{"id":58455,"date":"2025-03-23T00:31:21","date_gmt":"2025-03-22T23:31:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=58455"},"modified":"2025-03-22T19:02:04","modified_gmt":"2025-03-22T18:02:04","slug":"1259-un-culito-de-ensueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/1259-un-culito-de-ensueno\/","title":{"rendered":"Un culito de ensue\u00f1o"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"58455\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">40<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llegu\u00e9 a esa casa un mes despu\u00e9s de la sentencia definitiva de mi divorcio, cuando empezaba a terminar la temporada cicl\u00f3nica y el oto\u00f1o del Caribe era una larga sucesi\u00f3n de chaparrones y soles que fre\u00edan al vapor las calles, los techos herrumbrados y las ganas de vivir. Lo que pude sacar de la casa con la que se qued\u00f3 Milena fueron mis libros, dos paquetes de cd, un mont\u00f3n de proyectos, varias cajas de bocetos, mis ropas, mis pinturas, algunas herramientas y mi vieja lexicon 80, la m\u00e1quina de escribir que compr\u00e9 en una casa de empe\u00f1o de Villa Mella un s\u00e1bado por la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Milena se qued\u00f3 con el auto, con la mitad de mis sueldos hasta que Laura y Pedrito crecieran lo suficiente como para trabajar, con la computadora y con mi vida. Fueron meses terribles, incluso hasta ahora me pregunto c\u00f3mo no me despidieron del peri\u00f3dico. Tal vez mi jefe de ese entonces, \u201cEl Cerdo\u201d Mart\u00ednez, ten\u00eda algo de humano en el fondo. Nunca lo sabr\u00e9.<\/p>\n<p>El departamentito en realidad no era tan peque\u00f1o, pero en esos d\u00edas yo extra\u00f1aba tanto mi mundo que me parec\u00eda un sucucho. Era un dormitorio de cuatro por tres, con un ba\u00f1o y una cocinita que daba a un peque\u00f1o balc\u00f3n, en la segunda planta de una casa enorme, llena de cuartuchos alquilados por parejas j\u00f3venes, familias venidas del interior y algunas chicas de la noche a las que, por supuesto, de d\u00eda era dif\u00edcil que se las viera.<\/p>\n<p>Mientras por mi mente desfilan estos recuerdos, Yomairis duerme a mi lado. La carne morena y tensa de sus senos firmes, como la piel de una pantera, su sexo ahora depilado y la expresi\u00f3n inocente de su rostro dormido, como de ni\u00f1a en estado de gracia, me enternecen tanto que quisiera com\u00e9rmela, ha cumplido veintitr\u00e9s a\u00f1os, la misma edad que yo cumpl\u00ed hace veinte. En noches como esta me hundo en Yomairis como quien se deja caer en un remanso.<\/p>\n<p>Mi incre\u00edble historia comenz\u00f3 en esos d\u00edas cuando, por obra del azar que seg\u00fan Borges es inescrutable, un tipo apareci\u00f3 por el peri\u00f3dico para ofrecerme la \u201cchiripa\u201d (trabajo casual) de que le corrigiera un manuscrito. Si bien es cierto que en esos d\u00edas necesitaba m\u00e1s que nunca de una entradita extra, tambi\u00e9n es verdad que mi mente no estaba del todo despejada como para leer y corregir un manuscrito, de manera que puse dos excusas: necesitaba hojear el material para ver si estaba escrito m\u00ednimamente en cristiano, y la otra, no ten\u00eda computadora y en mi casa los apagones estaban a la orden del d\u00eda, aunque de noche casi siempre hab\u00eda luz, que era el tiempo del que dispon\u00eda para trabajar.<\/p>\n<p>Al tipo no parecieron importarle mis excusas, me pregunt\u00f3 entonces cu\u00e1nto tiempo me llevar\u00eda. Dos semanas a m\u00e1s tardar, dije, y puse un precio que inclu\u00eda dos quincenas de mi sueldo, con la esperanza de que el candidato huyera despavorido, pero no. Como est\u00e1 escrito que en mi vida jam\u00e1s sucede lo que espero que suceda, el tipo dijo que s\u00ed con la cabeza.<\/p>\n<p>\u2013La mitad por adelantado \u2013exig\u00ed con cara de piedra. Era mi \u00faltima movida.<\/p>\n<p>El sujeto meti\u00f3 la mano en el bolsillo del saco, vi salir de ah\u00ed una billetera negra con bordes dorados, sac\u00f3 de entre una pila de d\u00f3lares, euros y dem\u00e1s los billetes que correspond\u00edan a mis emolumentos, los dej\u00f3 caer sobre la palma de mi mano izquierda y se fue con una indiferencia parecida al desprecio. Esa noche me sent\u00e9 en el balconcito y mientras una bachata lacrim\u00f3gena me acariciaba las trompas de Eustaquio comenc\u00e9 a leer y a marcar con bol\u00edgrafo rojo todo cuanto se pareciera a error de ortograf\u00eda o de estilo.<\/p>\n<p>Me entr\u00f3 un poco de sue\u00f1o a la d\u00e9cima p\u00e1gina, de manera que me fui a dormir para so\u00f1ar, por en\u00e9sima vez, con Milena, con los chicos, con una casa con patio donde \u00e9ramos felices y me despert\u00e9 transpirado y con los pulmones sin aire. Eran las cuatro de la ma\u00f1ana y no hab\u00eda luz, los mosquitos estaban a punto de volverme loco. Me hubiera gustado fumar en ese momento, pero hab\u00eda dejado el h\u00e1bito hac\u00eda muchos a\u00f1os. Me sent\u00e9 en el balconcito a ver la calle oscura hasta que el sue\u00f1o me gan\u00f3 de nuevo. A las siete me despert\u00f3 la lluvia.