{"id":58711,"date":"2025-04-02T00:03:06","date_gmt":"2025-04-01T22:03:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=58711"},"modified":"2025-04-01T19:50:32","modified_gmt":"2025-04-01T17:50:32","slug":"2230-el-amigo-de-mi-hijo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/2230-el-amigo-de-mi-hijo\/","title":{"rendered":"Presa de mi morbo me foll\u00e9 al mejor amigo de mi hijo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"58711\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">113<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Viernes, 13 de diciembre de 2002; 09:30 horas de la ma\u00f1ana. Mi marido ya se hab\u00eda marchado a trabajar, como de costumbre. Mi hijo Oscar tambi\u00e9n hab\u00eda salido camino de la universidad, aunque los viernes termina las clases a las 14:30 horas. Yo estaba sentada frente a la mesa de la cocina removiendo el humeante caf\u00e9 con leche del desayuno, en bata y con los pelos alborotados de la cama. Despu\u00e9s confeccion\u00e9 la lista de la compra mientras me fumaba el primer cigarrillo del d\u00eda. Me duch\u00e9, me arregl\u00e9, me vest\u00ed informalmente y sal\u00ed al mercado.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00e9 a casa con la compra ser\u00edan las 13:30 horas del mediod\u00eda. Sub\u00ed en el ascensor hasta la octava planta, donde se encuentra mi domicilio. Al salir de la cabina del ascensor, en el rellano de la escalera, me encontr\u00e9 con un chico de la edad de mi hijo, que parec\u00eda esperar a alguien. Cuando me vio introducir la llave en la cerradura de la puerta de mi piso, se dirigi\u00f3 a m\u00ed pregunt\u00e1ndome si all\u00ed viv\u00eda Oscar. Yo le respond\u00ed que era mi hijo. Entonces se present\u00f3 educadamente, me dijo que se llamaba Eduardo, y me cont\u00f3 que era amigo de Oscar y que hab\u00edan quedado para comer juntos ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Entonces le expliqu\u00e9 que su amigo estaba en la facultad y que no vendr\u00eda hasta las 14:45 horas aproximadamente. El chico, algo contrariado, me dijo que pensaba que Oscar no ten\u00eda clases los viernes. Como apenas quedaba una hora y cuarto para que mi hijo regresara, le invit\u00e9 a que le esperara en casa tomando una Coca-Cola. Tras un ligero titubeo Eduardo acept\u00f3 mi invitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Abr\u00ed la puerta de la casa, le acompa\u00f1\u00e9 hasta el sal\u00f3n y le serv\u00ed una Coca-Cola y unas patatas fritas. Luego me disculp\u00e9 para ir a ponerme ropa m\u00e1s c\u00f3moda mientras \u00e9l se tomaba aquel aperitivo. Sin caer en la cuenta de que Eduardo, a pesar de su juventud, era ya un hombre, me vest\u00ed como habitualmente suelo estar en casa, es decir, me quit\u00e9 la ropa y me enfund\u00e9 una bata ajustada sobre las prendas interiores. Despu\u00e9s me recog\u00ed el pelo en una coleta y me lav\u00e9 la cara para quitarme el maquillaje.<\/p>\n<p>Nuevamente entr\u00e9 en el sal\u00f3n y me volv\u00ed a disculpar, ya que ten\u00eda que preparar cosas de la casa. Eduardo con una sonrisa encantadora me dijo que no me preocupara por \u00e9l, que esperar\u00eda all\u00ed a Oscar sin molestarme. Le agradec\u00ed sus palabras y me dirig\u00ed a la cocina para fregar los cacharros del desayuno. Mientras fregaba repas\u00e9 mentalmente el aspecto de aquel chico. Era moreno, con el pelo muy corto por los laterales y terminando en una especie de cresta engominada en su parte superior, como lo sol\u00edan llevar los chicos j\u00f3venes del barrio. Ten\u00eda los ojos marrones, casi negros, bastante bonitos por cierto.