{"id":58922,"date":"2025-04-10T00:04:54","date_gmt":"2025-04-09T22:04:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=58922"},"modified":"2025-04-09T17:59:14","modified_gmt":"2025-04-09T15:59:14","slug":"1601-mi-senora-imposible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/1601-mi-senora-imposible\/","title":{"rendered":"Una madura y atractiva mujer"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"58922\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">71<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Como estaba repodrido de la gran ciudad decid\u00ed mudarme a un pueblo tranquilo. Encontr\u00e9 uno junto al mar, a medio mundo de mi casa natal y all\u00ed decid\u00ed quedarme. Todo era nuevo para m\u00ed. Excepto los bares. \u00a0Siempre hay vida de bar en los pueblos y es all\u00ed donde se cuecen las habas.<\/p>\n<p>Encontr\u00e9 un lugar en el centro del pueblo, que de todos los existentes reun\u00eda las condiciones de buen gusto, buena m\u00fasica y gente linda que una persona como yo necesita como entorno para que la cerveza, el vino o el caf\u00e9 no le causen retortijones de est\u00f3mago. Y de all\u00ed me hice parroquiano.<\/p>\n<p>Soy ingeniero, tengo 35 a\u00f1os y me conservo muy bien. Digamos que a\u00fan tengo pretensiones de ligar a destajo lo que se me ponga a tiro y sea de mi gusto. Pero tambi\u00e9n era el forastero del pueblo, es decir, alguien que no conoce a nadie pero que es estudiado y conocido por todos. Sin embargo, encog\u00ed mis hombros estoicamente frente a esta situaci\u00f3n y en cuesti\u00f3n de mujeres empec\u00e9 a elegir con quien so\u00f1ar cada noche. Porque de follar nada \u00bfEh? Nadie le pasa bola al &#8220;de afuera&#8221;.<\/p>\n<p>De todas mis fantas\u00edas, una mujer se llevaba las palmas. Debo decir, por mal que le pese a mi amiga Kryxtal, que tengo debilidad por las maduras. Es que las mujeres menores que yo son muy quilomberas. En cambio, las mayores, generalmente comprometidas con alguien m\u00e1s, guardan el placer morboso por el sexo puro. Y saben callar despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Les dec\u00eda que, de todas las parroquianas de mi bar, hab\u00eda una que se llevaba las palmas. Aterrizaba en la barra con precisi\u00f3n cronom\u00e9trica todos los d\u00edas a las 19. Y por supuesto yo estaba esper\u00e1ndola solo para verla.<\/p>\n<p>\u00bfVer qu\u00e9?, dir\u00e1n ustedes. Bueno ver y gozar su elegancia. Pantalones muy ajustados que exaltaban piernas y culo de veintea\u00f1era. Botas tradicionales de punta muy fina y taco muy alto (no como los zapatos lunares y de p\u00e9simo gusto que usan las mocosas ahora), camisas o jerseys entalladas para mostrar senos grandes y erguidos. Peinados prolijos en sus cabellos negros y lacios. Un placer de mujer. Fina y seguramente exigente. Inalcanzable para un vulgar y desconocido inmigrante americano (del sur, los yankis ro\u00f1osos nos han robado hasta el gentilicio).<\/p>\n<p>Solo ten\u00eda un punto d\u00e9bil: su cara. Que no era fea, debo ser justo. Pero tampoco era de top model y, en cierta forma, no cuajaba con su porte y su cuerpo. Pero yo puedo perdonar algunos defectos. Despu\u00e9s de todo nadie es perfecto, \u00bfno? As\u00ed que acabo de presentarles a la que entonces era due\u00f1a de mis pajas.<\/p>\n<p>Tendr\u00eda que contarles mucho m\u00e1s de lo que se admite en estos relatos, para explicarles porqu\u00e9 a mi edad la voluntad de los dioses ya no me sorprende. Y es aqu\u00ed donde la historia empieza a ponerse interesante.