<\/p>\n<p>Decid\u00ed que tomar\u00eda caf\u00e9 en mi trabajo y, como en mis a\u00f1os mozos, cargu\u00e9 en una mochila mis discos, mi auricular, el manuscrito y calcul\u00e9 cu\u00e1nto tendr\u00eda que correr hasta llegar al colmado, desde donde podr\u00eda montarme en una de las chatarras que me dejar\u00edan cerca del peri\u00f3dico. Me promet\u00ed por en\u00e9sima vez que me comprar\u00eda un paraguas cuando cobrara y entonces, como en un ramalazo, record\u00e9 que en alg\u00fan lugar de mi mochila estaban los billetes que me hab\u00eda dado el escritor aquel. Ese detalle me hizo olvidar de la lluvia y, cuando me dispon\u00eda a cruzar la calle, una vocecita me habl\u00f3 desde atr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2013Saludo, se\u00f1or, \u00bfusted es el vecino nuevo?<\/p>\n<p>Me di vuelta y me encontr\u00e9 con una morenita no muy alta, tendr\u00eda poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os, usaba el pelo suelto, ten\u00eda ojos enormes y labios carnosos, llevaba puesta una falda negra y una blusa color crema, mocasines negros y una mochila de tela de avi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013Ah, s\u00ed, mucho gusto, me llamo Leandro, Leandro B\u00e1ez.<\/p>\n<p>\u2013Yo soy Yomairis, vivo en la tercera, arriba, ya usted sabe\u2026<\/p>\n<p>\u2013Oh, muchas gracias\u2026<\/p>\n<p>La chica hizo una se\u00f1a y uno de los desvencijados autos de transporte p\u00fablico se arrim\u00f3 al borde de la calle y nos montamos en el asiento de adelante. La sent\u00ed apretada contra mi cuerpo en ese espacio insuficiente y me pareci\u00f3 que sobre mi soledad se dejaban caer pesad\u00edsimas monta\u00f1as de arena.<\/p>\n<p>Fue un d\u00eda gris y tedioso, redact\u00e9 montones de noticias vac\u00edas sobre actividades de los bur\u00f3cratas municipales y edit\u00e9 una p\u00e1gina con notas de cine. Eran las seis de la tarde cuando regres\u00e9 al departamento. Por la vecina de enfrente de la que ya no era mi casa supe que Laura y Pedrito estaban bien, y me pareci\u00f3 una eternidad el tiempo que faltaba hasta el domingo. En el colmado compr\u00e9 queso y galletas, una latita de cerveza, papas y dulce de cajuil. Apenas comenc\u00e9 a subir la escalerita circular hasta mi nuevo refugio not\u00e9 que alguien descend\u00eda.<\/p>\n<p>Era de noche y no hab\u00eda luz, pero por el reflejo de los focos de los autos y de las motocicletas de la calle distingu\u00ed dos piernas preciosas, como si hubieran sido torneadas a mano, enfundadas en un pantal\u00f3n blanco. Me qued\u00e9 esperando a que terminara de bajar y la oscuridad disimul\u00f3 mi expresi\u00f3n de ni\u00f1o en falta cuando vi que era mi vecinita con la que hab\u00eda compartido el viaje en la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u2013Vecino, \u00bfc\u00f3mo le ha ido?<\/p>\n<p>\u2013Bien, gracias.<\/p>\n<p>Solo entonces not\u00e9 que, adem\u00e1s, la vecinita ten\u00eda una figura preciosa, llena de curvas proporcionadas a la perfecci\u00f3n, no le faltaba ni le sobraba nada en absoluto, y caminaba con una sensualidad tan natural, como si danzara.<\/p>\n<p>Esa noche trabaj\u00e9 en el manuscrito hasta las tres de la ma\u00f1ana, si consegu\u00eda mantener ese ritmo podr\u00eda terminar antes de una semana, me dije y esa idea me entusiasm\u00f3. A esa hora de la madrugada me asom\u00e9 al balconcito a tomar mi cerveza y me fui a dormir.<\/p>\n<p>El primer fin de semana con los chicos fue un poco dif\u00edcil, pero creo que consegu\u00ed superar la prueba. El lunes fue un d\u00eda soleado y aunque tuve mucho trabajo me sent\u00ed algo mejor, esto de divorciarse no es tan infernal como me parec\u00eda al principio, comenzaba a recuperar ciertos gustitos que hab\u00eda perdido, no preocuparme por la limpieza o por la suciedad, que ven\u00eda a ser lo mismo, no preocuparme por mi ropa, a no ser la que me iba a poner, no preocuparme por la comida ni sus nutrientes ni su contenido cal\u00f3rico ni el colesterol, de hecho me era m\u00e1s f\u00e1cil no comer sino hasta que tuviera hambre, cosa que siempre suced\u00eda en mi trabajo.<\/p>\n<p>De todos modos, descubr\u00ed tambi\u00e9n que mi taca\u00f1er\u00eda continuaba intacta, al punto de que no gast\u00e9 casi nada del adelanto que me dio el escritor. El viernes en la tarde, poco antes de salir de mi trabajo, do\u00f1a Agustina, la madre de Milena, mi ex suegra, me llam\u00f3 para decirme que ella y su hija, o sea mi ex esposa, quer\u00edan llevarse a los chicos a un fin de semana todo incluido que era uno de los chiches, o sea lo que m\u00e1s le encantaba hacer a Milena con mi dinero.<\/p>\n<p>Mi mente elucubr\u00f3 cosas a toda velocidad, pens\u00e9 en negarme porque el fin de semana con los chicos era un derecho, acaso el \u00fanico, que me hab\u00eda sido otorgado por la jodida y maldita justicia que me hab\u00eda despojado de mi casa, de mi auto, de mi computadora, de mi\u2026 ya nada de eso entraba en la categor\u00eda de m\u00ed, nada de eso era m\u00edo, pens\u00e9 en exigir que fuera la propia Milena quien me lo pidiera, pens\u00e9 en exigir una negociaci\u00f3n, que se llevaran a los chicos a cambio de\u2026 \u00bfde qu\u00e9?