{"id":59566,"date":"2025-05-15T00:01:29","date_gmt":"2025-05-14T22:01:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=59566"},"modified":"2025-05-14T17:02:01","modified_gmt":"2025-05-14T15:02:01","slug":"alba-1-vecina-con-hija","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/alba-1-vecina-con-hija\/","title":{"rendered":"Alba (1): Vecina con hija"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"59566\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">12<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La ma\u00f1ana amaneci\u00f3 fr\u00eda y l\u00fagubre, con esa humedad que se te pega a la piel como un susurro inc\u00f3modo. La casa estaba en silencio, tan quieta que pod\u00eda escuchar el tictac del reloj en la cocina y la respiraci\u00f3n tranquila de mis tres hijos, a\u00fan sumergidos en sue\u00f1os. En la alcoba, \u00c1ngela dormitaba, ajena al fuego que empezaba a arder en mi entrepierna.<\/p>\n<p>El timbre del celular me sacudi\u00f3 como una descarga. Alba. El nombre brill\u00f3 en la pantalla y sent\u00ed un golpe bajo en el est\u00f3mago. La esposa de Jos\u00e9, nuestro amigo del piso 16. Cuatro pisos arriba, cuatro pisos m\u00e1s cerca del infierno que mi mente ya empezaba a imaginar.<\/p>\n<p>\u2014Hola, Alba\u2026 \u2014respond\u00ed, bajando la voz hasta casi un susurro ronco\u2014. \u00bfC\u00f3mo amanecen por all\u00e1 arriba?<\/p>\n<p>\u2014Mart\u00edn\u2026 \u2014su voz era miel espesa derram\u00e1ndose en mis o\u00eddos, con esa cadencia que siempre le pon\u00eda los pelos de punta\u2014. Todo bien por ac\u00e1. \u00bfY ustedes? \u00bfEn qu\u00e9 andan?<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed todos dormidos todav\u00eda \u2014dije, mientras mi mano libre se deslizaba sin querer por el bulto que ya se insinuaba bajo el piyama\u2014. \u00c1ngela sigue en la cama y yo\u2026 a punto de meterme a la ducha. \u2014Una mentira piadosa. No hab\u00eda agua lo suficientemente fr\u00eda para lo que necesitaba en ese momento.<\/p>\n<p>El silencio que sigui\u00f3 no fue inc\u00f3modo, sino electrizante. Como si ambos supi\u00e9ramos que est\u00e1bamos jugando con fuego, pero ninguno quisiera apagarlo.<\/p>\n<p>\u2014Jos\u00e9 sali\u00f3 temprano \u2014dijo Alba finalmente, y pude imaginar su boca formando las palabras, esos labios que siempre pintaba de un rojo discreto pero provocador\u2014. Los chicos tambi\u00e9n se fueron\u2026 as\u00ed que estoy sola. Organizando el cl\u00f3set. Necesito mover un mueble y\u2026 bueno, pens\u00e9 en ti.<\/p>\n<p>Sola. La palabra reson\u00f3 en mi cabeza como un eco en una catedral vac\u00eda. Sola. Cuatro letras que me hicieron tragar saliva con fuerza.<\/p>\n<p>\u2014Claro, Alba \u2014respond\u00ed, sintiendo c\u00f3mo la sangre abandonaba mi cerebro para concentrarse en otro lugar\u2014. Subo en veinte minutos. \u2014O menos, pens\u00e9, mientras colgaba y miraba hacia la alcoba donde \u00c1ngela segu\u00eda durmiendo, ajena a la traici\u00f3n que ya empezaba a gestarse.<\/p>\n<p>Mi esposa segu\u00eda sumida en ese sue\u00f1o profundo de las ma\u00f1anas lluviosas, su respiraci\u00f3n calmada marcando el ritmo bajo las s\u00e1banas revueltas. Sab\u00eda que lo correcto era avisarle, as\u00ed que entr\u00e9 en la alcoba con pasos silenciosos, sintiendo ya la humedad de la ducha anticip\u00e1ndose en mi piel. El agua cay\u00f3 sobre mi cuerpo como una caricia tibia, pero ni el jab\u00f3n ni el roce de la toalla lograron borrar las im\u00e1genes que ya bailaban en mi mente.<\/p>\n<p>Me vest\u00ed con cuidado, eligiendo esos jeans oscuros que sab\u00eda me ajustaban justo donde deb\u00edan &#8211; modo comando, mi peque\u00f1o secreto, esa costumbre de andar sin ropa interior que siempre a\u00f1ad\u00eda un peligro delicioso a cualquier situaci\u00f3n. La camisa de manga larga la remangu\u00e9 sin ceremonia, dejando al descubierto mis antebrazos marcados. No era casualidad.