<\/p>\n<p>Porque ocurri\u00f3 que un d\u00eda, desafiando inexplicablemente a las mafias locales de la construcci\u00f3n, logr\u00e9 ganar una licitaci\u00f3n comunal para la reparaci\u00f3n de unos monumentos p\u00fablicos. Quien conozca estos temas, debe saber que siempre se formalizan con la firma de un contrato que seg\u00fan el monto de la obra requiere mayor autoridad para su r\u00fabrica.<\/p>\n<p>Y a m\u00ed me toc\u00f3 firmar el convenio con el mism\u00edsimo Alcalde, cuya se\u00f1ora esposa era\u2026<\/p>\n<p>S\u00ed, lo han adivinado: la reina de mis sue\u00f1os.<\/p>\n<p>El alcalde era un buen tipo. No por nada ganaba las elecciones sistem\u00e1ticamente desde tiempo inmemorial. Un tipo honesto (robar\u00eda solo el 3% del erario p\u00fablico, jajaja). Tendr\u00eda unos 65 a\u00f1os y su esposa no llegar\u00eda a los 50.<\/p>\n<p>En el \u00e1gape posterior, tuve oportunidad de conversar con ellos. As\u00ed me enter\u00e9 que Merce (ella), hab\u00eda sido reina del lugar a los 19, cuando Juan (\u00e9l) era ya un experimentado concejal en busca del ejecutivo.<\/p>\n<p>Bueno. Mi t\u00e1ctica fue b\u00e1sica: no apurar las cosas y hacerme amigo de ambos. Y vaya que lo logr\u00e9. No fue dif\u00edcil. No soy mal tipo y ellos eran macanudos. Primero me estudiaron. Vigilaron mi trabajo como perros de presa. Pero yo no fall\u00e9.<\/p>\n<p>Como la obra ten\u00eda que ver con monumentos p\u00fablicos y el gusto femenino era fundamental, mi inspectora fue Merce, que, a pesar de no tener cargo oficial, auxiliaba a Juan en esas tareas. Aparec\u00eda de improviso en los trabajos, vestida con ajustad\u00edsimas prendas y anteojos de sol. Yo perd\u00eda la concentraci\u00f3n y me masturbaba fren\u00e9ticamente por las noches con su imagen diurna. A veces me retaba con una altura proverbial. Otras simplemente daba su opini\u00f3n. Pero por suerte siempre se iba conforme.<\/p>\n<p>Fue lejos mi mejor trabajo. No pod\u00eda fallar por la perspectiva econ\u00f3mica a futuro y tampoco quer\u00eda hacerlo porque la deseaba a ella con todas mis fuerzas. Despu\u00e9s de esa obra vinieron otras y otras y en un pocos meses me transform\u00e9 en un tipo adinerado. Y solitario. No me fijaba en otras mujeres. Mi obsesi\u00f3n por Merce era tal que deb\u00eda luchar por no venderme ni dar que hablar al populacho.<\/p>\n<p>Tarea muy dif\u00edcil disimular mi pasi\u00f3n. Sobre todo porque el matrimonio me abri\u00f3 primero las puertas de su casa y luego me brind\u00f3 su amistad.<\/p>\n<p>Juan me invitaba los s\u00e1bados al golf (deporte que odio) o de pesca (deporte que aborrezco), o de caza (deporte que me pone al borde del suicidio). Pero todo ello lo soportaba porque despu\u00e9s segu\u00eda el almuerzo con Merce, que siempre luc\u00eda espl\u00e9ndida. Tambi\u00e9n me presentaron la clase alta local. Me invitaban a toda clase de fiestas. \u00a1Y que fiestas! No faltaba nada en ellas. Champagne en cataratas, whisky del mejor, mujeres vestidas como modelos y quiz\u00e1s hasta pasta en los excusados.<\/p>\n<p>Comenzaban temprano y terminaban al alba. Con esposos muy bebidos para conducir y esposas con ganas de follar que no ser\u00edan satisfechas. Y yo solo. Como un vil pajero. No era que me faltasen oportunidades. Simplemente no era Merce la que me las daba.