<\/p>\n<p>Termin\u00e9 de descubrir en ese momento, con verdadero terror, que no hab\u00eda nada de Milena que me interesara, que por primera vez este pedacito de mundo que ten\u00eda para m\u00ed, aun alquilado, me parec\u00eda mucho m\u00e1s m\u00edo que todo cuanto hab\u00eda podido construir a su lado. Ese descubrimiento me inflam\u00f3 el pecho de una extra\u00f1a sensaci\u00f3n, no era alegr\u00eda, era una especie de exaltaci\u00f3n que por primera vez en mucho tiempo reemplazaba a la autoconmiseraci\u00f3n con que me hab\u00eda estado viendo a m\u00ed mismo en los \u00faltimos meses, en los \u00faltimos a\u00f1os, para sorpresa de do\u00f1a Agustina respond\u00ed que s\u00ed, que bueno y cort\u00e9 la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entregu\u00e9 mis p\u00e1ginas y sal\u00ed a la calle, camin\u00e9 bajo la lluvia sin molestarme por nada que no fuera disfrutar de m\u00ed mismo, de todo cuanto hac\u00eda, de no tener que preocuparme porque al llegar a casa se mojar\u00eda el piso o porque mi ropa pudiera arruinarse o porque podr\u00eda pescarme una gripe. Esa noche fui al malec\u00f3n, com\u00ed pizza y tom\u00e9 cerveza en un bar y despu\u00e9s volv\u00ed a casa en taxi y hasta me di el lujo de no aceptar el servicio de una mulata de pechos prominentes y boca sensual que me ofreci\u00f3 compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Despert\u00e9 despu\u00e9s del mediod\u00eda del s\u00e1bado y lav\u00e9 un par de camisas, dos camisetas, mis calzoncillos y mis medias, y decid\u00ed tenderlos en la terraza. Cuando, para mi contrariedad, vi que casi todos los alambres estaban ocupados, me encontr\u00e9 a la vecinita, no recordaba su nombre, pero la salud\u00e9 con toda cortes\u00eda mientras pensaba poner mi ropa a secarse sobre la oxidada baranda.<\/p>\n<p>\u2013No se apure, yo le hago un lugarcito, dijo ella mientras amontonaba en el alambre algunas prendas casi secas. Sobre la tuber\u00eda de uno de los tanques se terminaba de secar un par de conjuntos interiores, una tanga roja con encajes negros en los bordes y una verde con voladitos amarillos. Pens\u00e9 en ese momento c\u00f3mo podr\u00eda caber un cuerpo, o la parte m\u00e1s apetecible de ese cuerpo, en ese peque\u00f1o trocito de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Ella se agach\u00f3 en ese momento a recoger una blusa que se hab\u00eda ca\u00eddo y tem\u00eda que su ajustado short se reventara mientras alcanc\u00e9 a ver que llevaba una tanguita negra sobre cuyo borde se dibujaba el nacimiento de dos gl\u00fateos carnosos, como de \u00e9bano barnizado. Ahora est\u00e1n aqu\u00ed, al alcance de mi mano, los tanteo y despu\u00e9s me pellizco para comprobar que la que duerme es Yomairis, y que yo estoy completamente despierto.<\/p>\n<p>En aquel momento alguien la llam\u00f3 por su nombre y al darme vuelta vi a una mujer mayor, que me llevar\u00eda unos cuantos a\u00f1os y que seguramente ser\u00eda su madre. La mujer me salud\u00f3 y volvi\u00f3 a bajar.<\/p>\n<p>\u2013Si necesita algo\u2026 lo que sea, ya usted sabe \u2013dijo Yomairis y se fue detr\u00e1s de su madre.<\/p>\n<p>Trabaj\u00e9 en el manuscrito hasta llegar a un punto en que mi cabeza ya se hab\u00eda saturado. Pens\u00e9 en visitar a alguno de mis amigos, pero me acobardaba la idea de que, en todos los casos, tendr\u00eda que dar demasiadas explicaciones sobre mi divorcio, o en todos los casos terminar\u00edamos hablando de Milena, o eran mis pocas ganas de salir. En ese momento tocaron a la puerta.<\/p>\n<p>Me encontr\u00e9 con la mam\u00e1 de mi vecinita, sonriente, que me tra\u00eda un taz\u00f3n de arroz con leche espolvoreado con canela, ese aroma que me tra\u00eda recuerdos de mi infancia campesina me emocion\u00f3 un poco, se lo agradec\u00ed pero la mujer apenas me escuch\u00f3, dio la vuelta y me dijo que el devolviera el taz\u00f3n cuando pudiera. Por la ventana entraban rumores de bachatas de amargue. Comenc\u00e9 a ordenar mis cosas, finalmente baj\u00e9 hasta el colmad\u00f3n y compr\u00e9 una escoba, un suape, detergente para pisos con aroma de pino, dos botellas de cerveza y una bolsa de hielo con la que improvisar\u00eda una neverita.<\/p>\n<p>Cuando el cubil estaba arreglado como a m\u00ed me parec\u00eda que debiera estar me sent\u00e9 en la cama a contemplar mi obra, proyect\u00e9 una biblioteca en la pared detr\u00e1s de la cabecera, comprar\u00eda un radiograbador, me entusiasm\u00e9 como un ni\u00f1o con un juguete nuevo con todo lo que me quedaba por hacer. Ya de noche sub\u00ed a la terracita a buscar mi ropa y, como solamente puede suceder en los sue\u00f1os, o en las mejores fantas\u00edas de un cuarent\u00f3n reci\u00e9n divorciado, mi vecinita estaba all\u00ed, en los mismos menesteres que yo.<\/p>\n<p>Nos saludamos mientras ella cargaba sus prendas en una canasta de pl\u00e1stico. Era la primera vez que ve\u00eda desde esa terraza el paisaje de la ciudad lejana, hacia el sur, la luna estaba en cuarto creciente y una que otra nube pasajera la ocultaban por momentos. Respir\u00e9 hondo el aire fresco del oto\u00f1o y despu\u00e9s cargu\u00e9 sobre mis hombros los pantalones y las camisas completamente secos.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfPuedo preguntarte una cosa? \u2013dije con un poco de corte.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, d\u00edgame don.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfTu mam\u00e1 me prestar\u00e1 la plancha por un rato?<\/p>\n<p>\u2013Oh, por supuesto, no se apure, yo se la alcanzo orita.