{"id":59683,"date":"2025-05-20T00:03:00","date_gmt":"2025-05-19T22:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=59683"},"modified":"2025-05-19T17:20:36","modified_gmt":"2025-05-19T15:20:36","slug":"la-culpa-la-tienes-tu-1-el-nuevo-miembro-de-la-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-culpa-la-tienes-tu-1-el-nuevo-miembro-de-la-familia\/","title":{"rendered":"La culpa la tienes t\u00fa (1): El nuevo miembro de la familia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"59683\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">40<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Todos la llaman Lau. Su estatura baja y cuerpo fr\u00e1gil le daba siempre un aspecto de nena eterna. Pero su nombre de pila es Laura Patricia, aunque solamente su madre cuando estaba enfadada era quien la llamaba por esos dos nombres. Mi t\u00eda Lau, era la menor de tres hijos que tuvo mi abuelo con su segundo matrimonio. Y al momento de los acontecimientos que les voy a narrar, ella ten\u00eda cuarenta y cuatro a\u00f1os, viv\u00eda solo con su \u00fanico hijo, mi primo Adolfo y se hab\u00eda separado de su marido desde hac\u00eda ya tiempo.<\/p>\n<p>A la t\u00eda Lau yo la hab\u00eda visto solo unas cuantas veces en la vida. La \u00faltima vez que yo recordaba haberla visto fue en el funeral de mi abuelo, cuando yo apenas iniciaba la adolescencia. Ella, por razones de trabajo, se hab\u00eda ido a vivir a Barranquilla, as\u00ed que poco pude interactuar con ella, m\u00e1s all\u00e1 de escasas reuniones familiares decembrinas. Era en realidad una t\u00eda lejana, casi una extra\u00f1a para m\u00ed y de igual manera, yo un extra\u00f1o para ella.<\/p>\n<p>Un domingo lluvioso de agosto llegu\u00e9 yo empapado a su apartamento del cuarto piso de un edificio de esa calurosa ciudad. No me sent\u00eda c\u00f3modo con la situaci\u00f3n. Yo deb\u00eda completar una pasant\u00eda universitaria de tres meses y medio, aprobar un curso y as\u00ed poder ganarme el cupo para continuar una carrera. Mi padre insisti\u00f3 que me quedara donde mi t\u00eda, su hermana, al menos durante la pasant\u00eda universitaria y si lograba ganar el cupo, pues entonces buscar\u00edamos donde quedarme permanentemente para continuar una carrera como tal. Acept\u00e9 a rega\u00f1adientes. De todos modos, no ten\u00eda opci\u00f3n.<\/p>\n<p>La t\u00eda Lau me recibi\u00f3 con amabilidad al yo llegar de un penoso viaje en autob\u00fas de m\u00e1s de nueve horas y media desde mi pueblo peque\u00f1o. Al verla, me pareci\u00f3 tan diferente a como la recordaba desde que la hab\u00eda visto en el funeral de mi abuelo. Ahora era m\u00e1s se\u00f1ora, m\u00e1s bajita de lo que yo la imaginaba en los recuerdos, pero con un aire m\u00e1s citadino. Su rostro no era bello ciertamente. Tampoco particularmente feo. Ten\u00eda esos rasgos marcados, bien \u00f3seos, como mi abuelo y mi padre que, si bien conven\u00edan mucho en rostros masculinos, no favorec\u00edan tanto en una cara de mujer. Sin embargo, sus ojos de cejas pobladas, negros y grandes, eran acuosos y tiernos.<\/p>\n<p>Su sonrisa y su voz nasal me sacaron de mis cavilaciones fison\u00f3micas. Me dio un abrazo. Me instal\u00f3 enseguida en una habitaci\u00f3n chica en donde hab\u00eda una cama plegable para visitas ocasionales. Me present\u00f3 a mi primo Adolfo, que me mir\u00f3 con ojos extra\u00f1os y que yo lo recordaba apenas como un beb\u00e9 todav\u00eda de brazos. Me sent\u00ed extra\u00f1o de estar tan lejos de mi pueblo, de mi casa amplia de campo y sobre todo en una ciudad lejana, y en medio de una familia desconocida.