<\/p>\n<p>Nos hicimos muy amigos en menos de un a\u00f1o. Y tambi\u00e9n confidentes. Juan me dec\u00eda que ya no ten\u00eda el vigor de antes, y que estaba preocupado porque para Merce no parec\u00eda pasar el tiempo. &#8220;M\u00edrate t\u00fa&#8221;, me dec\u00eda. &#8220;T\u00fa eres un adonis&#8221;. &#8220;Las mujeres que yo ten\u00eda a tu edad me las tiraba en grande&#8221;. &#8220;Pero ya no puedo, aunque quiero&#8221;.<\/p>\n<p>Merce por su lado, me contaba que Juan estaba deprimido y que beb\u00eda demasiado. Una forma impl\u00edcita de confiarme que ya no la follaba. Yo apenas la escuchaba. Solo quer\u00eda comerme su co\u00f1o. Pero hac\u00eda esfuerzos demenciales por defender a mi amigo. Sin embargo, una tarde de s\u00e1bado de primavera, en que hac\u00eda un espantoso calor, pude ver el problema en directo.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos tenido una tremenda caminata de caza. Y Juan hab\u00eda rematado su cansancio con una botella entera de rioja. Durante el almuerzo todo iba mas o menos bien. Pero a los postres no aguant\u00f3 m\u00e1s y se retir\u00f3 a la siesta para fermentar su trago.<\/p>\n<p>Quedamos Merce y yo charlando de sobremesa amigablemente. De pronto me dijo &#8220;Me ha dado ganas de tomar el sol junto a la piscina&#8221; &#8220;Pues hazlo. No te preocupes por m\u00ed&#8221;. Ella sonri\u00f3 y me dijo: &#8220;Ir\u00e9 a cambiarme&#8221;. Yo qued\u00e9 solo a la sombra del aromo bebiendo mi \u00fanica copa de rioja. Pero a los 15 minutos, casi me atraganto cuando volvi\u00f3 cambiada.<\/p>\n<p>A ver. Lo contar\u00e9 despacio porque me complace recordarlo. Caminaba con una tanga dorada min\u00fascula. Su cuerpo no ten\u00eda ni un gramo de grasa. Ni celulitis. Su culo era de una redondez perfecta y dejaba entrar el hilo dental dorado entre sus cachetes con una perfecci\u00f3n absoluta. Su parte superior acentuaba el tama\u00f1o de sus senos y los juntaba para mostrar un canalillo exuberante.<\/p>\n<p>Y todo estaba rematado con unas sandalias de tiras fin\u00edsimas y tac\u00f3n medio que resaltaban la belleza de sus pies y de sus u\u00f1as pintadas de rojo carmes\u00ed. \u00a1Una diosa! Se acerc\u00f3 a la piscina y se sent\u00f3 en un catre de sol. Me mir\u00f3. Me regal\u00f3 una sonrisa y me pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>&#8220;Daniel, \u00bfMe untar\u00edas la crema?&#8221;<\/p>\n<p>Yo casi tropiezo por la celeridad en levantarme a cumplir los deseos de mi se\u00f1ora. Pero lo disimul\u00e9 bien. Me acerqu\u00e9 y empec\u00e9 a friccionar su espalda suavemente. O bien Merce pensaba que yo era gay o me estaba provocando escandalosamente. \u00a1No pod\u00eda ser tan pelotudo! \u00a1Me estaba provocando escandalosamente! Quer\u00eda, deseaba mi polla.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 a mi alrededor. Record\u00e9 que el s\u00e1bado la servidumbre ten\u00eda franco en la casa. Pero no me animaba a intentar nada. Ella re\u00eda cuando la untaba. Acusaba cosquillas en su espalda. Mi polla estaba a reventar. Mis manos se mov\u00edan circularmente sobre la espalda de esa hembra que seguramente estaba insatisfecha hac\u00eda tiempo. Le suger\u00ed pararse para untar su espalda baja con m\u00e1s comodidad.<\/p>\n<p>Ella se levant\u00f3 y yo me sent\u00e9 detr\u00e1s de ella.<\/p>\n<p>Merce sac\u00f3 su culo hacia mi cara de forma tal que mi aliento deb\u00eda llegarle. No aguant\u00e9 m\u00e1s. Me levant\u00e9, la tom\u00e9 por la cintura y empec\u00e9 a besarle el cuello suavemente mientras mis manos acariciaban su cintura, y mi pija se apoyaba en su culito. Ella se mostr\u00f3 demasiado artificialmente sorprendida.