<\/p>\n<p>Antes de cinco minutos la tuve en mi puerta. Lament\u00e9 no tener un refresco o algo as\u00ed para invitarla, pero mientras pensaba en eso ella simplemente se fue, y mientras la vi caminar los pocos pasos hacia su puerta, volv\u00ed a notar que ten\u00eda unas caderas de ensue\u00f1o. Finalmente planch\u00e9 un pantal\u00f3n y una camisa y, fatigado por la desacostumbrada fajina, apenas me tom\u00e9 una cerveza y me dorm\u00ed de un tir\u00f3n hasta el d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Lo primero que not\u00e9 al despertar fue que no hab\u00eda devuelto la plancha, que la hab\u00eda dejado sobre las camisas arrugadas y entonces me vest\u00ed todo lo decentemente que pude, me lav\u00e9 los dientes y, cuando la tom\u00e9 y quise acomodar la ropa descubr\u00ed que, horror, una de las tangas diminutas de Yomairis se hab\u00eda \u201ctraspapelado\u201d entre mis camisetas. Era un triangulito rojo, un hilo dental diminuto en cuya peque\u00f1ez cab\u00edan todas las fantas\u00edas. Llam\u00e9 discretamente a la puerta y me recibi\u00f3 una Yomairis de ojos lega\u00f1osos, enfundada en una larga camiseta de algod\u00f3n con un retrato de Taz Mania que le quedaba muy gracioso.<\/p>\n<p>\u2013Perd\u00f3n, \u00bftu mam\u00e1 est\u00e1?<\/p>\n<p>\u2013No. Ella se va a misa tempranito.<\/p>\n<p>\u2013Bien, esp\u00e9rame por favor, voy a traerte la plancha.<\/p>\n<p>Asinti\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n<p>Cuando le pas\u00e9 la plancha y la tanguita hecha un rollito ella pareci\u00f3 despertarse y, lejos de sentirse avergonzada o cohibida, simplemente se ech\u00f3 a re\u00edr y me cerr\u00f3 la puerta en las narices.<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana trabaj\u00e9 un rato con el manuscrito y, cerca del mediod\u00eda, sal\u00ed a comprar algo de comer. A unas cuadras de la casa, en una esquina, consegu\u00ed cerdo asado, compr\u00e9 tomates y lechuga en un supermercadito y le agregu\u00e9 unos panes baguette, refresco de naranja y algunos dulces. Prepar\u00e9 una ensalada y, siguiendo una s\u00fabita inspiraci\u00f3n, recobr\u00e9 el taz\u00f3n en que me hab\u00edan convidado el arroz con leche y decid\u00ed invitar a mis vecinas con una porci\u00f3n de carne y ensalada. Fue una buena idea seg\u00fan pude comprobar despu\u00e9s, porque les encant\u00f3.<\/p>\n<p>Con el est\u00f3mago lleno me tir\u00e9 a dormir una inusual siesta y despert\u00e9 a las cuatro de la tarde mientras los truenos y rel\u00e1mpagos parec\u00edan a punto de derrumbar el mundo. A la tardecita Yomairis me convid\u00f3 caf\u00e9. Ten\u00eda puesta una faldita estampada que le tapaba las rodillas y una blusita negra, se hab\u00eda lavado el pelo y ol\u00eda a jazmines, a menta, a ensue\u00f1o. Esa noche so\u00f1\u00e9 con ella y me sorprend\u00ed al d\u00eda siguiente cuando descubr\u00ed que no hab\u00eda pensado en Milena durante todo el fin de semana. No vi a Yomairis el lunes ni el martes. El mi\u00e9rcoles, al volver de mi trabajo, me cruc\u00e9 con ella en la escalera.<\/p>\n<p>Esa noche yo ten\u00eda toda la intenci\u00f3n de terminar con el manuscrito, hasta compr\u00e9 una l\u00e1mpara de bater\u00eda autorrecargable por si se iba la luz. Trabaj\u00e9 hasta las tres de la ma\u00f1ana y, vencido por el sue\u00f1o, me ech\u00e9 a dormir y despert\u00e9 cerca de las nueve. Me vest\u00ed a la carrera, sal\u00ed sin afeitarme y pr\u00e1cticamente me llev\u00e9 por delante a Yomairis, que evidentemente tambi\u00e9n se hab\u00eda dormido. Llevaba puesta una faldita azul, una casaca roja y una camperita de la misma tela de la falda que le sentaba preciosa, estaba tan linda que me hizo olvidar del contratiempo. Vi el celular en su cintura y le ped\u00ed que llamara un taxi.<\/p>\n<p>\u2013Vamos, yo invito \u2013dije.<\/p>\n<p>\u2013Ay, no sabe cu\u00e1nto se lo agradezco \u2013dijo y se tom\u00f3 de mi brazo.<\/p>\n<p>Un Honda negro nos recogi\u00f3 en menos de cinco minutos. Fue un d\u00eda arduo para m\u00ed. Termin\u00e9 de corregir el manuscrito en el horario de almuerzo, edit\u00e9 mis p\u00e1ginas y adelant\u00e9 material para, al d\u00eda siguiente, llegar un poco m\u00e1s tarde. Quer\u00eda ir al oculista y renovar mis lentes y deb\u00eda visitar a un amigo de un compa\u00f1ero de trabajo que ten\u00eda en venta una computadora usada. En medio de todos estos asuntos pendientes sal\u00ed rumbo a la casa y solo entonces record\u00e9 que no hab\u00eda llamado al escritor para avisarle que el manuscrito estaba terminado. El hombre me pidi\u00f3 que por favor lo esperara en el peri\u00f3dico y lleg\u00f3 antes de media hora, me pag\u00f3 religiosamente y se fue.<\/p>\n<p>Los hechos se precipitaron esa noche. La madre de Yomairis, que en verdad era su t\u00eda, se cay\u00f3 de la escalera y se fractur\u00f3 el tobillo, justo cuando yo llegaba al edificio. Con la muchacha asustada la cargamos en el mismo taxi de la ma\u00f1ana y la llevamos a una cl\u00ednica donde la enyesaron, la sedaron y la enviaron de vuelta a su casa, con orden estricta de reposo. Entre la muchacha y yo la ayudamos a subir la escalera y pr\u00e1cticamente la cargu\u00e9 en brazos para llevarla a su habitaci\u00f3n. En pocos segundos se qued\u00f3 dormida.