<\/p>\n<p>En el l\u00f3bulo de su oreja derecha luc\u00eda un pendiente consistente en un peque\u00f1o aro plateado. Era bastante alto y muy delgado. Vest\u00eda un pantal\u00f3n vaquero ajustado bastante ra\u00eddo, una camiseta negra, calcetines blancos y deportivas negras. Como se hab\u00eda remangado la camiseta, pude observar que llevaba tatuado el dibujo de una sirena en su antebrazo izquierdo. En definitiva, Eduardo no era muy distinto a cualquier chico del barrio de su edad, incluyendo a mi hijo Oscar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de fregar los cacharros me dispuse a hacer el cuarto de ba\u00f1o. Me encontraba agachada sobre la ba\u00f1era cuando de pronto vi el reflejo de Eduardo en el espejo. El coraz\u00f3n me dio un vuelco ocasionado por la visi\u00f3n inesperada del chaval. \u00c9l se disculp\u00f3 amablemente, argumentando que ten\u00eda muchas ganas de orinar. Yo asent\u00ed con la cabeza y me dispuse a recoger el bote de lej\u00eda para salir y dejarle el ba\u00f1o libre, pero Eduardo, sin esperar a que lo hiciera, se baj\u00f3 la cremallera de su bragueta, se sac\u00f3 el pene y comenz\u00f3 a mear como si nada.<\/p>\n<p>Turbada por la situaci\u00f3n no me atrev\u00ed a moverme del sitio, ya que para abandonar el cuarto de ba\u00f1o ten\u00eda que pasar por detr\u00e1s de Eduardo a escasos cent\u00edmetros. Entonces, sin querer, los ojos se me fueron hacia el pene del muchacho. Lo ten\u00eda bastante largo y gordo pese a su estado de flacidez. Tambi\u00e9n pude observar que su glande se mostraba totalmente descapullado. Cuando retir\u00e9 los ojos de su miembro me percat\u00e9 de que Eduardo se hab\u00eda dado cuenta de que le estaba mirando el pene, y me sonri\u00f3 p\u00edcaramente, a lo que yo respond\u00ed poni\u00e9ndome colorada como un tomate.<\/p>\n<p>Cuando el chaval termin\u00f3 de mear, se la sacudi\u00f3 varias veces y en lugar de guard\u00e1rsela en su bragueta, se la dej\u00f3 fuera colgando. Luego, mir\u00e1ndome a los ojos directamente, me pregunt\u00f3 que si quer\u00eda probar su polla. Aquellas palabras hicieron que un hormigueo, mezcla de miedo, verg\u00fcenza y excitaci\u00f3n, recorriera todo mi cuerpo. Me qued\u00e9 varios segundos sin reaccionar, mir\u00e1ndole a la cara, pero sin verle. Luego un desconocido y brutal impulso provoc\u00f3 que me arrodillara frente a Eduardo y metiera aquel trozo blando de carne en mi boca, sin mediar palabra alguna.<\/p>\n<p>En un tiempo r\u00e9cord el pene del muchacho se puso duro como una piedra. Si ya me hab\u00eda parecido grande antes, ahora era descomunal. Deb\u00eda medir m\u00e1s de veinte cent\u00edmetros y su capullo se ve\u00eda terso e hinchado como un globo. No s\u00e9 ni como, ni porqu\u00e9, pero el caso es que se la estaba chupando sin parar.