<\/p>\n<p>&#8220;\u00a1Daniel\u2026 \u00bfQu\u00e9 haces?!&#8221;<\/p>\n<p>Yo no le hice caso y comenc\u00e9 a caminar con ella hacia el vestuario. Al entrar, cerr\u00e9 la puerta tras de m\u00ed y la bes\u00e9 intensamente tomando su culo con la fuerza de ambas manos. Ella devolvi\u00f3 mi beso y nuestras lenguas se buscaron con fuerza. Desprend\u00ed el sujetador y dejando sus senos al aire. \u00a1Eran preciosos!<\/p>\n<p>&#8220;Te deseo Merce&#8221;, atin\u00e9 a decirle. &#8220;Quiero follarte y que seas mi hembra&#8221;<\/p>\n<p>Ella no contest\u00f3. En lugar de eso se arrodill\u00f3 frente a m\u00ed y empez\u00f3 a mamar mi polla. Yo acariciaba sus cabellos y la empujaba cada vez con m\u00e1s fuerza. Me la follaba por su boca. Luego de un rato la incorpor\u00e9, corr\u00ed su tanguita y la penetr\u00e9. Not\u00e9 como si una corriente de mil voltios la atravesara. Ella gritaba en mi o\u00eddo su placer.<\/p>\n<p>&#8220;M\u00e9temela. M\u00e9temela hasta el fondo. Quiero esa polla desde que pisaste este pueblo. D\u00e1mela&#8221;<\/p>\n<p>No pod\u00eda creer lo que mis o\u00eddos percib\u00edan. \u00a1Cu\u00e1nto tiempo perdido! La recontra acab\u00e9 alz\u00e1ndola con las manos en el aire. La acab\u00e9 por su co\u00f1o y enseguida tambi\u00e9n por su culito, del que se notaba no era virgen. Mas adelante supe que ella gozaba m\u00e1s de la penetraci\u00f3n anal.<\/p>\n<p>Porque claro, fue desde entonces mi amante. Al principio en secreto y luego la comidilla del pueblo. La alcaldesa y el extranjero 15 a\u00f1os menor. Juan no tard\u00f3 en enterarse y cuando lo hizo no le import\u00f3. Es m\u00e1s, cuando lo supo me dio su aprobaci\u00f3n (&#8220;mejor que seas t\u00fa el que me haga los cuernos&#8221;) y solo me pidi\u00f3 que lo dejara espiar. A sus a\u00f1os se hab\u00eda transformado en perverso. Pero aun as\u00ed era mi amigo.<\/p>\n<p>Por supuesto que la vida aparente sigui\u00f3 igual. Siempre la apariencia manda en los pueblos. Segu\u00eda siendo invitado a sus fiestas y era una sensaci\u00f3n extra\u00f1a llegar y que la due\u00f1a de casa me saludara con un beso franc\u00e9s frente a su marido e invitados, o que me masajeara la polla en los rincones o me follara en los excusados cuando su l\u00edmite de alcohol la liberaba. Yo tambi\u00e9n ped\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>Las fiestas de la alcaldesa eran cada vez m\u00e1s permisivas y el cambio de parejas en ellas era algo habitual. Aunque yo no le permit\u00eda otros hombres y ella no me lo ped\u00eda. Llegu\u00e9 a follarla unas cuatro veces en la misma fiesta. No alcazaba a llenarle su co\u00f1ito que ya la deseaba de nuevo. Aparec\u00eda de improviso en mis obras luciendo modelos cada vez m\u00e1s escandalosos. Cada d\u00eda era m\u00e1s puta. M\u00e1s mi puta.<\/p>\n<p>Y un d\u00eda, Juan muri\u00f3.<\/p>\n<p>Concurr\u00ed sentidamente a su sepelio y luego lo record\u00e9 revolc\u00e1ndome en su cama con su viuda y foll\u00e1ndola en su honor. Merce fue mi mujer por cinco a\u00f1os m\u00e1s. Hasta que yo simplemente cambi\u00e9.<\/p>\n<p>Y tan silenciosamente como una vez llegara a ese pueblo, desaparec\u00ed sin dejar rastros.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_58922\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"58922\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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