<\/p>\n<p>\u2013Ay, mi don, yo\u2026 no s\u00e9 c\u00f3mo agradecerle, le juro\u2026<\/p>\n<p>\u2013Muchacha, no te preocupes, mira, te voy a pedir una sola cosita \u2013dije viendo en mi reloj que ya eran casi las dos de la madrugada.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, d\u00edgame\u2026<\/p>\n<p>\u2013Despi\u00e9rtame antes de las siete y media, por favor\u2026 \u00bfpuede ser?<\/p>\n<p>\u2013Oh, s\u00ed claro\u2026<\/p>\n<p>Esa noche so\u00f1\u00e9 otra vez con Yomairis, la ve\u00eda subir y bajar escaleras que se bifurcaban como los jardines de los cuentos de Borges.<\/p>\n<p>Eran las seis de la ma\u00f1ana cuando, sudoroso en medio de un apag\u00f3n, me despert\u00f3 el rumor apagado de un llanto. Salt\u00e9 de la cama y manote\u00e9 una bermuda, me puse una camisa y, descalzo, sub\u00ed la escalera toqu\u00e9 la puerta del departamentito de Yomairis.<\/p>\n<p>La muchacha estaba despierta, ten\u00eda puesta la camiseta de Taz Mania.<\/p>\n<p>\u2013Mami est\u00e1 un poco dolorida \u2013dijo.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfNo le diste un calmante?<\/p>\n<p>\u2013Yo\u2026 iba a comprarlo hoy pero\u2026<\/p>\n<p>\u2013Dime qu\u00e9 calmante es\u2026<\/p>\n<p>\u2013No\u2026 no se apure yo\u2026<\/p>\n<p>\u2013Yomairis \u2013dije contrariado\u2013 si no tienes dinero no te preocupes, dame la receta, despu\u00e9s lo resolvemos, pero no puedes dejar as\u00ed a tu t\u00eda, mira \u00bftienes tu celular?<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013Pide un taxi y vamos a buscar una farmacia.<\/p>\n<p>La escuch\u00e9 discutir con su t\u00eda y estuve a punto de intervenir, pero finalmente apareci\u00f3, cambiada, se hab\u00eda puesto pantalones y zapatos, un su\u00e9ter y trajo el celular.<\/p>\n<p>Llegamos a una farmacia en la avenida Charles de Gaulle y compramos dos cajas del medicamento. Le agregamos un t\u00e9 de jengibre y porciones de arepa que vend\u00eda una morena en una parada de autobuses de transporte p\u00fablico. La mujer, cuyo nombre conoc\u00ed en ese momento, se llamaba Dumelia, se tom\u00f3 dos comprimidos y volvi\u00f3 a dormirse.<\/p>\n<p>Baj\u00e9 a mi casa y me di una ducha helada, camin\u00e9 mojado, envuelto en una toalla y me dej\u00e9 caer sobre la cama. Supongo que en alg\u00fan momento me qued\u00e9 dormido porque despert\u00e9 sin la toalla, con una erecci\u00f3n de como cuando ten\u00eda veinte a\u00f1os. En ese momento tocaron a la puerta.<\/p>\n<p>\u2013Soy yo, le traje caf\u00e9.<\/p>\n<p>\u2013Un momentito.<\/p>\n<p>Me puse un pantal\u00f3n arrugado y abr\u00ed.<\/p>\n<p>La cara de Yomairis denotaba preocupaci\u00f3n y angustia.<\/p>\n<p>\u2013Pasa, tengo que hablar contigo.<\/p>\n<p>Obedeci\u00f3 como una ni\u00f1a. Eso me conmovi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013Cu\u00e9ntame \u2013orden\u00e9 casi.<\/p>\n<p>\u2013No\u2026 yo\u2026 no s\u00e9 si\u2026<\/p>\n<p>\u2013Mira, vayamos al grano, tu t\u00eda necesita dinero \u00bfverdad?<\/p>\n<p>\u2013Bueno, s\u00ed\u2026 es que\u2026 en estos d\u00edas tiene que llegarnos un env\u00edo de mi hermano que vive en Nueva York, t\u00eda gast\u00f3 el dinero que nos quedaba porque mi hermano nunca pasa de esta fecha, pero ya van dos d\u00edas y no logro comunicarme con \u00e9l, mire, no es un problema tan grave, porque mi padre tambi\u00e9n me manda una remesa, pero yo no quiero molestarlo ahora.<\/p>\n<p>\u2013Est\u00e1 bien, no te preocupes, mira, toma esto, dije y le pas\u00e9 dos billetes de mil pesos. No te preocupes por\u2026<\/p>\n<p>\u2013Ay, no, es mucho dinero, usted ya hizo mucho por nosotras no\u2026<\/p>\n<p>\u2013Mira, ni\u00f1a, d\u00e9jate de vainas, t\u00fa me lo devuelves cuando llegue esa remesa de tu hermano, o me lo devuelves de a poco\u2026 vete \u2013dije y la saqu\u00e9 del departamento casi a empujones.<\/p>\n<p>Esa noche Yomairis vino a verme.<\/p>\n<p>\u2013Mi t\u00eda le manda esto \u2013dijo y me entreg\u00f3 cuatro billetes de 500 pesos\u2013. La remesa de Jos\u00e9, de mi hermano, lleg\u00f3 esta tarde, yo\u2026 las dos le estamos muy agradecidas \u2013dijo y se me qued\u00f3 mirando.<\/p>\n<p>Sus ojos enormes se me antojaron transparentes pese a la oscuridad. No sab\u00eda qu\u00e9 decir, esa mirada me estaba embobando tanto que cerr\u00e9 los ojos, ella me bes\u00f3 en la mejilla y yo permanec\u00ed de pie, casi como una estatua, pens\u00e9 que se ir\u00eda pero no se fue, continu\u00f3 bes\u00e1ndome y entre el tercero o cuarto beso la tom\u00e9 en mis brazos y sent\u00ed su fragilidad, era como cargar una mu\u00f1eca de \u00e9bano, ol\u00eda a jab\u00f3n de s\u00e1ndalo, a maquillaje de colegiala, a roc\u00edo, a\u2026<\/p>\n<p>\u2013Ni\u00f1a, yo no quise\u2026<\/p>\n<p>Me volvi\u00f3 a besar con toda la fuerza de sus poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os y su respiraci\u00f3n entrecortada, sus pezones erguidos bajo la fin\u00edsima tela de su blusa, sus mejillas que parec\u00edan arder, el torbellino enloquecido en que mi mente comenz\u00f3 a girar a partir de ese momento, todo fue una suerte de vertiginoso conjuro en el que me dej\u00e9 caer y actu\u00e9 con la torpeza de un estudiante secundario, mis dedos intentaron desma\u00f1adamente descorrer el cierre de su falda, levantar su blusa, pero no acertaban con ninguno de sus prop\u00f3sitos, en medio de una excitaci\u00f3n exacerbada por tantos meses sin sexo, una muchachita que podr\u00eda ser mi hija me llev\u00f3 literalmente a la cama, se desnud\u00f3 ante mis ojos con una velocidad incre\u00edble y, antes de que pudiera reaccionar la tuve sobre mi cuerpo.