<\/p>\n<p>La gran ventaja de estar all\u00ed era que la universidad distaba a unas pocas cuadras. Deb\u00eda caminar poco menos de media hora. No hab\u00eda gasto en transportes y para un joven, una gran ciudad es todo un mundo por descubrir. Mi t\u00eda tuvo la amabilidad de indicarme y acompa\u00f1arme el primer d\u00eda a la universidad, antes de irse a su trabajo. Era una mujer organizada que laboraba en el mundo financiero para un banco de inversiones.<\/p>\n<p>Con los d\u00edas, nos fuimos conociendo. Mis buenas costumbres, fueron creando un clima de confianza y buen entendimiento entre mi t\u00eda y yo de manera espont\u00e1nea. Yo era un chico rutinario, que me levantaba temprano, hac\u00eda mi cama, daba los buenos d\u00edas, sal\u00eda a trotar, ayudaba a cocinar, lavar los platos, hacer el mercado y hasta a pasear a la perrita Mini, la mascota de la familia. Mi disciplina y personalidad tranquila no daba problemas sino m\u00e1s bien alivios. Cosa que los mayores aprecian. En definitiva, yo era el t\u00edpico chico de pueblo, medio inocente y juicioso. As\u00ed que cualquier duda o temor que mi t\u00eda pod\u00eda haber tenido antes de mi llegada a su hogar, por temporal que fuera, se hab\u00eda esfumado a la segunda semana de mi estancia al ir conociendo mi comportamiento.<\/p>\n<p>Ella, por su parte, era una mujer muy ordenada, de poco hablar, seria, pero no amargada. La casa la manten\u00eda limpia y organizada. Era una trabajadora disciplinada y una madre abnegada. Desde que se hab\u00eda separado de su marido Tom\u00e1s, el padre de Adolfo, mi t\u00eda hab\u00eda asumido el rol de madre cabeza de hogar con mucha seriedad. Si bien no era la mujer bonita, tampoco era desagradable f\u00edsicamente. Era bajita, de tez clara, casi p\u00e1lida, de cuerpo delgado, pero cargaba unos senos bastante abultados que, combinados con sus nalgas escasas y caderas poco sinuosas, le daban un cierto aire caricaturesco, casi c\u00f3mico si se quiere, pero que tambi\u00e9n, pod\u00eda generar morbosidad al gusto de muchos hombres.<\/p>\n<p>Al culminar mi primera semana en casa de mi t\u00eda. Deb\u00eda lavar mi ropa acumulada. Mi t\u00eda me indic\u00f3 c\u00f3mo utilizar la lavadora. \u00c9sta se ubicaba en un espacio estrecho y contiguo a la cocina, en la zona de labores del apartamento. Aprend\u00ed a lavar mis prendas de vestir, cosa que, en el pueblo, nunca hab\u00eda hecho. A la semana siguiente, siendo un viernes por la tarde y aun estando a solas, antes de que mi t\u00eda y mi primo llegaran, decid\u00ed lavar las ropas mientras estudiaba. Busqu\u00e9 mis prendas sucias de la semana que estaban en un cesto dentro de mi habitaci\u00f3n. Me fui a la zona de labores, como la primera vez que mi t\u00eda me indic\u00f3. Pero no encontr\u00e9 el detergente de inmediato.