{"id":59728,"date":"2025-05-22T00:03:51","date_gmt":"2025-05-21T22:03:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=59728"},"modified":"2025-05-21T20:11:13","modified_gmt":"2025-05-21T18:11:13","slug":"175-el-ascensor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/175-el-ascensor\/","title":{"rendered":"Orgasmo en el ascensor"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"59728\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">17<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo M\u00f3nica, tengo algo m\u00e1s de treinta a\u00f1os, y la verdad es que nunca hab\u00eda hecho demasiado caso a los maliciosos cotilleos que circulaban por el bloque en el que vivo con mis padres, respecto a que mi amiga y vecina Paqui, de mi misma edad, era una lesbiana. He de reconocer que algunas veces me hab\u00eda dado la sensaci\u00f3n de que me miraba con un cierto deseo e inter\u00e9s. Pero como ella nunca me hab\u00eda hecho ni la m\u00e1s m\u00ednima insinuaci\u00f3n achaqu\u00e9 esta impresi\u00f3n a haber o\u00eddo alguno de esos rumores, y no le di ninguna importancia.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda iba a salir de compras con mi amiga, y estaba muy contenta porque, gracias al buen tiempo, pod\u00eda volver a ponerme un vestido de primavera que me gustaba mucho, pero que me costaba horrores de abrochar ya que ten\u00eda un mont\u00f3n de odiosas trabillas en la espalda que eran muy dif\u00edciles de ajustar. Dio la casualidad de que tambi\u00e9n estrenaba un coqueto sujetador calado con cierre por delante, realmente precioso, que me ayudaba a realzar todav\u00eda m\u00e1s mis ya de por s\u00ed grandes y firmes pechos; que siempre he pensado que eran la parte m\u00e1s atractiva de mi anatom\u00eda, dado que es en la que m\u00e1s se fijan todos los hombres que conozco.<\/p>\n<p>Mi vecina iba con una corta minifalda, que le permit\u00eda lucir sus largas piernas; y un fino su\u00e9ter, que luc\u00eda como de costumbre sin sujetador. Pues, en verdad, sus peque\u00f1os senos apenas necesitan nada que los mantenga firmes. Aun as\u00ed, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n le hab\u00eda aconsejado su uso, aunque solo fuera para disimular los traviesos y puntiagudos dardos de carne que se marcaban claramente en la ce\u00f1ida blusa, como queriendo atravesarla.<\/p>\n<p>Les cuento todos estos detalles para que se hagan una idea de lo mal que lo pase cuando nada m\u00e1s arrancar el ascensor, en el que por suerte baj\u00e1bamos las dos solas, note que se me soltaba el cierre del sujetador. As\u00ed se lo dije a Paqui, y esta paro el ascensor de inmediato. Le coment\u00e9 que tendr\u00edamos que subir hasta mi casa a que me lo pusiera bien, pero ella me dijo que lo m\u00e1s seguro es que no hiciera falta llegar a esos extremos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, solt\u00e1ndome el lazo del vestido con desenvoltura, se meti\u00f3 h\u00e1bilmente debajo del mismo, para intentar arreglar la inc\u00f3moda situaci\u00f3n all\u00ed mismo. Yo me sent\u00ed muy violenta, sobre todo cuando not\u00e9 la insinuante presi\u00f3n de su rodilla en mi intimidad, bien instalada entre mis piernas separadas, pues mis braguitas eran muy finas y me hac\u00edan notar todos sus roces con demasiada intensidad. Pronto sent\u00ed su c\u00e1lido aliento entre mis senos; y, aunque no vi ning\u00fan motivo para ello, not\u00e9 como apretaba suavemente mis pechos al tiempo que consegu\u00eda cerrar de nuevo el sujetador.<\/p>\n<p>Mientras Paqui sal\u00eda de debajo de mi vestido pude notar claramente c\u00f3mo se apoyaba, brevemente, en mi sensible entrepierna. La verdad es que no me enfade lo m\u00e1s m\u00ednimo ante su osad\u00eda; al contrario, me sent\u00ed bastante excitada con la ins\u00f3lita experiencia. Por eso me puse roja como un tomate y no me atrev\u00ed a mirarla de nuevo a los ojos. Ni siquiera cuando, a los pocos instantes de arrancar, note que se me volv\u00eda a soltar el sujetador. Al o\u00edrme maldecir se imagin\u00f3 lo que suced\u00eda, volvi\u00f3 a parar el ascensor y, dedic\u00e1ndome una sonrisa de lo m\u00e1s turbadora, se introdujo de nuevo bajo mi vestido.<\/p>\n<p>Esta vez Paqui palpo de manera r\u00e1pida, pero claramente posesiva, toda mi intimidad por encima de las bragas, antes de llegar a mis pechos, que ya temblaban de excitaci\u00f3n. Y, durante todo el tiempo que estuvo bajo el vestido, el continuo roce de su inquieta rodilla se hizo tan insidioso que termine por empapar las braguitas con mis dulces flujos. Luego, al llegar a la altura de mis senos, abri\u00f3 totalmente el sost\u00e9n, aunque no ten\u00eda porqu\u00e9.