{"id":58590,"date":"2025-03-28T00:02:13","date_gmt":"2025-03-27T23:02:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=58590"},"modified":"2025-03-27T18:13:11","modified_gmt":"2025-03-27T17:13:11","slug":"1078-la-fiestecita-de-los-viernes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/1078-la-fiestecita-de-los-viernes\/","title":{"rendered":"Los viernes celebramos una fiestecita \u00edntima"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"58590\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">15<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>De un tiempo a esta parte hab\u00edamos establecido la costumbre de celebrar una fiestecita los viernes por la tarde. Alrededor de las ocho de la tarde sol\u00eda regresar yo a casa, despu\u00e9s de dar por finalizada la semana de trabajo. Al llegar al portal de la calle la preven\u00eda de mi llegada a trav\u00e9s del portero autom\u00e1tico y de esta manera ella dispon\u00eda a\u00fan de los minutos que tardara yo en subir los tres pisos por la escalera. Llamaba al timbre de la puerta y esperaba que me abriera.<\/p>\n<p>Tras breves instantes, el tintineo de unos tacones acerc\u00e1ndose al otro lado del umbral iba seguido del ruido de la cerradura al descorrerse, para abrirse la puerta a continuaci\u00f3n y mostrar a Silvana en todo su esplendor: zapatos negros de alto tac\u00f3n, medias y ligueros negros y un chal que cubr\u00eda su torso s\u00f3lo cubierto por un sujetador de blonda tambi\u00e9n negro; maquillada y con los ojos pintados. El aroma de un perfume dulz\u00f3n, elegido especialmente para las fiestas, envolv\u00eda el umbral. Y una vez franqueada la entrada empezaba una tarde de lujuria sin l\u00edmites.<\/p>\n<p>S\u00f3lo que en esta ocasi\u00f3n las cosas iban a discurrir por un camino un poco diferente, puesto que ten\u00eda una sorpresa para ella. As\u00ed que, tras haber pulsado el timbre de la puerta de nuestro piso, me apart\u00e9 hacia un lado para quedar fuera del umbral. Silvana abri\u00f3 la puerta y se qued\u00f3 sin habla: no era yo quien estaba frente a ella, sino nuestro amigo Alejandro todo sonriente.<\/p>\n<p>Asom\u00e9 la cabeza diciendo \u201chola, sorpresaaa\u2026\u201d y me adelant\u00e9 a mi amigo traspasando el dintel y abrazando a Silvana la bes\u00e9 en la boca. Pregunt\u00e9 si no iba a dar la bienvenida a Alejandro y en respuesta dijo \u201cs\u00ed, se\u00f1or\u201d y se arrim\u00f3 a \u00e9l y le bes\u00f3 en la boca. \u00c9l la abraz\u00f3 y dej\u00f3 discurrir las manos por su espalda en una caricia que lleg\u00f3 hasta las nalgas.<\/p>\n<p>\u201cSilvana, hoy vamos a tener una fiesta especial, pues todo ser\u00e1 verdad. Voy a entregarte a otro hombre y quiero que te sometas a todos sus deseos, sean \u00e9stos cuales sean. Hoy ser\u00e1s nuestra puta de verdad, se cumplir\u00e1 tu fantas\u00eda. Y yo gozar\u00e9 y te sentir\u00e9 m\u00e1s m\u00eda que nunca al culminar mi acto de posesi\u00f3n entreg\u00e1ndote\u201d.<\/p>\n<p>A\u00f1ad\u00ed que le ped\u00eda total sumisi\u00f3n y ella respondi\u00f3 agach\u00e1ndose frente a Alejandro para acariciarle el paquete por encima del pantal\u00f3n. \u201cAs\u00ed me gusta\u201d, le dije; y dirigi\u00e9ndome a Alejandro: \u201cEs tuya. Ella gozar\u00e1 d\u00e1ndote gusto; seg\u00fan tus deseos. Mira, seguro que a estas alturas ya tiene el co\u00f1o mojado\u2026 prueba, compru\u00e9balo t\u00fa mismo\u201d. Ped\u00ed a Silvana que se levantara para que Alejandro pudiera meterle mano entre las piernas, palparle el co\u00f1ito y comprobar que, efectivamente, estaba chorreante. \u201c\u00bfLo ves?\u201d, conclu\u00ed.<\/p>\n<p>Invit\u00e9 a Alejandro a acomodarse en el sof\u00e1 y ped\u00ed a Silvana que nos trajera unos wiskis. Mientras ella los preparaba coloqu\u00e9 una cinta porno en el v\u00eddeo y la puse en funcionamiento. Silvana nos entreg\u00f3 un vaso a cada uno y qued\u00f3 de pie junto al sof\u00e1, con las manos ca\u00eddas a sus costados. Le dije que no deb\u00eda mirarme a m\u00ed sino a Alejandro, que era hoy su due\u00f1o.