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA d\u00f3nde vas&#8230;? \u2014la voz de \u00c1ngela, cargada de sue\u00f1o, surgi\u00f3 desde el mont\u00f3n de almohadas.<\/p>\n<p>\u2014Salgo un rato \u2014le susurr\u00e9 mientras mis labios rozaban su frente en un beso autom\u00e1tico. El aroma a crema nocturna de su piel me record\u00f3 por un instante lo que estaba a punto de arriesgar.\u2014 Voy al taller&#8230; ese cami\u00f3n de la empresa de valores est\u00e1 dando problemas. No tardo.<\/p>\n<p>Mentira. Mentira gruesa y deliciosa. Dej\u00e9 el cuarto sumido en esa penumbra azulada de la ma\u00f1ana invernal y me dirig\u00ed a la sala, donde el sof\u00e1 recibi\u00f3 mi peso con un crujido discreto. Los diez minutos de espera se convirtieron en una agon\u00eda dulce.<\/p>\n<p>Y entonces vinieron las im\u00e1genes, n\u00edtidas, implacables:<\/p>\n<p>Alba. Siempre Alba. Su melena azabache que ol\u00eda a coco y sal cuando el viento de la playa la envolv\u00eda, esos ojos oscuros que parec\u00edan saber exactamente el efecto que causaban en m\u00ed. Record\u00e9 con lujo de detalle aquella vez en la piscina del edificio, cuando sali\u00f3 del agua con ese bikini azul el\u00e9ctrico que se le pegaba al cuerpo, revelando pezones erectos bajo la tela mojada. Dios, esos senos &#8211; firmes como pomelos maduros, que se manten\u00edan altivos con cada paso, desafiando la gravedad y mi cordura.<\/p>\n<p>Mi mente viaj\u00f3 m\u00e1s abajo, a su ombligo perfectamente cincelado, ese vientre plano que se arqueaba cuando se re\u00eda. Y sus caderas&#8230; ese balanceo hipn\u00f3tico que hac\u00eda que hasta el m\u00e1s gay de los hombres volviera la cabeza. Las nalgas redondas que llenaban mis sue\u00f1os h\u00famedos, esas piernas largas y torneadas que parec\u00edan esculpidas para enredarse alrededor de mi cintura.<\/p>\n<p>A sus 43 a\u00f1os, Alba era un monumento a la sensualidad femenina, una combinaci\u00f3n explosiva de experiencia y vitalidad que me ten\u00eda atrapado en sus redes desde hac\u00eda a\u00f1os. Y ahora, por primera vez, hab\u00eda una posibilidad real de que dej\u00e1ramos de ser solo fantas\u00edas el uno para el otro.<\/p>\n<p>El reloj marc\u00f3 que era hora. Me levant\u00e9 del sof\u00e1, ajust\u00e9 mi erecci\u00f3n inc\u00f3moda dentro de los jeans demasiado ajustados, y respir\u00e9 hondo antes de salir. El ascensor me esperaba, y cuatro pisos m\u00e1s arriban, mi destino &#8211; o mi perdici\u00f3n &#8211; tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>En mi divagaci\u00f3n pasaron quince minutos. Le marqu\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Hola, Mart\u00edn \u2014respondi\u00f3 enseguida\u2014. \u00bfYa subes?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed \u2014dije, con un leve titubeo en la voz\u2014. Ya pido el ascensor\u2026 voy.<\/p>\n<p>Mientras esperaba el ascensor, cada segundo se hac\u00eda eterno. Mis dedos tamborileaban contra el muslo con nerviosismo, mientras la entrepierna de mis jeans -ya demasiado ajustados- se volv\u00eda insoportablemente tensa. La ansiedad y la excitaci\u00f3n se mezclaban en un c\u00f3ctel peligroso, haciendo que cada latido resonara en mis o\u00eddos. \u00bfEra impaciencia por la demora del maldito ascensor, o por lo que podr\u00eda ocurrir en ese apartamento cuatro pisos m\u00e1s arriba? Mi mente no dejaba de proyectar im\u00e1genes prohibidas: Alba inclin\u00e1ndose frente a m\u00ed, ese escote generoso, sus labios entreabiertos&#8230;<\/p>\n<p>Cuando