<\/p>\n<p>Dedic\u00f3 todo el tiempo que quiso a contemplarlos con detenimiento, mientras yo sent\u00eda su c\u00e1lido aliento a escasos cent\u00edmetros de mi piel m\u00e1s sensible. Despu\u00e9s utilizo las dos manos para, con mucho tacto, y unas caricias tan suaves como enervantes, volver a introducir uno de los senos dentro de su copa.<\/p>\n<p>Como vio que yo no dec\u00eda nada (aunque mi coraz\u00f3n lat\u00eda a toda m\u00e1quina y mi respiraci\u00f3n era cada vez m\u00e1s agitada), al introducir mi otro seno en su copa correspondiente, me masajeo a fondo todo el pecho; amas\u00e1ndolo, y estruj\u00e1ndolo, de una forma realmente cari\u00f1osa y sensual. En vista de mi pasividad aprovecho la estupenda ocasi\u00f3n que se le brindaba para acariciar y jugar, dulcemente, con mi grueso pez\u00f3n rosado; hasta que este, agradecido, se endureci\u00f3 como una peque\u00f1a piedra entre las amorosas manos que lo cobijaban.<\/p>\n<p>Una vez que Paqui hubo abrochado mi sujetador, no puso el menor disimulo en apoyar toda la palma de su mano en mi excitada entrepierna; llegando al extremo de deslizar uno de sus dedos a lo largo de mi h\u00fameda rajita, antes de salir del vestido, con una sonrisa de oreja a oreja. Pues mientras sal\u00edan sus dedos se deslizaban por encima de mis bragas, de un modo turbador, empap\u00e1ndose en el abundante fluido que encharcaba la prenda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, ya con el ascensor en marcha, me mir\u00f3 fijamente a los ojos, y empez\u00f3 a oler su mano como si se hubiera probado el mejor de los perfumes. Yo estaba tan cortada que no acert\u00e9 a reaccionar, ni siquiera cuando se me volvi\u00f3 a soltar el cierre del sujetador; pero se me debi\u00f3 de notar en la cara, pues ella, sin necesidad de consultarme, volvi\u00f3 a detener el ascensor.<\/p>\n<p>Esta vez, sin decirme ni una sola palabra, se fue directa al asunto. Paqui solo se detuvo unos breves instantes en juguetear con mis h\u00famedas braguitas, haciendo que sus h\u00e1biles dedos con solo unos movimientos separaran mis labios menores hasta provocar un indecente bostezo, antes de llegar de nuevo ante mis pechos. En cuanto abri\u00f3 el sujetador del todo, perdi\u00f3 solo unos momentos en recrearse la vista con el abrupto paisaje, antes de empezar a masajear uno de mis senos con sus largos y h\u00e1biles dedos. Su boca, y su lengua, se encargaron de que el otro se convirtiera en un aut\u00e9ntico volc\u00e1n; y pens\u00e9, al sentir sus maravillosos mordisquitos en mi pez\u00f3n, que me iba a correr en cualquier momento.<\/p>\n<p>Pero fue su otra mano, la que introdujo dentro de mis bragas, para explorar mi todav\u00eda virginal cueva, la principal culpable de que me corriera como nunca antes lo hab\u00eda hecho, mientras mord\u00eda mis manos para amortiguar los escandalosos jadeos que emit\u00eda. Mi viciosa vecina no se conform\u00f3 solo con eso y, desentendi\u00e9ndose de mis agradecidos pechos, bajo su cabeza hasta llegar a la altura de mi entrepierna. All\u00ed, despu\u00e9s de bajar mis lindas braguitas hasta sac\u00e1rmelas por los tobillos, se dedic\u00f3 a contemplar a su gusto mi encharcada intimidad, generosamente expuesta ahora que por fin pod\u00eda separar mis piernas mucho m\u00e1s, como ella deseaba.<\/p>\n<p>Pronto se entreg\u00f3 a una larga serie de succiones y lameteos que me hicieron alcanzar una incre\u00edble serie de orgasmos que, aun hoy, los recuerdo y me tiemblan las piernas. Sobre todo el ultimo que alcance dentro de aquel ascensor, en el que Paqui adem\u00e1s de pellizcarme el abultado cl\u00edtoris con una mano mientras saboreaba golosamente mi cueva, se las ingeni\u00f3 para introducir uno de los expertos dedos de su otra mano en mi estrecho orificio posterior; incrust\u00e1ndolo casi por completo en su interior antes de empezar a maniobrar h\u00e1bilmente, consiguiendo arrancarme un aut\u00e9ntico aullido de placer.<\/p>\n<p>Qued\u00e9 tan floja despu\u00e9s de este violento orgasmo que me tuve que apoyar en mi amiga, debido a que mis d\u00e9biles rodillas amenazaban con doblarse de un momento a otro. Desde luego ese d\u00eda no fuimos de compras, subimos a su casa y me ense\u00f1o todo lo que una mujer puede ense\u00f1ar a otra respecto a los secretos del amor. Desde entonces vivimos juntas, y no hay d\u00eda que no riamos al recordar la cara que pusieron los ancianos vecinos que abrieron, aquella ma\u00f1ana, la puerta del ascensor, y vieron el aspecto que ten\u00edamos.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_59728\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"59728\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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