<\/p>\n<p>Al rato, Eduardo me cogi\u00f3 por los hombros para que me incorporara del suelo. Al hacerlo la polla del chaval se sali\u00f3 de mi boca acompa\u00f1ada de un borbot\u00f3n de mi propia saliva. Cuando finalmente me puse de pie, me agarr\u00f3 la cara con ambas manos y comenz\u00f3 a besarme en la boca con habilidad. Su lengua exploraba mis enc\u00edas como una serpiente nerviosa y sus labios acariciaban suavemente los m\u00edos. Luego, sin dejar de besarme, me abri\u00f3 la bata, me desabroch\u00f3 el sujetador y comenz\u00f3 a acariciar mis tetas.<\/p>\n<p>Irrefrenablemente mis pezones se pusieron duros como pitones. Despu\u00e9s comenz\u00f3 a lamerme los pechos y a mordisquear mis pezones. Yo me estaba derritiendo de placer. Una de sus manos, abandon\u00f3 mis tetas y fue resbalando por mi tripita. H\u00e1bilmente la introdujo bajo mis bragas y comenz\u00f3 a acariciar mi ya h\u00famedo co\u00f1o. Presa de la excitaci\u00f3n le agarr\u00e9 la polla y empec\u00e9 a masturbarle lentamente.<\/p>\n<p>Eduardo se sent\u00f3 sobre la tapa del w\u00e1ter, me quit\u00f3 las bragas y la bata, me cogi\u00f3 por ambas manos y me condujo hasta colocarme a horcajadas sobre \u00e9l. Con una de sus manos apunt\u00f3 su rabo entre mis labios vaginales hasta introducirme el glande. Luego me fue sentando lentamente hasta que sus huevos hicieron tope en mis nalgas. Parec\u00eda mentira que mi vagina pudiera engullir su descomunal miembro, pero lo cierto es que sin el m\u00e1s m\u00ednimo dolor me la hab\u00eda metido entera.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 a estrujarme las tetas y a retorcerme con delicadeza los pezones al mismo tiempo que me besaba en la boca con su particular destreza. Yo por mi parte apoy\u00e9 los pies en el suelo, me sujet\u00e9 con fuerza en sus brazos y comenc\u00e9 a cabalgarle. En cada movimiento de ascensi\u00f3n su glande se sal\u00eda casi por completo de mi vagina, mientras que cuando proced\u00eda al descenso se me clavaba profundamente. Aquel bombeo extraordinario, aderezado con sus besos de tornillo y su masaje en mis tetas provoc\u00f3 lo inevitable: Un orgasmo como hac\u00eda tiempo que no hab\u00eda gozado.<\/p>\n<p>Mi cuerpo se retorc\u00eda de placer con aquel pilar de hormig\u00f3n trepan\u00e1ndome el co\u00f1o. Su lengua ahora recorr\u00eda mis pezones y sus dedos masajeaban mi cl\u00edtoris al mismo tiempo. Notaba como mi vagina cada vez se abr\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s. Ni que decir tiene que el segundo orgasmo no se hizo esperar. Fue de mayor intensidad que el primero, aunque un poco m\u00e1s corto. Nuestros cuerpos estaban cubiertos de sudor y nuestras lenguas se entrelazaban fren\u00e9ticamente intercambiando saliva.<\/p>\n<p>Cuando Eduardo se asegur\u00f3 que mi segundo orgasmo hab\u00eda finalizado me retir\u00f3 de encima de \u00e9l, se levant\u00f3 del w\u00e1ter, se quit\u00f3 toda la ropa excepto los calcetines blancos y, cogi\u00e9ndome de la mano me pidi\u00f3 que le llevara al dormitorio. Yo obedec\u00ed ebria de excitaci\u00f3n y lo conduje hasta la cama. Me coloc\u00f3 a cuatro patas sobre la cama. \u00c9l se situ\u00f3, de rodillas, por detr\u00e1s de m\u00ed. Me abri\u00f3 las nalgas con sus manos y me la meti\u00f3 en el co\u00f1o sin siquiera apuntarla antes. Y es que la ten\u00eda tan dura que ella sola se abr\u00eda paso entre mis piernas.<\/p>\n<p>Luego me agarr\u00f3 por las tetas y comenz\u00f3 a follarme a un ritmo fren\u00e9tico. En menos de dos minutos encaden\u00e9 tres orgasmos seguidos que me hicieron gritar de placer. Yo ten\u00eda el chocho tan mojado y dilatado que su polla entraba y sal\u00eda a una velocidad endiablada.