{"id":58800,"date":"2025-04-06T00:04:11","date_gmt":"2025-04-05T22:04:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=58800"},"modified":"2025-04-05T19:09:36","modified_gmt":"2025-04-05T17:09:36","slug":"2393-el-carnicero-1-de-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/2393-el-carnicero-1-de-2\/","title":{"rendered":"Con el carnicero de mi barrio (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"58800\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">68<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Como muchos de vosotros ya sabr\u00e9is me llamo Carmen, aunque mi familia y amigos allegados me llaman Mamen, y tengo cuarenta y dos a\u00f1os. No est\u00e1 bien que yo lo diga, pero me considero una mujer muy atractiva y con un buen cuerpo. Llevo casada trece a\u00f1os con un hombre maravilloso en casi todos los sentidos. Es cari\u00f1oso, bueno, rom\u00e1ntico, inteligente, sensible, comprensivo, atractivo, trabajador y bastante bueno en la cama. Sin embargo, a mi modo de ver, tiene dos notables defectos: Es tremendamente celoso y muy poco liberal.<\/p>\n<p>A diferencia de \u00e9l, yo soy una mujer muy liberal, que sabe separar el amor del sexo. En este sentido tengo que confesar que he mantenido relaciones sexuales extramatrimoniales con otros hombres, porque en el fondo me gusta ser bastante puta. Pero ello no significa en absoluto que no est\u00e9 enamorada profundamente de mi marido y que le quiera con locura. Es m\u00e1s, soy de la opini\u00f3n que dichas relaciones han fortalecido nuestro matrimonio, ya que han evitado que cayera en la rutina cotidiana de pareja, lo cual entiendo que termina por destruir una buena relaci\u00f3n sentimental.<\/p>\n<p>Y efectuada esta peque\u00f1a introducci\u00f3n, os paso a relatar una de mis \u00faltimas aventuras extraconyugales, que tuvo lugar hace unos quince d\u00edas.<\/p>\n<p>Mi marido se marcha a trabajar todos los d\u00edas a las siete y media de la ma\u00f1ana, y no regresa hasta las ocho o las nueve de la noche, por lo que paso mucho tiempo sola. Aquel d\u00eda me levant\u00e9 razonablemente temprano. Despu\u00e9s de desayunar, ducharme y arreglarme, baj\u00e9 al mercado del barrio para hacer la compra. Al llegar al puesto de carne, del que soy clienta habitual, el carnicero me recibi\u00f3 con las miradas picantes y los halagos de todos los d\u00edas. Oscar, que as\u00ed se llama el carnicero, es un chico joven no muy guapo, pero con un cuerpazo espectacular. Despu\u00e9s de dos a\u00f1os compr\u00e1ndole la carne, he llegado al convencimiento de que le gusto m\u00e1s que a un tonto un palote.<\/p>\n<p>Oscar nunca me hab\u00eda tirado los tejos claramente, pero me lanzaba miradas lascivas y me piropeaba con suma educaci\u00f3n y delicadeza, sin obscenidades. No obstante, aquel d\u00eda se decidi\u00f3 a probar fortuna conmigo y, tras venderme la carne, me dijo que ten\u00eda dos horas libres y que le encantar\u00eda que me tomara un caf\u00e9 con \u00e9l. Sin dudarlo acept\u00e9 su invitaci\u00f3n. Me dijo que le diera diez minutos para lavarse las manos y quitarse el delantal. Yo le propuse quedar directamente en el bar de la esquina, as\u00ed, mientras \u00e9l se preparaba yo tendr\u00eda tiempo de comprar la fruta en el puesto de al lado.<\/p>\n<p>Cuando acud\u00ed a nuestra cita, Oscar ya se encontraba sentado en una mesa del bar. Llevaba unos pantalones vaqueros descoloridos bastante ce\u00f1idos, un polo de color crema que resaltaba su musculoso t\u00f3rax, calcetines blancos de algod\u00f3n y deportivas. En el respaldo de su silla colgaba una cazadora de cuero negra. En el l\u00f3bulo de su oreja derecha luc\u00eda un pendiente, y llevaba barba de dos d\u00edas. Pedimos los caf\u00e9s y comenzamos a charlar. Me cont\u00f3 que ten\u00eda veinticuatro a\u00f1os, que todav\u00eda viv\u00eda con sus padres, y que desde hac\u00eda cinco a\u00f1os sal\u00eda con una chica del barrio con la cual estaba prometido.