<\/p>\n<p>Todo fue muy r\u00e1pido. La o\u00ed gemir mientras mi lengua buscaba sus pezones y la sent\u00ed cabalgarme con fuerza hasta que me sent\u00ed vac\u00edo. Ella dej\u00f3 de moverse y se recost\u00f3 sobre mi pecho.<\/p>\n<p>\u2013Gracias \u2013musit\u00e9 con la voz temblorosa, casi al borde del llanto.<\/p>\n<p>\u2013Tonto \u2013respondi\u00f3 ella sonriente y volvi\u00f3 a besarme. Salt\u00f3 de la cama despu\u00e9s y se visti\u00f3 con la velocidad del rayo.<\/p>\n<p>\u2013No puedo quedarme m\u00e1s tiempo, ma\u00f1ana hablamos \u2013susurr\u00f3 y desapareci\u00f3 como una visi\u00f3n.<\/p>\n<p>No la vi a la ma\u00f1ana siguiente ni me anim\u00e9 a aparecerme por el departamentito, ni siquiera con la excusa de saber sobre la salud de su t\u00eda. En esos d\u00edas hice algunos cambios en mi vida. Como si ese r\u00e1pido y fugaz coito hubiera sido una alucinaci\u00f3n que despert\u00f3 mis aletargadas ganas de vivir, compr\u00e9 la pc usada, que result\u00f3 buena, al menos ten\u00eda los programas que yo necesitaba, y el reproductor de m\u00fasica, m\u00e1s algunas aplicaciones de las que me habl\u00f3 el muchacho que me la vendi\u00f3 y que no llegu\u00e9 a comprender del todo. Renov\u00e9 la vajilla de mi cocina minimalista, me compr\u00e9 una neverita usada.<\/p>\n<p>No quise cambiar las s\u00e1banas para acostarme sobre el olor de Yomairis que me pareci\u00f3 que las impregnaba y anduve todos esos d\u00edas como un son\u00e1mbulo, incapaz de concentrarme en nada. Redactaba las noticias pero mi mente se ocupaba en reconstruir segundo por segundo el ef\u00edmero episodio\u2026 hasta que son\u00f3 el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfLeandro?<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed\u2026 \u00bfqui\u00e9n habla?<\/p>\n<p>\u2013Yomairis \u2013respondi\u00f3 ella y me pareci\u00f3 percibir un dejo de frustraci\u00f3n en su vocecita.<\/p>\n<p>\u2013Yo\u2026<\/p>\n<p>\u2013Mira, no tengo mucho tiempo, t\u00eda est\u00e1 mejor y es una suerte que no te hayas aparecido por el departamento, porque ella estaba como sospechando algo y\u2026 pero necesito que hablemos, \u00bfqu\u00e9 t\u00fa haces ma\u00f1ana?<\/p>\n<p>\u2013Tengo la tarde libre, hasta la noche.<\/p>\n<p>\u2013Mira, b\u00fascame a las seis de la tarde en La Estrella Dorada, en la Ciudad Vieja, como a las cinco, si no estoy ah\u00ed esp\u00e9rame \u00bfs\u00ed?<\/p>\n<p>\u2013Eh\u2026 est\u00e1 bien\u2026<\/p>\n<p>Es una locura, me repet\u00eda mientras bajaba del autob\u00fas en la Calle de las Guirnaldas en la Ciudad Vieja. En una farmacia compr\u00e9 goma de mascar y algunos dulces. Recorr\u00ed despacio las cinco cuadras que faltaban hasta llegar a La Estrella Dorada, una librer\u00eda para estudiantes y proveedur\u00eda para artesanos y pintores. En mis a\u00f1os juveniles no estaba abierta los s\u00e1bados en la tarde. Me puse unas gafas oscuras que encontr\u00e9 en una gaveta de mi escritorio, como si temiera que alguien pudiera reconocerme, estaba tan nervioso que record\u00e9 la \u00e9poca en que militaba en el grupo clandestino de la universidad hac\u00eda veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>Como si nuestros movimientos hubiesen estado sincronizados, al doblar la esquina de la calle Cervantes con Las Damas hacia la librer\u00eda, vi salir de ah\u00ed a Yomairis. Con toda naturalidad me dio un beso en la mejilla y caminamos hacia el parque municipal.<\/p>\n<p>Llevaba puesto un vestido negro de mangas largas con lunares blancos, sandalias negras y su infaltable mochila. Unas enormes gafas de sol colgaban de su escote. El celular estaba adherido a su brazo con una especie de brazalete. Una cuadra antes del parque apareci\u00f3 un taxi tur\u00edstico.<\/p>\n<p>\u2013Detenlo \u2013pidi\u00f3 ella.<\/p>\n<p>Antes de montarnos le pregunt\u00e9 ad\u00f3nde ir\u00edamos.<\/p>\n<p>\u2013Mi amor, vamos a una caba\u00f1a, \u00bfs\u00ed?<\/p>\n<p>Esta vez las cosas fueron distintas. Me tom\u00e9 el tiempo necesario para besarla con desesperaci\u00f3n, con la sensaci\u00f3n de que cada beso encerraba un sortilegio que me contagiaba la tersura de su carne joven. Cuando la hube besado lo suficiente me sent\u00e9 en el borde de la cama circular y levant\u00e9 su vestido para descubrir que llevaba puesta la tanguita roja que se hab\u00eda infiltrado entre mis camisas, la fui deslizando con suavidad mientras ella terminaba de quitarse el vestido, ese culito de ensue\u00f1o estaba ah\u00ed, junto a mi boca, pens\u00e9 en morderlo pero me contuve, en cambio me deleit\u00e9 con su sexo hirsuto y oloroso hasta sentir que una miel espesa comenzaba a cubrir los bordes.