<\/p>\n<p>No estaba a la vista. Por pura casualidad not\u00e9 que al lado de la m\u00e1quina hab\u00eda un cesto peque\u00f1o con tapa. Lo destap\u00e9 para ver si acaso all\u00ed encontraba el detergente. No. No hab\u00eda nada all\u00ed, pero si hab\u00eda ropa sucia. No pude evitar el llamado de atenci\u00f3n de las prendas \u00edntimas de mi t\u00eda. Hab\u00eda varias en la superficie. Un sost\u00e9n morado, otro negro y un par de pantys femeninos, una morada que hac\u00eda juego con el sostenedor y otra rosada. El morbo y la curiosidad me abrumaron de inmediato. Ese fetiche tan intenso e inevitable que todos los hombres tenemos con las prendas femeninas se me activ\u00f3 y me hizo pecar.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 el sost\u00e9n de copas amplias de mi t\u00eda. Ol\u00ed con morbosidad el aroma de su cuerpo. Era una rara mezcla entre cremas femeninas y sudores. Una erecci\u00f3n fue la consecuencia. Al acercar la tanga rosa de encajes sedosos a mis narices, el olor a sexo femenino fue intenso. Me escurr\u00ed como bandido a esconderme en el ba\u00f1o con la tanga en la mano y la frote varias veces contra mi pene duro. Despu\u00e9s aspir\u00e9 los aromas \u00edntimos de mi t\u00eda masaje\u00e1ndome el miembro con la otra mano hasta que mi primera eyaculaci\u00f3n desde que hab\u00eda llegado a Barranquilla se estrell\u00f3 sin piedad contra la cer\u00e1mica de la taza blanca en donde yo estaba sentado. Una suerte de culpa me invadi\u00f3.<\/p>\n<p>Me sent\u00ed est\u00fapido por un instante, pero el placer fue intenso. Eso no pod\u00eda negarlo. Me apur\u00e9 a deshacer la escena del crimen. Dispuse la prenda en el puesto nuevamente y me di cuenta despu\u00e9s que los detergentes estaban puestos justo detr\u00e1s del cesto, algo escondidos. Me puse a lavar y a los pocos minutos, mi t\u00eda apareci\u00f3 en el umbral de la puerta, con su rostro cansado despu\u00e9s de una dura semana de trabajo. No s\u00e9 por qu\u00e9, pero a partir de ese instante, la mir\u00e9 con otros ojos.<\/p>\n<p>Eso se volvi\u00f3 una rutina o m\u00e1s bien un vicio obsceno. Casi a diario, secretamente me masturbaba asiduamente con la prenda sucia del d\u00eda anterior que mi t\u00eda dejaba en la cesta al lado de la lavadora. Solo cuando ella lavaba la ropa los s\u00e1bados, no hab\u00eda prenda sucia para inspirar mis pajas irremediables. Se las conoc\u00ed todas.<\/p>\n<p>Me sorprendi\u00f3 la variedad siendo ella una mujer poco agraciada y de temperamento serio y vestir conservador. Hab\u00eda tangas, cacheteros con encajes, tangas de algod\u00f3n, hilos con encajes, calzones tipo bikini, cl\u00e1sicos de abuelitas etc., de varias tonalidades. Me encantaba cuando hallaba vellos p\u00fabicos sueltos y manchas amarillosas en la zona del canal vaginal. Ol\u00edan m\u00e1s intensamente. Aprend\u00ed a detectar cuando los hab\u00eda usado con o sin toallas higi\u00e9nicas o protectores.<\/p>\n<p>El olor de su sexo se registr\u00f3 a fuego en el n\u00facleo de mi cerebro, al punto que cada vez que ese aroma inundaba mis fosas nasales, una asociaci\u00f3n a sexo era inevitable, una erecci\u00f3n potente y enfermiza era inminente. Solo pod\u00eda calm\u00e1rmela con un pajazo desesperado y plet\u00f3rico de pensamientos obscenos aspirando como droga pura los olores rancios a orines y vagina sucia de mi t\u00eda Lau.