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me dijo que le atra\u00edan profundamente las mujeres maduras, pese a que su novia contaba tan solo con veinte a\u00f1itos. Yo le dije que estaba casada y que mi marido se pasaba el d\u00eda trabajando. Luego estuvimos hablando de las cosas que nos gustaban a ambos, hasta que poco a poco, la conversaci\u00f3n fue girando en torno al sexo.<\/p>\n<p>Oscar me cont\u00f3 que le entusiasmaba el sexo oral, sobre todo hacerlo \u00e9l, y en ese momento, abriendo ligeramente su boca, me mostr\u00f3 el &#8220;piercing&#8221; que le taladraba la lengua. Entonces me vino a la imaginaci\u00f3n aquella lengua lami\u00e9ndome el cl\u00edtoris con el &#8220;piercing&#8221;, lo que provoc\u00f3 que se me mojaran las bragas s\u00fabitamente.<\/p>\n<p>El chaval debi\u00f3 notar algo en mi forma de actuar y, tras pedirle la cuenta al camarero, me pregunt\u00f3 que porqu\u00e9 no le invitaba a otro caf\u00e9 en mi casa. Debo reconocer que estuve dudando durante unos segundos si le segu\u00eda el rollo a aquel muchacho, ya que si aceptaba su propuesta dejar\u00eda muy claro mis intenciones hacia \u00e9l, pero la humedad de mis bragas provoc\u00f3 que finalmente accediese a su excitante invitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Oscar pag\u00f3 la cuenta, me cogi\u00f3 de la mano y comenzamos a caminar en direcci\u00f3n a mi domicilio conyugal como un par de tortolitos. Cuando est\u00e1bamos llegando a mi portal, le suger\u00ed que entr\u00e1ramos por separado para evitar las miradas indiscretas de los vecinos. As\u00ed lo hicimos. Me adelant\u00e9 hasta subir a mi piso y le esper\u00e9 en silencio detr\u00e1s de la puerta. Cuando o\u00ed el ascensor detenerse en mi planta, comprob\u00e9 por la mirilla que se trataba de Oscar y le abr\u00ed r\u00e1pidamente la puerta. Una vez dentro la cerr\u00e9 suavemente.<\/p>\n<p>Los acontecimientos se sucedieron como la p\u00f3lvora. Comenzamos a besarnos en la boca compulsivamente, como si llev\u00e1ramos a\u00f1os sin practicar sexo. Los besos de nuestros labios dieron paso a que nuestras lenguas se entrelazaran como serpientes rabiosas, y comenzamos a intercambiar saliva. Oscar comenz\u00f3 a sobarme las tetas por encima de mi blusa, mientras que yo hac\u00eda lo propio con su paquete. La excitaci\u00f3n de ambos fue brutal. Minutos despu\u00e9s nos internamos en mi dormitorio sin dejar de besarnos y meternos mano por todas partes. Un sentimiento de verg\u00fcenza aflor\u00f3 en mis mejillas cuando me di cuenta que no hab\u00eda hecho ni la cama, pero a Oscar parec\u00eda importarle muy poco aquel detalle.<\/p>\n<p>Seguimos bes\u00e1ndonos con lujuria mientras nos quit\u00e1bamos la ropa el uno al otro. La imagen que ten\u00eda creada del muchacho no desmereci\u00f3 en nada a la realidad. Ten\u00eda un cuerpo casi perfecto, plagado de m\u00fasculos y con el est\u00f3mago liso y duro como una tabla. Su pene, bastante m\u00e1s grande que el de mi marido, le colgaba semi-erecto entre sus robustas piernas, y ten\u00eda el culo duro y prieto como una manzana verde. Oscar me tumb\u00f3 sobre la cama, boca arriba, y, recost\u00e1ndose entre mis piernas comenz\u00f3 a lamerme el co\u00f1o de arriba abajo. Luego me restreg\u00f3 suavemente su &#8220;piercing&#8221; en el cl\u00edtoris, haciendo que alcanzara r\u00e1pidamente un fenomenal orgasmo.<\/p>\n<p>Todav\u00eda convulsionada por el placer que me hab\u00eda proporcionado, me arrodill\u00e9 entre sus piernas y comenc\u00e9 a lamerle la comisura de los huevos. Su polla fue creciendo hasta alcanzar la m\u00e1xima erecci\u00f3n, y su prepucio se fue retirando dejando al descubierto un hermoso y rosado glande que supuraba las primeras gotas de l\u00edquido pre-seminal.