<\/p>\n<p>Como una manera de obligar cediendo, Yomairis se ech\u00f3 hacia adelante y quedamos tendidos sobre la cama, me ayud\u00f3 a desvestirme y, cuando estuvimos totalmente desnudos se mont\u00f3 sobre mi vientre y fue alternando en mi boca sus dos pezones erguidos y dulc\u00edsimos, gir\u00f3 despu\u00e9s y de nuevo me encontr\u00e9 con su sexo en mi boca, esta vez con el paisaje del perineo y de la cuevita menor ah\u00ed, a merced de mis dedos, cuando estaba entretenido con esa textura salobre y aterciopelada sent\u00ed un calor h\u00famedo y tibio en la punta del pene, aceler\u00e9 el ritmo de las estocadas de mi lengua, quise que fuera como un estilete explorando esa gruta cada vez m\u00e1s c\u00e1lida hasta que Yomairis se apret\u00f3 contra mi boca, su vientre se puso tenso y la o\u00ed gemir como si quisiera cantar y se dej\u00f3 caer a mi costado, transpirada y temblorosa.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Muchacho! \u2013exclam\u00f3 mientras me abrazaba y me acariciaba debajo del ombligo.<\/p>\n<p>Cuando hubo recuperado el aliento me bes\u00f3 los muslos, se asegur\u00f3 de que me pusiera perfectamente enhiesto y, con lent\u00edsima delicadeza me coloc\u00f3 un cond\u00f3n, despu\u00e9s se me mont\u00f3 encima y comenz\u00f3 a moverse despacito, con una angustiante y deliciosa lentitud, hasta que fue acelerando la cabalgata y esta vez el ritmo de sus senos carnosos al hamacarse me encabrit\u00f3 la sangre de tal manera que empec\u00e9 a moverme hacia arriba y me vaci\u00e9 en un orgasmo que no hab\u00eda tenido ni siquiera en mis mejores fantas\u00edas.<\/p>\n<p>Ella me abraz\u00f3 un momento y despu\u00e9s se dio vuelta y se acurruc\u00f3. La abrac\u00e9 de atr\u00e1s, con una mano aprision\u00e9 uno de sus senos y con la otra apret\u00e9 su cintura para que ese culito resping\u00f3n y redondito se estacionara en mi pubis. Su respiraci\u00f3n se hizo acompasada hasta que se qued\u00f3 dormida. Yo tambi\u00e9n me dorm\u00ed. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo estuvimos as\u00ed, me despert\u00e9 al sentir que ella contrajo su entradita trasera y aprision\u00f3 la punta de mi pene en reposo. Dio un largo suspiro y al despertar se dio vuelta y me estamp\u00f3 un beso.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfEst\u00e1s bien? \u2013pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>Asent\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY t\u00fa?<\/p>\n<p>\u2013Maravillosamente.<\/p>\n<p>Su celular son\u00f3 en ese momento.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfAl\u00f3? T\u00eda, estoy en camino, s\u00ed, no te preocupes, mira, viene mi transporte, nos vemos.<\/p>\n<p>\u2013Es de pesada \u2013exclam\u00f3 despu\u00e9s de guardar el celular.<\/p>\n<p>Salt\u00f3 de la cama y camin\u00f3 hacia la ducha. Sus movimientos eran felinos, \u00e1giles y seguros. Cuando abri\u00f3 la llave del agua me mir\u00f3 de frente. La luz roja del cuarto acentuaba las l\u00edneas de su cuerpo.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQuieres ayudarme?<\/p>\n<p>La segu\u00ed y nos dimos un ba\u00f1o. La ayud\u00e9 a secarse y eso pareci\u00f3 gustarle.<\/p>\n<p>\u2013Gracias, caballero, mira, ma\u00f1ana tengo casi el d\u00eda completo ocupado, pero no voy a dormir en casa porque ah\u00ed no habr\u00e1 nadie, t\u00eda se va a una misi\u00f3n con la iglesia y regresa el lunes en la tarde, \u00bfcomprendes? Pero puedo arreglar con mis amigas para terminar de estudiar, como\u2026 a las cuatro, eso nos dar\u00eda tiempo para estar juntos hasta las ocho de la noche m\u00e1s o menos, antes de las nueve yo tengo que estar en casa de abuela, en Villas Agr\u00edcolas. Tenemos que hablar\u2026 \u00bfverdad?<\/p>\n<p>Su expresi\u00f3n de ni\u00f1a p\u00edcara, de muchachita sorprendida en una travesura, me enterneci\u00f3 tanto que casi suelto una l\u00e1grima. La vi vestirse, mientras la ayudaba con el broche del brassier mi erecci\u00f3n regres\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013Mire, se\u00f1or \u2013dijo mientras me lo tocaba con el dedo \u00edndice\u2013 d\u00edgale a su amiguito que se porte bien, \u00bfoy\u00f3?<\/p>\n<p>Esa noche estaba tan feliz que casi olvido que a la ma\u00f1ana siguiente me esperaban Laura y Pedrito. Los llev\u00e9 a almorzar y los devolv\u00ed antes de las cuatro. Llam\u00e9 a Yomairis a su celular y pas\u00e9 a recogerla en un taxi en el sitio convenido. Esta vez buscamos una caba\u00f1a con yacuzi. Quise hablar pero ella no me dej\u00f3. Literalmente me comi\u00f3 a besos mientras me fue quitando la ropa, encendi\u00f3 una luz verde de la caba\u00f1a y, con la m\u00fasica que sonaba en ese momento, hizo para m\u00ed el streep\u2013tease m\u00e1s sensual que haya imaginado.<\/p>\n<p>Estuve tan desatado, tan desinhibido, que la tom\u00e9 en mis brazos y la deposit\u00e9 sobre la cama y esta vez no me detuve, mordisque\u00e9 las redondas colinas, pase\u00e9 mi lengua por el huesito dulce, la abr\u00ed de par en par y le estamp\u00e9 un beso negro que primero la sorprendi\u00f3, sent\u00ed c\u00f3mo se contra\u00eda la peque\u00f1a puertita oscura, pero despu\u00e9s comenz\u00f3 a abrirse despacio, como si me invitara a entrar. Se dio vuelta y se tom\u00f3 las piernas con las manos, pase\u00e9 mi lengua por los bordes de su sexo y la o\u00ed gemir\u2026<\/p>\n<p>\u2013Por favor, m\u00e9temelo mi amor, por favor\u2026<\/p>\n<p>Mientras me pon\u00eda el cond\u00f3n sent\u00ed que las sienes me lat\u00edan a mil por segundo, la penetr\u00e9 lentamente hasta lo profundo y despu\u00e9s nos movimos a un ritmo que ten\u00eda un poco de danza, de ritual, esper\u00e9 a que llegara y despu\u00e9s tuve un orgasmo imposible, sent\u00ed un cosquilleo hasta en las pantorrillas, en la nuca.