<\/p>\n<p>Entre el estudio, la disciplina, el buen comportamiento y las pajas secretas, transcurrieron varias semanas. Me acostumbr\u00e9 a la vida citadina, fui haciendo amistades en la universidad y mi t\u00eda Lau parec\u00eda contenta con mi presencia en su hogar. No solo porque yo era una buena compa\u00f1\u00eda, sino tambi\u00e9n porque yo la ayudaba incluso con las tareas de matem\u00e1ticas de mi primo Adolfo, con quien por cierto me termin\u00e9 llevando bien. De todos modos, a pesar de esas masturbaciones obscenas, yo sent\u00eda y profesaba un respeto profundo hac\u00eda mi t\u00eda. Raro era todo eso, pero ambas cosas conviv\u00edan dentro de m\u00ed.<\/p>\n<p>Casi siempre me masturbaba por las tardes, despu\u00e9s de regresar de clases cuando a\u00fan ni mi t\u00eda ni mi primo hab\u00edan llegado de su cotidianidad. No solo me sent\u00eda m\u00e1s en privacidad et intimidad, sino mucho m\u00e1s seguro, puesto que no corr\u00eda riesgo de ser interrumpido o peor a\u00fan pillado en tan vergonzante faena.<\/p>\n<p>Pero un jueves no tuve clases por la ma\u00f1ana. As\u00ed que me iba a quedar todo el d\u00eda solo en el apartamento preparando una presentaci\u00f3n acad\u00e9mica. El bus escolar ya hab\u00eda recogido a mi primo y minutos m\u00e1s tarde mi t\u00eda, vestida muy conservadora pero elegante, se despidi\u00f3 para irse a su trabajo. Al saberme solo y en absoluta privacidad por puro vicio quise hacerme una buena. No estaba particularmente excitado en ese momento. Era como una orden inconsciente que ven\u00eda del cerebro, que se hab\u00eda activado solo por el hecho de hallarme en soledad plena en el apartamento. Me fui a buscar los calzones de mi t\u00eda Lau al cesto como de costumbre. Estaban revueltos con otras prendas.<\/p>\n<p>Seguramente deb\u00eda haber tres calzones sucios; el del lunes, el martes y mi\u00e9rcoles. Efectivamente, en la superficie hall\u00e9 la ropa del d\u00eda anterior. Un pantal\u00f3n negro y una blusa color vino tinto. Justo enredado en su pantal\u00f3n hab\u00eda una tanga estrecha azul turquesa, bastante bonita, con un lazo y encajes en la zona de la vulva. Divis\u00e9 enseguida una l\u00ednea algo tenue y p\u00e1lida en el camino vaginal y otra en la zona anal. Mi pene reaccion\u00f3 con una erecci\u00f3n instant\u00e1nea.<\/p>\n<p>Realmente era como un est\u00edmulo autom\u00e1tico t\u00edpico de drogadicto. Hurgu\u00e9 un poco m\u00e1s al fondo entre prendas de mi primo y de mi t\u00eda y pude encontrar las otras dos piezas de la semana. Un hilo negro de sencillo dise\u00f1o que ol\u00eda a gloria y una pantaleta cl\u00e1sica de abuela color crema casi sin aroma. Tom\u00e9 la tanga azul, el hilo negro y me fui dichoso a mi alcoba.<\/p>\n<p>Como ten\u00eda la intenci\u00f3n de masturbarme en la ducha, no me desesper\u00e9. Entr\u00e9 en mi habitaci\u00f3n para coger la toalla e irme al ba\u00f1o, pero en la radio que yo manten\u00eda en la mesita de noche justo al lado de mi cama, sonaba una canci\u00f3n que me encantaba. Me sent\u00e9 al borde de la cama para alzar el volumen de la radio. Me sent\u00ed c\u00f3modo all\u00ed y decid\u00ed mejor reclinarme en la cama. No ten\u00eda afanes. Yo estaba sin camisa, en calzoncillos y con las prendas sucias de mi t\u00eda en la mano. Las comenc\u00e9 a oler. El est\u00edmulo auditivo de la canci\u00f3n y olfativo de olores vaginales me embriagaron al instante. La excitaci\u00f3n fue creciendo a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Dej\u00e9 la tanga bien dispuesta encima de mi cara, como tapa narices para respirar profundamente los aromas femeninos. Eran olores profundos, bellos y enloquecedores. Im\u00e1genes de todo