<\/p>\n<p>Ni corto ni perezoso, Alejandro le orden\u00f3 que le ayudara a desnudarse y le fue entregando las prendas que se quitaba, pantalones, camisa y camiseta, hasta quedar en calzoncillos b\u00f3xer y calcetines a rombos. Silvana se retir\u00f3 un momento para colocar adecuadamente sobre una silla la ropa del \u201ccliente\u201d. Alejandro se hab\u00eda sacado la polla a trav\u00e9s del orificio delantero del calz\u00f3n y empezaba a masturbarse.<\/p>\n<p>La llam\u00f3 y le dijo \u201cven putita\u201d y ella se acerc\u00f3. Le pidi\u00f3 que le sacara los calcetines y que le besara los pies y ella as\u00ed lo hizo. \u201cAnda, qu\u00edtate la ropa\u201d, le orden\u00f3 y ella se fue desnudando lentamente mientras le miraba a los ojos y se mostraba todo lo insinuante que es capaz. \u00c9l la devoraba con los ojos encendidos de deseo y continuaba excit\u00e1ndose con la mano.<\/p>\n<p>Reiter\u00e9 a mi amigo que no deb\u00eda cortarse por nada y que pod\u00eda hacer todo lo que quisiese con Silvana. Le previne que ella no hab\u00eda follado nunca por el culo, pero que no deb\u00eda perderse sus cualidades para la mamada, g\u00e9nero en el que era experta. No deb\u00eda irse sin follarla de todas las maneras.<\/p>\n<p>Mientras dec\u00eda esto notaba como aumentaba la respiraci\u00f3n de Silvana, cuyo rostro estaba ya encendido y brillaban de sexo sus ojos. Alejandro, que ya se hab\u00eda despojado de los calzoncillos y luc\u00eda una considerable erecci\u00f3n, le dijo \u201cvamos a ver si es verdad, puta\u201d y ella se arrodill\u00f3 frente a \u00e9l y se situ\u00f3 entre sus piernas, que la abrazaban por los costados.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 la verga de aqu\u00e9l sesent\u00f3n con ambas manos y tras darle unos suaves masajes se la meti\u00f3 en la boca y chup\u00f3 durante un rato. Alejandro la agarraba del cabello y de la nuca y dirig\u00eda el ritmo de la mamada. Ella deslizaba su lengua a lo largo de todo el pene, prolongando las lamidas hasta la peluda bolsa de los huevos, cosa que produc\u00eda cada vez un estremecimiento en Alejandro.<\/p>\n<p>De repente la hizo parar y me dijo que deseaba pasar con ella un rato al dormitorio. Me pregunt\u00f3 si ten\u00eda inconveniente y respond\u00ed que no, que esperar\u00eda un rato mientras hac\u00edan sus cosas y despu\u00e9s me incorporar\u00eda a la fiesta. Se levantaron cogidos de la mano y Silvana, tras darme un casto beso en la mejilla, le condujo hasta nuestra cama.<\/p>\n<p>La propuesta de Alejandro me hab\u00eda producido una inmediata erecci\u00f3n que amenazaba anticipar los acontecimientos, por lo que decid\u00ed enfriarme un rato mientras esperaba. As\u00ed que me sent\u00e9 frente al ordenador y me entretuve ordenando unos ficheros. Puse m\u00e1sica a medio volumen, pues aunque la habitaci\u00f3n est\u00e1 al otro extremo de la casa, quer\u00eda que estuvi\u00e9ramos completamente aislados. As\u00ed dej\u00e9 transcurrir poco m\u00e1s de veinte minutos, me desnud\u00e9 y me dirig\u00ed hacia la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando entr\u00e9 en el aposento recib\u00ed la impresi\u00f3n m\u00e1s fuerte de mi vida: mi mujer estaba sobre la cama a cuatro patas y Alejandro, de rodillas y detr\u00e1s suyo, la estaba follando con fuertes arremetidas mientras ella jadeaba, gem\u00eda y se retorc\u00eda de gusto saboreando el enorme trozo de polla que llenaba su vagina y su lujuria. Me acerqu\u00e9 a la cama y Alejandro se apercibi\u00f3 de mi presencia; me mir\u00f3 a los ojos y cre\u00ed notar en su mirada un gesto de interrogaci\u00f3n y a la vez de cierta satisfacci\u00f3n, en un rictus labial de prepotencia, por el hecho de estar foll\u00e1ndose a mi mujer en mis narices mientras ella, ignorante a\u00fan de que yo la estuviera contemplando, disfrutaba como una perra en celo.<\/p>\n<p>Estaba ya junto a ellos y pod\u00eda percibir el olor a sexo que emanaban y ver los surcos de sudor correr por la frente y el pecho de Alejandro. Alargu\u00e9 la mano y acarici\u00e9 la espalda de mi querida compa\u00f1era y esposa. Fue entonces, al sentir una tercera mano sobre su cuerpo \u2013\u2013 Alejandro le ten\u00eda aprisionados los pechos con las suyas\u2014 que se enter\u00f3 de mi presencia.