por fin lleg\u00f3, vac\u00edo y silencioso como complaciendo mis intenciones, presion\u00e9 el bot\u00f3n del piso 16 con un dedo que casi temblaba. El ascenso fue una tortura deliciosa -cada piso que pasaba me acercaba m\u00e1s a ella, a ese momento que llevaba a\u00f1os imaginando. Pod\u00eda sentir c\u00f3mo mi erecci\u00f3n palpitaba contra la tela \u00e1spera del denim, record\u00e1ndome lo precario de mi situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al salir, gir\u00e9 autom\u00e1ticamente a la derecha -conoc\u00eda ese pasillo demasiado bien. El timbre son\u00f3 como un disparo en el silencio del edificio. Un minuto de agon\u00eda&#8230; hasta que escuch\u00e9 pasos. \u00bfVoces? Mi coraz\u00f3n se hundi\u00f3 por un instante &#8211; \u00bfno estar\u00eda sola despu\u00e9s de todo? La decepci\u00f3n me golpe\u00f3 como un pu\u00f1o, hasta que&#8230;<\/p>\n<p>La puerta se abri\u00f3, revelando no a Alba, sino a Miranda. Dios santo. Su melena rubia brillaba como oro bajo la luz del pasillo, esos ojos azules heredados brillaban con la energ\u00eda despreocupada de sus 19 a\u00f1os. La camisola anudada sobre el ombligo dejaba ver un lunar que nunca antes hab\u00eda notado, y esos shorts blancos&#8230; cristo, tan cortos que con cada movimiento casi pod\u00eda vislumbrar el comienzo de sus nalgas perfectas. La tela se estiraba de manera obscena sobre sus curvas, dejando poco a la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Holaaa, Mart\u00edn! \u2014su voz son\u00f3 como un canto, demasiado inocente para la imagen que presentaba. Me abraz\u00f3 con esa familiaridad de siempre, pero esta vez su cuerpo se presion\u00f3 contra el m\u00edo con una cercan\u00eda que me hizo contener la respiraci\u00f3n. Sus pechos j\u00f3venes y firmes, apenas contenidos por el top, se aplastaron contra mi pecho. El beso en mi mejilla dej\u00f3 el aroma dulz\u00f3n de su gloss.<\/p>\n<p>Antes de que pudiera articular palabra, ya se alejaba corriendo hacia el ascensor, d\u00e1ndome una vista trasera que me dej\u00f3 seco. Los shorts se le met\u00edan entre las nalgas con cada paso, revelando su forma perfecta, redonda como melocotones maduros. La tela blanca se volv\u00eda casi transparente bajo las luces, insinuando las curvas que escond\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 pena! Voy volando \u2014grit\u00f3 mientras el ascensor se cerraba\u2014. Pablo me espera abajo&#8230; \u00a1a la playa! \u00a1Chao!<\/p>\n<p>El ascensor se trag\u00f3 su risa juvenil, dej\u00e1ndome solo en el pasillo, con la puerta entreabierta y una erecci\u00f3n que amenazaba con reventar la costura de mis jeans. Miranda se hab\u00eda ido, llev\u00e1ndose consigo esa energ\u00eda fresca&#8230; pero dej\u00e1ndome con la certeza de que Alba estaba sola. Completamente sola.<\/p>\n<p>El aire pareci\u00f3 espesarse mientras cruzaba el umbral, cada paso acerc\u00e1ndome m\u00e1s al peligro, m\u00e1s a la posibilidad de hacer realidad a\u00f1os de fantas\u00edas reprimidas. La puerta se cerr\u00f3 tras de m\u00ed con un click sordo, como sellando mi destino.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAlba&#8230;? \u2014llam\u00e9, sintiendo c\u00f3mo mi voz sonaba m\u00e1s ronca de lo habitual. El nudo en mi garganta se tensaba con cada latido acelerado de mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde las profundidades del apartamento, su voz me envolvi\u00f3 como terciopelo caliente:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Adelante, Mart\u00edn! \u2014ese tono suyo, meloso y juguet\u00f3n, hizo que el denim de mis jeans se volviera a\u00fan m\u00e1s ajustado\u2014. Ya escuch\u00e9 a Miranda salir. Siempre hace tanto esc\u00e1ndalo&#8230;<\/p>\n<p>Cada