tipo se me ven\u00edan a la mente. Recuerdos de Cecilia la vecina culona del pueblo, de Claudia mi primera novia, de Sof\u00eda la tetona del colegio. Im\u00e1genes obscenas todas. Pero tambi\u00e9n, imaginaba muchas cosas de mi t\u00eda. Sus tetas grandes ciertamente era lo que m\u00e1s me inspiraba, pero \u00bfqu\u00e9 geometr\u00eda tendr\u00edan sus aureolas? o \u00bfc\u00f3mo deb\u00edan verse esos pezones?, \u00bfqu\u00e9 figura hac\u00eda su pelaje p\u00fabico? \u00bfser\u00eda abundante o escaso y recortado?<\/p>\n<p>Todo eso pasaba en segundos por mi mente sucia mientras mi otra mano meneaba juguetonamente la verga enredada en el hilo negro. Respiraba profundamente para intentar robarle el \u00faltimo vaho del sexo de mi t\u00eda al trapo que cubr\u00eda parte de mi rostro. Me hund\u00ed en un abismo de placeres. Estaba siendo sin duda la paja m\u00e1s intensa y sabrosa que me hab\u00eda permitido desde que viv\u00eda en ese piso.<\/p>\n<p>-\u00a1Ay! \u00bfqu\u00e9 haces?<\/p>\n<p>Fue como un torpedo que me sac\u00f3 de mi estado de \u00e9xtasis. Me tom\u00f3 unos cuantos segundos comprender la realidad. Por un instante pens\u00e9 que era una pesadilla o algo que yo estaba imaginando. Pero desafortunadamente no era as\u00ed. Todo era real. Era mi t\u00eda con su voz nasal y su rostro de sorpresa que no s\u00e9 por qu\u00e9 carajos se hab\u00eda devuelto al apartamento. No s\u00e9 c\u00f3mo no escuch\u00e9 ni la puerta al abrirse ni sus pasos al entrar. Bueno, f\u00e1cil de explicarlo con la m\u00fasica tan elevada. S\u00ed. Era ella bajo el umbral de la puerta de la habitaci\u00f3n. Por primera vez la vi grande como si fuera una mujer de dos metros de estatura.<\/p>\n<p>La verg\u00fcenza m\u00e1s grande del mundo me aplast\u00f3 como una mosca. Sent\u00ed que toda mi vida se estaba yendo por un sumidero. Di un salto torpe de la cama. Me sub\u00ed mi calzoncillo aun con mi pene duro y enredado con su diminuta prenda negra, escond\u00ed est\u00fapidamente la tanga azul bajo mi almohada como si ella no la hubiera ya visto y baj\u00e9 por completo el volumen de la radio. Mi t\u00eda, at\u00f3nita, con su mano en el pecho y sus ojos acuosos dilatados me miraba con su rostro serio.<\/p>\n<p>Me llev\u00e9 las manos a la cara temblando como un ni\u00f1o chiquito. Sent\u00ed que la vida se me hab\u00eda partido en dos.<\/p>\n<p>-T\u00eda que pena. Dios m\u00edo, que pena. Qu\u00e9 verg\u00fcenza \u2013ni sab\u00eda que decir.<\/p>\n<p>Hubo un silencio de ultratumba por unos largos segundos. Ella respiraba profundamente y despu\u00e9s con voz aun algo alterada, pero con un tono esforzadamente claro y calmado dijo:<\/p>\n<p>-Aseg\u00farate de que esta situaci\u00f3n no vuelva a pasar y por favor respeta mis cosas. Devuelve eso al cesto de ropa sucia y ve lavarte la cara que debe estar bien cochina.<\/p>\n<p>Se alej\u00f3. Entr\u00f3 en su alcoba. Tom\u00f3 algo. Seguramente aquello olvidado por lo que hab\u00eda regresado a buscar, por desgracia para m\u00ed. Camin\u00f3 deprisa, estaba atrasada para llegar a su oficina, cerr\u00f3 la puerta con fuerza, quiz\u00e1s con enojo y se march\u00f3. Un silencio de muerte se apoder\u00f3 de ese espacio y tambi\u00e9n de m\u00ed por dentro. La verg\u00fcenza sobrepasaba mi capacidad de gestionarla. Temblaba como un chiquillo perdido y asustado. Maldije el momento en que decid\u00ed quedarme en esa cama y no irme a la ducha como lo hab\u00eda pensado. As\u00ed, ella ni se hubiera enterado de mis obscenidades. Pero ya de nada val\u00eda, era tarde.