: \u201c\u00bfTe gusta?\u201d. Y ella, sin vacilar, le respondi\u00f3 con un \u201cs\u00ed\u201d claro y sincero, casi como si estuviera afirmando algo que iba m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico. Esa respuesta, tan directa y cargada de emoci\u00f3n, dej\u00f3 en claro lo mucho que estaba disfrutando del momento.<\/p>\n<p>Luego, \u00e9l le pidi\u00f3 que se pusiera en cuatro patas sobre la cama, y ella, sin dudarlo, obedeci\u00f3. Inmediatamente, el sonido de la cama movi\u00e9ndose se intensific\u00f3, volvi\u00e9ndose m\u00e1s r\u00e1pido y en\u00e9rgico, como si el ritmo hubiera cambiado por completo. Cada golpe contra el respaldo de la cama resonaba con m\u00e1s fuerza, acompa\u00f1ado de los gemidos de Agustina, que ahora eran m\u00e1s profundos y urgentes.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s, con una voz que sonaba diferente, m\u00e1s audaz y llena de deseo, ella le dijo: \u201cM\u00e1s fuerte, papi\u201d. Esas palabras, cargadas de una intensidad que nunca antes le hab\u00eda escuchado, hicieron que \u00e9l acelerara a\u00fan m\u00e1s, siguiendo sus instrucciones al pie de la letra. Entre jadeos, \u00e9l le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfAs\u00ed est\u00e1 bien?\u201d, y ella, con la voz entrecortada y casi sin aliento, le respondi\u00f3: \u201cS\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>La faena sexual entre ellos continu\u00f3 un rato m\u00e1s, llena de gemidos, movimientos en\u00e9rgicos y un ritmo que parec\u00eda no detenerse. Sin embargo, todo lleg\u00f3 a su cl\u00edmax cuando \u00e9l le pidi\u00f3 que se bajara de la cama, dici\u00e9ndole que iba a acabar. Ella, obediente y entregada, se arrodill\u00f3 nuevamente frente a \u00e9l, en una posici\u00f3n que parec\u00eda natural despu\u00e9s de todo lo que hab\u00edan compartido.<\/p>\n<p>\u00c9l, con desesperaci\u00f3n, comenz\u00f3 a masturbarse frente a ella, mir\u00e1ndola fijamente mientras lo hac\u00eda. Su respiraci\u00f3n era agitada, y sus gemidos, cada vez m\u00e1s fuertes, delataban lo cerca que estaba del orgasmo. En un momento de tensi\u00f3n, le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfD\u00f3nde quieres que te lo d\u00e9?\u201d. Ella, con una voz suave pero decidida, respondi\u00f3: \u201cEn las tetas\u201d.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando \u00e9l, con unos gemidos profundos y guturales, lleg\u00f3 al cl\u00edmax y eyacul\u00f3 sobre sus senos. El sonido de su respiraci\u00f3n agitada y las \u00faltimas palabras entrecortadas de ambos marcaron el final de ese momento \u00edntimo.<\/p>\n<p>Ver esa escena final desde mi escondite fue una experiencia que me dej\u00f3 con una mezcla de emociones intensas. Por un lado, sent\u00ed una excitaci\u00f3n abrumadora al presenciar algo tan \u00edntimo y prohibido; por otro, me invadi\u00f3 una sensaci\u00f3n de asombro al ver a mi novia, tan dulce y hermosa, recibiendo de esa manera a otro hombre.<\/p>\n<p>Era como si, en ese momento, estuviera viendo una faceta de ella que nunca antes hab\u00eda conocido, algo que despertaba en m\u00ed una curiosidad insaciable y una fascinaci\u00f3n que no pod\u00eda ignorar. La imagen de \u00e9l acabando sobre sus senos, mientras ella permanec\u00eda arrodillada, se qued\u00f3 grabada en mi mente, creando una mezcla de placer y conflicto que no sab\u00eda c\u00f3mo procesar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo lo ocurrido, ellos se limpiaron y se vistieron de nuevo, como si estuvieran volviendo a la normalidad despu\u00e9s de un momento tan intenso. La habitaci\u00f3n, que minutos antes hab\u00eda estado llena de sonidos y movimientos apasionados, ahora estaba en silencio, solo interrumpido por sus murmullos y suspiros relajados.<\/p>\n<p>Luego, tal como lo hab\u00edamos acordado, \u00e9l la llev\u00f3 a \u201dsu\u201d departamento, el de \u00e9l, para que yo pudiera salir de debajo de la cama sin ser visto. Escuch\u00e9 c\u00f3mo la puerta se cerraba tras ellos, y supe que era mi momento. Con cuidado, me deslic\u00e9 de debajo de la cama, sintiendo c\u00f3mo mis m\u00fasculos se relajaban despu\u00e9s de tanto tiempo en esa posici\u00f3n inc\u00f3moda. Me asegur\u00e9 de que todo estuviera en su lugar, como si nunca hubiera estado all\u00ed, y sal\u00ed del departamento en silencio.<\/p>\n<p>Al caminar por el pasillo del edificio, sent\u00ed una mezcla de emociones que no pod\u00eda ignorar. Por un lado, estaba la excitaci\u00f3n y la curiosidad que hab\u00eda experimentado al presenciar todo aquello; por otro, una sensaci\u00f3n de asombro al darme cuenta de que mi novia hab\u00eda compartido algo tan \u00edntimo con otro hombre. Era como si, en ese momento, estuviera procesando algo que iba m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico, algo que desafiaba todo lo que cre\u00eda saber sobre nuestra relaci\u00f3n y sobre ella.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_58228\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"58228\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Luego, poco a poco, empezaron a quitarse la ropa. Vi c\u00f3mo las prendas ca\u00edan al suelo cerca de m\u00ed, aunque no me detuve a distinguir qu\u00e9 era cada una. Lo importante era la sensaci\u00f3n de que estaban derribando barreras, acerc\u00e1ndose m\u00e1s el uno al otro. La combinaci\u00f3n de lo que ve\u00eda y lo que escuchaba \u2014los besos, la ropa cayendo<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_58228\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"58228\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":12661,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-58228","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":2757,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12661"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58228"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58228\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58230,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58228\/revisions\/58230"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}