paso hacia su habitaci\u00f3n era una tortura deliciosa. El apartamento ol\u00eda a ella &#8211; a ese perfume caro con notas de vainilla y jazm\u00edn que siempre me volv\u00eda loco. Pas\u00e9 junto al sof\u00e1 donde tantas veces nos hab\u00edamos sentado &#8220;como amigos&#8221;, junto a la cocina donde sus risas inocentes escond\u00edan miradas cargadas. El pasillo parec\u00eda extenderse eternamente, cada cent\u00edmetro alimentando mi anticipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 a su dormitorio, el walking closet estaba entreabierto como una invitaci\u00f3n. Toqu\u00e9 la puerta con nudillos que temblaban levemente.<\/p>\n<p>\u2014Pasa, Mart\u00edn \u2014su voz sali\u00f3 desde dentro, y al empujar la puerta, el espect\u00e1culo que se present\u00f3 ante m\u00ed casi me hace perder el aliento.<\/p>\n<p>Alba, diosa de carne y hueso, estaba subida en una peque\u00f1a escalera, alcanzando unas cajas en el estante superior. Esa falda corta se hab\u00eda deslizado peligrosamente hacia arriba, revelando muslos de porcelana y el borde de unas bragas de encaje negro que apenas conten\u00edan sus curvas. El top sin mangas se le hab\u00eda levantado, mostrando un trozo de espalda suave y ese lunar cerca de la cintura que tantas veces hab\u00eda imaginado besar.<\/p>\n<p>\u2014Hola&#8230; \u2014logr\u00e9 articular, sintiendo c\u00f3mo la sangre abandonaba mi cerebro para concentrarse muy al sur.<\/p>\n<p>Al girarse, el escote de su top revel\u00f3 m\u00e1s de lo que ocultaba. Sus pechos, redondos y firmes, se mov\u00edan con una gracia hipn\u00f3tica bajo la tela fina.<\/p>\n<p>\u2014Mart\u00edn, gracias por venir \u2014su sonrisa era un pecado\u2014. Ese mueble es el problema \u2014se\u00f1al\u00f3 con un dedo perfectamente manicura do hacia el pesado armario.<\/p>\n<p>Mientras bajaba de la escalera, no pude evitar notar c\u00f3mo sus pezones se endurec\u00edan bajo la tela, marc\u00e1ndose con una claridad obscena. El beso de saludo en mi mejilla dur\u00f3 un segundo demasiado largo, sus labios suaves rozando mi piel, su aliento caliente en mi o\u00eddo.<\/p>\n<p>\u2014Quiero moverlo all\u00e1 \u2014explic\u00f3, se\u00f1alando con un movimiento de cadera que hizo que mis dientes se apretaran\u2014. Para poner la zapatera.<\/p>\n<p>Al abrir el mueble, el descubrimiento fue el\u00e9ctrico: lencer\u00eda negra de encaje, cors\u00e9s rojos con ligueros, tangas diminutas que no cubrir\u00edan nada. El aire se espes\u00f3 instant\u00e1neamente.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 verg\u00fcenza! \u2014Alba se sonroj\u00f3, pero sus ojos brillaban con algo m\u00e1s que verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>\u2014No te disculpes \u2014respond\u00ed, pasando un dedo sin querer sobre un sost\u00e9n de seda negra\u2014. Jos\u00e9 es un hombre afortunado.<\/p>\n<p>El silencio que sigui\u00f3 fue tan denso que pod\u00eda cortarse con un cuchillo. Mis palabras siguientes salieron solas, crudas, imposibles de retener:<\/p>\n<p>\u2014Me vuelve loco imaginarte con esto puesto.<\/p>\n<p>Su respiraci\u00f3n se aceler\u00f3 visiblemente. Sin decir nada, comenz\u00f3 a sacar las prendas con manos que temblaban levemente. Cada prenda era una revelaci\u00f3n: medias que se deslizaban como serpientes sobre mi piel, sostenes que promet\u00edan maravillas, cinturones de ligueros que imagin\u00e9 abriendo con los dientes.<\/p>\n<p>Cuando nuestras manos se encontraron entre la seda, la chispa fue palpable. Alba no retir\u00f3 la suya de inmediato, dejando que el contacto se prolongara, que el mensaje se transmitiera sin palabras.