<\/p>\n<p>Ese jueves septembrino fue quiz\u00e1s el d\u00eda m\u00e1s largo y agobiante de mi vida. Despu\u00e9s de tirar las dos prendas sucias de cualquier forma dentro del cesto, no pude concentrarme en nada m\u00e1s que en lo terror\u00edfico que ser\u00eda mi futuro inmediato. Apenas lograba caminar avergonzado y asustado como un loco furibundo por los espacios de ese piso. Temblaba, lloriqueaba, mi coraz\u00f3n se manten\u00eda alterado. Me sent\u00ed como un criminal farsante que hab\u00eda sido descubierto.<\/p>\n<p>Me mataba el alma el saber que hab\u00eda decepcionado a mi t\u00eda, por quien, al fin y al cabo, yo sent\u00eda respeto y un cari\u00f1o que se hab\u00eda ido construyendo con el paso de los d\u00edas. Me sent\u00ed miserable. No ten\u00eda ni idea de que hacer o de que iba a suceder. Pensaba que mi t\u00eda, muy seguramente me correr\u00eda de su casa. \u00bfA d\u00f3nde ir\u00eda yo entonces a vivir para culminar mi pasant\u00eda? \u00bfComo le explicar\u00eda todo eso a mis padres? Ellos inocentes de todo esto, all\u00e1 en el pueblo. \u00a1Qu\u00e9 dilema!, \u00a1qu\u00e9 mierdero hab\u00eda formado en mi cabeza! Estaba asustado. Estaba perdido.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 mi primo del colegio por la tarde poco antes del crep\u00fasculo. Se encerr\u00f3 a jugar videojuegos como de costumbre. Tuve que hacer un esfuerzo para hacer los quehaceres y parecer como si todo estuviera normal. A los pocos minutos escuch\u00e9 los tacones de mi t\u00eda al entrar. Me asust\u00e9. Yo estaba en la cocina. No sab\u00eda qu\u00e9 iba a suceder. No sab\u00eda si deb\u00eda mirarla a la cara. No sab\u00eda si era mejor dejarla hablar o yo tomar la delantera y ofrecerle disculpas, aunque estas no sirvieran ya para nada.<\/p>\n<p>Ella entr\u00f3 a la cocina. Puso una bolsa con panes que hab\u00eda comprado seguramente en la panader\u00eda de la esquina. Me salud\u00f3 con un \u201cbuenas\u201d algo seco. Le respond\u00ed con voz pasita sin mirarla. Ni me escuch\u00e9 casi a m\u00ed mismo por el ruido de los tumbos ensordecedores que daba mi propio coraz\u00f3n. Parec\u00eda querer romper mis costillas para salir. No me dijo m\u00e1s nada, aunque normalmente es de poco hablar. Se fue de inmediato a saludar y hablar brevemente con su hijo. Yo me apur\u00e9 a terminar de arreglar bien las cosas de la cocina que no pude hacer durante el d\u00eda perdido en mis preocupaciones. El miedo y la incertidumbre me abrumaban.<\/p>\n<p>Ella se encerr\u00f3 en su cuarto, como de costumbre, para desvestirse y ponerse ropa c\u00f3moda de estar en casa. Al rato regres\u00f3 ya con su envoltorio de ropa del trabajo, entr\u00f3 en el cuartito de labores y en el cesto, ese cesto m\u00e1gico de mis problemas ech\u00f3 adem\u00e1s sus prendas \u00edntimas, sucias del d\u00eda. Yo estaba sirviendo la cena. No s\u00e9 qu\u00e9 era m\u00e1s grande en mi interior, si el miedo o la verg\u00fcenza. Hice un esfuerzo y pregunt\u00e9 sin mirarla: -\u00bfVa a cenar? Ella me respondi\u00f3 que s\u00ed pero que ten\u00edamos que hablar antes.