<\/p>\n<p>Me situ\u00e9 frente a ella, de pie; acerqu\u00e9 mi polla a su boca con una mano mientras con la otra la agarraba por la nuca para hacerle saber lo que quer\u00eda de ella. Tom\u00f3 mi pene en su boca y lo trag\u00f3 como nunca lo hab\u00eda hecho; pr\u00e1cticamente desapareci\u00f3 entero en su boca mientras con una mano me acariciaba los cojones casi hasta estruj\u00e1rmelos.<\/p>\n<p>Alejandro follaba y me miraba enfebrecido. Le ped\u00ed que continuara y que se la metiera con fuerza hasta el fondo, que a ella le gustaba as\u00ed. Le pregunt\u00e9 si lo pasaba bien y dijo que de puta madre, que mi mujer era un volc\u00e1n y yo un amigo de verdad.<\/p>\n<p>Le dije a Silvana que la quer\u00eda con toda mi alma y que me hac\u00eda feliz su lujuria. Respondi\u00f3 que me amaba y que disfrutaba compartiendo su lujuria conmigo. Su mirada destilaba deseo incontenido y me sigui\u00f3 mirando mientras mov\u00eda el culo y las caderas para adaptar mejor su cuerpo al de Alejandro, que en este instante jadeaba como un salvaje, mientras Silvana gritaba \u201cque buena polla tienes, m\u00e9tela toda\u2026 as\u00ed\u00ed\u00ed\u2026 m\u00e1s, no pares\u2026\u201d. Babeaba sobre mis cojones y los llenaba de saliva con cada lamet\u00f3n, retorci\u00e9ndose mientras tanto por la sensaci\u00f3n que le produc\u00edan los pollazos de su semental.<\/p>\n<p>Alejandro y yo convinimos mediante un gesto que todav\u00eda no era el momento de corrernos, por lo que casi simult\u00e1neamente ambos paramos. \u00c9l sali\u00f3 de inmediato del co\u00f1o y yo la solt\u00e9 y retir\u00e9 mi polla de su boca. Al quedarse sin apoyos, ella rod\u00f3 sobre s\u00ed misma y cay\u00f3 de espaldas sobre la cama. Decidimos descansar fumando un cigarrillo, no sin que Alejandro pidiera a Silvana que nos sirviera unos wiskis. Cuando lo hubo hecho, brindamos por la ocasi\u00f3n y nos relajamos.<\/p>\n<p>Mi mujer hab\u00eda quedado en medio de los dos y ambos le acarici\u00e1bamos suavemente los pechos mientras habl\u00e1bamos. Alejandro me pregunt\u00f3 si la hab\u00eda azotado alguna vez y respond\u00ed afirmativamente. Quiso saber cu\u00e1ntos azotes resist\u00eda y le suger\u00ed que lo comprobara. La tersura que de pronto adquirieron los pezones de Silvana denotaba que no era ajena ni contraria a lo que est\u00e1bamos hablando, aunque prescindi\u00e9ramos de su punto de vista.<\/p>\n<p>Alejandro me pidi\u00f3 algo para atarla y Silvana casi se corri\u00f3 a juzgar por su respiraci\u00f3n entrecortada. Le facilit\u00e9 dos cinturones de albornoz, que en alguna ocasi\u00f3n ya hab\u00edan sido usados con el mismo fin y se aprest\u00f3 a coger las mu\u00f1ecas de mi mujer. H\u00e1bilmente las at\u00f3 a su espalda y amarr\u00f3 el segundo cintur\u00f3n al nudo, de modo que quedaba como una correa desde la cual se pod\u00edan dirigir y forzar sus movimientos. Mi amigo la bes\u00f3 tiernamente y le hizo saber que pensaba azotarla con ganas, con todo su ardor, por el amor que sent\u00eda hacia nosotros dos. Por eso mismo iba a extremar el vicio que le ofrec\u00edamos.<\/p>\n<p>La agarr\u00f3 de las tetas y las estruj\u00f3 en sus manos, provocando un gritito y un gesto de protesta. La llam\u00f3 puta y le dijo que si segu\u00eda protestando se ensa\u00f1ar\u00eda con ella. Me dijo que la ten\u00eda mal educada y que necesitaba un correctivo. Estuve de acuerdo y le ped\u00ed, por favor, que la siguiera usando a su antojo. Empec\u00e9 a mene\u00e1rmela con suavidad gozando de la escena que me ofrec\u00eda Silvana, ya ofrecida tumbada de bruces sobre la cama, con la manos atadas a su espalda y con el culo indefenso. Alejandro me entreg\u00f3 la correa y me orden\u00f3 sostenerla en tensi\u00f3n para evitar que ella pudiera protegerse las nalgas con las manos. A ella le mand\u00f3 contraer las rodillas y elevar el culo.<\/p>\n<p>Y de esta guisa, mientras yo no solamente ofrec\u00eda mi mujer a mi mejor amigo para que disfrutara con ella, me dispon\u00eda a sujetarla fuertemente para que otro la azotara. No hab\u00eda m\u00e1s que mirar la entrepierna de Alejandro para ver el efecto que la situaci\u00f3n produc\u00eda tambi\u00e9n en \u00e9l.