<\/p>\n<p>El mueble vac\u00edo fue f\u00e1cil de mover, pero la tensi\u00f3n entre nosotros pesaba m\u00e1s que toda la madera del mundo. Cuando terminamos, su ofrecimiento de algo de tomar son\u00f3 como lo que realmente era: una invitaci\u00f3n a quedarme, a ir m\u00e1s all\u00e1, a convertir a\u00f1os de fantas\u00edas en realidad.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieres algo de tomar? \u2014pregunt\u00f3, mordiendo su labio inferior mientras sus ojos recorr\u00edan mi cuerpo con una intensidad que nunca antes se hab\u00eda permitido mostrar.<\/p>\n<p>La pregunta no era sobre bebidas. Y ambos lo sab\u00edamos.<\/p>\n<p>Fuimos a la sala, y me acomod\u00e9 en el sof\u00e1. Le acept\u00e9 un jugo de ar\u00e1ndanos, que trajo poco despu\u00e9s. Al entreg\u00e1rmelo, su mano roz\u00f3 la m\u00eda. Fue apenas un instante, pero ese contacto pareci\u00f3 detener el tiempo.<\/p>\n<p>\u2014Perd\u00f3n \u2014dijo suavemente\u2014. Ya regreso.<\/p>\n<p>Alba se dirigi\u00f3 hacia el \u00e1rea familiar con ese balanceo de caderas que siempre me hab\u00eda vuelto loco. Cada movimiento era una provocaci\u00f3n calculada &#8211; la forma en que su falda rozaba sus muslos, c\u00f3mo su espalda desnuda se tensaba con cada paso. Me qued\u00e9 paralizado, el vaso de jugo olvidado en mi mano, mientras mis ojos devoraban ese espect\u00e1culo de feminidad en movimiento.<\/p>\n<p>Cerr\u00e9 los ojos y dej\u00e9 que la fantas\u00eda tomara control: la imagin\u00e9 descalza, con s\u00f3lo ese conjunto de encaje negro que hab\u00edamos descubierto, sus pezones rozando la seda transparente, sus caderas movi\u00e9ndose al ritmo de una m\u00fasica imaginaria. La humedad entre sus piernas, el aroma de su excitaci\u00f3n, el sonido de su respiraci\u00f3n entrecortada &#8211; mi mente pintaba cada detalle con obscena precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El suave crujido de pasos me arranc\u00f3 del ensue\u00f1o. Cuando abr\u00ed los ojos, la realidad super\u00f3 toda fantas\u00eda.<\/p>\n<p>Alba estaba all\u00ed, convertida en la encarnaci\u00f3n misma del deseo. El brassier negro apenas conten\u00eda sus senos &#8211; pude ver el rosa oscuro de sus pezones endurecidos a trav\u00e9s del encaje. La camisola corta dejaba al descubierto ese vientre plano que tantas veces hab\u00eda admirado en la playa. Pero eran los pantis transparentes lo que me dej\u00f3 sin aliento &#8211; pod\u00eda ver cada detalle de su sexo depilado, los labios ligeramente hinchados, el brillo de su humedad en el vello perfectamente recortado.<\/p>\n<p>\u2014Calla&#8230; \u2014susurr\u00f3, llevando un dedo a esos labios que pronto conocer\u00eda en toda su plenitud.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 con la gracia de una pantera, sus medias negras susurrando contra sus muslos con cada paso. Cuando gir\u00f3, el hilo dental desapareci\u00f3 entre unas nalgas que parec\u00edan esculpidas por los dioses &#8211; redondas, firmes, con ese balanceo hipn\u00f3tico que me hizo morder mi propio labio.<\/p>\n<p>El primer contacto fue el\u00e9ctrico. Sus manos, experimentadas y seguras, subieron por mis muslos como llamas, deteni\u00e9ndose justo donde mi erecci\u00f3n deformaba el denim. El beso fue una revelaci\u00f3n &#8211; sus labios sab\u00edan a fruta prohibida y menta, su lengua explorando la m\u00eda con una urgencia que delataba a\u00f1os de deseo reprimido.<\/p>\n<p>No pude resistirme a tocar. Mis manos recorrieron ese cuerpo que conoc\u00eda s\u00f3lo de miradas furtivas &#8211; la curva de su espalda, el hueco perfecto de su cintura, el volumen generoso de sus nalgas que llenaban mis palmas.