<\/p>\n<p>All\u00ed est\u00e1bamos, ambos de pie, en la cocina. Yo me gir\u00e9 apoy\u00e1ndome en el mes\u00f3n. Ella, peque\u00f1a, se dispuso frente a m\u00ed con sus brazos cruzados un poco por debajo de sus senos carnosos. Ten\u00eda una vieja blusa azul de tirantas delgadas que mal tapaban los hilos del sostenedor y que afloraban un bonito escote. La falda blanca simple era volada hasta poco m\u00e1s encima de sus rodillas, le daba hasta cierto aire juvenil.<\/p>\n<p>Me mir\u00f3 a los ojos con una mueca de desapruebo en su boca delgada. Yo con la tensi\u00f3n en m\u00e1ximos, apenas si lograba hacer un esfuerzo para no desplomarle del susto. Empez\u00f3 entonces con voz muy baja a hablarme para que mi primo distra\u00eddo en su juego no tuviera la m\u00e1s m\u00ednima sospecha de que algo transcendental hab\u00eda sucedido.<\/p>\n<p>-Lo de esta ma\u00f1ana no me lo esperaba de ti. Eso estuvo muy mal hecho. Es una falta de respeto que tomes mis cosas \u00edntimas para hacer tus cosas. Te pido el favor de que no lo vuelvas a hacer. Al menos de que yo no me entere, o peor a\u00fan de que Adolfito tampoco lo sepa, por Dios. Yo s\u00e9 que ustedes los hombres, son as\u00ed. Cochinos y morbosos. Tu eres un hombre joven con necesidades como cualquiera. Se que es normal que t\u00fa te toques el cuerpo, pero es algo tuyo en tu intimidad. Aseg\u00farate de que nadie tenga por que enterarse de eso. Solo te pido eso por favor. No tengo nada m\u00e1s que decirte.<\/p>\n<p>No la interrump\u00ed en ning\u00fan momento. Sus frases eran certeras, claras, como estudiadas. Pero me sent\u00ed algo aliviado pese a lo fr\u00eda que fue.<\/p>\n<p>-T\u00eda. Estoy muy avergonzado. No tengo nada que decir. Si cree que deba irme a otro lugar, prefiero que me lo haga saber.<\/p>\n<p>-No, no. Tampoco es para tanto. Simplemente respeta las cosas ajenas y ya. Yo no te estoy juzgando ni veo mal que te jales tu cosa. Eso es asunto tuyo. Eso es normal y sobre todo en hombres j\u00f3venes. Solo aseg\u00farate de que lo hagas en privacidad. Es todo. No tienes que estar tomando mis prendas. Eso es todo.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_59683\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"59683\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Todo eso pasaba en segundos por mi mente sucia mientras mi otra mano meneaba juguetonamente la verga enredada en el hilo negro. Respiraba profundamente para intentar robarle el \u00faltimo vaho del sexo de mi t\u00eda al trapo que cubr\u00eda parte de mi rostro. Me hund\u00ed en un abismo de placeres. Estaba siendo sin duda la paja m\u00e1s intensa y sabrosa<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_59683\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"59683\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31162,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-59683","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":10165,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31162"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=59683"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59683\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":59686,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59683\/revisions\/59686"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=59683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=59683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=59683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}