<\/p>\n<p>Como dos adolescentes nos juramos amor eterno, nos dimos un ba\u00f1o en el yacuzi y despu\u00e9s la hice llegar al para\u00edso con una sesi\u00f3n de lengua como si fuera yo un experto. Ella pareci\u00f3 sentirse desafiada y me retribuy\u00f3 sent\u00e1ndose sobre mi pene de espaldas a mi cara, se mov\u00eda raudamente y ese culito encantador se abr\u00eda y se cerraba y eso me excit\u00f3 tanto que me hizo eyacular enseguida. Bailamos desnudos una canci\u00f3n de Alejandro Sanz y su boca me regal\u00f3 el \u00faltimo orgasmo de la tarde para dejarme saciado, agotado, me sent\u00ed como si un grupo de extraterrestres me hubiera secuestrado y extra\u00eddo toda la energ\u00eda. Esa noche dorm\u00ed de un tir\u00f3n hasta el amanecer.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda, casi a las dos de la tarde, mientras preparaba el grupo de noticias con que armar\u00eda la portada de internacionales, son\u00f3 el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfLeandro?<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, soy yo\u2026<\/p>\n<p>\u2013Hola, \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 mi tigre?<\/p>\n<p>Mi respuesta fue por dem\u00e1s elocuente.<\/p>\n<p>\u2013Miauuu\u2026<\/p>\n<p>Su carcajada fue estridente. Desde ese d\u00eda vivo al borde de un presagio, s\u00e9 que un d\u00eda Yomairis se ir\u00e1 de mi vida, de mis cosas, acaso se enamore de un chico de su edad, hace meses que estamos en esto, no me animo a hablar porque s\u00e9 que es tan poco lo que tengo para ofrecerle, acaso el lamento anticipado por su partida que doy como un hecho, en cambio ella me dice que debemos hablar, que tiene cosas que decirme, pero cada vez que nos encontramos terminamos teniendo agotadoras sesiones de sexo y solo abrimos la boca para, entre otras cosas, jurarnos amor eterno.<\/p>\n<p>Yomairis salta de la cama. Estamos en un hotelito de la ciudad vieja desde donde se ve una parte del puerto y el mar, insondable y misterioso. Ella sale de la ducha con la toalla puesta sobre el hombro y se asoma a la ventana. Ya es de noche.<\/p>\n<p>\u2013Est\u00e1 lloviendo \u2013dice y de su mochila saca un frasquito de miel y se unta los pezones. Comienzo a limpiarla cuidadosamente pero ella agrega miel en otras partes de su cuerpo. Tengo la lengua empastada de miel y Yomairis me besa una y otra vez mientras su mano encuentra en mi prepucio un juguete nuevo. Me hundo en Yomairis, me encanta hundirme en Yomairis en noches como \u00e9sta, mientras afuera llueve como si el cielo se vaciara y yo tambi\u00e9n me vac\u00edo en ella, en Yomairis que se mueve sobre mi cuerpo, se mueve hasta gemir y mi piel se reblandece como si se convirtiera en flan y hasta rejuvenezco, como si su carne joven me alimentara despu\u00e9s de una larga traves\u00eda por el desierto.<\/p>\n<p>\u2013Ahora \u2013pide Yomairis, acostada de bruces sobre un almohad\u00f3n y vuelvo a hundirme en esa cuevita que ella me ofrece con ese culito de ensue\u00f1o, levantado y brilloso de crema, dejo que la punta de mi pene bailotee suavemente, lentamente, hasta que Yomairis se mueve de golpe hacia arriba y yo, para no lastimarla, salgo de all\u00ed y ella se sienta sobre m\u00ed y tenemos un orgasmo, nunca simult\u00e1neo, pero s\u00e9 que ella ha llegado porque sus pezones se yerguen, sus mejillas se colorean y eso me enloquece de tal manera que vuelvo a eyacular aunque ya no me sale nada de adentro, solo una contractura del glande y una gotita o dos y Yomairis me abraza, me besa y me dice<\/p>\n<p>\u2013Mi tigre&#8230;<\/p>\n<p>Y yo respondo<\/p>\n<p>\u2013Miauuu.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_58455\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"58455\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Estuve tan desatado, tan desinhibido, que la tom\u00e9 en mis brazos y la deposit\u00e9 sobre la cama y esta vez no me detuve, mordisque\u00e9 las redondas colinas, pase\u00e9 mi lengua por el huesito dulce, la abr\u00ed de par en par y le estamp\u00e9 un beso negro que primero la sorprendi\u00f3, sent\u00ed c\u00f3mo se contra\u00eda la peque\u00f1a puertita oscura, pero despu\u00e9s<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_58455\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"58455\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30384,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":{"0":"post-58455","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduros"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":8551,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58455","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30384"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58455"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58455\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58457,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58455\/revisions\/58457"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58455"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58455"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58455"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}