<\/p>\n<p>Cuando sus dedos desabrocharon mis jeans, sent\u00ed el aire fr\u00edo contra mi piel ardiente. Su boca fue un para\u00edso &#8211; c\u00e1lida, h\u00fameda, experta. Cada succi\u00f3n era una promesa, cada movimiento de su lengua sobre el frenillo me hac\u00eda ver estrellas. Mirarme en sus ojos mientras me devoraba fue casi demasiado intenso &#8211; esa mirada de puro deseo femenino, de poder y entrega simult\u00e1neas.<\/p>\n<p>El viaje a la habitaci\u00f3n de visitas fue un borr\u00f3n. S\u00f3lo recuerdo la presi\u00f3n de su mano en la m\u00eda, la promesa t\u00e1cita en su sonrisa. Cuando la puerta se cerr\u00f3, el mundo exterior dej\u00f3 de existir.<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n era un santuario &#8211; la luz dorada ba\u00f1ando su piel, las paredes p\u00farpuras reflejando nuestra pasi\u00f3n, la cama enorme que pronto conocer\u00eda el peso de nuestros cuerpos entrelazados.<\/p>\n<p>En ese momento lo supimos ambos &#8211; esto no era un simple encuentro furtivo. Era el principio de algo mucho m\u00e1s peligroso&#8230; y mucho m\u00e1s delicioso.<\/p>\n<p>La voz suave de Alba rompi\u00f3 el silencio cargado de deseo:<\/p>\n<p>\u2014Alexa, play something sexy&#8230;<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n se inund\u00f3 de un ritmo lento y sensual, gui\u00e1ndonos como c\u00f3mplices en este juego prohibido. Alba se acerc\u00f3, desliz\u00e1ndose contra m\u00ed como si su cuerpo ya conociera cada uno de mis contornos. Mis brazos la rodearon, las palmas de mis manos aferr\u00e1ndose a esa cintura estrecha, sintiendo el calor de su piel a trav\u00e9s del encaje negro que apenas la cubr\u00eda.<\/p>\n<p>Ella llevaba s\u00f3lo la lencer\u00eda, sus pezones duros rozando mi torso desnudo cada vez que respiraba. Yo, con la camisa abierta y los jeans abandonados en el suelo, ya no pod\u00eda ocultar nada. Bailamos sin prisa, sus caderas movi\u00e9ndose contra mi erecci\u00f3n, cada roce m\u00e1s intencional que el anterior.<\/p>\n<p>No pude resistirlo. Arranqu\u00e9 la camisa de un tir\u00f3n, y con dedos que temblaban de ansia, deslic\u00e9 las tiras del sost\u00e9n de sus hombros. Sus senos cayeron libres, firmes, con pezones oscuros y erectos, tan perfectos como los hab\u00eda imaginado. Me inclin\u00e9, capturando uno entre mis labios, saboreando su peso, el latido acelerado bajo mi lengua.<\/p>\n<p>Alba arque\u00f3 la espalda, un gemido ahogado escapando de sus labios, mientras sus manos se enredaban en mi pelo, urgi\u00e9ndome a tomar m\u00e1s, a morder suavemente. La llev\u00e9 hacia la cama, su cuerpo cayendo sobre las s\u00e1banas como una ofrenda, la luz dorada del atardecer pintando su piel de \u00e1mbar.<\/p>\n<p>Me arrodill\u00e9 entre sus piernas, deslizando los dedos por los bordes de sus pantis de encaje, siguiendo el camino de su humedad hasta encontrar el calor h\u00famedo que ya empapaba la tela.<\/p>\n<p>\u2014D\u00e9jame ver todo&#8230; \u2014murmur\u00e9, deslizando la lencer\u00eda por sus caderas con una lentitud tortuosa.<\/p>\n<p>Cuando por fin qued\u00f3 expuesta, su sexo estaba hinchado, brillante, perfecto. Mis labios descendieron, besando primero el interior de sus muslos, luego ese peque\u00f1o cl\u00edtoris palpitante, antes de hundir la lengua en su profundidad.<\/p>\n<p>Alba grit\u00f3, sus piernas temblorosas cerrando mi cabeza entre ellas, sus manos aferr\u00e1ndose a las s\u00e1banas. Sab\u00eda a sal y miel, a pecado y promesas rotas. Cada gemido, cada sacudida de sus caderas, me dec\u00edan que esto ya no ten\u00eda vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Y no quer\u00eda que la hubiera.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_59566\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"59566\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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