<\/p>\n<p>Descarg\u00f3 con rapidez y sin avisar una fuerte palmada sobre la nalga de Silvana, que grit\u00f3 de dolor. Al cabo de unos largos segundos el ardor cay\u00f3 sobre la otra nalga. Otros largos segundos de inactividad y espera precedieron a una descarga continua de palmadas sobre sus crecientemente doloridas nalgas. Hac\u00eda fuerza con brazos y manos para librarse de sus ataduras y para protegerse, pero mi participaci\u00f3n hac\u00eda in\u00fatil sus esfuerzos. Las nalgas enrojec\u00edan a cada azote y por entonces chillaba como una loca. Pas\u00e9 mi mano por debajo de ella y le agarr\u00e9 una teta.<\/p>\n<p>Estruj\u00e9 el pez\u00f3n y provoqu\u00e9 un nuevo estremecimiento. Entonces le dije a Alejandro que era el momento mejor para foll\u00e1rsela, si bien antes quer\u00eda que ella hiciera algo conmigo. Alejandro estuvo de acuerdo. La desatamos y ped\u00ed a Silvana que me diera las gracias por el placer que le hab\u00eda tra\u00eddo. Ella se gir\u00f3 y volvi\u00f3 la cabeza sobre mis nalgas, las separ\u00f3 con las manos y hundi\u00f3 su boca entre medio, buscando con avidez la entrada de mi ano. La hall\u00f3 con la punta de la lengua y empez\u00f3 a penetrarme a base de leng\u00fcetazos que poco a poco se iban abriendo camino en mi interior, retorci\u00e9ndome y mat\u00e1ndome de gusto.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, Alejandro le estaba metiendo mano entre los muslos, palp\u00e1ndole todos los pliegues de su entrepierna. Me mov\u00ed para verlo y pude observar como tambi\u00e9n le acariciaba el ano a la muy zorra. No pod\u00eda m\u00e1s de excitaci\u00f3n, mi cuerpo temblaba de pies a cabeza y pasaban por mi cabeza sensaciones que siendo tan deseadas como desconocidas se manifestaban con toda su brutalidad.<\/p>\n<p>Silvana qued\u00f3 con el culo erguido al tener la cabeza hundida entre mis nalgas. Me estaba prodigando el mejor lamet\u00f3n en el culo de toda mi existencia; su lengua me estaba follando de verdad. Alejandro se deshizo de sus caricias y se coloc\u00f3 detr\u00e1s suyo para hundir su tranca en ella, que la acogi\u00f3 con gemidos de entusiasmo que not\u00e9 en lo m\u00e1s \u00edntimo de m\u00ed merced a su lengua; y a sus manos, que ahora se cern\u00edan sobre mi sexo, ansiosas de darme placer.<\/p>\n<p>Silvana se corri\u00f3 ruidosamente a las primeras embestidas. Yo lo hice entre sus manos, al comp\u00e1s de sus propios estertores y de las caricias que me estaba prodigando. Alejandro pronto no pudo resistir m\u00e1s: mientras pronunciaba nuestros nombres y otras palabras desconocidas dej\u00f3 de moverse, tembl\u00f3 y prorrumpi\u00f3 en una serie de estertores que terminaron en una gigantesca eyaculaci\u00f3n dentro del cuerpo de mi mujer, antes de derrumbarse satisfecho y sonriente sobre el catre para quedar inmediatamente adormilado, no sin antes haber palpado por \u00faltima vez el co\u00f1o de Silvana.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_58590\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"58590\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Al mismo tiempo, Alejandro le estaba metiendo mano entre los muslos, palp\u00e1ndole todos los pliegues de su entrepierna. Me mov\u00ed para verlo y pude observar como tambi\u00e9n le acariciaba el ano a la muy zorra. No pod\u00eda m\u00e1s de excitaci\u00f3n, mi cuerpo temblaba de pies a cabeza y pasaban por mi cabeza sensaciones que siendo tan deseadas como desconocidas se<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_58590\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"58590\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":425,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-58590","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":4137,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/425"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58590"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58590\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58592,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58590\/revisions\/58592"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}