<\/p>\n<p>Le recorr\u00ed el capullo con mi lengua, haciendo c\u00edrculos suaves y lentos, lo que provoc\u00f3 que el chico enloqueciera de placer. Luego, abr\u00ed mi boca y le fui engullendo el rabo hasta alojar su glande en mi garganta. Mis labios recorr\u00edan todo aquel tronco, de fuera adentro, mientras que con mi lengua le segu\u00eda lamiendo el capullo y mis manos estrujaban sus huevos como si le estuviera orde\u00f1ando.<\/p>\n<p>Yo estaba loca de excitaci\u00f3n y morbo, por lo que le ped\u00ed que me follara. Sin poner objeci\u00f3n alguna a mis \u00faltimas palabras, Oscar me cogi\u00f3 por la cintura y me subi\u00f3 a horcajadas sobre \u00e9l. Luego me hundi\u00f3 su glande en mi raja y, de un solo empuj\u00f3n me la meti\u00f3 entera en el co\u00f1o. Yo comenc\u00e9 a cabalgarle la polla sin parar hasta conseguir encadenar tres orgasmos seguidos. Cambiamos varias veces de posici\u00f3n, en cada una de las cuales volv\u00eda a correrme r\u00e1pidamente. Por cierto, cuando practicamos la posici\u00f3n del &#8220;perrito&#8221;, Oscar utilizaba mis tetas como punto de apoyo para follarme el co\u00f1o por detr\u00e1s, lo que me hizo alcanzar las estrellas de placer.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de media hora de interminable polvo, durante la cual perd\u00ed la cuenta de los orgasmos que me hab\u00eda proporcionado, not\u00e9 como Oscar estaba a punto de correrse. A pesar de la tentaci\u00f3n de que el chico terminara en mi co\u00f1o, y del deseo de notar su esperma caliente en mis entra\u00f1as, para evitar tener problemas, ya que no se hab\u00eda puesto un cond\u00f3n y podr\u00eda dejarme pre\u00f1ada, paramos de follar y me la met\u00ed de nuevo en la boca.<\/p>\n<p>A los pocos segundos, un aut\u00e9ntico torrente de leche tibia y espesa me fue inundando la garganta. A medida que su glande iba escupiendo borbotones de semen, me lo iba tragando con sumo placer y vicio. Le estuve estrujando los huevos para que los vaciara por completo en mi est\u00f3mago. Luego le reba\u00f1\u00e9 los restos de lefa con mi lengua, hasta dejarle la polla brillante como una patena.<\/p>\n<p>Todav\u00eda abrazados en la cama, encendimos sendos cigarrillos, comentando el extraordinario polvazo que hab\u00edamos echado, y la satisfacci\u00f3n mutua que hab\u00edamos obtenido. Al terminar el cigarrillo nos besamos en la boca y nos dirigimos al cuarto de ba\u00f1o para lavarnos los bajos. Oscar levant\u00f3 la tapa del w\u00e1ter y me pidi\u00f3 que me arrodillara a su lado. Sin preguntar la finalidad de aquella petici\u00f3n obedec\u00ed. El chico apunt\u00f3 su polla, ya m\u00e1s relajada, en mi cara y comenz\u00f3 a mear. Su c\u00e1lida orina se iba estrellando contra mi rostro, en un chorro firme y abundante. Cuando su meada comenz\u00f3 a amainar abr\u00ed mi boca para permitir el paso de sus \u00faltimos chorreones y me los tragu\u00e9 sin vacilar.<\/p>\n<p>Luego nos duchamos juntos. Por descontado que durante la ducha, Oscar me volvi\u00f3 a follar. Esta vez lo hicimos de pie, en una posici\u00f3n que yo desconoc\u00eda, pero no menos placentera que las otras. Y esta vez le dej\u00e9 que se corriera dentro de mi co\u00f1o, a pesar del riesgo que ello supuso. Gracias a Dios que no me dej\u00f3 pre\u00f1ada.<\/p>\n<p>Desde aquel d\u00eda suelo follar con el carnicero bastante a menudo, unas veces en mi casa, otras en un hostal cercano, y hasta incluso en su coche. Pero, para poder hacerlo sin cond\u00f3n y evitar embarazos no deseados, he comenzado a tomar la p\u00edldora anticonceptiva sin que se entere mi esposo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_58800\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"58800\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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