<\/p>\n<p>Minutos m\u00e1s tarde Eduardo volvi\u00f3 a sac\u00e1rmela, cercior\u00e1ndose antes de ello de que hab\u00eda terminado de correrme. Me tumb\u00f3 sobre la cama, boca arriba, y recost\u00e1ndose entre mis piernas comenz\u00f3 a comerme el co\u00f1o.<\/p>\n<p>Su lengua me recorr\u00eda la vagina por completo. En cada pasada comenzaba por el cl\u00edtoris y terminaba pr\u00e1cticamente en mi ano. Luego mov\u00eda la punta de su lengua dibujando c\u00edrculos sobre mi cl\u00edtoris. Aquello me hizo ver el firmamento. Mi cuerpo rebotaba sobre la cama en espasmos de placer mientras que de mi garganta sal\u00edan sollozos cada vez m\u00e1s fuertes, hasta el punto de temer que los vecinos me oyeran.<\/p>\n<p>Su lengua segu\u00eda su recorrido incansable provocando que mi co\u00f1o segregara una gran cantidad de flujo. Pero eso no parec\u00eda importarle ya que incluso me succionaba de vez en cuando el co\u00f1o con sus labios para trag\u00e1rselo todo. Dec\u00eda que no hab\u00eda sabor m\u00e1s exquisito que el flujo de una hembra en celo.<\/p>\n<p>El reloj de la mesilla indicaba las 14:30 horas. Oscar estaba a punto de llegar y no pod\u00eda permitir que fuera espectador de aquella singular org\u00eda, as\u00ed que puse en antecedentes a Eduardo para que fuera terminando. El muchacho dej\u00f3 de lamerme el co\u00f1o, se recost\u00f3 encima de mi cuerpo y me la volvi\u00f3 a clavar. Luego empez\u00f3 a follarme otra vez mientras volv\u00eda a chuparme las tetas. El chaval jod\u00eda como los \u00e1ngeles. En cada embestida parec\u00eda que su polla se me iba a salir por la boca. Entonces empez\u00f3 a venirme un nuevo orgasmo.<\/p>\n<p>Eduardo se percat\u00f3 de ello y aumento su velocidad al m\u00e1ximo, al tiempo que su lengua penetraba en mi boca hasta casi rozarme la campanilla. Aquel orgasmo fue tan brutal, intenso y prolongado, que estuve a punto de desvanecerme de placer. Cuando mi \u00faltimo orgasmo concluy\u00f3, el muchacho me la sac\u00f3 del chocho y, avanzando en cuclillas hasta mi cara, me la meti\u00f3 en la boca y eyacul\u00f3 como un toro de lidia.<\/p>\n<p>Interminables borbotones de leche condensada me inundaban la garganta al mismo tiempo que Eduardo se retorc\u00eda de placer. Su glande segu\u00eda vomitando semen sin parar, por lo que no tuve m\u00e1s remedio que ir trag\u00e1ndomelo todo. Luego sus chorros comenzaron a perder fuerza y volumen, pero, aun as\u00ed, yo segu\u00eda tragando y tragando. Cuando finalmente vaci\u00f3 sus huevos en mi est\u00f3mago le limpi\u00e9 con mi lengua los restos de lefa que le colgaban del capullo.<\/p>\n<p>Antes de levantarse de encima de m\u00ed, me dijo que nunca una mujer se hab\u00eda tragado su semen y que le hab\u00eda vuelto loco de placer. Yo le dije que, confesi\u00f3n por confesi\u00f3n, jam\u00e1s ning\u00fan t\u00edo me hab\u00eda follado como \u00e9l. Nos besamos durante unos segundos m\u00e1s y luego nos vestimos y nos sentamos en el sal\u00f3n, fumando un cigarrillo, mientras llegaba Oscar.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_58711\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"58711\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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